albóndigas de avena y tofu

De todas las albóndigas veganas (y no veganas) que he probado hasta hoy, éstas, junto con las que tiene Olga en su blog, son mis favoritas. Se hacen en un ratillo, están muy buenas y se pueden congelar.

La receta la saqué del blog de Claudia y la tuneé. Vosotrxs podéis probar a añadirle lo que creáis que pueda venirles bien, ya que la base (avena + tofu) hace que sean muy versátiles.

Al final de la receta de las albódigas, tenéis la del parmegano (tipo queso en polvo para pastas y demás). No es imprescindible para hacer estas albóndigas, pero yo es que lo uso pa to.

Ingredientes:

  • albóndigas de avena y tofu listas para enharinar

    1 y 1/2 Taza de copos de avena.

  • 1 Taza de agua (para hidratar la avena)
  • 1 cebolleta de las grandes redondas o 1 cebolla mediana.
  • 1 paquete de tofu ahumado de ALDI (unos 250 gr).
  • 1 Cucharada de ajo en polvo.
  • 2 Cucharadas de mezcla de semillas (yo uso ésta). O 1 de mezcla de semillas y 1 de semillas de cáñamo peladas.
  • 2 Cucharadas de tamari o de salsa de soja.
  • 2 Cucharadas de humo líquido.
  • 2 Cucharadas de doble concentrado de tomate (esto lo venden en cualquier súper).
  • 2 Cucharadas de orégano/ albahaca/ perejil o de cualquier mezcla de hierbas que os guste. Yo a veces uso ésta.
  • 1/4 Taza de parmegano (opcional, pero yo se lo echaría / receta abajo).
  • 1/4 Taza de pan rallado.
  • Pimienta negra recién molida.
  • Sal.
  • 2 Cucharadas de harina de garbanzo.
  • 2 Cucharadas de agua (para mezclar con la harina de garbanzo)
  • 1 chorrito de vinagre de manzana.
  • 1 pizca de sal Kala Namak.
  • Harina de trigo (suficiente para enharinar las albóndigas).
  • Aceite de girasol o de oliva para freír.

Preparación.

En un bol grande, pon los copos de avena y la taza de agua y deja que se hidrate durante unos 15 minutos.

albóndigas ya fritas

Mientras se hidrata, ve cortando la cebolleta lo más chica que puedas. Puedes dejarla así o pocharla con un poco de aceite.

El tofu del ALDI no hace falta prensarlo porque viene muy seco. Puedes desmigarlo a mano, aunque cuesta un poquillo, o en una picadora.

Pasados 15 minutos, escurre la avena y mezcla con la cebolleta, el tofu desmigado, las semillas, el orégano, el tamari, el humo líquido, el doble concentrado de tomate, el ajo en polvo, la pimienta, el parmegano (abajo os dejo la receta) y el pan rallado e intégralo todo con las manos.

Prepara el no huevo mezclando la harina de garbanzo (si quieres petarlo, tuéstala en una sartén sin aceite antes), las dos cucharadas de agua, el chorrito de vinagre de manzana y una pizca de kala namak, y añádeselo al resto de la mezcla. Mezcla muy bien. Prueba de sal y, si crees que necesita, añade un poco.

Ya puedes ir cogiendo pequeñas cantidades de masa y dándole forma de albóndigas (o de hamburguesas, si prefieres). Enharínalas y sofríelas en un poco de aceite de girasol o de oliva.

albóndigas con salsa de tomate ❤

Puedes acompañarlas de cualquier salsa, pero con la de tomate del blog de Olga quedan que te mueres.

Parmegano (parmesano vegano rápido): 

Ingredientes: 150 gr. de almendras marconas crudas, 4 Cucharadas de levadura nutricional, 2 Cucharadas de ajo granulado y sal al gusto.

Preparación: Tuesta ligeramente las almendras en una sartén sin aceite. Deja que se enfríen. En una picadora, mezcla las almendras tostadas frías, la levadura nutricional, el ajo granulado y la sal, y pica. Reserva en un bote de cristal con tapa en un lugar fresco y seco.

Como ves, no tiene mucha ciencia y la verdad es que, sin ser parmesano, está basante bueno. Yo lo uso mucho para la pasta, las tostadas y en general para todo menos el café :).

tostadas con queso vegadelphia, aguacate y topping de cáñamo.

– Qué es un rito ? – dijo el principito.
– Es algo también demasiado olvidado – dijo el zorro. – Es lo que hace que un día sea diferente de los otros días, una hora de las otras horas. Mis cazadores, por ejemplo, tienen un rito. El jueves bailan con las jóvenes del pueblo. ¡Entonces el jueves es un día maravilloso! Me voy a pasear hasta la viña. Si los cazadores bailaran en cualquier momento, todos los días se parecerían y yo no tendría vacaciones.

Sí, molaría más si los cazadores los jueves tuvieran la costumbre de irse un poquito a la mierda y quedarse allí, pero el mensaje se entiende, no?

vegadelphia4

desayunos de domingo

En mi casa pasa algo parecido los domingos por la mañana, pero con el café. Si el resto de días los cafés son o solos (Chema y yo) o con leche (de soja para Nacho y de avena para Paula), los domingos nuestros cafés se visten diferente. Nacho, por ejemplo, cuando vuelve del parque con Brow, se pone un café vienés, de esos de polvito, y se lo toma sentado en el sillón mientras lee sobre el Islam o sobre la Edad Media o sobre lo que quiera que abarque el tomo de la enciclopedia de Historia que acompaña desde hace tiempo a su café de los domingos. Yo, que normalmente lo tomo solo, con una cucharadita de azúcar, los domingos le pongo nata montada (vegana, ofkors) y me siento a la mesa a tomármelo mientras observo a Nacho leer. Y es que a mí, si hay algo que me ponga más que un tío con barbaca, es un tío con barbaca leyendo historia en papel. Paula los días de fiesta en general ronea hasta tarde y cuando por fin amanece, lo hace despeinada y con cara de dormida, nos saluda con la mano y se va a la cocina a ponerse un café bombón. Y en cuanto a Chema, su café sigue siendo solo, como a diario, pero los domingos lo acompaña con algo, ya sean churros, pan de espelta o, como en el caso de hoy, pan de centeno con queso de untar, aguacate, semillas de cáñamo y AOVE.

La receta de este queso me da hasta cosica ponerla, porque doy por hecho que cualquiera que lleve un mes siendo veganx sabrá hacerlo. Pero por si alguien, un muggle quizá que ande tonteando con el veganismo, no sabe que puede hacer su propio queso de untar a base de yogur de soja sin edulcorar, por aquí la dejo.

Dejo también la receta de este topping a base de semillas de cáñamo que, en teoría al menos, es para ensaladas, pero que en casa nos estamos comiendo a cucharás, de bueno que está. Si conseguís no coméroslo a caraperro y guardarlo para algo especial es que no lo habéis hecho bien :). La receta de este topping la saqué del Salad Samurai de T. H. Romero, mi última adquisición.

Queso *Vegadelphia a las finas hierbas.

(*untable tipo Philadelphia pero libre de explotación animal)

Ingredientes. 

  • Yogures de soja sin edulcorar (el queso suele quedarse en la mitad de la cantidad que uses, así que tú mismx; yo suelo usar mínimo 3).
  • Un chorrito de limón.
  • Una pizca de sal fina.
  • Una pizca de hierbas provenzales u otra hierba aromática que te guste.

Procedimiento.

Para hacer este queso necesitarás un vaso de batidora (o cualquier otro recipiente al que poder colocarle encima un colador), un colador, un paño de algodón y un tupper donde guardar el queso resultante.

Simplemente tienes que vaciar los vasitos de yogur sobre sobre el paño de algodón, que pondremos a su vez sobre un colador, y dejarlo reposar 24 horas a temperatura ambiente, tapado con el propio paño, en algún lugar apartado de la luz directa. Fin.

en-remojo

de izquierda a derecha: yogur sudando suero, anacardos en remojo y almendras en remojo.

Como se puede apreciar en la foto (y ahí llevaba sólo 12 horas), el yogur irá perdiendo el suero, que irá cayendo en el vaso de la batidora (o donde tengas apoyado el colador). A su vez, en el paño irá quedando una bola cada vez más espesa que al cabo de un día tendrá el sabor y la textura del queso de untar.

vegadelphia1

bola de queso recién sacada del paño

Al cabo de 24 horas, con las manos bien limpias, podrás retirar la bola de queso del paño y ponerla en un tupper. Una vez allí, la mueves con un tenedor o con una cuchara para darle la textura del queso de untar, le añades la sal (échale poca y prueba, que pa echarle más siempre hay tiempo, pero como lo pongas salado no tiene arreglo), las hierbas y un chorrito de limón, vuelves a mezclar y listo.

2017-03-05-17-54-21

queso vegadelphia terminado 🙂

Este queso aguanta en el frigo, en un tupper bien cerrado, unos 4 ó 5 días, aunque en mi casa nunca llega a durar tanto.

Topping de semillas de cáñamo.

Ingredientes. 

  • 1 Taza de semillas de cáñamo crudas (yo suelo comprarlas aquí o aquí).
  • 6 Cucharadas de zumo de limón.
  • 2 Cucharadas de agua.
  • 4 cucharaditas de pasta de shiro-miso o mismo blanco.
  • 2 cucharaditas de orégano seco.
  • 1/2 cucharadita de sal fina.

Procedimiento.

Precalienta el horno a 160º. Deja fuera la bandeja y fórrala con una hoja de papel para horno o papel vegetal.

En un bol, mezcla muy bien todos los ingredientes excepto las semillas hasta que tengas una marinada uniforme. Ahora agrega las semillas de cáñamo a la marinada y mezcla para que se empapen bien. Luego vierte las semillas con la marinada sobre la bandeja de horno que forraste con papel vegetal y extiéndelas bien. Hornea 15 minutos.

Pasados 15 minutos, saca la bandeja del horno, mueve un poco las semillas con un tenedor, vuelve a extender y ponlas de nuevo al horno unos 20 minutos, moviéndolas de vez en cuando.

Cuando la marinada se haya evaporado por completo y las semillas parezcan húmedas, apaga el horno, muévelas con un tenedor y deja al calor residual del horno unos minutos hasta que estén secas y doradas.

Sácalas del horno, muévelas con un tenedor y deja que se enfríen por completo. Una vez frías, guárdalas en el frigo en un recipiente con tapa y úsalas en un plazo de dos semanas. Tranquilx, no te van a durar tanto ni de coña.

camembert (receta de S.M. Conroy)

La receta que voy a subir hoy es prácticamente calcada a la que tienen en su blog los chicos de Dimensión Vegana, probablemente porque ellos también la hayan sacado del libro The non-dairy evolution cookbook, de Sky M. Conroy. Os lo digo ya por si al leerla os suena de algo. La mía, ya os lo digo, sí está sacada de ahí y como lo que he hecho ha sido traducirla, me parece que lo mínimo es nombrarlo… pero oye.

camembert-s-m-conroy

camembert siguiendo la receta de S. M. Conroy

Sé que hay otra receta de camembert en este blog, la de Miyoko. Y no está mal, o no la habría subido, pero es infinitamente más elaborado de hacer y además lleva base de anacardos, que hay a quien le gusta y hay a quien no. A mí, así en general, los quesos hechos a partir de anacardos me dejan bastante tibia, prefiero los que llevan base de yogur o de leche. Éste lleva base de leche y aunque es cierto que a camembert no sabe, por la sencilla razón de que no lo es, para alguien que eche de menos el queso no es un mal sustituto. Además de pinta queda estupendo, por si queréis llevarlo a alguna comida familiar o con amigxs. Y con una mermelada de frutos del bosque tiene que estar que te cagas. Y hecho en moldes individuales pequeñitos, tipo éste o este otro, y luego empanados y fritos, ya ni te cuento…

Volviendo al The non-dairy evolution cookbook – probablemente el libro de cocina más soso de la galaxia-, una cosa que tiene que me gusta mucho es que al comienzo de cada apartado, según la clase de queso que vaya a hacer, viene un tutorial que vale como guía para todos los de ese tipo. Luego las particularidades de cada uno las da en la receta correspondiente. Mi idea es traducir y subir sus tutoriales en cuanto tenga tiempo, pero de momento voy a dejar por aquí la receta del camembert, que me consta que hay gente a la que le corre prisa tenerla 🙂

Para quienes sepáis inglés y echéis de menos el queso, os recomiendo que os compréis el libro, así, como inversión. En cuanto a la ausencia de fotos – que es lo que hace un poco mierder-, por suerte, existe un grupo de Facebook llamado The Gentle Chef (que es como se hace llamar el nota en cuestión y como se llama también su blog) donde gente que lee sus libros y hace sus recetas, las comenta y sube fotos, lo cual es BIEN porque así te puedes hacer una idea de cómo quedan.

Ventajas de este camembert vs. el de Miyoko:

  1. Se hace en un momento y dejándolo reposar 8 horitas ya puedes ponerlo sobre pan recién tostado e hincarle en diente.
  2. Al no llevar anacardos, es más barato. Además, si no te gustan los quesos con base de anacardos, es una ventaja más, porque éste no lleva.
  3. La textura es más parecida a la del camembert que todxs conocemos.

Cosas que necesitarás para esta receta:

  1. Medidores en condiciones (juego de tazas y de cucharas). Esto es como la repostería, las proporciones son las que son por algo.
  2. Sartén antiadherente.
  3. Varillas de silicona para no cargarte la sartén o pala de madera. Yo soy más de varillas.
  4. Batidora de mano y su vaso correspondiente.
  5. Un recipiente en el que darle forma. Yo uso una cazuelita de barro, previamente forrada con un trozo de papel film.
  6. Veinte minutos de tu tiempo.

Y dicho toooooodo esto:

Ingredientes (para un queso de unos 400 ó 450 ml)

  • 1 y 1/3 Taza de leche de soja sin edulcorar, si la haces tú mismx, mejor.
  • 1/4 Taza de almidón de mandioca + una cantidad indefinida para empolvar el queso. Yo uso la de marca Yoki, que venden en Carrefour. La  hay dulce y agria, para este queso imagino que la agria es la suya, aunque yo la que tengo es la otra.
  • 1 y 1/4 cucharadita de carragenato Kappa en polvo (si pincháis en el enlace podéis ver dónde lo compro yo). Si no encontráis, podéis sustituirlo por 2 cucharaditas y media de agar en polvo (recordad que 1 medida de carragenato en polvo = 2 medidas de agar en polvo), pero entonces no fundirá, porque mientras que el carragenato es reversible, el agar no lo es. Si lo haces con agar, te recomiendo que apartes media tacita de café (como medida) de leche y lo mezcles bien antes de añadirlo al resto.
  • 1 Cucharada de miso blanco.
  • 1 Cucharada de levadura nutricional.
  • 1 cucharadita de sal fina de mesa no yodada.
  • 1/2 Taza de aceite de coco refinado. Si usas un aceite “bueno”, sin refinar, el queso sabrá a coco, y no es lo que quieres, créeme.
  • 1 cucharadita de aceite aromatizado a la trufa. Esto es una pijada pero le da un toque, así que si tenéis, echádselo. Si no no pasa absolutamente nada.
  • 2 gotitas de aroma de queso (opcional pero recomendable, pinchad en el enlace si no sabéis dónde encontrarlo).
  • 2 cucharaditas de vinagre de manzana.

Preparación

Antes de empezar a mezclar y demás, asegúrate de tener a mano todos los ingredientes que vas a necesitar y si es posible, mide y reserva.

Prepara el molde donde lo vayas a hacer. Mi recomendación es que lo forres con papel film resistente (yo lo compro en Mercadona) y lo dejes aparte.

Ahora echa en un vaso de batidora los tres primeros ingredientes: la leche, el almidón y el carragenato (o el agar), mezcla bien con una cuchara y luego bate un poco con la batidora. El mezclar con la cuchara primero es para que toda la harina no se quede pegada, hecha un mazacote, en las cuchillas de la batidora.

Añade a esa mezcla el miso, la levadura nutricional, la sal y el aroma de queso, y vuelve a batir un poco para que se integre bien. Yo suelo sacar un poco de la mezcla anterior (leche+almidón+carragenato)  en una tacita de café y disuelvo ahí el miso. Luego lo añado, ya mezclado, al resto.

Derrite el aceite de coco (si está solidificado). Puedes hacerlo al baño María o al micro, entre 30 segundos y 1 minuto a potencia máxima. Mide la media taza una vez que esté liquido y agrega a la mezcla anterior, junto con el aceite de trufa. Bate unos segundos. Si no se integra bien, no te preocupes, es normal.

blandiblup2

demasiado normales hemos salido algunxs…

En una sartén antiadherente vierte ahora la mezcla, ponla a fuego bajo y no dejes de mover, suavemente, pero asegurándote de que toda la mezcla va integrándose. En unos 5 ó 6 minutos habrá espesado bastante, habrá homogeneizado y tomando un aspecto brillante y viscoso, tipo blandiblup (dejo foto para la muchachada, que no sabrá de qué coño hablo), y lo más importante, al moverlo se despegará con facilidad de las paredes de la sartén.

Si, por lo que sea, notas que el aceite empieza a separarse del resto, es señal de que tienes el fuego demasiado alto y eso ha roto la emulsión. En ese caso, retira la sartén del calor y vuelve a mezclar con las varillas. Si aun así no se integra, añade un poco de leche y sigue intentándolo. Yo lo hice a fuego bajo, sin dejar de mover, y no tuve ningún problema.

Cuando veas que tiene la consistencia de la que te hablaba antes, retira la sartén del fuego, añade el vinagre y haz que se integre bien tirando de varillas. Ya está listo para verterlo en el molde que dejaste preparado.

Ahora deja que se enfríe a temperatura ambiente, unos 30 minutos. Luego mételo al frigo, sin cubrir, durante 8 horas. Cuando lo saques, quita el papel film y empolva el queso por todos lados con harina de yuca (la cantidad que necesites), creando una capa blanca alrededor. Ahora vuelve a meterlo en el frigo otras 8 horas, esta vez sobre una superficie en la que el queso pueda respirar lo máximo posible (lo ideal sería sobre una rejilla), con la parte que las primeras 8 horas estuvo mirando hacia arriba, esta vez mirando hacia abajo.

Y ya está. Cuando lo saques, corta el trozo que te vayas a comer y déjalo un rato a temperatura ambiente, como harías con cualquier otro queso. Luego tuéstate un pan que esté rico y ponle una buena cuña encima.

Este queso se puede untar y fundir, y se conserva en el frigo en una bolsa de plástico de esas para cogelar, o envuelto en papel film. En el libro no pone cuánto aguanta, pero una semana mínimo. Aunque si te dura tanto es que no te ha gustado mucho, así que casi que daría igual.

* Subiré más fotos cuando haga con luz natural, pero de momento os dejo la de mi gordidesayuno de esta mañana 🙂

** ¡Muchas gracias, Karyne, por la corrección! 🙂

 

hojaldre de espárragos y shitake

La última vez que fui a una comida familiar de navidad o a una cena de año viejo, las teles pesaban una tonelada, tenían fondo suficiente como para que un gato (dos si eran pequeños) se echara la siesta encima, y las campanadas las daban un señor con capa y pajarita y una veinteañera con un vestido de tirantes que se moría de frío a su lado, mientras en mi casa todxs se comían 12 uvas y yo 12 lacasitos. Al menos las teles (lo que es el aparato, no la programación, según me cuentan) sí han evolucionado, para desgracia de todos esos gatos del mundo a los que les encantaba tumbarse a dormir sobre ellas.

Y después de este momento viejuno-autobiográfico, os voy a dejar por aquí una receta súper sencilla y muy aparente – sobre todo si la presentáis en condiciones, no como una servidora- que igual os viene bien como entrante en estos días de “¿y el jamón tampoco lo vas a probar? hija, por un día que te saltes el régimen ese” y demás frases entrañables que los parientes muggles nos sueltan a lxs veganxs a poco que te descuides.

Para esta receta vais a ensuciar una sartén, unas varillas y ya. El resto va al horno. Si no tenéis horno, siento deciros que lo vais a tener complicado para hacerla.

Ingredientes:

Para los hojaldres rellenos:

  • 1 lámina de hojaldre (de la marca que quieras, pero vegano)
  • 1 manojo de espárragos verdes.
  • 150 gr de shitake o de cualquier otra seta que te guste.
  • Queso vegano que funda. Puedes rallar un poco del Muenster subí el otro día o, si no quieres hacerlo, de queso en lonchas que hayas comprado.
  • AOVE
  • Sal y pimienta (al gusto).

Para la crema de acompañamiento:

  • 1 cucharada de margarina.
  • 1 cucharada de maicena o de harina de arroz.
  • 1 Taza de leche de soja.
  • 1 cucharada de levadura nutricional.
  • 1 loncha del mismo queso que hayas metido en el hojaldre (recuerda que debe fundir).
  • sal, pimienta y nuez moscada.
  • agua (en caso de que la crema esté demasiado espesa para tu gusto).

Preparación.

Si haces tú mismx el hojaldre, dale forma rectangular. Yo por ahora no he probado a hacerlo y hago este entrante con uno rectangular de Buitoni, aunque estoy buscando alguna otra marca que no lleve aceite de palma entre sus ingredientes.

hojaldreesparragos

canutillos de hojaldre de espárragos y shitake

Desenrolla el hojaldre, colócalo de modo que el lado más largo quede en horizontal (base) y mide el lado vertical (altura) de modo que puedas hacer tres cortes paralelos a la base. Ahora haz lo mismo midiendo en la base, divide su longitud entre 3 (aproximadamente) y haz 3 líneas paralelas a la altura y corta. De este modo tendrás 9 rectángulos iguales. Yo lo hago usando una regla (que lavo previamente).

El hojaldre que yo compro tiene que estar 20 min fuera del frigo antes de usarlo, por eso esto es lo primero que debes hacer. Ve también poniendo el horno a 180º pero asegurándote de dejar fuera la bandeja.

Ahora, mientras el hojaldre se toma su tiempo para despertarse y el horno para calentarse, lava los espárragos verdes, córtales el extremo más duro y reserva. Pon en una sartén antiadherente (preferiblemente tipo parrilla) un chorrito de aceite de oliva y calienta a fuego medio. Cuando esté, coloca los espárragos, échales un chorrito de aceite por encima, una pizca de sal, pimienta recién molida -si puede ser- y deja que se vayan haciendo, moviendo de vez en cuando la sartén.

Ve cortando los shitake en tiras. Yo los compro en el ALDI, en bandejas de 150 gr y están buenísimos. Cuando los tengas todos cortados, agrégalos a la sartén / parrilla donde tienes los espárragos. Si crees que hace falta, añade un chorrito más de aceite (si tienes de trufa, les viene genial) y sal.

hojaldre-detalleCuando todo esto esté hecho – cuando los espárragos estén tiernos, pero no lacios-, aparta del fuego y deja que se temple un poco.

Ahora ve preparando el queso. Si es en lonchas, corta tiras finitas, como de 1 centímetro, un poco menos largas que el rectángulo de hojaldre; si se puede rallar (como el Muenster), hazlo, quedará mejor.

A los 20 minutos ya puedes ir preparando los canutillos. Coloca en cada rectángulo, pero en diagonal, un poco de queso, unos trocitos de shitake y un espárrago (o dos sin son muy finos). Ahora ve enrollando hasta cerrarlo. Hazlo con todos y luego colócalos en la bandeja sobre papel vegetal con el extremo donde hayas acabado de enrollarlos hacia abajo. Mételos al horno, a 175/180º unos 20 minutos (vigila porque cada horno es un mundo).

Mientras se terminan de hacer, ve preparando la crema. En una sartén, preferiblemente antiadherente, a fuego medio-bajo, agrega la margarina y deja que se derrita. Ahora añade la harina de arroz o la maicena y mueve para que no se queme. Agrega la leche y mueve bien hasta que todos los grumos de la harina con margarina se disuelvan. Una vez disuelto, echa el queso y sigue moviendo hasta que se integre. Añade la levadura nutricional, la sal, la pimienta y la nuez moscada (al gusto). Cuanto más tiempo esté en el fuego, más espesará, así que el tiempo que lo dejes lo decides tú en función de cómo la quieras de espesa. Si ves que no queda tan espesa como pensabas, añade, espolvoreando muy poco a poco y sin dejar de remover, un poco más de harina de arroz o de maicena. Si te has pasado de espesa, añade un poco más de leche o un pelín de agua.

Vierte la crema caliente por encima en el momento de servir.

Nota: yo les he puesto ese relleno, pero podéis rellenarlos de cualquier combinación de verduras que os gusten, que seguro que también queda genial.

queso Muenster fundente

Ésta es otra receta traducida del Artisan Vegan Cheese de Miyoko, del que ya dejé por aquí la del camembert, uno de los quesos más elaborados del libro. Bueno, pues os alegrará saber que éste no tiene nada que ver. El Muenster, del que nunca había oído hablar, por cierto, es un queso que se hace en 10 minutos, 15 si te atas una mano a la espalda, y además tiene relativamente pocos ingredientes y, salvo por el carregenato, todos ellos muy de andar por casa, sobre todo una vez que te metes en el mundo de los quesos veganos.

Ya, ya sé lo que estaréis pensando si habéis entrado hoy en el País. El Comidista, ese ser de luz que ha venido al mundo para decirnos a lxs veganxs qué comer y cómo, tiene toda la razón:

“Los autoengaños veganos: Falsos chorizos, salchichas, butifarras, quesos, hamburguesas y cualquier día de estos, la vaca entera hecha con soja texturizada. Si te has convertido al veganismo, adelante, ¿pero no sería más coherente comer productos frescos de origen vegetal en vez de toda esta morralla pseudocarnaca ultraprocesada?”.

muenster

Autoengaño vegano en forma de bloque incoherente y ultraprocesado

Admitámoslo de una puta vez. Lxs veganxs comemos morralla ultraprocesada. No como lxs omnis, claro, que comen salchichas frescas hechas por ellxs mismxs con carne de cerdo de ésa que tan encarecidamente recomienda la OMS consumir a diario, quesos de leche de vacas felices, no hormonadas ni medicadas, y hamburguesas sanísimas, hechas de restos de carne indistinguible y pan rallado, sin aditivos ni conservantes. Por no hablar de los embutidos cárnicos, que llevan un poquito de to. De to, sí, pero híper sano y artesanal, claro, que ya os veo buscándole la pega al invento.

* Inciso: aquí en teoría iría una foto de una vaca, propiedad de una empresa láctea española cualquiera, con su ternero al lado. Al final he decidido no subirla porque se les ve TAN TAN felices y tan saludables que os quedaríais embobadxs mirándolos y no seguiríais leyendo. Yo misma estoy llorando de alegría de lo contagiosa que es su felicidad.

Y hablando de leche, sobre la modita de las leches vegetales también nos lanza Mikel una profunda e interesante reflexión en su panfleto artículo periodístico: ¿En serio os sentís moralmente superiores tomándolas? El tío es elegante, al pan, pan, y no nos recuerda expresamente que cada vez que bebemos un vaso de leche vegetal estamos dinamitando ese paraíso en la tierra que son las ganaderías extensivas; prefiere dejarlo en el aire y que cada vegan se flagele como vea. Si es que somos lo puto peor….

Pero qué queréis. Para estar a la moda, que es de lo que trata todo esto del veganismo, habrá que sacrificarse y pasar de todo esos alimentos naturales y súper sanos que pueblan los supermercados del mundo. Y si vivimos 10 años menos por alimentarnos de hamburguesas de lentejas y verduras o de quinua (otra moda sin sentido, según el artículo), o de salchichas de tofu, o de quesos hechos a base de yogur de soja sin azúcar, qué se le va a hacer. Lo importante es molar.

quesomuenster

queso tipo Muenster vegano, el queso de moda

Y ahora al lío, que si vamos a morir pronto gracias a toda esa mierda que nos metemos en el cuerpo, no hay tiempo que perder.

Trastos importantes a la hora de elaborar este queso ultraprocesado y 100% incoherente: un juego de tazas medidoras y otro de cucharas. Si no tenéis y estáis pensando comprároslos, os recomiendo que sean buenas, que les vais a dar mucho uso. Yo compré mi juego de tazas en el Gato Preto y la primera vez que se me cayó una de ellas al suelo, se quedó sin asa.

Ingredientes (para una tarrina de algo menos de medio kilo):

  • 1 Taza de yogur de soja sin edulcorar, lo que vienen a ser como 2 yogures (yo uso éstos).
  • 1/2 Taza de agua.
  • 1/3 Taza de aceite suave, de girasol o de la variedad más suave de oliva que tengáis; la grasa, la de la leche animal en los quesos chungos o el aceite en los veganos, es lo que lo hace que el queso sea fundente, pero no queremos que le dé sabor.
  • 1/4 Taza de almidón de yuca (yo uso éste).
  • 1 Cucharada rasa de levadura nutricional (yo la echo colmada porque me encanta el sabor que le da).
  • 1 Cucharada rasa de carragenato Kappa (yo lo compro aquí). En teoría, si no lo encontráis, podría sustituirse por 2 Cucharadas de agar-agar en polvo.
  • 1 cucharadita rasa de sal de mesa.

Preparación:

  1. Antes de nada, prepara el recipiente donde vayas a dejar el queso enfriar. Piensa que debe ser de aproximadamente 500 ml para asegurarte de que quepa todo. Fórralo con papel transparente. Yo para estas cosas uso un tuper (para poder dejarlo tapado cuando lo meta en el frigo) y papel transparente “resistente” que venden en Mercadona.
  2. Ahora sí, mezcla todos los ingredientes en un vaso de batidora grande o en un bol (calcula que ocupará medio litro sólo la mezcla) y bátelo con la batidora hasta que esté homogéneo y cremoso. Para rebañar bien es conveniente que uses una lengua de silicona.
  3. Vierte la mezcla en una sartén antiadherente, ponla a fuego medio-bajo y remueve sin parar durante entre 3 y 5 minutos. Verás que la mezcla se va transformando en una especie de blandiblú (lxs viejunxs sabrán de qué hablo), suave, espesa, viscosa y brillante. Esto es como el amor, cuando esté lo sabrás (pero pon el temporizador porsiaca).
  4. Retira del fuego y vierte la mezcla en el recipiente que tenías preparado. Deja enfriar a temperatura ambiente. Luego mételo en el frigo, tapado, y déjalo reposar al menos 3 horas.
  5. Si quieres que tenga un aspecto más parecido al original (que lo tuve que buscar para ver qué pinta tenía), puedes espolvorearle una capa muy muy ligera de pimentón dulce por el exterior.

Conservación:

Envuelto en papel film y metido en un tuper, este queso aguanta unas 4 semanas en el frigo. Que no debería ser algo de lo que preocuparnos porque: a) tampoco es que salga una barbaridad y b) aunque sea cremoso, se corte fácil y funda, es morralla, como bien apunta Mikel.

¿Mi recomendación, ahora que este señor me ha quitado la venda de los ojos? Hacedlo, porque está entretenido y, no nos engañemos, queda cool decir que eres vegan, subid la foto a Instagram, y luego cogedlo con dos deítos, tiradlo a la basura y comeos un queso de verdad ¡Hombre ya, con la tontería y las modas!

 

mozzarella para fundir + leche de coco

De unos 10 días p’acá mi casa se ha convertido en un ambulatorio. Tengo puestas 5 alarmas en el móvil y sólo 1 es para despertarme. Tengo que darles a 2 de mis 3 gatos 5 medicamentos distintos, 4 veces al día.

Si os habéis perdido con tanto número, imaginaos cómo ando yo.

Resulta que aunque Sombra venía testado y vacunado, hay virus de los que algunos gatos son portadores sin presentar síntomas. Y de eso no se les suele testar. Resulta también que nuestros otros dos gatos, Livia y Salvú no estaban vacunados. Porque total, si jamás pisan la calle, qué iban a coger. Y lo han cogido, vaya si lo han cogido. Los dos además. Sombra, como portador (suponemos) vacunado que es, está como una rosa. Menos mal.

¿En qué se traduce eso? Para quienes conviváis con animales y sean para vostrxs parte de la familia, ya os lo podéis imaginar. Para lxs que no -jamás os entenderé, por cierto-, en muchas malas noches, en varias visitas a urgencias, en un montón de pruebas antes de dar con la tecla, en muchíiiiiiiisima impotencia y mala conciencia (porque esto les ha pasado por nuestra culpa, por no habernos informado mejor y no haberlos vacunado), en pasarte el día mirándolos con lupa, en malcomer, en hay que ponerle el termómetro otra vez, en nada, que no quiere comer, en ¿y ahora por qué babea?, y aunque sea lo menos importante dadas las circunstancias, en un montón (y cuando digo “montón” quiero decir “MONTÓN”) de pasta. Lo poco que habíamos conseguido ahorrar este año se ha volatilizado en poco más de una semana. Y lo que te rondaré, morena, que esto no ha acabado aún.

Total, que una vez más no he tenido ni tiempo, ni mucho menos ganas, de ponerme a cocinar. De follar ni hablamos (lo sé, soy más basta que unas bragas de esparto; si queréis un blog cuqui escrito por gente popli en permanente estado de felicidad me temo que os habéis equivocado de sitio).

Esta mañana sin embargo, entre toma y toma de medicamentos, aprovechando que se habían quedado los tres dormidos y que yo tenía tres yogures de soja natural a punto de caducar en el frigo, me he liado a hacer mozzarella para pizza. Porque no sólo de quinua y seitán vivimos lxs veganxs.

ensalada Caprese

ensalada Caprese

Normalmente sigo alguna de las recetas que hay por ahí, que funcionan bastante bien y son muy sencillas, como ésta de Dimensión Vegana o esta otra de Delantal de Alces. En esta ocasión me puse a hacer la segunda. Pero todo lo que podía salir mal, salió peor. Como todo en este puto año bisiesto que ha tenido a bien llevarse a Cohen y dejarnos a Trump.

Por ejemplo, el vaso de la batidora, donde ellxs te dicen que introduzcas y batas todo… pues, chicxs, yo no sé cómo será el vuestro, pero en el mío la mezcla cabe tan justa que se me acabó saliendo. Y cayendo al suelo, ya que estaba, porque pa’qué manchar sólo la encimera pudiendo llevármela puesta en la suela de las zapatillas y repartirla por toda la cocina. Pa’qué. Luego se me volvió a salir cuando lo estaba moviendo en la sartén. Y no quedó así bonito, como esas fotos de cocina donde salen las cosas perfectamente desorganizadas, con un poco de harina esparcida por aquí y medio limón precioso por allá y unos cardamomos sobre el mantel que los ves y piensas recoge eso, por Thor, a ver si se los va a comer tu gato. No. Quedó todo bien enguarrado, porque yo las cosas, si las hago, las hago bien. Y ya el remate fue cuando sonó la cuenta atrás para indicarme que llevaba 2 minutos al fuego y yo, que soy así de lista, me dije parece que no está muy espesa, déjala un poco más. Y zas, se me cortó. El aceite por un lado, el resto por otro. Ole. Ahí es donde conté hasta 11 (porque a mí los pares no me gustan) y asumí que esa cosa desligada que tenía en mi sartén tendría que ir directamente al wáter, sin pasar por la casilla de salida.

pizza

Pizza

Pero claro, el antojo de pizza ya estaba AHÍ. Y había cobrado fuerza, sobre todo cuando me di cuenta de que sólo me quedaba 1 yogur, en lugar de los 2 que hacían falta. Y que de aceite de girasol tampoco es que fuera muy sobrá. Así que me puse a pensar qué podía echar en lugar del yogur. Y cuando abrí la nevera, ahí estaba, blanca y radiante, la botella de leche de coco que había hecho el día anterior y que a juzgar por los tientos que le estaba metiendo no pasaría de este día. La leche de coco, sin ser yogur, es bastante densa. Y ésta además no llevaba ningún edulcorante, sólo coco rallado y agua.

Y total, qué podía perder ya…

LECHE DE COCO. 

Ingredientes

  • 130 gr. de coco rallado (lo que viene siendo un paquete de Borges)
  • 1 litro de agua a 100º.

Preparación

trufas-coco-y-chocolate

trufas de coco y dátiles bañadas en chocolate

Yo todas las leches vegetales las hago con la Chufamix, que es una pasada y una inversión y os recomiendo hasta el infinito. Para quienes no la tengáis podéis hacerla con las bolsas para leches vegetales que venden.

Calientas el agua a 100º. Yo no tengo termómetro para líquidos, así que la caliento en la Thermomix, que sí que tengo.

Echas el coco rallado en el tamiz de la Chufamix. Añades el agua a 100º. Bates 2 minutos. Exprimes con el mortero y listo. El coco que queda en el tamiz no lo vayas a tirar, que si lo bates con dátiles puedes hacer unas bolitas cubiertas de chocolate que están que te mueres. La leche la pasas a una botella y cuando esté a temperatura ambiente, al frigo. De un día pa’otro coge cuerpo. También puede pasar que te encuentres como grumitos, que es grasa del propio coco. A mí me encantan y no la cuelo, pero si eres tiquismiquis con esas cosas siempre puedes colarla. Eso sí, para hacer la mozzarella no la cueles, que la grasa en esta receta es bien.

MOZZARELLA VEGANA 

Ingredientes

  • 150 ml. de agua
  • 2 gr. de agar-agar en polvo (1 sobrecito) ó 1 gr. de carragenato en polvo. Yo usé carragenato.
  • 1 yogur de soja natural y sin edulcorar (aprox. 90 gramos).
  • 150 ml. de leche de coco sin edulcorar.
  • 150 ml. de aceite de girasol.
  • 25 g. de almidón de yuca.
  • 1 cucharadita de sal no yodada.
  • un par de gotas de esencia de queso (opcional / pijada mía, que tenía y quería usarla).

Preparación

tostadita

tostadita gordivegan con verduras varias y mozzarella cruety-free

Forra un tuper o cualquier otro molde (o varios, si quieres varias mozzarellas) con papel transparente y déjalo listo para verter la mezcla en un rato. Calcula que sale casi medio litro.

En un sitio más grande que el vaso de la batidora, por ejemplo en el vaso que suele traer para picar cosas, echa el agua y el agar-agar o el carragenato. Bate bien.

Ahora añade el resto de cosas y sigue batiendo hasta que tengas una mezcla homogénea.

Pon al fuego una sartén antiadherente, vierte la mezcla y calienta a fuego medio de 2 minutos y medio a 3 (porque lleva menos aceite, menos yogur y leche).

Retira del fuego y pasa la mezcla al molde que hayas preparado. Mete en el frigo y deja reposar 4 ó 5 horitas. Luego pónselo por encima a una pizza vegana o a una tostadita o úsalo en una ensalada Caprese.

Y a vivir.

camembert (by Miyoko Schinner)

Como ya sabréis, si habéis leído algo de lo que he publicado anteriormente, en mi transición del vegetarianismo (que venía practicando sin esfuerzo desde que nací) al veganismo, lo único que de verdad de la buena me costó dejar fue el queso. Ni helados, ni Mars, ni esas gominolas hechas de gelatina que me comía a puñaos cuando iba al cine (y voy MUCHO al cine). El queso y ya.

camembert-dv

Camembert de Dimensión Vegana

A día de hoy, sin embargo, si veo queso de verdad en una mesa compartida con muggles, lo miro como se mira a alguien de quien estuviste completamente colgadx y, pasado el tiempo, te has dado cuenta de que era un/a mierder. Y piensas “en serio, ¿qué coño veía yo en esx tíx?“.

Pero no nos engañemos. Que no eche de menos el queso en sí, no quita para que haya investigado opciones más o menos éticas (más o menos, digo, porque en muchos se usa el aceite de coco) con las que sustituirlo en salsas, toppings, o platos principales.

mozarrella-vegana-dv

Mozzarella de Dimensión Vegana. ¡FUNDE, lo juro!

Hasta hace un mes apenas me había atrevido con cremas tipo queso y con el parmegano (que es con lo que espolvoreo los platos de pasta y la verdura al horno y de lo que subiré receta en una entrada sobre quesos que se hacen en menos de lo que estoy tardando en escribir esta frase tan larga). Y mientras, seguía comprando todos los quesos envasados que encontraba y que me decepcionaban invariablemente. Entonces entré en la página de Dimensión Vegana – que por cierto, tienen un taller de quesos veganos online GRATIS y un pdf la mar de interesante sobre ingredientes básicos que podéis bajaros pinchando aquí-, y vi esta receta de mozzarella. Y la hice. Y fue como una epifanía. ¡Podía hacer mi propio queso¡ Y ya que me metía, hice esta otra de camembert, que quedó bastante aparente y que, en cuanto a textura para poner en pan me gusta más que el de Miyoko que os traigo hoy.

camembert-dv-con-alcaparras

Camembert de DV con alcaparras

En cuanto al libro de Miyoko, no os voy a engañar… bonito, lo que se dice bonito, no es. Tiene, inexplicablemente,  las letras impresas en un tono marrón aguado y apenas trae fotos. Por suerte, lxs veganxs estamos por encima de todo eso, ya que si nos quedamos en las apariencias jamás comeríamos cosas como el seitán. Por lo demás el libro está genial. Recetas claras y bien estructurado, con capítulos según el tipo de queso (quesos curados, secados al aire, que funden, etc.) y uno final de recetas donde le da uso a sus quesos, incluyendo postres. Mi recomendación es que os lo compréis. O que se lo pidáis a Santa en un par de meses, si os lo habéis merecido. Eso sí, está enterito en inglés, por lo que cada vez que haga una receta suya que me guste, la traduciré y la iré dejando por aquí, por si me lee alguien que sea más de francés 🙂

De entrada voy a dejaros la del camembert, pero antes os recomiendo que leáis estas notas donde he tratado de resumir algunas cosillas importantes a tener en cuenta.

Os anticipo, eso sí, que a camembert no sabe. El de Dimensión Vegana se parece bastante más, sobre todo si vas a untarlo; aun así, éste bueno está tela. Y empanado, ni os cuento.

Quiero ver si mezclo recetas y me quedo con lo mejor de cada. Ya os contaré si lo consigo.

Cosas importantes a la hora de elaborar este queso. 

  • El rejuvelac, que de entrada es algo así muy raruno y que puede sonar a elixir de eterna juventud, no es más que el agua enzimática resultante de dejar en remojo durante 24 horas semillas previamente germinadas. Tiene aspecto de agua sucia, huele regu y sabe peor, pero para hacer ciertos quesos es fundamental. Podéis comprarlo hecho (si lo encontráis), pero es tan fácil y económico de hacer que no creo que merezca la pena. Las ventajas de hacerlo tú mismx es que puedes congelar el que te sobre y tenerlo para otro queso que quieras hacer. Para hacer rejuvelac necesitarás un tarro germinador (yo tengo éste), semillas de cereal integral (yo usé kamut), un paño y un poquito de paciencia. Como el rejuvelac es un paso previo al queso, contad con el tiempo que tarda en estar listo antes de poner los anacardos en remojo. El tutorial para hacer rejuvelac podéis verlo si pincháis aquí.
  •  Respecto a la sal, asegúrate de que la sal que usas para hacer los quesos secados al aire y para la capa externa sea no yodada. La sal yodada puede inhibir o restarle fuerza al ácido láctico en el proceso de fermentación del queso, haciendo que enmohezca (creo que es la primera vez que escribo esta palabra en mi vida) y que la fermentación fracase.
  • Tanto el carragenato como el agar son espesantes y si bien pueden usarse indistintamente (teniendo en cuenta que 1 cucharada de carragenato equivale a 2 cucharadas de agar), la ventaja del primero sobre el segundo es que es “reversible”, esto es, cuando se enfría la masa, se endurece y cuando se calienta, si ponemos el queso sobre una pizza, por ejemplo, funde (en función de la base del queso, claro). Conviene optar por el carragenato especialmente cuando hacemos quesos que funden, como la mozzarella. A día de hoy, a diferencia del agar, el carragenato no lo venden en los supermercados, así que salvo que vivas en ciudades como Madrid o Barcelona, vas a tener que comprarlo por internet. Yo lo compro, como compro todas las cosas raras, en el Cocinista.
  • Aroma concentrado de queso. Esto….. vale, igual he querido ir de guay y resulta que sí que echo un poco de menos el queso. Anyway, esto no está en la receta original y es perfectamente prescindible, pero si añadís unas gotas de este extracto a vuestra masa, olerá a queso. A ninguno en particular, simplemente a queso. Yo lo compré, junto al carragenato, aquí.

Ingredientes. 

  • 1 Taza rasa de yogur de soja sin edulcorar.
  • 1 Taza de anacardos crudos, hidratados en agua durante 3 a 8 horas.
  • 1/2 Taza de rejuvelac (preferiblemente casero).
  • 1/4 Taza de aceite de canola. Yo no tenía y usé aceite de girasol refinado (se trata de buscar el sabor más neutro posible)
  • 2 Cucharadas de levadura nutricional.
  • 1 + 1/2 cucharaditas de sal no yodada.
  • 3 Cucharadas de almidón de tapioca.
  • 1 Cucharada de carragenato Kappa en polvo ó 2 cucharadas de agar en polvo. Yo usé carragenato.
  • Unas gotas de aroma concentrado de queso.

Preparación.

  1. Partimos de que ya tienes hecho el rejuvelac y que dejaste los anacardos metidos en agua la noche anterior. Pon en el vaso de la procesadora de alimentos o de la batidora los anacardos (escurridos), el yogur, la levadura nutricional, el rejuvelac, el aceite y una cucharadita de sal no yodada (la otra media la utilizaremos al final de la receta). Procésalo hasta que esté todo integrado y tenga una consistencia cremosa y suave.
  2. Fermenta el queso: transfiere el resultado de la procesadora a un bol de cristal, cúbrelo (yo lo hice con un trapo de cocina limpio) y deja reposar a temperatura ambiente de 24 a 36 horas. Cuanto más lo dejes, más sabor va a tener porque el rejuvelac va a tener más tiempo para fermentar la crema.
  3. camembert-miyoko-sudando

    Paso 5. Camembert de Miyoko sudando después de la exfoliación

    Espesa el queso: pon la crema en una sartén, a fuego medio, y añade el almidón y el carragenato (o el agar, si es lo que vas a usar). Remueve constantemente con una cuchara de madera durante 3 a 5 minutos. Casi al final, añade unas gotas de aroma de queso (si quieres). Burbujeará y se irá poniendo más espesa y brillante, y te irá costando más moverla. Yo, que acabo de meterme en el fregao de hacer quesos, tengo el brazo derecho petao de mover. Y ahora explícale tú a la gente que no, hombre, que es de hacer quesos veganos y tal…

  4. Dale forma: ahora tienes que elegir un bol /tuper al que transferir la masa. Recúbrelo con tela quesera o con papel transparente (es sólo para poder desmoldarlo después). Yo lo hice con tela quesera que compré, adivinad dónde. Ahora vierte la masa en él y deja reposar a temperatura ambiente hasta que esté completamente frío. Luego cúbrelo (con papel film o con la tapa del tuper) y mételo en el frigo durante al menos 4 horas, hasta que esté lo suficientemente firme como para desmoldarlo.
  5. camembert-miyoko-cortado

    Paso 6. Camembert listo. Corte para que veáis la textura.

    Desmoldar y salar: pasado ese tiempo ya puedes sacar el queso del frigo, desmoldarlo usando la tela quesera o el papel film (que ya puedes retirar), y colocarlo sobre una rejilla. Ahora lávate las manos (se supone que todo el tiempo las tienes limpias, pero…) y sécatelas pero no del todo. Échate en las palmas la media cucharadita de sal que no usaste al principio – que aquí no se tira na- y frota bien toda la superficie del queso con la sal, como si lo estuvieras exfoliando, pero con cuidado de no llevarte el queso al hacerlo.

  6. bocaditos-camembert-de-miyoko-empanados

    Bocaditos de Camembert empanados

    Dejar secar: ahora viene la parte más difícil, al menos para mí, que de paciencia voy justica. Se trata de colocar el queso sobre una rejilla (la mía es como ésta) en un sitio fresco y bien ventilado y dejarlo estar de 24 a 48 horas. Sin tocarlo. Sin cortarlo. Sólo mirarlo (y olerlo, si quieres). Como en la coplilla de Police (ains, qué recuerdos…). Pasado ese tiempo es todo tuyo y puedes comértelo a bocaos, cortarlo en dados, empanarlo y freírlo, o lo que más coraje te dé. Yo lo corté en daditos, lo empané pasándolo por agua con harina de garbanzos y pan rallado, lo freí, y quedó tal que así. Porque los veganxs sólo comemos lechuga. Empanada, en este caso.

 

Y na, eso. Cualquier duda, me la dejáis en un comentario. Y si lo hacéis, quiero foto 😉