despensa vegana

Ser vegana es que es muy caro, me decía hace poco una amiga para justificar que ella no lo era. O para escucharme, la verdad es que ya no lo sé, porque mira que yo no quiero ser una preachy vegan asshole – o lo que es lo mismo, una vegana coñazo de esas que te dan la chapa con el tema-, pero a veces me lo ponen tannn difícil…  Así que antes de seguir con este post, aclararé una cosita: ser veganx no es caro. O por lo menos no es más caro que ser omni. Ya depende de lo que te quieras gastar.

bajando a la playita en un amanecer con niebla

La despensa básica de una persona vegana que cocina -porque tener algo procesado pa un avío, mira, pero comer todo procesado, aparte de ser poco saludable, sí encarece el tema bastantillo- consiste, así en letras gordas, en harinas, cereales (arroz, quinua, avena, etc.), legumbres, frutos secos, semillas, especias, aceite, vinagre, salsa de soja, leches vegetales, tofu/tempeh/soja texturizada, frutas y verduras.

Teniendo un poquito de cada grupo, podéis hacer prácticamente de todo, congelar y tener comida preparada para toda la semana. Sólo es cuestión de organizarse. Palabrita.

En esta entrada no voy a poner ninguna receta, pero voy a compartir una lista de mis básicos en la cocina, diciéndoos dónde los compro (podéis pinchar en cada enlace) por si os sirve de ayuda. Muchos de ellos son productos que podéis encontrar en grandes superficies, como el Carrefour, Mercadona o ALDI. Otros podéis comprarlos online o buscarlos en herboristerías. Ni que decir tiene, fruta y verdura siempre mejor si las compráis según las necesitéis y en la frutería de vuestro barrio, bolsa de tela al hombro; así incentiváis el pequeño comercio, veis realmente lo que os lleváis y evitáis embalajes absurdos.

Inciso: a la hora de ponerme a escribir estuve barajando 2 opciones: poner lista de ingredientes y dónde compraba cada cosa, o lista de sitios y qué cosas compraba en cada uno. Al final he optado por la segunda, que la veo más práctica porque así, sobre todo si estáis empezando, podéis dedicar la mañana del sábado a hacer compra yendo a cada sitio a tiro hecho, como hacemos nosotrxs.

puesta de sol en Cortadura, Cádiz

En Carrefour, que imagino que es un sitio al que todxs tendréis acceso, tienen una línea de productos Eco llamados EcoCesta que molan mucho. Yo suelo comprar ahí los copos de avena suaves (que uso para hacer milanesas, albóndigas, hamburguesas y mil cosas más), y la soja texturizada fina, que uso para la boloñesa, albóndigas, hamburguesas, o simplemente para saltearla con verduritas y especias cuando no tengo nada preparado. Tienen otra soja texturizada fina, de otra línea llamada NaturCesta, que también es una marca blanca de Biogran, pero ésa me gusta bastante menos. También tienen muchas de las harinas básicas que compro (arroz, maíz, trigo integral); vamos, menos la de trigo normal, todas.

La harina de trigo, que es la que más uso, y este muesli que no está nada mal, los compro de la línea Bio.

Luego está la línea Naturcesta de la que compro el gluten de trigo, un básico en la despensa vegana salvo que seas intolerante al gluten, y que uso para hacer seitán, escalopes y demás. Hace un par de años, cuando empecé a cocinar, lo compraba al peso en Red Verde, una tienda de barrio de Sevilla, pero entre que me pilla a tomar por culo y que alguna vez he ido y no tenían, he acabado optando por éste. Y la verdad es que me gusta mucho.

Además, compro allí la famosa harina Yolanda, con la que hago el no huevo para tortillas y rebozados, la harina Bizcochona, la integral concretamente, para cualquier tipo de bizcocho, y el almidón de Yuca marca Yoki, un básico en muchas recetas.

De la marca Native, compro el azúcar moreno integral, eco, que es la que usamos tanto para el café como para cualquier postre que lleve azúcar. Para los bizcochos, como es muy gruesa, suelo molerla antes en el molinillo de café para que se disuelva mejor, aunque si no la mueles, no pasa nada. Yo es que soy mu pijotera.

Otros productos básicos que podéis encontrar en Carrefour si no los encontráis al peso en tiendas de vuestro barrio, que sería lo suyo, son los frutos secos crudos, con los que hacer todo tipo de salsas y quesos, o que podéis usar en platos de pasta, arroces, postres, etc. Para mí, los básicos son las nueces, las almedras y los anacardos. Los enlaces son a productos eco, pero si no os da el presupuesto o simplemente os la pela que sea eco o no, hay bolsas similares de Borges.

Semillas venden ya en casi cualquier lado, allí también, pero la marca Lindwoods tiene unas combinaciones muy interesantes de semillas ya molidas que podéis usar para mil cosas, desde ensaladas hasta “filetes”.

desayunando higos en Zahora 🙂

En cuanto a las legumbres, hay una marca en Carrefour llamada Productos de Nuestra Tierra, que me encanta, que tiene tanto legumbres secas como cocidas de una calidad excelente. En concreto, sus lentejas pardinas (secas o cocidas) son la hostia. Si se os va mucho de presupuesto, una marca que está muy bien y que se encuentra en casi cualquier súper es Luengo. Yo os recomiendo, aunque seáis de cocer vosotrxs mismos las legumbres, tener siempre un par de botes o tres de legumbres cocidas pa’un apuro. En mi armario, por ejemplo, siempre hay garbanzos, lentejas y alubias. También suelo tener estos corazones de alcachofa porque están impresionantes y porque los uso para una crema de alcachofa que me vuelve loca y que se hace en cero coma.

Lácteos de origen vegetal hay muchísimos, con y sin azúcar añadido, con y sin chocolate, con y sin vitaminas añadidas… Yo, las leches vegetales, suelo hacerlas con la Chufamix; pero es cierto que, salvo en el caso de hacerla con copos de cereales, como la de avena y la de arroz, hacerlas unx mismo requiere cierta planificación. Y como yo soy muy desastre y a veces se me olvida dejar lo que sea en remojo el día antes, me gusta tener siempre un par de bricks de soja y avena para tirar de ellos cuando eso pasa. Ahora bien, ¿qué es, para mí, que los uso para cocinar, lo más importante? Básicamente que no lleven azúcares añadidos y que no tengan vitaminas de origen animal añadidas. Dicho esto, los “lácteos” que solemos comprar en casa son la leche de avena de Yosoy y la de Soja de Alpro, y los yogures de soja de Sojasun que son los que uso para hacer quesos con base de yogur. De la marca Sojasun, por cierto, tenéis en Carrefour un montón de productos procesados tipo hamburguesas, postres, etc.

En arroces no voy a entrar porque hay un millón de tipos, dependiendo de para qué, y se pueden encontrar en casi cualquier sitio. Con las especias pasa tres cuarto de lo mismo; aun así, más abajo os enlazaré una tienda online donde tienen mil productos de todo el mundo y donde podréis encontrar ésas un poco más rarunas que no suelen tener en súpers al uso.

Ahora vámonos al ALDI, el paraíso de lxs veganxs. Si no tenéis un ALDI allá donde viváis, os acompaño en el sentimiento, otra cosa no puedo hacer. Pero si lo tenéis… ¡ATIENDE! porque es uno de los súper con una gama más amplia de productos eco y veganos, sin palma muchos de ellos, y con mejor calidad.

Al ALDI hay que ir, para empezar, por su tofu, tanto el ahumado (que se puede comer hasta crudo y sigue estando quetecagas) como el normal duro. ¿Sabéis ese amigo buena gente que a todo el mundo le cae bien y al que nunca oirás una mala palabra de nadie, que unx acaba dudando de si es humano o un replicante? Pues así es el tofu del ALDI. Además es eco y viene envasado al vacío en dos porciones, con lo que puedes usar media y gastar la otra mitad más adelante sin miedo a que se reseque.

Otro producto top del ALDI es su margarina de girasol, sin aceite de palma y por supuesto sin leche (os sorprendería la de margarinas que sí la llevan, y no me refiero a trazas).

La quinua, que como sabréis es un pseudocereal de lo más interesante nutricionalmente, fuente de proteínas completas y muy versátil a la hora de cocinar, se ha convertido en un básico de cualquier despensa vegana. Yo la compro de origen local y al peso en mi frutería, pero si no tenéis acceso a algo así, en el ALDI tenéis esta quinua ecológica y de producción controlada.

amanecer en Zahora

En la línea vegetariana (que en realidad es casi 100% vegana y eco) podéis encontrar productos procesados tipo escalopes, salchichas, hamburguesas, patés y demás. La mayoría no los he probado, pero los que sí, como las cremas (las veganas y eco están al final), merecen mucho la pena para tener algo de reserva por si no os apetece cocinar alguna noche.  Luego ya, en plan capricho, tenemos estos nachos bio que son un vicio como picoteo o como entrante en una comida un poquillo especial, sobre todo si los bañas con un buen guacamole casero y una mijita de pico de gallo, o con alguna salsa picantita mexicana. Y si sois más de dulce, la línea de helados GutBio son 100% veganos. Mola o qué 🙂

La fruta y verdura del ALDI también es recomendable en cuanto a que es eco y que a veces tienen productos difíciles de encontrar en la frutería de debajo de tu casa, como shitake fresco o pimientos de 3 colores. Pero eso son pijadas mías :).

El tercer supermercado en el que solemos comprar algunas cosas es el Mercadona, sobre todo por productos de higiene y limpieza, ya que los de la marca propia no testan en animales. Pero como ahora estamos hablando de comida, aquí tenéis una lista de algunos de los productos veganos que podéis encontrar allí. Yo, ya os digo, no soy de comprar comida procesada por sistema, pero para lxs que estéis empezando o no tengáis tiempo/ganas de cocinar, veréis que hay cantidad de cosas y que los precios no son desorbitados. Como capricho, este hummus, sobre todo cuando no estás acostumbradx a hacer el tuyo, está bastante bueno.  Tienen también una línea de helados de soja, pero después de probar los del ALDI, qué queréis que os diga… no hay color.

¿Qué compro yo allí? Pues cuando no pillo la de Alpro en el Carrefour, esta leche de soja o esta otra, de marca blanca, ambas sin edulcorantes. También compro algunas conservas que he probado y me han gustado como para repetir, como las aceitunas negras kalamon en AOVE (que luego uso para las tostadas, aquí no se tira na) de las que no encuentro enlace, sorry, aunque os dejo foto, o este variado de setas (que uso para acompañar la salsa Alfredo). Y cosas muy muy básicas como sal, especias y esas cosillas.

Pero donde de verdad me dejo la pasta no es en ninguno de esos sitios, sino en tiendas online. Concretamente en tres:

Mercado Flotante. Porque encuentro siempre cualquier ingrediente vegano por raro que sea (y si no lo encuentro, lo pido y lo buscan). Porque muchísimos de sus productos son ecológicos y de alta calidad. Porque el pedido mínimo para que el envío sea gratis es muy bajo. Y sobre todo porque son súper amables. Lo último que me pasó con ellos es que, en un pedido que hice, incluí un caldo granulado sabor vacuno que había leído en un grupo de Facebook que era 100% vegano. Aun así, miré los ingredientes y no vi nada raro, así que lo pedí. Entonces me llegó el siguiente privado en Facebook (espero que no les importe que lo comparta):

faro de Trafalgar al amanecer

¡Hola, Gema! Antes de nada, ¡muchas gracias por tu pedido! Quería comentarte un detalle sobre el caldo de Calnort sabor a carne. Al verlo en tu compra, nos ha picado la curiosidad por saber si es vegano o no, ya que la lista de ingredientes es algo ambigua. En concreto, ese “aroma a carne”, que no queda claro cómo se consigue. Al buscar más información en Google, he visto que se discute sobre él en los foros de veganismo sin llegar a una conclusión clara. Al final, hemos resuelto ponernos en contacto con el fabricante, Calnort. Nos han dicho que ese caldo no es apto para veganxs, ya que el aroma a carne se consigue a través de un componente que se saca de las plumas de pato. Sin embargo, nos dicen que el caldo sabor a cordero sí es apto para dietas veganas, ya que el aroma se consigue mediante otro procedimiento. Nos ha parecido importante informarte sobre esto. ¿Te gustaría hacer alguna modificación en tu pedido? Un abrazo, Alexandra“.

¿Son o no son la caña?

Pues eso, que compro bastantes cosas allí, pero mis básicos son este caldo vegetal eco granuladoque uso muchísimo y que es, de lejos, el mejor caldo concentrado que he probado (y he probado unos pocos); el sirope de arce, eco y de grado A, que reconozco que es una pijada pero está impresionante y a mí me gusta tenerlo, hay que quererme así; la soja blanca pelada, que si sois de hacer vuestra propia leche os evita la parte de quitarle las pieles; el kamut, que es una especie de trigo antiguo que va genial para hacer rejuvelac casero (que encontraréis en muchas recetas de quesos veganos); productos mexicanos tipo rajas de chile poblanocualquier especia que sea un poco especial, porque si no la tienen allí, no existe; y si hay algún vinagre o salsa que requiera alguna de las recetas de mis libros de cocina y que no encuentre en un súper normal, la busco allí de cabeza.

El Cocinista. Como ya sabréis lxs que me seguís un poco, cuando me hice vegana, lo único que de verdad me costó dejar fue el queso. Quizá por eso una de las cosas en las que más he invertido es en utensilios y en ingredientes raros con los que hacer quesos, sobre todo fermentos (de origen vegetal, aunque aparezca la palabra “láctico”), aromas y espesantes típicos de recetas de libros de quesos veganos, como xantana gum, agar y carragenato kappa.

Comprar en El Cocinista te compensa si vas a hacer un pedido grande. Si vas a comprar sólo carragenato, xanatana o aroma de queso, esperad a ver mi tercera tienda online favorita del mundo mundial.

Vegan Place. Si vives en Málaga, no sigas leyendo. Tira p’allá y te llevas un poquito de to. O dos poquitos, y un viaje que te ahorras. Si como yo no vives allí y no tienes a mano ninguna tienda donde vendan exclusivamente productos veganos y además colaboren con santuarios animales, ésta es tu tienda.

reading is sexy

Yo vivo en Sevilla, donde sí hay tiendas así, pero qué queréis que os diga… Con Cristina – y Claudia y Olga- me voy a ir de juerga en octubre y, si nada lo impide, de karaoke cuando estemos muy borrachas (lo siento por las futuras riadas que se avecinan), así que puestas a comprar productos que valen lo mismo aquí que allí, prefiero comprárselos a ella.

El pedido mínimo de Vegan Place para que el envío te salga gratis son 65 euros, pero: a) te llega al día siguiente si lo haces antes de las 17h. y b) hay muchísimas cosas que se pueden almacenar, por lo que puedes ser previsor/a y comprar un carro de los productos que más consumas.

¿Qué suelo comprar yo en Vegan Place?

Jackfruit, del tirón. Latas y latas. Antes las compraba en Mercado Flotante, pero Cristina las bajó de precio y como es algo que consumo muchísimo (en fajitas y empanadas, principalmente), cuando hago un pedido, relleno con latas de jackfruit verde en salmuera, que sé que más tarde o más temprano van a caer.

Para el no atún – que hago con jackfruit, por cierto- compro alga Kelp, que luego muelo en el molinillo y que, en teoría, le da sabor a mar.

Levadura nutricional. Que sí, que es más cara que la de cerveza, pero a mí es la que me gusta. La uso para infinidad de platos – quesos, salsas, seitán- y después de haber probado muchas, de distintas marcas y precios, la de Vantastic Foods es la que tengo siempre en mi despensa.

Salsa Tamari (sin gluten) o salsa de soja, lo mismo da. Yo, no os voy a engañar, la compro en un bazar oriental que hay cerca de mi casa, que es donde compro también el edamame congelado, pero por si no la encontráis donde vivís, en Vegan Place podéis comprarla y seguro que además es mejor que la que yo uso, que es de andar por casa. La salsa de soja o la tamari son probablemente las salsas que más se usan en la cocina vegana, tanto para cocinar propiamente dicho como para acompañar tempuras y otros platos. Si ya os movéis en la cocina, no hará falta que os lo cuente, pero si no, quedaos con la copla.

Y siguiendo con saborizantes de origen vegetal, hay una sal – que sala poco- llamada Kala Namak, que le da a las comidas sabor a huevo y que es la que yo uso para hacer tortillas. Para mí es un básico basiquísimo. En los dos años que llevo siendo vegana he probado varias y sin dudarlo me quedo con esta marca.

Otra cosa que se usa muchísimo en la cocina vegana son los derivados del coco. Concretamente la leche de coco, tanto para postres como para platos principales, y el aceite de coco, que tiene que ser desodorizado para que no os quede olor a coco si vais a usarlo para hacer, por ejemplo, queso. Y por supuesto, ambas las podéis encontrar en Vegan Place.

En cuanto a la soja texturizada, si la fina, como os dije, la compro en Carrefour, la soja texturizada gruesa se la compro a Cristina. Y es que aunque hay montones de marcas, de todas las que he usado yo hasta ahora, la soja texturizada gruesa de Wurfel es mi favorita. Son 400 gramos secos, lo que da para un montón de pinchitos o de platos de no pollo con verduras y de verdad que se nota la diferencia. Yo me la como hasta cruda, cuando está a medio hidratar :).

natural foodporn

Y en el apartado de no carne, o carnes veganas, tenemos el que para mí se ha convertido en el producto estrella de mi congelador, la Heura. La Heura es soja también, solo que ya viene hidratada y tiene toda la textura del pollo, eso sí, sin que ningún animal haya muerto para que nosotros nos comamos unas fajitas. La hay condimentada y sin condimentar, aunque eso es lo de menos porque coge muy bien las especias que le echemos, en tiras, bocados y tacos, y está BRUTAL. En la tienda online podréis encontrarla en cajas de 180 gramos (para 2 personas como yo, ó 3 normales), pero también tenéis la opción de escribirle a Cristina y encargarle el envase grande, de 1,5 kilos. Tardan más en servirla, una semana o así, pero sale bastante a cuenta. Lo que yo suelo hacer es encargarle el grande y, como viene frío pero descongelado, la cocino en los 2 días siguientes y la vuelvo a congelar, porcionada en paquetitos para 3 ó 4, lista para descongelar y comer.  Si no la habéis probado, tenéis que hacerlo pero YA.

Y si lo que echáis de menos es el pescado, estos filetes tipo merluza rebozada de marca Gardein os van a alegrar el día. Ahí lo dejo… 🙂

Ups, casi lo olvido, ¡y mira que es importante! B12. Leed artículos científicos, no os quedéis con opiniones personales de gente que dice que no hace falta, y suplementaos. SIEMPRE. No esperéis a que dé la cara porque puede ser muy chungo. Yo compro la B12 sublingual de Solgar y en casa la tomamos todxs, porque aunque la única 100% vegana sea yo, mi familia se come lo que yo cocino. Que hubieran elegío muerte.

Por último, suelo comprar cosas no tan básicas pero a las que soy adicta: salsas de la marca Follow your Heartconcretamente la César, que me vuelve loca; quesitos Veggis, a la pimienta, finas hierbas o el picante, que me recuerdan en la textura al queso de oveja; o este muesli  de zanahoria, manzana y canela, que está más bueno que Fasbender saliendo del agua.

Y eso es todo, amigxs.

amanecer en la playa y otros regalos de estar viva

Seguro que algo me dejo, así que no descartéis que actualice al poco de publicar. En cualquier caso, como repaso general, espero que esta entrada os sirva, sobre todo a quienes estáis transicionando al veganismo y andáis perdidxs, como yo lo estaba cuando empecé.

Las fotos no tienen nada que ver con la entrada, pero es que si no iba a quedar mu sosa…

Además, en algún lado tenía que chulear de mi veranito, digo yo 🙂

fajitas mexicanas de jackfruit (tipo carnita).

Hasta estas navidades, para mí el jackfruit era como un ingrediente mitológico que vivía en mis libros de cocina pero que no parecía existir fuera de ellos. En algunos foros leía que en Barcelona y en Madrid se podía conseguir en hípers asiáticos, pero Sevilla, por muy especial que tenga el color, también sigue teniendo sus limitaciones en ese sentido. O será que yo no he buscado bien… El caso es que cuando preguntaba “¿tenéis jackfruit?“, me miraban como si estuviera pidiendo sangre de unicornio. Lo más que llegué a encontrar, en el Hiperoriente de al lado de casa, era jackfruit en almíbar, que NO VALE como sustituto de la carne. Para poder usarlo como si fuera pollo o cerdo o lo que quiera que busquéis veganizar, hace falta que sea el de la lata verde que viene en salmuera.

Entonces fui a Edimburgo, una ciudad preciosa y acogedora, donde casi cualquier carta tiene opciones vegan (¡ojo! no confundir con veggie, que es vegetariano) y donde lxs camarerxs no te ofrecen un plato que lleva queso cuando les dices que no comes nada de origen animal. Allí me compré el Thug Kitchen, me harté de ver lápidas (porque yo soy así, no voy a funerales pero me encanta visitar cementerios bonitos cuando viajo), me monté en la noria, fui de mercadillos… pero sobre todo, me inflé a comer. Y justo el último día, cuando parecía que el viaje no daba más de sí, descubrimos el Holy Cow, un restaurante vegano, bien escondido y sin señalizar, en el que Nacho y yo decidimos aceptar la sugerencia de la dueña y pedir la hamburguesa del día: jackfruit vegan burguer. Forma de hamburguesa no tenía y se desmoronaba al morderla, pero, madredelamorhermoso, cómo estaba aquello… Nada que ver con ninguna hamburguesa vegana que hubiera probado hasta ahora (y he probado unas cuantas). Y en ese momento supe que, costara lo que costara, al llegar a España tenía que encontrar jackfruit.

en mi casa con hambre no nos quedamos.

No lo encontré. Ni siquiera online. Mierda pa mí. Pero eso no hizo que dejara de intentarlo, porque yo cuando tengo un antojo soy como un bulldog, no suelto. Entonces descubrí la página de Mercado Flotante, una empresa online (con base en Galicia) dedicada a la alimentación internacional, que tenía las cosas más raras que te puedas imaginar. No jackfruit, pero sí todo lo demás. Así que les escribí, porque total, el no ya lo tenía, para preguntarles si me lo podrían conseguir. Y aunque no tenían ni la más remota idea de lo que les estaba hablando, me dijeron que iban a mirar, porque no sólo tienen de todo, además son un encanto. Y en una semana, más o menos, hice mi primer pedido de jackfruit, sin saber aún qué iba a hacer con él ni cómo se cocinaba, pero convencida de que a partir de entonces iba a ser una de esas cosas que siempre iba a tener en mi despensa. Y no me equivocaba.

Ésta fue la primera receta en la que lo utilicé. Y flipé. Y mi familia, incluida mi hija, que es de las que parece que les cuesta dinero decir que algo está bueno, flipó también.

Mis primeras fajitas las hice siguiendo al pie de la letra la receta de Creativegan. Luego fui viendo cómo las hacían otrxs cocinerxs que sigo y acabé tuneándolas a mi gusto. Ahora es habitual que los fines de semana, que es cuando lxs 4 comemos juntxs y ningunx tiene prisa, llenemos la mesa de boles con distintas salsas, verdura, relleno para fajitas y un paquete de 12 tortillas de trigo, y nos pongamos hasta las cejas mientras nos contamos esas cosillas que se nos han ido quedando en el tintero a lo largo de la semana, que es lo que le da calidad a la comida :).

Si os animáis a hacerlas y no vivís en Madrid o en Barcelona, además de en Mercado Flotante, ahora mismo podéis encontrar el jackfruit tirado de precio en Vegan Place, la tienda online de mi amiga Cristina, que vende, entre otras muchas cosas, los mejores Donuts que he comido jamás, y que colabora con el Santuario La Pepa, y que es una mujer estupenda. Y sí, ya sé que es publicidad, pero ya que el señor WordPress me la mete doblada sin que yo la apruebe (salvo que pague, que entonces no saldrían anuncios abajo), al menos con este negocio sí comulgo, así que ahí os dejo en enlace, pa que bicheéis si os aburrís.

Ingredientes:

Las cantidades que voy a poner son para 4 personas que comen mucho (sale pizca más de 1 kilo). De hecho, a veces hasta sobra un poco y alguien se lo merienda, pero vamos, de ese día no pasa. Si sois de comer cantidades normales o si es la primera vez que coméis jackfruit y preferís no arriesgar, usad la mitad de todo y tendréis como 500 gramos de relleno. Si os sobra (shame on you), podéis guardarlo en un tuper cerrado y aguanta un par de días en el frigo.

Para el relleno:

  • 1 Cebolla grandecita.
  • 4 dientes de ajo.
  • 2 latas de jackfruit en salmuera (NO en sirope, ojo).
  • 1/2 Cucharada de especias para fajitas.
  • 1 cucharadita de albahaca.
  • 1 cucharadita de orégano.
  • 1/4 de cucharadita de romero.
  • 1/4 de cucharadita de tomillo.
  • 1 cucharadita de azúcar (yo uso eco integral).
  •  1/2 Taza de Tamari o de salsa de soja.
  • 3 Cucharadas de humo líquido.
  • 5 Tomates pera grandecitos.
  • AOVE.
  • 1 Taza y 1/2 + 1/2 Taza de agua (yo uso agua filtrada)

Para el acompañamiento:

  • Cebolla
  • Pimiento verde.
  • Pimiento rojo.
  • Shitake.
  • Hojas de lechuga / berros / espinacas / rúcola.
  • Crema agria / Mayonesa / Guacamole.

Para el guacamole:

  • 2 aguacates grandes y maduros ó 4 pequeños.
  • 1 cebolleta grande o 2 pequeñas.
  • 1 tomate grandecito y maduro.
  • AOVE.
  • Sal.
  • zumo de 1 limón / 1 lima.

Tortillas para fajitas (yo las compro hechas)

Preparación:

Empieza por escurrir la salmuera de la lata de jackfruit, echa agua limpia y repite el proceso dos o tres veces. También puedes escurrirlo y dejarlo en un bol con un chorro finito de agua cayéndole. Lo importante es quitarle el sabor “a lata” hasta que no sepa absolutamente a nada para que podamos sazonarlo y darle el sabor que más nos guste.

jackfruit desmigado y triangulitos listos para trocear

Corta la cebolla y el ajo. Yo lo hago en brunoise, es decir, en cubitos muy muy pequeños, pero puedes hacerlo en juliana o como más coraje te dé. Echa AOVE en una sartén grande y, cuando esté caliente, añade la cebolla y el ajo y baja el fuego. Queremos que quede pochado (blandito), no frito.

Mientras se pochan las verduras, ve desmigando el jackfruit con las manos. Se desmiga bastante bien salvo el triangulito del final, que es más duro; ésos ve apartándolos. Cuando tengas desmigado todo lo desmigable, ve cogiendo cada triangulito y cortándolo muy chiquitito, o en bastoncitos, como prefieras. Hay gente que los descarta directamente, pero en mi casa no se tira na.

Ya debería estar pochado lo que pusiste en la sartén, así que añade el jackfruit y las especias para fajitas y mézclalas muy bien para que el jackfruit las coja. Sube un poco el fuego y deja que se haga durante unos 5 ó 7 minutos sin dejar de mover. Si quieres que el jackfruit quede más dorado, te recomiendo que lo hagas al revés: primero sofríe el jackfruit desmigado con un poco de AOVE y las especias para fajitas y luego añade la cebolla y el ajo. En cualquiera de los dos casos, mientras se hace, ve pelando, despepitando y cortando los tomates, en brunoise de nuevo, y reserva. Yo tardo mucho en hacer esto y además odio pelar y cortar tomates, así que a veces lo hago lo primero y me lo quito de encima antes de empezar.

Ya puedes agregar el azúcar y el tamari (o la salsa de soja). Vuelve a mezclar hasta que todo se integre, deja a fuego bajo unos 5 minutos y añade entonces el resto de las especias y el tomate. Mezcla muy bien y deja a fuego bajo sin dejar de mover unos 5 minutos más (el tomate soltará agua y no debería pegarse).

Ahora agrega 1 taza y media de agua, sube el fuego y cuando hierva, bájalo y deja que se cueza durante 15 minutos. Mientras lo hace, puedes ir cortando cebolla en juliana, el pimiento en tiras finitas y el shitake o el champiñón en tiras más gruesas, dejando este último separado de la cebolla y el pimiento.

Cuando apenas quede agua, añade el humo líquido y mezcla muy bien. Prueba el jackfruit y si no está lo suficientemente tierno para ti, añade un poco más de agua (como 1/2 taza) y deja que termine de hacerse, removiendo de vez en cuando, hasta que esté. Retira la sartén del fuego y reserva.

En otra sartén, con un chorrito de aceite, saltea la cebolla y el pimiento. Cuando esté como te guste a ti (más o menos tierno), aparta, sala (o no) y reserva. En la misma sartén, saltea el shitake o los champis con otro chorrito de aceite y un poco de pimienta negra (si no te gusta, no se la eches). Cuando esté, aparta, sala (o no) y reserva.

Lava unas hojas de lechuga, espinacas, berros o rúcula, lo que prefieras, escurre bien y reserva.

sé lo que estáis pensando “llénala más, que ahí caben 200 gramitos todavía”

Prepara el guacamole. Yo lo hago aplastando con un tenedor la carne de los aguacates y añadiéndole luego una cebolleta cortada pequeñita, un tomate pelado y despepitado cortado en brunoise, el zumo de medio limón normal (cuidado con las pepitas) o de una lima, un chorro de AOVE y una pizca de sal. Pruébalo. Pruébalo más, joe, que con la pechá de cocinar que te estás dando te mereces un premio (como en aquel anuncio de café). Reserva (si no te lo has comido todo) en un tuper con tapa, pero antes de cerrarla ponle un papel film encima al guacamole, bien pegado al mismo, para que no se oxide.

Lo ideal es servir cada cosa en un bol y que cada cual se vaya montando su fajita como le parezca. Yo en las mías suelo untar un poco de guacamole o de mayonesa (si no he podido encontrar aguacates maduros), encima echo un par de cucharadas bien hermosas del relleno de fajitas, y sobre eso le pongo cebolla, pimiento y shitake. Y si tengo hecha crema agria, pos se la echo también, que no se respire miseria.

Y sí, siempre me mancho porque soy una agonías de la vida y las cargo demasiado. Pero ése es parte del encanto de comer fajitas (y de comer con las manos): tener una excusa para rechupetearse unx los dedos después 🙂

crema agria fermentada (actualización: con y sin usar rejuvelac).

Crema agria sobre una patata asada. Crema agria sobre unos nachos con queso y pico de gallo (que no es el pico de un gallo, como malpensé yo la primera vez que lo vi en una carta, sino pimiento, tomate y cebolla cortado muy chiquitito). Crema agria sobre Idris Elba… ❤ . La crema agria le va bien a muchas cosas. Bueno, a Idris le queda bien todo, tampoco estoy descubiendo la pólvora 🙂

A mí me encantaba cuando era vegetariana y es una de esas cosas que, sin quitarme el sueño, he echado de menos acompañando a ciertos platos desde que soy vegana. Así que cuando la vi en el Non-dairy evolution me prometí a mí misma hacerla en algún momento. Me echaba pa’trás el tema de que el ingrediente base fueran anacardos, la verdad, porque a mí los sustitutos veganos lácteos que menos me gustan son los que llevan una base de frutos secos. Pero bue… qué menos que concederle el beneficio de la duda al sr. Conroy.

La receta en sí es bastante sencilla aunque no precisamente rápida. Tienes que haberla previsto días antes porque necesitas tener hecho rejuvelac y eso lleva unos días (salvo que seas previsora/or y tengas congelado). También tienes que tener anacardos crudos en tu despensa. Y no sé a vosotrxs, pero a mí me salen a unos 14 pavos el kilo. Vamos, que sencilla no implica ni rápida, ni barata. Es un capricho, sí… pero yo es que me consiento mucho a mí misma 🙂

El caso es que había hecho un carro de rejuvelac (*ver nota a pie de receta) la semana anterior y había comprado anacardos para varias recetas que quería probar. El resto era dejarlos en agua y a la mañana siguiente procesar 4 cosas en la Thermomix. ¿Qué podía salir mal?

No, no es una pregunta retórica (ojalá).

¡Atiende! Pasos para NO hacer crema agria:

  1. Hacer rejuvelac.
  2. Dejar anacardos (a precio de sangre de unicornio) en remojo el día antes.
  3. Echar todo a la Thermomix.
  4. Meter la lengua de silicona (ésa que tienes hace tanto tiempo y que adoras) para bajar los anacardos que se van quedando en el lateral.
  5. Hacerlo con la Thermomix en funcionamiento porque “tú controlas”.
  6. Quedarte sin lengua de silicona y sin crema agria todo en uno.
  7. Llorar y maldecir en 7 lenguas, algunas de ellas desconocidas, a dioses imaginarios.
  8. Plantearte la posibilidad de que la silicona no esté tan mal e incluso de que hayas creado un plato único.
  9. Imaginarte en urgencias, explicando que no, que no te drogas. Que lo único que se te ocurre que te ha podido sentar tan mal quizá sean unas trazas de silicona. Quizá, eh…

crema agria al aroma de silicona 🙂

Y como quien no se consuela es porque no quiere, pasado un rato me dije que podría haber sido peor (podría haberme cargado la Thermomix; podría haber metido un poquito la mano para bajar la masa y haber tenido que aprender a cocinar con la izquierda, podría… ). Tiré todo, limpié la máquina y volví a dejar anacardos en remojo para el día siguiente. Ésa es la actitud, Loki and the loker, me dije también.

Y así fue como, un día más tarde de lo previsto, hice por fin mi primera crema agria.

Para lxs que hayáis llegado hasta aquí, enhorabuena, habéis demostrado tener la suficiente paciencia como para hacerla. Y ahora sí, empieza la receta 🙂

Ingredientes (si la hacéis CON rejuvelac):

  • 1 Taza y 1/2 de anacardos crudos.
  • 1 Cucharada de aceite de coco refinado.
  • 3/4 Taza de Rejuvelac.
  • 1/4 cucharadita de sal fina.

Ingredientes (si la hacéis con cápsulas de probióticos):

  • 1 Taza y 1/2 de anacardos crudos.
  • 3/4 Taza de agua mineral o de agua filtrada
  • 1/2 cucharadita de sal fina.
  • 2 cápsulas de probióticos veganos (yo compro éstas).

Procedimiento:

Una vez aclarado lo que NUNCA hay que hacer, veamos lo que sí.

Si la vas a hacer con rejuvelac, tienes que haberlo preparado previamente (abajo dejo un enlace al método que sigo yo). También tienes que haber dejado los anacardos en remojo la noche antes (u 8 horas antes, si los dejas por la mañana y quieres hacerla por la tarde). Si empieza a hacer demasiado calor, mételos en el frigo.

crema agria vegana

Mide la cantidad de aceite de coco que necesitas y derrítelo. Yo lo hago poniéndolo en una tacita de café o en un vaso, que a su vez pongo al baño María en una sartén. No se tarda nada y si sobra lo devuelvo al tarro porque en unos minutos solidificará otra vez. Aparta mientras escurres los anacardos.

Ahora escurre bien los anacardos y añádelos a tu procesadora o batidora potente junto con la sal y el aceite de coco líquido que tenías apartado. Conroy agrega en este punto también el rejuvelac. Yo procesé primero estos 3 ingredientes, parando la Thermomix de vez en cuando (algo he aprendido) y bajando con una puta pala de madera (porque mi lengua de silicona había muerto, RIP, y no había podido comprar otra aún) la masa que se iba quedando en los laterales. Si añades el rejuvelac desde el minuto uno, vigila que la masa no se caliente demasiado o echarás a perder los probióticos del agua enzimática. Si lo haces como yo, cuando la mezcla esté más o menos cremosa (aunque espesa), añade el rejuvelac y procesa unos segundos más para asegurarte de que se integra bien.

Si la haces con las cápsulas de probióticos, simplemente sáltate el paso de hacer y añadir el rejuvelac, sustituye el aceite de coco por el agua, y añade el interior de las 2 cápsulas de probióticos a la procesadora. El interior, ojo, no la cápsula entera (tienes que abrirlas y vaciarlas).

Ahora vierte la crema en un recipiente con tapa y déjala fermentar a temperatura ambiente de 24 a 48 horas. Ten en cuenta que a mayor temperatura ambiente, antes fermentará, así que puedes probarla a las 24 horas, a ver qué tal va.

Una cosa que ocurrirá durante el proceso de fermentación es que la masa aumentará de volumen tomando una textura como con burbujas de aire en su interior. Esto es perfectamente normal, así que no la vayas a tirar. Cada 12 horas, abre la tapa y deja que salga el dióxido de carbono acumulado y vuelve a tapar.

Cuando esté fermentada, bátela con unas varillas muy enérgicamente. Luego ponle un papel film por encima y aplasta la superficie alisándola con la parte de abajo de una cuchara de modo que el papel quede pegado a la crema. De este modo evitarás la oxidación y los cambios de color.

Ahora cierra de nuevo el tuper y guarda en el frigo al menos 12 horas antes de consumir. Ten en cuenta que cuanto más tiempo pase, más espesará y más sabor tendrá.

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(*) Yo el rejuvelac lo hago siguiendo este método. Uso Kamut (un tipo de trigo muy poco modificado a lo largo de la historia) que compro en Mercado flotante. Según Conroy, el rejuvelac aguanta 2 semanas en el frigo, aunque va perdiendo potencia conforme pasa el tiempo, por lo que es mejor usarlo lo antes posible.

querido Santa:

Este año me he portado súper bien, salvo por un par de detalles que no voy a contar por aquí porque aunque parezca que no, aún hay cosas que me guardo. Pero no te preocupes, ya me he castigado yo por mí y por todos mis compañeros, así que no hace falta que me dejes sin regalos.

A lo que iba. Ya sabes que yo no soy de pedir. Al menos no las típicas cosas que pediría alguien que está más cerca de los 45 que de los 40. Yo, por pedir, pediría más sitio y más pasta para poder tener más gatos, aguacates eco en su punto todo el año y una cocina con baldas suficientes como para poder tener ordenadas las especias, las harinas, los cereales y las legumbres. Pero como lo que no puede ser, no puede ser y además es imposible, me conformaré con dejarte una lista de libros que no me puedo permitir porque entre octubre y noviembre todos nuestros ahorros se fueron en consultas veterinarias, medicación y pruebas para Salvú y Liv. Necesitarlos los necesito todos (en papel, aunque supongo que no hará falta aclararlo), así que no te tomes la numeración como una cuestión de preferencias, es sólo que ADORO hacer listas.

  1. luther

    Idris, we lofiu ❤

    “Cocina canalla”, que yo, no sé por qué, imagino que por el lenguaje que usan, así, “coloquial”, pensaba que era de la Isa, pero no, por lo visto es de dos tipos que Olga adora y que yo adoraré también, seguro, porque a las dos nos gusta el mismo tipo de hombre. Era uno de esos libros que pensaba comprarme algún día pero que ahora que han traducido al español me urge muchísimo tener.

  2. “The Oh, she gloves cookbook”, de Angela Liddon. Ya, ya sé que no se debe juzgar un libro por su portada, pero ¿tú has visto qué zanahorias tannnnnn bonitas? Pues eso. Que lo necesito. Ni siquiera me importa que sólo lo haya en tapa blanda. Para eso inventó Thor el forro autoadhesivo.
  3. “Salad Samurai”, de Terry Hope Romero. El reinado de la lechuga iceberg, ese invento del demonio, tiene los días contados con este libro. No me cabe duda.
  4. “Vegan tacos”, de Jason Wyrick. Porque ahora que estoy aprendiendo a hacer quesos veganos, Gary para lxs amigxs, no tiene ningún sentido que me siga privando, entre otras cosas, de esos tacos de nopales que me gustan más que comer con las manos.
  5. “Contemporary and Traditional Japanese Cooking”, de Miyoko Schinner. Definitivamente tengo que volver a Japón. Esta vez sin grupo, ni visitas programadas, ni palizas de tren. Sólo Paula, los parques, los templos, la comida japonesa y yo. Mientras tanto…

Hay más, ofkors, pero de momento con esos 5 voy tirando 🙂

Luego hay dos o tres cosillas que no habría necesitado de no haber sabido que existen. Pero lo sé. Y ahora no hay nada que pueda hacer al respecto.

Por ejemplo, este jardín vertical de interior para poder tener plantas aromáticas frescas anytime… anda que no iba a molar nada mi salón lleno de orégano, perejil, albahaca, romero, tomillo y 17 plantas más todas saliendo de la pared. Sí, ya sé que han cancelado el proyecto por falta de financiación. Tú haces magia, no? Fix it.

Otro trasto que me hace muchísima falta es este rallador de nuez moscada tan alucinante que vi una vez en el Corte Inglés y que no me pude comprar porque no llevaba 50 euros sueltos en ese momento. ¿Te puedes creer que no me lo he podido quitar de la cabeza? Que sí, que ya tengo el minirallador manual tan cuqui que me compré en 2008, pero, créeme, no es lo mismo…

Y como desde que nos cancelaron aquel vuelo a Ámsterdam y no pude hartarme de bagles hará un año o dos, tengo antojito, voy a necesitar también estos moldes para hacerlos yo en casa.

¡Hola! Somos Tino y Melo (al fondo) y estamos buscando un humano al que adoptar, si estás interesadx, escribe a cristicats@gmail.com

Y ahora en serio. En realidad no necesito nada de eso. ¿Que si me traes un libro me va a encantar? Pos claro, a nadie le amarga un dulce (vegano). ¿Pero sabes lo que me gustaría en realidad? Que entraras en esta página e hicieras un donativo enorme para ayudar a estos gatitos. A Tino, un peque especialmente mini que no puede crecer porque una malformación congénita le impide desarrollarse y respirar con normalidad. En un par de semanas viajará a Madrid a que lo operen. Y créeme, no es una operación barata. A Gaby, un viejito de 12 años, todo amor, cuyo cuerpecito está empezando a necesitar mucha atención veterinaria. A Merlín, un gato-zorrito cuya historia puedes leer aquí y que ahora vuelve a necesitar pruebas para averiguar qué le pasa. A Zeus, el papá de Sombra, que llegó en tan mal estado que ha tenido puesta una sonda hasta hace dos días y que ahora vuelve a necesitar pruebas para saber por qué vomita sangre. Y por supuesto, a todos los peques que hay que testar, vacunar, desparasitar y esterilizar, como Tino y Melo, Omar, Salem y Simón, por nombrar sólo a algunos.

Y por si alguien más quiere destinar el dinero de alguno de sus autorregalos a quienes realmente lo necesitan, dejo por aquí el número de cuenta.

Titular: Asociación protectora de felinos Cristicats.

Nº de cuenta: IBAN ES3030090089702456731914

Y con esto y un bizcocho… Ups, hablando de bizcochos, acabo de caer en que aún no he subido la receta del de zanahorias. Bueno, como la tenía en mi otro blog, os la enlazo, y eso que me quito 😉