despensa vegana

Ser vegana es que es muy caro, me decía hace poco una amiga para justificar que ella no lo era. O para escucharme, la verdad es que ya no lo sé, porque mira que yo no quiero ser una preachy vegan asshole – o lo que es lo mismo, una vegana coñazo de esas que te dan la chapa con el tema-, pero a veces me lo ponen tannn difícil…  Así que antes de seguir con este post, aclararé una cosita: ser veganx no es caro. O por lo menos no es más caro que ser omni. Ya depende de lo que te quieras gastar.

bajando a la playita en un amanecer con niebla

La despensa básica de una persona vegana que cocina -porque tener algo procesado pa un avío, mira, pero comer todo procesado, aparte de ser poco saludable, sí encarece el tema bastantillo- consiste, así en letras gordas, en harinas, cereales (arroz, quinua, avena, etc.), legumbres, frutos secos, semillas, especias, aceite, vinagre, salsa de soja, leches vegetales, tofu/tempeh/soja texturizada, frutas y verduras.

Teniendo un poquito de cada grupo, podéis hacer prácticamente de todo, congelar y tener comida preparada para toda la semana. Sólo es cuestión de organizarse. Palabrita.

En esta entrada no voy a poner ninguna receta, pero voy a compartir una lista de mis básicos en la cocina, diciéndoos dónde los compro (podéis pinchar en cada enlace) por si os sirve de ayuda. Muchos de ellos son productos que podéis encontrar en grandes superficies, como el Carrefour, Mercadona o ALDI. Otros podéis comprarlos online o buscarlos en herboristerías. Ni que decir tiene, fruta y verdura siempre mejor si las compráis según las necesitéis y en la frutería de vuestro barrio, bolsa de tela al hombro; así incentiváis el pequeño comercio, veis realmente lo que os lleváis y evitáis embalajes absurdos.

Inciso: a la hora de ponerme a escribir estuve barajando 2 opciones: poner lista de ingredientes y dónde compraba cada cosa, o lista de sitios y qué cosas compraba en cada uno. Al final he optado por la segunda, que la veo más práctica porque así, sobre todo si estáis empezando, podéis dedicar la mañana del sábado a hacer compra yendo a cada sitio a tiro hecho, como hacemos nosotrxs.

puesta de sol en Cortadura, Cádiz

En Carrefour, que imagino que es un sitio al que todxs tendréis acceso, tienen una línea de productos Eco llamados EcoCesta que molan mucho. Yo suelo comprar ahí los copos de avena suaves (que uso para hacer milanesas, albóndigas, hamburguesas y mil cosas más), y la soja texturizada fina, que uso para la boloñesa, albóndigas, hamburguesas, o simplemente para saltearla con verduritas y especias cuando no tengo nada preparado. Tienen otra soja texturizada fina, de otra línea llamada NaturCesta, que también es una marca blanca de Biogran, pero ésa me gusta bastante menos. También tienen muchas de las harinas básicas que compro (arroz, maíz, trigo integral); vamos, menos la de trigo normal, todas.

La harina de trigo, que es la que más uso, y este muesli que no está nada mal, los compro de la línea Bio.

Luego está la línea Naturcesta de la que compro el gluten de trigo, un básico en la despensa vegana salvo que seas intolerante al gluten, y que uso para hacer seitán, escalopes y demás. Hace un par de años, cuando empecé a cocinar, lo compraba al peso en Red Verde, una tienda de barrio de Sevilla, pero entre que me pilla a tomar por culo y que alguna vez he ido y no tenían, he acabado optando por éste. Y la verdad es que me gusta mucho.

Además, compro allí la famosa harina Yolanda, con la que hago el no huevo para tortillas y rebozados, la harina Bizcochona, la integral concretamente, para cualquier tipo de bizcocho, y el almidón de Yuca marca Yoki, un básico en muchas recetas.

De la marca Native, compro el azúcar moreno integral, eco, que es la que usamos tanto para el café como para cualquier postre que lleve azúcar. Para los bizcochos, como es muy gruesa, suelo molerla antes en el molinillo de café para que se disuelva mejor, aunque si no la mueles, no pasa nada. Yo es que soy mu pijotera.

Otros productos básicos que podéis encontrar en Carrefour si no los encontráis al peso en tiendas de vuestro barrio, que sería lo suyo, son los frutos secos crudos, con los que hacer todo tipo de salsas y quesos, o que podéis usar en platos de pasta, arroces, postres, etc. Para mí, los básicos son las nueces, las almedras y los anacardos. Los enlaces son a productos eco, pero si no os da el presupuesto o simplemente os la pela que sea eco o no, hay bolsas similares de Borges.

Semillas venden ya en casi cualquier lado, allí también, pero la marca Lindwoods tiene unas combinaciones muy interesantes de semillas ya molidas que podéis usar para mil cosas, desde ensaladas hasta “filetes”.

desayunando higos en Zahora 🙂

En cuanto a las legumbres, hay una marca en Carrefour llamada Productos de Nuestra Tierra, que me encanta, que tiene tanto legumbres secas como cocidas de una calidad excelente. En concreto, sus lentejas pardinas (secas o cocidas) son la hostia. Si se os va mucho de presupuesto, una marca que está muy bien y que se encuentra en casi cualquier súper es Luengo. Yo os recomiendo, aunque seáis de cocer vosotrxs mismos las legumbres, tener siempre un par de botes o tres de legumbres cocidas pa’un apuro. En mi armario, por ejemplo, siempre hay garbanzos, lentejas y alubias. También suelo tener estos corazones de alcachofa porque están impresionantes y porque los uso para una crema de alcachofa que me vuelve loca y que se hace en cero coma.

Lácteos de origen vegetal hay muchísimos, con y sin azúcar añadido, con y sin chocolate, con y sin vitaminas añadidas… Yo, las leches vegetales, suelo hacerlas con la Chufamix; pero es cierto que, salvo en el caso de hacerla con copos de cereales, como la de avena y la de arroz, hacerlas unx mismo requiere cierta planificación. Y como yo soy muy desastre y a veces se me olvida dejar lo que sea en remojo el día antes, me gusta tener siempre un par de bricks de soja y avena para tirar de ellos cuando eso pasa. Ahora bien, ¿qué es, para mí, que los uso para cocinar, lo más importante? Básicamente que no lleven azúcares añadidos y que no tengan vitaminas de origen animal añadidas. Dicho esto, los “lácteos” que solemos comprar en casa son la leche de avena de Yosoy y la de Soja de Alpro, y los yogures de soja de Sojasun que son los que uso para hacer quesos con base de yogur. De la marca Sojasun, por cierto, tenéis en Carrefour un montón de productos procesados tipo hamburguesas, postres, etc.

En arroces no voy a entrar porque hay un millón de tipos, dependiendo de para qué, y se pueden encontrar en casi cualquier sitio. Con las especias pasa tres cuarto de lo mismo; aun así, más abajo os enlazaré una tienda online donde tienen mil productos de todo el mundo y donde podréis encontrar ésas un poco más rarunas que no suelen tener en súpers al uso.

Ahora vámonos al ALDI, el paraíso de lxs veganxs. Si no tenéis un ALDI allá donde viváis, os acompaño en el sentimiento, otra cosa no puedo hacer. Pero si lo tenéis… ¡ATIENDE! porque es uno de los súper con una gama más amplia de productos eco y veganos, sin palma muchos de ellos, y con mejor calidad.

Al ALDI hay que ir, para empezar, por su tofu, tanto el ahumado (que se puede comer hasta crudo y sigue estando quetecagas) como el normal duro. ¿Sabéis ese amigo buena gente que a todo el mundo le cae bien y al que nunca oirás una mala palabra de nadie, que unx acaba dudando de si es humano o un replicante? Pues así es el tofu del ALDI. Además es eco y viene envasado al vacío en dos porciones, con lo que puedes usar media y gastar la otra mitad más adelante sin miedo a que se reseque.

Otro producto top del ALDI es su margarina de girasol, sin aceite de palma y por supuesto sin leche (os sorprendería la de margarinas que sí la llevan, y no me refiero a trazas).

La quinua, que como sabréis es un pseudocereal de lo más interesante nutricionalmente, fuente de proteínas completas y muy versátil a la hora de cocinar, se ha convertido en un básico de cualquier despensa vegana. Yo la compro de origen local y al peso en mi frutería, pero si no tenéis acceso a algo así, en el ALDI tenéis esta quinua ecológica y de producción controlada.

amanecer en Zahora

En la línea vegetariana (que en realidad es casi 100% vegana y eco) podéis encontrar productos procesados tipo escalopes, salchichas, hamburguesas, patés y demás. La mayoría no los he probado, pero los que sí, como las cremas (las veganas y eco están al final), merecen mucho la pena para tener algo de reserva por si no os apetece cocinar alguna noche.  Luego ya, en plan capricho, tenemos estos nachos bio que son un vicio como picoteo o como entrante en una comida un poquillo especial, sobre todo si los bañas con un buen guacamole casero y una mijita de pico de gallo, o con alguna salsa picantita mexicana. Y si sois más de dulce, la línea de helados GutBio son 100% veganos. Mola o qué 🙂

La fruta y verdura del ALDI también es recomendable en cuanto a que es eco y que a veces tienen productos difíciles de encontrar en la frutería de debajo de tu casa, como shitake fresco o pimientos de 3 colores. Pero eso son pijadas mías :).

El tercer supermercado en el que solemos comprar algunas cosas es el Mercadona, sobre todo por productos de higiene y limpieza, ya que los de la marca propia no testan en animales. Pero como ahora estamos hablando de comida, aquí tenéis una lista de algunos de los productos veganos que podéis encontrar allí. Yo, ya os digo, no soy de comprar comida procesada por sistema, pero para lxs que estéis empezando o no tengáis tiempo/ganas de cocinar, veréis que hay cantidad de cosas y que los precios no son desorbitados. Como capricho, este hummus, sobre todo cuando no estás acostumbradx a hacer el tuyo, está bastante bueno.  Tienen también una línea de helados de soja, pero después de probar los del ALDI, qué queréis que os diga… no hay color.

¿Qué compro yo allí? Pues cuando no pillo la de Alpro en el Carrefour, esta leche de soja o esta otra, de marca blanca, ambas sin edulcorantes. También compro algunas conservas que he probado y me han gustado como para repetir, como las aceitunas negras kalamon en AOVE (que luego uso para las tostadas, aquí no se tira na) de las que no encuentro enlace, sorry, aunque os dejo foto, o este variado de setas (que uso para acompañar la salsa Alfredo). Y cosas muy muy básicas como sal, especias y esas cosillas.

Pero donde de verdad me dejo la pasta no es en ninguno de esos sitios, sino en tiendas online. Concretamente en tres:

Mercado Flotante. Porque encuentro siempre cualquier ingrediente vegano por raro que sea (y si no lo encuentro, lo pido y lo buscan). Porque muchísimos de sus productos son ecológicos y de alta calidad. Porque el pedido mínimo para que el envío sea gratis es muy bajo. Y sobre todo porque son súper amables. Lo último que me pasó con ellos es que, en un pedido que hice, incluí un caldo granulado sabor vacuno que había leído en un grupo de Facebook que era 100% vegano. Aun así, miré los ingredientes y no vi nada raro, así que lo pedí. Entonces me llegó el siguiente privado en Facebook (espero que no les importe que lo comparta):

faro de Trafalgar al amanecer

¡Hola, Gema! Antes de nada, ¡muchas gracias por tu pedido! Quería comentarte un detalle sobre el caldo de Calnort sabor a carne. Al verlo en tu compra, nos ha picado la curiosidad por saber si es vegano o no, ya que la lista de ingredientes es algo ambigua. En concreto, ese “aroma a carne”, que no queda claro cómo se consigue. Al buscar más información en Google, he visto que se discute sobre él en los foros de veganismo sin llegar a una conclusión clara. Al final, hemos resuelto ponernos en contacto con el fabricante, Calnort. Nos han dicho que ese caldo no es apto para veganxs, ya que el aroma a carne se consigue a través de un componente que se saca de las plumas de pato. Sin embargo, nos dicen que el caldo sabor a cordero sí es apto para dietas veganas, ya que el aroma se consigue mediante otro procedimiento. Nos ha parecido importante informarte sobre esto. ¿Te gustaría hacer alguna modificación en tu pedido? Un abrazo, Alexandra“.

¿Son o no son la caña?

Pues eso, que compro bastantes cosas allí, pero mis básicos son este caldo vegetal eco granuladoque uso muchísimo y que es, de lejos, el mejor caldo concentrado que he probado (y he probado unos pocos); el sirope de arce, eco y de grado A, que reconozco que es una pijada pero está impresionante y a mí me gusta tenerlo, hay que quererme así; la soja blanca pelada, que si sois de hacer vuestra propia leche os evita la parte de quitarle las pieles; el kamut, que es una especie de trigo antiguo que va genial para hacer rejuvelac casero (que encontraréis en muchas recetas de quesos veganos); productos mexicanos tipo rajas de chile poblanocualquier especia que sea un poco especial, porque si no la tienen allí, no existe; y si hay algún vinagre o salsa que requiera alguna de las recetas de mis libros de cocina y que no encuentre en un súper normal, la busco allí de cabeza.

El Cocinista. Como ya sabréis lxs que me seguís un poco, cuando me hice vegana, lo único que de verdad me costó dejar fue el queso. Quizá por eso una de las cosas en las que más he invertido es en utensilios y en ingredientes raros con los que hacer quesos, sobre todo fermentos (de origen vegetal, aunque aparezca la palabra “láctico”), aromas y espesantes típicos de recetas de libros de quesos veganos, como xantana gum, agar y carragenato kappa.

Comprar en El Cocinista te compensa si vas a hacer un pedido grande. Si vas a comprar sólo carragenato, xanatana o aroma de queso, esperad a ver mi tercera tienda online favorita del mundo mundial.

Vegan Place. Si vives en Málaga, no sigas leyendo. Tira p’allá y te llevas un poquito de to. O dos poquitos, y un viaje que te ahorras. Si como yo no vives allí y no tienes a mano ninguna tienda donde vendan exclusivamente productos veganos y además colaboren con santuarios animales, ésta es tu tienda.

reading is sexy

Yo vivo en Sevilla, donde sí hay tiendas así, pero qué queréis que os diga… Con Cristina – y Claudia y Olga- me voy a ir de juerga en octubre y, si nada lo impide, de karaoke cuando estemos muy borrachas (lo siento por las futuras riadas que se avecinan), así que puestas a comprar productos que valen lo mismo aquí que allí, prefiero comprárselos a ella.

El pedido mínimo de Vegan Place para que el envío te salga gratis son 65 euros, pero: a) te llega al día siguiente si lo haces antes de las 17h. y b) hay muchísimas cosas que se pueden almacenar, por lo que puedes ser previsor/a y comprar un carro de los productos que más consumas.

¿Qué suelo comprar yo en Vegan Place?

Jackfruit, del tirón. Latas y latas. Antes las compraba en Mercado Flotante, pero Cristina las bajó de precio y como es algo que consumo muchísimo (en fajitas y empanadas, principalmente), cuando hago un pedido, relleno con latas de jackfruit verde en salmuera, que sé que más tarde o más temprano van a caer.

Para el no atún – que hago con jackfruit, por cierto- compro alga Kelp, que luego muelo en el molinillo y que, en teoría, le da sabor a mar.

Levadura nutricional. Que sí, que es más cara que la de cerveza, pero a mí es la que me gusta. La uso para infinidad de platos – quesos, salsas, seitán- y después de haber probado muchas, de distintas marcas y precios, la de Vantastic Foods es la que tengo siempre en mi despensa.

Salsa Tamari (sin gluten) o salsa de soja, lo mismo da. Yo, no os voy a engañar, la compro en un bazar oriental que hay cerca de mi casa, que es donde compro también el edamame congelado, pero por si no la encontráis donde vivís, en Vegan Place podéis comprarla y seguro que además es mejor que la que yo uso, que es de andar por casa. La salsa de soja o la tamari son probablemente las salsas que más se usan en la cocina vegana, tanto para cocinar propiamente dicho como para acompañar tempuras y otros platos. Si ya os movéis en la cocina, no hará falta que os lo cuente, pero si no, quedaos con la copla.

Y siguiendo con saborizantes de origen vegetal, hay una sal – que sala poco- llamada Kala Namak, que le da a las comidas sabor a huevo y que es la que yo uso para hacer tortillas. Para mí es un básico basiquísimo. En los dos años que llevo siendo vegana he probado varias y sin dudarlo me quedo con esta marca.

Otra cosa que se usa muchísimo en la cocina vegana son los derivados del coco. Concretamente la leche de coco, tanto para postres como para platos principales, y el aceite de coco, que tiene que ser desodorizado para que no os quede olor a coco si vais a usarlo para hacer, por ejemplo, queso. Y por supuesto, ambas las podéis encontrar en Vegan Place.

En cuanto a la soja texturizada, si la fina, como os dije, la compro en Carrefour, la soja texturizada gruesa se la compro a Cristina. Y es que aunque hay montones de marcas, de todas las que he usado yo hasta ahora, la soja texturizada gruesa de Wurfel es mi favorita. Son 400 gramos secos, lo que da para un montón de pinchitos o de platos de no pollo con verduras y de verdad que se nota la diferencia. Yo me la como hasta cruda, cuando está a medio hidratar :).

natural foodporn

Y en el apartado de no carne, o carnes veganas, tenemos el que para mí se ha convertido en el producto estrella de mi congelador, la Heura. La Heura es soja también, solo que ya viene hidratada y tiene toda la textura del pollo, eso sí, sin que ningún animal haya muerto para que nosotros nos comamos unas fajitas. La hay condimentada y sin condimentar, aunque eso es lo de menos porque coge muy bien las especias que le echemos, en tiras, bocados y tacos, y está BRUTAL. En la tienda online podréis encontrarla en cajas de 180 gramos (para 2 personas como yo, ó 3 normales), pero también tenéis la opción de escribirle a Cristina y encargarle el envase grande, de 1,5 kilos. Tardan más en servirla, una semana o así, pero sale bastante a cuenta. Lo que yo suelo hacer es encargarle el grande y, como viene frío pero descongelado, la cocino en los 2 días siguientes y la vuelvo a congelar, porcionada en paquetitos para 3 ó 4, lista para descongelar y comer.  Si no la habéis probado, tenéis que hacerlo pero YA.

Y si lo que echáis de menos es el pescado, estos filetes tipo merluza rebozada de marca Gardein os van a alegrar el día. Ahí lo dejo… 🙂

Ups, casi lo olvido, ¡y mira que es importante! B12. Leed artículos científicos, no os quedéis con opiniones personales de gente que dice que no hace falta, y suplementaos. SIEMPRE. No esperéis a que dé la cara porque puede ser muy chungo. Yo compro la B12 sublingual de Solgar y en casa la tomamos todxs, porque aunque la única 100% vegana sea yo, mi familia se come lo que yo cocino. Que hubieran elegío muerte.

Por último, suelo comprar cosas no tan básicas pero a las que soy adicta: salsas de la marca Follow your Heartconcretamente la César, que me vuelve loca; quesitos Veggis, a la pimienta, finas hierbas o el picante, que me recuerdan en la textura al queso de oveja; o este muesli  de zanahoria, manzana y canela, que está más bueno que Fasbender saliendo del agua.

Y eso es todo, amigxs.

amanecer en la playa y otros regalos de estar viva

Seguro que algo me dejo, así que no descartéis que actualice al poco de publicar. En cualquier caso, como repaso general, espero que esta entrada os sirva, sobre todo a quienes estáis transicionando al veganismo y andáis perdidxs, como yo lo estaba cuando empecé.

Las fotos no tienen nada que ver con la entrada, pero es que si no iba a quedar mu sosa…

Además, en algún lado tenía que chulear de mi veranito, digo yo 🙂

albóndigas de avena y tofu

De todas las albóndigas veganas (y no veganas) que he probado hasta hoy, éstas, junto con las que tiene Olga en su blog, son mis favoritas. Se hacen en un ratillo, están muy buenas y se pueden congelar.

La receta la saqué del blog de Claudia y la tuneé. Vosotrxs podéis probar a añadirle lo que creáis que pueda venirles bien, ya que la base (avena + tofu) hace que sean muy versátiles.

Al final de la receta de las albódigas, tenéis la del parmegano (tipo queso en polvo para pastas y demás). No es imprescindible para hacer estas albóndigas, pero yo es que lo uso pa to.

Ingredientes:

  • albóndigas de avena y tofu listas para enharinar

    1 y 1/2 Taza de copos de avena.

  • 1 Taza de agua (para hidratar la avena)
  • 1 cebolleta de las grandes redondas o 1 cebolla mediana.
  • 1 paquete de tofu ahumado de ALDI (unos 250 gr).
  • 1 Cucharada de ajo en polvo.
  • 2 Cucharadas de mezcla de semillas (yo uso ésta). O 1 de mezcla de semillas y 1 de semillas de cáñamo peladas.
  • 2 Cucharadas de tamari o de salsa de soja.
  • 2 Cucharadas de humo líquido.
  • 2 Cucharadas de doble concentrado de tomate (esto lo venden en cualquier súper).
  • 2 Cucharadas de orégano/ albahaca/ perejil o de cualquier mezcla de hierbas que os guste. Yo a veces uso ésta.
  • 1/4 Taza de parmegano (opcional, pero yo se lo echaría / receta abajo).
  • 1/4 Taza de pan rallado.
  • Pimienta negra recién molida.
  • Sal.
  • 2 Cucharadas de harina de garbanzo.
  • 2 Cucharadas de agua (para mezclar con la harina de garbanzo)
  • 1 chorrito de vinagre de manzana.
  • 1 pizca de sal Kala Namak.
  • Harina de trigo (suficiente para enharinar las albóndigas).
  • Aceite de girasol o de oliva para freír.

Preparación.

En un bol grande, pon los copos de avena y la taza de agua y deja que se hidrate durante unos 15 minutos.

albóndigas ya fritas

Mientras se hidrata, ve cortando la cebolleta lo más chica que puedas. Puedes dejarla así o pocharla con un poco de aceite.

El tofu del ALDI no hace falta prensarlo porque viene muy seco. Puedes desmigarlo a mano, aunque cuesta un poquillo, o en una picadora.

Pasados 15 minutos, escurre la avena y mezcla con la cebolleta, el tofu desmigado, las semillas, el orégano, el tamari, el humo líquido, el doble concentrado de tomate, el ajo en polvo, la pimienta, el parmegano (abajo os dejo la receta) y el pan rallado e intégralo todo con las manos.

Prepara el no huevo mezclando la harina de garbanzo (si quieres petarlo, tuéstala en una sartén sin aceite antes), las dos cucharadas de agua, el chorrito de vinagre de manzana y una pizca de kala namak, y añádeselo al resto de la mezcla. Mezcla muy bien. Prueba de sal y, si crees que necesita, añade un poco.

Ya puedes ir cogiendo pequeñas cantidades de masa y dándole forma de albóndigas (o de hamburguesas, si prefieres). Enharínalas y sofríelas en un poco de aceite de girasol o de oliva.

albóndigas con salsa de tomate ❤

Puedes acompañarlas de cualquier salsa, pero con la de tomate del blog de Olga quedan que te mueres.

Parmegano (parmesano vegano rápido): 

Ingredientes: 150 gr. de almendras marconas crudas, 4 Cucharadas de levadura nutricional, 2 Cucharadas de ajo granulado y sal al gusto.

Preparación: Tuesta ligeramente las almendras en una sartén sin aceite. Deja que se enfríen. En una picadora, mezcla las almendras tostadas frías, la levadura nutricional, el ajo granulado y la sal, y pica. Reserva en un bote de cristal con tapa en un lugar fresco y seco.

Como ves, no tiene mucha ciencia y la verdad es que, sin ser parmesano, está basante bueno. Yo lo uso mucho para la pasta, las tostadas y en general para todo menos el café :).

alioli

Una vez que te acostumbras a cocinar y a comer medianamente bien, suele ocurrir que cuando vas a un bar – porque que sepas cocinar no quiere decir que tengas que pasarte el día en la cocina, también hay que salir a que nos dé el aire- y pides algo sencillo que tienes el culo pelao de hacer en casa, y lo comparas con lo que tú mismx haces, te acaba pareciendo una puta mierda.

alioli tradicional a mortero

A mí me pasa mucho con las papas arrugás con alioli. Y debo ser masoquista, porque bar al que voy, bar en el que las pido, sólo para constatar que lo que ellos se empeñan en llamar papas arrugás no son más que papas cocidas y que lo que llaman alioli no es más que una mayonesa a la que le han echado ajo. En el tema mojo, ni entro.

El alioli que hago yo no tiene NADA que ver con una mayonesa con ajo. Debe ser que en el fondo soy muy tradicional (juas), pero para hacerlo uso un mortero precioso, de granito verde que me regaló Chema hace menos de un año . Es cierto que el jodío pesa como un cuñao hetero el día del orgullo gay… Pero compensar, compensa. El resultado es una salsa cremosa, potente (amo el ajo, qué le voy a hacer) y densa, ideal para espantar vampiros y otra gente que no te caiga demasiado bien, y para echar un brazo derecho (izquierdo si eres zurdx) que hará que la gente murmure a tus espaldas.

Ingredientes: 

  • 5 ó 6 dientes de ajo pelados (si lo quieres más suave, echa menos y/o quítales la yema; yo no lo hago, soy así de chula).
  • 1/2 cucharadita de sal.
  • Aceite de girasol.
  • Aceite de oliva.
  • Zumo de 1/2 limón.

Preparación. 

Pela los dientes de ajo y ponlos en el vaso del mortero junto con la sal. Maja.

Ahora ve agregando el aceite de girasol a poquitos y sigue majando, con cuidado para que no salpique.

Según vayas agregando el aceite, remueve enérgicamente con el pilón la mezcla del ajo, la sal y el aceite que ya hubiera.

papas con alioli directamente del tuper

De vez en cuando, en lugar de aceite de girasol, echa aceite de oliva virgen extra. Si usamos ambos es porque el de oliva es muy fuerte y le robaría protagonismo al ajo, mientras que el de girasol es más neutro.

Sigue añadiendo tanto aceite como quieras y removiendo con el pilón.

Finalmente añade el zumo de medio limón y vuelve a hacer lo mismo, remover enérgicamente todo con el pilón hasta que esté todo bien integrado. Te quedará una especie de pasta cremosa y blanca.

Vierte tu alioli en un tuper con tapa y reserva en el frigo hasta que vayas a consumirlo. Parece que sale poca cantidad pero al ser tan sumamente concentrado, te durará varios días refrigerado (imagino; en mi casa vuela).

 

pesto vegano

en mi cocina sólo falta la Jurado cantando ‘...verdes como la albahaca

¿No os ha pasado nunca eso de estar a vuestra bola en algún sitio y de repente ver a alguien, quedaros mirándolx, y sentir que el resto del mundo se paraba?

Pues justo eso me pasó a mí esta mañana cuando bajé a la frutería a comprar verduras verdes para hacer quinua, que había dejado en remojo horas antes, y mis ojos se posaron en este manojo de albahaca fresca que había en la puerta 🙂

La foto no es que le haga justicia, pero servirá para que os hagáis una idea. Lo que no sé transmitiros con palabras es cómo huele… Claro que si supiera, estaría escribiendo una novela, no un blog de cocina.

La cosa es que siempre había querido hacer pesto, pero por unas cosas u otras, acababa comprándolo. Luego me hice vegana (hace dos años ya) y pasé de comer pasta a diario a comerla una vez al mes (y no todos). Del pesto me olvidé, porque un pesto sin parmesano, pecorino o algún otro queso italiano fuerte era impensable para mí… Hasta hoy. Hoy fue llegar a casa, lavar la albahaca, colgarla bocabajo del tirador de uno de los muebles de cocina para que escurriera, y saber que tenía que buscar una receta para intentar hacerlo sí o sí.

manojito de albahaca, avellanas y piñones

Al final fui a lo seguro, miré en los libros de Isa Chandra, concretamente en el Isa Does it, y en 10 minutos tenía listo un viaje de pesto que no me he comido a cucharás porque ya le había mandado la foto a Chema y no iba a colar, cuando llegaran Paula y él a la hora de comer, decirles: “¿pesto? ¿qué pesto? Por cierto, yo hoy no tengo mucha hambre…“. En vez de eso, me vine al cuarto con mis gatos a escribir la receta y tratar de reprimir mi hambre dos horitas más.

La receta original lleva otras cosas, como cilantro fresco, que no tenía, y tomillo fresco, que tampoco, así que la he tuneado ligeramente para poder hacerla y también para aprovechar toda la albahaca. La receta que os dejo es ésa, no la original.

Ingredientes.

  • 3 Tazas de hojas de albahaca fresca.
  • 1/4 Taza de avellanas crudas.
  • 1/4 Taza de piñones crudos.
  • 1 diente de ajo.
  • 2 Cucharadas de levadura nutricional (yo ahora estoy usando ésta).
  • 1 cucharadita de tomillo seco.
  • 1 cucharadita de sal gruesa.
  • 1/4 Taza de agua (yo uso agua filtrada).
  • 1/4 Taza de AOVE.
  • 1 Cucharada de zumo de limón.

Preparación.

Lava el manojo de albahaca y déjalo escurrir. El mío venía atado y lo dejé colgando bocabajo de un tirador del mueble de encima del fregadero.

pesto vegano casero posando en plan casual

Pon una sartén, preferiblemente de hierro, a fuego medio-alto, sin aceite ni nada, y echa las avellanas partidas en dos. Baja un poco el fuego y déjalas tostarse unos 3 minutos, moviéndolas para que no se quemen. Agrega ahora los piñones (si retirar las avellanas) y deja 2 minutos más, moviéndolo todo para que no se quemen. Pasado ese tiempo, retira del fuego y reserva dejando que se enfríen un poco. Si decides echar sólo piñones, echa 1/2 taza en lugar de 1/4, y deja que se tuesten.

Pela el diente de ajo, ponlo en el vaso de la procesadora que tengas (yo usé la Thermomix) junto con los frutos secos previamente tostados y enfriados, y tritura unos segundos hasta obtener una especie de pasta. El aspecto será parecido a cuando mezclamos galletas con margarina para hacer la base de una cheesecake. Baja con una lengua de silicona lo que quede en las paredes del vaso.

La albahaca ya debería estar escurrida, pero si tienes un escurridor de lechugas y le puedes quitar el agua sobrante, mejor. Descarta los tallos, quédate sólo con las hojas y mide 3 tazas de hojas bien llenas.

A la mezcla de frutos secos y ajo, añádele las hojas de albahaca, la sal, la levadura nutricional, el tomillo y el agua. Tritura todo unos segundos, baja lo que quede en las paredes del vaso y tritura unos segundos más. Ahora añade el aceite de oliva y tritura. Por último, añade la cucharada de zumo de limón y tritura one more time.

debería haber sido pasta larga y buena, de Espiga Negra, por ejemplo, pero no tenía para 3 😦

Ya puedes pasar tu pesto vegano casero a un tuper o a un bote de cristal. Ayúdate de la lengua de silicona para rebañar bien el vaso. Yo le puse un papel film encima, procurando no dejar aire entre el pesto y el papel, porque a pesar de llevar un poco de limón, se oxida; luego lo tapé.

En el frigo aguantará unos días, pero, as usual, si te dura más de 3 es que algo has hecho mal… 😉

Observaciones sobre la receta. Después de probarla con la pasta os comento que sí, está muy bueno, pero la próxima vez voy a pasar de las avellanas y a hacerlo con el doble de piñones, porque estoy segura de que va a estar mejor aún. También le pienso echar 2 dientes de ajo, que es lo que decía la receta, porque Chema dice que estaba flojito.

empanada de no-atún con pisto

Ésta ha sido la semana de las empanadas. Aprovechando que tengo horno nuevo (uno que funciona, por fin) y que hacía siglos que no me comía nada parecido a una empanada de atún, he hecho 3 en apenas 3 días. A atún no sabe, básicamente porque no lleva. Pero la textura del jackfruit desmigado y el sabor del alga kelp hace que se dé un aire.

empanada de pisto y no-atún

Y poco más. Hoy no sólo no os voy a dar la chapa, además os dejo un montón de fotillos. Si queréis verlas con más detalle, pinchad sobre ellas y se os abrirán en una nueva pestaña. Por aquí dejo la receta. Si la hacéis, me contáis.

Ingredientes.

  • 2 cebollas.
  • 4 dientes de ajo.
  • 1 lata de jackfruit verde en salmuera.
  • 1 hoja de algas kelp.
  • 1 pimiento rojo de asar.
  • 1 pimiento amarillo de asar.
  • 2 pimientos italianos verdes ó 1 pimiento verde de asar.
  • 2 calabacines verdes.
  • 1 Taza de tomate frito casero.
  • 2 tomates (sin piel ni pepitas).
  • 3 cucharaditas de sal.
  • pimienta molida (al gusto).
  • AOVE.
  • 2 masas de empanada.
  • un poco de leche de soja sin edulcorar (para pintar la empanada).

Preparación.

Lava muy bien el jackfruit para quitarle el sabor a lata, desmiga con las manos la parte blandita y corta los triángulos, más duros, en láminas y luego en tiras.

jackfruit y algas kelp: el antes

En un molinillo de café/especias, muele una lámina de algas kelp. Luego mezcla el alga molida con el jackfruit y reserva.

jackfruit y algas kelp: el después

Ahora corta la cebolla y el ajo pequeñitos y sofríe con un poco de AOVE a fuego medio-alto. Cuando la cebolla esté blandita, agrega el jackfruit con el alga y mezcla bien. Agrega la sal y baja el fuego.

Mientras el jackfruit se ablanda con el agua que soltará la cebolla al haberle echado sal, corta los 3 tipos de pimientos en trozos pequeños y ve reservando en un plato. Cuando los tengas todos cortados, añádelos a la sartén.

preparando el relleno

Corta los calabacines en planchas longitudinales, éstas en tiras y por último en cuadraditos pequeños. Agrega a la sartén y mezcla bien para que todo se integre. Tápalo y deja que se haga unos 10 minutos. Puedes añadir un poco más de AOVE si ves que te lo pide la verdura. Levanta la tapa y mueve de vez en cuando.

Ve pelando, despepitando y cortando el tomate muy chico, y reserva.

la mejor salsa de tomate frito del mundo mundial

Cuando esté blandito todo, puedes añadir la salsa de tomate frito. Yo hago la de Veganizando, que os he dejado enlazada arriba, aunque a veces le echo cebolla en vez de puerro y suelo echarle más zanahoria de la que dicta la receta. Mezcla bien y deja que se haga unos 5 minutos a fuego bajo.

Por último, agrega el tomate natural y la pimienta recién molida y deja que se haga unos 10 minutos más.

Si ves que tiene demasiado líquido, sube el fuego para que se evapore un poco. No debe quedar seco, sino meloso.

Viértelo todo en un bol grande y deja enfriar al menos durante media hora. Puedes meterlo en el frigo cuando esté templado. Si lo mueves de vez en cuando para que no guarde calor abajo, se enfriará antes.

Este paso es MUY importante, ya que si echamos el relleno caliente, la lámina de abajo de la empanada se quedará blandurria. Y no, no es algo que me hayan contado.

¡relleno listo!

Ve precalentando el horno a 200º (arriba y abajo).

Pesa las verduras con jackfruit y separa en dos mitades. A mí con estas cantidades me sale algo menos de 1500 gr., por lo que tengo para dos empanadas de casi 750 gr. de relleno cada una. Si no quieres hacer dos seguidas, puedes guardar la mitad del relleno y congelarlo para la próxima que hagas.

Cuando el relleno esté frío (o al menos no caliente), extiende una lámina de empanada sobre la bandeja del horno, en el mismo papel en que viene envuelta. Dibuja con el cuchillo, sin apretar, un borde de aproximadamente 1 cm por cada lado. Ahora ve echando sobre ella las verduras con jackfruit evitando los bordes que has dibujado. Compacta la masa aplastándola con el revés de la cuchara, dándole forma de rectángulo y con un grosor uniforme en la medida de lo posible.

antes de hornear

Ya puedes tapar con la otra lámina. No la desenrolles entera porque se te deformará al cogerla para ponerla encima de la verdura. Es mejor que vayas desenrollándola directamente sobre la otra. Cuando esté, recolócala un poco, aplasta ligeramente los bordes y dóblalos sobre sí mismos, haciendo así el borde de la empanada. En las esquinas sobrará mucha masa. Puedes quitarle un pellizco de cada una y, junto con el círculo que has quitado para hacer la chimenea, usar luego esa masa para decorar la parte de arriba.

chimenea perfecta 🙂

Por último, más o menos en el centro de la empanada, recorta con mucho cuidador, con un cuchillo, un círculo de 1 cm de diámetro (aproximadamente) para que el vapor del relleno salga por él a modo de chimenea. De ese modo la empanada no nos quedará blanda por arriba tampoco.

A las empanadas no veganas se les suele dar una ligera capa de huevo con un pincel de cocina. Tú puedes sustituir el huevo por leche de soja sin edulcorar. Aunque esto no es imprescindible, le dará un tono más bonito al acabar.

Y poco más. Métela al horno, a 200º, de 20 a 30 min.

Se conserva bien en cualquier lugar seco y fresco y, si puedes aguantar, está mejor de un día pa’otro, fría. Yo por eso hago dos: la primera nos la comemos del tirón, como buenos ansiosxs, y de la segunda vamos picoteando al día siguiente cada vez que entramos en la cocina 🙂

empanada vegana casera

Pd. Gracias a Claudia y Cristina por tenerme paciencia y resolver mis múltiples dudas sobre cómo hacer una empanada (son las primeras que hago en mi vida y jamás había oído hablar de la “chimenea”). Y gracias también a Macarena por probar este experimento y por decirme que ella sí notaba el sabor a mar ❤

fajitas mexicanas de jackfruit (tipo carnita).

Hasta estas navidades, para mí el jackfruit era como un ingrediente mitológico que vivía en mis libros de cocina pero que no parecía existir fuera de ellos. En algunos foros leía que en Barcelona y en Madrid se podía conseguir en hípers asiáticos, pero Sevilla, por muy especial que tenga el color, también sigue teniendo sus limitaciones en ese sentido. O será que yo no he buscado bien… El caso es que cuando preguntaba “¿tenéis jackfruit?“, me miraban como si estuviera pidiendo sangre de unicornio. Lo más que llegué a encontrar, en el Hiperoriente de al lado de casa, era jackfruit en almíbar, que NO VALE como sustituto de la carne. Para poder usarlo como si fuera pollo o cerdo o lo que quiera que busquéis veganizar, hace falta que sea el de la lata verde que viene en salmuera.

Entonces fui a Edimburgo, una ciudad preciosa y acogedora, donde casi cualquier carta tiene opciones vegan (¡ojo! no confundir con veggie, que es vegetariano) y donde lxs camarerxs no te ofrecen un plato que lleva queso cuando les dices que no comes nada de origen animal. Allí me compré el Thug Kitchen, me harté de ver lápidas (porque yo soy así, no voy a funerales pero me encanta visitar cementerios bonitos cuando viajo), me monté en la noria, fui de mercadillos… pero sobre todo, me inflé a comer. Y justo el último día, cuando parecía que el viaje no daba más de sí, descubrimos el Holy Cow, un restaurante vegano, bien escondido y sin señalizar, en el que Nacho y yo decidimos aceptar la sugerencia de la dueña y pedir la hamburguesa del día: jackfruit vegan burguer. Forma de hamburguesa no tenía y se desmoronaba al morderla, pero, madredelamorhermoso, cómo estaba aquello… Nada que ver con ninguna hamburguesa vegana que hubiera probado hasta ahora (y he probado unas cuantas). Y en ese momento supe que, costara lo que costara, al llegar a España tenía que encontrar jackfruit.

en mi casa con hambre no nos quedamos.

No lo encontré. Ni siquiera online. Mierda pa mí. Pero eso no hizo que dejara de intentarlo, porque yo cuando tengo un antojo soy como un bulldog, no suelto. Entonces descubrí la página de Mercado Flotante, una empresa online (con base en Galicia) dedicada a la alimentación internacional, que tenía las cosas más raras que te puedas imaginar. No jackfruit, pero sí todo lo demás. Así que les escribí, porque total, el no ya lo tenía, para preguntarles si me lo podrían conseguir. Y aunque no tenían ni la más remota idea de lo que les estaba hablando, me dijeron que iban a mirar, porque no sólo tienen de todo, además son un encanto. Y en una semana, más o menos, hice mi primer pedido de jackfruit, sin saber aún qué iba a hacer con él ni cómo se cocinaba, pero convencida de que a partir de entonces iba a ser una de esas cosas que siempre iba a tener en mi despensa. Y no me equivocaba.

Ésta fue la primera receta en la que lo utilicé. Y flipé. Y mi familia, incluida mi hija, que es de las que parece que les cuesta dinero decir que algo está bueno, flipó también.

Mis primeras fajitas las hice siguiendo al pie de la letra la receta de Creativegan. Luego fui viendo cómo las hacían otrxs cocinerxs que sigo y acabé tuneándolas a mi gusto. Ahora es habitual que los fines de semana, que es cuando lxs 4 comemos juntxs y ningunx tiene prisa, llenemos la mesa de boles con distintas salsas, verdura, relleno para fajitas y un paquete de 12 tortillas de trigo, y nos pongamos hasta las cejas mientras nos contamos esas cosillas que se nos han ido quedando en el tintero a lo largo de la semana, que es lo que le da calidad a la comida :).

Si os animáis a hacerlas y no vivís en Madrid o en Barcelona, además de en Mercado Flotante, ahora mismo podéis encontrar el jackfruit tirado de precio en Vegan Place, la tienda online de mi amiga Cristina, que vende, entre otras muchas cosas, los mejores Donuts que he comido jamás, y que colabora con el Santuario La Pepa, y que es una mujer estupenda. Y sí, ya sé que es publicidad, pero ya que el señor WordPress me la mete doblada sin que yo la apruebe (salvo que pague, que entonces no saldrían anuncios abajo), al menos con este negocio sí comulgo, así que ahí os dejo en enlace, pa que bicheéis si os aburrís.

Ingredientes:

Las cantidades que voy a poner son para 4 personas que comen mucho (sale pizca más de 1 kilo). De hecho, a veces hasta sobra un poco y alguien se lo merienda, pero vamos, de ese día no pasa. Si sois de comer cantidades normales o si es la primera vez que coméis jackfruit y preferís no arriesgar, usad la mitad de todo y tendréis como 500 gramos de relleno. Si os sobra (shame on you), podéis guardarlo en un tuper cerrado y aguanta un par de días en el frigo.

Para el relleno:

  • 1 Cebolla grandecita.
  • 4 dientes de ajo.
  • 2 latas de jackfruit en salmuera (NO en sirope, ojo).
  • 1/2 Cucharada de especias para fajitas.
  • 1 cucharadita de albahaca.
  • 1 cucharadita de orégano.
  • 1/4 de cucharadita de romero.
  • 1/4 de cucharadita de tomillo.
  • 1 cucharadita de azúcar (yo uso eco integral).
  •  1/2 Taza de Tamari o de salsa de soja.
  • 3 Cucharadas de humo líquido.
  • 5 Tomates pera grandecitos.
  • AOVE.
  • 1 Taza y 1/2 + 1/2 Taza de agua (yo uso agua filtrada)

Para el acompañamiento:

  • Cebolla
  • Pimiento verde.
  • Pimiento rojo.
  • Shitake.
  • Hojas de lechuga / berros / espinacas / rúcola.
  • Crema agria / Mayonesa / Guacamole.

Para el guacamole:

  • 2 aguacates grandes y maduros ó 4 pequeños.
  • 1 cebolleta grande o 2 pequeñas.
  • 1 tomate grandecito y maduro.
  • AOVE.
  • Sal.
  • zumo de 1 limón / 1 lima.

Tortillas para fajitas (yo las compro hechas)

Preparación:

Empieza por escurrir la salmuera de la lata de jackfruit, echa agua limpia y repite el proceso dos o tres veces. También puedes escurrirlo y dejarlo en un bol con un chorro finito de agua cayéndole. Lo importante es quitarle el sabor “a lata” hasta que no sepa absolutamente a nada para que podamos sazonarlo y darle el sabor que más nos guste.

jackfruit desmigado y triangulitos listos para trocear

Corta la cebolla y el ajo. Yo lo hago en brunoise, es decir, en cubitos muy muy pequeños, pero puedes hacerlo en juliana o como más coraje te dé. Echa AOVE en una sartén grande y, cuando esté caliente, añade la cebolla y el ajo y baja el fuego. Queremos que quede pochado (blandito), no frito.

Mientras se pochan las verduras, ve desmigando el jackfruit con las manos. Se desmiga bastante bien salvo el triangulito del final, que es más duro; ésos ve apartándolos. Cuando tengas desmigado todo lo desmigable, ve cogiendo cada triangulito y cortándolo muy chiquitito, o en bastoncitos, como prefieras. Hay gente que los descarta directamente, pero en mi casa no se tira na.

Ya debería estar pochado lo que pusiste en la sartén, así que añade el jackfruit y las especias para fajitas y mézclalas muy bien para que el jackfruit las coja. Sube un poco el fuego y deja que se haga durante unos 5 ó 7 minutos sin dejar de mover. Si quieres que el jackfruit quede más dorado, te recomiendo que lo hagas al revés: primero sofríe el jackfruit desmigado con un poco de AOVE y las especias para fajitas y luego añade la cebolla y el ajo. En cualquiera de los dos casos, mientras se hace, ve pelando, despepitando y cortando los tomates, en brunoise de nuevo, y reserva. Yo tardo mucho en hacer esto y además odio pelar y cortar tomates, así que a veces lo hago lo primero y me lo quito de encima antes de empezar.

Ya puedes agregar el azúcar y el tamari (o la salsa de soja). Vuelve a mezclar hasta que todo se integre, deja a fuego bajo unos 5 minutos y añade entonces el resto de las especias y el tomate. Mezcla muy bien y deja a fuego bajo sin dejar de mover unos 5 minutos más (el tomate soltará agua y no debería pegarse).

Ahora agrega 1 taza y media de agua, sube el fuego y cuando hierva, bájalo y deja que se cueza durante 15 minutos. Mientras lo hace, puedes ir cortando cebolla en juliana, el pimiento en tiras finitas y el shitake o el champiñón en tiras más gruesas, dejando este último separado de la cebolla y el pimiento.

Cuando apenas quede agua, añade el humo líquido y mezcla muy bien. Prueba el jackfruit y si no está lo suficientemente tierno para ti, añade un poco más de agua (como 1/2 taza) y deja que termine de hacerse, removiendo de vez en cuando, hasta que esté. Retira la sartén del fuego y reserva.

En otra sartén, con un chorrito de aceite, saltea la cebolla y el pimiento. Cuando esté como te guste a ti (más o menos tierno), aparta, sala (o no) y reserva. En la misma sartén, saltea el shitake o los champis con otro chorrito de aceite y un poco de pimienta negra (si no te gusta, no se la eches). Cuando esté, aparta, sala (o no) y reserva.

Lava unas hojas de lechuga, espinacas, berros o rúcula, lo que prefieras, escurre bien y reserva.

sé lo que estáis pensando “llénala más, que ahí caben 200 gramitos todavía”

Prepara el guacamole. Yo lo hago aplastando con un tenedor la carne de los aguacates y añadiéndole luego una cebolleta cortada pequeñita, un tomate pelado y despepitado cortado en brunoise, el zumo de medio limón normal (cuidado con las pepitas) o de una lima, un chorro de AOVE y una pizca de sal. Pruébalo. Pruébalo más, joe, que con la pechá de cocinar que te estás dando te mereces un premio (como en aquel anuncio de café). Reserva (si no te lo has comido todo) en un tuper con tapa, pero antes de cerrarla ponle un papel film encima al guacamole, bien pegado al mismo, para que no se oxide.

Lo ideal es servir cada cosa en un bol y que cada cual se vaya montando su fajita como le parezca. Yo en las mías suelo untar un poco de guacamole o de mayonesa (si no he podido encontrar aguacates maduros), encima echo un par de cucharadas bien hermosas del relleno de fajitas, y sobre eso le pongo cebolla, pimiento y shitake. Y si tengo hecha crema agria, pos se la echo también, que no se respire miseria.

Y sí, siempre me mancho porque soy una agonías de la vida y las cargo demasiado. Pero ése es parte del encanto de comer fajitas (y de comer con las manos): tener una excusa para rechupetearse unx los dedos después 🙂

milanesas de avena y semillas

La receta base para hacer estas milanesas la he sacado de uno de los primeros libros de cocina que compré y que más trillados tengo, Cocina Vegana de Lucía Martínez y Virginia García, que ya que estoy, os recomiendo muchísimo.

INCISO: si (lo) compráis vía Amazon porque no lo encontráis en librerías de barrio, acceded a Amazon por el banner que tienen en el blog de Cristicats, por favor. Para vosotrxs no supone ninguna diferencia y a ellxs le donan parte de lo que os gastéis si lo hacéis así. Gracias ❤

Y ahora sí, al lío. Básicamente la receta es igual salvo que yo le he añadido ajo granulado y semillas de cáñamo pelado, he cambiado un poco las especias y las he empanado con panko (pan rallado japonés, que es más gordito), aunque creo que también pueden quedar interesantes empanadas con kikos (maíz frito). También quiero probar a añadirle tofu a la mezcla, porque a los escalopes veganos que ya compartí por aquí le daban una textura increíble.

Pros de estas milanesas: son sencillas, baratas, muy interesantes nutricionalmente hablando, están buenísimas y además se pueden congelar 🙂

Contras: si no tienes fuerza de voluntad, como es mi caso, te acabas comiendo media docena, así, sin pestañear. Y al ir fritas (aunque se pueden hacer al horno también) no son lo que se dice de régimen 😦

Ingredientes:

Para las milanesas:

  • 1 Taza de copos de avena.
  • 1 Cucharada de semillas de lino (*ver notas a pie de receta).
  • 1 Cucharada de semillas de sésamo (*ver notas a pie de receta)..
  • 1 Cucharada de semillas de calabaza (peladas, obviamente, y crudas) / (*ver notas a pie de receta).
  • 1 Cucharada de semillas de pipas de girasol (peladas y crudas) / (*ver notas a pie de receta).
  • 1 Cucharada de semillas de semillas de cáñamo (peladas y crudas).
  • 1 cucharadita de ajo granulado o un par de dientes de ajo muy picaditos.
  • 1/2 cucharadita de albahaca.
  • 1/2 cucharadita de orégano.
  • 1/4 cucharadita de romero.
  • 1/4 cucharadita de tomillo.
  • 2 Tazas de agua (yo uso agua filtrada, pero cada cual que use la que le parezca).
  • 1/2 pastilla de caldo de verduras (yo uso 1 cucharadita de este caldo).
  • 1 Cucharada de humo líquido (*ver notas a pie de receta).
  • una pizca de sal (al gusto).

Para el empanado:

  • 1 Taza de harina de trigo (si es integral, mejor) o de espelta.
  • 2 Tazas de panko (pan rallado japonés), pan rallado normal o de kikos molidos.
  • No huevo:
    • 5 Cucharadas de harina de garbanzo.
    • 2 Cucharadas de vinagre de manzana.
    • 1 pizca de sal marina (alrededor de 1/8 de cucharadita).
    • 1 pizca de sal Kala Namak (alrededor de 1/8 de cucharadita). Yo uso ésta.
    • 1 pizca de cúrcuma (para darle color).
    • 1 Taza de agua filtrada o mineral (o del grifo, si os gusta).

Preparación:

qué me gusta mi mortero

Lo primero que tendrás que hacer es coger todas las semillas y molerlas en un mortero. Si además vas cambiando de mano acabarás echando unos brazacos que no veas. La próxima vez que haga estas milanesas quiero comprobar cuál es la equivalencia de volumen entre las 5 cucharadas de semillas enteras y el resultado ya molido, para así poder moler más cantidad de una vez y reservar la mezcla para la siguiente. Ya actualizaré cuando lo haga.

Una vez que tengas molidas las semillas, echa todos los ingredientes secos (es decir, la avena, las especias, el ajo granulado /fresco y picado, y la mezcla de semillas que has apartado antes) en un bol. Si usas caldo granulado como yo, échalo también. Mezcla muy bien.

Pon esa mezcla en un cazo antiadherente, vierte sobre ella el agua y el humo líquido y mezcla hasta que esté todo integrado. Ponlo a fuego fuerte y remueve sin parar durante 5 ó 6 minutos hasta que quede una masa densa que se despegue de las paredes del cazo. Cuando esté, retírala del fuego.

rectángulo de masa enfriándose

Para hacer estas milanesas mi técnica, que difiere bastante de la del libro, es la siguiente: corto un trozo doble de papel film  y lo coloco sobre la encimera de la cocina. Vierto la masa sobre la mitad, dejando la otra mitad para tapar. Con una cuchara de madera o de silicona voy dándole forma de rectángulo sobre el papel film. Cuando más o menos la tiene, lo cubro con el trozo que sobraba y voy aplastando con las manos hasta dejarlo lo más uniforme posible, con 1 cm de grosor (más o menos) y los bordes rectos.

Una vez que tengas hecho tu rectángulo grande, déjalo enfriar, tapado siempre con el film, durante unos 15 ó 20 minutos. Cuando esté templado-frío, ya puedes cortarlo. Yo hago 2 ó 3 tiras a lo largo y luego otras a lo ancho, de modo que me quedan entre 9 y 12 rectángulos pequeños (que luego serán las milanesas). Podría intentar darles forma de filete, pero se trata de una masa algo pegajosa y cuanto menos la manipulemos, mejor. Además, se trata de que esté bueno. Y buenos están tela, palabrita 😉

te las comerás como si fueran regañás

A la hora de empanar, ten preparados 3 boles: uno con la harina de trigo o de espelta, otro con el panko (o lo que vayas a usar) y el tercero con el no huevo. Para hacer el no huevo únicamente tienes que mezclar el agua, la harina de garbanzo, el vinagre de manzana, la cúrcuma y las sales, aunque mi recomendación es que tengas a mano un tenedor y remuevas de vez en cuando para que la harina no se quede toda en el fondo. Ahora sólo tienes que ir pasando los rectángulos por harina (una capa fina basta), no huevo y panko. Para que coja bien el panko, yo suelo apartar una montañita a un lado del tuper, coloco el filete (que ya lleva la harina y el no huevo) sobre una capa de panko y cubro con el que había dejado aparte; luego presiono ligeramente para que se le pegue bien y listo.

así quedan por dentro y sin flash

Una vez que las tengas todas hechas puedes o bien freírlas en aceite de girasol muy caliente, o bien pintarlas con un poco de aceite y hornear a 200º (calor arriba y abajo) unos 10 minutos, o bien congelar. Si vas a congelarlas, mi consejo no solicitado de hoy es que cortes rectángulos de papel vegetal y separes unas de otras con ellos. Puedes apilarlas dentro del tuper que vayas a usar, congelar y luego sacar sólo las que quieras hacer sin que se queden pegadas unas a otras.

Yo suelo hacer el doble de cantidad de la que he puesto en la receta, congelo algunas y otras nos las comemos ese mismo día. Así siempre tengo algo rico reservado para sacarlo cualquier día que no me apetezca cocinar.

Si las haces, me cuentas 🙂

Notas sobre los ingredientes:

* El humo líquido es algo que hasta que no me hice vegana no sabía ni que existía y que ahora uso un montón. He probado varias marcas y hay una gran diferencia entre unas y otras. En el Carrefour, por ejemplo, tienen Ahumadito, que es color cerveza rubia y que no me gusta especialmente. Luego hay otras, como Stubbs, que usan madera de nogal y son más espesos y oscuros. Obviamente el precio también varía y la primera vez que lo compras parece una clavada porque suele tratarse de botes pequeños y rondar los 3 ó 4 euros. Para mí merece la pena porque consigues un sabor que de otro modo es imposible de lograr, pero ya que cada cual vea si le compensa.

* Si no queréis comprar un montón de paquetes de semillas distintas y/o pasáis de darle al mortero, podéis sustituir las 4 cucharadas de semillas enteras (lino, sésamo, calabaza y girasol) por 2 cucharadas de esta mezcla de semillas de Linwood (aunque faltaría el sésamo) o por esta otra (que además lleva bayas de goji). Las semillas de cáñamo aunque las echéis sin moler quedarán bien.