dime qué ceno

Esta entrada está escrita para alguien a quien quiero mucho, desde hace mucho tiempo, y que me preguntó hace poco que qué podía preparase los días que cena en casa, teniendo en cuenta que nunca sabe a qué hora va a acabar de trabajar y que cuando llega, llega reventao.

Va a ser un post denso, aviso, pero espero que al menos le sirva a él y a quien esté en su situación para organizarse un poquillo dejando fuera de su plato cualquier producto de origen animal.

Ahí lo llevas, protestón 🙂

PARTE I: LA COMPRA.

VERDURA.

  1. Verdura congelada. Personalmente prefiero la verdura fresca, sobre todo porque la congelada suele venir en bolsas de plástico y eso es poco o nada ecológico. Pero entiendo que para alguien como tú, que trabaja sin horario y llega a su casa a las mil, no es práctico. A efectos nutricionales son exactamente iguales y como por suerte, a día de hoy tenemos todo tipo de verdura congelada, porcionada y lista para ser usada, no hay excusas. ¿Qué verdura tendría yo en mi congelador en estos casos? Brócoli, coliflor, romanescu, espinacas, guisantes, edamame, judías verdes, pimientos en tiras, setas. Y parrillada. Una bolsa de parrillada te salva la porción de verduras de cualquier cena y le da alegría a cualquier plato.
  2. Verdura en bote / envasada al vacío: corazones de alcachofa, espárragos, verdura para ensaladilla, guisantes, pimientos asados, pisto.
  3. Verdura fresca. Aunque prácticamente en cualquier súper podemos encontrar cebolla y ajo troceados en formato congelado, no creo que merezca la pena teniendo en cuenta que son dos productos básicos que aguantan relativamente bien (siempre fuera del frigo). Lo mismo con la zanahoria (ésta dentro de él). Otros productos frescos recomendables (si ves que no se van a quedar criando humedad o moho) serían brotes verdes, aguacate, tomate, champis y cualquier cosa suceptible de echarle a una ensalada.
  4. Preparados de verdura ya cocinados. Si lo que quieres es tener algo para calentar y listo, siempre puedes tirar de productos tipo fritada, pisto o similares. La parte negativa es que pueden meterte cualquier tipo de aceite y sabe Thor qué cantidades de azúcar y sal, pero eso ya lo valoras tú, si eso.20170713_213629.jpg

PROTEÍNA

  1. Legumbres en bote / lata. Es cierto que las legumbres secas son más baratas y sólo hay que dejarlas en agua el día antes y cocinarlas al día siguiente, pero eso implica planificación y tiempo, y este post está dedicado a alguien que nunca sabe dónde va a desayunar mañana (aunque sí que mojará la tostada en el café). Hay montones de marcas de legumbres ya cocidas de gran calidad; sólo tienes que fijarte en que los ingredientes no haya conservantes. Mis marcas favoritas de legumbres cocidas son Productos de Nuestra Tierra y Pedro Luis, ambas en Carrefour. Legumbres en lata consumo sólo frijoles negros, que me encantan, y siempre tengo al menos una por si me da el antojo.
  2. Lentejas rojas (o coral) sin piel, secas. A diferencia de otras legumbres, estas lentejas se hacen en un suspiro y no hay que dejarlas en remojo, por lo que son una magnífica opción si quieres hacerte un plato proteico en media horita.
  3. Soja texturizada seca. La soja texturizada es como el amor, depende de lo que te quieras gastar. A mí, que pa estas cosas soy muy pija, me gusta la soja fina de la marca Ecocesta y la soja gruesa Bio de VantasticFoods, pero ya hay soja texturizada en mil formatos (filetes, medallones, fina, gruesa) de muchas marcas. Las de El Granero quizá sean las más habituales en hípers asiáticos y en grandes superficies en general.
  4. Soja texturizada congelada: Heura. De la Heura, salvo por el precio, sólo puedo decir maravillas. Pero para alguien que viva solo como tú, aunque sea a tiempo parcial, creo que compensa con creces tener una bolsa de Heura formato familiar en el congelador e ir consumiéndola poco a poco.
  5. Tofu. Salvo que te hubieras recluido en una cápsula del tiempo allá por los 90, y me consta que no es así, imagino que sabrás que el tofu hace mucho que dejó de ser ese bloque blanco que no sabe a nada, para convertirse en un alimento de calidad presentado en mil formatos distintos. Que sí, que el blanco está genial porque se puede macerar y darle el sabor que quieras, pero estoy partiendo de que no tienes ni tiempo, ni ganas de calentarte la cabeza. Y ahí entran el maravilloso tofu ahumado de GutBio en ALDI o los bloques con sabores de VantasticFoods o de Taifun.
  6. Seitán. Aquí me la voy a jugar un poco porque yo jamás he probado el seitán envasado, siempre lo he hecho yo; pero teniendo en cuenta que se trata de darte opciones rápidas – y que hacerlo tú mismo te llevaría un ratillo- siempre puedes optar por tirar de su versión comercial. Lo ideal sería comprarlo en tiendas veganas y dejarte aconsejar, pero si por lo que sea no tienes una cerca, sigues sin tener excusas. En grandes superficies, como ALDI, LIDL o Carrefour lo hay para todos los gustos. Hasta para el tuyo.
  7. Frutos secos al natural y semillas. Echarle un puñado de semillas o frutos secos a una ensalada o a un plato de verduras a la plancha, o comerte unas nueces/ almendras /avellanas mientras ves una serie o wasapeas, es un muy buen hábito que sólo te va a traer cositas buenas. En el LIDL tienen bolsas de todo esto, a muy buen precio, tanto por separado como mezcladas (tienen unas bolsitas de semillas de girasol, calabaza y piñones que son la rehostia).

IMG-20171016-WA0019

HIDRATOS

  1. Arroz, ya sea normal (mejor integral) o preparado en formato “risotto” (con verdura deshidratada de calidad) el arroz es el acompañamiento perfecto para la mayoría de los platos. Hay marcas muy buenas de preparado de risotto (como Trevijano, que se encuentra en grandes superficies) y no está de más tener alguno en la despensa por si un día te apetece comer algo más especial.
  2. Pasta, si es con harina de legumbres (pasta de lentejas, de garbanzos, de quinoa) o integral, mejor, aunque si la comes de higos a brevas, tampoco creo que pase na porque sea pasta normal. Existen también formatos de pasta fresca rellena, envasados al vacío, que se conservan fuera del frigo, tienen una caducidad bastante larga y están genial para darte un capricho de vez en cuando. O para cuando vaya yo a verte 🙂
  3. Cereales tipo cous-cous, bulgur, quinua. En función de dos variables, tiempo y valor nutricional, nos quedaremos con el cous-cous si queremos algo rápido (se hace en 5 min) o con la quinua si no nos importa echarle un ratito a cambio de tener un plato más completo.

37727491_892188124313666_5945379518247075840_n

CENAS PREPARADAS Y PICOTEO

  1. Cremas y untables.  En cuanto a cremas, a mí me flipan las ecológicas de GutBio. Las hay de varios sabores, todas buenísimas. Para una noche que no te apetezca cocinar, me parecen una opción perfecta: sólo tienes que abrir el bote, servirte un plato y calentarlo. En cuanto a untables, aunque hay muchísima variedad tipo paté, yo me sigo quedando con un buen hummus, llámame tradicional.
  2. Platos preparados saludables que podemos comprar en cualquier súper. En bote, tipo espinacas con garbanzos o legumbres con verdura, envasados para frigo tipo quinua con verduras o tabule, o congelados tipo garbanzos, calabacín y bulgur.
  3. Productos procesados tipo salchichas, hamburguesas, albóndigas. A día de hoy encuentras este tipo de productos (generalmente congelados) en cualquier tienda vegana online y en casi cualquier súper, aunque puestos a elegir yo me quedaría con los de Gutbio de ALDI o con los productos preparados vegetales de Carrefour . Obviamente no son la mejor opción, porque además de ser más caros, suelen llevar bastantes mierdas entre sus ingredientes. Pero pa un desavío… Y siempre serán mejores que sus análogos de origen animal. Y cruelty-free, que es de lo que se trata.

OTROS. Aquí entrarían básicos como el AOVE (aceite de oliva virgen extra), el vinagre y  algunos saborizantes -como sal y pimienta, especias (hierbas, pimentón ahumado, mezcla para pinchitos), levadura nutricional o salsa de soja- que creo que nunca está de más tener a mano a la hora de cocinar.

PARTE II: LOS PLATOS.

No voy a descubrirte América a estas alturas si te digo que para hacer una cena equilibrada lo ideal es que metas un poquito de to. Pero si no te fías de mí – aunque no sé por qué no ibas a hacerlo 🙂 – échale un ojo a este artículo escrito por nutricionistas de Harvard donde hablan de las proporciones que debe tener un plato para ser nutricionalmente perfecto. O casi.

20151111_134426.jpgY aunque tú de inglés vas sobrao, por si hubiera alguien que fuera más de francés leyendo esto, lo que viene a decir es que al menos la mitad del plato debería ser verdura (y no, las patatas no cuentan), un cuarto del plato deberían ser cereales, preferiblemente integrales, y el otro cuarto, proteínas. Que las grasas que uses sean de la mejor calidad posible y que la bebida sea preferiblemente agua, evitando alcohol y bebidas azucaradas.

Con esos mimbres, y teniendo en cuenta que no quieres platos elaborados como la mayoría de los que tengo en el blog, se trata simplemente de combinar un poco los ingredientes que he tratado de resumir en el apartado (I).

La verdura, como acompañamiento, puedes hacerla salteada, con ajito y AOVE, o tirar de la que viene ya preparada si ese día no tienes cuerpo pa ponerte a cortar. Si las salteas, puedes echarle un chorrito de salsa de soja en vez de sal.

Si la haces en ensalada, puedes montar un plato completo con una base de preparado de hojas verdes + taquitos de tofu ahumado + semillas y/o frutos secos + un par de cucharadas de cereales (por ejemplo, quinua o bulgur cocido).

Respecto a la proteína, si se trata de seitán o de tofu, puedes cortarlo en taquitos o en lonchas y hacerlo a la plancha con un chorrito de AOVE. Luego lo acompañas de verdura salteada (setas, brócoli, wok, o lo que sea), un poquito de pan integral pa acompañar y listo.

Si hablamos de legumbres, además de añadirlas a una ensalada tradicional para hacerla completa, te dejo un par de combinaciones que a mí me gustan mucho:

  • La primera es abrir un bote de garbanzos o de judías blancas, cortar muy chiquitito cebolla, pimiento verde y zanahoria, añadir unas hojas verdes (de espinaca o de rúcula, por ejemplo), echarle un chorreón de AOVE y meter el tenedor. Si en vez de sal normal le echas una pizca de gomasio (que es sal con sésamo), lo petas.
  • La segunda es una receta que probé hace no mucho cuando pedí que me quitaran los ingredientes de origen animal de un plato y me los cambiaran por verdura. Ésta llevaría una base de rúcula, champiñones en láminas y corazones de alcachofas salteados junto con unos garbanzos cocidos, y tomates cherry (o normales). Todo aderezado con alguna vinagreta que te mole.

También puedes hacerlas en un guiso rápido, por ejemplo sofriendo verdura (cebolla, pimiento y zanahoria), añadiendo especias a tu gusto (yo suelo echarle pimentón, comino y alguna hierba), añadiendo las legumbres ya escurridas y cubriendo con caldo de verduras o con agua y una pastilla de caldo vegetal y dejando cocer unos minutos. Existe un chorizo vegetal llamado Calabizo que si se lo añades te queda un plataco que te mueres. Es un capricho, porque es caro, pero más caro es un gintónic y no por eso te lo dejas de tomar.

20151110_175038

Si en vez de legumbres cocidas quieres usar lentejas rojas, basta con que las dejes en agua mientras cortas la verdura para el sofrito de cebolla y tomate natural pelado y despepitado. Una vez que lo tengas hecho, lo especias con lo que te apetezca (curry, garam masala, ras el hanut o cualquier otra combinación tipo hindú), enjuagas y escurres las lentejas rojas, las añades al sofrito y cubres, con agua / caldo de verduras o si lo quieres más denso y con más sabor, puedes añadirle mitad de agua y mitad de leche de coco, en cualquier caso, el doble de líquido que de lentejas. En unos 20 /30 minutos el agua debería haberse consumido y las lentejas deberían estar entre blandas y deshechas.

En cuanto a la soja texturizada, no es más que soja procesada para que parezca carne picada, tiras de pollo, tacos de carne o filetes, y usarla como tal. Viene seca y es tan versatil que puedes usarla de mil maneras. A mí como más me gusta es en forma de boloñesa y de pinchitos.

Para la boloñesa: sofríes media cebolla y 2 dientes de ajo con AOVE. Luego añades 1 taza de soja texturizada fina, tal cual, sin hidratar, 1 cucharada de orégano o de albahaca, y rehogas un par de minutos. Cuando la soja empiece a coger color, agregas un par de cucharadas de salsa de soja y mezclas. Ahora agregas 1 taza y media de agua, mueves y dejas que se cueza la soja. Cuando el agua se haya evaporado, añades 1 taza de salsa de tomate (compra una buenecita), lo mezclas todo bien y dejas que se termine de hacer a fuego lento, moviendo de vez en cuando. Mientras tanto, ve cociendo la pasta para que esté cuando esté la boloñesa.

Para hacer los pinchitos necesitarás soja texturizada gruesa, AOVE y especias para (sorprendentemente) pinchitos . Se trata de una receta súper sencilla y puedes dejar preparado de sobra para tener para más de un día: primero calientas agua e hidratas la soja con ella, cubriéndola durante unos 7 /10 minutos, dependiendo de la soja. Una vez hidratada, la enjuagas con agua fría para no achicharrarte y la escurres aprentándola un poco con las manos sobre un colador. A continuación, la metes en un tuper, añades especias para pinchitos a tu gusto, echas un buen chorro de AOVE, cierras la tapa y agitas bien para que se mezcle todo. Luego sólo tienes que dejar que macere, metiendo el tuper en el frigo, y saltearla cuando llegue el momento. Si se la añades a unas papas guisás también queda estupenda.

Heura: la heura es una cosa maravillosa que parece pollo pero no lo es. En realidad es soja. Soja texturizada, ya hidratada y congelada. Para prepararla sólo tienes que rehogarla en la sartén, sin descongelar, con o sin sofrito previo de cebolla, ajo y/o pimiento verde, con un buen chorreón de AOVE y las especias que prefieras. Yo suelo comprar los bocados especiados aunque siempre le añado el sazonador de pollo asado de Mercadona. También puedes añadirle medio vasito de cerveza justo antes de apagar el fuego, dejar que se evapore, y queda espectacular.

playitaSi quieres ideas para combinar cosillas, échale un ojo a este enlace o, si tienes tiempo para recrearte, al blog de Claudia, que algo habrá que te guste.

Y poco más… Si ves que nada de lo anterior te apetece o has tenido un día especialmente largo, te vas al apartado de platos preparados y sigues las instrucciones del envase. Ya es ir cuestión de que vayas probando distintas marcas y viendo qué productos te gustan más.

No sé si sería algo así lo que tenías en mente, o le vas a poner pegas a todo como de costumbre, pero pa empezar a veganizar tus cenas yo creo que tienes. Anyway, para cualquier duda me tienes siempre en el wasap 😉

Hola.

Anuncios

sitios donde amé la vida

Cantaba Chavela, con esa voz desgarrada por el alcohol y los años, que uno vuelve siempre a los viejos sitios donde amó la vida.

Cristina, Olga, Claudia y yo. Chicas de más o menos 40 🙂

En mi caso, Granada es sin duda uno de los sitios donde más he amando la vida. Y es que Granada, para mí, es el hotel donde Nacho me pidió que me fuera a vivir con él. Es un ventanal en el Albaicín desde el que vi uno de los amaneceres más bonitos que me hayan regalado nunca. Es Leonard Cohen cantando ‘I’m your man’ mientras yo lloraba desde la grada 15 años de relación como una niña chica. Es la luna llena desde un banco de piedra junto a la Alhambra. Es una despedida en la estación como si no hubiera nadie más allí. Es una cena con palillos, una peli mala y una bañera para dos. Es un ramo de flores de chocolate y un libro con pop-up que leer en un tren de vuelta a casa.

Quizá por eso cuando Claudia, Cristina y Olga propusieron que quedáramos un finde allí pa’charlar, beber y comer, algo me dijo que aquello sólo podía salir bien.

con mi gemela en el karaoke

Y p’allá que me fui, con un par de tortillas, un tuper con alioli, dos quesos hechos el día antes y un manojito de nervios, a ponerles cara a dos mujeres con las que llevaba un año compartiendo intimidades por wasap, y a abrazar mucho a una tercera que se nos había adelantado por razones que ella misma contará en su blog.

Y, qué cosas, a veces una no sabe lo que necesita hasta que lo tiene…

Ahora Granada también será la Jurado. Y limonadas de hierbabuena. Y charlas alrededor de una tortilla por la mañana. Y los nervios al ver la comida en la mesa. Y polvorones de pistachos. Y copas propias y ajenas. Y salir a bailar con un desconocido. Y volver al piso haciendo eses por la calle y caer en la cama como quien cae de un quinto piso. Y compartir una cachimba de frutas del bosque. Y albóndigas con tomate y falafel y fajitas con mole y fateh y mujamara y tabulé de verdad. Y fotos en las que no salgo de espalda y no me veo ni mal. Y canciones desafinadas que se bailan todas igual. Y risas. Muchas.

Cris y Olga dándolo todo

Y qué falta me venía haciendo algo así… Ahora lo sé.

Como sé que a veces una necesita parar y regresar a esos sitios donde amó la vida, con el único fin de celebrarla. Que si realmente son dos días los que estamos aquí, qué menos que abrazar y beber y cantar y comer y reír mientras podamos, acompañadxs de gente que merezca la pena.

Y ya que me he sentado por fin a escribir todo esto, voy a proponer oficialmente a las chicas de 40 más o menos, que esto se convierta en tradición y que, al menos una vez al año, volvamos todas a Granada a seguir amando la vida.

Pd. La banda sonora de esta crónica no podía ser otra mas que ésta 🙂 :

 

chili vegano

She said that living with me is bringing her down 
For she would never be free while I was around.

 

IMG_20170829_152535_591

Los 3Q3 dándolo todo a ritmo de jazz en The Cavern Club 🙂

Por poneros en antecedentes, si es que alguien que siga este blog vía feis no se ha enterado, a finales de agosto y coincidiendo con la International Beatle Week y con que el grupo de mi ex -de azul, al teclado- tocaba en The Cavern, he estado en Liverpool haciendo de grupi, paseando lo justico y, so fucking me, comiendo como si no hubiera mañana.

Sé lo que estáis pensando: “¡Normal que aprovecharas; la cocina inglesa es famosa por ser deliciosérrima!“. Sí y no. O sea, sí, la cocina inglesa – con sus fish&chips, sus papas asadas con salsota encima y sus huevos con bacon, salchichas y baked beans para desayunar- es irresistible… Exquisiteces todas a las que renuncié para siempre jamás al hacerme vegana. ¡O antes, incluso!

IMG_20170828_223948_300

pizza vegana en el Maguire’s

Por otro lado, durante 5 días no era yo la que cocinaba, lo que siempre es un plus. Además invitaba él, que es la muestra de amor definitiva del mundo mundial, al menos para mí. Ocasiones como ésa se presentan una vez en la vida – o una vez al día si eres rica- , así que no tuve más remedio que ponerme las pilas y buscar alternativas veganas en restaurantes hindúes, vietnamitas, chinos, mexicanos y en pizzerías con opciones veganas. Entre otras cosas me metí entre pecho y espalda platazos ENORMES de verduras al curry con noodles (sin huevo) o con arroz frito, rollitos de primavera, champiñones salteados, arroz biryani con verduras, fajitas de setas y calabaza, chili vegano y pizza con no bacon y demás. Amén de tentempiés como algodón de azúcar, patatas fritas con sal y vinagre y otras mierdas.

IMG_20170830_102738_174

and one more for the road

También me compré chapitas y pegatinas – feministas y veganas-, ropa del Liverpool F.C. en el mismo Anfield – you’ll never walk alone -, y me tomé alguna pinta a la salud de maifrend Diego, del que me acordé bastantillo porque es igual de mala persona que yo y habría flipado con las pintas de las tipas que se ven por allí, con sus caras color albero, sus cejas pintadas con kanfort marrón, y sus elegantísimos outfits. Bueno, y porque estoy acostumbrada a quedar con él y a contarle todas mis mierdas y lo eché mucho de menos (a él y a sus abracitos), sobre todo al final del viaje…

Whatever…

IMG_20170827_115147_454

Crurch of Our Lady and Saint Nicholas

El caso es que desde que arranqué a cocinar y le perdí respeto a los fogones, cada vez que pruebo un plato que me gusta en algún restaurante, siempre pienso cómo podría hacerlo yo en casa. Y eso fue lo que me pasó cuando probé el chili de Las Iguanas, un mexicano con carta vegetariana/vegana (hay que saberlo y pedirla) en el que ya había comido en Edimburgo y al que regresé por sus fajitas de champis.

Que no digo yo que me haya quedado igual, pero después de leer decenas de recetas ajenas y de pedir gordiconsejo en mi grupo favorito de wasap, el de chicas de cuarentaitantos que se van a ir a quemar Granada en breve, esto es lo que me ha salido.

A ver qué os parece.

Ingredientes. 

  • 1 cebolla grande (yo usé una morada porque era la que tenía).
  • 2 Tazas de soja texturizada fina.
  • 4 dientes de ajo.
  • 1/4 de Taza de salsa Tamari (o de salsa de Soja)
  • 1 pimiento verde grande.
  • 2 pimientos jalapeños verdes (ó 4 si tenéis el paladar de plomo).
  • 1 cucharadita de orégano seco.
  • 1 cucharadita de albahaca seca.
  • 1/2 cucharadita de tomillo seco.
  • 1/8 de cucharadita (o una puntita de cuchillo) de cayena en polvo.
  • 1 lata de tomate triturado (400 gr.).
  • 1 lata de judías rojas (260 gr. escurridas) o una cantidad aproximada cocidas en casa.
  • 1 lata de maíz tierno (70 gr.) o el maíz de una mazorca hecho al vapor, si puedes conseguirlo.
  • 1 Taza de agua filtrada o mineral (o del grifo, al gusto).
  • 1/2 cucharadita de salsa siracha.
  • 1 lima (el zumo).
  • sal.
  • AOVE.

(**) con estas cantidades de jalapeños, cayena y siracha, el chili queda picantito pero tampoco para echar fuego por la boca. Si os gusta mucho el picante, es cuestión de echar un poquito más de cada cosa e ir probando.

Preparación.

chili 1

tentempié vegano

Corta la cebolla muy chiquitita – o no, a mí es que me gusta todo así- y ponla a fuego medio con un chorrito de AOVE. Ve picando el ajo en lo que se va haciendo. Cuando empiece a estar entre dorada y blandita, añade la soja texturizada fina y mueve bien. Yo suelo echarle un poquito más de AOVE, según lo pida. Agrega las hierbas -orégano, albahaca y tomillo- y el comino. Incorpora todo.

Ahora añade el ajo, remueve, y luego añade la salsa de soja / Tamari y vuelve a mover. Deja que la soja coja un poco el sabor, moviendo de vez en cuando. Mientras, ve cortando el pimiento verde y el jalapeño, en trocitos chicos o como te dé la gana, que te lo vas a comer tú.

Añade los pimientos (el normal y el jalapeño), la pimienta negra, la puntita de cayena molida, el maíz y mueve todo bien. Agrega el tomate triturado, las judías rojas (previamente lavadas y escurridas) y la siracha, haz que todo se mezcle y baja el fuego. Deja que se haga durante unos 10 minutos antes de agregar el agua.

chili 2.jpg

chili vegano

Ya puedes añadir el agua y dejar que reduzca durante unos 15 minutos más, probando de vez en cuando para que la soja no se quede demasiado blanda. Puede que tengas que añadir un poco más de agua o, al contrario, que tengas que subir el fuego para que se termine de hacer, dependiendo de lo meloso que quieras tu chili.

Por último, añade el zumo de lima, corrige de sal si te parece que está soso, añade un poco de siracha si te parece que te ha quedado poco picante, pilla unas tortillas de maíz o unos nachos para acompañar, y listo :).

Esto no tiene nada que ver. O sí.

seitán básico

Una de las muchas ventajas de no haber querido comer carne jamás es que cuando por fin puedes decidir qué comer y qué no, dejarla no te supone el mayor problema. Yo carne, al menos en comparación con la mayoría de la gente que conozco, he comido muy poca a lo largo de mi vida, tanto en cantidad como en variedad. He probado la ternera – en salsa, en albóndigas y en filetes- y siempre llegaba ese momento horrible en que se me hacía bola, me daban arcadas y montaba el número (que a veces funcionaba y a veces no). He comido cerdo, en filetes, creo, aunque no me acuerdo. [[Muchos años más tarde, siendo ya adulta, probé el jamón y el salchi por prescripción médica. Pero eso se merece una entrada aparte, aunque me envenene escribiéndola]]. Y, por supuesto, he comido pollo. De pollo sí que me he hartado, entre otras cosas porque en casa de mis padres, de primero siempre había sopa (de pollo). Y cuando digo siempre, quiero decir cada puto día del año. ¿Que íbamos a la playa? (e íbamos, somos de Cádiz) No pasaba na, unos platos hondos, un termo y a juí. No, no es coña. Mi madre llevaba un termo con sopa de pollo a la playa y mi hermano y yo nos la tomábamos sin rechistar. Tampoco me planteaba yo que aquello no fuera muy normal. Ni me quejaba mucho. Por lo menos ahí no veía al pobre pollo en forma de filetes, ni lo tenía que cortar con un cuchillo. Había días que sí, que tocaba cortarlo, porque el pollo además de en sopa, me lo tenía que comer a la plancha y empanado, este último en la playa, de segundo.

Inciso: Cuando Olga me dijo “hazteunputoblogdecocinaYA” yo ya sabía que esto podía llegar a pasar. Después de todo, yo sólo sé escribir así. Relaciono cosas, me enrollo y acabo contando mi vida hasta para dar una receta que se puede explicar en dos párrafos. Si queréis únicamente la receta, dadle pa’bajo. O buscad otro blog. Yo he dejado unos pocos en la barra lateral derecha y todos son geniales. Pero por aquí las cosas van a ser así porque de otra manera es que no me salen. La que avisa… 🙂

Y yastá, creo que ésas son todas las formas en las que he comido carne a lo largo de mi vida. Nunca he probado el pollo asado (la especialidad de mi padre), ni las hamburguesas (de origen animal), ni las salchichas (ídem), ni el kebab, ni la mayoría de los fiambres, ni patés (lo mismo), ni por supuesto los nuggets.

Spaguetti con ragú de seitán

Spaguetti con ragú de seitán

Pero, claro, lo mío no es lo habitual. En una sociedad como la nuestra, en la que la sabiduría popular (aka cuñaos) y no tan popular (médicos) asegura que hay que comer de todo dentro de una dieta saludable normal, porque si no te van a faltar proteínas y vas a tener anemia y te van a salir lunares en la piel, lo habitual es que el día que decides dar el paso y dejar de comer animales las pases putas. Primero, porque tienes que deshabituarte a algo que, quieras que no, es lo que te vas a seguir encontrando en todos lados (reuniones familiares, de amigos, cenas de empresa, etc.). Y que tú, de la noche a la mañana, quieras ir de guay y no comer productos de origen animal son ganas de crear un problema para todo el mundo. Snob, que eres un snob. Segundo, porque opinar es gratis y los muggles, incluso los que no se cuidan, necesitan de repente hacerte todo tipo de advertencias sobre tu forma de alimentarte, para amortizar, supongo, las horas que han invertido viendo Saber Vivir. Eso y bromitas que son de muchísima risa. Y tercero, pero no menos importante, porque el veganismo es un mundo aparte y si entras en él sin nadie que te guíe te puedes encontrar más perdío que el barco del arroz.

Existen unas hamburguesas, de la marca Vantastic Foods, que por lo visto se parecen bastante en el sabor a las de verdad. Yo no puedo comparar, así que no lo sé. De lo que doy fe es de que están espectaculares, que son carillas y que cuesta bastante encontrarlas porque son alemanas, creo. Aquí en España tenemos productos como el Calabizo, que es un chorizo vegano (que tampoco puedo comparar con el de verdad) a base de calabaza, que está que te cagas, sobre todo en los potajes, y que podéis conseguir en un montón de sitios; en su página mísmamente. Y bueno, como haber, hay tropecientas marcas de hamburguesas, salchichas, fiambres y demás, fáciles de encontrar, que cuando empiezas en esto del veganismo te hacen el avío. Pero en cualquier caso NO saben a carne. Ese mono lo tendréis que pasar quienes la echéis de menos.

seitán esponjosito

Seitán recién sacado de la olla. Esponjosito.

Y luego está el seitán, cuyo ingrediente principal es el gluten de trigo y que viene a ser como una especie de cerebro esponjosito y marrón. Mola o qué. Pero lo que de verdad lo hace especial es que no existe en el mundo muggle. No hay seitán de ternera, ni de cerdo, ni de pollo. Ni de calamares, ni de anchoas en vinagre, vamos. Quizá por eso ha llegado a convertirse en una de esas cosas de las que los vegans hacemos bandera. Y hasta camisetas. Salvo lxs vegans celíacxs, claro, por motivos obvios. Bueno, y los predicadores antigluten, que están convencidos de que el seitán es el mal. De todo tiene que haber.

seitanvapor

seitán al vapor

Yo no soy celíaca, debe ser una de las pocas autoinmunes que me faltan, y aunque sé que no es proteína de calidad, como la de las legumbres, sí que lo como de vez en cuando. Se puede comprar hecho pero yo nunca lo he probado. La chica de Red Verde, que fue la que me habló por primera vez de él, me dijo que no merecía la pena, que mejor me llevara medio kilo de gluten, que era muy fácil de hacer. Y tenía razón. Luego me dio la dirección web de Dimensión Vegana, especialistas en carnes vegetales y adoradores del seitán. Lo bueno que tiene el cerebrito este es su versatilidad. Haces la bola básica y de ahí puedes sacar filetes, cortarlo en taquitos para hacerlo en salsa, rallarlo y hacer ragú, usarlo en hamburguesas, en albóndigas… vamos, que menos bebértelo (que lo mismo también, yo acabo de llegar a este mundo) puedes hacer de todo con él.

Al principio la receta que yo seguía era la de Dimensión vegana, pero tenía algo que no terminaba de engancharme. Entonces Olga me presentó a Isa Chandra Moskovitz, literariamente hablando, y menamoré <3. Y una vez que se me pasó el ansia por descubrir nuevas recetas en sus libros y en su blog, me dio por buscar cómo hacía ella el seitán. Y aquello era otra cosa… Que no es que la de DV estuviera mal, pero la de Isa llevaba algo más que gluten y agua. Llevaba salsa de soja. Y yo AMO la salsa de soja, aunque me venga fatal para mi hípertensión. Así que la copié en mi cuadernito de recetas y desde entonces es la que sigo.

Voy a dejarla por aquí porque la original está en inglés y si a Rajoy le da por hacerse vegano no quiero que tenga que tirar del Google translator, pobre.

SEITÁN BÁSICO (receta de Isa Chandra Moskovitz)

Ingredientes:

(para hacer una bola de aprox. medio kilo)

* 1 Taza de gluten de trigo. El que enlazo es sólo una muestra para que sepáis qué estáis buscando, yo lo compro al peso en Red Verde.

* 3 Cucharadas de levadura nutricional /// Yo le pongo 4 porque me encanta.

* 1/2 Taza de caldo vegetal frío (*)

* 1/4 Taza de salsa de soja.

* 2 Cucharadas de zumo de limón.

* 1 Cucharada de aceite de oliva virgen extra (en adelante, AOVE).

* 2 dientes de ajo picaditos /// Yo en lugar de ajo crudo le echo 1 Cucharada de ajo en polvo.

* Yo además le echo 1 Cucharada de cebolla en polvo, 1 Cucharada de hierbas provenzales y 1 Cucharada de tomate seco picado por cada taza de gluten, y queda buenísimo.

Para el agua de cocción:

* 4 Tazas de agua.

* 4 Tazas de caldo vegetal.

* 1/4 Taza de salsa de soja.

Preparación:

Necesitarás 2 boles, 1 olla mediana, 1 juego de tazas medidoras, 1 juego de cucharas medidoras y papel film.

En uno de los boles pon los ingredientes secos, es decir, el gluten, la levadura nutricional, el ajo y la cebolla en polvo, las hierbas provenzales y el tomate seco. Mezcla un poco con una cuchara y reserva.

(*) Para que el caldo que vas a añadir a continuación esté frío como dice en la receta, lo que yo hago es echar un poquito de agua muy caliente en una taza de café, disolver en ella 1/4 de pastilla de caldo vegetal, echar ese caldo resultante en la taza con la medida 1/2 y añadir hielo o agua fría hasta completar la taza. Es más largo de explicar que de hacer. También puedes preparar el caldo caliente normal y esperar a que se enfríe, eso ya como tú veas.

En el otro bol pon el resto y bate un poco con un tenedor o unas varillas para que se integre todo bien. Luego agrega lo de este bol a la mezcla seca e integra, primero con una cuchara y luego, con las manos limpias (eso siempre), amasa durante dos minutos o así. Cuando no quede gluten a la vista y tengas una masa del color maroncillo, redondéala un poco contra las paredes del bol y luego déjala reposar 20 min. tapada con film transparente.

Mientras tanto prepara el agua de cocción. Yo echo la salsa de soja, 8 tazas de agua y 1 pastilla de caldo. Cuando hayan pasado los 20 minutos y el agua esté hirviendo, echa la bola de seitán al agua, tapa, baja el fuego y deja cocer 45 minutos.

ACTUALIZO: Otra opción, con la que queda mucho mejor de textura, es cocerlo al vapor. Yo lo hago en la Thermomix: 50 minutos / Temperatura Varoma / Velocidad 1.5. La idea la saqué del post del seitán de Veganizando. Si no tenéis robot, podéis hacerlo al vapor poniendo un cestillo de los que se ajustan a las ollas, como toda la vida de dios.

A los 45 minutos, apaga el fuego y deja reposar el seitán en el agua de cocción hasta que se enfríe. El agua de cocción no la tiréis, ojo. Sirve para conservar luego el seitán en el frigo.

Cuando puedas sacar el seitán sin achicharrarte, puedes guardarlo en el frigo, siempre junto con el agua de cocción, o bien entero en un tuper, o bien loncheado o en taquitos. También puedes cortarlo, escurrirlo un poco con las manos, envolverlo en papel film y congelarlo (sin el agua).

Recetas con el seitán como base hay cien mil. Ya iré poniendo. Pero éste también está muy bueno tal cual porque al ir tan especiado tiene bastante sabor. Yo lo corto en lonchas longitudinales y me lo hago a la parrilla, con un chorrito de AOVE, pimienta y orégano. En la foto lleva además esta salsa de tomate que tiene Olga en su blog y que es la mejor salsa de tomate que he probado nunca.

seitán con patatas y salsa de tomate

seitán con patatas y salsa de tomate

Si lo hacéis me contáis. Si tenéis cualquier duda, dejádmela en un comentario. Si el vuestro está mejor, por favor, compartid vuestras mejoras.