querido Santa:

Este año me he portado súper bien, salvo por un par de detalles que no voy a contar por aquí porque aunque parezca que no, aún hay cosas que me guardo. Pero no te preocupes, ya me he castigado yo por mí y por todos mis compañeros, así que no hace falta que me dejes sin regalos.

A lo que iba. Ya sabes que yo no soy de pedir. Al menos no las típicas cosas que pediría alguien que está más cerca de los 45 que de los 40. Yo, por pedir, pediría más sitio y más pasta para poder tener más gatos, aguacates eco en su punto todo el año y una cocina con baldas suficientes como para poder tener ordenadas las especias, las harinas, los cereales y las legumbres. Pero como lo que no puede ser, no puede ser y además es imposible, me conformaré con dejarte una lista de libros que no me puedo permitir porque entre octubre y noviembre todos nuestros ahorros se fueron en consultas veterinarias, medicación y pruebas para Salvú y Liv. Necesitarlos los necesito todos (en papel, aunque supongo que no hará falta aclararlo), así que no te tomes la numeración como una cuestión de preferencias, es sólo que ADORO hacer listas.

  1. luther

    Idris, we lofiu ❤

    “Cocina canalla”, que yo, no sé por qué, imagino que por el lenguaje que usan, así, “coloquial”, pensaba que era de la Isa, pero no, por lo visto es de dos tipos que Olga adora y que yo adoraré también, seguro, porque a las dos nos gusta el mismo tipo de hombre. Era uno de esos libros que pensaba comprarme algún día pero que ahora que han traducido al español me urge muchísimo tener.

  2. “The Oh, she gloves cookbook”, de Angela Liddon. Ya, ya sé que no se debe juzgar un libro por su portada, pero ¿tú has visto qué zanahorias tannnnnn bonitas? Pues eso. Que lo necesito. Ni siquiera me importa que sólo lo haya en tapa blanda. Para eso inventó Thor el forro autoadhesivo.
  3. “Salad Samurai”, de Terry Hope Romero. El reinado de la lechuga iceberg, ese invento del demonio, tiene los días contados con este libro. No me cabe duda.
  4. “Vegan tacos”, de Jason Wyrick. Porque ahora que estoy aprendiendo a hacer quesos veganos, Gary para lxs amigxs, no tiene ningún sentido que me siga privando, entre otras cosas, de esos tacos de nopales que me gustan más que comer con las manos.
  5. “Contemporary and Traditional Japanese Cooking”, de Miyoko Schinner. Definitivamente tengo que volver a Japón. Esta vez sin grupo, ni visitas programadas, ni palizas de tren. Sólo Paula, los parques, los templos, la comida japonesa y yo. Mientras tanto…

Hay más, ofkors, pero de momento con esos 5 voy tirando 🙂

Luego hay dos o tres cosillas que no habría necesitado de no haber sabido que existen. Pero lo sé. Y ahora no hay nada que pueda hacer al respecto.

Por ejemplo, este jardín vertical de interior para poder tener plantas aromáticas frescas anytime… anda que no iba a molar nada mi salón lleno de orégano, perejil, albahaca, romero, tomillo y 17 plantas más todas saliendo de la pared. Sí, ya sé que han cancelado el proyecto por falta de financiación. Tú haces magia, no? Fix it.

Otro trasto que me hace muchísima falta es este rallador de nuez moscada tan alucinante que vi una vez en el Corte Inglés y que no me pude comprar porque no llevaba 50 euros sueltos en ese momento. ¿Te puedes creer que no me lo he podido quitar de la cabeza? Que sí, que ya tengo el minirallador manual tan cuqui que me compré en 2008, pero, créeme, no es lo mismo…

Y como desde que nos cancelaron aquel vuelo a Ámsterdam y no pude hartarme de bagles hará un año o dos, tengo antojito, voy a necesitar también estos moldes para hacerlos yo en casa.

¡Hola! Somos Tino y Melo (al fondo) y estamos buscando un humano al que adoptar, si estás interesadx, escribe a cristicats@gmail.com

Y ahora en serio. En realidad no necesito nada de eso. ¿Que si me traes un libro me va a encantar? Pos claro, a nadie le amarga un dulce (vegano). ¿Pero sabes lo que me gustaría en realidad? Que entraras en esta página e hicieras un donativo enorme para ayudar a estos gatitos. A Tino, un peque especialmente mini que no puede crecer porque una malformación congénita le impide desarrollarse y respirar con normalidad. En un par de semanas viajará a Madrid a que lo operen. Y créeme, no es una operación barata. A Gaby, un viejito de 12 años, todo amor, cuyo cuerpecito está empezando a necesitar mucha atención veterinaria. A Merlín, un gato-zorrito cuya historia puedes leer aquí y que ahora vuelve a necesitar pruebas para averiguar qué le pasa. A Zeus, el papá de Sombra, que llegó en tan mal estado que ha tenido puesta una sonda hasta hace dos días y que ahora vuelve a necesitar pruebas para saber por qué vomita sangre. Y por supuesto, a todos los peques que hay que testar, vacunar, desparasitar y esterilizar, como Tino y Melo, Omar, Salem y Simón, por nombrar sólo a algunos.

Y por si alguien más quiere destinar el dinero de alguno de sus autorregalos a quienes realmente lo necesitan, dejo por aquí el número de cuenta.

Titular: Asociación protectora de felinos Cristicats.

Nº de cuenta: IBAN ES3030090089702456731914

Y con esto y un bizcocho… Ups, hablando de bizcochos, acabo de caer en que aún no he subido la receta del de zanahorias. Bueno, como la tenía en mi otro blog, os la enlazo, y eso que me quito 😉

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Un pensamiento en “querido Santa:

  1. Pingback: Carta a los Reyes Magos | Veganizando

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