camembert (receta de S.M. Conroy)

La receta que voy a subir hoy es prácticamente calcada a la que tienen en su blog los chicos de Dimensión Vegana, probablemente porque ellos también la hayan sacado del libro The non-dairy evolution cookbook, de Sky M. Conroy. Os lo digo ya por si al leerla os suena de algo. La mía, ya os lo digo, sí está sacada de ahí y como lo que he hecho ha sido traducirla, me parece que lo mínimo es nombrarlo… pero oye.

camembert-s-m-conroy

camembert con cobertura de almidón

Sé que hay otra receta de camembert en este blog, la de Miyoko. Y no está mal, o no la habría subido, pero es infinitamente más elaborado de hacer y además lleva base de anacardos, que hay a quien le gusta y hay a quien no. A mí, así en general, los quesos hechos a partir de anacardos me dejan bastante tibia, prefiero los que llevan base de yogur o de leche. Éste lleva base de leche y aunque es cierto que a camembert no sabe, por la sencilla razón de que no lo es, para alguien que eche de menos el queso no es un mal sustituto. Además de pinta queda estupendo, por si queréis llevarlo a alguna comida familiar o con amigxs. Y con una mermelada de frutos del bosque tiene que estar que te cagas. Y hecho en moldes individuales pequeñitos, tipo éste o este otro, y luego empanados y fritos, ya ni te cuento…

Volviendo al The non-dairy evolution cookbook – probablemente el libro de cocina más soso de la galaxia-, una cosa que tiene que me gusta mucho es que al comienzo de cada apartado, según la clase de queso que vaya a hacer, viene un tutorial que vale como guía para todos los de ese tipo. Luego las particularidades de cada uno las da en la receta correspondiente. Mi idea es traducir y subir sus tutoriales en cuanto tenga tiempo, pero de momento voy a dejar por aquí la receta del camembert, que me consta que hay gente a la que le corre prisa tenerla 🙂

Para quienes sepáis inglés y echéis de menos el queso, os recomiendo que os compréis el libro, así, como inversión. En cuanto a la ausencia de fotos – que es lo que hace un poco mierder-, por suerte, existe un grupo de Facebook llamado The Gentle Chef (que es como se hace llamar el nota en cuestión y como se llama también su blog) donde gente que lee sus libros y hace sus recetas, las comenta y sube fotos, lo cual es BIEN porque así te puedes hacer una idea de cómo quedan.

Ventajas de este camembert vs. el de Miyoko:

  1. Se hace en un momento y dejándolo reposar 8 horitas ya puedes ponerlo sobre pan recién tostado e hincarle en diente.
  2. Al no llevar anacardos, es más barato. Además, si no te gustan los quesos con base de anacardos, es una ventaja más, porque éste no lleva.
  3. La textura es más parecida a la del camembert que todxs conocemos.

Cosas que necesitarás para esta receta:

  1. Medidores en condiciones (juego de tazas y de cucharas). Esto es como la repostería, las proporciones son las que son por algo.
  2. Batidora de mano y su vaso correspondiente.
  3. Un recipiente en el que darle forma. Yo uso una cazuelita de barro, previamente forrada con un trozo de papel film.
  4. Un botecito para hacer la mezcla con la que rociar el fermento (si optas por la cobertura #2)
  5. Quince minutos de tu tiempo.

Y dicho toooooodo esto:

Ingredientes

  • 1 y 1/3 Taza de leche de soja sin edulcorar, si la haces tú mismx, mejor.
  • 1/4 Taza de almidón de mandioca. Yo uso la de marca Yoki, que venden en Carrefour. La  hay dulce y agria, para este queso imagino que la agria es la suya, aunque yo la que tengo es la otra.
  • 1 y 1/4 cucharadita de carragenato Kappa en polvo. Si no encontráis, podéis sustituirlo por 2 cucharaditas y media de agar en polvo (recordad que 1 medida de carragenato en polvo = 2 medidas de agar en polvo), pero entonces no fundirá, porque mientras que el carragenato es reversible, el agar no lo es. Si lo haces con agar, te recomiendo que apartes media tacita de café (como medida) de leche y lo mezcles bien antes de añadirlo al resto.
  • 1 Cucharada de shiro miso (miso blanco).
  • 1 Cucharada de levadura nutricional.
  • 1 cucharadita de sal fina de mesa no yodada.
  • 1/2 Taza de aceite de coco refinado. Si usas un aceite “bueno”, sin refinar, el queso sabrá a coco, y no es lo que quieres, créeme.
  • 1 cucharadita de aceite aromatizado a la trufa. Esto es una pijada pero le da un toque, así que si tenéis, echádselo. Si no no pasa absolutamente nada.
  • 2 cucharaditas de vinagre de manzana.
  • Fermento camemberti vegano (podéis comprarlo aquí) / Almidón de tapioca, dependiendo de cómo queráis hacer la cobertura.

Preparación

Antes de empezar a mezclar y demás, asegúrate de tener a mano todos los ingredientes que vas a necesitar y si es posible, mide y reserva.

Prepara el molde donde lo vayas a hacer. Mi recomendación es que lo forres con papel film resistente (yo lo compro en Mercadona) y lo dejes aparte.

Ahora echa en un vaso de batidora los tres primeros ingredientes: la leche, el almidón y el carragenato (o el agar), mezcla bien con una cuchara y luego bate un poco con la batidora. El mezclar con la cuchara primero es para que toda la harina no se quede pegada, hecha un mazacote, en las cuchillas de la batidora.

Camembert con fermento

Camembert con cobertura de fermento

Añade a esa mezcla el miso, la levadura nutricional, la sal y el aceite de trufa, y vuelve a batir un poco para que se integre bien. Yo suelo sacar un poco de la mezcla anterior (leche+almidón+carragenato)  en una tacita de café y disuelvo ahí el miso. Luego lo añado, ya mezclado, al resto.

Derrite el aceite de coco (si está solidificado). Puedes hacerlo al baño María o al micro, entre 30 segundos y 1 minuto a potencia máxima. Mide la media taza una vez que esté liquido y agrega a la mezcla anterior.

Truco que he aprendido a base de hacer muuuuchos quesos ya: si en la misma sartén que has calentado el aceite al baño María, calientas el vaso donde tienes la mezcla del queso hasta que se ponga a temperatura ambiente/templado, y a eso le añades luego el aceite de coco líquido y mezclas bien con una cuchara, se integra todo mejor desde el principio y liga muy fácilmente una vez que empieces a moverlo en la sartén o el cazo. Para moverlo, eso sí, usa una cuchara antiadherente si puede ser.

blandiblup2

demasiado normales hemos salido algunxs…

En una sartén que NO sea antiadherente, o bien en un cazo, vierte ahora la mezcla, ponla a fuego bajo y no dejes de mover, suavemente, pero asegurándote de que toda la mezcla va integrándose. En unos 5 ó 6 minutos habrá espesado bastante, habrá homogeneizado y tomando un aspecto brillante y viscoso, tipo blandiblup (dejo foto para la muchachada, que no sabrá de qué coño hablo), y lo más importante, al moverlo se despegará con facilidad de las paredes de la sartén o el cazo.

Si, por lo que sea, notas que el aceite empieza a separarse del resto, es señal de que tienes el fuego demasiado alto y eso ha roto la emulsión. En ese caso, retira la sartén del calor y vuelve a mezclar con las varillas. Si aun así no se integra, añade un poco de leche y sigue intentándolo. Yo lo hice a fuego bajo, sin dejar de mover, y no tuve ningún problema.

Cuando veas que tiene la consistencia de la que te hablaba antes, retira la sartén del fuego, añade el vinagre y haz que se integre bien tirando de varillas. Ten cuidado en este paso porque el vinagre, como no lo muevas con muchísimo cuidado, se va a tomar por culo. Empieza suave y acaba moviendo enérgicamente. Y ya está listo para verterlo en el molde que dejaste preparado.

Ahora deja que se enfríe a temperatura ambiente, unos 30 minutos. Luego mételo al frigo, sin cubrir, durante 8 horas. Cuando lo saques, quita el papel film y puedes hacer la cobertura de dos maneras:

  1. Empolva el queso por todos lados con harina de yuca (la cantidad que necesites), creando una capa blanca alrededor. Luego vuelves a meterlo en el frigo otras 8 horas, esta vez sobre una superficie en la que el queso pueda respirar lo máximo posible (lo ideal sería sobre una rejilla), con la parte que las primeras 8 horas estuvo mirando hacia arriba, esta vez mirando hacia abajo, y le das la vuelta de vez en cuando para que la capa se seque por todas partes.
  2. (Ésta es la que yo os recomiendo, porque le da al queso el aspecto y el sabor del verdadero camembert) En un botecito de esos con cabeza de spray, mezcla un poco de agua (1/2 cucharadita o así) filtrada o mineral con la cantidad de fermento vegano camemberti que puedes coger con la punta de un cuchillo. Una pizca, vamos. Mézclalo bien y rocía el agua con fermento por toda la superficie del queso. Luego colócalo sobre una rejilla y dale la vuelta una vez al día mientras va creciendo el moho. En una semana más o menos verás cómo empieza a salirle la capa blanca característica de los camembert de toda la vida. Se tarda más pero merece la pena, os lo garantizo.

Y ya está. Cuando lo saques, corta el trozo que te vayas a comer y déjalo un rato a temperatura ambiente, como harías con cualquier otro queso. Luego tuéstate un pan que esté rico y ponle una buena cuña encima.

Este queso se puede untar y fundir, y se conserva en el frigo en una bolsa de plástico de esas para cogelar, o envuelto en papel film. En el libro no pone cuánto aguanta, pero una semana mínimo. Aunque si te dura tanto es que no te ha gustado mucho, así que casi que daría igual.

* Al principio hacía los quesos en sartenes antiadherentes, pero solían resbalar y costaba más ligarlo. Ahora lo hago o bien en sartenes normales (para que no resbale) o en cazos.

** ¡Muchas gracias, Karyne, por la corrección! 🙂

 

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querido Santa:

Este año me he portado súper bien, salvo por un par de detalles que no voy a contar por aquí porque aunque parezca que no, aún hay cosas que me guardo. Pero no te preocupes, ya me he castigado yo por mí y por todos mis compañeros, así que no hace falta que me dejes sin regalos.

A lo que iba. Ya sabes que yo no soy de pedir. Al menos no las típicas cosas que pediría alguien que está más cerca de los 45 que de los 40. Yo, por pedir, pediría más sitio y más pasta para poder tener más gatos, aguacates eco en su punto todo el año y una cocina con baldas suficientes como para poder tener ordenadas las especias, las harinas, los cereales y las legumbres. Pero como lo que no puede ser, no puede ser y además es imposible, me conformaré con dejarte una lista de libros que no me puedo permitir porque entre octubre y noviembre todos nuestros ahorros se fueron en consultas veterinarias, medicación y pruebas para Salvú y Liv. Necesitarlos los necesito todos (en papel, aunque supongo que no hará falta aclararlo), así que no te tomes la numeración como una cuestión de preferencias, es sólo que ADORO hacer listas.

  1. luther

    Idris, we lofiu ❤

    “Cocina canalla”, que yo, no sé por qué, imagino que por el lenguaje que usan, así, “coloquial”, pensaba que era de la Isa, pero no, por lo visto es de dos tipos que Olga adora y que yo adoraré también, seguro, porque a las dos nos gusta el mismo tipo de hombre. Era uno de esos libros que pensaba comprarme algún día pero que ahora que han traducido al español me urge muchísimo tener.

  2. “The Oh, she gloves cookbook”, de Angela Liddon. Ya, ya sé que no se debe juzgar un libro por su portada, pero ¿tú has visto qué zanahorias tannnnnn bonitas? Pues eso. Que lo necesito. Ni siquiera me importa que sólo lo haya en tapa blanda. Para eso inventó Thor el forro autoadhesivo.
  3. “Salad Samurai”, de Terry Hope Romero. El reinado de la lechuga iceberg, ese invento del demonio, tiene los días contados con este libro. No me cabe duda.
  4. “Vegan tacos”, de Jason Wyrick. Porque ahora que estoy aprendiendo a hacer quesos veganos, Gary para lxs amigxs, no tiene ningún sentido que me siga privando, entre otras cosas, de esos tacos de nopales que me gustan más que comer con las manos.
  5. “Contemporary and Traditional Japanese Cooking”, de Miyoko Schinner. Definitivamente tengo que volver a Japón. Esta vez sin grupo, ni visitas programadas, ni palizas de tren. Sólo Paula, los parques, los templos, la comida japonesa y yo. Mientras tanto…

Hay más, ofkors, pero de momento con esos 5 voy tirando 🙂

Luego hay dos o tres cosillas que no habría necesitado de no haber sabido que existen. Pero lo sé. Y ahora no hay nada que pueda hacer al respecto.

Por ejemplo, este jardín vertical de interior para poder tener plantas aromáticas frescas anytime… anda que no iba a molar nada mi salón lleno de orégano, perejil, albahaca, romero, tomillo y 17 plantas más todas saliendo de la pared. Sí, ya sé que han cancelado el proyecto por falta de financiación. Tú haces magia, no? Fix it.

Otro trasto que me hace muchísima falta es este rallador de nuez moscada tan alucinante que vi una vez en el Corte Inglés y que no me pude comprar porque no llevaba 50 euros sueltos en ese momento. ¿Te puedes creer que no me lo he podido quitar de la cabeza? Que sí, que ya tengo el minirallador manual tan cuqui que me compré en 2008, pero, créeme, no es lo mismo…

Y como desde que nos cancelaron aquel vuelo a Ámsterdam y no pude hartarme de bagles hará un año o dos, tengo antojito, voy a necesitar también estos moldes para hacerlos yo en casa.

¡Hola! Somos Tino y Melo (al fondo) y estamos buscando un humano al que adoptar, si estás interesadx, escribe a cristicats@gmail.com

Y ahora en serio. En realidad no necesito nada de eso. ¿Que si me traes un libro me va a encantar? Pos claro, a nadie le amarga un dulce (vegano). ¿Pero sabes lo que me gustaría en realidad? Que entraras en esta página e hicieras un donativo enorme para ayudar a estos gatitos. A Tino, un peque especialmente mini que no puede crecer porque una malformación congénita le impide desarrollarse y respirar con normalidad. En un par de semanas viajará a Madrid a que lo operen. Y créeme, no es una operación barata. A Gaby, un viejito de 12 años, todo amor, cuyo cuerpecito está empezando a necesitar mucha atención veterinaria. A Merlín, un gato-zorrito cuya historia puedes leer aquí y que ahora vuelve a necesitar pruebas para averiguar qué le pasa. A Zeus, el papá de Sombra, que llegó en tan mal estado que ha tenido puesta una sonda hasta hace dos días y que ahora vuelve a necesitar pruebas para saber por qué vomita sangre. Y por supuesto, a todos los peques que hay que testar, vacunar, desparasitar y esterilizar, como Tino y Melo, Omar, Salem y Simón, por nombrar sólo a algunos.

Y por si alguien más quiere destinar el dinero de alguno de sus autorregalos a quienes realmente lo necesitan, dejo por aquí el número de cuenta.

Titular: Asociación protectora de felinos Cristicats.

Nº de cuenta: IBAN ES3030090089702456731914

Y con esto y un bizcocho… Ups, hablando de bizcochos, acabo de caer en que aún no he subido la receta del de zanahorias. Bueno, como la tenía en mi otro blog, os la enlazo, y eso que me quito 😉