tortilla de patatas

Quienes sigáis este blog en Facebook, ya os habéis enterado de que llevo 2 semanas con muletas y sin poder cocinar. Quienes no, tanto si os importa como si no, ya lo sabéis también.

El caso es que si me llegan a decir a mí hace año y medio que no poder hacerme mi propia comida iba a resultar un infierno, todavía me estaría riendo. Y no será porque no me cuidan, que tengo al padre de mi hija cocinando para mí a la carta. Pero una cosa es pedir unos corazones de alcachofa con ajito (y cuando digo ajito me refiero a 1 cabeza de ajo para mí sola) o unas verduras a la plancha con salsa de soja, y otra es abusar y pedir una tortilla de patatas sólo porque tienes un antojo que te cagas.

tortilla de patatas jugosa sin huevo con mayonesa sin huevo

Así que ayer, aprovechando que tenía a Nacho, mi pareja, a mi disposición, me senté en una silla y me puse a cocinar con las muletas al lado: “¿puedes darme…? / ¿me puedes enjuagar…? / esto es para lavar, ten...”. Y eso era el amor, señorxs, ser pinche de Little Miss Bossy, hartarte de fregar cacharros y no poner ni media mala cara 🙂

Y como no hay nada que no se pueda mejorar en esta vida, tuneé un poquillo la receta de mi tortilla original (no la que hago con harina Yolanda, la que hacía con una mezcla muy parecida al no-huevo que venden ahora) y la verdad es que quedó impresionante, jugosa pero firme, de las mejores tortillas que he hecho (o igual era el hambre que tenía, que todo puede ser).

Os dejo la receta por si queréis probar. La receta de la mayonesa la tenéis pinchando aquí. Y si queréis que la tortilla os quede perfecta (en cuanto a la apariencia), os recomiendo una sartén doble que uséis sólo para eso, para hacer tortillas. Si además podéis comprarla en algún pequeño establecimiento de vuestro barrio, pues mejor (dejo el enlace de Amazon sólo para que sepáis a cuáles me refiero).

Ingredientes (para 4 personas normales, si son como yo, para 2):

  • 800 gr. de patatas de freír (aproximadamente).
  • 1 cebolla grande (opcional aunque recomendable).
  • 1 pimiento italiano grande(opcional aunque recomendable).
  • 2 cucharaditas de sal común (opcional; puedes poner más, menos o nada).
  • Aceite de girasol (para las patatas).
  • Aceite de oliva virgen extra (para la verdura).
  • No huevo.

Para el no-huevo:

Ingredientes secos:

  • 60 gr. de harina de garbanzo.
  • 30 gr. de almidón de yuca.
  • 1 pizca de cúrcuma.
  • 1/4 cucharadita de sal Kala Namak (ésta es la que yo uso).

Ingredientes líquidos:

  • 1 Cucharada de vinagre de manzana.
  • 250 ml de agua mineral o de agua filtrada.

Preparación:

Corta las patatas y fríelas por tandas, a fuego lento, que se cuezan literalmente en aceite. Quedan empapuchás, que decimos en mi pueblo, así que cuando las saques, déjalas escurriendo (en la cesta de la freidora, si eres una de esas personas afortunadas que tiene una, o en un colador) y reserva. Esto es importante porque de lo contrario añadirías demasiada grasa a la tortilla y no cuajaría bien.

Corta también la cebolla y el pimiento. Yo suelo cortarlos muy pequeños, pero eso va en gustos. Ahora, en otra sartén – yo lo hago en la que vaya a hacer luego la tortilla- ve pochando la cebolla con el pimiento usando un chorrito de AOVE (que no haga falta escurrir después). Cuando esté todo blandito, sala y reserva.

Para hacer el “no huevo” mezcla los ingredientes secos (*) en un bol o en el vaso de la batidora, agrega los líquidos y bate bien. Puedes hacerlo con un tenedor, pero yo te recomiendo usar unas varillas para que no queden grumos de harina. Si quieres que la tortilla quede más jugosa, añade un cucharada de la cebolla que pochaste al principio al no huevo, y bate todo con la batidora.

* TRUCO* : para que la harina de garbanzo no deje sabor a garbanzo en la tortilla, tuéstala a fuego medio-alto, durante un par de minutos o tres, en una sartén sin aceite, moviéndola para que no se queme. Si lo haces al comenzar, antes de ponerte a cortar y freír patatas y demás, se habrá enfriado de sobra para cuando vayas a preparar el no huevo.

Ahora añade el “no huevo” a las patatas, cebolla y pimiento que tenías reservados y mezcla un poco para que se impregnen bien. Hazlo con cuidado para no romper las patatas y que acaben desintegradas e indistinguibles.

Por último, calienta una sartén antiadherente con 1 gota de aceite y vuelca todo. Déjala a fuego fuerte 1 minuto para que se dore. Luego baja el fuego y déjala unos minutos más para que se haga por dentro. Por último, dale la vuelta y haz lo mismo por el otro lado. Pincha para saber si está cuajada a tu gusto. Cuando lo esté, aparta del fuego y deja enfriar unos minutos en la misma sartén antes de pasarla al plato.

Y recuerda: las únicas gallinas felices son las que cuidan de los polluelos que nacen de sus huevos. 

Nota sobre los ingredientes: la sal Kala Namak  es la que le da el sabor a huevo, el vinagre de manzana mata el sabor a garbanzos de la harina y la cúrcuma le da el típico color amarillo de la tortilla.

mayonesa sin huevo

No sé a vosotrxs, pero a mí cuando entra la primavera me empiezan a apetecer tapas fresquitas, tipo ensaladilla rusa, con su patata, su zanahoria, sus guisantes y sus aceitunas verdes, bien empapuchá de veganesa, que es como la mayonesa de toda la vida pero sin huevo.

Recetas de veganesa hay cien mil. Yo hasta ahora la hacía con leche de soja, aceite de girasol, limón y sal, y la verdad es que sale buenísima y en casa nadie nota la diferencia con la que lleva huevo. Pero que me saliera buenísima no quita para que fuera suceptible de ser mejorada, que es justo lo que ha pasado desde que descubrí esta receta en uno de mis libros de cabecera, el Non-dairy evolution.

Lo primero que me llamó la atención fue la cantidad de ingredientes que iba a necesitar, que en vez de una salsa parecía que fuera a hacer una tarta. Pero como tenía todo lo que Conroy decía y como hasta ahora todo lo que he hecho siguiendo las recetas de este señor me ha encantado, decidí seguir religiosamente sus instrucciones. Lo que incluía, a ser posible, usar una procesadora en lugar de una batidora de mano. Y eso fue lo segundo que me sorprendió. Que mira que tengo el culo pelao de hacer veganesa con la batidora, como la hace mi madre, como la hacía mi abuela… pero a ver quién era yo pa’enmendarle la plana a un chef que escribe libros.

mise en place (o lo que es lo mismo, asegurarte de que tienes todos los ingredientes antes de empezar a cocinar)

Para lxs listxs que hayáis pensado “seguro que se le cortó”: enhorabuena, luego os doy vuestro premio 😉

El caso es que cuando apagué la Thermomix me encontré con una especie de yogur líquido que se parecía a una mayonesa como un huevo a una gallina y que para nada era lo que esperaba. Así que hice lo único que se me ocurrió en ese momento: pasé el mejunje a un tuper, lo guardé en el frigo, cogí una bolsa de patatas para emergencias y me fui a comérmelas a la cama, con mis gatos alrededor, que eso siempre ayuda.

Sin embargo, como, siendo realistas, gordiveganear en la cama no parecía que fuera a solucionar el tema de la veganesa líquida y tampoco la quería tirar, mientras comía patatas me puse a buscar trucos para ligar una mayonesa cortada. Y entre otros muchos encontré lo que decía este otro señor: “Lo único que tenemos que hacer es pasar la mayonesa cortada a otro recipiente  limpio – lo ideal es que sea una jarrita o una botella – y en el vaso de la mayonesa cortada, sin lavarlo ni rebañarlo echamos dos cucharadas de agua o leche templada, apoyamos la batidora y empezamos a batir a velocidad media durante unos 10 segundos, luego subimos y vamos agregando la mayonesa cortada poco a poco. Conseguiremos emulsionarla sin problema y, si por haber añadido agua nos quedase demasiado líquida simplemente tendremos que añadir un poquito más de aceite mientras seguimos batiendo hasta que tenga la consistencia que buscamos.

Y nada, en cuantito me acabé las papas, me fui pa la cocina y seguí su consejo. Y funcionó. Pude salvar la mayonesa que, además, estaba, como prometía, ESPECTACULAR.

¿Qué he aprendido de esto? Que Conroy será la hostia en verso (que lo es), pero mi abuela no lo era menos. Así que la próxima vez la haré como siempre: poniendo en el vaso de la batidora todo lo que no es aceite – con la leche de soja a temperatura ambiente-, encima el aceite, batidora abajo sin moverse, empiezas a batir flojito y, conforme vaya empezando a ligar, subiéndola muyyyyy lentamente.

Ingredientes.

  • 1/2 taza de leche de soja (*) sin endulzar y a temperatura ambiente (yo la uso casera).
  • 1 Cucharada + 1 cucharadita de zumo de limón.
  • 1 cucharadita de vinagre de manzana.
  • 2 cucharaditas de azúcar (yo uso integral).
  • 1 cucharadita de mostaza molida (*)
  • 1 cucharadita de sal fina de mesa.
  • 1 pizca de pimienta blanca (yo no tenía blanca y no le eché ninguna).
  • 1 pizca de pimentón dulce o de cayena (al gusto, yo usé pimentón de la Vera).
  • 1 pizca de sal kala namak (*)
  • 1 y 1⁄2 taza de aceite vegetal suave (yo usé de girasol).

(*) ver notas a pie de receta.

Procedimiento.

Pon todos los ingredientes excepto el aceite en el vaso de la batidora y bate unos 10 segundos (lo justo para que se integren).

Ahora puedes hacer dos cosas:

  1. tortilla sin huevo con mayonesa sin huevo. Gallinas felices son las que cuidan de sus pollitos.

    Dejando el brazo de la batidora donde está, apoyado en el fondo, verter todo el aceite sobre esa mezcla, muy suavemente, dejándolo resbalar sobre el lateral del vaso. Luego empezar a batir a la mínima velocidad posible sin mover la batidora del fondo hasta que la mezcla del principio vaya absorbiendo el aceite de la superficie. Cuando veas que ha empezado a emulsionar ya puedes ir levantando y bajando MUYYYY LENTAMENTE y sin parar la batidora, ayudando al resto del aceite a incorporarse poco a poco.

  2. Ir añadiendo el aceite MUYYYY LENTAMENTE al vaso, sin dejar de batir a velocidad mínima. Esto puede llevarte unos 3 minutos.

Cuando la veganesa esté perfecta, como la de la foto, la guardas en un tuper y al frigo. Luego te haces una tortillica con su cebolla y su pimientito, y se la pones por encima 🙂

Notas sobre los ingredientes:

* La leche tiene que ser de soja sí o sí. Otras leches vegetales no emulsionan adecuadamente.

* No omitas la mostaza molida. No sólo le añade sabor, también es un emulsionante natural y por tanto es esencial para que esta receta salga bien.

* La sal kala namak le da a la veganesa el sabor parecido a la que lleva huevo. Se puede hacer sin ella pero yo os recomiendo que la uséis. Si no sabéis dónde comprarla, online podéis hacerlo aquí (es la marca que yo uso) o aquí.

crema agria fermentada (actualización: con y sin usar rejuvelac).

Crema agria sobre una patata asada. Crema agria sobre unos nachos con queso y pico de gallo (que no es el pico de un gallo, como malpensé yo la primera vez que lo vi en una carta, sino pimiento, tomate y cebolla cortado muy chiquitito). Crema agria sobre Idris Elba… ❤ . La crema agria le va bien a muchas cosas. Bueno, a Idris le queda bien todo, tampoco estoy descubiendo la pólvora 🙂

A mí me encantaba cuando era vegetariana y es una de esas cosas que, sin quitarme el sueño, he echado de menos acompañando a ciertos platos desde que soy vegana. Así que cuando la vi en el Non-dairy evolution me prometí a mí misma hacerla en algún momento. Me echaba pa’trás el tema de que el ingrediente base fueran anacardos, la verdad, porque a mí los sustitutos veganos lácteos que menos me gustan son los que llevan una base de frutos secos. Pero bue… qué menos que concederle el beneficio de la duda al sr. Conroy.

La receta en sí es bastante sencilla aunque no precisamente rápida. Tienes que haberla previsto días antes porque necesitas tener hecho rejuvelac y eso lleva unos días (salvo que seas previsora/or y tengas congelado). También tienes que tener anacardos crudos en tu despensa. Y no sé a vosotrxs, pero a mí me salen a unos 14 pavos el kilo. Vamos, que sencilla no implica ni rápida, ni barata. Es un capricho, sí… pero yo es que me consiento mucho a mí misma 🙂

El caso es que había hecho un carro de rejuvelac (*ver nota a pie de receta) la semana anterior y había comprado anacardos para varias recetas que quería probar. El resto era dejarlos en agua y a la mañana siguiente procesar 4 cosas en la Thermomix. ¿Qué podía salir mal?

No, no es una pregunta retórica (ojalá).

¡Atiende! Pasos para NO hacer crema agria:

  1. Hacer rejuvelac.
  2. Dejar anacardos (a precio de sangre de unicornio) en remojo el día antes.
  3. Echar todo a la Thermomix.
  4. Meter la lengua de silicona (ésa que tienes hace tanto tiempo y que adoras) para bajar los anacardos que se van quedando en el lateral.
  5. Hacerlo con la Thermomix en funcionamiento porque “tú controlas”.
  6. Quedarte sin lengua de silicona y sin crema agria todo en uno.
  7. Llorar y maldecir en 7 lenguas, algunas de ellas desconocidas, a dioses imaginarios.
  8. Plantearte la posibilidad de que la silicona no esté tan mal e incluso de que hayas creado un plato único.
  9. Imaginarte en urgencias, explicando que no, que no te drogas. Que lo único que se te ocurre que te ha podido sentar tan mal quizá sean unas trazas de silicona. Quizá, eh…

crema agria al aroma de silicona 🙂

Y como quien no se consuela es porque no quiere, pasado un rato me dije que podría haber sido peor (podría haberme cargado la Thermomix; podría haber metido un poquito la mano para bajar la masa y haber tenido que aprender a cocinar con la izquierda, podría… ). Tiré todo, limpié la máquina y volví a dejar anacardos en remojo para el día siguiente. Ésa es la actitud, Loki and the loker, me dije también.

Y así fue como, un día más tarde de lo previsto, hice por fin mi primera crema agria.

Para lxs que hayáis llegado hasta aquí, enhorabuena, habéis demostrado tener la suficiente paciencia como para hacerla. Y ahora sí, empieza la receta 🙂

Ingredientes (si la hacéis CON rejuvelac):

  • 1 Taza y 1/2 de anacardos crudos.
  • 1 Cucharada de aceite de coco refinado.
  • 3/4 Taza de Rejuvelac.
  • 1/4 cucharadita de sal fina.

Ingredientes (si la hacéis con cápsulas de probióticos):

  • 1 Taza y 1/2 de anacardos crudos.
  • 3/4 Taza de agua mineral o de agua filtrada
  • 1/2 cucharadita de sal fina.
  • 2 cápsulas de probióticos veganos (yo compro éstas).

Procedimiento:

Una vez aclarado lo que NUNCA hay que hacer, veamos lo que sí.

Si la vas a hacer con rejuvelac, tienes que haberlo preparado previamente (abajo dejo un enlace al método que sigo yo). También tienes que haber dejado los anacardos en remojo la noche antes (u 8 horas antes, si los dejas por la mañana y quieres hacerla por la tarde). Si empieza a hacer demasiado calor, mételos en el frigo.

crema agria vegana

Mide la cantidad de aceite de coco que necesitas y derrítelo. Yo lo hago poniéndolo en una tacita de café o en un vaso, que a su vez pongo al baño María en una sartén. No se tarda nada y si sobra lo devuelvo al tarro porque en unos minutos solidificará otra vez. Aparta mientras escurres los anacardos.

Ahora escurre bien los anacardos y añádelos a tu procesadora o batidora potente junto con la sal y el aceite de coco líquido que tenías apartado. Conroy agrega en este punto también el rejuvelac. Yo procesé primero estos 3 ingredientes, parando la Thermomix de vez en cuando (algo he aprendido) y bajando con una puta pala de madera (porque mi lengua de silicona había muerto, RIP, y no había podido comprar otra aún) la masa que se iba quedando en los laterales. Si añades el rejuvelac desde el minuto uno, vigila que la masa no se caliente demasiado o echarás a perder los probióticos del agua enzimática. Si lo haces como yo, cuando la mezcla esté más o menos cremosa (aunque espesa), añade el rejuvelac y procesa unos segundos más para asegurarte de que se integra bien.

Si la haces con las cápsulas de probióticos, simplemente sáltate el paso de hacer y añadir el rejuvelac, sustituye el aceite de coco por el agua, y añade el interior de las 2 cápsulas de probióticos a la procesadora. El interior, ojo, no la cápsula entera (tienes que abrirlas y vaciarlas).

Ahora vierte la crema en un recipiente con tapa y déjala fermentar a temperatura ambiente de 24 a 48 horas. Ten en cuenta que a mayor temperatura ambiente, antes fermentará, así que puedes probarla a las 24 horas, a ver qué tal va.

Una cosa que ocurrirá durante el proceso de fermentación es que la masa aumentará de volumen tomando una textura como con burbujas de aire en su interior. Esto es perfectamente normal, así que no la vayas a tirar. Cada 12 horas, abre la tapa y deja que salga el dióxido de carbono acumulado y vuelve a tapar.

Cuando esté fermentada, bátela con unas varillas muy enérgicamente. Luego ponle un papel film por encima y aplasta la superficie alisándola con la parte de abajo de una cuchara de modo que el papel quede pegado a la crema. De este modo evitarás la oxidación y los cambios de color.

Ahora cierra de nuevo el tuper y guarda en el frigo al menos 12 horas antes de consumir. Ten en cuenta que cuanto más tiempo pase, más espesará y más sabor tendrá.

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(*) Yo el rejuvelac lo hago siguiendo este método. Uso Kamut (un tipo de trigo muy poco modificado a lo largo de la historia) que compro en Mercado flotante. Según Conroy, el rejuvelac aguanta 2 semanas en el frigo, aunque va perdiendo potencia conforme pasa el tiempo, por lo que es mejor usarlo lo antes posible.

tostadas con queso vegadelphia, aguacate y topping de cáñamo.

– Qué es un rito ? – dijo el principito.
– Es algo también demasiado olvidado – dijo el zorro. – Es lo que hace que un día sea diferente de los otros días, una hora de las otras horas. Mis cazadores, por ejemplo, tienen un rito. El jueves bailan con las jóvenes del pueblo. ¡Entonces el jueves es un día maravilloso! Me voy a pasear hasta la viña. Si los cazadores bailaran en cualquier momento, todos los días se parecerían y yo no tendría vacaciones.

Sí, molaría más si los cazadores los jueves tuvieran la costumbre de irse un poquito a la mierda y quedarse allí, pero el mensaje se entiende, no?

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desayunos de domingo

En mi casa pasa algo parecido los domingos por la mañana, pero con el café. Si el resto de días los cafés son o solos (Chema y yo) o con leche (de soja para Nacho y de avena para Paula), los domingos nuestros cafés se visten diferente. Nacho, por ejemplo, cuando vuelve del parque con Brow, se pone un café vienés, de esos de polvito, y se lo toma sentado en el sillón mientras lee sobre el Islam o sobre la Edad Media o sobre lo que quiera que abarque el tomo de la enciclopedia de Historia que acompaña desde hace tiempo a su café de los domingos. Yo, que normalmente lo tomo solo, con una cucharadita de azúcar, los domingos le pongo nata montada (vegana, ofkors) y me siento a la mesa a tomármelo mientras observo a Nacho leer. Y es que a mí, si hay algo que me ponga más que un tío con barbaca, es un tío con barbaca leyendo historia en papel. Paula los días de fiesta en general ronea hasta tarde y cuando por fin amanece, lo hace despeinada y con cara de dormida, nos saluda con la mano y se va a la cocina a ponerse un café bombón. Y en cuanto a Chema, su café sigue siendo solo, como a diario, pero los domingos lo acompaña con algo, ya sean churros, pan de espelta o, como en el caso de hoy, pan de centeno con queso de untar, aguacate, semillas de cáñamo y AOVE.

La receta de este queso me da hasta cosica ponerla, porque doy por hecho que cualquiera que lleve un mes siendo veganx sabrá hacerlo. Pero por si alguien, un muggle quizá que ande tonteando con el veganismo, no sabe que puede hacer su propio queso de untar a base de yogur de soja sin edulcorar, por aquí la dejo.

Dejo también la receta de este topping a base de semillas de cáñamo que, en teoría al menos, es para ensaladas, pero que en casa nos estamos comiendo a cucharás, de bueno que está. Si conseguís no coméroslo a caraperro y guardarlo para algo especial es que no lo habéis hecho bien :). La receta de este topping la saqué del Salad Samurai de T. H. Romero, mi última adquisición.

Queso *Vegadelphia a las finas hierbas.

(*untable tipo Philadelphia pero libre de explotación animal)

Ingredientes. 

  • Yogures de soja sin edulcorar (el queso suele quedarse en la mitad de la cantidad que uses, así que tú mismx; yo suelo usar mínimo 3).
  • Un chorrito de limón.
  • Una pizca de sal fina.
  • Una pizca de hierbas provenzales u otra hierba aromática que te guste.

Procedimiento.

Para hacer este queso necesitarás un vaso de batidora (o cualquier otro recipiente al que poder colocarle encima un colador), un colador, un paño de algodón y un tupper donde guardar el queso resultante.

Simplemente tienes que vaciar los vasitos de yogur sobre sobre el paño de algodón, que pondremos a su vez sobre un colador, y dejarlo reposar 24 horas a temperatura ambiente, tapado con el propio paño, en algún lugar apartado de la luz directa. Fin.

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de izquierda a derecha: yogur sudando suero, anacardos en remojo y almendras en remojo.

Como se puede apreciar en la foto (y ahí llevaba sólo 12 horas), el yogur irá perdiendo el suero, que irá cayendo en el vaso de la batidora (o donde tengas apoyado el colador). A su vez, en el paño irá quedando una bola cada vez más espesa que al cabo de un día tendrá el sabor y la textura del queso de untar.

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bola de queso recién sacada del paño

Al cabo de 24 horas, con las manos bien limpias, podrás retirar la bola de queso del paño y ponerla en un tupper. Una vez allí, la mueves con un tenedor o con una cuchara para darle la textura del queso de untar, le añades la sal (échale poca y prueba, que pa echarle más siempre hay tiempo, pero como lo pongas salado no tiene arreglo), las hierbas y un chorrito de limón, vuelves a mezclar y listo.

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queso vegadelphia terminado 🙂

Este queso aguanta en el frigo, en un tupper bien cerrado, unos 4 ó 5 días, aunque en mi casa nunca llega a durar tanto.

Topping de semillas de cáñamo.

Ingredientes. 

  • 1 Taza de semillas de cáñamo crudas (yo suelo comprarlas aquí o aquí).
  • 6 Cucharadas de zumo de limón.
  • 2 Cucharadas de agua.
  • 4 cucharaditas de pasta de shiro-miso o mismo blanco.
  • 2 cucharaditas de orégano seco.
  • 1/2 cucharadita de sal fina.

Procedimiento.

Precalienta el horno a 160º. Deja fuera la bandeja y fórrala con una hoja de papel para horno o papel vegetal.

En un bol, mezcla muy bien todos los ingredientes excepto las semillas hasta que tengas una marinada uniforme. Ahora agrega las semillas de cáñamo a la marinada y mezcla para que se empapen bien. Luego vierte las semillas con la marinada sobre la bandeja de horno que forraste con papel vegetal y extiéndelas bien. Hornea 15 minutos.

Pasados 15 minutos, saca la bandeja del horno, mueve un poco las semillas con un tenedor, vuelve a extender y ponlas de nuevo al horno unos 20 minutos, moviéndolas de vez en cuando.

Cuando la marinada se haya evaporado por completo y las semillas parezcan húmedas, apaga el horno, muévelas con un tenedor y deja al calor residual del horno unos minutos hasta que estén secas y doradas.

Sácalas del horno, muévelas con un tenedor y deja que se enfríen por completo. Una vez frías, guárdalas en el frigo en un recipiente con tapa y úsalas en un plazo de dos semanas. Tranquilx, no te van a durar tanto ni de coña.

caldo de (sobras de) verduras

El nombre de esta receta es de por sí un spoiler a la altura de ‘Crónica de una muerte anunciada’... Pero con to y con eso os voy a contar cómo hacer un caldo de verduras que te mueres (al hilo del libro de GGM… ains, qué chispa tengo) con esas cosillas que normalmente tiramos cuando nos metemos en la cocina. La receta la vi en un vídeo de esos de trucos para cocinar y me pareció una ideaca así que empecé a guardar todo, a ver qué salía…

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caldo de sobras de verduras

Este de la foto lo hice ayer, durante unas dos horas, mientras cocinaba otras cosas en otros fuegos. Y cuando lo probé y vi el color que tenía, flipé. Mucho. De hecho creo que es el mejor caldo de verduras que he probado.

Las verduras, cuyos restos fui acumulando a lo largo de una semana para hacer el mío, fueron: zanahoria, cebolla, puerro, champis, brócoli, coliflor, patatas, calabaza y puerro. Proporciones, por motivos obvios, no puedo dar. Es otra de las cosas que me gustan de esta receta, que cada vez va a salir diferente, pero siempre saldrá rico porque las verduras que uso normalmente suelen ser ésas y todas me encantan 🙂

Y como entre los ingredientes veréis que hay pieles de cosas que se pelan con pelador, aprovecho para contaros que el otro día me compré dos (porque el que tenía para pelar tomates lo debí tirar sin darme cuenta junto con las pieles; así soy yo): uno como el que tiré y este otro. Los dos son maravillosos y, para mí, una inversión porque los uso muchísimo. Llevaba tiempo con ganas de uno que fuera bueno y ancho y la espera ha merecido la pena. Os lo digo por si estáis pensando comprar alguno. Y un poquito para chulear, eso también 😉

Ingredientes.

Restos de verduras que solemos desechar al cocinar, esto es:

  • la primera capa de la cebolla / puerro.
  • la parte verde del puerro, ésa que siempre te preguntan en la frutería que si te la cortan y tú dices que sí. Not anymore.
  • las bases (yo les llamo los culos, pero bue) de las zanahorias, cebollas, puerros, etc.
  • las pieles de las zanahorias, calabazas, nabos, patatas y en general todo lo que peles con un pelador.
  • los tallos de champis, brócoli, coliflor.
  • la vaina de las cosas con vaina (guisantes, edamame etc.).
  • la parte que descartas (porque está fea) de verduras que vienen rotas.
  • los tallos del perejil cuando te quedas con las hojas y tiras el resto.

Anyway, en el blog de Olga, que sabe muchísimo más que yo de (entre otras cosas) cocina, tenéis una lista detallada de qué verduras usar con alegría, cuáles con moderación y de cuáles pasar si no queréis que amargue.

Lleva además:

  • 2 cucharaditas de sal (o menos, o más, o nada, a tu gusto).
  • 2 hojas de laurel seco.
  • 1 chorrito de AOVE (aceite de oliva virgen extra).
  • pimienta negra molida (si te va, si no, no se la eches y ya).
  • cualquier otra especia que te guste.

Preparación. 

Para hacer esta receta necesitarás una bolsa (o dos si son pequeñas) de esas para congelar que tienen cierre de zig-zag. Las venden en cualquier supermercado.

También tendrás que lavar muy bien las verduras para que el caldo no lleve tierra, caracoles (o ya no sería vegano), ni otras cosas del campo. Por descontado, tampoco se trata de aprovechar tooooodo en plan posguerra. Si los pies de los champis tienen mucha tierra, corta la parte donde la tengan y quédate con el resto. Personalmente no guardo las raíces de las hortalizas, pero pa’gustos, colores.

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‘Vegan for the voiceless’, no puede ser más chula mi taza ❤

Y ahora al lío. De lo que se trata es de ir guardando en una bolsa para congelar todos esos restos e ir acumulando. ¿Que pelas patatas? Las lavas bien antes y las pieles las guardas en la bolsa. ¿Que usas una cebolla? La capa que descartas porque está un poco fea o dura, y las bases, a la bolsa. Y así con todo. Cada vez que vayas a guardar algo nuevo, la sacas del congelador, metes lo que sea, la cierras muy bien (intentando dejar la menor cantidad de aire posible), y de nuevo al congelador.

Cuando tengas la bolsa (o bolsas) llena, pones una olla grande con 1.5 ó 2 litros de agua, vacías las bolsas en ella, le añades la sal, la pimienta, el laurel, el AOVE y lo dejas cocer a fuego lento, sin tapa, durante un par de horitas o más. Cuanto más tiempo cueza y más verduras tenga, más concentrado estará el caldo, obviamente.

Cuando esté a tu gusto, cuelas el caldo con un colador fino al que puedes ponerle una tela quesera si quieres un caldo súper fino, y al final aprietas muy bien las verduras (como si estuvieras haciendo leche vegetal) para extraer toda la sustancia que puedas. Si has usado la tela quesera, es muy fácil de exprimir. Te quedará una bola de verduras del mismo color que cuando mezclabas plastilinas de todos los colores (lo que viene siendo color caca). Bueno, pues ésa la tiras, que ya le has sacado bastante.

El caldo resultante puedes guardarlo en el frigo y usarlo en unos días, o congelarlo en forma de cubitos (si has conseguido hacerlo muy concentrado) e ir usándolo en distintas recetas. O puedes, como yo, servírtelo en una taza bien chula y tomártelo calentito, que te lo has ganao, hormiguita 🙂

 

escalopes (veganos, ofkors).

Esta receta tiene dos pegas: 1. es (fácil pero) elaborada y 2. se parece tanto a un filete de carne (=murder) que da un poquito de mal rollo, la verdad.

Por otro lado: 1. están buenísimos, 2. si quieres enamorar con tu comida a un/a muggle, con estos escalopes lo vas a petar, 3. los ingredientes usados son de lo más normal (si eres vegan, claro) y se encuentran fácilmente y 4. pueden congelarse, por lo que puedes doblar las cantidades y congelar (sin nada de líquido y bien envuelto en film) para otro día.

escalopes-macerando

vampiros a mí… 🙂

Con las cantidades que he puesto salen ocho filetes finitos, como los de la foto, que con acompañamiento dan para unos cuatro platos. Salvo que seáis unxs ansias, como yo, entonces tendréis para tres. O para dos…  🙂

La receta original (que he tuneado) la he sacado del Seitan and beyond, de Skye Michael Conroy, un libro que a pesar de no traer fotos está muy bien. Curiosamente, si lo compráis en pdf sí trae fotos, con lo que podéis imprimirlo y encuadernarlo y en mi no solicitada opinión es mejor inversión que el original (porque te haces una idea de cómo quedan los platos).

Ingredientes

Secos:

  • 1 Taza de gluten de trigo.
  • 2 cucharaditas de cebolla en polvo.
  • 2 cucharaditas de ajo en polvo.
  • 1 cucharada de levadura nutricional.
  • pimienta negra al gusto.

Líquidos: 

  • 70 gramos de tofu prensado (yo compro y recomiendo mucho el que venden en ALDI, marca GUTBIO). Cuando lo batas se quedará líquido, no te preocupes 🙂
  • 1/4 Taza de agua.
  • 1/4 Taza de zumo de limón.
  • 1 Cucharada de tamari o de salsa de soja.
  • 1 Cucharada de pasta de miso blanco o shiromiso (yo compro ésta en un hiperoriente de Sevilla).
  • 1 Cucharada de aceite de oliva virgen extra.

Caldo para cocer los escalopes: 

  • 3 litros de agua con un par de pastillas de caldo vegetal o bien 1.5 litros de agua y 1.5 litros de caldo vegetal casero.
  • 1/4 Taza de tamari o salsa de soja.
  • 3 dientes de ajo machacados.

Procedimiento.

Sé que es cansino andar recordando siempre lo mismo, pero antes de nada asegúrate de tener todos los ingredientes que necesitas. Si no tienes limón, por ejemplo, puedes poner 1/2 taza de agua. Si no tienes levadura nutricional, no pasa nada porque no se la eches. Pero si no tienes gluten de trigo, como me pasó a mí ayer, vas jodidx. Menos mal que justo al lado de mi frutería hay una parafarmacia donde venden todas estas cosas mágicas que usamos lxs veganxs y en 5 minutos se me había pasado el agobio (ya tenía lista la mitad de la receta cuando me di cuenta de que estaba sin gluten).

Una vez comprobado que tienes todos los ingredientes, precalienta el horno a 180 grados. Y si quieres ir adelantando, deja preparada la olla donde en un ratito vas a cocer los filetes.

Ahora al lío…

Coge un bol grande y mezcla en él los ingredientes secos con unas varillas.

Trocea el tofu (puedes hacerlo a mano) y en una procesadora (o en un vaso de batidora potente), echa los ingredientes líquidos y dale caña hasta que tengas una mezcla líquida y cremosa. Si parte del tofu se va hacia los lados, baja con una lengua de silicona, devuélvelo a la mezcla y sigue batiendo/procesando. Yo lo hice con la Thermomix, empezando por una velocidad baja y subiendo hasta el 8. En 1 minuto, 2 a lo sumo, debe estar.

Ahora vierte la mezcla líquida sobre los ingredientes secos y mezcla todo muy bien. Luego, a mano, amasa un par de minutos o tres hasta que esté todo muy bien integrado.

Haz un bloque y córtalo en dos partes iguales, éstas en dos cada una, y aquéllas en otras dos: ea, ya tienes 8 trozos. Ahora coge cada trozo y aplástalo un poco con la mano y a continuación pásale el rodillo para extenderlo, haciendo que quede fino y flexible. Si ves que te cuesta o que se rompe (no debería), igual es que está muy seco; a mí me pasó con la primera mitad de masa que trabajé, y con la segunda lo que hice fue humedecerme las manos e hidratar así la masa que estaba trabajando. Tú mismx irás viendo si necesita más o menos humedad. Cuando esté elástica y al pasarle el rodillo no se rompa y al levantarlo no se encoja, es que está perfe ;).

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cuando salen del horno quedan como suela de zapato, pero tranquis, luego se ablandan al cocer

Cuando tengas los 8 filetes hechos, colócalos en la bandeja del horno sobre un papel vegetal y mételos unos minutos a 180. Dependiendo de lo finos que los hayas hecho, bastarán 10 ó 20, lo justo para que se cree una capita protectora por fuera para que a la hora de cocerlos no se conviertan en una esponja. Yo la segunda tanda, que fueron los que me salieron bien y estaban muy finitos, los puse menos de 10 minutos.

Mientras se hacen, ve poniendo a hervir el caldo de cocción que habías dejado preparado.

Esto es MUY IMPORTANTE: si quieres una textura homogénea, como la que queda cuando haces seitán al vapor, tienes que asegurarte de que una vez que eches los filetes al agua, ésta no hierva en ningún momento. Para eso baja el fuego al mínimo o incluso usa el más pequeño que tengas, al mínimo. Deja que se hagan 20 minutos, destapados, pero asegúrate de mover de vez en cuando para que los que quedan arriba también estén cubiertos. Yo lo hice poniéndoles encima un colador de espaguetti, de modo que servía de peso y los escalopes quedaban sumergidos todo el rato, pero sin tapar (por los agujeros).

Pasados esos 20 minutos, apaga el fuego y déjalos reposar en el mismo líquido de cocción hasta que se enfríen. Cuando los saques, puedes dejarlos en un tuper con el mismo líquido de cocción o bien aliñarlos. Yo suelo dejarlos con AOVE, zumo de limón, un poco de sal, orégano (o cualquier otra hierba) y un montón de ajo fresco laminado.

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escalope vegano con patatas panaderas y chimichurri

Puedes hacerlos a la plancha y acompañarlos de patatas panaderas con un poquito de chimichurri.

Están increíbles. Y lo más importante, ningún animal ha sido asesinado para que te los comas ❤

So go fucking vegan, hombre ya! 🙂

mantequilla (receta de S. M. Conroy)

Nunca he sido mucho de mantequilla, la verdad, pero de higos a brevas me apetece una tostadita y en algunas recetas se usa para pochar cebolla y otras verduras. Sólo por eso solía tener siempre una terrina de margarina de ésa industrial en el frigo. Luego me enteré de toda la movida con el aceite de palma y empecé a leer las etiquetas, ya no sólo para asegurarme de que lo que fuera no llevaran nada de origen animal, sino para evitar comprar productos con palma. Fue así como me di cuenta de dos cosas: la primera, que casi todo lo que lleva aceite, lleva palma; la segunda, que encontrar una margarina vegetal sin nada de palma en supermercados normales era poco menos que imposible. Así que decidí buscar una receta y hacerla yo.

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se ve muy blanca y brillante porque saco unas fotos de mierda

De entre mis dos opciones principales, a saber, Miyoko y Conroy, opté por el segundo. Curiosamente esta receta no es de su libro Non dairy evolution, sino del Seitan and beyond (pág. 27). La receta de Miyoko la tenéis en el blog de Olga.

Si decidís hacerla, veréis que no tiene mucha ciencia. Ninguna en realidad. Medir, mezclar, procesar y refrigerar. Con tener todos los ingredientes y una procesadora o una batidora potente, basta.

Por ponerle una pega, sale demasiada cantidad, unas dos tazas, que es casi medio litro de mantequilla. Lo que yo he hecho es dejar parte fuera y el resto cortarla en bloques, envolverla muy bien en papel film y congelarla. Congelada aguanta hasta 3 meses y para usarla sólo tienes que sacar 1 bloque y dejar a temperatura ambiente (o en el frigo si es verano) un rato antes de usarla. En el frigo, siempre bien cubierta, aguanta hasta dos semanas.

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untada y fundiéndose con el pan

He puesto enlaces en los ingredientes que no venden en supermercados, por si no sabéis dónde comprarlos.

Ingredientes.

  • 1 Taza de aceite de coco refinado (no, no vale aceite sin refinar; salvo que quieras que sepa y huela a coco, claro, entonces sí).
  • 1/3 Taza de aceite suave (yo usé de girasol).
  • 2/3 Taza de leche de soja sin edulcorar. También vale la leche de almendras.
  • 2 Cucharadas + 2 cucharaditas de lecitina de soja.
  • 1 cucharadita de azúcar (yo uso integral ecológica).
  • 1/2 cucharadita de ácido láctico en polvo (puede sustituirse por 1 cucharadita de vinagre de manzana o de zumo de limón; yo usé limón porque el puto ácido láctico sólo lo encuentro líquido).
  • 1/2 ó 1 cucharadita de sal fina (al gusto, como si no le echas; yo le eché 1).
  • 1 cucharadita de levadura nutricional.
  • 1/2 cucharadita de xantana gum o de guar gum (yo usé xantana).

Preparación.

Antes de nada, asegúrate de que tienes todos los ingredientes en las cantidades necesarias. Ahora prepara el molde donde la vayas a guardar. Puedes usar uno de silicona (en cuyo caso tendrás que cubirlo con film trasparente) o un tuper con tapa. Yo uso un tuper que forro con film transparente grueso (del que venden en Mercadona) para desmoldar mejor. Es importante que te asegures de que el molde es de al menos medio litro, ya que salen 2 tazas de mezcla. Otra opción, más cómoda seguramente, sería usar cubiteras de hielos grandes, de modo que quede directamente porcionada.

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¡palma-free, señorxs! está to güena 🙂

Salvo que hagas esta receta en julio en Sevilla, empieza derritiendo el aceite de coco para medir la taza que te hace falta. Yo lo hago al baño María. Si derrites más de la cuenta, no te preocupes; en un rato habrá solidificado de nuevo.

Ahora en un bol mezcla el aceite de coco con el de girasol y reserva.

En otro bol, mezcla el resto de ingredientes. Ten cuidado de no olvidar ninguno. A mí se me olvidó echar el limón y me di cuenta cuando acababa de verterla en el molde para que enfriara, así que tuve que volver a pasar la mezcla a la Thermomix, añadirle el limón, procesar y volver a guardar.

Ahora agrega a los aceites el resto de ingredientes que tienes mezclados. Integra un poco con unas varillas. Ya puedes verter la mezcla en la procesadora y, empezando por una velocidad bajita, ve subiendo hasta meterle mucha caña. Para, baja con una lengua de silicona lo que se haga subido a los laterales de la Thermomix (o el procesador que tengáis) y procesa unos segundos más hasta tener una masa homogénea y densa. Vierte la masa en un tuper con tapa y refigera durante 2 ó 3 horas antes de usarla.

Luego lo típico, úntala en un buen pan, foto y a instagram con el tag #GoVegan 😛