pesto vegano

en mi cocina sólo falta la Jurado cantando ‘...verdes como la albahaca

¿No os ha pasado nunca eso de estar a vuestra bola en algún sitio y de repente ver a alguien, quedaros mirándolx, y sentir que el resto del mundo se paraba?

Pues justo eso me pasó a mí esta mañana cuando bajé a la frutería a comprar verduras verdes para hacer quinua, que había dejado en remojo horas antes, y mis ojos se posaron en este manojo de albahaca fresca que había en la puerta 🙂

La foto no es que le haga justicia, pero servirá para que os hagáis una idea. Lo que no sé transmitiros con palabras es cómo huele… Claro que si supiera, estaría escribiendo una novela, no un blog de cocina.

La cosa es que siempre había querido hacer pesto, pero por unas cosas u otras, acababa comprándolo. Luego me hice vegana (hace dos años ya) y pasé de comer pasta a diario a comerla una vez al mes (y no todos). Del pesto me olvidé, porque un pesto sin parmesano, pecorino o algún otro queso italiano fuerte era impensable para mí… Hasta hoy. Hoy fue llegar a casa, lavar la albahaca, colgarla bocabajo del tirador de uno de los muebles de cocina para que escurriera, y saber que tenía que buscar una receta para intentar hacerlo sí o sí.

manojito de albahaca, avellanas y piñones

Al final fui a lo seguro, miré en los libros de Isa Chandra, concretamente en el Isa Does it, y en 10 minutos tenía listo un viaje de pesto que no me he comido a cucharás porque ya le había mandado la foto a Chema y no iba a colar, cuando llegaran Paula y él a la hora de comer, decirles: “¿pesto? ¿qué pesto? Por cierto, yo hoy no tengo mucha hambre…“. En vez de eso, me vine al cuarto con mis gatos a escribir la receta y tratar de reprimir mi hambre dos horitas más.

La receta original lleva otras cosas, como cilantro fresco, que no tenía, y tomillo fresco, que tampoco, así que la he tuneado ligeramente para poder hacerla y también para aprovechar toda la albahaca. La receta que os dejo es ésa, no la original.

Ingredientes.

  • 3 Tazas de hojas de albahaca fresca.
  • 1/4 Taza de avellanas crudas.
  • 1/4 Taza de piñones crudos.
  • 1 diente de ajo.
  • 2 Cucharadas de levadura nutricional (yo ahora estoy usando ésta).
  • 1 cucharadita de tomillo seco.
  • 1 cucharadita de sal gruesa.
  • 1/4 Taza de agua (yo uso agua filtrada).
  • 1/4 Taza de AOVE.
  • 1 Cucharada de zumo de limón.

Preparación.

Lava el manojo de albahaca y déjalo escurrir. El mío venía atado y lo dejé colgando bocabajo de un tirador del mueble de encima del fregadero.

pesto vegano casero posando en plan casual

Pon una sartén, preferiblemente de hierro, a fuego medio-alto, sin aceite ni nada, y echa las avellanas partidas en dos. Baja un poco el fuego y déjalas tostarse unos 3 minutos, moviéndolas para que no se quemen. Agrega ahora los piñones (si retirar las avellanas) y deja 2 minutos más, moviéndolo todo para que no se quemen. Pasado ese tiempo, retira del fuego y reserva dejando que se enfríen un poco. Si decides echar sólo piñones, echa 1/2 taza en lugar de 1/4, y deja que se tuesten.

Pela el diente de ajo, ponlo en el vaso de la procesadora que tengas (yo usé la Thermomix) junto con los frutos secos previamente tostados y enfriados, y tritura unos segundos hasta obtener una especie de pasta. El aspecto será parecido a cuando mezclamos galletas con margarina para hacer la base de una cheesecake. Baja con una lengua de silicona lo que quede en las paredes del vaso.

La albahaca ya debería estar escurrida, pero si tienes un escurridor de lechugas y le puedes quitar el agua sobrante, mejor. Descarta los tallos, quédate sólo con las hojas y mide 3 tazas de hojas bien llenas.

A la mezcla de frutos secos y ajo, añádele las hojas de albahaca, la sal, la levadura nutricional, el tomillo y el agua. Tritura todo unos segundos, baja lo que quede en las paredes del vaso y tritura unos segundos más. Ahora añade el aceite de oliva y tritura. Por último, añade la cucharada de zumo de limón y tritura one more time.

debería haber sido pasta larga y buena, de Espiga Negra, por ejemplo, pero no tenía para 3 😦

Ya puedes pasar tu pesto vegano casero a un tuper o a un bote de cristal. Ayúdate de la lengua de silicona para rebañar bien el vaso. Yo le puse un papel film encima, procurando no dejar aire entre el pesto y el papel, porque a pesar de llevar un poco de limón, se oxida; luego lo tapé.

En el frigo aguantará unos días, pero, as usual, si te dura más de 3 es que algo has hecho mal… 😉

Observaciones sobre la receta. Después de probarla con la pasta os comento que sí, está muy bueno, pero la próxima vez voy a pasar de las avellanas y a hacerlo con el doble de piñones, porque estoy segura de que va a estar mejor aún. También le pienso echar 2 dientes de ajo, que es lo que decía la receta, porque Chema dice que estaba flojito.

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pasta con seitán Stroganoff

La receta que voy a fusilar traducir y a dejaros por aquí hoy está sacada de un libro PRECIOSO donde en cada página hay un final feliz, sin tener que aguantar a ningún príncipe mansplainer y sin que muera ninguna perdiz para ello. Lleva pasta, pero lo mismo podría hacerse sin ella, o con arroz.

La receta original, la mala, se hace con carne de bebé de vaca y se llama Strogonoff, con “o”. Supongo que Isa le cambió la “o” por una “a” para que lxs puristas coñazo de este mundo no la llamaran salsa Gary, o algo (chistaco; pero si no sabéis de qué hablo, leedlo aquí). Yo, obviamente, voy a hacerla con seitán casero siguiendo la receta del seitán que dejé por aquí pero sin añadirle el tomate seco. Aunque ahora que lo pienso, igual con el tomate también está bueno… ¡qué coño, echadle el tomate!

salsa-stoganoff

salsa Stroganoff, con vino tinto y guisantes

Y sin más (“- ¿Yaaaa? ¿Y no vas a contarnos una batallita sobre lo que tú comías de chica o que una vez conociste a una señora que pelaba los portobello para quitarles la parte fea, ni nada? / – No sé de qué me hablas”) os dejo la receta. No pongo fotos porque, con las ansias, sólo hice dos y salieron súper cutres. Ya subiré la próxima vez que la haga. Que la habrá, porque en mi casa ha tenido un enorme éxito de crítica y público.

ACTUALIZACIÓN. He vuelto a hacerla, esta vez como Thor manda, con su vino tinto y sus guisantes. Y sus fotos.

Ingredientes

  • 2 Cucharadas de harina de maíz.
  • 2 tazas de caldo vegetal frío.
  • 4 tazas de seitán fileteado en tiras de medio centímetro de grosor. O del que os dé la gana, que os lo vais a comer vosotrxs. Yo lo hago a dados pequeños.
  • 4 Cucharadas de AOVE.
  • 2 tazas de cebolleta fínamente picada.
  • 3 dientes de ajo picados.
  • 2 tazas de portobello (o champiñones, si no podéis conseguir otra cosa) cortados muyyyy finitos.
  • 2 Cucharadas de tomillo fresco o 1 cucharadita de tomillo seco si, como yo, no tenéis fresco.
  • 1 taza de vino tinto (yo eché vodka porque no tenía. Vodka sí. Ni un comentario quiero al respecto). ACTUALIZO. En las fotos ya lleva vino. Y mejor. Pasad del vodka o bebéoslo a morro, pero a esta receta echadle vino tinto.
  • 1 Cucharada de pimentón dulce de la Vera.
  • 1/2 taza de levadura nutricional.
  • 1/2 taza de leche vegetal sin edulcorar (yo usé soja).
  • 2 cucharaditas de mostaza de Dijon.
  • 1 taza de guisantes, Isa dice que congelados pero yo los echaría frescos, de ésos que desenvaina unx mismx. Yo no tenía, así que no le pude poner. ACTUALIZO: Esta vez sí he echado guisantes. Una latita de guisantes finos de Bonduelle. Echadlos. Se nota.
  • Perejil fresco picado (al gusto)
  • Pasta o arroz (y agua y sal para cocerla/o, obviamente).

Procedimiento

Disuelve la harina de maíz en el caldo y reserva.

En una sartén grande, calienta 2 Cucharadas de AOVE a fuego medio alto y saltea el seitán hasta que esté dorado (serán unos 5 min). Cuando esté, sácalo de la sartén y reserva. Vuelve a poner la sartén a fuego medio, añade las otras 2 Cucharadas de AOVE y echa la cebolleta. Saltéala hasta que esté transparente. Ahora añade el ajo, el portobello y el tomillo y saltea unos 10 minutos, hasta que el portobello esté y haya perdido el agua.

pasta-stoganoff

Farfalle Stoganoff

Ve poniendo el agua para la pasta o el arroz.

De vuelta a la sartén, añade la sal, el vino y el pimentón dulce a los portobello y deja que se hagan unos 10 minutos a fuego medio-alto hasta que pierdan todo el líquido.

Añade la mezcla del caldo con la harina de maíz, removiendo bien, y deja que la salsa espese durante unos 7 minutos. Ahora agrega la levadura nutricional, la leche y la mostaza. Baja el fuego y mezcla bien. Hay que tener CUIDADO de que no llegue a hervir porque podría hacer que la leche y la mostaza amargaran (jodiéndose todo lo que has hecho hasta ahora). Ya sí, añade el seitán y los guisantes y cocina durante 5 minutos.

Ya debería estar la pasta / el arroz, así que sirve cada plato poniendo la cantidad de pasta/arroz que quieras y cubre de salsa. Espolvorea un poco de perejil picado y listo.

seitán básico

Una de las muchas ventajas de no haber querido comer carne jamás es que cuando por fin puedes decidir qué comer y qué no, dejarla no te supone el mayor problema. Yo carne, al menos en comparación con la mayoría de la gente que conozco, he comido muy poca a lo largo de mi vida, tanto en cantidad como en variedad. He probado la ternera – en salsa, en albóndigas y en filetes- y siempre llegaba ese momento horrible en que se me hacía bola, me daban arcadas y montaba el número (que a veces funcionaba y a veces no). He comido cerdo, en filetes, creo, aunque no me acuerdo. [[Muchos años más tarde, siendo ya adulta, probé el jamón y el salchi por prescripción médica. Pero eso se merece una entrada aparte, aunque me envenene escribiéndola]]. Y, por supuesto, he comido pollo. De pollo sí que me he hartado, entre otras cosas porque en casa de mis padres, de primero siempre había sopa (de pollo). Y cuando digo siempre, quiero decir cada puto día del año. ¿Que íbamos a la playa? (e íbamos, somos de Cádiz) No pasaba na, unos platos hondos, un termo y a juí. No, no es coña. Mi madre llevaba un termo con sopa de pollo a la playa y mi hermano y yo nos la tomábamos sin rechistar. Tampoco me planteaba yo que aquello no fuera muy normal. Ni me quejaba mucho. Por lo menos ahí no veía al pobre pollo en forma de filetes, ni lo tenía que cortar con un cuchillo. Había días que sí, que tocaba cortarlo, porque el pollo además de en sopa, me lo tenía que comer a la plancha y empanado, este último en la playa, de segundo.

Inciso: Cuando Olga me dijo “hazteunputoblogdecocinaYA” yo ya sabía que esto podía llegar a pasar. Después de todo, yo sólo sé escribir así. Relaciono cosas, me enrollo y acabo contando mi vida hasta para dar una receta que se puede explicar en dos párrafos. Si queréis únicamente la receta, dadle pa’bajo. O buscad otro blog. Yo he dejado unos pocos en la barra lateral derecha y todos son geniales. Pero por aquí las cosas van a ser así porque de otra manera es que no me salen. La que avisa… 🙂

Y yastá, creo que ésas son todas las formas en las que he comido carne a lo largo de mi vida. Nunca he probado el pollo asado (la especialidad de mi padre), ni las hamburguesas (de origen animal), ni las salchichas (ídem), ni el kebab, ni la mayoría de los fiambres, ni patés (lo mismo), ni por supuesto los nuggets.

Spaguetti con ragú de seitán

Spaguetti con ragú de seitán

Pero, claro, lo mío no es lo habitual. En una sociedad como la nuestra, en la que la sabiduría popular (aka cuñaos) y no tan popular (médicos) asegura que hay que comer de todo dentro de una dieta saludable normal, porque si no te van a faltar proteínas y vas a tener anemia y te van a salir lunares en la piel, lo habitual es que el día que decides dar el paso y dejar de comer animales las pases putas. Primero, porque tienes que deshabituarte a algo que, quieras que no, es lo que te vas a seguir encontrando en todos lados (reuniones familiares, de amigos, cenas de empresa, etc.). Y que tú, de la noche a la mañana, quieras ir de guay y no comer productos de origen animal son ganas de crear un problema para todo el mundo. Snob, que eres un snob. Segundo, porque opinar es gratis y los muggles, incluso los que no se cuidan, necesitan de repente hacerte todo tipo de advertencias sobre tu forma de alimentarte, para amortizar, supongo, las horas que han invertido viendo Saber Vivir. Eso y bromitas que son de muchísima risa. Y tercero, pero no menos importante, porque el veganismo es un mundo aparte y si entras en él sin nadie que te guíe te puedes encontrar más perdío que el barco del arroz.

Existen unas hamburguesas, de la marca Vantastic Foods, que por lo visto se parecen bastante en el sabor a las de verdad. Yo no puedo comparar, así que no lo sé. De lo que doy fe es de que están espectaculares, que son carillas y que cuesta bastante encontrarlas porque son alemanas, creo. Aquí en España tenemos productos como el Calabizo, que es un chorizo vegano (que tampoco puedo comparar con el de verdad) a base de calabaza, que está que te cagas, sobre todo en los potajes, y que podéis conseguir en un montón de sitios; en su página mísmamente. Y bueno, como haber, hay tropecientas marcas de hamburguesas, salchichas, fiambres y demás, fáciles de encontrar, que cuando empiezas en esto del veganismo te hacen el avío. Pero en cualquier caso NO saben a carne. Ese mono lo tendréis que pasar quienes la echéis de menos.

seitán esponjosito

Seitán recién sacado de la olla. Esponjosito.

Y luego está el seitán, cuyo ingrediente principal es el gluten de trigo y que viene a ser como una especie de cerebro esponjosito y marrón. Mola o qué. Pero lo que de verdad lo hace especial es que no existe en el mundo muggle. No hay seitán de ternera, ni de cerdo, ni de pollo. Ni de calamares, ni de anchoas en vinagre, vamos. Quizá por eso ha llegado a convertirse en una de esas cosas de las que los vegans hacemos bandera. Y hasta camisetas. Salvo lxs vegans celíacxs, claro, por motivos obvios. Bueno, y los predicadores antigluten, que están convencidos de que el seitán es el mal. De todo tiene que haber.

seitanvapor

seitán al vapor

Yo no soy celíaca, debe ser una de las pocas autoinmunes que me faltan, y aunque sé que no es proteína de calidad, como la de las legumbres, sí que lo como de vez en cuando. Se puede comprar hecho pero yo nunca lo he probado. La chica de Red Verde, que fue la que me habló por primera vez de él, me dijo que no merecía la pena, que mejor me llevara medio kilo de gluten, que era muy fácil de hacer. Y tenía razón. Luego me dio la dirección web de Dimensión Vegana, especialistas en carnes vegetales y adoradores del seitán. Lo bueno que tiene el cerebrito este es su versatilidad. Haces la bola básica y de ahí puedes sacar filetes, cortarlo en taquitos para hacerlo en salsa, rallarlo y hacer ragú, usarlo en hamburguesas, en albóndigas… vamos, que menos bebértelo (que lo mismo también, yo acabo de llegar a este mundo) puedes hacer de todo con él.

Al principio la receta que yo seguía era la de Dimensión vegana, pero tenía algo que no terminaba de engancharme. Entonces Olga me presentó a Isa Chandra Moskovitz, literariamente hablando, y menamoré <3. Y una vez que se me pasó el ansia por descubrir nuevas recetas en sus libros y en su blog, me dio por buscar cómo hacía ella el seitán. Y aquello era otra cosa… Que no es que la de DV estuviera mal, pero la de Isa llevaba algo más que gluten y agua. Llevaba salsa de soja. Y yo AMO la salsa de soja, aunque me venga fatal para mi hípertensión. Así que la copié en mi cuadernito de recetas y desde entonces es la que sigo.

Voy a dejarla por aquí porque la original está en inglés y si a Rajoy le da por hacerse vegano no quiero que tenga que tirar del Google translator, pobre.

SEITÁN BÁSICO (receta de Isa Chandra Moskovitz)

Ingredientes:

(para hacer una bola de aprox. medio kilo)

* 1 Taza de gluten de trigo. El que enlazo es sólo una muestra para que sepáis qué estáis buscando, yo lo compro al peso en Red Verde.

* 3 Cucharadas de levadura nutricional /// Yo le pongo 4 porque me encanta.

* 1/2 Taza de caldo vegetal frío (*)

* 1/4 Taza de salsa de soja.

* 2 Cucharadas de zumo de limón.

* 1 Cucharada de aceite de oliva virgen extra (en adelante, AOVE).

* 2 dientes de ajo picaditos /// Yo en lugar de ajo crudo le echo 1 Cucharada de ajo en polvo.

* Yo además le echo 1 Cucharada de cebolla en polvo, 1 Cucharada de hierbas provenzales y 1 Cucharada de tomate seco picado por cada taza de gluten, y queda buenísimo.

Para el agua de cocción:

* 4 Tazas de agua.

* 4 Tazas de caldo vegetal.

* 1/4 Taza de salsa de soja.

Preparación:

Necesitarás 2 boles, 1 olla mediana, 1 juego de tazas medidoras, 1 juego de cucharas medidoras y papel film.

En uno de los boles pon los ingredientes secos, es decir, el gluten, la levadura nutricional, el ajo y la cebolla en polvo, las hierbas provenzales y el tomate seco. Mezcla un poco con una cuchara y reserva.

(*) Para que el caldo que vas a añadir a continuación esté frío como dice en la receta, lo que yo hago es echar un poquito de agua muy caliente en una taza de café, disolver en ella 1/4 de pastilla de caldo vegetal, echar ese caldo resultante en la taza con la medida 1/2 y añadir hielo o agua fría hasta completar la taza. Es más largo de explicar que de hacer. También puedes preparar el caldo caliente normal y esperar a que se enfríe, eso ya como tú veas.

En el otro bol pon el resto y bate un poco con un tenedor o unas varillas para que se integre todo bien. Luego agrega lo de este bol a la mezcla seca e integra, primero con una cuchara y luego, con las manos limpias (eso siempre), amasa durante dos minutos o así. Cuando no quede gluten a la vista y tengas una masa del color maroncillo, redondéala un poco contra las paredes del bol y luego déjala reposar 20 min. tapada con film transparente.

Mientras tanto prepara el agua de cocción. Yo echo la salsa de soja, 8 tazas de agua y 1 pastilla de caldo. Cuando hayan pasado los 20 minutos y el agua esté hirviendo, echa la bola de seitán al agua, tapa, baja el fuego y deja cocer 45 minutos.

ACTUALIZO: Otra opción, con la que queda mucho mejor de textura, es cocerlo al vapor. Yo lo hago en la Thermomix: 50 minutos / Temperatura Varoma / Velocidad 1.5. La idea la saqué del post del seitán de Veganizando. Si no tenéis robot, podéis hacerlo al vapor poniendo un cestillo de los que se ajustan a las ollas, como toda la vida de dios.

A los 45 minutos, apaga el fuego y deja reposar el seitán en el agua de cocción hasta que se enfríe. El agua de cocción no la tiréis, ojo. Sirve para conservar luego el seitán en el frigo.

Cuando puedas sacar el seitán sin achicharrarte, puedes guardarlo en el frigo, siempre junto con el agua de cocción, o bien entero en un tuper, o bien loncheado o en taquitos. También puedes cortarlo, escurrirlo un poco con las manos, envolverlo en papel film y congelarlo (sin el agua).

Recetas con el seitán como base hay cien mil. Ya iré poniendo. Pero éste también está muy bueno tal cual porque al ir tan especiado tiene bastante sabor. Yo lo corto en lonchas longitudinales y me lo hago a la parrilla, con un chorrito de AOVE, pimienta y orégano. En la foto lleva además esta salsa de tomate que tiene Olga en su blog y que es la mejor salsa de tomate que he probado nunca.

seitán con patatas y salsa de tomate

seitán con patatas y salsa de tomate

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