pepper jack

Éste es uno de esos quesos agradecidos, que se hace en lo que dura una versión de Layla en directo y que -salvo a quienes no les vaya mucho el picante- gusta a todo el mundo. La receta la encontraréis en este libro, que es una maravilla y que no me cansaré de recomendar. Así que lo hacéis y subís fotos a Instagram o a alguna otra red social, sed agradecidxs y poned algún hastag que haga referencia a Conroy o a su libro (tipo #thenondairyevolutioncookbook).

Pepper Jack sobre crackers salados

Para hacer este queso, y esto vale igualmente para todos los que lleven aceite de coco, os recomiendo que NO uséis una sartén antiadherente sino una normal, de piedra o de hierro, o incluso un cazo, para que el aceite no resbale en las paredes de la sartén. Yo al principio siempre usaba una antiadherente y me costaba la vida ligar la base (leche de soja) con la grasa (aceite).

Os recomiendo también que para integrar el aceite con la mezcla de leche uséis al principio unas varillas y, una vez integrado, una espátula de silicona (de lo contrario se os quedaría mucho queso en las varillas al final).

Por lo demás, no tiene mucha ciencia: mezclar, calentar, integrar y esperar a que se enfríe. Se tarda más en explicar cómo se hace que en hacerlo, palabrita 🙂

En mi casa vuela, así que no os puedo decir cuánto dura en buenas condiciones en el frigo, aunque al llevar base de leche calculo que unas dos semanas. A mí me encanta usarlo en sandwiches calientes, porque funde, aunque también está buenísimo en frío sobre unos crackers salados.

Ingredientes. 

  • 1 y 1/3 de Taza de leche de soja o de almendra sin edulcorar. Si es casera, mejor.
  • 1/4 de Taza de almidón de yuca/tapioca (como éste).
  • 2 Cucharadas de levadura nutricional (yo uso ésta).
  • 4 cucharaditas de de carragenato Kappa (yo lo compro aquí).
  • 1 y 1/4 cucharadita de sal fina de mesa no yodada.
  • 2/3 de Taza de aceite de coco refinado.
  • Jalapeños en conserva, verdes y/o rojos. Al gusto. Yo suelo ir cortando hasta que lleno 1 Cucharada bien densa.
  • 1 cucharadita de ají (guindilla seca en escamas).
  • 2 cucharaditas de vinagre de manzana.
  • 1/4 de cucharadita de ácido láctico en polvo o, si no lo encuentras, 1 cucharadita de zumo de limón.

Preparación.

Salvo que lo hagas en pleno verano y el aceite de coco esté derretido, lo primero que debes hacer es poner el tarro al baño María para fundir el aceite y poder apartar el que vas a necesitar. Si se funde más del que acabes usando, no te preocupes: volverá a solidificarse de nuevo, así que no se desperdicia nada.

Pepper Jack fundido en un sandwichito 🙂

Mientras se funde el aceite, echa la leche de soja, el almidón de yuca, la levadura nutricional, el carragenato y la sal en el vaso de la batidora y bátelo todo unos segundos para que se mezcle bien. Puedes hacerlo con la batidora o con unas varillas, lo importante es que no queden grumos.

Deja medido el vinagre y el ácido láctico o el zumo de limón que necesitarás más adelante y reserva.

Lava los jalapeños que vayas a usar para quitarles el sabor a vinagre y córtalos en cuadraditos minúsculos. Luego mide los copos de guindilla seca y reserva todo en un plato. En este punto ten cuidado, no vayas a tocarte un ojo sin querer antes de lavarte las manos. Eso sí, si lo haces, sube tu foto a Instagram desde urgencias y etiquétame para que pueda ponerte eso de te lo dije.

Prepara el molde donde vayas a enfriar el queso más tarde. Yo suelo hacerlo en un tuper que forro con papel transparente del grueso (lo compro en Mercadona) para poder luego desmoldarlo bien.

Ya debería estar derretido el aceite de coco que necesitarás. Apaga el fuego, deja el bote al calor residual del agua y vamos al lío.

bloque de Pepper Jack reposando antes de meterlo en el frigo

Vierte en la sartén la mezcla que batiste previamente. Lo ideal sería hacerlo con la leche a temperatura ambiente/templada. Si has usado la leche directamente del frigo, enciende el fuego (bajo) y deja que la mezcla se temple un poco antes de añadir el aceite. Ahora mide los dos tercios de taza de aceite de coco líquido, añádelos y bate bien con unas varillas, procurando que se mezcle (no esperes que quede integrado inmediatamente). A continuación, a fuego bajo, ve removiendo lentamente con la espátula. Hazlo como si estuvieras rebañando la sartén con la espátula, desde los bordes hacia dentro. La mezcla irá siendo cada vez más uniforme e irá espesando.

Si por lo que sea, antes de añadir los jalapeños, se te corta la emulsión, retírala del fuego y trata de ligarla removiendo enérgicamente. Si aun así no liga, échalo todo en un vaso de batidora y bátelo. Luego vuelve a echarlo en la sartén y sigue calentando y moviendo con la espátula hasta que espese.

Cuando vaya tomando consistencia de nata espesa, añade los jalapeños y la guindilla en escamas e intégralos. Sigue removiendo hasta que la mezcla se separe de los bordes con facilidad y tengas una masa viscosa y uniforme. Una vez que la tengas, apaga el fuego, retira la sartén del calor residual y añade el vinagre y el ácido láctico (o el zumo de limón) que habías reservado antes. Ten cuidado al integrarlo porque el vinagre tiende a resbalar sobre la mezcla y a salir disparado de la sartén, así que hazlo moviendo con mucho cuidado.

Una vez que veas que se ha integrado bien, añade rápidamente la mezcla en el tuper que tenías preparado y deja enfriar una media hora a temperatura ambiente. Pasada esa media hora, tápalo y mételo en el frigo.

En su libro, Conroy recomienda envolver el queso en papel de cocina para secar el exceso de aceite. Yo no lo hago y queda bien, pero si os parece que está demasiado graso, hacedlo y luego retirad el papel.

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tartar de berenjena ahumada

De todas las verduras del mundo, hasta que descubrí este tartar, la berenjena era la única que no me gustaba. Salvo frita, claro, pero porque frita hasta una alpargata está buena. Si no lo hago más a menudo es porque en Sevilla, durante 6 meses al año mínimo, hace demasiado calor como para asar berenjenas al fuego. Y porque se echa una mañana en hacerlo y yo tengo muchísimas series pendientes de ver y muchísimas opiniones que compartir en mi feisbuk.

tartar de berenjena ahumada

Anyway, el finde me quedé en camiseta y bragas, me armé de paciencia y me puse a quemar berenjenas como si fuera otoño de verdad y no estuviéramos a 35º a la sombra***. El resultado, aunque sólo podáis valorarlo en las cutre-fotos que saco, mereció la pena. Y el olorcillo a berenjena ahumada en toda la casa, ni os cuento <3.

Os dejo por aquí la receta con el permiso de Toni Rodríguez, que es de quien la aprendí en un taller que dio y que es más majo que ojú.

Ingredientes. 

  • 1.5 kilo de berenjenas.
  • 2 dientes de ajo.
  • zumo de 1 limón.
  • 60 gr. de aceite de girasol.
  • 100 gr. de tahini (mejor si es tostado).
  • sal.

Para el aliño:

  • 50 gr. de AOVE bueno.
  • 50 gr. de aceitunas buenas. Yo usé tipo Kalamata.
  • 70 gr. de piñones crudos.
  • perejil fresco.

Preparación.

Para hacer bien bien esta receta, necesitarás o tener fuego de gas de los de toda la vida, o un soplete. Si no tienes ninguna de las dos cosas, el horno te hará el avío, pero tu cocina no olerá igual, también te lo digo.

berenjena al fuego

Lo primero que tenemos que hacer es lavar las berenjenas, secarlas con un paño y pincharlas por todas partes con un tenedor de los pequeños (esto se hace para que no estallen).

Ahora enciende el fuego, o el soplete, o el horno a 180º si no tienes otra cosa. Si las haces sobre el fuego, ve poniéndolas directamente sobre el quemador (ver foto), girándolas de vez en cuando usando unas pinzas de cocina largas. Para hacerlas con el soplete, sujétalas con las pinzas y mételes fuego a saco igual. Si las vas a hacer al horno, ponlas sobre un papel vegetal y déjalas hasta que estén tiernas.

De lo que se trata es de que la piel se achicharre y el interior quede blandito. Se tarda un rato, sobre todo si las haces al fuego o con soplete, porque tienes que ir quemándolas una a una, pero te aseguro que merece la pena. Además es bonito de ver y luego huele toda tu casa que alimenta.

tartar sobre galletas con sal

Conforme vayas teniéndolas listas, ve metiéndolas en una bolsa de plástico (de las del súper o de las que te dan al comprar el pan, pero que esté limpia), ciérrala con una pinza por ejemplo y déjalas reposar dentro durante unos 15 min. Con este paso conseguirás que la piel de la berenjena se desprenda con facilidad cuando la saques de la bolsa. Si ves que quema mucho, hazlo con guantes o con el borde de un cubierto.

Según les vayas quitando la piel, déjalas encima de un colador para que pierdan el suero y se terminen de enfriar.

Ahora coge una de ellas, o dos si son pequeñas (unos 300 gr), y tritúralas junto con el tahini, el ajo, el zumo de limón, el aceite y la sal. El resto de berenjenas córtalas en daditos pequeños y agrégaselos a la mezcla anterior.

Para hacer el aliño, tuesta los piñones ligeramente en una sartén y, una vez fríos, pícalos un poco reservando algunos enteros para la presentación. Luego pica el perejil y las aceitunas y mézclalo todo con el AOVE.

Sírvelo sobre rodajitas de pan tostado con un poco de aliño por encima o cómetelo a cucharás cuando nadie te vea, tú mismx :).

 

*** Cuando empecé a escribir la receta era mediados de octubre y en Sevilla nos estábamos asando. Así de procrastinadora soy.

 

 

 

 

 

 

 

sitios donde amé la vida

Cantaba Chavela, con esa voz desgarrada por el alcohol y los años, que uno vuelve siempre a los viejos sitios donde amó la vida.

Cristina, Olga, Claudia y yo. Chicas de más o menos 40 🙂

En mi caso, Granada es sin duda uno de los sitios donde más he amando la vida. Y es que Granada, para mí, es el hotel donde Nacho me pidió que me fuera a vivir con él. Es un ventanal en el Albaicín desde el que vi uno de los amaneceres más bonitos que me hayan regalado nunca. Es Leonard Cohen cantando ‘I’m your man’ mientras yo lloraba desde la grada 15 años de relación como una niña chica. Es la luna llena desde un banco de piedra junto a la Alhambra. Es una despedida en la estación como si no hubiera nadie más allí. Es una cena con palillos, una peli mala y una bañera para dos. Es un ramo de flores de chocolate y un libro con pop-up que leer en un tren de vuelta a casa.

Quizá por eso cuando Claudia, Cristina y Olga propusieron que quedáramos un finde allí pa’charlar, beber y comer, algo me dijo que aquello sólo podía salir bien.

con mi gemela en el karaoke

Y p’allá que me fui, con un par de tortillas, un tuper con alioli, dos quesos hechos el día antes y un manojito de nervios, a ponerles cara a dos mujeres con las que llevaba un año compartiendo intimidades por wasap, y a abrazar mucho a una tercera que se nos había adelantado por razones que ella misma contará en su blog.

Y, qué cosas, a veces una no sabe lo que necesita hasta que lo tiene…

Ahora Granada también será la Jurado. Y limonadas de hierbabuena. Y charlas alrededor de una tortilla por la mañana. Y los nervios al ver la comida en la mesa. Y polvorones de pistachos. Y copas propias y ajenas. Y salir a bailar con un desconocido. Y volver al piso haciendo eses por la calle y caer en la cama como quien cae de un quinto piso. Y compartir una cachimba de frutas del bosque. Y albóndigas con tomate y falafel y fajitas con mole y fateh y mujamara y tabulé de verdad. Y fotos en las que no salgo de espalda y no me veo ni mal. Y canciones desafinadas que se bailan todas igual. Y risas. Muchas.

Cris y Olga dándolo todo

Y qué falta me venía haciendo algo así… Ahora lo sé.

Como sé que a veces una necesita parar y regresar a esos sitios donde amó la vida, con el único fin de celebrarla. Que si realmente son dos días los que estamos aquí, qué menos que abrazar y beber y cantar y comer y reír mientras podamos, acompañadxs de gente que merezca la pena.

Y ya que me he sentado por fin a escribir todo esto, voy a proponer oficialmente a las chicas de 40 más o menos, que esto se convierta en tradición y que, al menos una vez al año, volvamos todas a Granada a seguir amando la vida.

Pd. La banda sonora de esta crónica no podía ser otra mas que ésta 🙂 :

 

heura a la cerveza

Para lxs que no hayáis oído hablar de ella aún, la Heura es una proteína 100% vegetal a base de soja que, a diferencia de otras que podemos encontrar secas, viene ya hidratada. Pero lo que rompe la pana de verdad de este producto es su textura, tipo pollo, que no tiene nada que ver con la del resto de sojas deshidratadas que conozcáis.

heura a la cerveza

Si no la habéis probado todavía, sabed que hay 3 presentaciones del producto (todas ellas congeladas): tacos, tiras y bocados, cada uno de ellos especiados o sin especiar. Personalmente los que más me gustan son los bocados; que sean especiados o no me da un poco igual porque al final siempre los especio yo como me da la gana. En cuanto al formato, la hay en cajas de 180 gr. (para 2 ó 3 personas; en mi casa sería para 2), o en paquetes de kilo y medio, que son los que yo compro, por encargo, en Veganplace. Luego voy sacando porciones conforme se me va antojando o cuando no me apetece ponerme a cocinar nada elaborado.

Por si no ha quedado claro aún, a pesar de que confesar que la compro en paquetes gigantes era una muy buena pista, la gordivegan que hay en mí es súper fan de la Heura. Es más, de todos los productos veganos que he probado, de ésos que pretenden sustituir a la carne/pescado/quesos o cualquier otra cosa omni que has dejado de comer por una cuestión moral, no porque no te gusten, esta especie de no pollo es, pero de lejos lejísimo, mi favorita.

Por descontado, que me encante a mí no quiere decir que a vosotrxs os tenga que encantar también… Y es que el gusto es como el culo, cada uno tiene el suyo. Yo, por ejemplo, cuando era adolescente (¡ah, los 80!) me compré un single de Estefanía de Mónaco porque me flipaba muchísimo. Ea, ya lo he dicho. Y si eso es algo que me atrevo a soltar alegremente por aquí, imaginaos cómo será lo que me guardo porque sí me avergüenza…

Con to y con eso, estoy bastante convencida de que, si lo intentáis, con la Heura podéis veganizar casi cualquier receta con pollo que echéis de menos (fajitas, pinchitos, no pollo en salsa). Luego sólo tenéis que dársela a probar a vuestrxs amigxs omnis, sin decirles que es vegana, y esperar a ver las caras que ponen cuando se enteren de que lo que están comiendo es soja. Muajaja.

Yo de momento os dejo esta recetilla por si queréis ir practicando. Como veréis, tiene la misma dificultad que pelar un plátano.

Ingredientes (para dos personas).

  • 180 gr. (aproximadamente) de bocados de Heura (especiados o sin especiar).
  • AOVE.
  • Sazonador pollo asado (al gusto; yo compro el de Mercadona, que es vegano).
  • 1 cebolla mediana.
  • 1 diente de ajo grande (ó 2 pequeños).
  • 1 cucharadita de albahaca seca.
  • 1/2 cucharadita de orégano seco.
  • 1/4 cucharadita de tomillo seco.
  • 1/4 cucharadita de romero seco.
  • Sal.
  • Pimienta negra molida (al gusto).
  • 1/2 quinto de cerveza (la que os guste; yo uso una rubia de marca blanca de Mercadona).

Preparación. 

heura a la cerveza con pisto casero

En una sartén mediana, echa un chorro de AOVE, ponlo a fuego medio-alto y añade la Heura. Puedes añadirla congelada (en cuyo caso tardará más en hacerse) o previamente descongelada en el micro (total o parcialmente). Ten en cuenta que los bocados son trozos irregulares y los más grandes necesitarán más tiempo.

Cuando lleve unos 3 minutos (unos 6 ó 7 si la echaste congelada), añade sazonador de pollo asado a tu gusto. Ten en cuenta que este tipo de mezclas suelen llevar sal, así que mejor echar poco y luego añadir más si quieres, a echar demasiado y que luego no se pueda comer. Mueve para que el sazonador se mezcle bien con toda la Heura y deja que se siga haciendo.

Mientras la Heura se hace por dentro y se dora por fuera, que es el objetivo, ve cortando la cebolla en dados pequeños y el ajo muy chiquitito y reserva. Una vez que esté dorada la Heura, añade la cebolla que has cortado y, si hiciera falta, un chorreón más de AOVE. Mueve bien y deja que la cebolla se ponga tierna (unos 3 minutos). Cuando lo esté, añade el ajo, la pimienta negra y las hierbas. mezcla todo muy bien y deja que se haga un par de minutos más o hasta que la heura esté tierna por dentro. Prueba de sal y si te parece que está soso, añade un pellizco.

tiras de heura

Ahora vierte sobre la Heura medio quinto de cerveza (el otro medio te lo puedes beber tú, que para eso estás cocinando), remueve y deja que se evapore a fuego medio-alto.

Et voilà, ya la puedes servir 🙂

Esta receta, tan sencilla como es, está de muerte, sobre todo si la acompañas de unas papas fritas caseras o de un poco de verdura (calabacín a la plancha, pisto, etc.). Si la hacéis, me contáis, plis.

Nota sobre las hierbas: 

Una cosa que me da muchísimo coraje cuando estoy comiendo algo que lleva tomillo, romero, o cualquier otra hierba “dura”, es que se me acaben clavando entre los dientes. Para solucionarlo, hace tiempo que me compré (me regalaron más bien) un molinillo de café de esos potentes y lo que hago es moler ese tipo de hierbas hasta que queden como polvo y luego volver a echarlas en sus correspondientes botes.

Pero si no sois tan tiquismiquis como yo, podéis añadirlas tal cual 🙂

Pd. Haber elegío muerte.

 

queso feta estilo mediterráneo / pasta con tomate y feta

¿Queréis un queso fácil, rápido y que esté buenísimo sobre una ensalada? ¿Queréis además una receta súper sencilla donde usarlo con pasta corta y que os podáis llevar en una fiambrera al curro? Si habéis respondido que sí a ambas cosas, estáis de suerte.

bloque de feta mediterráneo

Este queso, estilo feta -aunque un poco menos consistente que este otro que ya os dejé por aquí-, es mi último descubrimiento en el mundo de los quesos veganos y estoy flipándolo tanto con él que he decidido compartirlo para que flipemos todxs.

La única pega que tiene, que la tiene, es encontrar ácido láctico (*) en polvo. Yo me harté de buscar en España y al final tuve que encargárselo a una amiga que vivía en Francia y que tuvo a bien regalarme un bote gigante que pienso apurar hasta el último gramo.

¡Pero que no se vaya nadie! Si, como yo, no lo encontráis, podéis sustituirlo por zumo de limón. No va a quedar exactamente igual, pero seguro que está bueno también. Y si lo encontráis, por Seitán, compartid en un comentario dónde.

La receta la he sacado de uno de mis libros favoritos del mundo mundial, junto con “Alicia en el país de las maravillas“, “The non-dairy evolution cookbook“, de Skye Michel Conroy, a.k.a. the gentle chef. Os sonará, seguro, porque os lo he recomedado cienes y cienes de veces a quienes controláis de inglés, pero vuelvo a hacerlo porsiaca.

Y sin más, os dejo la receta del queso y a continuación la de la pasta con la que triunfaréis.

*** Yo suelo doblar las cantidades y hacer un bloque como el de la foto, pero os dejo las originales y vosotrxs decidís***

Queso feta estilo mediterráneo

Ingredientes. 

  • otra perspectiva 🙂

    200 gramos de tofu firme. Yo compro el GutBio de ALDI porque es tan seco que no hace falta prensarlo.

  • 1/4 Taza de aceite de coco refinado (NO virgen).
  • 1 cucharadita de ácido láctico (*) en polvo o 4 cucharaditas de zumo de limón (si no encontráis el ác. láctico).
  • 1 Cucharada de vinagre de vino blanco o de vinagre de manzana. Para este queso yo uso el de vino blanco.
  • 1 y 1/2 cucharadita de sal fina.
  • 1/4 cucharadita de cebolla en polvo.
  • 1 cucharadita de albahaca seca (*).
  • 1/2 cucharadita de orégano seco (*).
  • 1/2 cucharadita de mejorana seca (*).

Preparación.

Si el tofu que vas a usar no es tan seco como el de ALDI, ponlo sobre una tela quesera y mantenlo en alto para que pierda agua. Si tienes algún sitio donde dejarlo escurriendo (tipo colador sobre vaso de batidora), puedes ponerle algo de peso encima (siempre con el tofu protegido por la tela quesera) para que suelte agua más rápido. O puedes hacerme caso, comprar el de ALDI y no complicarte la vida, pero eso ya a tu gusto.

Mientras el tofu va perdiendo agua puedes ir calentando al baño María el bote de aceite de coco, ya que lo necesitarás líquido.

fusilli con tomate y feta estilo mediterráneo

Ahora, mientras el aceite se derrite y el tofu pierde agua, prepara el molde donde lo vas a almacenar. Yo suelo usar cualquier tuper rectangular, pequeño pero alto, que forro con papel film para poder luego sacarlo bien y cortarlo.

Una vez que tienes el tofu lo más seco posible, desmenuzalo un poco y ponlo en el vaso de tu procesadora.

Cuando el aceite esté líquido, mide el cuarto de taza y agrégalo, junto con todo lo demás -sal, vinagre, ácido láctico o limón, y cebolla en polvo- EXCEPTO las hierbas (para no molerlas y que no se vean luego). Si os fijáis, en el feta de la pasta se notan más que en el del bloque, porque en el segundo no me di cuenta, las eché al principio y quedaron pulverizadas.

Procesa todo hasta que esté integrado y cremoso. Para de vez en cuando para bajar, con una lengua de silicona, lo que va quedando en las paredes del vaso.

Ahora agrega las hierbas y pulsa unos segundos a una velocidad baja para mezclarlas bien con la masa.

Ya puedes transferir tu queso al tuper, guardarlo en el frigo mínimo 8 horas para que se asiente y pasado ese tiempo, usarlo como te venga en gana :).

Conservación: se mantiene hasta 2 semanas en el frigo envuelto en papel film. Pero si te dura tanto es que algo no has hecho del todo bien.

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Recomendación de uso 😉 

Pasta con tomate y feta

Ésta es una receta súper sencilla y deliciosa que no había vuelto a probar desde que me hice vegana hasta que me dio por hacer este queso el otro día.

Ingredientes. 

  • Pasta corta (fusilli, farfalle, etc.).
  • Tomates frescos carnosos (tipo pera).
  • Feta.
  • AOVE (aceite de oliva virgen extra).
  • Albahaca fresca si tenéis.
  • Agua y sal para cocer la pasta.

Preparación. 

Pon a hervir el agua para la pasta, échale sal y cuando esté, cuécela.

Mientras la pasta se cuece, ve pelando, despepitando y cortando los tomates en dados más o menos pequeños. Reserva.

Ten a mano el feta que hiciste,la botella de AOVE y la albahaca fresca (si la has conseguido).

feta derretido.jpg

pasta de Spiga Negra con tomate, feta derretido y espinacas

Cuando la pasta esté, cuélala, apaga el fuego, tira el agua de la olla pero no la eches a lavar.

Ahora vuelve a echar la pasta en la olla, añade un buen chorro de AOVE y el tomate que habías reservado. También puedes añadir la cantidad de feta que quieras (probablemente quedará como una salsa; ver foto de la derecha) o reservarla para cuando saques la pasta (en cuyo caso quedará entera). Mueve con una pala para que se mezcle todo, tapa y deja reposar sobre el fuego apagado, que aún estará caliente, durante unos 3 minutos.

Saca, sirve y si no has añadido el feta al principio, hazlo ahora. Puedes ponerle unas hojas frescas de albahaca o de espinacas por encima (ambas le van bien al plato) y añadir también un poco de pimienta negra molida si quieres.

Notas sobre los ingredientes. 

(*) El ácido láctico, a pesar de su nombre, no proviene de la leche. Sirve para acidificar la masa y darle ese sabor que tienen algunos quesos (distinto al que le da la levadura nutricional). En la receta original especifican que se use en polvo (en líquido es fácil de encontrar, lo sé) aunque no voy a aburriros con el porqué. Yo uso éste, que me regalaron pero que no consigo encontrar en España. Si alguien sabe dónde comprarlo, por favor, que me lo haga saber.

(*) Respecto a las hierbas, si no tenéis o no os gustan ésas en particular, echad las que os parezcan en proporciones similares. Yo no tengo mejora en mi despensa (y no la compro porque no me cabe un bote más), así que le echo romero o tomillo. Si lo queréis sin hierbas, no se las echéis y ya.

sopa reconfortante de tomate y garbanzos.

Winter is coming.

winter is coming

Bueno, vale, primero tendrá que pasar el otoño… pero cuando vives en Sevilla, donde el verano dura 6 meses, después de la primera noche de septiembre en que te echas la sábana de arriba están más que justificadas las ganas de sopa.

Yo reconozco que amo la sopa. Así, como concepto. Porque las sopas vienen con el frío, como las castañas asadas, los guisantes frescos, el pijama pa estar viendo series en el sofá y las patatas fritas de la Feria de las Naciones (que en realidad se llama “Festival” pero en mi casa la llamamos como nos parece). Y dentro de todo el amor que les tengo, ésta y la de cebolla son mis favoritas.

La receta en la que está basada esta sopita venía en uno de esos libros que me compré por 2 euros cuando me separé y me dio el siroco de aprender a cocinar, aunque luego apenas lo abrí para mirar las fotos. “Rápido y fácil” se llama (y doy fe de que hace honor a su título), por si algunx lo tenéis. Yo le he añadido algunas cosas y he obviado otras (como la pasta de tomate y las espinacas frescas).

Y sí, si la pinta ya es espectacular, esperad a probarla 🙂

Ingredientes. 

  • 2 puerros grandes ó 3 medianos.
  • 1 calabacín (verde) grande ó 2 pequeños (blancos o verdes).
  • 3 ó 4 zanahorias pequeñas.
  • 2 dientes de ajo grandecitos.
  • 1 cucharadita de comino molido.
  • 1/4 cucharadita de ají en escamas.
  • 1 hoja de laurel.
  • 1 bote de garbanzos cocidos (400 gr.) o el equivalente en garbanzos cocidos por ti mismx.
  • 800 gr. de tomate triturado.
  • 850 ml. de caldo vegetal (yo echo 850 ml. de agua filtrada + 2 cucharaditas de este caldo concentrado).
  • sal y pimienta negra molida (al gusto de cada unx).
  • AOVE.

(*) como verás, las cantidades de verduras son orientativas. Si no te gusta alguna de ellas o crees que le vendría bien echarle otras (como berenjena), haz lo propio y añádelas junto con el puerro.

Preparación.

Lava y corta la parte blanca de los puerros en rodajas no muy gruesas. Lava los calabacines sin quitarles la piel y córtalos en dados no muy grandes. Pela las zanahorias y córtalas en rodajas finitas. Pela y chafa los dientes de ajo y córtalos pequeñitos.

sopa reconfortante de tomate y garbanzos

En una olla mediana-grande pon el puerro, el calabacín y la zanahoria con un chorrito de AOVE a fuego bajo. Agrega el comino, mueve y deja que se hagan durante unos 10 minutos.

Mientras, escurre y lava los garbanzos (si son cocidos de bote). Ahora échalos a la olla junto con el ajo, el laurel, el ají, el tomate triturado, el caldo vegetal y un poco de sal y pimienta.

Mueve todo y ponlo a fuego fuerte hasta que hierva. Entonces baja el fuego y deja que cueza semi tapado durante unos 10 minutos más.

Corrige de sal y pimienta y ya puedes servirla.

Esta sopa se puede congelar y en el frigo, guardada en un buen tuper, aguanta perfecta una semana.

 

salsa Alfredo

Bueeeeeeeeeno, pues por fin tengo acceso a WordPress después de casi una semana sin poder entrar, y puedo sentarme a escribir la receta por la que votasteis la mayoría en feis.

Pero primero la historieta de rigor. Juas.

Corría el año 99, yo era vegetariana, me alimentaba a base de pasta, pizza y quesos, y ésta era una de mis salsas favorita del mundo mundial. Recuerdo que la descubrí en el típico libro de recetas que formaba parte de una colección que había en casa de mis padres, y era tan fácil y estaba tan buena que la hacía a menudo. Claro que para hacerla compraba la nata (de origen animal) en bricks de medio litro y le echaba toneladas de parmesano.

Luego me hice vegana y me encontré con que (¡sorpresa!) un brick de nata vegetal minúsculo costaba lo mismo (o más) que un litro de leche de soja. Y entre eso y que por aquel entonces no concebía de ninguna de las maneras una salsa Alfredo sin parmesano, la dejé de tomar.

Hasta el otro día (vamos, hará un mes), cuando llegué por casualidad (y un poco por todas las horas que me paso vagueando, de un blog a otro, buscando cosas nuevas que probar) a esta receta para hacer nata vegana. Y aprovechando que tenía todos los ingredientes y que no parecía llevar más de 2 minutos, probé. Y funcionó. Y flipé. Y desde entonces hasta ahora la habré hecho cienes y cienes de veces. O igual unas seis 🙂

tagliatelle con salsa Alfredo y setas

¿El pero de esta salsa? Que salvo que te quieras dejar la extra de navidad en nata vegana, para poder hacerla tú mismx siempre que quieras, tendrás que invertir en dos ingredientes de esos que a la mayoría le siguen pareciendo rarunos: la lecitina de soja y la goma xantana. En mi opinión, si usáis nata con relativa frecuencia, sale a cuenta comprarlos; te ahorras un montón de pasta a la larga y, teniendo leche de soja sin edulcorar, puedes hacerte una salsita en cualquier momento.

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Si aun así no te he convencido y prefieres seguir comprando los mini bricks de nata a precio de oro blanco, pos na, a tu gusto, mula, que diría mi señor padre. La receta sería igual sólo que con la nata de brick (de los 125 ml por ejemplo), por eso pongo aparte los ingredientes que se le añadirían.

Ingredientes. 

Para la crema (nata para cocinar)

  • 80 ml de leche de soja sin edulcorar.
  • 20 ml de aceite de girasol.
  • 1 cucharadita de lecitina de soja.
  • 1 pizca de goma xantana. (léase “lo que levantas con la punta del mango de una cucharita“, según la autora de la receta original)

Resto de ingredientes (para las cantidades de arriba).

  • 1 Cucharada de margarina vegana (yo suelo comprar la del ALDI).
  • 1 cucharadita de pimienta negra recién molida.
  • 1/2  cucharadita de nuez moscada recién molida.
  • 1 cucharadita de levadura nutricional.
  • sal (al gusto).

Procedimiento.

Antes de empezar con la salsa, ve poniendo el agua a hervir con una cucharada de sal para ir cociendo la pasta, porque el resto va a estar listo en cero coma.

Si has decidido hacer la nata tú, sólo tienes que poner todos los ingredientes para la nata en el vaso de la batidora y batir un par de minutos hasta que la crema espese. En la receta original le añaden un poco de azúcar. Yo he optado por hacerla sin edulcorar porque pa qué.

Hasta ahí lo que viene siendo la nata. Yo lo que hago, ya que he pringado la batidora, es añadirle el resto de ingredientes -salvo la margarina, ojo- y bato todo muy bien hasta que se mezclen.

Una vez que tienes hecha la salsa anterior, coge una sartén o un cazo, preferiblemente antiadherente, pon la margarina, deja que se derrita a fuego muy suave, añade la mezcla y remueve durante unos minutos hasta que se integre todo.

Y ya’stá.

setitas y hierbas sobre la salsa

Respecto a las cantidades, aunque las que he puesto serían lo canónico por persona, en mi familia somos de bañar la pasta en salsa, así que yo suelo hacer nata como para tres para hacer salsa para dos. O nata para seis si vamos a comer lxs cuatro. Y por supuesto, añado las correspondientes cantidades de pimienta, nuez moscada y levadura nutricional, claro; de margarina no hace falta que tripliquéis cantidades, como mucho poned 2 cucharadas si vais a hacer salsa para 6… (no sé si me explico, es tarde y estoy que me caigo).

Como sugerencia de presentación (<– siempre he querido poner esto), te recomiendo que le añadas un variado de setitas (o de champis o shitake frescos si tienes) previamente enjuagadas y pasadas por la sartén con un chorrito de aceite, sal y pimienta, más unos piñones tostados durante 1 minuto a fuego bajo, sin aceite. Queda un plato mucho más vistoso y a la pasta le va que te mueres. Sobre todo si la pasta es buena, como la de Spiga Negra, que barata no es, pero lo vale. Y no, lamentablemente no es ninguna de las de las fotos. Así de cutre soy 😛