salsa Alfredo

Bueeeeeeeeeno, pues por fin tengo acceso a WordPress después de casi una semana sin poder entrar, y puedo sentarme a escribir la receta por la que votasteis la mayoría en feis.

Pero primero la historieta de rigor. Juas.

Corría el año 99, yo era vegetariana, me alimentaba a base de pasta, pizza y quesos, y ésta era una de mis salsas favorita del mundo mundial. Recuerdo que la descubrí en el típico libro de recetas que formaba parte de una colección que había en casa de mis padres, y era tan fácil y estaba tan buena que la hacía a menudo. Claro que para hacerla compraba la nata (de origen animal) en bricks de medio litro y le echaba toneladas de parmesano.

Luego me hice vegana y me encontré con que (¡sorpresa!) un brick de nata vegetal minúsculo costaba lo mismo (o más) que un litro de leche de soja. Y entre eso y que por aquel entonces no concebía de ninguna de las maneras una salsa Alfredo sin parmesano, la dejé de tomar.

Hasta el otro día (vamos, hará un mes), cuando llegué por casualidad (y un poco por todas las horas que me paso vagueando, de un blog a otro, buscando cosas nuevas que probar) a esta receta para hacer nata vegana. Y aprovechando que tenía todos los ingredientes y que no parecía llevar más de 2 minutos, probé. Y funcionó. Y flipé. Y desde entonces hasta ahora la habré hecho cienes y cienes de veces. O igual unas seis 🙂

tagliatelle con salsa Alfredo y setas

¿El pero de esta salsa? Que salvo que te quieras dejar la extra de navidad en nata vegana, para poder hacerla tú mismx siempre que quieras, tendrás que invertir en dos ingredientes de esos que a la mayoría le siguen pareciendo rarunos: la lecitina de soja y la goma xantana. En mi opinión, si usáis nata con relativa frecuencia, sale a cuenta comprarlos; te ahorras un montón de pasta a la larga y, teniendo leche de soja sin edulcorar, puedes hacerte una salsita en cualquier momento.

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Si aun así no te he convencido y prefieres seguir comprando los mini bricks de nata a precio de oro blanco, pos na, a tu gusto, mula, que diría mi señor padre. La receta sería igual sólo que con la nata de brick (de los 125 ml por ejemplo), por eso pongo aparte los ingredientes que se le añadirían.

Ingredientes. 

Para la crema (nata para cocinar)

  • 80 ml de leche de soja sin edulcorar.
  • 20 ml de aceite de girasol.
  • 1 cucharadita de lecitina de soja.
  • 1 pizca de goma xantana. (léase “lo que levantas con la punta del mango de una cucharita“, según la autora de la receta original)

Resto de ingredientes (para las cantidades de arriba).

  • 1 Cucharada de margarina vegana (yo suelo comprar la del ALDI).
  • 1 cucharadita de pimienta negra recién molida.
  • 1/2  cucharadita de nuez moscada recién molida.
  • 1 cucharadita de levadura nutricional.
  • sal (al gusto).

Procedimiento.

Antes de empezar con la salsa, ve poniendo el agua a hervir con una cucharada de sal para ir cociendo la pasta, porque el resto va a estar listo en cero coma.

Si has decidido hacer la nata tú, sólo tienes que poner todos los ingredientes para la nata en el vaso de la batidora y batir un par de minutos hasta que la crema espese. En la receta original le añaden un poco de azúcar. Yo he optado por hacerla sin edulcorar porque pa qué.

Hasta ahí lo que viene siendo la nata. Yo lo que hago, ya que he pringado la batidora, es añadirle el resto de ingredientes -salvo la margarina, ojo- y bato todo muy bien hasta que se mezclen.

Una vez que tienes hecha la salsa anterior, coge una sartén o un cazo, preferiblemente antiadherente, pon la margarina, deja que se derrita a fuego muy suave, añade la mezcla y remueve durante unos minutos hasta que se integre todo.

Y ya’stá.

setitas y hierbas sobre la salsa

Respecto a las cantidades, aunque las que he puesto serían lo canónico por persona, en mi familia somos de bañar la pasta en salsa, así que yo suelo hacer nata como para tres para hacer salsa para dos. O nata para seis si vamos a comer lxs cuatro. Y por supuesto, añado las correspondientes cantidades de pimienta, nuez moscada y levadura nutricional, claro; de margarina no hace falta que tripliquéis cantidades, como mucho poned 2 cucharadas si vais a hacer salsa para 6… (no sé si me explico, es tarde y estoy que me caigo).

Como sugerencia de presentación (<– siempre he querido poner esto), te recomiendo que le añadas un variado de setitas (o de champis o shitake frescos si tienes) previamente enjuagadas y pasadas por la sartén con un chorrito de aceite, sal y pimienta, más unos piñones tostados durante 1 minuto a fuego bajo, sin aceite. Queda un plato mucho más vistoso y a la pasta le va que te mueres. Sobre todo si la pasta es buena, como la de Spiga Negra, que barata no es, pero lo vale. Y no, lamentablemente no es ninguna de las de las fotos. Así de cutre soy 😛

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chili vegano

She said that living with me is bringing her down 
For she would never be free while I was around.

 

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Los 3Q3 dándolo todo a ritmo de jazz en The Cavern Club 🙂

Por poneros en antecedentes, si es que alguien que siga este blog vía feis no se ha enterado, a finales de agosto y coincidiendo con la International Beatle Week y con que el grupo de mi ex -de azul, al teclado- tocaba en The Cavern, he estado en Liverpool haciendo de grupi, paseando lo justico y, so fucking me, comiendo como si no hubiera mañana.

Sé lo que estáis pensando: “¡Normal que aprovecharas; la cocina inglesa es famosa por ser deliciosérrima!“. Sí y no. O sea, sí, la cocina inglesa – con sus fish&chips, sus papas asadas con salsota encima y sus huevos con bacon, salchichas y baked beans para desayunar- es irresistible… Exquisiteces todas a las que renuncié para siempre jamás al hacerme vegana. ¡O antes, incluso!

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pizza vegana en el Maguire’s

Por otro lado, durante 5 días no era yo la que cocinaba, lo que siempre es un plus. Además invitaba él, que es la muestra de amor definitiva del mundo mundial, al menos para mí. Ocasiones como ésa se presentan una vez en la vida – o una vez al día si eres rica- , así que no tuve más remedio que ponerme las pilas y buscar alternativas veganas en restaurantes hindúes, vietnamitas, chinos, mexicanos y en pizzerías con opciones veganas. Entre otras cosas me metí entre pecho y espalda platazos ENORMES de verduras al curry con noodles (sin huevo) o con arroz frito, rollitos de primavera, champiñones salteados, arroz biryani con verduras, fajitas de setas y calabaza, chili vegano y pizza con no bacon y demás. Amén de tentempiés como algodón de azúcar, patatas fritas con sal y vinagre y otras mierdas.

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and one more for the road

También me compré chapitas y pegatinas – feministas y veganas-, ropa del Liverpool F.C. en el mismo Anfield – you’ll never walk alone -, y me tomé alguna pinta a la salud de maifrend Diego, del que me acordé bastantillo porque es igual de mala persona que yo y habría flipado con las pintas de las tipas que se ven por allí, con sus caras color albero, sus cejas pintadas con kanfort marrón, y sus elegantísimos outfits. Bueno, y porque estoy acostumbrada a quedar con él y a contarle todas mis mierdas y lo eché mucho de menos (a él y a sus abracitos), sobre todo al final del viaje…

Whatever…

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Crurch of Our Lady and Saint Nicholas

El caso es que desde que arranqué a cocinar y le perdí respeto a los fogones, cada vez que pruebo un plato que me gusta en algún restaurante, siempre pienso cómo podría hacerlo yo en casa. Y eso fue lo que me pasó cuando probé el chili de Las Iguanas, un mexicano con carta vegetariana/vegana (hay que saberlo y pedirla) en el que ya había comido en Edimburgo y al que regresé por sus fajitas de champis.

Que no digo yo que me haya quedado igual, pero después de leer decenas de recetas ajenas y de pedir gordiconsejo en mi grupo favorito de wasap, el de chicas de cuarentaitantos que se van a ir a quemar Granada en breve, esto es lo que me ha salido.

A ver qué os parece.

Ingredientes. 

  • 1 cebolla grande (yo usé una morada porque era la que tenía).
  • 2 Tazas de soja texturizada fina.
  • 4 dientes de ajo.
  • 1/4 de Taza de salsa Tamari (o de salsa de Soja)
  • 1 pimiento verde grande.
  • 2 pimientos jalapeños verdes (ó 4 si tenéis el paladar de plomo).
  • 1 cucharadita de orégano seco.
  • 1 cucharadita de albahaca seca.
  • 1/2 cucharadita de tomillo seco.
  • 1/8 de cucharadita (o una puntita de cuchillo) de cayena en polvo.
  • 1 lata de tomate triturado (400 gr.).
  • 1 lata de judías rojas (260 gr. escurridas) o una cantidad aproximada cocidas en casa.
  • 1 lata de maíz tierno (70 gr.) o el maíz de una mazorca hecho al vapor, si puedes conseguirlo.
  • 1 Taza de agua filtrada o mineral (o del grifo, al gusto).
  • 1/2 cucharadita de salsa siracha.
  • 1 lima (el zumo).
  • sal.
  • AOVE.

(**) con estas cantidades de jalapeños, cayena y siracha, el chili queda picantito pero tampoco para echar fuego por la boca. Si os gusta mucho el picante, es cuestión de echar un poquito más de cada cosa e ir probando.

Preparación.

chili 1

tentempié vegano

Corta la cebolla muy chiquitita – o no, a mí es que me gusta todo así- y ponla a fuego medio con un chorrito de AOVE. Ve picando el ajo en lo que se va haciendo. Cuando empiece a estar entre dorada y blandita, añade la soja texturizada fina y mueve bien. Yo suelo echarle un poquito más de AOVE, según lo pida. Agrega las hierbas -orégano, albahaca y tomillo- y el comino. Incorpora todo.

Ahora añade el ajo, remueve, y luego añade la salsa de soja / Tamari y vuelve a mover. Deja que la soja coja un poco el sabor, moviendo de vez en cuando. Mientras, ve cortando el pimiento verde y el jalapeño, en trocitos chicos o como te dé la gana, que te lo vas a comer tú.

Añade los pimientos (el normal y el jalapeño), la pimienta negra, la puntita de cayena molida, el maíz y mueve todo bien. Agrega el tomate triturado, las judías rojas (previamente lavadas y escurridas) y la siracha, haz que todo se mezcle y baja el fuego. Deja que se haga durante unos 10 minutos antes de agregar el agua.

chili 2.jpg

chili vegano

Ya puedes añadir el agua y dejar que reduzca durante unos 15 minutos más, probando de vez en cuando para que la soja no se quede demasiado blanda. Puede que tengas que añadir un poco más de agua o, al contrario, que tengas que subir el fuego para que se termine de hacer, dependiendo de lo meloso que quieras tu chili.

Por último, añade el zumo de lima, corrige de sal si te parece que está soso, añade un poco de siracha si te parece que te ha quedado poco picante, pilla unas tortillas de maíz o unos nachos para acompañar, y listo :).

Esto no tiene nada que ver. O sí.

despensa vegana

Ser vegana es que es muy caro, me decía hace poco una amiga para justificar que ella no lo era. O para escucharme, la verdad es que ya no lo sé, porque mira que yo no quiero ser una preachy vegan asshole – o lo que es lo mismo, una vegana coñazo de esas que te dan la chapa con el tema-, pero a veces me lo ponen tannn difícil…  Así que antes de seguir con este post, aclararé una cosita: ser veganx no es caro. O por lo menos no es más caro que ser omni. Ya depende de lo que te quieras gastar.

bajando a la playita en un amanecer con niebla

La despensa básica de una persona vegana que cocina -porque tener algo procesado pa un avío, mira, pero comer todo procesado, aparte de ser poco saludable, sí encarece el tema bastantillo- consiste, así en letras gordas, en harinas, cereales (arroz, quinua, avena, etc.), legumbres, frutos secos, semillas, especias, aceite, vinagre, salsa de soja, leches vegetales, tofu/tempeh/soja texturizada, frutas y verduras.

Teniendo un poquito de cada grupo, podéis hacer prácticamente de todo, congelar y tener comida preparada para toda la semana. Sólo es cuestión de organizarse. Palabrita.

En esta entrada no voy a poner ninguna receta, pero voy a compartir una lista de mis básicos en la cocina, diciéndoos dónde los compro (podéis pinchar en cada enlace) por si os sirve de ayuda. Muchos de ellos son productos que podéis encontrar en grandes superficies, como el Carrefour, Mercadona o ALDI. Otros podéis comprarlos online o buscarlos en herboristerías. Ni que decir tiene, fruta y verdura siempre mejor si las compráis según las necesitéis y en la frutería de vuestro barrio, bolsa de tela al hombro; así incentiváis el pequeño comercio, veis realmente lo que os lleváis y evitáis embalajes absurdos.

Inciso: a la hora de ponerme a escribir estuve barajando 2 opciones: poner lista de ingredientes y dónde compraba cada cosa, o lista de sitios y qué cosas compraba en cada uno. Al final he optado por la segunda, que la veo más práctica porque así, sobre todo si estáis empezando, podéis dedicar la mañana del sábado a hacer compra yendo a cada sitio a tiro hecho, como hacemos nosotrxs.

puesta de sol en Cortadura, Cádiz

En Carrefour, que imagino que es un sitio al que todxs tendréis acceso, tienen una línea de productos Eco llamados EcoCesta que molan mucho. Yo suelo comprar ahí los copos de avena suaves (que uso para hacer milanesas, albóndigas, hamburguesas y mil cosas más), y la soja texturizada fina, que uso para la boloñesa, albóndigas, hamburguesas, o simplemente para saltearla con verduritas y especias cuando no tengo nada preparado. Tienen otra soja texturizada fina, de otra línea llamada NaturCesta, que también es una marca blanca de Biogran, pero ésa me gusta bastante menos. También tienen muchas de las harinas básicas que compro (arroz, maíz, trigo integral); vamos, menos la de trigo normal, todas.

La harina de trigo, que es la que más uso, y este muesli que no está nada mal, los compro de la línea Bio.

Luego está la línea Naturcesta de la que compro el gluten de trigo, un básico en la despensa vegana salvo que seas intolerante al gluten, y que uso para hacer seitán, escalopes y demás. Hace un par de años, cuando empecé a cocinar, lo compraba al peso en Red Verde, una tienda de barrio de Sevilla, pero entre que me pilla a tomar por culo y que alguna vez he ido y no tenían, he acabado optando por éste. Y la verdad es que me gusta mucho.

Además, compro allí la famosa harina Yolanda, con la que hago el no huevo para tortillas y rebozados, la harina Bizcochona, la integral concretamente, para cualquier tipo de bizcocho, y el almidón de Yuca marca Yoki, un básico en muchas recetas.

De la marca Native, compro el azúcar moreno integral, eco, que es la que usamos tanto para el café como para cualquier postre que lleve azúcar. Para los bizcochos, como es muy gruesa, suelo molerla antes en el molinillo de café para que se disuelva mejor, aunque si no la mueles, no pasa nada. Yo es que soy mu pijotera.

Otros productos básicos que podéis encontrar en Carrefour si no los encontráis al peso en tiendas de vuestro barrio, que sería lo suyo, son los frutos secos crudos, con los que hacer todo tipo de salsas y quesos, o que podéis usar en platos de pasta, arroces, postres, etc. Para mí, los básicos son las nueces, las almedras y los anacardos. Los enlaces son a productos eco, pero si no os da el presupuesto o simplemente os la pela que sea eco o no, hay bolsas similares de Borges.

Semillas venden ya en casi cualquier lado, allí también, pero la marca Lindwoods tiene unas combinaciones muy interesantes de semillas ya molidas que podéis usar para mil cosas, desde ensaladas hasta “filetes”.

desayunando higos en Zahora 🙂

En cuanto a las legumbres, hay una marca en Carrefour llamada Productos de Nuestra Tierra, que me encanta, que tiene tanto legumbres secas como cocidas de una calidad excelente. En concreto, sus lentejas pardinas (secas o cocidas) son la hostia. Si se os va mucho de presupuesto, una marca que está muy bien y que se encuentra en casi cualquier súper es Luengo. Yo os recomiendo, aunque seáis de cocer vosotrxs mismos las legumbres, tener siempre un par de botes o tres de legumbres cocidas pa’un apuro. En mi armario, por ejemplo, siempre hay garbanzos, lentejas y alubias. También suelo tener estos corazones de alcachofa porque están impresionantes y porque los uso para una crema de alcachofa que me vuelve loca y que se hace en cero coma.

Lácteos de origen vegetal hay muchísimos, con y sin azúcar añadido, con y sin chocolate, con y sin vitaminas añadidas… Yo, las leches vegetales, suelo hacerlas con la Chufamix; pero es cierto que, salvo en el caso de hacerla con copos de cereales, como la de avena y la de arroz, hacerlas unx mismo requiere cierta planificación. Y como yo soy muy desastre y a veces se me olvida dejar lo que sea en remojo el día antes, me gusta tener siempre un par de bricks de soja y avena para tirar de ellos cuando eso pasa. Ahora bien, ¿qué es, para mí, que los uso para cocinar, lo más importante? Básicamente que no lleven azúcares añadidos y que no tengan vitaminas de origen animal añadidas. Dicho esto, los “lácteos” que solemos comprar en casa son la leche de avena de Yosoy y la de Soja de Alpro, y los yogures de soja de Sojasun que son los que uso para hacer quesos con base de yogur. De la marca Sojasun, por cierto, tenéis en Carrefour un montón de productos procesados tipo hamburguesas, postres, etc.

En arroces no voy a entrar porque hay un millón de tipos, dependiendo de para qué, y se pueden encontrar en casi cualquier sitio. Con las especias pasa tres cuarto de lo mismo; aun así, más abajo os enlazaré una tienda online donde tienen mil productos de todo el mundo y donde podréis encontrar ésas un poco más rarunas que no suelen tener en súpers al uso.

Ahora vámonos al ALDI, el paraíso de lxs veganxs. Si no tenéis un ALDI allá donde viváis, os acompaño en el sentimiento, otra cosa no puedo hacer. Pero si lo tenéis… ¡ATIENDE! porque es uno de los súper con una gama más amplia de productos eco y veganos, sin palma muchos de ellos, y con mejor calidad.

Al ALDI hay que ir, para empezar, por su tofu, tanto el ahumado (que se puede comer hasta crudo y sigue estando quetecagas) como el normal duro. ¿Sabéis ese amigo buena gente que a todo el mundo le cae bien y al que nunca oirás una mala palabra de nadie, que unx acaba dudando de si es humano o un replicante? Pues así es el tofu del ALDI. Además es eco y viene envasado al vacío en dos porciones, con lo que puedes usar media y gastar la otra mitad más adelante sin miedo a que se reseque.

Otro producto top del ALDI es su margarina de girasol (*), sin aceite de palma y por supuesto sin leche (os sorprendería la de margarinas que sí la llevan, y no me refiero a trazas).

La quinua, que como sabréis es un pseudocereal de lo más interesante nutricionalmente, fuente de proteínas completas y muy versátil a la hora de cocinar, se ha convertido en un básico de cualquier despensa vegana. Yo la compro de origen local y al peso en mi frutería, pero si no tenéis acceso a algo así, en el ALDI tenéis esta quinua ecológica y de producción controlada.

amanecer en Zahora

En la línea vegetariana (que en realidad es casi 100% vegana y eco) podéis encontrar productos procesados tipo escalopes, salchichas, hamburguesas, patés y demás. La mayoría no los he probado, pero los que sí, como las cremas (las veganas y eco están al final), merecen mucho la pena para tener algo de reserva por si no os apetece cocinar alguna noche.  Luego ya, en plan capricho, tenemos estos nachos bio que son un vicio como picoteo o como entrante en una comida un poquillo especial, sobre todo si los bañas con un buen guacamole casero y una mijita de pico de gallo, o con alguna salsa picantita mexicana. Y si sois más de dulce, la línea de helados GutBio son 100% veganos. Mola o qué 🙂

La fruta y verdura del ALDI también es recomendable en cuanto a que es eco y que a veces tienen productos difíciles de encontrar en la frutería de debajo de tu casa, como shitake fresco o pimientos de 3 colores. Pero eso son pijadas mías :).

El tercer supermercado en el que solemos comprar algunas cosas es el Mercadona, sobre todo por productos de higiene y limpieza, ya que los de la marca propia no testan en animales. Pero como ahora estamos hablando de comida, aquí tenéis una lista de algunos de los productos veganos que podéis encontrar allí. Yo, ya os digo, no soy de comprar comida procesada por sistema, pero para lxs que estéis empezando o no tengáis tiempo/ganas de cocinar, veréis que hay cantidad de cosas y que los precios no son desorbitados. Como capricho, este hummus, sobre todo cuando no estás acostumbradx a hacer el tuyo, está bastante bueno.  Tienen también una línea de helados de soja, pero después de probar los del ALDI, qué queréis que os diga… no hay color.

¿Qué compro yo allí? Pues cuando no pillo la de Alpro en el Carrefour, esta leche de soja o esta otra, de marca blanca, ambas sin edulcorantes. También compro algunas conservas que he probado y me han gustado como para repetir, como las aceitunas negras kalamon en AOVE (que luego uso para las tostadas, aquí no se tira na) de las que no encuentro enlace, sorry, aunque os dejo foto, o este variado de setas (que uso para acompañar la salsa Alfredo). Y cosas muy muy básicas como sal, especias y esas cosillas.

Pero donde de verdad me dejo la pasta no es en ninguno de esos sitios, sino en tiendas online. Concretamente en tres:

Mercado Flotante. Porque encuentro siempre cualquier ingrediente vegano por raro que sea (y si no lo encuentro, lo pido y lo buscan). Porque muchísimos de sus productos son ecológicos y de alta calidad. Porque el pedido mínimo para que el envío sea gratis es muy bajo. Y sobre todo porque son súper amables. Lo último que me pasó con ellos es que, en un pedido que hice, incluí un caldo granulado sabor vacuno que había leído en un grupo de Facebook que era 100% vegano. Aun así, miré los ingredientes y no vi nada raro, así que lo pedí. Entonces me llegó el siguiente privado en Facebook (espero que no les importe que lo comparta):

faro de Trafalgar al amanecer

¡Hola, Gema! Antes de nada, ¡muchas gracias por tu pedido! Quería comentarte un detalle sobre el caldo de Calnort sabor a carne. Al verlo en tu compra, nos ha picado la curiosidad por saber si es vegano o no, ya que la lista de ingredientes es algo ambigua. En concreto, ese “aroma a carne”, que no queda claro cómo se consigue. Al buscar más información en Google, he visto que se discute sobre él en los foros de veganismo sin llegar a una conclusión clara. Al final, hemos resuelto ponernos en contacto con el fabricante, Calnort. Nos han dicho que ese caldo no es apto para veganxs, ya que el aroma a carne se consigue a través de un componente que se saca de las plumas de pato. Sin embargo, nos dicen que el caldo sabor a cordero sí es apto para dietas veganas, ya que el aroma se consigue mediante otro procedimiento. Nos ha parecido importante informarte sobre esto. ¿Te gustaría hacer alguna modificación en tu pedido? Un abrazo, Alexandra“.

¿Son o no son la caña?

Pues eso, que compro bastantes cosas allí, pero mis básicos son este caldo vegetal eco granuladoque uso muchísimo y que es, de lejos, el mejor caldo concentrado que he probado (y he probado unos pocos); el sirope de arce, eco y de grado A, que reconozco que es una pijada pero está impresionante y a mí me gusta tenerlo, hay que quererme así; la soja blanca pelada, que si sois de hacer vuestra propia leche os evita la parte de quitarle las pieles; el kamut, que es una especie de trigo antiguo que va genial para hacer rejuvelac casero (que encontraréis en muchas recetas de quesos veganos); productos mexicanos tipo rajas de chile poblanocualquier especia que sea un poco especial, porque si no la tienen allí, no existe; y si hay algún vinagre o salsa que requiera alguna de las recetas de mis libros de cocina y que no encuentre en un súper normal, la busco allí de cabeza.

El Cocinista. Como ya sabréis lxs que me seguís un poco, cuando me hice vegana, lo único que de verdad me costó dejar fue el queso. Quizá por eso una de las cosas en las que más he invertido es en utensilios y en ingredientes raros con los que hacer quesos, sobre todo fermentos (de origen vegetal, aunque aparezca la palabra “láctico”), aromas y espesantes típicos de recetas de libros de quesos veganos, como xantana gum, agar y carragenato kappa.

Comprar en El Cocinista te compensa si vas a hacer un pedido grande. Si vas a comprar sólo carragenato, xanatana o aroma de queso, esperad a ver mi tercera tienda online favorita del mundo mundial.

Vegan Place. Si vives en Málaga, no sigas leyendo. Tira p’allá y te llevas un poquito de to. O dos poquitos, y un viaje que te ahorras. Si como yo no vives allí y no tienes a mano ninguna tienda donde vendan exclusivamente productos veganos y además colaboren con santuarios animales, ésta es tu tienda.

reading is sexy

Yo vivo en Sevilla, donde sí hay tiendas así, pero qué queréis que os diga… Con Cristina – y Claudia y Olga- me voy a ir de juerga en octubre y, si nada lo impide, de karaoke cuando estemos muy borrachas (lo siento por las futuras riadas que se avecinan), así que puestas a comprar productos que valen lo mismo aquí que allí, prefiero comprárselos a ella.

El pedido mínimo de Vegan Place para que el envío te salga gratis son 65 euros, pero: a) te llega al día siguiente si lo haces antes de las 17h. y b) hay muchísimas cosas que se pueden almacenar, por lo que puedes ser previsor/a y comprar un carro de los productos que más consumas.

¿Qué suelo comprar yo en Vegan Place?

Jackfruit, del tirón. Latas y latas. Antes las compraba en Mercado Flotante, pero Cristina las bajó de precio y como es algo que consumo muchísimo (en fajitas y empanadas, principalmente), cuando hago un pedido, relleno con latas de jackfruit verde en salmuera, que sé que más tarde o más temprano van a caer.

Para el no atún – que hago con jackfruit, por cierto- compro alga Kelp, que luego muelo en el molinillo y que, en teoría, le da sabor a mar.

Levadura nutricional. Que sí, que es más cara que la de cerveza, pero a mí es la que me gusta. La uso para infinidad de platos – quesos, salsas, seitán- y después de haber probado muchas, de distintas marcas y precios, la de Vantastic Foods es la que tengo siempre en mi despensa.

Salsa Tamari (sin gluten) o salsa de soja, lo mismo da. Yo, no os voy a engañar, la compro en un bazar oriental que hay cerca de mi casa, que es donde compro también el edamame congelado, pero por si no la encontráis donde vivís, en Vegan Place podéis comprarla y seguro que además es mejor que la que yo uso, que es de andar por casa. La salsa de soja o la tamari son probablemente las salsas que más se usan en la cocina vegana, tanto para cocinar propiamente dicho como para acompañar tempuras y otros platos. Si ya os movéis en la cocina, no hará falta que os lo cuente, pero si no, quedaos con la copla.

Y siguiendo con saborizantes de origen vegetal, hay una sal – que sala poco- llamada Kala Namak, que le da a las comidas sabor a huevo y que es la que yo uso para hacer tortillas. Para mí es un básico basiquísimo. En los dos años que llevo siendo vegana he probado varias y sin dudarlo me quedo con esta marca.

Otra cosa que se usa muchísimo en la cocina vegana son los derivados del coco. Concretamente la leche de coco, tanto para postres como para platos principales, y el aceite de coco, que tiene que ser desodorizado para que no os quede olor a coco si vais a usarlo para hacer, por ejemplo, queso. Y por supuesto, ambas las podéis encontrar en Vegan Place.

En cuanto a la soja texturizada, si la fina, como os dije, la compro en Carrefour, la soja texturizada gruesa se la compro a Cristina. Y es que aunque hay montones de marcas, de todas las que he usado yo hasta ahora, la soja texturizada gruesa de Wurfel es mi favorita. Son 400 gramos secos, lo que da para un montón de pinchitos o de platos de no pollo con verduras y de verdad que se nota la diferencia. Yo me la como hasta cruda, cuando está a medio hidratar :).

natural foodporn

Y en el apartado de no carne, o carnes veganas, tenemos el que para mí se ha convertido en el producto estrella de mi congelador, la Heura. La Heura es soja también, solo que ya viene hidratada y tiene toda la textura del pollo, eso sí, sin que ningún animal haya muerto para que nosotros nos comamos unas fajitas. La hay condimentada y sin condimentar, aunque eso es lo de menos porque coge muy bien las especias que le echemos, en tiras, bocados y tacos, y está BRUTAL. En la tienda online podréis encontrarla en cajas de 180 gramos (para 2 personas como yo, ó 3 normales), pero también tenéis la opción de escribirle a Cristina y encargarle el envase grande, de 1,5 kilos. Tardan más en servirla, una semana o así, pero sale bastante a cuenta. Lo que yo suelo hacer es encargarle el grande y, como viene frío pero descongelado, la cocino en los 2 días siguientes y la vuelvo a congelar, porcionada en paquetitos para 3 ó 4, lista para descongelar y comer.  Si no la habéis probado, tenéis que hacerlo pero YA.

Y si lo que echáis de menos es el pescado, estos filetes tipo merluza rebozada de marca Gardein os van a alegrar el día. Ahí lo dejo… 🙂

Ups, casi lo olvido, ¡y mira que es importante! B12. Leed artículos científicos, no os quedéis con opiniones personales de gente que dice que no hace falta, y suplementaos. SIEMPRE. No esperéis a que dé la cara porque puede ser muy chungo. Yo compro la B12 sublingual de Solgar y en casa la tomamos todxs, porque aunque la única 100% vegana sea yo, mi familia se come lo que yo cocino. Que hubieran elegío muerte.

Por último, suelo comprar cosas no tan básicas pero a las que soy adicta: salsas de la marca Follow your Heartconcretamente la César, que me vuelve loca; quesitos Veggis, a la pimienta, finas hierbas o el picante, que me recuerdan en la textura al queso de oveja; o este muesli  de zanahoria, manzana y canela, que está más bueno que Fasbender saliendo del agua.

Y eso es todo, amigxs.

amanecer en la playa y otros regalos de estar viva

Seguro que algo me dejo, así que no descartéis que actualice al poco de publicar. En cualquier caso, como repaso general, espero que esta entrada os sirva, sobre todo a quienes estáis transicionando al veganismo y andáis perdidxs, como yo lo estaba cuando empecé.

Las fotos no tienen nada que ver con la entrada, pero es que si no iba a quedar mu sosa…

Además, en algún lado tenía que chulear de mi veranito, digo yo 🙂

Observaciones:

(*) Acerca de la margarina del ALDI, tras compartir este post en un grupo vegan de Facebook, ha surgido cierta controversia sobre si lleva o no palma. Sonia me decía que, tras preguntarles directamente si la llevaba, ésta fue la respuesta del CM de ALDI. Sin embargo, Cris me dejó este otro comentario: “He visto esta consulta y he preguntado a expertos en legislación de etiquetado. El ALDI se ha columpiado un poco porque sí están obligados a declarar ese ingrediente. En el momento que son conscientes de su presencia, saben incluso en qué cantidad está, no pueden alegar uso no intencionado (trazas), ni contaminación cruzada no evitable (trazas). Vamos que si quieres puedes denunciarlos ante consumo de tu comunidad autónoma.

Dejo por aquí estas dos opiniones (muchas gracias a ambas) y cada cual que decida si la compra o no. Yo de momento la seguiré comprando cuando no tenga ganas/tiempo de hacerla yo.

(**) Si queréis comprobar si un producto que consumís habitualmente es vegano o no, podéis echar un vistazo a esta página. También os podéis descargar la app y consultarla mientras hacéis la compra. Yo suelo usarla para saber si los aditivos de las cosas que me flipan – como la bebida viejuna por excelencia, el bitter Kass- son o no de origen vegetal. En el caso del bitter, después de haberlo dejado de tomar durante años porque alguien me aseguró que su color rojo provenía de las cochinillas, he descubierto que no era cierto (o igual lo era entonces, allá por el 93; pero ya no) y, dios, ¡está tan bueno como lo recordaba!

albóndigas de avena y tofu

De todas las albóndigas veganas (y no veganas) que he probado hasta hoy, éstas, junto con las que tiene Olga en su blog, son mis favoritas. Se hacen en un ratillo, están muy buenas y se pueden congelar.

La receta la saqué del blog de Claudia y la tuneé. Vosotrxs podéis probar a añadirle lo que creáis que pueda venirles bien, ya que la base (avena + tofu) hace que sean muy versátiles.

Al final de la receta de las albódigas, tenéis la del parmegano (tipo queso en polvo para pastas y demás). No es imprescindible para hacer estas albóndigas, pero yo es que lo uso pa to.

Ingredientes:

  • albóndigas de avena y tofu listas para enharinar

    1 y 1/2 Taza de copos de avena.

  • 1 Taza de agua (para hidratar la avena)
  • 1 cebolleta de las grandes redondas o 1 cebolla mediana.
  • 1 paquete de tofu ahumado de ALDI (unos 250 gr).
  • 1 Cucharada de ajo en polvo.
  • 2 Cucharadas de mezcla de semillas (yo uso ésta). O 1 de mezcla de semillas y 1 de semillas de cáñamo peladas.
  • 2 Cucharadas de tamari o de salsa de soja.
  • 2 Cucharadas de humo líquido.
  • 2 Cucharadas de doble concentrado de tomate (esto lo venden en cualquier súper).
  • 2 Cucharadas de orégano/ albahaca/ perejil o de cualquier mezcla de hierbas que os guste. Yo a veces uso ésta.
  • 1/4 Taza de parmegano (opcional, pero yo se lo echaría / receta abajo).
  • 1/4 Taza de pan rallado.
  • Pimienta negra recién molida.
  • Sal.
  • 2 Cucharadas de harina de garbanzo.
  • 2 Cucharadas de agua (para mezclar con la harina de garbanzo)
  • 1 chorrito de vinagre de manzana.
  • 1 pizca de sal Kala Namak.
  • Harina de trigo (suficiente para enharinar las albóndigas).
  • Aceite de girasol o de oliva para freír.

Preparación.

En un bol grande, pon los copos de avena y la taza de agua y deja que se hidrate durante unos 15 minutos.

albóndigas ya fritas

Mientras se hidrata, ve cortando la cebolleta lo más chica que puedas. Puedes dejarla así o pocharla con un poco de aceite.

El tofu del ALDI no hace falta prensarlo porque viene muy seco. Puedes desmigarlo a mano, aunque cuesta un poquillo, o en una picadora.

Pasados 15 minutos, escurre la avena y mezcla con la cebolleta, el tofu desmigado, las semillas, el orégano, el tamari, el humo líquido, el doble concentrado de tomate, el ajo en polvo, la pimienta, el parmegano (abajo os dejo la receta) y el pan rallado e intégralo todo con las manos.

Prepara el no huevo mezclando la harina de garbanzo (si quieres petarlo, tuéstala en una sartén sin aceite antes), las dos cucharadas de agua, el chorrito de vinagre de manzana y una pizca de kala namak, y añádeselo al resto de la mezcla. Mezcla muy bien. Prueba de sal y, si crees que necesita, añade un poco.

Ya puedes ir cogiendo pequeñas cantidades de masa y dándole forma de albóndigas (o de hamburguesas, si prefieres). Enharínalas y sofríelas en un poco de aceite de girasol o de oliva.

albóndigas con salsa de tomate ❤

Puedes acompañarlas de cualquier salsa, pero con la de tomate del blog de Olga quedan que te mueres.

Parmegano (parmesano vegano rápido): 

Ingredientes: 150 gr. de almendras marconas crudas, 4 Cucharadas de levadura nutricional, 2 Cucharadas de ajo granulado y sal al gusto.

Preparación: Tuesta ligeramente las almendras en una sartén sin aceite. Deja que se enfríen. En una picadora, mezcla las almendras tostadas frías, la levadura nutricional, el ajo granulado y la sal, y pica. Reserva en un bote de cristal con tapa en un lugar fresco y seco.

Como ves, no tiene mucha ciencia y la verdad es que, sin ser parmesano, está basante bueno. Yo lo uso mucho para la pasta, las tostadas y en general para todo menos el café :).

alioli

Una vez que te acostumbras a cocinar y a comer medianamente bien, suele ocurrir que cuando vas a un bar – porque que sepas cocinar no quiere decir que tengas que pasarte el día en la cocina, también hay que salir a que nos dé el aire- y pides algo sencillo que tienes el culo pelao de hacer en casa, y lo comparas con lo que tú mismx haces, te acaba pareciendo una puta mierda.

alioli tradicional a mortero

A mí me pasa mucho con las papas arrugás con alioli. Y debo ser masoquista, porque bar al que voy, bar en el que las pido, sólo para constatar que lo que ellos se empeñan en llamar papas arrugás no son más que papas cocidas y que lo que llaman alioli no es más que una mayonesa a la que le han echado ajo. En el tema mojo, ni entro.

El alioli que hago yo no tiene NADA que ver con una mayonesa con ajo. Debe ser que en el fondo soy muy tradicional (juas), pero para hacerlo uso un mortero precioso, de granito verde que me regaló Chema hace menos de un año . Es cierto que el jodío pesa como un cuñao hetero el día del orgullo gay… Pero compensar, compensa. El resultado es una salsa cremosa, potente (amo el ajo, qué le voy a hacer) y densa, ideal para espantar vampiros y otra gente que no te caiga demasiado bien, y para echar un brazo derecho (izquierdo si eres zurdx) que hará que la gente murmure a tus espaldas.

Ingredientes: 

  • 5 ó 6 dientes de ajo pelados (si lo quieres más suave, echa menos y/o quítales la yema; yo no lo hago, soy así de chula).
  • 1/2 cucharadita de sal.
  • Aceite de girasol.
  • Aceite de oliva.
  • Zumo de 1/2 limón.

Preparación. 

Pela los dientes de ajo y ponlos en el vaso del mortero junto con la sal. Maja.

Ahora ve agregando el aceite de girasol a poquitos y sigue majando, con cuidado para que no salpique.

Según vayas agregando el aceite, remueve enérgicamente con el pilón la mezcla del ajo, la sal y el aceite que ya hubiera.

papas con alioli directamente del tuper

De vez en cuando, en lugar de aceite de girasol, echa aceite de oliva virgen extra. Si usamos ambos es porque el de oliva es muy fuerte y le robaría protagonismo al ajo, mientras que el de girasol es más neutro.

Sigue añadiendo tanto aceite como quieras y removiendo con el pilón.

Finalmente añade el zumo de medio limón y vuelve a hacer lo mismo, remover enérgicamente todo con el pilón hasta que esté todo bien integrado. Te quedará una especie de pasta cremosa y blanca.

Vierte tu alioli en un tuper con tapa y reserva en el frigo hasta que vayas a consumirlo. Parece que sale poca cantidad pero al ser tan sumamente concentrado, te durará varios días refrigerado (imagino; en mi casa vuela).

 

pesto vegano

en mi cocina sólo falta la Jurado cantando ‘...verdes como la albahaca

¿No os ha pasado nunca eso de estar a vuestra bola en algún sitio y de repente ver a alguien, quedaros mirándolx, y sentir que el resto del mundo se paraba?

Pues justo eso me pasó a mí esta mañana cuando bajé a la frutería a comprar verduras verdes para hacer quinua, que había dejado en remojo horas antes, y mis ojos se posaron en este manojo de albahaca fresca que había en la puerta 🙂

La foto no es que le haga justicia, pero servirá para que os hagáis una idea. Lo que no sé transmitiros con palabras es cómo huele… Claro que si supiera, estaría escribiendo una novela, no un blog de cocina.

La cosa es que siempre había querido hacer pesto, pero por unas cosas u otras, acababa comprándolo. Luego me hice vegana (hace dos años ya) y pasé de comer pasta a diario a comerla una vez al mes (y no todos). Del pesto me olvidé, porque un pesto sin parmesano, pecorino o algún otro queso italiano fuerte era impensable para mí… Hasta hoy. Hoy fue llegar a casa, lavar la albahaca, colgarla bocabajo del tirador de uno de los muebles de cocina para que escurriera, y saber que tenía que buscar una receta para intentar hacerlo sí o sí.

manojito de albahaca, avellanas y piñones

Al final fui a lo seguro, miré en los libros de Isa Chandra, concretamente en el Isa Does it, y en 10 minutos tenía listo un viaje de pesto que no me he comido a cucharás porque ya le había mandado la foto a Chema y no iba a colar, cuando llegaran Paula y él a la hora de comer, decirles: “¿pesto? ¿qué pesto? Por cierto, yo hoy no tengo mucha hambre…“. En vez de eso, me vine al cuarto con mis gatos a escribir la receta y tratar de reprimir mi hambre dos horitas más.

La receta original lleva otras cosas, como cilantro fresco, que no tenía, y tomillo fresco, que tampoco, así que la he tuneado ligeramente para poder hacerla y también para aprovechar toda la albahaca. La receta que os dejo es ésa, no la original.

Ingredientes.

  • 3 Tazas de hojas de albahaca fresca.
  • 1/4 Taza de avellanas crudas.
  • 1/4 Taza de piñones crudos.
  • 1 diente de ajo.
  • 2 Cucharadas de levadura nutricional (yo ahora estoy usando ésta).
  • 1 cucharadita de tomillo seco.
  • 1 cucharadita de sal gruesa.
  • 1/4 Taza de agua (yo uso agua filtrada).
  • 1/4 Taza de AOVE.
  • 1 Cucharada de zumo de limón.

Preparación.

Lava el manojo de albahaca y déjalo escurrir. El mío venía atado y lo dejé colgando bocabajo de un tirador del mueble de encima del fregadero.

pesto vegano casero posando en plan casual

Pon una sartén, preferiblemente de hierro, a fuego medio-alto, sin aceite ni nada, y echa las avellanas partidas en dos. Baja un poco el fuego y déjalas tostarse unos 3 minutos, moviéndolas para que no se quemen. Agrega ahora los piñones (si retirar las avellanas) y deja 2 minutos más, moviéndolo todo para que no se quemen. Pasado ese tiempo, retira del fuego y reserva dejando que se enfríen un poco. Si decides echar sólo piñones, echa 1/2 taza en lugar de 1/4, y deja que se tuesten.

Pela el diente de ajo, ponlo en el vaso de la procesadora que tengas (yo usé la Thermomix) junto con los frutos secos previamente tostados y enfriados, y tritura unos segundos hasta obtener una especie de pasta. El aspecto será parecido a cuando mezclamos galletas con margarina para hacer la base de una cheesecake. Baja con una lengua de silicona lo que quede en las paredes del vaso.

La albahaca ya debería estar escurrida, pero si tienes un escurridor de lechugas y le puedes quitar el agua sobrante, mejor. Descarta los tallos, quédate sólo con las hojas y mide 3 tazas de hojas bien llenas.

A la mezcla de frutos secos y ajo, añádele las hojas de albahaca, la sal, la levadura nutricional, el tomillo y el agua. Tritura todo unos segundos, baja lo que quede en las paredes del vaso y tritura unos segundos más. Ahora añade el aceite de oliva y tritura. Por último, añade la cucharada de zumo de limón y tritura one more time.

debería haber sido pasta larga y buena, de Espiga Negra, por ejemplo, pero no tenía para 3 😦

Ya puedes pasar tu pesto vegano casero a un tuper o a un bote de cristal. Ayúdate de la lengua de silicona para rebañar bien el vaso. Yo le puse un papel film encima, procurando no dejar aire entre el pesto y el papel, porque a pesar de llevar un poco de limón, se oxida; luego lo tapé.

En el frigo aguantará unos días, pero, as usual, si te dura más de 3 es que algo has hecho mal… 😉

Observaciones sobre la receta. Después de probarla con la pasta os comento que sí, está muy bueno, pero la próxima vez voy a pasar de las avellanas y a hacerlo con el doble de piñones, porque estoy segura de que va a estar mejor aún. También le pienso echar 2 dientes de ajo, que es lo que decía la receta, porque Chema dice que estaba flojito.

empanada de no-atún con pisto

Ésta ha sido la semana de las empanadas. Aprovechando que tengo horno nuevo (uno que funciona, por fin) y que hacía siglos que no me comía nada parecido a una empanada de atún, he hecho 3 en apenas 3 días. A atún no sabe, básicamente porque no lleva. Pero la textura del jackfruit desmigado y el sabor del alga kelp hace que se dé un aire.

empanada de pisto y no-atún

Y poco más. Hoy no sólo no os voy a dar la chapa, además os dejo un montón de fotillos. Si queréis verlas con más detalle, pinchad sobre ellas y se os abrirán en una nueva pestaña. Por aquí dejo la receta. Si la hacéis, me contáis.

Ingredientes.

  • 2 cebollas.
  • 4 dientes de ajo.
  • 1 lata de jackfruit verde en salmuera.
  • 1 hoja de algas kelp.
  • 1 pimiento rojo de asar.
  • 1 pimiento amarillo de asar.
  • 2 pimientos italianos verdes ó 1 pimiento verde de asar.
  • 2 calabacines verdes.
  • 1 Taza de tomate frito casero.
  • 2 tomates (sin piel ni pepitas).
  • 3 cucharaditas de sal.
  • pimienta molida (al gusto).
  • AOVE.
  • 2 masas de empanada.
  • un poco de leche de soja sin edulcorar (para pintar la empanada).

Preparación.

Lava muy bien el jackfruit para quitarle el sabor a lata, desmiga con las manos la parte blandita y corta los triángulos, más duros, en láminas y luego en tiras.

jackfruit y algas kelp: el antes

En un molinillo de café/especias, muele una lámina de algas kelp. Luego mezcla el alga molida con el jackfruit y reserva.

jackfruit y algas kelp: el después

Ahora corta la cebolla y el ajo pequeñitos y sofríe con un poco de AOVE a fuego medio-alto. Cuando la cebolla esté blandita, agrega el jackfruit con el alga y mezcla bien. Agrega la sal y baja el fuego.

Mientras el jackfruit se ablanda con el agua que soltará la cebolla al haberle echado sal, corta los 3 tipos de pimientos en trozos pequeños y ve reservando en un plato. Cuando los tengas todos cortados, añádelos a la sartén.

preparando el relleno

Corta los calabacines en planchas longitudinales, éstas en tiras y por último en cuadraditos pequeños. Agrega a la sartén y mezcla bien para que todo se integre. Tápalo y deja que se haga unos 10 minutos. Puedes añadir un poco más de AOVE si ves que te lo pide la verdura. Levanta la tapa y mueve de vez en cuando.

Ve pelando, despepitando y cortando el tomate muy chico, y reserva.

la mejor salsa de tomate frito del mundo mundial

Cuando esté blandito todo, puedes añadir la salsa de tomate frito. Yo hago la de Veganizando, que os he dejado enlazada arriba, aunque a veces le echo cebolla en vez de puerro y suelo echarle más zanahoria de la que dicta la receta. Mezcla bien y deja que se haga unos 5 minutos a fuego bajo.

Por último, agrega el tomate natural y la pimienta recién molida y deja que se haga unos 10 minutos más.

Si ves que tiene demasiado líquido, sube el fuego para que se evapore un poco. No debe quedar seco, sino meloso.

Viértelo todo en un bol grande y deja enfriar al menos durante media hora. Puedes meterlo en el frigo cuando esté templado. Si lo mueves de vez en cuando para que no guarde calor abajo, se enfriará antes.

Este paso es MUY importante, ya que si echamos el relleno caliente, la lámina de abajo de la empanada se quedará blandurria. Y no, no es algo que me hayan contado.

¡relleno listo!

Ve precalentando el horno a 200º (arriba y abajo).

Pesa las verduras con jackfruit y separa en dos mitades. A mí con estas cantidades me sale algo menos de 1500 gr., por lo que tengo para dos empanadas de casi 750 gr. de relleno cada una. Si no quieres hacer dos seguidas, puedes guardar la mitad del relleno y congelarlo para la próxima que hagas.

Cuando el relleno esté frío (o al menos no caliente), extiende una lámina de empanada sobre la bandeja del horno, en el mismo papel en que viene envuelta. Dibuja con el cuchillo, sin apretar, un borde de aproximadamente 1 cm por cada lado. Ahora ve echando sobre ella las verduras con jackfruit evitando los bordes que has dibujado. Compacta la masa aplastándola con el revés de la cuchara, dándole forma de rectángulo y con un grosor uniforme en la medida de lo posible.

antes de hornear

Ya puedes tapar con la otra lámina. No la desenrolles entera porque se te deformará al cogerla para ponerla encima de la verdura. Es mejor que vayas desenrollándola directamente sobre la otra. Cuando esté, recolócala un poco, aplasta ligeramente los bordes y dóblalos sobre sí mismos, haciendo así el borde de la empanada. En las esquinas sobrará mucha masa. Puedes quitarle un pellizco de cada una y, junto con el círculo que has quitado para hacer la chimenea, usar luego esa masa para decorar la parte de arriba.

chimenea perfecta 🙂

Por último, más o menos en el centro de la empanada, recorta con mucho cuidador, con un cuchillo, un círculo de 1 cm de diámetro (aproximadamente) para que el vapor del relleno salga por él a modo de chimenea. De ese modo la empanada no nos quedará blanda por arriba tampoco.

A las empanadas no veganas se les suele dar una ligera capa de huevo con un pincel de cocina. Tú puedes sustituir el huevo por leche de soja sin edulcorar. Aunque esto no es imprescindible, le dará un tono más bonito al acabar.

Y poco más. Métela al horno, a 200º, de 20 a 30 min.

Se conserva bien en cualquier lugar seco y fresco y, si puedes aguantar, está mejor de un día pa’otro, fría. Yo por eso hago dos: la primera nos la comemos del tirón, como buenos ansiosxs, y de la segunda vamos picoteando al día siguiente cada vez que entramos en la cocina 🙂

empanada vegana casera

Pd. Gracias a Claudia y Cristina por tenerme paciencia y resolver mis múltiples dudas sobre cómo hacer una empanada (son las primeras que hago en mi vida y jamás había oído hablar de la “chimenea”). Y gracias también a Macarena por probar este experimento y por decirme que ella sí notaba el sabor a mar ❤