empanada de no-atún con pisto

Ésta ha sido la semana de las empanadas. Aprovechando que tengo horno nuevo (uno que funciona, por fin) y que hacía siglos que no me comía nada parecido a una empanada de atún, he hecho 3 en apenas 3 días. A atún no sabe, básicamente porque no lleva. Pero la textura del jackfruit desmigado y el sabor del alga kelp hace que se dé un aire.

empanada de pisto y no-atún

Y poco más. Hoy no sólo no os voy a dar la chapa, además os dejo un montón de fotillos. Si queréis verlas con más detalle, pinchad sobre ellas y se os abrirán en una nueva pestaña. Por aquí dejo la receta. Si la hacéis, me contáis.

Ingredientes.

  • 2 cebollas.
  • 4 dientes de ajo.
  • 1 lata de jackfruit verde en salmuera.
  • 1 hoja de algas kelp.
  • 1 pimiento rojo de asar.
  • 1 pimiento amarillo de asar.
  • 2 pimientos italianos verdes ó 1 pimiento verde de asar.
  • 2 calabacines verdes.
  • 1 Taza de tomate frito casero.
  • 2 tomates (sin piel ni pepitas).
  • 3 cucharaditas de sal.
  • pimienta molida (al gusto).
  • AOVE.
  • 2 masas de empanada.
  • un poco de leche de soja sin edulcorar (para pintar la empanada).

Preparación.

Lava muy bien el jackfruit para quitarle el sabor a lata, desmiga con las manos la parte blandita y corta los triángulos, más duros, en láminas y luego en tiras.

jackfruit y algas kelp: el antes

En un molinillo de café/especias, muele una lámina de algas kelp. Luego mezcla el alga molida con el jackfruit y reserva.

jackfruit y algas kelp: el después

Ahora corta la cebolla y el ajo pequeñitos y sofríe con un poco de AOVE a fuego medio-alto. Cuando la cebolla esté blandita, agrega el jackfruit con el alga y mezcla bien. Agrega la sal y baja el fuego.

Mientras el jackfruit se ablanda con el agua que soltará la cebolla al haberle echado sal, corta los 3 tipos de pimientos en trozos pequeños y ve reservando en un plato. Cuando los tengas todos cortados, añádelos a la sartén.

preparando el relleno

Corta los calabacines en planchas longitudinales, éstas en tiras y por último en cuadraditos pequeños. Agrega a la sartén y mezcla bien para que todo se integre. Tápalo y deja que se haga unos 10 minutos. Puedes añadir un poco más de AOVE si ves que te lo pide la verdura. Levanta la tapa y mueve de vez en cuando.

Ve pelando, despepitando y cortando el tomate muy chico, y reserva.

la mejor salsa de tomate frito del mundo mundial

Cuando esté blandito todo, puedes añadir la salsa de tomate frito. Yo hago la de Veganizando, que os he dejado enlazada arriba, aunque a veces le echo cebolla en vez de puerro y suelo echarle más zanahoria de la que dicta la receta. Mezcla bien y deja que se haga unos 5 minutos a fuego bajo.

Por último, agrega el tomate natural y la pimienta recién molida y deja que se haga unos 10 minutos más.

Si ves que tiene demasiado líquido, sube el fuego para que se evapore un poco. No debe quedar seco, sino meloso.

Viértelo todo en un bol grande y deja enfriar al menos durante media hora. Puedes meterlo en el frigo cuando esté templado. Si lo mueves de vez en cuando para que no guarde calor abajo, se enfriará antes.

Este paso es MUY importante, ya que si echamos el relleno caliente, la lámina de abajo de la empanada se quedará blandurria. Y no, no es algo que me hayan contado.

¡relleno listo!

Ve precalentando el horno a 200º (arriba y abajo).

Pesa las verduras con jackfruit y separa en dos mitades. A mí con estas cantidades me sale algo menos de 1500 gr., por lo que tengo para dos empanadas de casi 750 gr. de relleno cada una. Si no quieres hacer dos seguidas, puedes guardar la mitad del relleno y congelarlo para la próxima que hagas.

Cuando el relleno esté frío (o al menos no caliente), extiende una lámina de empanada sobre la bandeja del horno, en el mismo papel en que viene envuelta. Dibuja con el cuchillo, sin apretar, un borde de aproximadamente 1 cm por cada lado. Ahora ve echando sobre ella las verduras con jackfruit evitando los bordes que has dibujado. Compacta la masa aplastándola con el revés de la cuchara, dándole forma de rectángulo y con un grosor uniforme en la medida de lo posible.

antes de hornear

Ya puedes tapar con la otra lámina. No la desenrolles entera porque se te deformará al cogerla para ponerla encima de la verdura. Es mejor que vayas desenrollándola directamente sobre la otra. Cuando esté, recolócala un poco, aplasta ligeramente los bordes y dóblalos sobre sí mismos, haciendo así el borde de la empanada. En las esquinas sobrará mucha masa. Puedes quitarle un pellizco de cada una y, junto con el círculo que has quitado para hacer la chimenea, usar luego esa masa para decorar la parte de arriba.

chimenea perfecta 🙂

Por último, más o menos en el centro de la empanada, recorta con mucho cuidador, con un cuchillo, un círculo de 1 cm de diámetro (aproximadamente) para que el vapor del relleno salga por él a modo de chimenea. De ese modo la empanada no nos quedará blanda por arriba tampoco.

A las empanadas no veganas se les suele dar una ligera capa de huevo con un pincel de cocina. Tú puedes sustituir el huevo por leche de soja sin edulcorar. Aunque esto no es imprescindible, le dará un tono más bonito al acabar.

Y poco más. Métela al horno, a 200º, de 20 a 30 min.

Se conserva bien en cualquier lugar seco y fresco y, si puedes aguantar, está mejor de un día pa’otro, fría. Yo por eso hago dos: la primera nos la comemos del tirón, como buenos ansiosxs, y de la segunda vamos picoteando al día siguiente cada vez que entramos en la cocina 🙂

empanada vegana casera

Pd. Gracias a Claudia y Cristina por tenerme paciencia y resolver mis múltiples dudas sobre cómo hacer una empanada (son las primeras que hago en mi vida y jamás había oído hablar de la “chimenea”). Y gracias también a Macarena por probar este experimento y por decirme que ella sí notaba el sabor a mar ❤

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fajitas mexicanas de jackfruit (tipo carnita).

Hasta estas navidades, para mí el jackfruit era como un ingrediente mitológico que vivía en mis libros de cocina pero que no parecía existir fuera de ellos. En algunos foros leía que en Barcelona y en Madrid se podía conseguir en hípers asiáticos, pero Sevilla, por muy especial que tenga el color, también sigue teniendo sus limitaciones en ese sentido. O será que yo no he buscado bien… El caso es que cuando preguntaba “¿tenéis jackfruit?“, me miraban como si estuviera pidiendo sangre de unicornio. Lo más que llegué a encontrar, en el Hiperoriente de al lado de casa, era jackfruit en almíbar, que NO VALE como sustituto de la carne. Para poder usarlo como si fuera pollo o cerdo o lo que quiera que busquéis veganizar, hace falta que sea el de la lata verde que viene en salmuera.

Entonces fui a Edimburgo, una ciudad preciosa y acogedora, donde casi cualquier carta tiene opciones vegan (¡ojo! no confundir con veggie, que es vegetariano) y donde lxs camarerxs no te ofrecen un plato que lleva queso cuando les dices que no comes nada de origen animal. Allí me compré el Thug Kitchen, me harté de ver lápidas (porque yo soy así, no voy a funerales pero me encanta visitar cementerios bonitos cuando viajo), me monté en la noria, fui de mercadillos… pero sobre todo, me inflé a comer. Y justo el último día, cuando parecía que el viaje no daba más de sí, descubrimos el Holy Cow, un restaurante vegano, bien escondido y sin señalizar, en el que Nacho y yo decidimos aceptar la sugerencia de la dueña y pedir la hamburguesa del día: jackfruit vegan burguer. Forma de hamburguesa no tenía y se desmoronaba al morderla, pero, madredelamorhermoso, cómo estaba aquello… Nada que ver con ninguna hamburguesa vegana que hubiera probado hasta ahora (y he probado unas cuantas). Y en ese momento supe que, costara lo que costara, al llegar a España tenía que encontrar jackfruit.

en mi casa con hambre no nos quedamos.

No lo encontré. Ni siquiera online. Mierda pa mí. Pero eso no hizo que dejara de intentarlo, porque yo cuando tengo un antojo soy como un bulldog, no suelto. Entonces descubrí la página de Mercado Flotante, una empresa online (con base en Galicia) dedicada a la alimentación internacional, que tenía las cosas más raras que te puedas imaginar. No jackfruit, pero sí todo lo demás. Así que les escribí, porque total, el no ya lo tenía, para preguntarles si me lo podrían conseguir. Y aunque no tenían ni la más remota idea de lo que les estaba hablando, me dijeron que iban a mirar, porque no sólo tienen de todo, además son un encanto. Y en una semana, más o menos, hice mi primer pedido de jackfruit, sin saber aún qué iba a hacer con él ni cómo se cocinaba, pero convencida de que a partir de entonces iba a ser una de esas cosas que siempre iba a tener en mi despensa. Y no me equivocaba.

Ésta fue la primera receta en la que lo utilicé. Y flipé. Y mi familia, incluida mi hija, que es de las que parece que les cuesta dinero decir que algo está bueno, flipó también.

Mis primeras fajitas las hice siguiendo al pie de la letra la receta de Creativegan. Luego fui viendo cómo las hacían otrxs cocinerxs que sigo y acabé tuneándolas a mi gusto. Ahora es habitual que los fines de semana, que es cuando lxs 4 comemos juntxs y ningunx tiene prisa, llenemos la mesa de boles con distintas salsas, verdura, relleno para fajitas y un paquete de 12 tortillas de trigo, y nos pongamos hasta las cejas mientras nos contamos esas cosillas que se nos han ido quedando en el tintero a lo largo de la semana, que es lo que le da calidad a la comida :).

Si os animáis a hacerlas y no vivís en Madrid o en Barcelona, además de en Mercado Flotante, ahora mismo podéis encontrar el jackfruit tirado de precio en Vegan Place, la tienda online de mi amiga Cristina, que vende, entre otras muchas cosas, los mejores Donuts que he comido jamás, y que colabora con el Santuario La Pepa, y que es una mujer estupenda. Y sí, ya sé que es publicidad, pero ya que el señor WordPress me la mete doblada sin que yo la apruebe (salvo que pague, que entonces no saldrían anuncios abajo), al menos con este negocio sí comulgo, así que ahí os dejo en enlace, pa que bicheéis si os aburrís.

Ingredientes:

Las cantidades que voy a poner son para 4 personas que comen mucho (sale pizca más de 1 kilo). De hecho, a veces hasta sobra un poco y alguien se lo merienda, pero vamos, de ese día no pasa. Si sois de comer cantidades normales o si es la primera vez que coméis jackfruit y preferís no arriesgar, usad la mitad de todo y tendréis como 500 gramos de relleno. Si os sobra (shame on you), podéis guardarlo en un tuper cerrado y aguanta un par de días en el frigo.

Para el relleno:

  • 1 Cebolla grandecita.
  • 4 dientes de ajo.
  • 2 latas de jackfruit en salmuera (NO en sirope, ojo).
  • 1/2 Cucharada de especias para fajitas.
  • 1 cucharadita de albahaca.
  • 1 cucharadita de orégano.
  • 1/4 de cucharadita de romero.
  • 1/4 de cucharadita de tomillo.
  • 1 cucharadita de azúcar (yo uso eco integral).
  •  1/2 Taza de Tamari o de salsa de soja.
  • 3 Cucharadas de humo líquido.
  • 5 Tomates pera grandecitos.
  • AOVE.
  • 1 Taza y 1/2 + 1/2 Taza de agua (yo uso agua filtrada)

Para el acompañamiento:

  • Cebolla
  • Pimiento verde.
  • Pimiento rojo.
  • Shitake.
  • Hojas de lechuga / berros / espinacas / rúcola.
  • Crema agria / Mayonesa / Guacamole.

Para el guacamole:

  • 2 aguacates grandes y maduros ó 4 pequeños.
  • 1 cebolleta grande o 2 pequeñas.
  • 1 tomate grandecito y maduro.
  • AOVE.
  • Sal.
  • zumo de 1 limón / 1 lima.

Tortillas para fajitas (yo las compro hechas)

Preparación:

Empieza por escurrir la salmuera de la lata de jackfruit, echa agua limpia y repite el proceso dos o tres veces. También puedes escurrirlo y dejarlo en un bol con un chorro finito de agua cayéndole. Lo importante es quitarle el sabor “a lata” hasta que no sepa absolutamente a nada para que podamos sazonarlo y darle el sabor que más nos guste.

jackfruit desmigado y triangulitos listos para trocear

Corta la cebolla y el ajo. Yo lo hago en brunoise, es decir, en cubitos muy muy pequeños, pero puedes hacerlo en juliana o como más coraje te dé. Echa AOVE en una sartén grande y, cuando esté caliente, añade la cebolla y el ajo y baja el fuego. Queremos que quede pochado (blandito), no frito.

Mientras se pochan las verduras, ve desmigando el jackfruit con las manos. Se desmiga bastante bien salvo el triangulito del final, que es más duro; ésos ve apartándolos. Cuando tengas desmigado todo lo desmigable, ve cogiendo cada triangulito y cortándolo muy chiquitito, o en bastoncitos, como prefieras. Hay gente que los descarta directamente, pero en mi casa no se tira na.

Ya debería estar pochado lo que pusiste en la sartén, así que añade el jackfruit y las especias para fajitas y mézclalas muy bien para que el jackfruit las coja. Sube un poco el fuego y deja que se haga durante unos 5 ó 7 minutos sin dejar de mover. Si quieres que el jackfruit quede más dorado, te recomiendo que lo hagas al revés: primero sofríe el jackfruit desmigado con un poco de AOVE y las especias para fajitas y luego añade la cebolla y el ajo. En cualquiera de los dos casos, mientras se hace, ve pelando, despepitando y cortando los tomates, en brunoise de nuevo, y reserva. Yo tardo mucho en hacer esto y además odio pelar y cortar tomates, así que a veces lo hago lo primero y me lo quito de encima antes de empezar.

Ya puedes agregar el azúcar y el tamari (o la salsa de soja). Vuelve a mezclar hasta que todo se integre, deja a fuego bajo unos 5 minutos y añade entonces el resto de las especias y el tomate. Mezcla muy bien y deja a fuego bajo sin dejar de mover unos 5 minutos más (el tomate soltará agua y no debería pegarse).

Ahora agrega 1 taza y media de agua, sube el fuego y cuando hierva, bájalo y deja que se cueza durante 15 minutos. Mientras lo hace, puedes ir cortando cebolla en juliana, el pimiento en tiras finitas y el shitake o el champiñón en tiras más gruesas, dejando este último separado de la cebolla y el pimiento.

Cuando apenas quede agua, añade el humo líquido y mezcla muy bien. Prueba el jackfruit y si no está lo suficientemente tierno para ti, añade un poco más de agua (como 1/2 taza) y deja que termine de hacerse, removiendo de vez en cuando, hasta que esté. Retira la sartén del fuego y reserva.

En otra sartén, con un chorrito de aceite, saltea la cebolla y el pimiento. Cuando esté como te guste a ti (más o menos tierno), aparta, sala (o no) y reserva. En la misma sartén, saltea el shitake o los champis con otro chorrito de aceite y un poco de pimienta negra (si no te gusta, no se la eches). Cuando esté, aparta, sala (o no) y reserva.

Lava unas hojas de lechuga, espinacas, berros o rúcula, lo que prefieras, escurre bien y reserva.

sé lo que estáis pensando “llénala más, que ahí caben 200 gramitos todavía”

Prepara el guacamole. Yo lo hago aplastando con un tenedor la carne de los aguacates y añadiéndole luego una cebolleta cortada pequeñita, un tomate pelado y despepitado cortado en brunoise, el zumo de medio limón normal (cuidado con las pepitas) o de una lima, un chorro de AOVE y una pizca de sal. Pruébalo. Pruébalo más, joe, que con la pechá de cocinar que te estás dando te mereces un premio (como en aquel anuncio de café). Reserva (si no te lo has comido todo) en un tuper con tapa, pero antes de cerrarla ponle un papel film encima al guacamole, bien pegado al mismo, para que no se oxide.

Lo ideal es servir cada cosa en un bol y que cada cual se vaya montando su fajita como le parezca. Yo en las mías suelo untar un poco de guacamole o de mayonesa (si no he podido encontrar aguacates maduros), encima echo un par de cucharadas bien hermosas del relleno de fajitas, y sobre eso le pongo cebolla, pimiento y shitake. Y si tengo hecha crema agria, pos se la echo también, que no se respire miseria.

Y sí, siempre me mancho porque soy una agonías de la vida y las cargo demasiado. Pero ése es parte del encanto de comer fajitas (y de comer con las manos): tener una excusa para rechupetearse unx los dedos después 🙂