albóndigas de avena y tofu

De todas las albóndigas veganas (y no veganas) que he probado hasta hoy, éstas, junto con las que tiene Olga en su blog, son mis favoritas. Se hacen en un ratillo, están muy buenas y se pueden congelar.

La receta la saqué del blog de Claudia y la tuneé. Vosotrxs podéis probar a añadirle lo que creáis que pueda venirles bien, ya que la base (avena + tofu) hace que sean muy versátiles.

Al final de la receta de las albódigas, tenéis la del parmegano (tipo queso en polvo para pastas y demás). No es imprescindible para hacer estas albóndigas, pero yo es que lo uso pa to.

Ingredientes:

  • albóndigas de avena y tofu listas para enharinar

    1 y 1/2 Taza de copos de avena.

  • 1 Taza de agua (para hidratar la avena)
  • 1 cebolleta de las grandes redondas o 1 cebolla mediana.
  • 1 paquete de tofu ahumado de ALDI (unos 250 gr).
  • 1 Cucharada de ajo en polvo.
  • 2 Cucharadas de mezcla de semillas (yo uso ésta). O 1 de mezcla de semillas y 1 de semillas de cáñamo peladas.
  • 2 Cucharadas de tamari o de salsa de soja.
  • 2 Cucharadas de humo líquido.
  • 2 Cucharadas de doble concentrado de tomate (esto lo venden en cualquier súper).
  • 2 Cucharadas de orégano/ albahaca/ perejil o de cualquier mezcla de hierbas que os guste. Yo a veces uso ésta.
  • 1/4 Taza de parmegano (opcional, pero yo se lo echaría / receta abajo).
  • 1/4 Taza de pan rallado.
  • Pimienta negra recién molida.
  • Sal.
  • 2 Cucharadas de harina de garbanzo.
  • 2 Cucharadas de agua (para mezclar con la harina de garbanzo)
  • 1 chorrito de vinagre de manzana.
  • 1 pizca de sal Kala Namak.
  • Harina de trigo (suficiente para enharinar las albóndigas).
  • Aceite de girasol o de oliva para freír.

Preparación.

En un bol grande, pon los copos de avena y la taza de agua y deja que se hidrate durante unos 15 minutos.

albóndigas ya fritas

Mientras se hidrata, ve cortando la cebolleta lo más chica que puedas. Puedes dejarla así o pocharla con un poco de aceite.

El tofu del ALDI no hace falta prensarlo porque viene muy seco. Puedes desmigarlo a mano, aunque cuesta un poquillo, o en una picadora.

Pasados 15 minutos, escurre la avena y mezcla con la cebolleta, el tofu desmigado, las semillas, el orégano, el tamari, el humo líquido, el doble concentrado de tomate, el ajo en polvo, la pimienta, el parmegano (abajo os dejo la receta) y el pan rallado e intégralo todo con las manos.

Prepara el no huevo mezclando la harina de garbanzo (si quieres petarlo, tuéstala en una sartén sin aceite antes), las dos cucharadas de agua, el chorrito de vinagre de manzana y una pizca de kala namak, y añádeselo al resto de la mezcla. Mezcla muy bien. Prueba de sal y, si crees que necesita, añade un poco.

Ya puedes ir cogiendo pequeñas cantidades de masa y dándole forma de albóndigas (o de hamburguesas, si prefieres). Enharínalas y sofríelas en un poco de aceite de girasol o de oliva.

albóndigas con salsa de tomate ❤

Puedes acompañarlas de cualquier salsa, pero con la de tomate del blog de Olga quedan que te mueres.

Parmegano (parmesano vegano rápido): 

Ingredientes: 150 gr. de almendras marconas crudas, 4 Cucharadas de levadura nutricional, 2 Cucharadas de ajo granulado y sal al gusto.

Preparación: Tuesta ligeramente las almendras en una sartén sin aceite. Deja que se enfríen. En una picadora, mezcla las almendras tostadas frías, la levadura nutricional, el ajo granulado y la sal, y pica. Reserva en un bote de cristal con tapa en un lugar fresco y seco.

Como ves, no tiene mucha ciencia y la verdad es que, sin ser parmesano, está basante bueno. Yo lo uso mucho para la pasta, las tostadas y en general para todo menos el café :).

fajitas mexicanas de jackfruit (tipo carnita).

Hasta estas navidades, para mí el jackfruit era como un ingrediente mitológico que vivía en mis libros de cocina pero que no parecía existir fuera de ellos. En algunos foros leía que en Barcelona y en Madrid se podía conseguir en hípers asiáticos, pero Sevilla, por muy especial que tenga el color, también sigue teniendo sus limitaciones en ese sentido. O será que yo no he buscado bien… El caso es que cuando preguntaba “¿tenéis jackfruit?“, me miraban como si estuviera pidiendo sangre de unicornio. Lo más que llegué a encontrar, en el Hiperoriente de al lado de casa, era jackfruit en almíbar, que NO VALE como sustituto de la carne. Para poder usarlo como si fuera pollo o cerdo o lo que quiera que busquéis veganizar, hace falta que sea el de la lata verde que viene en salmuera.

Entonces fui a Edimburgo, una ciudad preciosa y acogedora, donde casi cualquier carta tiene opciones vegan (¡ojo! no confundir con veggie, que es vegetariano) y donde lxs camarerxs no te ofrecen un plato que lleva queso cuando les dices que no comes nada de origen animal. Allí me compré el Thug Kitchen, me harté de ver lápidas (porque yo soy así, no voy a funerales pero me encanta visitar cementerios bonitos cuando viajo), me monté en la noria, fui de mercadillos… pero sobre todo, me inflé a comer. Y justo el último día, cuando parecía que el viaje no daba más de sí, descubrimos el Holy Cow, un restaurante vegano, bien escondido y sin señalizar, en el que Nacho y yo decidimos aceptar la sugerencia de la dueña y pedir la hamburguesa del día: jackfruit vegan burguer. Forma de hamburguesa no tenía y se desmoronaba al morderla, pero, madredelamorhermoso, cómo estaba aquello… Nada que ver con ninguna hamburguesa vegana que hubiera probado hasta ahora (y he probado unas cuantas). Y en ese momento supe que, costara lo que costara, al llegar a España tenía que encontrar jackfruit.

en mi casa con hambre no nos quedamos.

No lo encontré. Ni siquiera online. Mierda pa mí. Pero eso no hizo que dejara de intentarlo, porque yo cuando tengo un antojo soy como un bulldog, no suelto. Entonces descubrí la página de Mercado Flotante, una empresa online (con base en Galicia) dedicada a la alimentación internacional, que tenía las cosas más raras que te puedas imaginar. No jackfruit, pero sí todo lo demás. Así que les escribí, porque total, el no ya lo tenía, para preguntarles si me lo podrían conseguir. Y aunque no tenían ni la más remota idea de lo que les estaba hablando, me dijeron que iban a mirar, porque no sólo tienen de todo, además son un encanto. Y en una semana, más o menos, hice mi primer pedido de jackfruit, sin saber aún qué iba a hacer con él ni cómo se cocinaba, pero convencida de que a partir de entonces iba a ser una de esas cosas que siempre iba a tener en mi despensa. Y no me equivocaba.

Ésta fue la primera receta en la que lo utilicé. Y flipé. Y mi familia, incluida mi hija, que es de las que parece que les cuesta dinero decir que algo está bueno, flipó también.

Mis primeras fajitas las hice siguiendo al pie de la letra la receta de Creativegan. Luego fui viendo cómo las hacían otrxs cocinerxs que sigo y acabé tuneándolas a mi gusto. Ahora es habitual que los fines de semana, que es cuando lxs 4 comemos juntxs y ningunx tiene prisa, llenemos la mesa de boles con distintas salsas, verdura, relleno para fajitas y un paquete de 12 tortillas de trigo, y nos pongamos hasta las cejas mientras nos contamos esas cosillas que se nos han ido quedando en el tintero a lo largo de la semana, que es lo que le da calidad a la comida :).

Si os animáis a hacerlas y no vivís en Madrid o en Barcelona, además de en Mercado Flotante, ahora mismo podéis encontrar el jackfruit tirado de precio en Vegan Place, la tienda online de mi amiga Cristina, que vende, entre otras muchas cosas, los mejores Donuts que he comido jamás, y que colabora con el Santuario La Pepa, y que es una mujer estupenda. Y sí, ya sé que es publicidad, pero ya que el señor WordPress me la mete doblada sin que yo la apruebe (salvo que pague, que entonces no saldrían anuncios abajo), al menos con este negocio sí comulgo, así que ahí os dejo en enlace, pa que bicheéis si os aburrís.

Ingredientes:

Las cantidades que voy a poner son para 4 personas que comen mucho (sale pizca más de 1 kilo). De hecho, a veces hasta sobra un poco y alguien se lo merienda, pero vamos, de ese día no pasa. Si sois de comer cantidades normales o si es la primera vez que coméis jackfruit y preferís no arriesgar, usad la mitad de todo y tendréis como 500 gramos de relleno. Si os sobra (shame on you), podéis guardarlo en un tuper cerrado y aguanta un par de días en el frigo.

Para el relleno:

  • 1 Cebolla grandecita.
  • 4 dientes de ajo.
  • 2 latas de jackfruit en salmuera (NO en sirope, ojo).
  • 1/2 Cucharada de especias para fajitas.
  • 1 cucharadita de albahaca.
  • 1 cucharadita de orégano.
  • 1/4 de cucharadita de romero.
  • 1/4 de cucharadita de tomillo.
  • 1 cucharadita de azúcar (yo uso eco integral).
  •  1/2 Taza de Tamari o de salsa de soja.
  • 3 Cucharadas de humo líquido.
  • 5 Tomates pera grandecitos.
  • AOVE.
  • 1 Taza y 1/2 + 1/2 Taza de agua (yo uso agua filtrada)

Para el acompañamiento:

  • Cebolla
  • Pimiento verde.
  • Pimiento rojo.
  • Shitake.
  • Hojas de lechuga / berros / espinacas / rúcola.
  • Crema agria / Mayonesa / Guacamole.

Para el guacamole:

  • 2 aguacates grandes y maduros ó 4 pequeños.
  • 1 cebolleta grande o 2 pequeñas.
  • 1 tomate grandecito y maduro.
  • AOVE.
  • Sal.
  • zumo de 1 limón / 1 lima.

Tortillas para fajitas (yo las compro hechas)

Preparación:

Empieza por escurrir la salmuera de la lata de jackfruit, echa agua limpia y repite el proceso dos o tres veces. También puedes escurrirlo y dejarlo en un bol con un chorro finito de agua cayéndole. Lo importante es quitarle el sabor “a lata” hasta que no sepa absolutamente a nada para que podamos sazonarlo y darle el sabor que más nos guste.

jackfruit desmigado y triangulitos listos para trocear

Corta la cebolla y el ajo. Yo lo hago en brunoise, es decir, en cubitos muy muy pequeños, pero puedes hacerlo en juliana o como más coraje te dé. Echa AOVE en una sartén grande y, cuando esté caliente, añade la cebolla y el ajo y baja el fuego. Queremos que quede pochado (blandito), no frito.

Mientras se pochan las verduras, ve desmigando el jackfruit con las manos. Se desmiga bastante bien salvo el triangulito del final, que es más duro; ésos ve apartándolos. Cuando tengas desmigado todo lo desmigable, ve cogiendo cada triangulito y cortándolo muy chiquitito, o en bastoncitos, como prefieras. Hay gente que los descarta directamente, pero en mi casa no se tira na.

Ya debería estar pochado lo que pusiste en la sartén, así que añade el jackfruit y las especias para fajitas y mézclalas muy bien para que el jackfruit las coja. Sube un poco el fuego y deja que se haga durante unos 5 ó 7 minutos sin dejar de mover. Si quieres que el jackfruit quede más dorado, te recomiendo que lo hagas al revés: primero sofríe el jackfruit desmigado con un poco de AOVE y las especias para fajitas y luego añade la cebolla y el ajo. En cualquiera de los dos casos, mientras se hace, ve pelando, despepitando y cortando los tomates, en brunoise de nuevo, y reserva. Yo tardo mucho en hacer esto y además odio pelar y cortar tomates, así que a veces lo hago lo primero y me lo quito de encima antes de empezar.

Ya puedes agregar el azúcar y el tamari (o la salsa de soja). Vuelve a mezclar hasta que todo se integre, deja a fuego bajo unos 5 minutos y añade entonces el resto de las especias y el tomate. Mezcla muy bien y deja a fuego bajo sin dejar de mover unos 5 minutos más (el tomate soltará agua y no debería pegarse).

Ahora agrega 1 taza y media de agua, sube el fuego y cuando hierva, bájalo y deja que se cueza durante 15 minutos. Mientras lo hace, puedes ir cortando cebolla en juliana, el pimiento en tiras finitas y el shitake o el champiñón en tiras más gruesas, dejando este último separado de la cebolla y el pimiento.

Cuando apenas quede agua, añade el humo líquido y mezcla muy bien. Prueba el jackfruit y si no está lo suficientemente tierno para ti, añade un poco más de agua (como 1/2 taza) y deja que termine de hacerse, removiendo de vez en cuando, hasta que esté. Retira la sartén del fuego y reserva.

En otra sartén, con un chorrito de aceite, saltea la cebolla y el pimiento. Cuando esté como te guste a ti (más o menos tierno), aparta, sala (o no) y reserva. En la misma sartén, saltea el shitake o los champis con otro chorrito de aceite y un poco de pimienta negra (si no te gusta, no se la eches). Cuando esté, aparta, sala (o no) y reserva.

Lava unas hojas de lechuga, espinacas, berros o rúcula, lo que prefieras, escurre bien y reserva.

sé lo que estáis pensando “llénala más, que ahí caben 200 gramitos todavía”

Prepara el guacamole. Yo lo hago aplastando con un tenedor la carne de los aguacates y añadiéndole luego una cebolleta cortada pequeñita, un tomate pelado y despepitado cortado en brunoise, el zumo de medio limón normal (cuidado con las pepitas) o de una lima, un chorro de AOVE y una pizca de sal. Pruébalo. Pruébalo más, joe, que con la pechá de cocinar que te estás dando te mereces un premio (como en aquel anuncio de café). Reserva (si no te lo has comido todo) en un tuper con tapa, pero antes de cerrarla ponle un papel film encima al guacamole, bien pegado al mismo, para que no se oxide.

Lo ideal es servir cada cosa en un bol y que cada cual se vaya montando su fajita como le parezca. Yo en las mías suelo untar un poco de guacamole o de mayonesa (si no he podido encontrar aguacates maduros), encima echo un par de cucharadas bien hermosas del relleno de fajitas, y sobre eso le pongo cebolla, pimiento y shitake. Y si tengo hecha crema agria, pos se la echo también, que no se respire miseria.

Y sí, siempre me mancho porque soy una agonías de la vida y las cargo demasiado. Pero ése es parte del encanto de comer fajitas (y de comer con las manos): tener una excusa para rechupetearse unx los dedos después 🙂

milanesas de avena y semillas

La receta base para hacer estas milanesas la he sacado de uno de los primeros libros de cocina que compré y que más trillados tengo, Cocina Vegana de Lucía Martínez y Virginia García, que ya que estoy, os recomiendo muchísimo.

INCISO: si (lo) compráis vía Amazon porque no lo encontráis en librerías de barrio, acceded a Amazon por el banner que tienen en el blog de Cristicats, por favor. Para vosotrxs no supone ninguna diferencia y a ellxs le donan parte de lo que os gastéis si lo hacéis así. Gracias ❤

Y ahora sí, al lío. Básicamente la receta es igual salvo que yo le he añadido ajo granulado y semillas de cáñamo pelado, he cambiado un poco las especias y las he empanado con panko (pan rallado japonés, que es más gordito), aunque creo que también pueden quedar interesantes empanadas con kikos (maíz frito). También quiero probar a añadirle tofu a la mezcla, porque a los escalopes veganos que ya compartí por aquí le daban una textura increíble.

Pros de estas milanesas: son sencillas, baratas, muy interesantes nutricionalmente hablando, están buenísimas y además se pueden congelar 🙂

Contras: si no tienes fuerza de voluntad, como es mi caso, te acabas comiendo media docena, así, sin pestañear. Y al ir fritas (aunque se pueden hacer al horno también) no son lo que se dice de régimen 😦

Ingredientes:

Para las milanesas:

  • 1 Taza de copos de avena.
  • 1 Cucharada de semillas de lino (*ver notas a pie de receta).
  • 1 Cucharada de semillas de sésamo (*ver notas a pie de receta)..
  • 1 Cucharada de semillas de calabaza (peladas, obviamente, y crudas) / (*ver notas a pie de receta).
  • 1 Cucharada de semillas de pipas de girasol (peladas y crudas) / (*ver notas a pie de receta).
  • 1 Cucharada de semillas de semillas de cáñamo (peladas y crudas).
  • 1 cucharadita de ajo granulado o un par de dientes de ajo muy picaditos.
  • 1/2 cucharadita de albahaca.
  • 1/2 cucharadita de orégano.
  • 1/4 cucharadita de romero.
  • 1/4 cucharadita de tomillo.
  • 2 Tazas de agua (yo uso agua filtrada, pero cada cual que use la que le parezca).
  • 1/2 pastilla de caldo de verduras (yo uso 1 cucharadita de este caldo).
  • 1 Cucharada de humo líquido (*ver notas a pie de receta).
  • una pizca de sal (al gusto).

Para el empanado:

  • 1 Taza de harina de trigo (si es integral, mejor) o de espelta.
  • 2 Tazas de panko (pan rallado japonés), pan rallado normal o de kikos molidos.
  • No huevo:
    • 5 Cucharadas de harina de garbanzo.
    • 2 Cucharadas de vinagre de manzana.
    • 1 pizca de sal marina (alrededor de 1/8 de cucharadita).
    • 1 pizca de sal Kala Namak (alrededor de 1/8 de cucharadita). Yo uso ésta.
    • 1 pizca de cúrcuma (para darle color).
    • 1 Taza de agua filtrada o mineral (o del grifo, si os gusta).

Preparación:

qué me gusta mi mortero

Lo primero que tendrás que hacer es coger todas las semillas y molerlas en un mortero. Si además vas cambiando de mano acabarás echando unos brazacos que no veas. La próxima vez que haga estas milanesas quiero comprobar cuál es la equivalencia de volumen entre las 5 cucharadas de semillas enteras y el resultado ya molido, para así poder moler más cantidad de una vez y reservar la mezcla para la siguiente. Ya actualizaré cuando lo haga.

Una vez que tengas molidas las semillas, echa todos los ingredientes secos (es decir, la avena, las especias, el ajo granulado /fresco y picado, y la mezcla de semillas que has apartado antes) en un bol. Si usas caldo granulado como yo, échalo también. Mezcla muy bien.

Pon esa mezcla en un cazo antiadherente, vierte sobre ella el agua y el humo líquido y mezcla hasta que esté todo integrado. Ponlo a fuego fuerte y remueve sin parar durante 5 ó 6 minutos hasta que quede una masa densa que se despegue de las paredes del cazo. Cuando esté, retírala del fuego.

rectángulo de masa enfriándose

Para hacer estas milanesas mi técnica, que difiere bastante de la del libro, es la siguiente: corto un trozo doble de papel film  y lo coloco sobre la encimera de la cocina. Vierto la masa sobre la mitad, dejando la otra mitad para tapar. Con una cuchara de madera o de silicona voy dándole forma de rectángulo sobre el papel film. Cuando más o menos la tiene, lo cubro con el trozo que sobraba y voy aplastando con las manos hasta dejarlo lo más uniforme posible, con 1 cm de grosor (más o menos) y los bordes rectos.

Una vez que tengas hecho tu rectángulo grande, déjalo enfriar, tapado siempre con el film, durante unos 15 ó 20 minutos. Cuando esté templado-frío, ya puedes cortarlo. Yo hago 2 ó 3 tiras a lo largo y luego otras a lo ancho, de modo que me quedan entre 9 y 12 rectángulos pequeños (que luego serán las milanesas). Podría intentar darles forma de filete, pero se trata de una masa algo pegajosa y cuanto menos la manipulemos, mejor. Además, se trata de que esté bueno. Y buenos están tela, palabrita 😉

te las comerás como si fueran regañás

A la hora de empanar, ten preparados 3 boles: uno con la harina de trigo o de espelta, otro con el panko (o lo que vayas a usar) y el tercero con el no huevo. Para hacer el no huevo únicamente tienes que mezclar el agua, la harina de garbanzo, el vinagre de manzana, la cúrcuma y las sales, aunque mi recomendación es que tengas a mano un tenedor y remuevas de vez en cuando para que la harina no se quede toda en el fondo. Ahora sólo tienes que ir pasando los rectángulos por harina (una capa fina basta), no huevo y panko. Para que coja bien el panko, yo suelo apartar una montañita a un lado del tuper, coloco el filete (que ya lleva la harina y el no huevo) sobre una capa de panko y cubro con el que había dejado aparte; luego presiono ligeramente para que se le pegue bien y listo.

así quedan por dentro y sin flash

Una vez que las tengas todas hechas puedes o bien freírlas en aceite de girasol muy caliente, o bien pintarlas con un poco de aceite y hornear a 200º (calor arriba y abajo) unos 10 minutos, o bien congelar. Si vas a congelarlas, mi consejo no solicitado de hoy es que cortes rectángulos de papel vegetal y separes unas de otras con ellos. Puedes apilarlas dentro del tuper que vayas a usar, congelar y luego sacar sólo las que quieras hacer sin que se queden pegadas unas a otras.

Yo suelo hacer el doble de cantidad de la que he puesto en la receta, congelo algunas y otras nos las comemos ese mismo día. Así siempre tengo algo rico reservado para sacarlo cualquier día que no me apetezca cocinar.

Si las haces, me cuentas 🙂

Notas sobre los ingredientes:

* El humo líquido es algo que hasta que no me hice vegana no sabía ni que existía y que ahora uso un montón. He probado varias marcas y hay una gran diferencia entre unas y otras. En el Carrefour, por ejemplo, tienen Ahumadito, que es color cerveza rubia y que no me gusta especialmente. Luego hay otras, como Stubbs, que usan madera de nogal y son más espesos y oscuros. Obviamente el precio también varía y la primera vez que lo compras parece una clavada porque suele tratarse de botes pequeños y rondar los 3 ó 4 euros. Para mí merece la pena porque consigues un sabor que de otro modo es imposible de lograr, pero ya que cada cual vea si le compensa.

* Si no queréis comprar un montón de paquetes de semillas distintas y/o pasáis de darle al mortero, podéis sustituir las 4 cucharadas de semillas enteras (lino, sésamo, calabaza y girasol) por 2 cucharadas de esta mezcla de semillas de Linwood (aunque faltaría el sésamo) o por esta otra (que además lleva bayas de goji). Las semillas de cáñamo aunque las echéis sin moler quedarán bien.

escalopes (veganos, ofkors).

Esta receta tiene dos pegas: 1. es (fácil pero) elaborada y 2. se parece tanto a un filete de carne (=murder) que da un poquito de mal rollo, la verdad.

Por otro lado: 1. están buenísimos, 2. si quieres enamorar con tu comida a un/a muggle, con estos escalopes lo vas a petar, 3. los ingredientes usados son de lo más normal (si eres vegan, claro) y se encuentran fácilmente y 4. pueden congelarse, por lo que puedes doblar las cantidades y congelar (sin nada de líquido y bien envuelto en film) para otro día.

escalopes-macerando

vampiros a mí… 🙂

Con las cantidades que he puesto salen ocho filetes finitos, como los de la foto, que con acompañamiento dan para unos cuatro platos. Salvo que seáis unxs ansias, como yo, entonces tendréis para tres. O para dos…  🙂

La receta original (que he tuneado) la he sacado del Seitan and beyond, de Skye Michael Conroy, un libro que a pesar de no traer fotos está muy bien. Curiosamente, si lo compráis en pdf sí trae fotos, con lo que podéis imprimirlo y encuadernarlo y en mi no solicitada opinión es mejor inversión que el original (porque te haces una idea de cómo quedan los platos).

Ingredientes

Secos:

  • 1 Taza de gluten de trigo.
  • 2 cucharaditas de cebolla en polvo.
  • 2 cucharaditas de ajo en polvo.
  • 1 cucharada de levadura nutricional.
  • pimienta negra al gusto.

Líquidos: 

  • 70 gramos de tofu prensado (yo compro y recomiendo mucho el que venden en ALDI, marca GUTBIO). Cuando lo batas se quedará líquido, no te preocupes 🙂
  • 1/4 Taza de agua.
  • 1/4 Taza de zumo de limón.
  • 1 Cucharada de tamari o de salsa de soja.
  • 1 Cucharada de pasta de miso blanco o shiromiso (yo compro ésta en un hiperoriente de Sevilla).
  • 1 Cucharada de aceite de oliva virgen extra.

Caldo para cocer los escalopes: 

  • 3 litros de agua con un par de pastillas de caldo vegetal o bien 1.5 litros de agua y 1.5 litros de caldo vegetal casero.
  • 1/4 Taza de tamari o salsa de soja.
  • 3 dientes de ajo machacados.

Procedimiento.

Sé que es cansino andar recordando siempre lo mismo, pero antes de nada asegúrate de tener todos los ingredientes que necesitas. Si no tienes limón, por ejemplo, puedes poner 1/2 taza de agua. Si no tienes levadura nutricional, no pasa nada porque no se la eches. Pero si no tienes gluten de trigo, como me pasó a mí ayer, vas jodidx. Menos mal que justo al lado de mi frutería hay una parafarmacia donde venden todas estas cosas mágicas que usamos lxs veganxs y en 5 minutos se me había pasado el agobio (ya tenía lista la mitad de la receta cuando me di cuenta de que estaba sin gluten).

Una vez comprobado que tienes todos los ingredientes, precalienta el horno a 180 grados. Y si quieres ir adelantando, deja preparada la olla donde en un ratito vas a cocer los filetes.

Ahora al lío…

Coge un bol grande y mezcla en él los ingredientes secos con unas varillas.

Trocea el tofu (puedes hacerlo a mano) y en una procesadora (o en un vaso de batidora potente), echa los ingredientes líquidos y dale caña hasta que tengas una mezcla líquida y cremosa. Si parte del tofu se va hacia los lados, baja con una lengua de silicona, devuélvelo a la mezcla y sigue batiendo/procesando. Yo lo hice con la Thermomix, empezando por una velocidad baja y subiendo hasta el 8. En 1 minuto, 2 a lo sumo, debe estar.

Ahora vierte la mezcla líquida sobre los ingredientes secos y mezcla todo muy bien. Luego, a mano, amasa un par de minutos o tres hasta que esté todo muy bien integrado.

Haz un bloque y córtalo en dos partes iguales, éstas en dos cada una, y aquéllas en otras dos: ea, ya tienes 8 trozos. Ahora coge cada trozo y aplástalo un poco con la mano y a continuación pásale el rodillo para extenderlo, haciendo que quede fino y flexible. Si ves que te cuesta o que se rompe (no debería), igual es que está muy seco; a mí me pasó con la primera mitad de masa que trabajé, y con la segunda lo que hice fue humedecerme las manos e hidratar así la masa que estaba trabajando. Tú mismx irás viendo si necesita más o menos humedad. Cuando esté elástica y al pasarle el rodillo no se rompa y al levantarlo no se encoja, es que está perfe ;).

escalopes-horno

cuando salen del horno quedan como suela de zapato, pero tranquis, luego se ablandan al cocer

Cuando tengas los 8 filetes hechos, colócalos en la bandeja del horno sobre un papel vegetal y mételos unos minutos a 180. Dependiendo de lo finos que los hayas hecho, bastarán 10 ó 20, lo justo para que se cree una capita protectora por fuera para que a la hora de cocerlos no se conviertan en una esponja. Yo la segunda tanda, que fueron los que me salieron bien y estaban muy finitos, los puse menos de 10 minutos.

Mientras se hacen, ve poniendo a hervir el caldo de cocción que habías dejado preparado.

Esto es MUY IMPORTANTE: si quieres una textura homogénea, como la que queda cuando haces seitán al vapor, tienes que asegurarte de que una vez que eches los filetes al agua, ésta no hierva en ningún momento. Para eso baja el fuego al mínimo o incluso usa el más pequeño que tengas, al mínimo. Deja que se hagan 20 minutos, destapados, pero asegúrate de mover de vez en cuando para que los que quedan arriba también estén cubiertos. Yo lo hice poniéndoles encima un colador de espaguetti, de modo que servía de peso y los escalopes quedaban sumergidos todo el rato, pero sin tapar (por los agujeros).

Pasados esos 20 minutos, apaga el fuego y déjalos reposar en el mismo líquido de cocción hasta que se enfríen. Cuando los saques, puedes dejarlos en un tuper con el mismo líquido de cocción o bien aliñarlos. Yo suelo dejarlos con AOVE, zumo de limón, un poco de sal, orégano (o cualquier otra hierba) y un montón de ajo fresco laminado.

escalope-con-patatas

escalope vegano con patatas panaderas y chimichurri

Puedes hacerlos a la plancha y acompañarlos de patatas panaderas con un poquito de chimichurri.

Están increíbles. Y lo más importante, ningún animal ha sido asesinado para que te los comas ❤

So go fucking vegan, hombre ya! 🙂

queso Colby (receta de S. M. Conroy)

Ya sé que estoy muy quesera últimamente pero… un momento, ¿iba a justificarme por subir muchas recetas de queso? No, no…

Empiezo de nuevo.

Ya sé que estoy muy quesera últimamente. Si alguien quiere que le firme algún queso, que me escriba a kissthecook269@gmail.com, que se lo dedico 🙂

colby-cheese-y-libro

queso tipo cheddar recién hecho

El caso es que en la última semana me he jartado (sí, sé que es con h, no seáis jartibles) de mirar fotos de los libros del tal Conroy en el grupo de feis del que os hablaba en la entrada anterior. Y cuantas más fotos miraba, más experimentos quería hacer. Que yo otra cosa no, pero antojadiza…

Si no los he hecho ha sido por dos motivos. El primero, que he estado bastante liadilla cocinando para un par de amigas que no iban a poder preparar nada para nochebuena y no querían ser las únicas que no tuvieran nada especial que comer esa noche. El segundo, que mañana me voy a Edimburgo (¡SÍIIII!) y liarme a hacer quesos para que se mueran de asco en el frigo y tener que tirarlos cuando llegara, como que no.

Hasta que esta misma mañana, mientras ojeaba el Seitan and beyond, me he encontrado con una receta de queso que parecía que estaba lista en menos de 10 minutos y para la que tenía todos los ingredientes, hasta la goma xantana (único ingrediente raro), que compré hace tiempo en esta página y aún no había usado, y que, imagino, es lo que hace que este queso sea tan elástico. Y como no me iba a quedar tranquila hasta que no lo probara y tengo la misma fuerza de voluntad que una ameba, pues eso… 🙂

Se trata de un queso tipo cheddar, que funde y que se estira cuando lo metes entre dos rebanadas de pan calientes y le das un bocao. Vamos, que es un queso ideal para sandwiches. Además la receta no puede ser más sencilla. La única dificultad está en tener todos los ingredientes, incluyendo ésos que salvo que vivas en Madrid o Barcelona sólo encuentras vía internet, pero que si vas a hacer quesos veganos a menudo son una inversión.

Ingredientes

  • 3/4 taza de yogur de soja sin edulcorar.
  • 1/4 taza de aceite de girasol (o algún otro aceite que sea lo más neutro posible).
  • 3 Cucharadas de almidón de tapioca.
  • 2 Cucharadas de levadura nutricional.
  • 1 Cucharada de pasta de miso blanco.
  • 1 Cucharada de pasta de tomate concentrado.
  • 1/4 de cucharadita de mostaza molida (la especia, no la salsa).
  • 1/4 de cucharadita de cebolla en polvo.
  • 1/4 de cucharadita de sal fina.
  • 1/4 de cucharadita de goma xantana en polvo.

Procedimiento

La dificultad de este queso es cero.

Empieza por dejar preparado el recipiente donde vas a guardarlo. Yo suelo usar o un tupper o una cazuelita de barro, cualquiera de los dos forrados con papel film.

Ahora sólo tienes que mezclar todos los ingredientes, batirlos con una batidora de mano durante un minuto y poner la mezcla a fuego bajo, sin dejar de remover durante unos 5 minutos, hasta que tengas una masa viscosa y brillante que se despega de las paredes de la sartén.

Llegados a ese punto, lo retiras del fuego y lo viertes en el recipiente que hayas preparado para ello. Luego lo dejas enfriar a temperatura ambiente y ya puedes guardarlo en el frigo envuelto en papel film. Si haces esto verás que se endurece, pero cuando se calienta, por ejemplo, metiéndolo entre dos panes en la sandwichera, volverá a fundir.

Otra opción es no esperar a que se enfríe y untarlo en pan recién tostado según lo retiras del fuego, que como podéis imaginar es lo que he hecho yo, que no puedo ser más ansias.

Para otra vez que lo haga, creo que voy a echarle un poco más de sal, porque para mi gusto estaba un pelín sosillo. Pero si lo haces por primera vez, te recomiendo que sigas las proporciones que vienen en la receta original y ya si eso le añades sal directamente.

colby-cheese

La foto es tan cutre que me da vergüencita subirla, pero de momento es lo que hay. El queso estaba templado. Imagináoslo calentito… 🙂

pasta con seitán Stroganoff

La receta que voy a fusilar traducir y a dejaros por aquí hoy está sacada de un libro PRECIOSO donde en cada página hay un final feliz, sin tener que aguantar a ningún príncipe mansplainer y sin que muera ninguna perdiz para ello. Lleva pasta, pero lo mismo podría hacerse sin ella, o con arroz.

La receta original, la mala, se hace con carne de bebé de vaca y se llama Strogonoff, con “o”. Supongo que Isa le cambió la “o” por una “a” para que lxs puristas coñazo de este mundo no la llamaran salsa Gary, o algo (chistaco; pero si no sabéis de qué hablo, leedlo aquí). Yo, obviamente, voy a hacerla con seitán casero siguiendo la receta del seitán que dejé por aquí pero sin añadirle el tomate seco. Aunque ahora que lo pienso, igual con el tomate también está bueno… ¡qué coño, echadle el tomate!

salsa-stoganoff

salsa Stroganoff, con vino tinto y guisantes

Y sin más (“- ¿Yaaaa? ¿Y no vas a contarnos una batallita sobre lo que tú comías de chica o que una vez conociste a una señora que pelaba los portobello para quitarles la parte fea, ni nada? / – No sé de qué me hablas”) os dejo la receta. No pongo fotos porque, con las ansias, sólo hice dos y salieron súper cutres. Ya subiré la próxima vez que la haga. Que la habrá, porque en mi casa ha tenido un enorme éxito de crítica y público.

ACTUALIZACIÓN. He vuelto a hacerla, esta vez como Thor manda, con su vino tinto y sus guisantes. Y sus fotos.

Ingredientes

  • 2 Cucharadas de harina de maíz.
  • 2 tazas de caldo vegetal frío.
  • 4 tazas de seitán fileteado en tiras de medio centímetro de grosor. O del que os dé la gana, que os lo vais a comer vosotrxs. Yo lo hago a dados pequeños.
  • 4 Cucharadas de AOVE.
  • 2 tazas de cebolleta fínamente picada.
  • 3 dientes de ajo picados.
  • 2 tazas de portobello (o champiñones, si no podéis conseguir otra cosa) cortados muyyyy finitos.
  • 2 Cucharadas de tomillo fresco o 1 cucharadita de tomillo seco si, como yo, no tenéis fresco.
  • 1 taza de vino tinto (yo eché vodka porque no tenía. Vodka sí. Ni un comentario quiero al respecto). ACTUALIZO. En las fotos ya lleva vino. Y mejor. Pasad del vodka o bebéoslo a morro, pero a esta receta echadle vino tinto.
  • 1 Cucharada de pimentón dulce de la Vera.
  • 1/2 taza de levadura nutricional.
  • 1/2 taza de leche vegetal sin edulcorar (yo usé soja).
  • 2 cucharaditas de mostaza de Dijon.
  • 1 taza de guisantes, Isa dice que congelados pero yo los echaría frescos, de ésos que desenvaina unx mismx. Yo no tenía, así que no le pude poner. ACTUALIZO: Esta vez sí he echado guisantes. Una latita de guisantes finos de Bonduelle. Echadlos. Se nota.
  • Perejil fresco picado (al gusto)
  • Pasta o arroz (y agua y sal para cocerla/o, obviamente).

Procedimiento

Disuelve la harina de maíz en el caldo y reserva.

En una sartén grande, calienta 2 Cucharadas de AOVE a fuego medio alto y saltea el seitán hasta que esté dorado (serán unos 5 min). Cuando esté, sácalo de la sartén y reserva. Vuelve a poner la sartén a fuego medio, añade las otras 2 Cucharadas de AOVE y echa la cebolleta. Saltéala hasta que esté transparente. Ahora añade el ajo, el portobello y el tomillo y saltea unos 10 minutos, hasta que el portobello esté y haya perdido el agua.

pasta-stoganoff

Farfalle Stoganoff

Ve poniendo el agua para la pasta o el arroz.

De vuelta a la sartén, añade la sal, el vino y el pimentón dulce a los portobello y deja que se hagan unos 10 minutos a fuego medio-alto hasta que pierdan todo el líquido.

Añade la mezcla del caldo con la harina de maíz, removiendo bien, y deja que la salsa espese durante unos 7 minutos. Ahora agrega la levadura nutricional, la leche y la mostaza. Baja el fuego y mezcla bien. Hay que tener CUIDADO de que no llegue a hervir porque podría hacer que la leche y la mostaza amargaran (jodiéndose todo lo que has hecho hasta ahora). Ya sí, añade el seitán y los guisantes y cocina durante 5 minutos.

Ya debería estar la pasta / el arroz, así que sirve cada plato poniendo la cantidad de pasta/arroz que quieras y cubre de salsa. Espolvorea un poco de perejil picado y listo.

black veggie burguer

Aunque jamás me haya comido una hamburguesa de carne en los 44 años que tengo, estoy bastante segura de que, salvo por la forma y el nombre, esta Black Veggie Burguer no tiene no sólo nada que envidiarle, sino nada que ver con las de origen animal. Para empezar, porque está hecha a base de legumbres, verdura y avena, y sin apenas grasa (y la poca que lleva es del aceite de oliva), lo que hace infinitamente más saludable. Para seguir, porque nutricionalmente, así, sin ser ninguna experta, parece bastante más completa que una masa de carne con pan rallado y especias. Y para acabar, porque no tiene el regustillo ese como a matadero  que deben tener las otras. “Pues vosotros también matáis animales porque en los campos hay insectos y… “. Que sí, que sí.

hamburguesa en pan

*¡Pero que no lo llamen matrimonio!”

En cuanto a eso, a llamarla hamburguesa, supongo que quien más quien menos habrá tenido la suerte de conversar con algún/a amigx de ésxs que siempre tienen una opinión formada sobre absolutamente todo (ah, los opinionated <3) y que asegura  que llamar hamburguesa a algo que tiene forma redondeada y compacta y que se mete en pan (de hamburguesa) PERO no está hecha de cadáveres procesados, no es bien. Porque las hamburguesas, las de verdad, son de carne, y lo que comemos nosotrxs debería llamarse de otra manera (no sé si a vosotrxs también os recuerdan a cierto lobby que… ‘sigual). Además, si tanto os gustan los animales, os dirán, ¿por qué tenéis que imit(…)?. A pesar de lo fakscinante que es escucharlos, yo a estas altura del monólogo suelo hacer pereza y me pongo a pensar en mis cosas mientras asiento con la cabeza y sonrío. Me deben faltar proteínas o algo que impide que me concentre :).

La cosa es que, para no haberme comido una hamburguesa de verdad en mi vida, de hamburguesas de mentira, especialmente desde que me hice vegana, me he puesto hasta el ojete. Antes de romper a cocinar creo que probé todas las marcas que iba encontrando y, salvo de algas, todos los sabores. Algunas me gustaban más que otras, y hubo unas en particular, de la que ya hablé en otra entrada, que me sorprendieron por su sabor y textura. Pero claro: son caras, llevan cosas que no identificaría ni teniéndolas delante y más de una vez se me ha olvidado que tenía y me han caducado. Y a mí tirar comida me da muchísimo cargo de conciencia, no lo puedo evitar.

libro-hamburguesas

*por si no sabéis qué pedirle a los reyes*

Entonces descubrí el blog de Olga. Y fui al taller que dio en Badajoz. Y probé, entre otras cosas, unas minihamburguesas que hizo que estaban pa’cantarles. Y Olga nos enseñó un libro llamado Las más exquisitas hamburguesas veganas’, de un tal Toni Rodríguez, donde venían un montón de recetas distintas con salsas y acompañamientos además. Así que cuando volví a casa me faltó tiempo para comprarme el libro, abrirlo y babear -porque trae unas fotos burguersensuales-. Ésta la voy a hacer, me decía. Y ésta, me decía también. ¡El lunes me pongo!, me prometía a mí misma. Pero sin especificar de qué semana. Ni mes. Esto os lo cuento por si, como me pasaba a mí, pensabais que por compraros un libro, las recetas iban a materializarse en vuestros platos. Pos no. Hay que hacerlas. Hay que asegurarse de tener todos los ingredientes, hay que dedicarles tiempo y luego hay que recoger la cocina. Todo eso vs. comprarlas hechas, abrir un paquete y calentar.

A mí me llevó un tiempito darme cuenta de esto. Y un poco más renunciar a la comodidad de la comida precocinada. Eso sí, en cuanto empecé a hacer mis propias hamburguesas, entendiendo qué papel jugaba cada grupo de ingredientes y hasta qué punto podía tunear una receta para hacerla a mi gusto, dejé de comprarlas hechas. Además, la mayoría de las que he probado a hacer, si no todas, se pueden congelar, con lo cual una vez que te pones, haces de más y si alguna noche no te apetece ponerte a cocinar, sacas una y en 10 minutillos tienes una cena estupenda.

La receta que cuelgo hoy aquí es mi favorita y está basada en un vídeo que colgaron en la página de Facebook del Santuario Wings of Heart y que podéis ver pinchando aquí. Me gusta especialmente que no lleve pan rallado ni harinas. En cuanto al toque picante que tiene, lo puedes evitar, si quieres, no echándole ni los copos de guindilla ni la cayena. Yo sí se los echo porque me encanta cómo queda. Respecto a la textura, al principio se me deshacían bastante, pero el truco de usar la zanahoria a la que previamente le he sacado el zumo – en la receta lo explico- creo que ha marcado la diferencia. El añadirles lino, que es algo que no venía en la receta original, se me ocurrió porque mi madre siempre le ha echado huevo a las hamburguesas de carne para darles más elasticidad, y el lino mezclado con agua muy caliente toma esa textura mucosa que recuerda a la clara. Si el agua está fría no pasa, ojo.

Para hacer estas hamburguesas vas a necesitar bastantes trastos: 1 cuchillo (ó 1 picadora), 1 sartén para la verdura, 1 bol grande, 1 bol pequeño, 1 juego medidor de tazas y 1 de cucharas, 1 colador, 1 pisapuré, cucharas de madera para mover la verdura, papel vegetal o transparente, 1 bandeja o un par de platos que quepan en tu congelador, 1 sartén o parrilla para hacer las hamburguesas y 1 paño limpio, porque vas a tener que lavarte las manos unas cuantas veces.

Mi consejo no solicitado de hoy es que lo tengas todo lo más a mano posible antes de empezar. Parece que no, pero ser organizadx en la cocina te ahorra un montón de tiempo. Y ahora, al lío:

Ingredientes .

  • 2 latas de frijoles (= black beans) ó 520 gr. de frijoles cocidos.
  • 1 cebolla grande ó 2 cebolletas pequeñas.
  • 3 dientes de ajo.
  • 2 zanahorias grandes ó 4 zanahorias pequeñas (unos 200 gr).
  • 1/2 taza de copos de avena finos.
  • 1 cucharada de AOVE.
  • 1 cucharada de salsa de soja (o de tamari si eres celíacx).
  • 1 cucharadita de comino molido.
  • 1/4 cucharadita copos de chile.
  • 1/4 cucharadita de cayena en polvo (ó 1/8 de cucharadita si no las quieres tan picantes).
  • 2 cucharadas de semillas de lino molido.
  • 6 cucharadas de agua caliente.
  • hierbas aromáticas (yo le suelo echar orégano y/o perejil).
  • sal
  • pimienta negra molida.
  • humo líquido.

Preparación.

homer

*¡gracias, Troy McClure!¡Se acabó el exprimir zanahorias con la frente!*

Empieza picando la cebolla y el ajo muy pequeños. Intenta no cortarte o se nos jodió el invento de que sea 100% libre de sufrimiento animal. Yo lo hago con la picadora y así no arriesgo. No me preocupa si suelta mucha agua, que es lo que suele pasar cuando la cortas así, porque luego se evaporará al ponerla al fuego. Ahora calienta el AOVE en una sartén y añade la cebolla y el ajo picado, sal y pimienta. Mientras se va pochando, pica la zanahoria o bien rállala muy finita. Lo que suelo hacer yo es preparar zumo de zanahoria (+naranja, manzana, apio) en mi liberador lento de zumos, y aprovechar la zanahoria que se desecha, ya que al salir diminuta y bastante seca viene bien para que las hamburguesas queden más compactas. Otra opción sería poner a fuego fuerte la zanahoria con la cebolla para asegurarte de que se evapora todo el líquido posible, aunque tendrás que estar muy pendiente para que no se pegue.

Una vez que la cebolla esté blandita, agrega la zanahoria, el comino, la cayena, los copos de chili y las hierbas que quieras echarle. Mueve de vez en cuando las verduras para que no se te peguen y entretanto ve preparando los frijoles. Yo suelo echarlos en un colador, lavarlos un poco y, cuando estén sueltos, escurrirlos muy bien. Luego los paso a un bol y ahí los machaco con este pisapatatas. Hay a quien le gusta que los frijoles se vean. Yo prefiero que queden hechos puré, pero a mano; si le metemos la batidora quedará como una crema y no podremos trabajar con eso. Cuando tengas los frijoles bien machacados (o como te gusten a ti) y la zanahoria que pusimos al fuego esté blandita, agrégale a los frijoles el contenido de la sartén (verdura + especias) y la salsa de soja (o el tamari).

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*Black veggie burguers de 125 gr preparadas para meter en el congelador*

Antes de meterle mano a la masa, calienta en la misma sartén que usaste para la verdura 6 cucharadas de agua. En un bol pequeño echa las 2 cucharadas de lino molido y cuando el agua esté hirviendo, agrégala al lino, mueve un poco con un tenedor y deja reposar mínimo 5 minutos. Deja también preparada pa’luego la media taza de copos de avena. Y ya que estás, la bandeja o el plato donde vayas a ir poniéndolas para pasarlas luego al congelador.

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*black veggie burguers con pisto de la Asun (mi suegra)*

Ahora sí, mientras reposa el lino, y con las manos bien limpias haz que los frijoles aplastados y la verdura se integren bien. Luego agrega la avena que tenías preparada y vuelve a integrar todo. Por último añade el lino que dejaste aparte. El lino debería tener ahora una textura como mucosa que va a hacer las veces de huevo y nos servirá para amalgamar la hamburguesa.

Integra todo con las manos y, ¡listo!, ya puedes ponerte a darles forma. Aproximadamente sale 1 kilo de masa, que da para unas 8 hamburguesas de 125 gr. / unidad o bien puedes hacer 6 de unos 160 ó 170 gr /unidad. En mi caso, reconozco que soy la tonta de que salgan todas iguales (de peso), así que lo que hago es preparar una pequeña báscula de cocina que tengo, le pongo un trozo de papel o un plato, lo taro y voy haciendo bolas y pesándolas. Cuando tengo las 8 bolas de igual peso, les doy forma de hamburguesa con la mano y las voy colocando en una bandeja o en un plato al que le pongo un papel vegetal para que no se peguen. Luego cubro el plato/bandeja con papel transparente y lo meto al congelador durante 30 minutos.

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*detalle de las black veggie burguers por dentro*

A los 30 minutos puedes sacarlas y hacerlas a la parrilla con un chorrito de AOVE. Si tienes humo líquido, puedes echarles unas gotas por encima cuando lleven un ratillo al fuego. IMPORTANTE: utiliza palas buenas y ve con cuidado para que no se desmoronen al darles la vuelta, que no te has tirado una hora cocinando pa’eso.

Estas hamburguesacas se pueden congelar. Si vas a hacerlo, te recomiendo que las envuelvas individualmente en papel transparente dejando el menor aire posible. Y cuando vayas a tirar luego de ellas, acuérdate que no hace falta descongelarlas, pero sí dejarlas en el frigo (o fuera, si no es verano) un rato antes.