albóndigas de alubias blancas con salsa de cebolla.

Si eres de les que este año se han propuesto llevar un modo de vida más ético sacando a los animales de tu plato, esta receta es ideal para empezar a cocinar vegano, y lo es por varias razones:

  1. Porque prácticamente no hay ingredientes de esos raros que usamos nosotres (y que usarás tú de aquí a nada) y los que hay se encuentran ya muy fácilmente en mil sitios.
  2. Porque como verás es muy fácil de hacer.
  3. Porque es un plato bastante completo nutricionalmente hablando y fácil de comer si, como yo, te acabas de poner braquets a la vejez.
  4. Porque es fácilmente porcionable y se puede congelar.
  5. Porque están buenísimas 🙂

La receta original de las albóndigas la saqué del libro que me compré hace un año cuando estuve en Edimburgo y con el que acabó cargando Nacho el resto del día, porque los libros en papel y en tapa dura, cuando llevas un ratito andando, pesan. Como es el caso de éste: Eat like you give a fuck. Pero qué le voy a hacer, a mí eso de leer en ebook me parece una modernez; yo soy de libros-libros, de los que tienes que tener cuidaíto de que no les caiga nada si te los llevas a la cocina y de los que acaban llenos de marcadores señalando tooooodos esos platos que quieres probar.

Yo le añadí la avena porque me pareció oportuno y la verdad es que, una vez pasadas por el horno, de textura quedaron geniales, pero podéis no echársela si no queréis, porque la original no lleva. Por supuesto, le podéis añadir o quitar las especias que os dé la real gana, igual que podéis pasar de la salsa de soja si tenéis algún problema de hipertensión y os lo tomáis en serio, no como una que yo me sé…

Ni una sobró en mi casa. Hasta a mi hija, que es muy fan de las albóndigas de carne que le hacen sus abuelas cuando va a sus respectivas casas, le encantaron. A ésta la veganizo yo como que me llamo Gema.

Si las hacéis, me contáis, porfa, que me hace ilusión una mijita de feedback 🙂

Ingredientes:

  • 3 Tazas de alubias blancas cocidas. Si son de bote, viene a ser un bote de los de 500/600 gr.
  • 2 cebollas medianas (1/4 Taza para las albóndigas y el resto para la salsa, ojo).
  • 3 dientes de ajo.
  • 1/2 Taza de pan rallado.
  • 1/4 Taza de levadura nutricional.
  • 1/4 Taza de copos de avena finos.
  • 2 Cucharadas de AOVE.
  • 1 Cucharada de salsa de soja.
  • 1 cucharadita de ajo en polvo.
  • 1 cucharadita de orégano seco.
  • 1 cucharadita de tomillo seco.
  • 1 cucharadita de albahaca seca.

Para la salsa.

  • La cebolla picada que no usaste antes.
  • Margarina o AOVE para pochar la cebolla (la que necesites).
  • Vino blanco vegano.
  • 3 cucharaditas colmadas de harina de arroz.
  • Agua filtrada.
  • 1 Cucharada de salsa de soja.
  • 1/2 cucharadita de caldo granulado de verduras (yo uso éste).
  • Pimienta negra molida.
  • Tomillo seco (o cualquier hierba que te guste a ti)

Preparación. 

Pica las cebollas en una picadora o a mano, pero asegúrate de que queda muy pequeñita. Mide 1/4 de taza para las albóndigas y reserva el resto para la salsa.

Pica los ajos muy chiquititos. Tanto el ajo como la cebolla van a ir crudos a la masa.

albóndigas de alubias blancas

albóndigas listas para entrar en el horno

Cuela las alubias del bote (si las has usado ya cocidas) y enjuágalas un poco. Yo les quité el exceso de aquafaba del principio, pero no las enjuagué todas porque la aquafaba hace las veces de huevo. Si las has cocido tú, añade si quieres una cucharada o así del líquido de cocción (una vez frío) a las judías. Ahora bátelas en una batidora de vaso  o en la Thermomix hasta que quede una pasta fina, tipo hummus. Si queda alguna alubia entera o algunos trozos, no pasa nada.

En un bol grande, mezcla todos los ingredientes (recuerda que de cebolla sólo tenías que echar 1/4 taza) y haz que se integren usando las manos. La masa estará pegajosa, pero no pasa nada. Una vez que esté todo bien mezclado, déjala reposar unos 15 minutos. Mientras reposa, precalienta el horno a 200ºC dejando fuera la bandeja con un papel vegetal para ir colocando las albóndigas en ella.

Ahora ve cogiendo un poco de masa con las manos, dándole forma de albóndiga y colocándola sobre la bandeja. Cuando las tengas todas (te saldrán unas 30), échate un poco de AOVE en la palma de las manos – recién lavadas y secas – y repasa cada bola. Quedarán con la superficie lisa y engrasada. Cuando el horno esté caliente, mételas y déjalas 15 min. Saca la bandeja, dale la vuelta a cada albóndiga (y si hace falta y no te achicharras, dales forma si se han quedado demasiado aplastadas y las quieres redonditas) y déjalas otros 15 min.

albóndigas de alubias blancas con salsa de cebolla

albóndigas de alubias blancas con salsa de cebolla

Mientras las albóndigas están cogiendo color en el horno, ve haciendo la salsa. Pon en una sartén, preferiblemente antiadherente, la cebolla picada que no usaste para las albóndigas y una nuez de margarina vegana o un chorrito de AOVE, lo que más coraje te dé. Cuando la cebolla esté dorada y blandita, añade un buen chorreón de vino blanco vegano (opcional, si no puedes/quieres, no se lo eches), sube el fuego y deja que se evapore. Ahora añade la harina de arroz y mezcla muy bien con la cebolla. Quedará como una pasta; no te preocupes, es normal. A poquitos, ve añadiendo agua a esa pasta, de forma que vaya quedando una especie de salsa espesa, sin dejar de remover. Deja de añadir agua cuando tenga la consistencia que quieres. Al final, añade el caldo granulado de verdura, la salsa de soja, la pimienta negra molida y el tomillo (o la hierba que quieras echarle) y remueve muy bien

Cuando hayan pasado los 30 minutos de horno, saca las albóndigas y sírvelas con la salsa y unas patatillas fritas, y a disfrutar 🙂

 

 

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heura a la cerveza

Para lxs que no hayáis oído hablar de ella aún, la Heura es una proteína 100% vegetal a base de soja que, a diferencia de otras que podemos encontrar secas, viene ya hidratada. Pero lo que rompe la pana de verdad de este producto es su textura, tipo pollo, que no tiene nada que ver con la del resto de sojas deshidratadas que conozcáis.

heura a la cerveza

Si no la habéis probado todavía, sabed que hay 3 presentaciones del producto (todas ellas congeladas): tacos, tiras y bocados, cada uno de ellos especiados o sin especiar. Personalmente los que más me gustan son los bocados; que sean especiados o no me da un poco igual porque al final siempre los especio yo como me da la gana. En cuanto al formato, la hay en cajas de 180 gr. (para 2 ó 3 personas; en mi casa sería para 2), o en paquetes de kilo y medio, que son los que yo compro, por encargo, en Veganplace. Luego voy sacando porciones conforme se me va antojando o cuando no me apetece ponerme a cocinar nada elaborado.

Por si no ha quedado claro aún, a pesar de que confesar que la compro en paquetes gigantes era una muy buena pista, la gordivegan que hay en mí es súper fan de la Heura. Es más, de todos los productos veganos que he probado, de ésos que pretenden sustituir a la carne/pescado/quesos o cualquier otra cosa omni que has dejado de comer por una cuestión moral, no porque no te gusten, esta especie de no pollo es, pero de lejos lejísimo, mi favorita.

Por descontado, que me encante a mí no quiere decir que a vosotrxs os tenga que encantar también… Y es que el gusto es como el culo, cada uno tiene el suyo. Yo, por ejemplo, cuando era adolescente (¡ah, los 80!) me compré un single de Estefanía de Mónaco porque me flipaba muchísimo. Ea, ya lo he dicho. Y si eso es algo que me atrevo a soltar alegremente por aquí, imaginaos cómo será lo que me guardo porque sí me avergüenza…

Con to y con eso, estoy bastante convencida de que, si lo intentáis, con la Heura podéis veganizar casi cualquier receta con pollo que echéis de menos (fajitas, pinchitos, no pollo en salsa). Luego sólo tenéis que dársela a probar a vuestrxs amigxs omnis, sin decirles que es vegana, y esperar a ver las caras que ponen cuando se enteren de que lo que están comiendo es soja. Muajaja.

Yo de momento os dejo esta recetilla por si queréis ir practicando. Como veréis, tiene la misma dificultad que pelar un plátano.

Ingredientes (para dos personas).

  • 180 gr. (aproximadamente) de bocados de Heura (especiados o sin especiar).
  • AOVE.
  • Sazonador pollo asado (al gusto; yo compro el de Mercadona, que es vegano).
  • 1 cebolla mediana.
  • 1 diente de ajo grande (ó 2 pequeños).
  • 1 cucharadita de albahaca seca.
  • 1/2 cucharadita de orégano seco.
  • 1/4 cucharadita de tomillo seco.
  • 1/4 cucharadita de romero seco.
  • Sal.
  • Pimienta negra molida (al gusto).
  • 1/2 quinto de cerveza (la que os guste; yo uso una rubia de marca blanca de Mercadona).

Preparación. 

heura a la cerveza con pisto casero

En una sartén mediana, echa un chorro de AOVE, ponlo a fuego medio-alto y añade la Heura. Puedes añadirla congelada (en cuyo caso tardará más en hacerse) o previamente descongelada en el micro (total o parcialmente). Ten en cuenta que los bocados son trozos irregulares y los más grandes necesitarán más tiempo.

Cuando lleve unos 3 minutos (unos 6 ó 7 si la echaste congelada), añade sazonador de pollo asado a tu gusto. Ten en cuenta que este tipo de mezclas suelen llevar sal, así que mejor echar poco y luego añadir más si quieres, a echar demasiado y que luego no se pueda comer. Mueve para que el sazonador se mezcle bien con toda la Heura y deja que se siga haciendo.

Mientras la Heura se hace por dentro y se dora por fuera, que es el objetivo, ve cortando la cebolla en dados pequeños y el ajo muy chiquitito y reserva. Una vez que esté dorada la Heura, añade la cebolla que has cortado y, si hiciera falta, un chorreón más de AOVE. Mueve bien y deja que la cebolla se ponga tierna (unos 3 minutos). Cuando lo esté, añade el ajo, la pimienta negra y las hierbas. mezcla todo muy bien y deja que se haga un par de minutos más o hasta que la heura esté tierna por dentro. Prueba de sal y si te parece que está soso, añade un pellizco.

tiras de heura

Ahora vierte sobre la Heura medio quinto de cerveza (el otro medio te lo puedes beber tú, que para eso estás cocinando), remueve y deja que se evapore a fuego medio-alto.

Et voilà, ya la puedes servir 🙂

Esta receta, tan sencilla como es, está de muerte, sobre todo si la acompañas de unas papas fritas caseras o de un poco de verdura (calabacín a la plancha, pisto, etc.). Si la hacéis, me contáis, plis.

Nota sobre las hierbas: 

Una cosa que me da muchísimo coraje cuando estoy comiendo algo que lleva tomillo, romero, o cualquier otra hierba “dura”, es que se me acaben clavando entre los dientes. Para solucionarlo, hace tiempo que me compré (me regalaron más bien) un molinillo de café de esos potentes y lo que hago es moler ese tipo de hierbas hasta que queden como polvo y luego volver a echarlas en sus correspondientes botes.

Pero si no sois tan tiquismiquis como yo, podéis añadirlas tal cual 🙂

Pd. Haber elegío muerte.

 

chili vegano

She said that living with me is bringing her down 
For she would never be free while I was around.

 

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Los 3Q3 dándolo todo a ritmo de jazz en The Cavern Club 🙂

Por poneros en antecedentes, si es que alguien que siga este blog vía feis no se ha enterado, a finales de agosto y coincidiendo con la International Beatle Week y con que el grupo de mi ex -de azul, al teclado- tocaba en The Cavern, he estado en Liverpool haciendo de grupi, paseando lo justico y, so fucking me, comiendo como si no hubiera mañana.

Sé lo que estáis pensando: “¡Normal que aprovecharas; la cocina inglesa es famosa por ser deliciosérrima!“. Sí y no. O sea, sí, la cocina inglesa – con sus fish&chips, sus papas asadas con salsota encima y sus huevos con bacon, salchichas y baked beans para desayunar- es irresistible… Exquisiteces todas a las que renuncié para siempre jamás al hacerme vegana. ¡O antes, incluso!

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pizza vegana en el Maguire’s

Por otro lado, durante 5 días no era yo la que cocinaba, lo que siempre es un plus. Además invitaba él, que es la muestra de amor definitiva del mundo mundial, al menos para mí. Ocasiones como ésa se presentan una vez en la vida – o una vez al día si eres rica- , así que no tuve más remedio que ponerme las pilas y buscar alternativas veganas en restaurantes hindúes, vietnamitas, chinos, mexicanos y en pizzerías con opciones veganas. Entre otras cosas me metí entre pecho y espalda platazos ENORMES de verduras al curry con noodles (sin huevo) o con arroz frito, rollitos de primavera, champiñones salteados, arroz biryani con verduras, fajitas de setas y calabaza, chili vegano y pizza con no bacon y demás. Amén de tentempiés como algodón de azúcar, patatas fritas con sal y vinagre y otras mierdas.

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and one more for the road

También me compré chapitas y pegatinas – feministas y veganas-, ropa del Liverpool F.C. en el mismo Anfield – you’ll never walk alone -, y me tomé alguna pinta a la salud de maifrend Diego, del que me acordé bastantillo porque es igual de mala persona que yo y habría flipado con las pintas de las tipas que se ven por allí, con sus caras color albero, sus cejas pintadas con kanfort marrón, y sus elegantísimos outfits. Bueno, y porque estoy acostumbrada a quedar con él y a contarle todas mis mierdas y lo eché mucho de menos (a él y a sus abracitos), sobre todo al final del viaje…

Whatever…

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Crurch of Our Lady and Saint Nicholas

El caso es que desde que arranqué a cocinar y le perdí respeto a los fogones, cada vez que pruebo un plato que me gusta en algún restaurante, siempre pienso cómo podría hacerlo yo en casa. Y eso fue lo que me pasó cuando probé el chili de Las Iguanas, un mexicano con carta vegetariana/vegana (hay que saberlo y pedirla) en el que ya había comido en Edimburgo y al que regresé por sus fajitas de champis.

Que no digo yo que me haya quedado igual, pero después de leer decenas de recetas ajenas y de pedir gordiconsejo en mi grupo favorito de wasap, el de chicas de cuarentaitantos que se van a ir a quemar Granada en breve, esto es lo que me ha salido.

A ver qué os parece.

Ingredientes. 

  • 1 cebolla grande (yo usé una morada porque era la que tenía).
  • 2 Tazas de soja texturizada fina.
  • 4 dientes de ajo.
  • 1/4 de Taza de salsa Tamari (o de salsa de Soja)
  • 1 pimiento verde grande.
  • 2 pimientos jalapeños verdes (ó 4 si tenéis el paladar de plomo).
  • 1 cucharadita de orégano seco.
  • 1 cucharadita de albahaca seca.
  • 1/2 cucharadita de tomillo seco.
  • 1/8 de cucharadita (o una puntita de cuchillo) de cayena en polvo.
  • 1 lata de tomate triturado (400 gr.).
  • 1 lata de judías rojas (260 gr. escurridas) o una cantidad aproximada cocidas en casa.
  • 1 lata de maíz tierno (70 gr.) o el maíz de una mazorca hecho al vapor, si puedes conseguirlo.
  • 1 Taza de agua filtrada o mineral (o del grifo, al gusto).
  • 1/2 cucharadita de salsa siracha.
  • 1 lima (el zumo).
  • sal.
  • AOVE.

(**) con estas cantidades de jalapeños, cayena y siracha, el chili queda picantito pero tampoco para echar fuego por la boca. Si os gusta mucho el picante, es cuestión de echar un poquito más de cada cosa e ir probando.

Preparación.

chili 1

tentempié vegano

Corta la cebolla muy chiquitita – o no, a mí es que me gusta todo así- y ponla a fuego medio con un chorrito de AOVE. Ve picando el ajo en lo que se va haciendo. Cuando empiece a estar entre dorada y blandita, añade la soja texturizada fina y mueve bien. Yo suelo echarle un poquito más de AOVE, según lo pida. Agrega las hierbas -orégano, albahaca y tomillo- y el comino. Incorpora todo.

Ahora añade el ajo, remueve, y luego añade la salsa de soja / Tamari y vuelve a mover. Deja que la soja coja un poco el sabor, moviendo de vez en cuando. Mientras, ve cortando el pimiento verde y el jalapeño, en trocitos chicos o como te dé la gana, que te lo vas a comer tú.

Añade los pimientos (el normal y el jalapeño), la pimienta negra, la puntita de cayena molida, el maíz y mueve todo bien. Agrega el tomate triturado, las judías rojas (previamente lavadas y escurridas) y la siracha, haz que todo se mezcle y baja el fuego. Deja que se haga durante unos 10 minutos antes de agregar el agua.

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chili vegano

Ya puedes añadir el agua y dejar que reduzca durante unos 15 minutos más, probando de vez en cuando para que la soja no se quede demasiado blanda. Puede que tengas que añadir un poco más de agua o, al contrario, que tengas que subir el fuego para que se termine de hacer, dependiendo de lo meloso que quieras tu chili.

Por último, añade el zumo de lima, corrige de sal si te parece que está soso, añade un poco de siracha si te parece que te ha quedado poco picante, pilla unas tortillas de maíz o unos nachos para acompañar, y listo :).

Esto no tiene nada que ver. O sí.

albóndigas de avena y tofu

De todas las albóndigas veganas (y no veganas) que he probado hasta hoy, éstas, junto con las que tiene Olga en su blog, son mis favoritas. Se hacen en un ratillo, están muy buenas y se pueden congelar.

La receta la saqué del blog de Claudia y la tuneé. Vosotrxs podéis probar a añadirle lo que creáis que pueda venirles bien, ya que la base (avena + tofu) hace que sean muy versátiles.

Al final de la receta de las albódigas, tenéis la del parmegano (tipo queso en polvo para pastas y demás). No es imprescindible para hacer estas albóndigas, pero yo es que lo uso pa to.

Ingredientes:

  • albóndigas de avena y tofu listas para enharinar

    1 y 1/2 Taza de copos de avena.

  • 1 Taza de agua (para hidratar la avena)
  • 1 cebolleta de las grandes redondas o 1 cebolla mediana.
  • 1 paquete de tofu ahumado de ALDI (unos 250 gr).
  • 1 Cucharada de ajo en polvo.
  • 2 Cucharadas de mezcla de semillas (yo uso ésta). O 1 de mezcla de semillas y 1 de semillas de cáñamo peladas.
  • 2 Cucharadas de tamari o de salsa de soja.
  • 2 Cucharadas de humo líquido.
  • 2 Cucharadas de doble concentrado de tomate (esto lo venden en cualquier súper).
  • 2 Cucharadas de orégano/ albahaca/ perejil o de cualquier mezcla de hierbas que os guste. Yo a veces uso ésta.
  • 1/4 Taza de parmegano (opcional, pero yo se lo echaría / receta abajo).
  • 1/4 Taza de pan rallado.
  • Pimienta negra recién molida.
  • Sal.
  • 2 Cucharadas de harina de garbanzo.
  • 2 Cucharadas de agua (para mezclar con la harina de garbanzo)
  • 1 chorrito de vinagre de manzana.
  • 1 pizca de sal Kala Namak.
  • Harina de trigo (suficiente para enharinar las albóndigas).
  • Aceite de girasol o de oliva para freír.

Preparación.

En un bol grande, pon los copos de avena y la taza de agua y deja que se hidrate durante unos 15 minutos.

albóndigas ya fritas

Mientras se hidrata, ve cortando la cebolleta lo más chica que puedas. Puedes dejarla así o pocharla con un poco de aceite.

El tofu del ALDI no hace falta prensarlo porque viene muy seco. Puedes desmigarlo a mano, aunque cuesta un poquillo, o en una picadora.

Pasados 15 minutos, escurre la avena y mezcla con la cebolleta, el tofu desmigado, las semillas, el orégano, el tamari, el humo líquido, el doble concentrado de tomate, el ajo en polvo, la pimienta, el parmegano (abajo os dejo la receta) y el pan rallado e intégralo todo con las manos.

Prepara el no huevo mezclando la harina de garbanzo (si quieres petarlo, tuéstala en una sartén sin aceite antes), las dos cucharadas de agua, el chorrito de vinagre de manzana y una pizca de kala namak, y añádeselo al resto de la mezcla. Mezcla muy bien. Prueba de sal y, si crees que necesita, añade un poco.

Ya puedes ir cogiendo pequeñas cantidades de masa y dándole forma de albóndigas (o de hamburguesas, si prefieres). Enharínalas y sofríelas en un poco de aceite de girasol o de oliva.

albóndigas con salsa de tomate ❤

Puedes acompañarlas de cualquier salsa, pero con la de tomate del blog de Olga quedan que te mueres.

Parmegano (parmesano vegano rápido): 

Ingredientes: 150 gr. de almendras marconas crudas, 4 Cucharadas de levadura nutricional, 2 Cucharadas de ajo granulado y sal al gusto.

Preparación: Tuesta ligeramente las almendras en una sartén sin aceite. Deja que se enfríen. En una picadora, mezcla las almendras tostadas frías, la levadura nutricional, el ajo granulado y la sal, y pica. Reserva en un bote de cristal con tapa en un lugar fresco y seco.

Como ves, no tiene mucha ciencia y la verdad es que, sin ser parmesano, está basante bueno. Yo lo uso mucho para la pasta, las tostadas y en general para todo menos el café :).

fajitas mexicanas de jackfruit (tipo carnita).

Hasta estas navidades, para mí el jackfruit era como un ingrediente mitológico que vivía en mis libros de cocina pero que no parecía existir fuera de ellos. En algunos foros leía que en Barcelona y en Madrid se podía conseguir en hípers asiáticos, pero Sevilla, por muy especial que tenga el color, también sigue teniendo sus limitaciones en ese sentido. O será que yo no he buscado bien… El caso es que cuando preguntaba “¿tenéis jackfruit?“, me miraban como si estuviera pidiendo sangre de unicornio. Lo más que llegué a encontrar, en el Hiperoriente de al lado de casa, era jackfruit en almíbar, que NO VALE como sustituto de la carne. Para poder usarlo como si fuera pollo o cerdo o lo que quiera que busquéis veganizar, hace falta que sea el de la lata verde que viene en salmuera.

Entonces fui a Edimburgo, una ciudad preciosa y acogedora, donde casi cualquier carta tiene opciones vegan (¡ojo! no confundir con veggie, que es vegetariano) y donde lxs camarerxs no te ofrecen un plato que lleva queso cuando les dices que no comes nada de origen animal. Allí me compré el Thug Kitchen, me harté de ver lápidas (porque yo soy así, no voy a funerales pero me encanta visitar cementerios bonitos cuando viajo), me monté en la noria, fui de mercadillos… pero sobre todo, me inflé a comer. Y justo el último día, cuando parecía que el viaje no daba más de sí, descubrimos el Holy Cow, un restaurante vegano, bien escondido y sin señalizar, en el que Nacho y yo decidimos aceptar la sugerencia de la dueña y pedir la hamburguesa del día: jackfruit vegan burguer. Forma de hamburguesa no tenía y se desmoronaba al morderla, pero, madredelamorhermoso, cómo estaba aquello… Nada que ver con ninguna hamburguesa vegana que hubiera probado hasta ahora (y he probado unas cuantas). Y en ese momento supe que, costara lo que costara, al llegar a España tenía que encontrar jackfruit.

en mi casa con hambre no nos quedamos.

No lo encontré. Ni siquiera online. Mierda pa mí. Pero eso no hizo que dejara de intentarlo, porque yo cuando tengo un antojo soy como un bulldog, no suelto. Entonces descubrí la página de Mercado Flotante, una empresa online (con base en Galicia) dedicada a la alimentación internacional, que tenía las cosas más raras que te puedas imaginar. No jackfruit, pero sí todo lo demás. Así que les escribí, porque total, el no ya lo tenía, para preguntarles si me lo podrían conseguir. Y aunque no tenían ni la más remota idea de lo que les estaba hablando, me dijeron que iban a mirar, porque no sólo tienen de todo, además son un encanto. Y en una semana, más o menos, hice mi primer pedido de jackfruit, sin saber aún qué iba a hacer con él ni cómo se cocinaba, pero convencida de que a partir de entonces iba a ser una de esas cosas que siempre iba a tener en mi despensa. Y no me equivocaba.

Ésta fue la primera receta en la que lo utilicé. Y flipé. Y mi familia, incluida mi hija, que es de las que parece que les cuesta dinero decir que algo está bueno, flipó también.

Mis primeras fajitas las hice siguiendo al pie de la letra la receta de Creativegan. Luego fui viendo cómo las hacían otrxs cocinerxs que sigo y acabé tuneándolas a mi gusto. Ahora es habitual que los fines de semana, que es cuando lxs 4 comemos juntxs y ningunx tiene prisa, llenemos la mesa de boles con distintas salsas, verdura, relleno para fajitas y un paquete de 12 tortillas de trigo, y nos pongamos hasta las cejas mientras nos contamos esas cosillas que se nos han ido quedando en el tintero a lo largo de la semana, que es lo que le da calidad a la comida :).

Si os animáis a hacerlas y no vivís en Madrid o en Barcelona, además de en Mercado Flotante, ahora mismo podéis encontrar el jackfruit tirado de precio en Vegan Place, la tienda online de mi amiga Cristina, que vende, entre otras muchas cosas, los mejores Donuts que he comido jamás, y que colabora con el Santuario La Pepa, y que es una mujer estupenda. Y sí, ya sé que es publicidad, pero ya que el señor WordPress me la mete doblada sin que yo la apruebe (salvo que pague, que entonces no saldrían anuncios abajo), al menos con este negocio sí comulgo, así que ahí os dejo en enlace, pa que bicheéis si os aburrís.

Ingredientes:

Las cantidades que voy a poner son para 4 personas que comen mucho (sale pizca más de 1 kilo). De hecho, a veces hasta sobra un poco y alguien se lo merienda, pero vamos, de ese día no pasa. Si sois de comer cantidades normales o si es la primera vez que coméis jackfruit y preferís no arriesgar, usad la mitad de todo y tendréis como 500 gramos de relleno. Si os sobra (shame on you), podéis guardarlo en un tuper cerrado y aguanta un par de días en el frigo.

Para el relleno:

  • 1 Cebolla grandecita.
  • 4 dientes de ajo.
  • 2 latas de jackfruit en salmuera (NO en sirope, ojo).
  • 1/2 Cucharada de especias para fajitas.
  • 1 cucharadita de albahaca.
  • 1 cucharadita de orégano.
  • 1/4 de cucharadita de romero.
  • 1/4 de cucharadita de tomillo.
  • 1 cucharadita de azúcar (yo uso eco integral).
  •  1/2 Taza de Tamari o de salsa de soja.
  • 3 Cucharadas de humo líquido.
  • 5 Tomates pera grandecitos.
  • AOVE.
  • 1 Taza y 1/2 + 1/2 Taza de agua (yo uso agua filtrada)

Para el acompañamiento:

  • Cebolla
  • Pimiento verde.
  • Pimiento rojo.
  • Shitake.
  • Hojas de lechuga / berros / espinacas / rúcola.
  • Crema agria / Mayonesa / Guacamole.

Para el guacamole:

  • 2 aguacates grandes y maduros ó 4 pequeños.
  • 1 cebolleta grande o 2 pequeñas.
  • 1 tomate grandecito y maduro.
  • AOVE.
  • Sal.
  • zumo de 1 limón / 1 lima.

Tortillas para fajitas (yo las compro hechas)

Preparación:

Empieza por escurrir la salmuera de la lata de jackfruit, echa agua limpia y repite el proceso dos o tres veces. También puedes escurrirlo y dejarlo en un bol con un chorro finito de agua cayéndole. Lo importante es quitarle el sabor “a lata” hasta que no sepa absolutamente a nada para que podamos sazonarlo y darle el sabor que más nos guste.

jackfruit desmigado y triangulitos listos para trocear

Corta la cebolla y el ajo. Yo lo hago en brunoise, es decir, en cubitos muy muy pequeños, pero puedes hacerlo en juliana o como más coraje te dé. Echa AOVE en una sartén grande y, cuando esté caliente, añade la cebolla y el ajo y baja el fuego. Queremos que quede pochado (blandito), no frito.

Mientras se pochan las verduras, ve desmigando el jackfruit con las manos. Se desmiga bastante bien salvo el triangulito del final, que es más duro; ésos ve apartándolos. Cuando tengas desmigado todo lo desmigable, ve cogiendo cada triangulito y cortándolo muy chiquitito, o en bastoncitos, como prefieras. Hay gente que los descarta directamente, pero en mi casa no se tira na.

Ya debería estar pochado lo que pusiste en la sartén, así que añade el jackfruit y las especias para fajitas y mézclalas muy bien para que el jackfruit las coja. Sube un poco el fuego y deja que se haga durante unos 5 ó 7 minutos sin dejar de mover. Si quieres que el jackfruit quede más dorado, te recomiendo que lo hagas al revés: primero sofríe el jackfruit desmigado con un poco de AOVE y las especias para fajitas y luego añade la cebolla y el ajo. En cualquiera de los dos casos, mientras se hace, ve pelando, despepitando y cortando los tomates, en brunoise de nuevo, y reserva. Yo tardo mucho en hacer esto y además odio pelar y cortar tomates, así que a veces lo hago lo primero y me lo quito de encima antes de empezar.

Ya puedes agregar el azúcar y el tamari (o la salsa de soja). Vuelve a mezclar hasta que todo se integre, deja a fuego bajo unos 5 minutos y añade entonces el resto de las especias y el tomate. Mezcla muy bien y deja a fuego bajo sin dejar de mover unos 5 minutos más (el tomate soltará agua y no debería pegarse).

Ahora agrega 1 taza y media de agua, sube el fuego y cuando hierva, bájalo y deja que se cueza durante 15 minutos. Mientras lo hace, puedes ir cortando cebolla en juliana, el pimiento en tiras finitas y el shitake o el champiñón en tiras más gruesas, dejando este último separado de la cebolla y el pimiento.

Cuando apenas quede agua, añade el humo líquido y mezcla muy bien. Prueba el jackfruit y si no está lo suficientemente tierno para ti, añade un poco más de agua (como 1/2 taza) y deja que termine de hacerse, removiendo de vez en cuando, hasta que esté. Retira la sartén del fuego y reserva.

En otra sartén, con un chorrito de aceite, saltea la cebolla y el pimiento. Cuando esté como te guste a ti (más o menos tierno), aparta, sala (o no) y reserva. En la misma sartén, saltea el shitake o los champis con otro chorrito de aceite y un poco de pimienta negra (si no te gusta, no se la eches). Cuando esté, aparta, sala (o no) y reserva.

Lava unas hojas de lechuga, espinacas, berros o rúcula, lo que prefieras, escurre bien y reserva.

sé lo que estáis pensando “llénala más, que ahí caben 200 gramitos todavía”

Prepara el guacamole. Yo lo hago aplastando con un tenedor la carne de los aguacates y añadiéndole luego una cebolleta cortada pequeñita, un tomate pelado y despepitado cortado en brunoise, el zumo de medio limón normal (cuidado con las pepitas) o de una lima, un chorro de AOVE y una pizca de sal. Pruébalo. Pruébalo más, joe, que con la pechá de cocinar que te estás dando te mereces un premio (como en aquel anuncio de café). Reserva (si no te lo has comido todo) en un tuper con tapa, pero antes de cerrarla ponle un papel film encima al guacamole, bien pegado al mismo, para que no se oxide.

Lo ideal es servir cada cosa en un bol y que cada cual se vaya montando su fajita como le parezca. Yo en las mías suelo untar un poco de guacamole o de mayonesa (si no he podido encontrar aguacates maduros), encima echo un par de cucharadas bien hermosas del relleno de fajitas, y sobre eso le pongo cebolla, pimiento y shitake. Y si tengo hecha crema agria, pos se la echo también, que no se respire miseria.

Y sí, siempre me mancho porque soy una agonías de la vida y las cargo demasiado. Pero ése es parte del encanto de comer fajitas (y de comer con las manos): tener una excusa para rechupetearse unx los dedos después 🙂

milanesas de avena y semillas

La receta base para hacer estas milanesas la he sacado de uno de los primeros libros de cocina que compré y que más trillados tengo, Cocina Vegana de Lucía Martínez y Virginia García, que ya que estoy, os recomiendo muchísimo.

INCISO: si (lo) compráis vía Amazon porque no lo encontráis en librerías de barrio, acceded a Amazon por el banner que tienen en el blog de Cristicats, por favor. Para vosotrxs no supone ninguna diferencia y a ellxs le donan parte de lo que os gastéis si lo hacéis así. Gracias ❤

Y ahora sí, al lío. Básicamente la receta es igual salvo que yo le he añadido ajo granulado y semillas de cáñamo pelado, he cambiado un poco las especias y las he empanado con panko (pan rallado japonés, que es más gordito), aunque creo que también pueden quedar interesantes empanadas con kikos (maíz frito). También quiero probar a añadirle tofu a la mezcla, porque a los escalopes veganos que ya compartí por aquí le daban una textura increíble.

Pros de estas milanesas: son sencillas, baratas, muy interesantes nutricionalmente hablando, están buenísimas y además se pueden congelar 🙂

Contras: si no tienes fuerza de voluntad, como es mi caso, te acabas comiendo media docena, así, sin pestañear. Y al ir fritas (aunque se pueden hacer al horno también) no son lo que se dice de régimen 😦

Ingredientes:

Para las milanesas:

  • 1 Taza de copos de avena.
  • 1 Cucharada de semillas de lino (*ver notas a pie de receta).
  • 1 Cucharada de semillas de sésamo (*ver notas a pie de receta)..
  • 1 Cucharada de semillas de calabaza (peladas, obviamente, y crudas) / (*ver notas a pie de receta).
  • 1 Cucharada de semillas de pipas de girasol (peladas y crudas) / (*ver notas a pie de receta).
  • 1 Cucharada de semillas de semillas de cáñamo (peladas y crudas).
  • 1 cucharadita de ajo granulado o un par de dientes de ajo muy picaditos.
  • 1/2 cucharadita de albahaca.
  • 1/2 cucharadita de orégano.
  • 1/4 cucharadita de romero.
  • 1/4 cucharadita de tomillo.
  • 2 Tazas de agua (yo uso agua filtrada, pero cada cual que use la que le parezca).
  • 1/2 pastilla de caldo de verduras (yo uso 1 cucharadita de este caldo).
  • 1 Cucharada de humo líquido (*ver notas a pie de receta).
  • una pizca de sal (al gusto).

Para el empanado:

  • 1 Taza de harina de trigo (si es integral, mejor) o de espelta.
  • 2 Tazas de panko (pan rallado japonés), pan rallado normal o de kikos molidos.
  • No huevo:
    • 5 Cucharadas de harina de garbanzo.
    • 2 Cucharadas de vinagre de manzana.
    • 1 pizca de sal marina (alrededor de 1/8 de cucharadita).
    • 1 pizca de sal Kala Namak (alrededor de 1/8 de cucharadita). Yo uso ésta.
    • 1 pizca de cúrcuma (para darle color).
    • 1 Taza de agua filtrada o mineral (o del grifo, si os gusta).

Preparación:

qué me gusta mi mortero

Lo primero que tendrás que hacer es coger todas las semillas y molerlas en un mortero. Si además vas cambiando de mano acabarás echando unos brazacos que no veas. La próxima vez que haga estas milanesas quiero comprobar cuál es la equivalencia de volumen entre las 5 cucharadas de semillas enteras y el resultado ya molido, para así poder moler más cantidad de una vez y reservar la mezcla para la siguiente. Ya actualizaré cuando lo haga.

Una vez que tengas molidas las semillas, echa todos los ingredientes secos (es decir, la avena, las especias, el ajo granulado /fresco y picado, y la mezcla de semillas que has apartado antes) en un bol. Si usas caldo granulado como yo, échalo también. Mezcla muy bien.

Pon esa mezcla en un cazo antiadherente, vierte sobre ella el agua y el humo líquido y mezcla hasta que esté todo integrado. Ponlo a fuego fuerte y remueve sin parar durante 5 ó 6 minutos hasta que quede una masa densa que se despegue de las paredes del cazo. Cuando esté, retírala del fuego.

rectángulo de masa enfriándose

Para hacer estas milanesas mi técnica, que difiere bastante de la del libro, es la siguiente: corto un trozo doble de papel film  y lo coloco sobre la encimera de la cocina. Vierto la masa sobre la mitad, dejando la otra mitad para tapar. Con una cuchara de madera o de silicona voy dándole forma de rectángulo sobre el papel film. Cuando más o menos la tiene, lo cubro con el trozo que sobraba y voy aplastando con las manos hasta dejarlo lo más uniforme posible, con 1 cm de grosor (más o menos) y los bordes rectos.

Una vez que tengas hecho tu rectángulo grande, déjalo enfriar, tapado siempre con el film, durante unos 15 ó 20 minutos. Cuando esté templado-frío, ya puedes cortarlo. Yo hago 2 ó 3 tiras a lo largo y luego otras a lo ancho, de modo que me quedan entre 9 y 12 rectángulos pequeños (que luego serán las milanesas). Podría intentar darles forma de filete, pero se trata de una masa algo pegajosa y cuanto menos la manipulemos, mejor. Además, se trata de que esté bueno. Y buenos están tela, palabrita 😉

te las comerás como si fueran regañás

A la hora de empanar, ten preparados 3 boles: uno con la harina de trigo o de espelta, otro con el panko (o lo que vayas a usar) y el tercero con el no huevo. Para hacer el no huevo únicamente tienes que mezclar el agua, la harina de garbanzo, el vinagre de manzana, la cúrcuma y las sales, aunque mi recomendación es que tengas a mano un tenedor y remuevas de vez en cuando para que la harina no se quede toda en el fondo. Ahora sólo tienes que ir pasando los rectángulos por harina (una capa fina basta), no huevo y panko. Para que coja bien el panko, yo suelo apartar una montañita a un lado del tuper, coloco el filete (que ya lleva la harina y el no huevo) sobre una capa de panko y cubro con el que había dejado aparte; luego presiono ligeramente para que se le pegue bien y listo.

así quedan por dentro y sin flash

Una vez que las tengas todas hechas puedes o bien freírlas en aceite de girasol muy caliente, o bien pintarlas con un poco de aceite y hornear a 200º (calor arriba y abajo) unos 10 minutos, o bien congelar. Si vas a congelarlas, mi consejo no solicitado de hoy es que cortes rectángulos de papel vegetal y separes unas de otras con ellos. Puedes apilarlas dentro del tuper que vayas a usar, congelar y luego sacar sólo las que quieras hacer sin que se queden pegadas unas a otras.

Yo suelo hacer el doble de cantidad de la que he puesto en la receta, congelo algunas y otras nos las comemos ese mismo día. Así siempre tengo algo rico reservado para sacarlo cualquier día que no me apetezca cocinar.

Si las haces, me cuentas 🙂

Notas sobre los ingredientes:

* El humo líquido es algo que hasta que no me hice vegana no sabía ni que existía y que ahora uso un montón. He probado varias marcas y hay una gran diferencia entre unas y otras. En el Carrefour, por ejemplo, tienen Ahumadito, que es color cerveza rubia y que no me gusta especialmente. Luego hay otras, como Stubbs, que usan madera de nogal y son más espesos y oscuros. Obviamente el precio también varía y la primera vez que lo compras parece una clavada porque suele tratarse de botes pequeños y rondar los 3 ó 4 euros. Para mí merece la pena porque consigues un sabor que de otro modo es imposible de lograr, pero ya que cada cual vea si le compensa.

* Si no queréis comprar un montón de paquetes de semillas distintas y/o pasáis de darle al mortero, podéis sustituir las 4 cucharadas de semillas enteras (lino, sésamo, calabaza y girasol) por 2 cucharadas de esta mezcla de semillas de Linwood (aunque faltaría el sésamo) o por esta otra (que además lleva bayas de goji). Las semillas de cáñamo aunque las echéis sin moler quedarán bien.

escalopes (veganos, ofkors).

Esta receta tiene dos pegas: 1. es (fácil pero) elaborada y 2. se parece tanto a un filete de carne (=murder) que da un poquito de mal rollo, la verdad.

Por otro lado: 1. están buenísimos, 2. si quieres enamorar con tu comida a un/a muggle, con estos escalopes lo vas a petar, 3. los ingredientes usados son de lo más normal (si eres vegan, claro) y se encuentran fácilmente y 4. pueden congelarse, por lo que puedes doblar las cantidades y congelar (sin nada de líquido y bien envuelto en film) para otro día.

escalopes-macerando

vampiros a mí… 🙂

Con las cantidades que he puesto salen ocho filetes finitos, como los de la foto, que con acompañamiento dan para unos cuatro platos. Salvo que seáis unxs ansias, como yo, entonces tendréis para tres. O para dos…  🙂

La receta original (que he tuneado) la he sacado del Seitan and beyond, de Skye Michael Conroy, un libro que a pesar de no traer fotos está muy bien. Curiosamente, si lo compráis en pdf sí trae fotos, con lo que podéis imprimirlo y encuadernarlo y en mi no solicitada opinión es mejor inversión que el original (porque te haces una idea de cómo quedan los platos).

Ingredientes

Secos:

  • 1 Taza de gluten de trigo.
  • 2 cucharaditas de cebolla en polvo.
  • 2 cucharaditas de ajo en polvo.
  • 1 cucharada de levadura nutricional.
  • pimienta negra al gusto.

Líquidos: 

  • 70 gramos de tofu prensado (yo compro y recomiendo mucho el que venden en ALDI, marca GUTBIO). Cuando lo batas se quedará líquido, no te preocupes 🙂
  • 1/4 Taza de agua.
  • 1/4 Taza de zumo de limón.
  • 1 Cucharada de tamari o de salsa de soja.
  • 1 Cucharada de pasta de miso blanco o shiromiso (yo compro ésta en un hiperoriente de Sevilla).
  • 1 Cucharada de aceite de oliva virgen extra.

Caldo para cocer los escalopes: 

  • 3 litros de agua con un par de pastillas de caldo vegetal o bien 1.5 litros de agua y 1.5 litros de caldo vegetal casero.
  • 1/4 Taza de tamari o salsa de soja.
  • 3 dientes de ajo machacados.

Procedimiento.

Sé que es cansino andar recordando siempre lo mismo, pero antes de nada asegúrate de tener todos los ingredientes que necesitas. Si no tienes limón, por ejemplo, puedes poner 1/2 taza de agua. Si no tienes levadura nutricional, no pasa nada porque no se la eches. Pero si no tienes gluten de trigo, como me pasó a mí ayer, vas jodidx. Menos mal que justo al lado de mi frutería hay una parafarmacia donde venden todas estas cosas mágicas que usamos lxs veganxs y en 5 minutos se me había pasado el agobio (ya tenía lista la mitad de la receta cuando me di cuenta de que estaba sin gluten).

Una vez comprobado que tienes todos los ingredientes, precalienta el horno a 180 grados. Y si quieres ir adelantando, deja preparada la olla donde en un ratito vas a cocer los filetes.

Ahora al lío…

Coge un bol grande y mezcla en él los ingredientes secos con unas varillas.

Trocea el tofu (puedes hacerlo a mano) y en una procesadora (o en un vaso de batidora potente), echa los ingredientes líquidos y dale caña hasta que tengas una mezcla líquida y cremosa. Si parte del tofu se va hacia los lados, baja con una lengua de silicona, devuélvelo a la mezcla y sigue batiendo/procesando. Yo lo hice con la Thermomix, empezando por una velocidad baja y subiendo hasta el 8. En 1 minuto, 2 a lo sumo, debe estar.

Ahora vierte la mezcla líquida sobre los ingredientes secos y mezcla todo muy bien. Luego, a mano, amasa un par de minutos o tres hasta que esté todo muy bien integrado.

Haz un bloque y córtalo en dos partes iguales, éstas en dos cada una, y aquéllas en otras dos: ea, ya tienes 8 trozos. Ahora coge cada trozo y aplástalo un poco con la mano y a continuación pásale el rodillo para extenderlo, haciendo que quede fino y flexible. Si ves que te cuesta o que se rompe (no debería), igual es que está muy seco; a mí me pasó con la primera mitad de masa que trabajé, y con la segunda lo que hice fue humedecerme las manos e hidratar así la masa que estaba trabajando. Tú mismx irás viendo si necesita más o menos humedad. Cuando esté elástica y al pasarle el rodillo no se rompa y al levantarlo no se encoja, es que está perfe ;).

escalopes-horno

cuando salen del horno quedan como suela de zapato, pero tranquis, luego se ablandan al cocer

Cuando tengas los 8 filetes hechos, colócalos en la bandeja del horno sobre un papel vegetal y mételos unos minutos a 180. Dependiendo de lo finos que los hayas hecho, bastarán 10 ó 20, lo justo para que se cree una capita protectora por fuera para que a la hora de cocerlos no se conviertan en una esponja. Yo la segunda tanda, que fueron los que me salieron bien y estaban muy finitos, los puse menos de 10 minutos.

Mientras se hacen, ve poniendo a hervir el caldo de cocción que habías dejado preparado.

Esto es MUY IMPORTANTE: si quieres una textura homogénea, como la que queda cuando haces seitán al vapor, tienes que asegurarte de que una vez que eches los filetes al agua, ésta no hierva en ningún momento. Para eso baja el fuego al mínimo o incluso usa el más pequeño que tengas, al mínimo. Deja que se hagan 20 minutos, destapados, pero asegúrate de mover de vez en cuando para que los que quedan arriba también estén cubiertos. Yo lo hice poniéndoles encima un colador de espaguetti, de modo que servía de peso y los escalopes quedaban sumergidos todo el rato, pero sin tapar (por los agujeros).

Pasados esos 20 minutos, apaga el fuego y déjalos reposar en el mismo líquido de cocción hasta que se enfríen. Cuando los saques, puedes dejarlos en un tuper con el mismo líquido de cocción o bien aliñarlos. Yo suelo dejarlos con AOVE, zumo de limón, un poco de sal, orégano (o cualquier otra hierba) y un montón de ajo fresco laminado.

escalope-con-patatas

escalope vegano con patatas panaderas y chimichurri

Puedes hacerlos a la plancha y acompañarlos de patatas panaderas con un poquito de chimichurri.

Están increíbles. Y lo más importante, ningún animal ha sido asesinado para que te los comas ❤

So go fucking vegan, hombre ya! 🙂