ensalada César

Esta ensalada, receta original de Isa Chandra Moskowitz, está ES-PEC-TA-CU-LAR. De las más ricas que he probado. Además es un plato muy completo, con proteína de calidad, grasas saludables, fibra, vitaminas, minerales… Canela fina, vamos.

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*ensalada César vegana, versión mesorvidó echar quinua*

¿Contras? Lleva muchos pasos previos. Por ejemplo, deberías tener la quinua cocida, preferiblemente, desde el día anterior. Y echarla fría, claro.

También tienes que tener en cuenta que la salsa César lleva un ratito hacerla, porque debes haber hidratado los anacardos previamente (3 horas mínimo) y asado la cabeza de ajos (otra media hora mínimo). Más abajo os cuento cómo hacerlo.

Por último, debes haber macerado el tempeh (o el tofu, que es lo que viene en la receta original) durante 1 hora y haberlo salteado y templado al menos antes de añadirlo.

Pero con to y con eso, merece MUCHO la pena hacerla. Sobre todo si queréis impresionar a algún amigx muggle de esos que tantas bromitas gastan sobre el tofu y la lechuga y jiji y jaja. Y si os dice “pero eso no lleva pollo“, podéis contestarle que, efectivamente, no lo lleva. Como no lo lleva la receta original (sorpresa). Como no lleva nata la carbonara. Como la bolognesa no se hace en 30 minutos. Y así hasta el infinito.

De entrada voy a explicar los pasos previos, incluyendo la cocción de la quinua.

1. Cocción de la quinua (hacer preferiblemente el día anterior).

Para esta ensalada yo suelo medir una taza de quinua seca, que viene a ser entre 2 y 3 de quinua cocida.

Cuando decidí pasarme al veganismo – ¿os creíais que os habías librado de la historieta esta vez? MUAJAJA, pos no :)- empecé a preparar platos con quinua como si no hubiera mañana, porque había leído que era un alimento maravilloso y una proteína completa y qué os voy a contar. Quería TANTO que me gustara, que la mezclaba con todo lo que sí, para ver si así… error. Aquello estaba entre insípido y amargo. Daba igual lo que le echara. Daba igual que la cociera en caldo de verduras. Daba igual todo.

Yo la hacía como venía en las instrucciones: la ponía en el chino, la enjuagaba bien y a cocer. Entonces una amiga, cuya madre es peruana, me dijo que ella la lavaba mucho. No sólo la enjuagaba. Así que empecé a lavarla mejor. Ahora lo que hago es dejarla en un bol grande con agua, moverla bien con las manos, tirar el agua (que sale como después de haber fregao) y vuelta a empezar. No la cuelo en esta fase, sólo pongo la mano para que no se caiga y tengo cuidaíto. Esto lo repito las veces que haga falta, porque cuando me meto en la cocina dejo las prisas en la puerta, hasta que el agua empieza a ponerse menos turbia. Sólo entonces la enjuago una última vez, la escurro y ya la cuezo como cocería el arroz, con su caldo de verduras y tal. A ver, no es que así sea súper sabrosa, porque la quinua es lo que es, pero al menos no amarga y se deja comer.

Cuando la hago, por ejemplo, con verduras, preparo la verdura mientras la voy lavando (entre cortar una y otra, me acerco y le cambio el agua) y cuando la verdura ya está en la sartén y está más o menos hecha, la añado ya colada como si fuera arroz, rehogándola un par de minutos antes de echarle el agua.

2. Preparar el tempeh.

Maceración (mínimo 1 hora).

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*detalle de dados de tempeh ya hechos. Pinchad en la imagen para verla mejor*

Para empezar, corta el tempeh en dados (o en tiras, o en forma de corazón, yo ahí no entro).

Ahora, en un bol que tenga cierta profundidad y una superficie grandecita, para que no se amontonen los dados, colócalos uno junto a otro. Si hay suficiente sitio para que no estén pegados, mejor.

Añade: 1/2 taza de agua, 1/4 de taza de soja (ó 1 cucharada si vas a dejarlo macerar todo el día), 2 cucharadas de humo líquido, 2 cucharadas de vinagre de vino y hierbas aromáticas (yo suelo usar orégano y tomillo).

Mueve un poco para que se reparta y deja reposar mínimo 1 hora. A más tiempo, más sabor va a coger.

Saltear:

Para saltear el tempeh, simplemente calentamos una sartén con un chorrito de AOVE, vamos sacando los trozos de tempeh con las manos limpitas y echándolos a la sartén. Ten cuidado que al llevar agua puede saltar. No tires aún el líquido en el que lo has macerado, y de vez en cuando salpica los dados con él. Se va a evaporar, así que no pasa nada.

Cuando esté doradito, saca y reserva. Cuando lo añadamos a la ensalada debería estar por lo menos templado.

3. Salsa César:

salsa-cesar

*salsa César que querrás beberte del bote*

Ingredientes (para medio litro de salsa):

  • 1/2 taza de anacardos crudos que hidrataremos dejándolos en remojo mínimo 3 horas antes.
  • 1 cabeza de ajos asada (que ahora diré cómo se asa, por si alguien no lo supiera).
  • 2 dientes de ajo crudos.
  • 1/4 taza de alcaparras en salmuera con un poco de ídem.
  • 3 cucharadas de levadura nutricional.
  • 2 cucharadas de AOVE.
  • 3/4 taza de agua.
  • 1/4 taza de zumo de limón.
  • sal.
  • pimienta.

Preparación:

Deja los anacardos crudos en agua durante 3 horas. Si los echamos crudos la salsa quedará granulosa y no mola. También puedes dejarlos en remojo la noche antes y quitarte de líos.

Para asar la cabeza de ajo, empieza por precalentar el horno a 180º. Ahora, sin desgajarlo, corta la parte de arriba del ajo, lo justo para que coja el aceite y la sal que le vamos a echar. Si hay dientes que están a distintas alturas, asegúrate de que les cortas la puntita a todos. Sienta el ajo sobre su base en el centro de un trozo de papel de aluminio lo suficientemente grande como para envolverlo (como si estuviera en un saquito). Échale un chorro de AOVE por encima a cada diente y un poco de sal en general. Ahora cierra el saquito de aluminio y al horno, mínimo 20 min (dependiendo de lo grande que sea el ajo). Estará cuando lo pinches y esté súper blandito. Cuando se enfríe un poco, pélalo (los dientes, en principio, saldrán solos a poco que tires de ellos con un tenedor). Asándolos pierden el sabor a ajo y se quedan cremosos. Yo suelo asar dos cabezas, una la uso para la salsa y la otra la unto en pan o me la como directamente porque están buenísimos.

Escurre los anacardos y mete todo, incluidos los dientes de ajo asados y pelados, en el vaso de la batidora o en tu procesador de alimentos. Procesa todo hasta que tenga la textura de una salsa para ensaladas. Sale como medio litro y se conserva bien en la nevera 5 días, aunque dudo que te dure tanto.

4. Y por fin, la ensalada propiamente dicha.

rucola-eco-gigante

*rúcola ecológica gigante comprada en Red Verde*

Ingredientes (para la ensalada, para 4 personas):

  • 2 tazas de quinua cocida y enfriada (Isa recomienda 3 tazas para 4 personas, pero a mí me parece demasiado; cada cual que se eche la que considere).
  • 2 aguacates maduros.
  • Hojas verdes* (brotes de espinacas, rúcola o la que más coraje te dé; yo suelo usar rúcola).
  • 1/4 taza de alcaparras en salmuera (previamente escurridas). Si no te gustan, puedes pasar de ellas. La receta original ni siquiera lleva.
  • 170 gr. de tempeh previamente marinado (en la original lo hace con tofu).
  • Salsa César.

Preparación.

Explicar cómo se prepara una ensalada es muy para dummies, pero bueno…

Yo no la sirvo en una ensaladera. Suelo preparar los 4 platos donde la vaya a servir y voy echando en cada uno las mismas cantidades de todo y luego que cada cual se la mezcle.

Pongo, en este orden, una base de rúcola, quinoa, dados de aguacate, alcaparras, dados de tempeh, y un chorrito de salsa por encima. Llevo aparte el bote con la salsa para que quien quiera más, se eche.

Luego me la como despacito, mirando las caras de quienes tengo delante, sobre todo si no la han probado nunca.

(*) AVISO IMPORTANTE: no se os ocurra hacerla, pordiosbendito, con lechuga Iceberg. Y si la hacéis, bajo vuestra responsabilidad. Pero a mí no que me etiquetéis luego en feis (“mira, he hecho tu ensalada” // “NO, PERDONA, LA MÍA NO”), ni vengáis a quejaros de que no estaba tannn buena, ni na.

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2 pensamientos en “ensalada César

  1. Hoy le he preparado a Nacho la de tomate y feta, que aún no la había probado, y ha flipando. También hemos comido no pollo con patatas asadas y crema agria (del libro de Miyoko también, a ver si subo ésa y la de la salsa Alfredo).

    Con lo mal que comía yo antes, niña. Y “antes” han sido 43 años, que se dice pronto…

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