alioli

Una vez que te acostumbras a cocinar y a comer medianamente bien, suele ocurrir que cuando vas a un bar – porque que sepas cocinar no quiere decir que tengas que pasarte el día en la cocina, también hay que salir a que nos dé el aire- y pides algo sencillo que tienes el culo pelao de hacer en casa, y lo comparas con lo que tú mismx haces, te acaba pareciendo una puta mierda.

alioli tradicional a mortero

A mí me pasa mucho con las papas arrugás con alioli. Y debo ser masoquista, porque bar al que voy, bar en el que las pido, sólo para constatar que lo que ellos se empeñan en llamar papas arrugás no son más que papas cocidas y que lo que llaman alioli no es más que una mayonesa a la que le han echado ajo. En el tema mojo, ni entro.

El alioli que hago yo no tiene NADA que ver con una mayonesa con ajo. Debe ser que en el fondo soy muy tradicional (juas), pero para hacerlo uso un mortero precioso, de granito verde que me regaló Chema hace menos de un año . Es cierto que el jodío pesa como un cuñao hetero el día del orgullo gay… Pero compensar, compensa. El resultado es una salsa cremosa, potente (amo el ajo, qué le voy a hacer) y densa, ideal para espantar vampiros y otra gente que no te caiga demasiado bien, y para echar un brazo derecho (izquierdo si eres zurdx) que hará que la gente murmure a tus espaldas.

Ingredientes: 

  • 5 ó 6 dientes de ajo pelados (si lo quieres más suave, echa menos y/o quítales la yema; yo no lo hago, soy así de chula).
  • 1/2 cucharadita de sal.
  • Aceite de girasol.
  • Aceite de oliva.
  • Zumo de 1/2 limón.

Preparación. 

Pela los dientes de ajo y ponlos en el vaso del mortero junto con la sal. Maja.

Ahora ve agregando el aceite de girasol a poquitos y sigue majando, con cuidado para que no salpique.

Según vayas agregando el aceite, remueve enérgicamente con el pilón la mezcla del ajo, la sal y el aceite que ya hubiera.

papas con alioli directamente del tuper

De vez en cuando, en lugar de aceite de girasol, echa aceite de oliva virgen extra. Si usamos ambos es porque el de oliva es muy fuerte y le robaría protagonismo al ajo, mientras que el de girasol es más neutro.

Sigue añadiendo tanto aceite como quieras y removiendo con el pilón.

Finalmente añade el zumo de medio limón y vuelve a hacer lo mismo, remover enérgicamente todo con el pilón hasta que esté todo bien integrado. Te quedará una especie de pasta cremosa y blanca.

Vierte tu alioli en un tuper con tapa y reserva en el frigo hasta que vayas a consumirlo. Parece que sale poca cantidad pero al ser tan sumamente concentrado, te durará varios días refrigerado (imagino; en mi casa vuela).

 

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tortilla de patatas con salsa de setas

A estas alturas de la película todavía habrá quien siga pensando que lxs veganxs vivimos a base de tofu, verduras y ensaladitas, porque oye, hay gente pa to (iba a hacer una analogía con la situación política que vivimos en este país, pero mejor no me meto en camisa de 11 varas :)). Y ya os digo yo que no va por ahí la cosa. Si fuera así, todxs lxs veganxs del mundo tendríamos una 38 y moriríamos a los 100 años, de aburrimiento. Se puede ser vegan y comer muy bien, planificando las comidas y tratando de que guarden unas proporciones adecuadas, o se puede ser gordivegan y ponerte hasta el ojete de patatas fritas (100% veganas), dulces (veganos) y pasta con extra de salsa (vegana). Porque aunque quede quien no se haya enterado, el veganismo NO es una dieta.

tortilla-harina-yolanda

Tortillaca

En mi caso, cocinar para mi hija, mi pareja y mi ex me ayuda a mantenerme en el primer grupo la mayoría del tiempo. No por mí, que soy una perdía y no tengo fuerza de voluntad y me pasaría el día comiendo mierdas. Por ella sobre todo. Lo que no quita para que, de vez en cuando, deje salir a la gordivegan que llevo dentro y me marque una tortillaca como las que hacía mi abuela Dolores, con las patatas cocidas, literalmente, en aceite, que no debe engordar casi, con su salsita de setas al lado, pa mojar bien.

Recetas de tortillas de patata veganas (sin huevo) podéis encontrar chorrocientasmil y una. Yo antes hacía otra, con harina de garbanzo y tal, y quienes la han probado dicen que está muy buena. Menos un tipo que…. pero ése no cuenta porque no tiene criterio.

Entonces llegó mi amiga Carmen y me dijo: “pues yo las hago con harina Yolanda“. Y yo le dije: “¿mande?“. Y me explicó que era una harina para rebozar sin huevo y que ella la echaba a ojo y que quedaban muy buenas. Así que me puse a investigar (en teoría, 1 cucharada de harina equivale a 1 huevo), porque al final de eso va todo, de ensayo y error, hasta que di con las proporciones que me gustaban a mí.

Notas importantes a la hora de hacer esta tortilla:

  1. Tened cuidado al freír las patatas. Si os quedan demasiado blandas puede pasar que al mezclarlas con el no-huevo se deshagan del todo y os quede una especie de quesada de patatas que hay a quien le gusta y hay a quien no. A mí concretamente no. Mi recomendación es que cortéis las patatas en lonchas no muy finas y que las fríais primero a fuego fuerte para que se doren un pelín por fuera y ya luego a fuego muy suave para que se cuezan  por dentro.
  2. Esta tortilla coge consistencia con el tiempo, es decir, si te parece que está líquida y la dejas que se haga más, la has cagado, porque luego, cuando la retires del fuego, sigue compactando. Mi recomendación es que no la hagáis demasiado. Doradla a fuego fuerte por las dos caras al principio y luego bajad el fuego y dejad que se haga por dentro, pero no muchísimo. También os recomiendo que la dejéis reposar, apartada del fuego pero sin sacarla de la sartén, hasta que se haya templado un poco.

Y ya está. Como veréis, si tenéis en cuenta estas dos cosillas, la única dificultad va a ser no hacerla más a menudo. Y, cuando la hagáis, no empezar a comérosla antes de que llegue el resto.

Ingredientes (para una tortilla para 4 personas). 

  • 800 gr. de patatas de freír (aproximadamente).
  • 1 cebolla grande.
  • 1 pimiento grande ó 2 medianos.
  • Sal común.
  • Aceite de girasol.

Para el no huevo:

  • Entre 250 y 300 ml. de agua (dependiendo de si te gusta más o menos densa)
  • 40 gr. de harina Yolanda (unas 2 cucharadas soperas colmadas)
  • 20 gr. de almidón de mandioca (aproximadamente 1 cucharada sopera con copete)
  • 1 cucharadita de sal Kala Namak.
  • 1 pizca de cúrcuma.

Preparación. 

Corta la cebolla y el pimiento muy pequeñitos. Sofríe y reserva.

Pela y corta las patatas por la mitad y luego en lochas no muy finas. Fríelas. Cuando las saques, sala, mezcla con la cebolla y el pimiento y reserva.

Mezcla los ingredientes del no-huevo y bate bien con unas varillas. La sal Kala Namak, más conocida como sal negra aunque sea rosa, huele y sabe a huevo. En teoría en caliente pierde las propiedades, pero yo siempre le echo, porsiaca. También puedes mezclar un poco con un poquito de agua y pincelar la tortilla con ella una vez que la tengáis en el plato. O las dos cosas.

tortilla-con-salsa-setas

Tortilla con salsa de setas

Ahora añade el no-huevo a las patatas con cebolla y pimiento que habías apartado y mezcla, con cuidado de no romper demasiado las patatas, hasta que se impregnen bien.

Pon al fuego la sartén en que vayas a hacerla (yo uso una especial para tortillas y salen perfectas) con unas gotas de aceite y vierte la mezcla en ella. Mi recomendación, como dije más arriba, es que la dores por ambos lados y luego ya dejes que se haga a fuego suave.

Si además quieres servirla con una salsita, ésta que te dejo más abajo le viene genial. La verdad es que es una salsa que le va genial a un montón de cosas y es súper sencilla de hacer, así que te recomiendo que al menos la pruebes.

Salsa de setas (acompañamiento)

Ingredientes:

  • 1/2 cebolla grande ó 1 mediana.
  • 300 gramos (aprox.) de champiñones o de setas cortados en láminas muy finas (o en su defecto, en daditos pequeños).
  • 250 ml. de caldo vegetal (=250 ml de agua y 1 pastilla de caldo vegetal, ó 1/2, si lo quieres menos concentrado).
  • 1 cucharada de harina de arroz.
  • 1 cucharada de salsa de soja o tamari.
  • AOVE.
  • Pimienta negra molida y/o nuez moscada.

Preparación: 

Pica la cebolla pequeñita y reserva. Pica los champis pequeñitos o en láminas finitas y reserva.

En una sartén grandecita sofríe la cebolla. Cuando esté blandita, agrega los champis. Agrega un poco más de AOVE si lo necesitan. Cuando estén blanditos, sube el fuego para que pierdan el agua. Ten a mano el agua para cuando necesites echarla. Ahora agrega la harina de arroz y remueve bien sin que se queme. Añade el agua y la pastilla de caldo vegetal. Mueve bien. Verás cómo va cogiendo consistencia. Si la quieres más líquida, añade un poco de agua. Si la quieres más espesa o te has pasado con el agua, espolvorea un poco más de harina de arroz y mueve muy muy bien.

Cuando tenga la consistencia que quieres, añade la salsa de soja o de tamari y remueve bien para que se integre. En principio, al llevar sal la mayoría de las pastillas de caldo y la soja, no necesita sal. Puedes añadirle pimienta recién molida si quieres o un toque de nuez moscada.

Nota a pie de página: para lxs muggles que os estéis preguntando por qué lxs veganxs lo complicamos todo tanto y no podemos hacer una tortilla como to la vida de dios, os invito a ver cómo funciona la industria del huevo. Es más, dejando a un lado que comer huevo no sea necesario y que las gallinas no los pongan para que se los quitemos, incluso en el mejor de los casos, de huevos “0” de gallinas, supuestamente, criadas en libertad, los pollitos machos acaban así.