crema agria fermentada (actualización: con y sin usar rejuvelac).

Crema agria sobre una patata asada. Crema agria sobre unos nachos con queso y pico de gallo (que no es el pico de un gallo, como malpensé yo la primera vez que lo vi en una carta, sino pimiento, tomate y cebolla cortado muy chiquitito). Crema agria sobre Idris Elba… ❤ . La crema agria le va bien a muchas cosas. Bueno, a Idris le queda bien todo, tampoco estoy descubiendo la pólvora 🙂

A mí me encantaba cuando era vegetariana y es una de esas cosas que, sin quitarme el sueño, he echado de menos acompañando a ciertos platos desde que soy vegana. Así que cuando la vi en el Non-dairy evolution me prometí a mí misma hacerla en algún momento. Me echaba pa’trás el tema de que el ingrediente base fueran anacardos, la verdad, porque a mí los sustitutos veganos lácteos que menos me gustan son los que llevan una base de frutos secos. Pero bue… qué menos que concederle el beneficio de la duda al sr. Conroy.

La receta en sí es bastante sencilla aunque no precisamente rápida. Tienes que haberla previsto días antes porque necesitas tener hecho rejuvelac y eso lleva unos días (salvo que seas previsora/or y tengas congelado). También tienes que tener anacardos crudos en tu despensa. Y no sé a vosotrxs, pero a mí me salen a unos 14 pavos el kilo. Vamos, que sencilla no implica ni rápida, ni barata. Es un capricho, sí… pero yo es que me consiento mucho a mí misma 🙂

El caso es que había hecho un carro de rejuvelac (*ver nota a pie de receta) la semana anterior y había comprado anacardos para varias recetas que quería probar. El resto era dejarlos en agua y a la mañana siguiente procesar 4 cosas en la Thermomix. ¿Qué podía salir mal?

No, no es una pregunta retórica (ojalá).

¡Atiende! Pasos para NO hacer crema agria:

  1. Hacer rejuvelac.
  2. Dejar anacardos (a precio de sangre de unicornio) en remojo el día antes.
  3. Echar todo a la Thermomix.
  4. Meter la lengua de silicona (ésa que tienes hace tanto tiempo y que adoras) para bajar los anacardos que se van quedando en el lateral.
  5. Hacerlo con la Thermomix en funcionamiento porque “tú controlas”.
  6. Quedarte sin lengua de silicona y sin crema agria todo en uno.
  7. Llorar y maldecir en 7 lenguas, algunas de ellas desconocidas, a dioses imaginarios.
  8. Plantearte la posibilidad de que la silicona no esté tan mal e incluso de que hayas creado un plato único.
  9. Imaginarte en urgencias, explicando que no, que no te drogas. Que lo único que se te ocurre que te ha podido sentar tan mal quizá sean unas trazas de silicona. Quizá, eh…

crema agria al aroma de silicona 🙂

Y como quien no se consuela es porque no quiere, pasado un rato me dije que podría haber sido peor (podría haberme cargado la Thermomix; podría haber metido un poquito la mano para bajar la masa y haber tenido que aprender a cocinar con la izquierda, podría… ). Tiré todo, limpié la máquina y volví a dejar anacardos en remojo para el día siguiente. Ésa es la actitud, Loki and the loker, me dije también.

Y así fue como, un día más tarde de lo previsto, hice por fin mi primera crema agria.

Para lxs que hayáis llegado hasta aquí, enhorabuena, habéis demostrado tener la suficiente paciencia como para hacerla. Y ahora sí, empieza la receta 🙂

Ingredientes (si la hacéis CON rejuvelac):

  • 1 Taza y 1/2 de anacardos crudos.
  • 1 Cucharada de aceite de coco refinado.
  • 3/4 Taza de Rejuvelac.
  • 1/4 cucharadita de sal fina.

Ingredientes (si la hacéis con cápsulas de probióticos):

  • 1 Taza y 1/2 de anacardos crudos.
  • 3/4 Taza de agua mineral o de agua filtrada
  • 1/2 cucharadita de sal fina.
  • 2 cápsulas de probióticos veganos (yo compro éstas).

Procedimiento:

Una vez aclarado lo que NUNCA hay que hacer, veamos lo que sí.

Si la vas a hacer con rejuvelac, tienes que haberlo preparado previamente (abajo dejo un enlace al método que sigo yo). También tienes que haber dejado los anacardos en remojo la noche antes (u 8 horas antes, si los dejas por la mañana y quieres hacerla por la tarde). Si empieza a hacer demasiado calor, mételos en el frigo.

crema agria vegana

Mide la cantidad de aceite de coco que necesitas y derrítelo. Yo lo hago poniéndolo en una tacita de café o en un vaso, que a su vez pongo al baño María en una sartén. No se tarda nada y si sobra lo devuelvo al tarro porque en unos minutos solidificará otra vez. Aparta mientras escurres los anacardos.

Ahora escurre bien los anacardos y añádelos a tu procesadora o batidora potente junto con la sal y el aceite de coco líquido que tenías apartado. Conroy agrega en este punto también el rejuvelac. Yo procesé primero estos 3 ingredientes, parando la Thermomix de vez en cuando (algo he aprendido) y bajando con una puta pala de madera (porque mi lengua de silicona había muerto, RIP, y no había podido comprar otra aún) la masa que se iba quedando en los laterales. Si añades el rejuvelac desde el minuto uno, vigila que la masa no se caliente demasiado o echarás a perder los probióticos del agua enzimática. Si lo haces como yo, cuando la mezcla esté más o menos cremosa (aunque espesa), añade el rejuvelac y procesa unos segundos más para asegurarte de que se integra bien.

Si la haces con las cápsulas de probióticos, simplemente sáltate el paso de hacer y añadir el rejuvelac, sustituye el aceite de coco por el agua, y añade el interior de las 2 cápsulas de probióticos a la procesadora. El interior, ojo, no la cápsula entera (tienes que abrirlas y vaciarlas).

Ahora vierte la crema en un recipiente con tapa y déjala fermentar a temperatura ambiente de 24 a 48 horas. Ten en cuenta que a mayor temperatura ambiente, antes fermentará, así que puedes probarla a las 24 horas, a ver qué tal va.

Una cosa que ocurrirá durante el proceso de fermentación es que la masa aumentará de volumen tomando una textura como con burbujas de aire en su interior. Esto es perfectamente normal, así que no la vayas a tirar. Cada 12 horas, abre la tapa y deja que salga el dióxido de carbono acumulado y vuelve a tapar.

Cuando esté fermentada, bátela con unas varillas muy enérgicamente. Luego ponle un papel film por encima y aplasta la superficie alisándola con la parte de abajo de una cuchara de modo que el papel quede pegado a la crema. De este modo evitarás la oxidación y los cambios de color.

Ahora cierra de nuevo el tuper y guarda en el frigo al menos 12 horas antes de consumir. Ten en cuenta que cuanto más tiempo pase, más espesará y más sabor tendrá.

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(*) Yo el rejuvelac lo hago siguiendo este método. Uso Kamut (un tipo de trigo muy poco modificado a lo largo de la historia) que compro en Mercado flotante. Según Conroy, el rejuvelac aguanta 2 semanas en el frigo, aunque va perdiendo potencia conforme pasa el tiempo, por lo que es mejor usarlo lo antes posible.

tostadas con queso vegadelphia, aguacate y topping de cáñamo.

– Qué es un rito ? – dijo el principito.
– Es algo también demasiado olvidado – dijo el zorro. – Es lo que hace que un día sea diferente de los otros días, una hora de las otras horas. Mis cazadores, por ejemplo, tienen un rito. El jueves bailan con las jóvenes del pueblo. ¡Entonces el jueves es un día maravilloso! Me voy a pasear hasta la viña. Si los cazadores bailaran en cualquier momento, todos los días se parecerían y yo no tendría vacaciones.

Sí, molaría más si los cazadores los jueves tuvieran la costumbre de irse un poquito a la mierda y quedarse allí, pero el mensaje se entiende, no?

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desayunos de domingo

En mi casa pasa algo parecido los domingos por la mañana, pero con el café. Si el resto de días los cafés son o solos (Chema y yo) o con leche (de soja para Nacho y de avena para Paula), los domingos nuestros cafés se visten diferente. Nacho, por ejemplo, cuando vuelve del parque con Brow, se pone un café vienés, de esos de polvito, y se lo toma sentado en el sillón mientras lee sobre el Islam o sobre la Edad Media o sobre lo que quiera que abarque el tomo de la enciclopedia de Historia que acompaña desde hace tiempo a su café de los domingos. Yo, que normalmente lo tomo solo, con una cucharadita de azúcar, los domingos le pongo nata montada (vegana, ofkors) y me siento a la mesa a tomármelo mientras observo a Nacho leer. Y es que a mí, si hay algo que me ponga más que un tío con barbaca, es un tío con barbaca leyendo historia en papel. Paula los días de fiesta en general ronea hasta tarde y cuando por fin amanece, lo hace despeinada y con cara de dormida, nos saluda con la mano y se va a la cocina a ponerse un café bombón. Y en cuanto a Chema, su café sigue siendo solo, como a diario, pero los domingos lo acompaña con algo, ya sean churros, pan de espelta o, como en el caso de hoy, pan de centeno con queso de untar, aguacate, semillas de cáñamo y AOVE.

La receta de este queso me da hasta cosica ponerla, porque doy por hecho que cualquiera que lleve un mes siendo veganx sabrá hacerlo. Pero por si alguien, un muggle quizá que ande tonteando con el veganismo, no sabe que puede hacer su propio queso de untar a base de yogur de soja sin edulcorar, por aquí la dejo.

Dejo también la receta de este topping a base de semillas de cáñamo que, en teoría al menos, es para ensaladas, pero que en casa nos estamos comiendo a cucharás, de bueno que está. Si conseguís no coméroslo a caraperro y guardarlo para algo especial es que no lo habéis hecho bien :). La receta de este topping la saqué del Salad Samurai de T. H. Romero, mi última adquisición.

Queso *Vegadelphia a las finas hierbas.

(*untable tipo Philadelphia pero libre de explotación animal)

Ingredientes. 

  • Yogures de soja sin edulcorar (el queso suele quedarse en la mitad de la cantidad que uses, así que tú mismx; yo suelo usar mínimo 3).
  • Un chorrito de limón.
  • Una pizca de sal fina.
  • Una pizca de hierbas provenzales u otra hierba aromática que te guste.

Procedimiento.

Para hacer este queso necesitarás un vaso de batidora (o cualquier otro recipiente al que poder colocarle encima un colador), un colador, un paño de algodón y un tupper donde guardar el queso resultante.

Simplemente tienes que vaciar los vasitos de yogur sobre sobre el paño de algodón, que pondremos a su vez sobre un colador, y dejarlo reposar 24 horas a temperatura ambiente, tapado con el propio paño, en algún lugar apartado de la luz directa. Fin.

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de izquierda a derecha: yogur sudando suero, anacardos en remojo y almendras en remojo.

Como se puede apreciar en la foto (y ahí llevaba sólo 12 horas), el yogur irá perdiendo el suero, que irá cayendo en el vaso de la batidora (o donde tengas apoyado el colador). A su vez, en el paño irá quedando una bola cada vez más espesa que al cabo de un día tendrá el sabor y la textura del queso de untar.

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bola de queso recién sacada del paño

Al cabo de 24 horas, con las manos bien limpias, podrás retirar la bola de queso del paño y ponerla en un tupper. Una vez allí, la mueves con un tenedor o con una cuchara para darle la textura del queso de untar, le añades la sal (échale poca y prueba, que pa echarle más siempre hay tiempo, pero como lo pongas salado no tiene arreglo), las hierbas y un chorrito de limón, vuelves a mezclar y listo.

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queso vegadelphia terminado 🙂

Este queso aguanta en el frigo, en un tupper bien cerrado, unos 4 ó 5 días, aunque en mi casa nunca llega a durar tanto.

Topping de semillas de cáñamo.

Ingredientes. 

  • 1 Taza de semillas de cáñamo crudas (yo suelo comprarlas aquí o aquí).
  • 6 Cucharadas de zumo de limón.
  • 2 Cucharadas de agua.
  • 4 cucharaditas de pasta de shiro-miso o mismo blanco.
  • 2 cucharaditas de orégano seco.
  • 1/2 cucharadita de sal fina.

Procedimiento.

Precalienta el horno a 160º. Deja fuera la bandeja y fórrala con una hoja de papel para horno o papel vegetal.

En un bol, mezcla muy bien todos los ingredientes excepto las semillas hasta que tengas una marinada uniforme. Ahora agrega las semillas de cáñamo a la marinada y mezcla para que se empapen bien. Luego vierte las semillas con la marinada sobre la bandeja de horno que forraste con papel vegetal y extiéndelas bien. Hornea 15 minutos.

Pasados 15 minutos, saca la bandeja del horno, mueve un poco las semillas con un tenedor, vuelve a extender y ponlas de nuevo al horno unos 20 minutos, moviéndolas de vez en cuando.

Cuando la marinada se haya evaporado por completo y las semillas parezcan húmedas, apaga el horno, muévelas con un tenedor y deja al calor residual del horno unos minutos hasta que estén secas y doradas.

Sácalas del horno, muévelas con un tenedor y deja que se enfríen por completo. Una vez frías, guárdalas en el frigo en un recipiente con tapa y úsalas en un plazo de dos semanas. Tranquilx, no te van a durar tanto ni de coña.

caldo de (sobras de) verduras

El nombre de esta receta es de por sí un spoiler a la altura de ‘Crónica de una muerte anunciada’... Pero con to y con eso os voy a contar cómo hacer un caldo de verduras que te mueres (al hilo del libro de GGM… ains, qué chispa tengo) con esas cosillas que normalmente tiramos cuando nos metemos en la cocina. La receta la vi en un vídeo de esos de trucos para cocinar y me pareció una ideaca así que empecé a guardar todo, a ver qué salía…

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caldo de sobras de verduras

Este de la foto lo hice ayer, durante unas dos horas, mientras cocinaba otras cosas en otros fuegos. Y cuando lo probé y vi el color que tenía, flipé. Mucho. De hecho creo que es el mejor caldo de verduras que he probado.

Las verduras, cuyos restos fui acumulando a lo largo de una semana para hacer el mío, fueron: zanahoria, cebolla, puerro, champis, brócoli, coliflor, patatas, calabaza y puerro. Proporciones, por motivos obvios, no puedo dar. Es otra de las cosas que me gustan de esta receta, que cada vez va a salir diferente, pero siempre saldrá rico porque las verduras que uso normalmente suelen ser ésas y todas me encantan 🙂

Y como entre los ingredientes veréis que hay pieles de cosas que se pelan con pelador, aprovecho para contaros que el otro día me compré dos (porque el que tenía para pelar tomates lo debí tirar sin darme cuenta junto con las pieles; así soy yo): uno como el que tiré y este otro. Los dos son maravillosos y, para mí, una inversión porque los uso muchísimo. Llevaba tiempo con ganas de uno que fuera bueno y ancho y la espera ha merecido la pena. Os lo digo por si estáis pensando comprar alguno. Y un poquito para chulear, eso también 😉

Ingredientes.

Restos de verduras que solemos desechar al cocinar, esto es:

  • la primera capa de la cebolla / puerro.
  • la parte verde del puerro, ésa que siempre te preguntan en la frutería que si te la cortan y tú dices que sí. Not anymore.
  • las bases (yo les llamo los culos, pero bue) de las zanahorias, cebollas, puerros, etc.
  • las pieles de las zanahorias, calabazas, nabos, patatas y en general todo lo que peles con un pelador.
  • los tallos de champis, brócoli, coliflor.
  • la vaina de las cosas con vaina (guisantes, edamame etc.).
  • la parte que descartas (porque está fea) de verduras que vienen rotas.
  • los tallos del perejil cuando te quedas con las hojas y tiras el resto.

Anyway, en el blog de Olga, que sabe muchísimo más que yo de (entre otras cosas) cocina, tenéis una lista detallada de qué verduras usar con alegría, cuáles con moderación y de cuáles pasar si no queréis que amargue.

Lleva además:

  • 2 cucharaditas de sal (o menos, o más, o nada, a tu gusto).
  • 2 hojas de laurel seco.
  • 1 chorrito de AOVE (aceite de oliva virgen extra).
  • pimienta negra molida (si te va, si no, no se la eches y ya).
  • cualquier otra especia que te guste.

Preparación. 

Para hacer esta receta necesitarás una bolsa (o dos si son pequeñas) de esas para congelar que tienen cierre de zig-zag. Las venden en cualquier supermercado.

También tendrás que lavar muy bien las verduras para que el caldo no lleve tierra, caracoles (o ya no sería vegano), ni otras cosas del campo. Por descontado, tampoco se trata de aprovechar tooooodo en plan posguerra. Si los pies de los champis tienen mucha tierra, corta la parte donde la tengan y quédate con el resto. Personalmente no guardo las raíces de las hortalizas, pero pa’gustos, colores.

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‘Vegan for the voiceless’, no puede ser más chula mi taza ❤

Y ahora al lío. De lo que se trata es de ir guardando en una bolsa para congelar todos esos restos e ir acumulando. ¿Que pelas patatas? Las lavas bien antes y las pieles las guardas en la bolsa. ¿Que usas una cebolla? La capa que descartas porque está un poco fea o dura, y las bases, a la bolsa. Y así con todo. Cada vez que vayas a guardar algo nuevo, la sacas del congelador, metes lo que sea, la cierras muy bien (intentando dejar la menor cantidad de aire posible), y de nuevo al congelador.

Cuando tengas la bolsa (o bolsas) llena, pones una olla grande con 1.5 ó 2 litros de agua, vacías las bolsas en ella, le añades la sal, la pimienta, el laurel, el AOVE y lo dejas cocer a fuego lento, sin tapa, durante un par de horitas o más. Cuanto más tiempo cueza y más verduras tenga, más concentrado estará el caldo, obviamente.

Cuando esté a tu gusto, cuelas el caldo con un colador fino al que puedes ponerle una tela quesera si quieres un caldo súper fino, y al final aprietas muy bien las verduras (como si estuvieras haciendo leche vegetal) para extraer toda la sustancia que puedas. Si has usado la tela quesera, es muy fácil de exprimir. Te quedará una bola de verduras del mismo color que cuando mezclabas plastilinas de todos los colores (lo que viene siendo color caca). Bueno, pues ésa la tiras, que ya le has sacado bastante.

El caldo resultante puedes guardarlo en el frigo y usarlo en unos días, o congelarlo en forma de cubitos (si has conseguido hacerlo muy concentrado) e ir usándolo en distintas recetas. O puedes, como yo, servírtelo en una taza bien chula y tomártelo calentito, que te lo has ganao, hormiguita 🙂

 

escalopes (veganos, ofkors).

Esta receta tiene dos pegas: 1. es (fácil pero) elaborada y 2. se parece tanto a un filete de carne (=murder) que da un poquito de mal rollo, la verdad.

Por otro lado: 1. están buenísimos, 2. si quieres enamorar con tu comida a un/a muggle, con estos escalopes lo vas a petar, 3. los ingredientes usados son de lo más normal (si eres vegan, claro) y se encuentran fácilmente y 4. pueden congelarse, por lo que puedes doblar las cantidades y congelar (sin nada de líquido y bien envuelto en film) para otro día.

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vampiros a mí… 🙂

Con las cantidades que he puesto salen ocho filetes finitos, como los de la foto, que con acompañamiento dan para unos cuatro platos. Salvo que seáis unxs ansias, como yo, entonces tendréis para tres. O para dos…  🙂

La receta original (que he tuneado) la he sacado del Seitan and beyond, de Skye Michael Conroy, un libro que a pesar de no traer fotos está muy bien. Curiosamente, si lo compráis en pdf sí trae fotos, con lo que podéis imprimirlo y encuadernarlo y en mi no solicitada opinión es mejor inversión que el original (porque te haces una idea de cómo quedan los platos).

Ingredientes

Secos:

  • 1 Taza de gluten de trigo.
  • 2 cucharaditas de cebolla en polvo.
  • 2 cucharaditas de ajo en polvo.
  • 1 cucharada de levadura nutricional.
  • pimienta negra al gusto.

Líquidos: 

  • 70 gramos de tofu prensado (yo compro y recomiendo mucho el que venden en ALDI, marca GUTBIO). Cuando lo batas se quedará líquido, no te preocupes 🙂
  • 1/4 Taza de agua.
  • 1/4 Taza de zumo de limón.
  • 1 Cucharada de tamari o de salsa de soja.
  • 1 Cucharada de pasta de miso blanco o shiromiso (yo compro ésta en un hiperoriente de Sevilla).
  • 1 Cucharada de aceite de oliva virgen extra.

Caldo para cocer los escalopes: 

  • 3 litros de agua con un par de pastillas de caldo vegetal o bien 1.5 litros de agua y 1.5 litros de caldo vegetal casero.
  • 1/4 Taza de tamari o salsa de soja.
  • 3 dientes de ajo machacados.

Procedimiento.

Sé que es cansino andar recordando siempre lo mismo, pero antes de nada asegúrate de tener todos los ingredientes que necesitas. Si no tienes limón, por ejemplo, puedes poner 1/2 taza de agua. Si no tienes levadura nutricional, no pasa nada porque no se la eches. Pero si no tienes gluten de trigo, como me pasó a mí ayer, vas jodidx. Menos mal que justo al lado de mi frutería hay una parafarmacia donde venden todas estas cosas mágicas que usamos lxs veganxs y en 5 minutos se me había pasado el agobio (ya tenía lista la mitad de la receta cuando me di cuenta de que estaba sin gluten).

Una vez comprobado que tienes todos los ingredientes, precalienta el horno a 180 grados. Y si quieres ir adelantando, deja preparada la olla donde en un ratito vas a cocer los filetes.

Ahora al lío…

Coge un bol grande y mezcla en él los ingredientes secos con unas varillas.

Trocea el tofu (puedes hacerlo a mano) y en una procesadora (o en un vaso de batidora potente), echa los ingredientes líquidos y dale caña hasta que tengas una mezcla líquida y cremosa. Si parte del tofu se va hacia los lados, baja con una lengua de silicona, devuélvelo a la mezcla y sigue batiendo/procesando. Yo lo hice con la Thermomix, empezando por una velocidad baja y subiendo hasta el 8. En 1 minuto, 2 a lo sumo, debe estar.

Ahora vierte la mezcla líquida sobre los ingredientes secos y mezcla todo muy bien. Luego, a mano, amasa un par de minutos o tres hasta que esté todo muy bien integrado.

Haz un bloque y córtalo en dos partes iguales, éstas en dos cada una, y aquéllas en otras dos: ea, ya tienes 8 trozos. Ahora coge cada trozo y aplástalo un poco con la mano y a continuación pásale el rodillo para extenderlo, haciendo que quede fino y flexible. Si ves que te cuesta o que se rompe (no debería), igual es que está muy seco; a mí me pasó con la primera mitad de masa que trabajé, y con la segunda lo que hice fue humedecerme las manos e hidratar así la masa que estaba trabajando. Tú mismx irás viendo si necesita más o menos humedad. Cuando esté elástica y al pasarle el rodillo no se rompa y al levantarlo no se encoja, es que está perfe ;).

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cuando salen del horno quedan como suela de zapato, pero tranquis, luego se ablandan al cocer

Cuando tengas los 8 filetes hechos, colócalos en la bandeja del horno sobre un papel vegetal y mételos unos minutos a 180. Dependiendo de lo finos que los hayas hecho, bastarán 10 ó 20, lo justo para que se cree una capita protectora por fuera para que a la hora de cocerlos no se conviertan en una esponja. Yo la segunda tanda, que fueron los que me salieron bien y estaban muy finitos, los puse menos de 10 minutos.

Mientras se hacen, ve poniendo a hervir el caldo de cocción que habías dejado preparado.

Esto es MUY IMPORTANTE: si quieres una textura homogénea, como la que queda cuando haces seitán al vapor, tienes que asegurarte de que una vez que eches los filetes al agua, ésta no hierva en ningún momento. Para eso baja el fuego al mínimo o incluso usa el más pequeño que tengas, al mínimo. Deja que se hagan 20 minutos, destapados, pero asegúrate de mover de vez en cuando para que los que quedan arriba también estén cubiertos. Yo lo hice poniéndoles encima un colador de espaguetti, de modo que servía de peso y los escalopes quedaban sumergidos todo el rato, pero sin tapar (por los agujeros).

Pasados esos 20 minutos, apaga el fuego y déjalos reposar en el mismo líquido de cocción hasta que se enfríen. Cuando los saques, puedes dejarlos en un tuper con el mismo líquido de cocción o bien aliñarlos. Yo suelo dejarlos con AOVE, zumo de limón, un poco de sal, orégano (o cualquier otra hierba) y un montón de ajo fresco laminado.

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escalope vegano con patatas panaderas y chimichurri

Puedes hacerlos a la plancha y acompañarlos de patatas panaderas con un poquito de chimichurri.

Están increíbles. Y lo más importante, ningún animal ha sido asesinado para que te los comas ❤

So go fucking vegan, hombre ya! 🙂

mantequilla (receta de S. M. Conroy)

Nunca he sido mucho de mantequilla, la verdad, pero de higos a brevas me apetece una tostadita y en algunas recetas se usa para pochar cebolla y otras verduras. Sólo por eso solía tener siempre una terrina de margarina de ésa industrial en el frigo. Luego me enteré de toda la movida con el aceite de palma y empecé a leer las etiquetas, ya no sólo para asegurarme de que lo que fuera no llevaran nada de origen animal, sino para evitar comprar productos con palma. Fue así como me di cuenta de dos cosas: la primera, que casi todo lo que lleva aceite, lleva palma; la segunda, que encontrar una margarina vegetal sin nada de palma en supermercados normales era poco menos que imposible. Así que decidí buscar una receta y hacerla yo.

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se ve muy blanca y brillante porque saco unas fotos de mierda

De entre mis dos opciones principales, a saber, Miyoko y Conroy, opté por el segundo. Curiosamente esta receta no es de su libro Non dairy evolution, sino del Seitan and beyond (pág. 27). La receta de Miyoko la tenéis en el blog de Olga.

Si decidís hacerla, veréis que no tiene mucha ciencia. Ninguna en realidad. Medir, mezclar, procesar y refrigerar. Con tener todos los ingredientes y una procesadora o una batidora potente, basta.

Por ponerle una pega, sale demasiada cantidad, unas dos tazas, que es casi medio litro de mantequilla. Lo que yo he hecho es dejar parte fuera y el resto cortarla en bloques, envolverla muy bien en papel film y congelarla. Congelada aguanta hasta 3 meses y para usarla sólo tienes que sacar 1 bloque y dejar a temperatura ambiente (o en el frigo si es verano) un rato antes de usarla. En el frigo, siempre bien cubierta, aguanta hasta dos semanas.

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untada y fundiéndose con el pan

He puesto enlaces en los ingredientes que no venden en supermercados, por si no sabéis dónde comprarlos.

Ingredientes.

  • 1 Taza de aceite de coco refinado (no, no vale aceite sin refinar; salvo que quieras que sepa y huela a coco, claro, entonces sí).
  • 1/3 Taza de aceite suave (yo usé de girasol).
  • 2/3 Taza de leche de soja sin edulcorar. También vale la leche de almendras.
  • 2 Cucharadas + 2 cucharaditas de lecitina de soja.
  • 1 cucharadita de azúcar (yo uso integral ecológica).
  • 1/2 cucharadita de ácido láctico en polvo (puede sustituirse por 1 cucharadita de vinagre de manzana o de zumo de limón; yo usé limón porque el puto ácido láctico sólo lo encuentro líquido).
  • 1/2 ó 1 cucharadita de sal fina (al gusto, como si no le echas; yo le eché 1).
  • 1 cucharadita de levadura nutricional.
  • 1/2 cucharadita de xantana gum o de guar gum (yo usé xantana).

Preparación.

Antes de nada, asegúrate de que tienes todos los ingredientes en las cantidades necesarias. Ahora prepara el molde donde la vayas a guardar. Puedes usar uno de silicona (en cuyo caso tendrás que cubirlo con film trasparente) o un tuper con tapa. Yo uso un tuper que forro con film transparente grueso (del que venden en Mercadona) para desmoldar mejor. Es importante que te asegures de que el molde es de al menos medio litro, ya que salen 2 tazas de mezcla. Otra opción, más cómoda seguramente, sería usar cubiteras de hielos grandes, de modo que quede directamente porcionada.

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¡palma-free, señorxs! está to güena 🙂

Salvo que hagas esta receta en julio en Sevilla, empieza derritiendo el aceite de coco para medir la taza que te hace falta. Yo lo hago al baño María. Si derrites más de la cuenta, no te preocupes; en un rato habrá solidificado de nuevo.

Ahora en un bol mezcla el aceite de coco con el de girasol y reserva.

En otro bol, mezcla el resto de ingredientes. Ten cuidado de no olvidar ninguno. A mí se me olvidó echar el limón y me di cuenta cuando acababa de verterla en el molde para que enfriara, así que tuve que volver a pasar la mezcla a la Thermomix, añadirle el limón, procesar y volver a guardar.

Ahora agrega a los aceites el resto de ingredientes que tienes mezclados. Integra un poco con unas varillas. Ya puedes verter la mezcla en la procesadora y, empezando por una velocidad bajita, ve subiendo hasta meterle mucha caña. Para, baja con una lengua de silicona lo que se haga subido a los laterales de la Thermomix (o el procesador que tengáis) y procesa unos segundos más hasta tener una masa homogénea y densa. Vierte la masa en un tuper con tapa y refigera durante 2 ó 3 horas antes de usarla.

Luego lo típico, úntala en un buen pan, foto y a instagram con el tag #GoVegan 😛

croquetas de calabaza y nueces

No pensaba subir esta receta tan pronto, cuando no me ha dado tiempo ni de acabarme el último bizcocho que hice para la anterior, peeeero….

Existe un grupo en feis, llamado Gordivegans sin fronteras, cuya dinámica consiste en subir fotos de lo que vamos a comer para que al resto le entre mucha hambre y vuelen las proposiciones de matrimonio. No me lo estoy inventando, palabrita. Existe y, como podéis imaginar, es el mejor grupo virtual del mundo.

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croquetas veganas de calabaza y nueces, 100% libre de explotación animal

El caso es que hoy me puse a hacer croquetas. De calabaza y nueces. 50 salieron, como 50 soles. Y se me ocurrió subir fotos del plataco en cuestión, de las que no me había comido mientras las iba friendo, al grupo. Y, sí, hubo propuestas de matrimonio – siempre las hay- y hasta de adopción (¿verdad, Aurora? 🙂 ), pero sobre todo hubo muchxs gordis que me pidieron que subiera la receta.

La receta base para mis croquetas la saqué de aquí y creo que, proporciones aparte, el consejo de echar la leche poquito a poco es lo que le da calidad a la masa, que diría Sanchidrián. La he modificado un poco, aunque las de champiñones de En clave veggie también las he hecho (con leche de soja y de avena, de almendras aún no he probado) y quedan espectaculares, sobre todo si en vez de champis normales las hacéis con boletus o con portobello. Y ya si le añades unos piñones, te corr… estooo, eso, que quedan muy ricas 🙂

Ingredientes para la masa (salen unas 35 croquetas pequeñas)

  • 1 cebolla grandecita picada muy pequeñita.
  • 1 puerro grandecito también, picado igual.
  • 300 gr. de calabaza asada y luego cortada muy chiquitita.
  • 60 gr. de nueces picadas (no hechas harina).
  • 4 cucharadas colmadas de harina de trigo normal y corriente.
  • 300 ml. de leche de soja sin edulcorar (la mía es casera porque tengo la Chufamix).
  • AOVE (para sofreír la cebolla, el puerro y la calabaza)
  • sal, pimienta recién molida y nuez moscada recién molida también.
  • Aceite de girasol (para freírlas).

Ingredientes para el rebozado: 

  • no huevo:
    • 250 ml. de agua.
    • 1 cucharada sopera colmada de harina Yolanda.
    • 1/2 cucharadita de sal negra (para darle el sabor a huevo).
    • Una pizca de cúrcuma (para darle el color del huevo).
    • Una pizca de sal normal.
  • pan rallado.

Preparación: 

Yo las hago con calabaza asada, pero si la echas cruda a la sartén y dejas que se haga junto con la cebolla y el puerro, seguro que también queda bien. Si la haces con calabaza asada, lo primero es poner el horno a unos 180º, cortar varias rodajas de calabaza (que pesen más de 300 gr., que luego hay que quitarles la cáscara), y ponerlas a asar durante un buen rato con un poquito de sal por encima. El tiempo que tarden en asarse dependerá de la calabaza, del horno y del grosor de las rodajas que cortes, así que haz esto cuanto antes.

Mientras se hace la calabaza, ve picando la cebolla y el puerro lo más diminuto que puedas. Puedes intentar hacerlo en una picadora, pero igual te queda como una pasta y no es la idea. Cuando esté todo picado, sofríe a fuego bajo con AOVE hasta que esté blandito.

Cuando esté la calabaza, sácala del horno, quítale la corteza y córtala muy pequeñita. Añádela al sofrito y haz que se mezcle todo bien. A continuación añade las nueces en trozos lo más pequeños que puedas sin llegar a ser harina (puedes usar la picadora con cuidado de no pasarte).

masa-croquetas

masa de croquetas preparada para la metamorfosis 🙂

Ya puedes echar la harina de trigo. Mi consejo es que la eches espolvoreándola sobre la verdura y moviendo todo con la mano que te queda libre. La harina debe tostarse antes de agregar la leche, así que mueve muy bien para que se integre todo. Quedará una especie de masa grumosa que cuesta mover. No te agobies. Más tarde, con la leche, se irán disolviendo los grumos.

Cuando la harina esté bien tostada (o sea, cuando no sientas el brazo y no se vea nada blanco), puedes ir añadiendo la leche que tienes reservada. Es importante no echarla toda de golpe, sino a poquitos. Yo voy vertiendo y moviendo hasta que está toda y serán como 5 ó 6 “poquitos”. Verás que la masa irá tomando consistencia de masa de croquetas. Cuando hayas mezclado todo muy bien, agrega la sal, la pimienta y la nuez moscada, y ve moviendo y probando para ver cómo te gusta.

Una vez que la masa esté a tu gusto, viértela en un recipiente lo más plano posible para que se enfríe. Yo uso una fuente de cristal que forro con papel transparente. Deja, eso sí, que lo haga a temperatura ambiente antes de taparla con papel transparente y pasarla al frigo. Ahora tendrá que reposar unas horas, aunque yo suelo dejarla de un día para otro, antes de montar las croquetillas.

empanando

no huevo y pan rallado

Cuando vayas a hacer las croquetas, prepara un bol con el no huevo (mezclando todos los ingredientes que he puesto arriba) y otro con el pan rallado, saca la fuente del frigo y ve haciendo las croquetas. Yo suelo cortar tiras de masa y luego cada tira la corto de modo que me quedan cubitos (1 cubito= 1 futura croqueta). Después sólo tienes que darle forma de croqueta a cada cubito.

Una vez que tengas todas tus croquetas preparadas, ya puedes pasarlas por la mezcla de no huevo y a continuación por el pan rallado. Lo que yo suelo hacer es ir poniendo todas las croquetas sin rebozar en una bandeja sobre papel vegetal, luego las paso por no-huevo, escurriéndolas con dos cucharas grandes, y por pan rallado, terminando de darles forma. Antes de freírlas suelo meterlas un rato al frigo, tapadas por papel vegetal o papel transparente.

Como no tengo freídora, las frío en sartén, con aceite de girasol muy caliente. Al no estar congeladas, quedan crujientes y doradas por fuera y calentitas y cremosas por dentro. Si las vas a congelar, intenta guardarlas dejando un poco de espacio entre una y otra para que no se peguen, y cuando las vayas a freír, déjalas fuera una media hora antes (quizá menos si es verano y un poco más si es invierno).

croquetas-calabaza

croquetas de calabaza y nueces; podéis dejar vuestras propuestas de matrimonio en los comentarios 🙂

Y ya está, gordivegans, eso es todo. Espero que os gusten 🙂

 

bizcocho de zanahorias y nueces a la naranja

Esta receta ya la dejé en mi otro blog, el personal, pero voy a subirla también por aquí porque desde entonces la he mejorado bastante. Y es que aunque mi horno siga siendo una mierda y sólo caliente por arriba y el termostato sea sólo orientativo, he encontrado una harina, especial para bizcochos, con la que salen QUE TE MUERES. La hay integral y refinada. Yo uso la primera porque sólo porque sea un postre y lleve azúcar (integral también) no quiere decir que no podamos intentar que sea lo más saludable posible.

bizcocho-naranjas

el mejor bizcocho del mundo

Antes, con la harina normal, salía bueno. Ahora sale perfecto, esponjoso, jugoso y, lo más importante, homogéneo. Hasta mi padre, que es capaz de encontrarle pegas a la Capilla Sixtina, se lo comió sin rechistar y al acabar murmuró: “está bueno“, que en su idioma viene a querer decir: “¡WOW, ES EL MEJOR PUTO BIZCOCHO QUE HE COMIDO!

Para hacer este bizcocho necesitarás dos boles grandecitos, unas varillas para mezclar, una báscula, jarras y cucharas medidoras y un molde. Yo uso uno redondo desmoldable, que forro con papel de horno en lugar de con margarina, cortando tiras del que sobra después de forrar la base y usando pinzas de la ropa para que se sujete el papel en los laterales. A ver si le hago fotos porque explicarlo así es complicado.

Ingredientes.

  • 300 gramos de harina integral Bizcochona.
  • 240 gr de azúcar (yo uso integral) o de azúcar de abedul, como ésta por ejemplo (si eres diabéticx).
  • 320 ó 340 gr de zanahoria cruda, sin piel y triturada.
  • 130 gr de nueces troceadas (no trituradas, en trozos, que estén enteritas).
  • 200 ml de zumo de naranja.
  • 180 ml de aceite suave (yo uso de girasol).
  • 1 pizca de sal-
  • 1 cucharadita de bicarbonato.
  • 1 cucharadita de levadura en polvo Royal.
  • 1 cucharadita de canela en polvo.
  • 1 cucharadita de jengibre en polvo.
  • ralladura de 1 naranja.

Preparación.

Lo primero, como siempre, asegúrate bien de que tienes todos los ingredientes. Que si no tienes qué sé yo, canela o jengibre, pues no va a saber igual pero lo puedes hacer. Pero si te falta harina o azúcar o no tienes nueces, zanahorias o naranjas, mejor déjalo pa’otro día.

Ahora forra el molde dejándolo listo para cuando tengas que echar la masa y ve precalentando el horno a 180º.

En un bol añade y mezcla bien con las varillas todos los ingredientes secos: harina, levadura, bicarbonato, jengibre, canela y sal. Yo mezclo aquí también las nueces, pero igual puedes ponerlas en el segundo bol.

En el segundo bol, mezcla el resto: zumo de naranja, ralladura de una de las naranjas, aceite de girasol, azúcar integral, zanahoria triturada y nueces (si no las has mezclado con la harina). Bate todo muy bien con las varillas para que se integre y añade a la mezcla seca del primer bol. Es importante asegurarte de que queda todo muy bien mezclado. Cuando lo esté, ya tienes la masa lista para verterla en el molde y meterla al horno.

porcionbizcochoMételo al horno, a 180º, entre 45 y 50 minutos. Como seguro que sabrás, pero por si acaso yo te lo digo, no abras el horno para ver cómo va, por muy bien que huela, porque se desinflaría. Si te pasa como a mí, que tengo una mierda de horno que calienta sólo por arriba, y ves que se te va a quemar por arriba, ten preparado un trozo de papel de aluminio agujereado con un palillo, abre el horno y colócaselo por encima lo más rápido que puedas a mitad de la cocción. Pero lo ideal es no tenerlo que abrir para nada.

Cuando lo saques (ahora viene la parte difícil), déjalo reposar a temperatura ambiente antes de desmoldarlo. Cuesta, ojo, porque huele tan jodidamente bien que hay que hacer un esfuerzo muy grande para no probarlo así, en caliente. Aun así, espera. Y te lo dice el ansia viva, ojo.

No hace falta guardarlo en el frigo porque no lleva ni huevos ni leche. Y porque no te va a durar dos días, te lo digo ya.

Puedes decorarlo con naranjas confitadas, con un glaseado o dejarlo tal cual. A mí personalmente me gusta más con las naranjas o tal cual, pero pa gustos… 🙂