pepper jack

Éste es uno de esos quesos agradecidos, que se hace en lo que dura una versión de Layla en directo y que -salvo a quienes no les vaya mucho el picante- gusta a todo el mundo. La receta la encontraréis en este libro, que es una maravilla y que no me cansaré de recomendar. Así que lo hacéis y subís fotos a Instagram o a alguna otra red social, sed agradecidxs y poned algún hastag que haga referencia a Conroy o a su libro (tipo #thenondairyevolutioncookbook).

Pepper Jack sobre crackers salados

Para hacer este queso, y esto vale igualmente para todos los que lleven aceite de coco, os recomiendo que NO uséis una sartén antiadherente sino una normal, de piedra o de hierro, o incluso un cazo, para que el aceite no resbale en las paredes de la sartén. Yo al principio siempre usaba una antiadherente y me costaba la vida ligar la base (leche de soja) con la grasa (aceite).

Os recomiendo también que para integrar el aceite con la mezcla de leche uséis al principio unas varillas y, una vez integrado, una espátula de silicona (de lo contrario se os quedaría mucho queso en las varillas al final).

Por lo demás, no tiene mucha ciencia: mezclar, calentar, integrar y esperar a que se enfríe. Se tarda más en explicar cómo se hace que en hacerlo, palabrita 🙂

En mi casa vuela, así que no os puedo decir cuánto dura en buenas condiciones en el frigo, aunque al llevar base de leche calculo que unas dos semanas. A mí me encanta usarlo en sandwiches calientes, porque funde, aunque también está buenísimo en frío sobre unos crackers salados.

Ingredientes. 

  • 1 y 1/3 de Taza de leche de soja o de almendra sin edulcorar. Si es casera, mejor.
  • 1/4 de Taza de almidón de yuca/tapioca (como éste).
  • 2 Cucharadas de levadura nutricional (yo uso ésta).
  • 4 cucharaditas de de carragenato Kappa (yo lo compro aquí).
  • 1 y 1/4 cucharadita de sal fina de mesa no yodada.
  • 2/3 de Taza de aceite de coco refinado.
  • Jalapeños en conserva, verdes y/o rojos. Al gusto. Yo suelo ir cortando hasta que lleno 1 Cucharada bien densa.
  • 1 cucharadita de ají (guindilla seca en escamas).
  • 2 cucharaditas de vinagre de manzana.
  • 1/4 de cucharadita de ácido láctico en polvo o, si no lo encuentras, 1 cucharadita de zumo de limón.

Preparación.

Salvo que lo hagas en pleno verano y el aceite de coco esté derretido, lo primero que debes hacer es poner el tarro al baño María para fundir el aceite y poder apartar el que vas a necesitar. Si se funde más del que acabes usando, no te preocupes: volverá a solidificarse de nuevo, así que no se desperdicia nada.

Pepper Jack fundido en un sandwichito 🙂

Mientras se funde el aceite, echa la leche de soja, el almidón de yuca, la levadura nutricional, el carragenato y la sal en el vaso de la batidora y bátelo todo unos segundos para que se mezcle bien. Puedes hacerlo con la batidora o con unas varillas, lo importante es que no queden grumos.

Deja medido el vinagre y el ácido láctico o el zumo de limón que necesitarás más adelante y reserva.

Lava los jalapeños que vayas a usar para quitarles el sabor a vinagre y córtalos en cuadraditos minúsculos. Luego mide los copos de guindilla seca y reserva todo en un plato. En este punto ten cuidado, no vayas a tocarte un ojo sin querer antes de lavarte las manos. Eso sí, si lo haces, sube tu foto a Instagram desde urgencias y etiquétame para que pueda ponerte eso de te lo dije.

Prepara el molde donde vayas a enfriar el queso más tarde. Yo suelo hacerlo en un tuper que forro con papel transparente del grueso (lo compro en Mercadona) para poder luego desmoldarlo bien.

Ya debería estar derretido el aceite de coco que necesitarás. Apaga el fuego, deja el bote al calor residual del agua y vamos al lío.

bloque de Pepper Jack reposando antes de meterlo en el frigo

Vierte en la sartén la mezcla que batiste previamente. Lo ideal sería hacerlo con la leche a temperatura ambiente/templada. Si has usado la leche directamente del frigo, enciende el fuego (bajo) y deja que la mezcla se temple un poco antes de añadir el aceite. Ahora mide los dos tercios de taza de aceite de coco líquido, añádelos y bate bien con unas varillas, procurando que se mezcle (no esperes que quede integrado inmediatamente). A continuación, a fuego bajo, ve removiendo lentamente con la espátula. Hazlo como si estuvieras rebañando la sartén con la espátula, desde los bordes hacia dentro. La mezcla irá siendo cada vez más uniforme e irá espesando.

Si por lo que sea, antes de añadir los jalapeños, se te corta la emulsión, retírala del fuego y trata de ligarla removiendo enérgicamente. Si aun así no liga, échalo todo en un vaso de batidora y bátelo. Luego vuelve a echarlo en la sartén y sigue calentando y moviendo con la espátula hasta que espese.

Cuando vaya tomando consistencia de nata espesa, añade los jalapeños y la guindilla en escamas e intégralos. Sigue removiendo hasta que la mezcla se separe de los bordes con facilidad y tengas una masa viscosa y uniforme. Una vez que la tengas, apaga el fuego, retira la sartén del calor residual y añade el vinagre y el ácido láctico (o el zumo de limón) que habías reservado antes. Ten cuidado al integrarlo porque el vinagre tiende a resbalar sobre la mezcla y a salir disparado de la sartén, así que hazlo moviendo con mucho cuidado.

Una vez que veas que se ha integrado bien, añade rápidamente la mezcla en el tuper que tenías preparado y deja enfriar una media hora a temperatura ambiente. Pasada esa media hora, tápalo y mételo en el frigo.

En su libro, Conroy recomienda envolver el queso en papel de cocina para secar el exceso de aceite. Yo no lo hago y queda bien, pero si os parece que está demasiado graso, hacedlo y luego retirad el papel.

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queso Colby (receta de S. M. Conroy)

Ya sé que estoy muy quesera últimamente pero… un momento, ¿iba a justificarme por subir muchas recetas de queso? No, no…

Empiezo de nuevo.

Ya sé que estoy muy quesera últimamente. Si alguien quiere que le firme algún queso, que me escriba a kissthecook269@gmail.com, que se lo dedico 🙂

colby-cheese-y-libro

queso tipo cheddar recién hecho

El caso es que en la última semana me he jartado (sí, sé que es con h, no seáis jartibles) de mirar fotos de los libros del tal Conroy en el grupo de feis del que os hablaba en la entrada anterior. Y cuantas más fotos miraba, más experimentos quería hacer. Que yo otra cosa no, pero antojadiza…

Si no los he hecho ha sido por dos motivos. El primero, que he estado bastante liadilla cocinando para un par de amigas que no iban a poder preparar nada para nochebuena y no querían ser las únicas que no tuvieran nada especial que comer esa noche. El segundo, que mañana me voy a Edimburgo (¡SÍIIII!) y liarme a hacer quesos para que se mueran de asco en el frigo y tener que tirarlos cuando llegara, como que no.

Hasta que esta misma mañana, mientras ojeaba el Seitan and beyond, me he encontrado con una receta de queso que parecía que estaba lista en menos de 10 minutos y para la que tenía todos los ingredientes, hasta la goma xantana (único ingrediente raro), que compré hace tiempo en esta página y aún no había usado, y que, imagino, es lo que hace que este queso sea tan elástico. Y como no me iba a quedar tranquila hasta que no lo probara y tengo la misma fuerza de voluntad que una ameba, pues eso… 🙂

Se trata de un queso tipo cheddar, que funde y que se estira cuando lo metes entre dos rebanadas de pan calientes y le das un bocao. Vamos, que es un queso ideal para sandwiches. Además la receta no puede ser más sencilla. La única dificultad está en tener todos los ingredientes, incluyendo ésos que salvo que vivas en Madrid o Barcelona sólo encuentras vía internet, pero que si vas a hacer quesos veganos a menudo son una inversión.

Ingredientes

  • 3/4 taza de leche de soja sin edulcorar.
  • 1/4 taza de aceite de girasol (o algún otro aceite que sea lo más neutro posible).
  • 3 Cucharadas de almidón de tapioca.
  • 2 Cucharadas de levadura nutricional.
  • 1 Cucharada de pasta de miso blanco.
  • 1 Cucharada de pasta de tomate concentrado.
  • 1/4 de cucharadita de mostaza molida (la especia, no la salsa).
  • 1/4 de cucharadita de cebolla en polvo.
  • 1/4 de cucharadita de sal fina.
  • 1/4 de cucharadita de goma xantana en polvo.

Procedimiento

La dificultad de este queso es cero.

Empieza por dejar preparado el recipiente donde vas a guardarlo. Yo suelo usar o un tupper o una cazuelita de barro, cualquiera de los dos forrados con papel film.

Ahora sólo tienes que mezclar todos los ingredientes, batirlos con una batidora de mano durante un minuto y poner la mezcla a fuego bajo, sin dejar de remover durante unos 5 minutos, hasta que tengas una masa viscosa y brillante que se despega de las paredes de la sartén.

Llegados a ese punto, lo retiras del fuego y lo viertes en el recipiente que hayas preparado para ello. Luego lo dejas enfriar a temperatura ambiente y ya puedes guardarlo en el frigo envuelto en papel film. Si haces esto verás que se endurece, pero cuando se calienta, por ejemplo, metiéndolo entre dos panes en la sandwichera, volverá a fundir.

Otra opción es no esperar a que se enfríe y untarlo en pan recién tostado según lo retiras del fuego, que como podéis imaginar es lo que he hecho yo, que no puedo ser más ansias.

Para otra vez que lo haga, creo que voy a echarle un poco más de sal, porque para mi gusto estaba un pelín sosillo. Pero si lo haces por primera vez, te recomiendo que sigas las proporciones que vienen en la receta original y ya si eso le añades sal directamente.

colby-cheese

La foto es tan cutre que me da vergüencita subirla, pero de momento es lo que hay. El queso estaba templado. Imagináoslo calentito… 🙂

camembert (receta de S.M. Conroy)

La receta que voy a subir hoy es prácticamente calcada a la que tienen en su blog los chicos de Dimensión Vegana, probablemente porque ellos también la hayan sacado del libro The non-dairy evolution cookbook, de Sky M. Conroy. Os lo digo ya por si al leerla os suena de algo. La mía, ya os lo digo, sí está sacada de ahí y como lo que he hecho ha sido traducirla, me parece que lo mínimo es nombrarlo… pero oye.

camembert-s-m-conroy

camembert con cobertura de almidón

Sé que hay otra receta de camembert en este blog, la de Miyoko. Y no está mal, o no la habría subido, pero es infinitamente más elaborado de hacer y además lleva base de anacardos, que hay a quien le gusta y hay a quien no. A mí, así en general, los quesos hechos a partir de anacardos me dejan bastante tibia, prefiero los que llevan base de yogur o de leche. Éste lleva base de leche y aunque es cierto que a camembert no sabe, por la sencilla razón de que no lo es, para alguien que eche de menos el queso no es un mal sustituto. Además de pinta queda estupendo, por si queréis llevarlo a alguna comida familiar o con amigxs. Y con una mermelada de frutos del bosque tiene que estar que te cagas. Y hecho en moldes individuales pequeñitos, tipo éste o este otro, y luego empanados y fritos, ya ni te cuento…

Volviendo al The non-dairy evolution cookbook – probablemente el libro de cocina más soso de la galaxia-, una cosa que tiene que me gusta mucho es que al comienzo de cada apartado, según la clase de queso que vaya a hacer, viene un tutorial que vale como guía para todos los de ese tipo. Luego las particularidades de cada uno las da en la receta correspondiente. Mi idea es traducir y subir sus tutoriales en cuanto tenga tiempo, pero de momento voy a dejar por aquí la receta del camembert, que me consta que hay gente a la que le corre prisa tenerla 🙂

Para quienes sepáis inglés y echéis de menos el queso, os recomiendo que os compréis el libro, así, como inversión. En cuanto a la ausencia de fotos – que es lo que hace un poco mierder-, por suerte, existe un grupo de Facebook llamado The Gentle Chef (que es como se hace llamar el nota en cuestión y como se llama también su blog) donde gente que lee sus libros y hace sus recetas, las comenta y sube fotos, lo cual es BIEN porque así te puedes hacer una idea de cómo quedan.

Ventajas de este camembert vs. el de Miyoko:

  1. Se hace en un momento y dejándolo reposar 8 horitas ya puedes ponerlo sobre pan recién tostado e hincarle en diente.
  2. Al no llevar anacardos, es más barato. Además, si no te gustan los quesos con base de anacardos, es una ventaja más, porque éste no lleva.
  3. La textura es más parecida a la del camembert que todxs conocemos.

Cosas que necesitarás para esta receta:

  1. Medidores en condiciones (juego de tazas y de cucharas). Esto es como la repostería, las proporciones son las que son por algo.
  2. Batidora de mano y su vaso correspondiente.
  3. Un recipiente en el que darle forma. Yo uso una cazuelita de barro, previamente forrada con un trozo de papel film.
  4. Un botecito para hacer la mezcla con la que rociar el fermento (si optas por la cobertura #2)
  5. Quince minutos de tu tiempo.

Y dicho toooooodo esto:

Ingredientes

  • 1 y 1/3 Taza de leche de soja sin edulcorar, si la haces tú mismx, mejor.
  • 1/4 Taza de almidón de mandioca. Yo uso la de marca Yoki, que venden en Carrefour. La  hay dulce y agria, para este queso imagino que la agria es la suya, aunque yo la que tengo es la otra.
  • 1 y 1/4 cucharadita de carragenato Kappa en polvo. Si no encontráis, podéis sustituirlo por 2 cucharaditas y media de agar en polvo (recordad que 1 medida de carragenato en polvo = 2 medidas de agar en polvo), pero entonces no fundirá, porque mientras que el carragenato es reversible, el agar no lo es. Si lo haces con agar, te recomiendo que apartes media tacita de café (como medida) de leche y lo mezcles bien antes de añadirlo al resto.
  • 1 Cucharada de shiro miso (miso blanco).
  • 1 Cucharada de levadura nutricional.
  • 1 cucharadita de sal fina de mesa no yodada.
  • 1/2 Taza de aceite de coco refinado. Si usas un aceite “bueno”, sin refinar, el queso sabrá a coco, y no es lo que quieres, créeme.
  • 1 cucharadita de aceite aromatizado a la trufa. Esto es una pijada pero le da un toque, así que si tenéis, echádselo. Si no no pasa absolutamente nada.
  • 2 cucharaditas de vinagre de manzana.
  • Fermento camemberti vegano (podéis comprarlo aquí) / Almidón de tapioca, dependiendo de cómo queráis hacer la cobertura.

Preparación

Antes de empezar a mezclar y demás, asegúrate de tener a mano todos los ingredientes que vas a necesitar y si es posible, mide y reserva.

Prepara el molde donde lo vayas a hacer. Mi recomendación es que lo forres con papel film resistente (yo lo compro en Mercadona) y lo dejes aparte.

Ahora echa en un vaso de batidora los tres primeros ingredientes: la leche, el almidón y el carragenato (o el agar), mezcla bien con una cuchara y luego bate un poco con la batidora. El mezclar con la cuchara primero es para que toda la harina no se quede pegada, hecha un mazacote, en las cuchillas de la batidora.

Camembert con fermento

Camembert con cobertura de fermento

Añade a esa mezcla el miso, la levadura nutricional, la sal y el aceite de trufa, y vuelve a batir un poco para que se integre bien. Yo suelo sacar un poco de la mezcla anterior (leche+almidón+carragenato)  en una tacita de café y disuelvo ahí el miso. Luego lo añado, ya mezclado, al resto.

Derrite el aceite de coco (si está solidificado). Puedes hacerlo al baño María o al micro, entre 30 segundos y 1 minuto a potencia máxima. Mide la media taza una vez que esté liquido y agrega a la mezcla anterior.

Truco que he aprendido a base de hacer muuuuchos quesos ya: si en la misma sartén que has calentado el aceite al baño María, calientas el vaso donde tienes la mezcla del queso hasta que se ponga a temperatura ambiente/templado, y a eso le añades luego el aceite de coco líquido y mezclas bien con una cuchara, se integra todo mejor desde el principio y liga muy fácilmente una vez que empieces a moverlo en la sartén o el cazo. Para moverlo, eso sí, usa una cuchara antiadherente si puede ser.

blandiblup2

demasiado normales hemos salido algunxs…

En una sartén que NO sea antiadherente, o bien en un cazo, vierte ahora la mezcla, ponla a fuego bajo y no dejes de mover, suavemente, pero asegurándote de que toda la mezcla va integrándose. En unos 5 ó 6 minutos habrá espesado bastante, habrá homogeneizado y tomando un aspecto brillante y viscoso, tipo blandiblup (dejo foto para la muchachada, que no sabrá de qué coño hablo), y lo más importante, al moverlo se despegará con facilidad de las paredes de la sartén o el cazo.

Si, por lo que sea, notas que el aceite empieza a separarse del resto, es señal de que tienes el fuego demasiado alto y eso ha roto la emulsión. En ese caso, retira la sartén del calor y vuelve a mezclar con las varillas. Si aun así no se integra, añade un poco de leche y sigue intentándolo. Yo lo hice a fuego bajo, sin dejar de mover, y no tuve ningún problema.

Cuando veas que tiene la consistencia de la que te hablaba antes, retira la sartén del fuego, añade el vinagre y haz que se integre bien tirando de varillas. Ten cuidado en este paso porque el vinagre, como no lo muevas con muchísimo cuidado, se va a tomar por culo. Empieza suave y acaba moviendo enérgicamente. Y ya está listo para verterlo en el molde que dejaste preparado.

Ahora deja que se enfríe a temperatura ambiente, unos 30 minutos. Luego mételo al frigo, sin cubrir, durante 8 horas. Cuando lo saques, quita el papel film y puedes hacer la cobertura de dos maneras:

  1. Empolva el queso por todos lados con harina de yuca (la cantidad que necesites), creando una capa blanca alrededor. Luego vuelves a meterlo en el frigo otras 8 horas, esta vez sobre una superficie en la que el queso pueda respirar lo máximo posible (lo ideal sería sobre una rejilla), con la parte que las primeras 8 horas estuvo mirando hacia arriba, esta vez mirando hacia abajo, y le das la vuelta de vez en cuando para que la capa se seque por todas partes.
  2. (Ésta es la que yo os recomiendo, porque le da al queso el aspecto y el sabor del verdadero camembert) En un botecito de esos con cabeza de spray, mezcla un poco de agua (1/2 cucharadita o así) filtrada o mineral con la cantidad de fermento vegano camemberti que puedes coger con la punta de un cuchillo. Una pizca, vamos. Mézclalo bien y rocía el agua con fermento por toda la superficie del queso. Luego colócalo sobre una rejilla y dale la vuelta una vez al día mientras va creciendo el moho. En una semana más o menos verás cómo empieza a salirle la capa blanca característica de los camembert de toda la vida. Se tarda más pero merece la pena, os lo garantizo.

Y ya está. Cuando lo saques, corta el trozo que te vayas a comer y déjalo un rato a temperatura ambiente, como harías con cualquier otro queso. Luego tuéstate un pan que esté rico y ponle una buena cuña encima.

Este queso se puede untar y fundir, y se conserva en el frigo en una bolsa de plástico de esas para cogelar, o envuelto en papel film. En el libro no pone cuánto aguanta, pero una semana mínimo. Aunque si te dura tanto es que no te ha gustado mucho, así que casi que daría igual.

* Al principio hacía los quesos en sartenes antiadherentes, pero solían resbalar y costaba más ligarlo. Ahora lo hago o bien en sartenes normales (para que no resbale) o en cazos.

** ¡Muchas gracias, Karyne, por la corrección! 🙂

 

queso Muenster fundente

Ésta es otra receta traducida del Artisan Vegan Cheese de Miyoko, del que ya dejé por aquí la del camembert, uno de los quesos más elaborados del libro. Bueno, pues os alegrará saber que éste no tiene nada que ver. El Muenster, del que nunca había oído hablar, por cierto, es un queso que se hace en 10 minutos, 15 si te atas una mano a la espalda, y además tiene relativamente pocos ingredientes y, salvo por el carregenato, todos ellos muy de andar por casa, sobre todo una vez que te metes en el mundo de los quesos veganos.

Ya, ya sé lo que estaréis pensando si habéis entrado hoy en el País. El Comidista, ese ser de luz que ha venido al mundo para decirnos a lxs veganxs qué comer y cómo, tiene toda la razón:

“Los autoengaños veganos: Falsos chorizos, salchichas, butifarras, quesos, hamburguesas y cualquier día de estos, la vaca entera hecha con soja texturizada. Si te has convertido al veganismo, adelante, ¿pero no sería más coherente comer productos frescos de origen vegetal en vez de toda esta morralla pseudocarnaca ultraprocesada?”.

muenster

Autoengaño vegano en forma de bloque incoherente y ultraprocesado

Admitámoslo de una puta vez. Lxs veganxs comemos morralla ultraprocesada. No como lxs omnis, claro, que comen salchichas frescas hechas por ellxs mismxs con carne de cerdo de ésa que tan encarecidamente recomienda la OMS consumir a diario, quesos de leche de vacas felices, no hormonadas ni medicadas, y hamburguesas sanísimas, hechas de restos de carne indistinguible y pan rallado, sin aditivos ni conservantes. Por no hablar de los embutidos cárnicos, que llevan un poquito de to. De to, sí, pero híper sano y artesanal, claro, que ya os veo buscándole la pega al invento.

* Inciso: aquí en teoría iría una foto de una vaca, propiedad de una empresa láctea española cualquiera, con su ternero al lado. Al final he decidido no subirla porque se les ve TAN TAN felices y tan saludables que os quedaríais embobadxs mirándolos y no seguiríais leyendo. Yo misma estoy llorando de alegría de lo contagiosa que es su felicidad.

Y hablando de leche, sobre la modita de las leches vegetales también nos lanza Mikel una profunda e interesante reflexión en su panfleto artículo periodístico: ¿En serio os sentís moralmente superiores tomándolas? El tío es elegante, al pan, pan, y no nos recuerda expresamente que cada vez que bebemos un vaso de leche vegetal estamos dinamitando ese paraíso en la tierra que son las ganaderías extensivas; prefiere dejarlo en el aire y que cada vegan se flagele como vea. Si es que somos lo puto peor….

Pero qué queréis. Para estar a la moda, que es de lo que trata todo esto del veganismo, habrá que sacrificarse y pasar de todo esos alimentos naturales y súper sanos que pueblan los supermercados del mundo. Y si vivimos 10 años menos por alimentarnos de hamburguesas de lentejas y verduras o de quinua (otra moda sin sentido, según el artículo), o de salchichas de tofu, o de quesos hechos a base de yogur de soja sin azúcar, qué se le va a hacer. Lo importante es molar.

quesomuenster

queso tipo Muenster vegano, el queso de moda

Y ahora al lío, que si vamos a morir pronto gracias a toda esa mierda que nos metemos en el cuerpo, no hay tiempo que perder.

Trastos importantes a la hora de elaborar este queso ultraprocesado y 100% incoherente: un juego de tazas medidoras y otro de cucharas. Si no tenéis y estáis pensando comprároslos, os recomiendo que sean buenas, que les vais a dar mucho uso. Yo compré mi juego de tazas en el Gato Preto y la primera vez que se me cayó una de ellas al suelo, se quedó sin asa.

Ingredientes (para una tarrina de algo menos de medio kilo):

  • 1 Taza de yogur de soja sin edulcorar, lo que vienen a ser como 2 yogures (yo uso éstos).
  • 1/2 Taza de agua.
  • 1/3 Taza de aceite suave, de girasol o de la variedad más suave de oliva que tengáis; la grasa, la de la leche animal en los quesos chungos o el aceite en los veganos, es lo que lo hace que el queso sea fundente, pero no queremos que le dé sabor.
  • 1/4 Taza de almidón de yuca (yo uso éste).
  • 1 Cucharada rasa de levadura nutricional (yo la echo colmada porque me encanta el sabor que le da).
  • 1 Cucharada rasa de carragenato Kappa (yo lo compro aquí). En teoría, si no lo encontráis, podría sustituirse por 2 Cucharadas de agar-agar en polvo.
  • 1 cucharadita rasa de sal de mesa.

Preparación:

  1. Antes de nada, prepara el recipiente donde vayas a dejar el queso enfriar. Piensa que debe ser de aproximadamente 500 ml para asegurarte de que quepa todo. Fórralo con papel transparente. Yo para estas cosas uso un tuper (para poder dejarlo tapado cuando lo meta en el frigo) y papel transparente “resistente” que venden en Mercadona.
  2. Ahora sí, mezcla todos los ingredientes en un vaso de batidora grande o en un bol (calcula que ocupará medio litro sólo la mezcla) y bátelo con la batidora hasta que esté homogéneo y cremoso. Para rebañar bien es conveniente que uses una lengua de silicona.
  3. Vierte la mezcla en una sartén antiadherente, ponla a fuego medio-bajo y remueve sin parar durante entre 3 y 5 minutos. Verás que la mezcla se va transformando en una especie de blandiblú (lxs viejunxs sabrán de qué hablo), suave, espesa, viscosa y brillante. Esto es como el amor, cuando esté lo sabrás (pero pon el temporizador porsiaca).
  4. Retira del fuego y vierte la mezcla en el recipiente que tenías preparado. Deja enfriar a temperatura ambiente. Luego mételo en el frigo, tapado, y déjalo reposar al menos 3 horas.
  5. Si quieres que tenga un aspecto más parecido al original (que lo tuve que buscar para ver qué pinta tenía), puedes espolvorearle una capa muy muy ligera de pimentón dulce por el exterior.

Conservación:

Muenster lonchasEnvuelto en papel film y metido en un tuper, este queso aguanta unas 4 semanas en el frigo. Que no debería ser algo de lo que preocuparnos porque: a) tampoco es que salga una barbaridad y b) aunque sea cremoso, se corte fácil y funda, es morralla, como bien apunta Mikel.

¿Mi recomendación, ahora que este señor me ha quitado la venda de los ojos? Hacedlo, porque está entretenido y, no nos engañemos, queda cool decir que eres vegan, subid la foto a Instagram, y luego cogedlo con dos deítos, tiradlo a la basura y comeos un queso de verdad ¡Hombre ya, con la tontería y las modas!