crema de queso untable tipo brie

“Han llegado los resultados. La vaca no es su madre”

Podría empezar tirándome el pisto y deciros que llevaba tiempo tratando de imitar las cremas tipo Brie que traía mi madre siempre que venía a casa cuando aún era vegeta, pero la verdad es que no era eso lo que pretendía hacer cuando me dio por echarle anacardos a la receta de Conroy. Mi meta era tunearla hasta conseguir un queso con una textura diferente a la que se consigue usando únicamente leche de soja. Y lo cierto es que cuando después de dejarla reposar en el frigo durante más de 8 horas, la consistencia no resultó ser la que esperaba, me hundí en la miseria :(.

Hasta que la probé en pan y pasé a ser la gitana del wasap, to empoderá. Y por un segundo supe cómo debió sentirse Fleming cuando se dio cuenta de que había olvidado aquella placa de petri junto a una ventana abierta y acabó descubriendo la penicilina.

Sí, sé lo que estáis pensado: tampoco te flipes, G., que estamos hablando de queso para untar, no de un antibiótico; tu untable no va a salvarle la vida a nadie.

¡No poco!

“Nuestra leche viene de vacas felices que han sido felizmente violadas y cuyos hijos son felizmente convertidos en carne de ternera.”

Basta con cambiar el foco para darse cuenta de que cada vez que hagamos esta crema EN VEZ de comprar esas otras untables hechas a base de leche de vaca, estaremos dejando de contribuir a la explotación de una vaca y a la muerte de su ternero, que es de lo que trata el veganismo a fin de cuentas.

Por suerte, y sin que sirva como precedente, esta vez me dio por apuntar los ingredientes que había usado antes de que se me olvidaran.

And here you are 😉

Ingredientes.

  • 1 Taza de leche de soja sin edulcorar.
  • 1/2 Taza (colmada*) de anacardos crudos.
  • 1/4 Taza (un poco menos que rasa) de almidón de tapioca.
  • 1 Cucharada de levadura nutricional.
  • 1 Cucharada de pasta de miso blanco.
  • 1 cucharadita (un poco menos que rasa) de Carragenato Kappa.
  • 1 cucharadita de sal fina.
  • 1 cucharadita de AOVE aromatizado a la trufa.
  • 1/2 Taza (colmada) de aceite de coco refinado (desodorizado).
  • 2 cucharaditas de vinagre de manzana.

Preparación. 

pan de centeno artesano con crema tipo brie

Si te acuerdas, deja los anacardos en remojo la noche anterior. Si no, déjalos un par de horas en agua y luego ponlos a cocer durante 15 minutos (a cronometrar desde que el agua entra en ebullición).

Mientras los anacardos se cuecen o antes de ponerte a colarlos (si los habías dejado en agua toda la noche), pon el aceite de coco al baño María para poder medir la media taza que necesitarás. También aprovecha para medir y reservar las 2 cucharaditas de vinagre de manzana.

Cuando estén listos los anacardos, cuélalos y procésalos junto con la leche de soja con un robot potente hasta que tengas una crema uniforme, sin trocitos. Añade a la mezcla de soja y anacados el miso blanco e intégralo bien (yo lo hago aplastándolo contra las paredes del vaso de la batidora con una cuchara). Luego añade la levadura nutricional, la sal, el carragenato y el almidón y bate con la misma cuchara o con unas varillas hasta que todo esté bien integrado. También puedes procesarlo todo junto para asegurarte de que no queden grumos, ya que te va a quedar una mezcla bastante espesa, nada que ver con cómo queda la base del queso original.

Agrega el aceite de oliva trufado y el aceite de coco líquido y remueve muy bien con la misma cuchara con que integraste el miso.

Crema de queso tipo brie con mini-tostas veganas

En un cazo, vierte la mezcla y caliéntala a fuego bajo durante unos 5 minutos, sin dejar de remover con una cuchara de silicona, hasta que tengas una pasta uniforme y viscosa que se despegue con facilidad de las paredes del cazo.

Retira del fuego y añade el vinagre de manzana que habías apartado. Remueve muy despacio al principio o el vinagre saldrá despedido. Ve haciendo que se integre con movimientos envolventes. Una vez que lo esté, vierte la mezcla en un tuper y déjala enfriar, sin tapar, a temperatura ambiente.

Una vez que se haya enfriado, tápala y guárdala en el frigo. Aguanta unos 10 días refrigerado, pero a nadie en su sano juicio le duraría tanto.

Y na, lo de siempre, si la hacéis, contadme. Me viene bien ese feedback para saber si os ha gustado o si la habéis mejorado o whatever 🙂

(*) Lo de “colmada” o “un poco menos que rasa” es tal cual lo hice yo. Intentaré ajustarlo a medidas normales cuando la repita.

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tostadas con queso vegadelphia, aguacate y topping de cáñamo.

– ¿Qué es un rito ? – dijo el principito.
– Es algo también demasiado olvidado – dijo el zorro. – Es lo que hace que un día sea diferente de los otros días, una hora de las otras horas. Mis cazadores, por ejemplo, tienen un rito. El jueves bailan con las jóvenes del pueblo. ¡Entonces el jueves es un día maravilloso! Me voy a pasear hasta la viña. Si los cazadores bailaran en cualquier momento, todos los días se parecerían y yo no tendría vacaciones.

Sí, molaría más si los cazadores los jueves tuvieran la costumbre de irse un poquito a la mierda y quedarse allí, pero el mensaje se entiende, no?

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desayunos de domingo

En mi casa pasa algo parecido los domingos por la mañana, pero con el café. Si el resto de días los cafés son o solos (Chema y yo) o con leche (de soja para Nacho y de avena para Paula), los domingos nuestros cafés se visten diferente. Nacho, por ejemplo, cuando vuelve del parque con Brow, se pone un café vienés, de esos de polvito, y se lo toma sentado en el sillón mientras lee sobre el Islam o sobre la Edad Media o sobre lo que quiera que abarque el tomo de la enciclopedia de Historia que acompaña desde hace tiempo a su café de los domingos. Yo, que normalmente lo tomo solo, con una cucharadita de azúcar, los domingos le pongo nata montada (vegana, ofkors) y me siento a la mesa a tomármelo mientras observo a Nacho leer. Y es que a mí, si hay algo que me ponga más que un tío con barbaca, es un tío con barbaca leyendo historia en papel. Paula los días de fiesta en general ronea hasta tarde y cuando por fin amanece, lo hace despeinada y con cara de dormida, nos saluda con la mano y se va a la cocina a ponerse un café bombón. Y en cuanto a Chema, su café sigue siendo solo, como a diario, pero los domingos lo acompaña con algo, ya sean churros, pan de espelta o, como en el caso de hoy, pan de centeno con queso de untar, aguacate, semillas de cáñamo y AOVE.

La receta de este queso me da hasta cosica ponerla, porque doy por hecho que cualquiera que lleve un mes siendo veganx sabrá hacerlo. Pero por si alguien, un muggle quizá que ande tonteando con el veganismo, no sabe que puede hacer su propio queso de untar a base de yogur de soja sin edulcorar, por aquí la dejo.

Dejo también la receta de este topping a base de semillas de cáñamo que, en teoría al menos, es para ensaladas, pero que en casa nos estamos comiendo a cucharás, de bueno que está. Si conseguís no coméroslo a caraperro y guardarlo para algo especial es que no lo habéis hecho bien :). La receta de este topping la saqué del Salad Samurai de T. H. Romero, mi última adquisición.

Queso *Vegadelphia a las finas hierbas.

(*untable tipo Philadelphia pero libre de explotación animal)

Ingredientes. 

  • Yogures de soja sin edulcorar (el queso suele quedarse en la mitad de la cantidad que uses, así que tú mismx; yo suelo usar mínimo 3).
  • Un chorrito de limón.
  • Una pizca de sal fina.
  • Una pizca de hierbas provenzales u otra hierba aromática que te guste.

Procedimiento.

Para hacer este queso necesitarás un vaso de batidora (o cualquier otro recipiente al que poder colocarle encima un colador), un colador, un paño de algodón y un tupper donde guardar el queso resultante.

Simplemente tienes que vaciar los vasitos de yogur sobre sobre el paño de algodón, que pondremos a su vez sobre un colador, y dejarlo reposar 24 horas a temperatura ambiente, tapado con el propio paño, en algún lugar apartado de la luz directa. Fin.

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de izquierda a derecha: yogur sudando suero, anacardos en remojo y almendras en remojo.

Como se puede apreciar en la foto (y ahí llevaba sólo 12 horas), el yogur irá perdiendo el suero, que irá cayendo en el vaso de la batidora (o donde tengas apoyado el colador). A su vez, en el paño irá quedando una bola cada vez más espesa que al cabo de un día tendrá el sabor y la textura del queso de untar.

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bola de queso recién sacada del paño

Al cabo de 24 horas, con las manos bien limpias, podrás retirar la bola de queso del paño y ponerla en un tupper. Una vez allí, la mueves con un tenedor o con una cuchara para darle la textura del queso de untar, le añades la sal (échale poca y prueba, que pa echarle más siempre hay tiempo, pero como lo pongas salado no tiene arreglo), las hierbas y un chorrito de limón, vuelves a mezclar y listo.

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queso vegadelphia terminado 🙂

Este queso aguanta en el frigo, en un tupper bien cerrado, unos 4 ó 5 días, aunque en mi casa nunca llega a durar tanto.

Topping de semillas de cáñamo.

Ingredientes. 

  • 1 Taza de semillas de cáñamo crudas (yo suelo comprarlas aquí o aquí).
  • 6 Cucharadas de zumo de limón.
  • 2 Cucharadas de agua.
  • 4 cucharaditas de pasta de shiro-miso o mismo blanco.
  • 2 cucharaditas de orégano seco.
  • 1/2 cucharadita de sal fina.

Procedimiento.

Precalienta el horno a 160º. Deja fuera la bandeja y fórrala con una hoja de papel para horno o papel vegetal.

En un bol, mezcla muy bien todos los ingredientes excepto las semillas hasta que tengas una marinada uniforme. Ahora agrega las semillas de cáñamo a la marinada y mezcla para que se empapen bien. Luego vierte las semillas con la marinada sobre la bandeja de horno que forraste con papel vegetal y extiéndelas bien. Hornea 15 minutos.

Pasados 15 minutos, saca la bandeja del horno, mueve un poco las semillas con un tenedor, vuelve a extender y ponlas de nuevo al horno unos 20 minutos, moviéndolas de vez en cuando.

Cuando la marinada se haya evaporado por completo y las semillas parezcan húmedas, apaga el horno, muévelas con un tenedor y deja al calor residual del horno unos minutos hasta que estén secas y doradas.

Sácalas del horno, muévelas con un tenedor y deja que se enfríen por completo. Una vez frías, guárdalas en el frigo en un recipiente con tapa y úsalas en un plazo de dos semanas. Tranquilx, no te van a durar tanto ni de coña.