heura a la cerveza

Para lxs que no hayáis oído hablar de ella aún, la Heura es una proteína 100% vegetal a base de soja que, a diferencia de otras que podemos encontrar secas, viene ya hidratada. Pero lo que rompe la pana de verdad de este producto es su textura, tipo pollo, que no tiene nada que ver con la del resto de sojas deshidratadas que conozcáis.

heura a la cerveza

Si no la habéis probado todavía, sabed que hay 3 presentaciones del producto (todas ellas congeladas): tacos, tiras y bocados, cada uno de ellos especiados o sin especiar. Personalmente los que más me gustan son los bocados; que sean especiados o no me da un poco igual porque al final siempre los especio yo como me da la gana. En cuanto al formato, la hay en cajas de 180 gr. (para 2 ó 3 personas; en mi casa sería para 2), o en paquetes de kilo y medio, que son los que yo compro, por encargo, en Veganplace. Luego voy sacando porciones conforme se me va antojando o cuando no me apetece ponerme a cocinar nada elaborado.

Por si no ha quedado claro aún, a pesar de que confesar que la compro en paquetes gigantes era una muy buena pista, la gordivegan que hay en mí es súper fan de la Heura. Es más, de todos los productos veganos que he probado, de ésos que pretenden sustituir a la carne/pescado/quesos o cualquier otra cosa omni que has dejado de comer por una cuestión moral, no porque no te gusten, esta especie de no pollo es, pero de lejos lejísimo, mi favorita.

Por descontado, que me encante a mí no quiere decir que a vosotrxs os tenga que encantar también… Y es que el gusto es como el culo, cada uno tiene el suyo. Yo, por ejemplo, cuando era adolescente (¡ah, los 80!) me compré un single de Estefanía de Mónaco porque me flipaba muchísimo. Ea, ya lo he dicho. Y si eso es algo que me atrevo a soltar alegremente por aquí, imaginaos cómo será lo que me guardo porque sí me avergüenza…

Con to y con eso, estoy bastante convencida de que, si lo intentáis, con la Heura podéis veganizar casi cualquier receta con pollo que echéis de menos (fajitas, pinchitos, no pollo en salsa). Luego sólo tenéis que dársela a probar a vuestrxs amigxs omnis, sin decirles que es vegana, y esperar a ver las caras que ponen cuando se enteren de que lo que están comiendo es soja. Muajaja.

Yo de momento os dejo esta recetilla por si queréis ir practicando. Como veréis, tiene la misma dificultad que pelar un plátano.

Ingredientes (para dos personas).

  • 180 gr. (aproximadamente) de bocados de Heura (especiados o sin especiar).
  • AOVE.
  • Sazonador pollo asado (al gusto; yo compro el de Mercadona, que es vegano).
  • 1 cebolla mediana.
  • 1 diente de ajo grande (ó 2 pequeños).
  • 1 cucharadita de albahaca seca.
  • 1/2 cucharadita de orégano seco.
  • 1/4 cucharadita de tomillo seco.
  • 1/4 cucharadita de romero seco.
  • Sal.
  • Pimienta negra molida (al gusto).
  • 1/2 quinto de cerveza (la que os guste; yo uso una rubia de marca blanca de Mercadona).

Preparación. 

heura a la cerveza con pisto casero

En una sartén mediana, echa un chorro de AOVE, ponlo a fuego medio-alto y añade la Heura. Puedes añadirla congelada (en cuyo caso tardará más en hacerse) o previamente descongelada en el micro (total o parcialmente). Ten en cuenta que los bocados son trozos irregulares y los más grandes necesitarán más tiempo.

Cuando lleve unos 3 minutos (unos 6 ó 7 si la echaste congelada), añade sazonador de pollo asado a tu gusto. Ten en cuenta que este tipo de mezclas suelen llevar sal, así que mejor echar poco y luego añadir más si quieres, a echar demasiado y que luego no se pueda comer. Mueve para que el sazonador se mezcle bien con toda la Heura y deja que se siga haciendo.

Mientras la Heura se hace por dentro y se dora por fuera, que es el objetivo, ve cortando la cebolla en dados pequeños y el ajo muy chiquitito y reserva. Una vez que esté dorada la Heura, añade la cebolla que has cortado y, si hiciera falta, un chorreón más de AOVE. Mueve bien y deja que la cebolla se ponga tierna (unos 3 minutos). Cuando lo esté, añade el ajo, la pimienta negra y las hierbas. mezcla todo muy bien y deja que se haga un par de minutos más o hasta que la heura esté tierna por dentro. Prueba de sal y si te parece que está soso, añade un pellizco.

tiras de heura

Ahora vierte sobre la Heura medio quinto de cerveza (el otro medio te lo puedes beber tú, que para eso estás cocinando), remueve y deja que se evapore a fuego medio-alto.

Et voilà, ya la puedes servir 🙂

Esta receta, tan sencilla como es, está de muerte, sobre todo si la acompañas de unas papas fritas caseras o de un poco de verdura (calabacín a la plancha, pisto, etc.). Si la hacéis, me contáis, plis.

Nota sobre las hierbas: 

Una cosa que me da muchísimo coraje cuando estoy comiendo algo que lleva tomillo, romero, o cualquier otra hierba “dura”, es que se me acaben clavando entre los dientes. Para solucionarlo, hace tiempo que me compré (me regalaron más bien) un molinillo de café de esos potentes y lo que hago es moler ese tipo de hierbas hasta que queden como polvo y luego volver a echarlas en sus correspondientes botes.

Pero si no sois tan tiquismiquis como yo, podéis añadirlas tal cual 🙂

Pd. Haber elegío muerte.

 

Anuncios

queso feta estilo mediterráneo / pasta con tomate y feta

¿Queréis un queso fácil, rápido y que esté buenísimo sobre una ensalada? ¿Queréis además una receta súper sencilla donde usarlo con pasta corta y que os podáis llevar en una fiambrera al curro? Si habéis respondido que sí a ambas cosas, estáis de suerte.

bloque de feta mediterráneo

Este queso, estilo feta -aunque un poco menos consistente que este otro que ya os dejé por aquí-, es mi último descubrimiento en el mundo de los quesos veganos y estoy flipándolo tanto con él que he decidido compartirlo para que flipemos todxs.

La única pega que tiene, que la tiene, es encontrar ácido láctico (*) en polvo. Yo me harté de buscar en España y al final tuve que encargárselo a una amiga que vivía en Francia y que tuvo a bien regalarme un bote gigante que pienso apurar hasta el último gramo.

¡Pero que no se vaya nadie! Si, como yo, no lo encontráis, podéis sustituirlo por zumo de limón. No va a quedar exactamente igual, pero seguro que está bueno también. Y si lo encontráis, por Seitán, compartid en un comentario dónde.

La receta la he sacado de uno de mis libros favoritos del mundo mundial, junto con “Alicia en el país de las maravillas“, “The non-dairy evolution cookbook“, de Skye Michel Conroy, a.k.a. the gentle chef. Os sonará, seguro, porque os lo he recomedado cienes y cienes de veces a quienes controláis de inglés, pero vuelvo a hacerlo porsiaca.

Y sin más, os dejo la receta del queso y a continuación la de la pasta con la que triunfaréis.

*** Yo suelo doblar las cantidades y hacer un bloque como el de la foto, pero os dejo las originales y vosotrxs decidís***

Queso feta estilo mediterráneo

Ingredientes. 

  • otra perspectiva 🙂

    200 gramos de tofu firme. Yo compro el GutBio de ALDI porque es tan seco que no hace falta prensarlo.

  • 1/4 Taza de aceite de coco refinado (NO virgen).
  • 1 cucharadita de ácido láctico (*) en polvo o 4 cucharaditas de zumo de limón (si no encontráis el ác. láctico).
  • 1 Cucharada de vinagre de vino blanco o de vinagre de manzana. Para este queso yo uso el de vino blanco.
  • 1 y 1/2 cucharadita de sal fina.
  • 1/4 cucharadita de cebolla en polvo.
  • 1 cucharadita de albahaca seca (*).
  • 1/2 cucharadita de orégano seco (*).
  • 1/2 cucharadita de mejorana seca (*).

Preparación.

Si el tofu que vas a usar no es tan seco como el de ALDI, ponlo sobre una tela quesera y mantenlo en alto para que pierda agua. Si tienes algún sitio donde dejarlo escurriendo (tipo colador sobre vaso de batidora), puedes ponerle algo de peso encima (siempre con el tofu protegido por la tela quesera) para que suelte agua más rápido. O puedes hacerme caso, comprar el de ALDI y no complicarte la vida, pero eso ya a tu gusto.

Mientras el tofu va perdiendo agua puedes ir calentando al baño María el bote de aceite de coco, ya que lo necesitarás líquido.

fusilli con tomate y feta estilo mediterráneo

Ahora, mientras el aceite se derrite y el tofu pierde agua, prepara el molde donde lo vas a almacenar. Yo suelo usar cualquier tuper rectangular, pequeño pero alto, que forro con papel film para poder luego sacarlo bien y cortarlo.

Una vez que tienes el tofu lo más seco posible, desmenuzalo un poco y ponlo en el vaso de tu procesadora.

Cuando el aceite esté líquido, mide el cuarto de taza y agrégalo, junto con todo lo demás -sal, vinagre, ácido láctico o limón, y cebolla en polvo- EXCEPTO las hierbas (para no molerlas y que no se vean luego). Si os fijáis, en el feta de la pasta se notan más que en el del bloque, porque en el segundo no me di cuenta, las eché al principio y quedaron pulverizadas.

Procesa todo hasta que esté integrado y cremoso. Para de vez en cuando para bajar, con una lengua de silicona, lo que va quedando en las paredes del vaso.

Ahora agrega las hierbas y pulsa unos segundos a una velocidad baja para mezclarlas bien con la masa.

Ya puedes transferir tu queso al tuper, guardarlo en el frigo mínimo 8 horas para que se asiente y pasado ese tiempo, usarlo como te venga en gana :).

Conservación: se mantiene hasta 2 semanas en el frigo envuelto en papel film. Pero si te dura tanto es que algo no has hecho del todo bien.

.

Recomendación de uso 😉 

Pasta con tomate y feta

Ésta es una receta súper sencilla y deliciosa que no había vuelto a probar desde que me hice vegana hasta que me dio por hacer este queso el otro día.

Ingredientes. 

  • Pasta corta (fusilli, farfalle, etc.).
  • Tomates frescos carnosos (tipo pera).
  • Feta.
  • AOVE (aceite de oliva virgen extra).
  • Albahaca fresca si tenéis.
  • Agua y sal para cocer la pasta.

Preparación. 

Pon a hervir el agua para la pasta, échale sal y cuando esté, cuécela.

Mientras la pasta se cuece, ve pelando, despepitando y cortando los tomates en dados más o menos pequeños. Reserva.

Ten a mano el feta que hiciste,la botella de AOVE y la albahaca fresca (si la has conseguido).

feta derretido.jpg

pasta de Spiga Negra con tomate, feta derretido y espinacas

Cuando la pasta esté, cuélala, apaga el fuego, tira el agua de la olla pero no la eches a lavar.

Ahora vuelve a echar la pasta en la olla, añade un buen chorro de AOVE y el tomate que habías reservado. También puedes añadir la cantidad de feta que quieras (probablemente quedará como una salsa; ver foto de la derecha) o reservarla para cuando saques la pasta (en cuyo caso quedará entera). Mueve con una pala para que se mezcle todo, tapa y deja reposar sobre el fuego apagado, que aún estará caliente, durante unos 3 minutos.

Saca, sirve y si no has añadido el feta al principio, hazlo ahora. Puedes ponerle unas hojas frescas de albahaca o de espinacas por encima (ambas le van bien al plato) y añadir también un poco de pimienta negra molida si quieres.

Notas sobre los ingredientes. 

(*) El ácido láctico, a pesar de su nombre, no proviene de la leche. Sirve para acidificar la masa y darle ese sabor que tienen algunos quesos (distinto al que le da la levadura nutricional). En la receta original especifican que se use en polvo (en líquido es fácil de encontrar, lo sé) aunque no voy a aburriros con el porqué. Yo uso éste, que me regalaron pero que no consigo encontrar en España. Si alguien sabe dónde comprarlo, por favor, que me lo haga saber.

(*) Respecto a las hierbas, si no tenéis o no os gustan ésas en particular, echad las que os parezcan en proporciones similares. Yo no tengo mejora en mi despensa (y no la compro porque no me cabe un bote más), así que le echo romero o tomillo. Si lo queréis sin hierbas, no se las echéis y ya.

sopa reconfortante de tomate y garbanzos.

Winter is coming.

winter is coming

Bueno, vale, primero tendrá que pasar el otoño… pero cuando vives en Sevilla, donde el verano dura 6 meses, después de la primera noche de septiembre en que te echas la sábana de arriba están más que justificadas las ganas de sopa.

Yo reconozco que amo la sopa. Así, como concepto. Porque las sopas vienen con el frío, como las castañas asadas, los guisantes frescos, el pijama pa estar viendo series en el sofá y las patatas fritas de la Feria de las Naciones (que en realidad se llama “Festival” pero en mi casa la llamamos como nos parece). Y dentro de todo el amor que les tengo, ésta y la de cebolla son mis favoritas.

La receta en la que está basada esta sopita venía en uno de esos libros que me compré por 2 euros cuando me separé y me dio el siroco de aprender a cocinar, aunque luego apenas lo abrí para mirar las fotos. “Rápido y fácil” se llama (y doy fe de que hace honor a su título), por si algunx lo tenéis. Yo le he añadido algunas cosas y he obviado otras (como la pasta de tomate y las espinacas frescas).

Y sí, si la pinta ya es espectacular, esperad a probarla 🙂

Ingredientes. 

  • 2 puerros grandes ó 3 medianos.
  • 1 calabacín (verde) grande ó 2 pequeños (blancos o verdes).
  • 3 ó 4 zanahorias pequeñas.
  • 2 dientes de ajo grandecitos.
  • 1 cucharadita de comino molido.
  • 1/4 cucharadita de ají en escamas.
  • 1 hoja de laurel.
  • 1 bote de garbanzos cocidos (400 gr.) o el equivalente en garbanzos cocidos por ti mismx.
  • 800 gr. de tomate triturado.
  • 850 ml. de caldo vegetal (yo echo 850 ml. de agua filtrada + 2 cucharaditas de este caldo concentrado).
  • sal y pimienta negra molida (al gusto de cada unx).
  • AOVE.

(*) como verás, las cantidades de verduras son orientativas. Si no te gusta alguna de ellas o crees que le vendría bien echarle otras (como berenjena), haz lo propio y añádelas junto con el puerro.

Preparación.

Lava y corta la parte blanca de los puerros en rodajas no muy gruesas. Lava los calabacines sin quitarles la piel y córtalos en dados no muy grandes. Pela las zanahorias y córtalas en rodajas finitas. Pela y chafa los dientes de ajo y córtalos pequeñitos.

sopa reconfortante de tomate y garbanzos

En una olla mediana-grande pon el puerro, el calabacín y la zanahoria con un chorrito de AOVE a fuego bajo. Agrega el comino, mueve y deja que se hagan durante unos 10 minutos.

Mientras, escurre y lava los garbanzos (si son cocidos de bote). Ahora échalos a la olla junto con el ajo, el laurel, el ají, el tomate triturado, el caldo vegetal y un poco de sal y pimienta.

Mueve todo y ponlo a fuego fuerte hasta que hierva. Entonces baja el fuego y deja que cueza semi tapado durante unos 10 minutos más.

Corrige de sal y pimienta y ya puedes servirla.

Esta sopa se puede congelar y en el frigo, guardada en un buen tuper, aguanta perfecta una semana.

 

salsa Alfredo

Bueeeeeeeeeno, pues por fin tengo acceso a WordPress después de casi una semana sin poder entrar, y puedo sentarme a escribir la receta por la que votasteis la mayoría en feis.

Pero primero la historieta de rigor. Juas.

Corría el año 99, yo era vegetariana, me alimentaba a base de pasta, pizza y quesos, y ésta era una de mis salsas favorita del mundo mundial. Recuerdo que la descubrí en el típico libro de recetas que formaba parte de una colección que había en casa de mis padres, y era tan fácil y estaba tan buena que la hacía a menudo. Claro que para hacerla compraba la nata (de origen animal) en bricks de medio litro y le echaba toneladas de parmesano.

Luego me hice vegana y me encontré con que (¡sorpresa!) un brick de nata vegetal minúsculo costaba lo mismo (o más) que un litro de leche de soja. Y entre eso y que por aquel entonces no concebía de ninguna de las maneras una salsa Alfredo sin parmesano, la dejé de tomar.

Hasta el otro día (vamos, hará un mes), cuando llegué por casualidad (y un poco por todas las horas que me paso vagueando, de un blog a otro, buscando cosas nuevas que probar) a esta receta para hacer nata vegana. Y aprovechando que tenía todos los ingredientes y que no parecía llevar más de 2 minutos, probé. Y funcionó. Y flipé. Y desde entonces hasta ahora la habré hecho cienes y cienes de veces. O igual unas seis 🙂

tagliatelle con salsa Alfredo y setas

¿El pero de esta salsa? Que salvo que te quieras dejar la extra de navidad en nata vegana, para poder hacerla tú mismx siempre que quieras, tendrás que invertir en dos ingredientes de esos que a la mayoría le siguen pareciendo rarunos: la lecitina de soja y la goma xantana. En mi opinión, si usáis nata con relativa frecuencia, sale a cuenta comprarlos; te ahorras un montón de pasta a la larga y, teniendo leche de soja sin edulcorar, puedes hacerte una salsita en cualquier momento.

.

Si aun así no te he convencido y prefieres seguir comprando los mini bricks de nata a precio de oro blanco, pos na, a tu gusto, mula, que diría mi señor padre. La receta sería igual sólo que con la nata de brick (de los 125 ml por ejemplo), por eso pongo aparte los ingredientes que se le añadirían.

Ingredientes. 

Para la crema (nata para cocinar)

  • 80 ml de leche de soja sin edulcorar.
  • 20 ml de aceite de girasol.
  • 1 cucharadita de lecitina de soja.
  • 1 pizca de goma xantana. (léase “lo que levantas con la punta del mango de una cucharita“, según la autora de la receta original)

Resto de ingredientes (para las cantidades de arriba).

  • 1 Cucharada de margarina vegana (yo suelo comprar la del ALDI).
  • 1 cucharadita de pimienta negra recién molida.
  • 1/2  cucharadita de nuez moscada recién molida.
  • 1 cucharadita de levadura nutricional.
  • sal (al gusto).

Procedimiento.

Antes de empezar con la salsa, ve poniendo el agua a hervir con una cucharada de sal para ir cociendo la pasta, porque el resto va a estar listo en cero coma.

Si has decidido hacer la nata tú, sólo tienes que poner todos los ingredientes para la nata en el vaso de la batidora y batir un par de minutos hasta que la crema espese. En la receta original le añaden un poco de azúcar. Yo he optado por hacerla sin edulcorar porque pa qué.

Hasta ahí lo que viene siendo la nata. Yo lo que hago, ya que he pringado la batidora, es añadirle el resto de ingredientes -salvo la margarina, ojo- y bato todo muy bien hasta que se mezclen.

Una vez que tienes hecha la salsa anterior, coge una sartén o un cazo, preferiblemente antiadherente, pon la margarina, deja que se derrita a fuego muy suave, añade la mezcla y remueve durante unos minutos hasta que se integre todo.

Y ya’stá.

setitas y hierbas sobre la salsa

Respecto a las cantidades, aunque las que he puesto serían lo canónico por persona, en mi familia somos de bañar la pasta en salsa, así que yo suelo hacer nata como para tres para hacer salsa para dos. O nata para seis si vamos a comer lxs cuatro. Y por supuesto, añado las correspondientes cantidades de pimienta, nuez moscada y levadura nutricional, claro; de margarina no hace falta que tripliquéis cantidades, como mucho poned 2 cucharadas si vais a hacer salsa para 6… (no sé si me explico, es tarde y estoy que me caigo).

Como sugerencia de presentación (<– siempre he querido poner esto), te recomiendo que le añadas un variado de setitas (o de champis o shitake frescos si tienes) previamente enjuagadas y pasadas por la sartén con un chorrito de aceite, sal y pimienta, más unos piñones tostados durante 1 minuto a fuego bajo, sin aceite. Queda un plato mucho más vistoso y a la pasta le va que te mueres. Sobre todo si la pasta es buena, como la de Spiga Negra, que barata no es, pero lo vale. Y no, lamentablemente no es ninguna de las de las fotos. Así de cutre soy 😛

albóndigas de avena y tofu

De todas las albóndigas veganas (y no veganas) que he probado hasta hoy, éstas, junto con las que tiene Olga en su blog, son mis favoritas. Se hacen en un ratillo, están muy buenas y se pueden congelar.

La receta la saqué del blog de Claudia y la tuneé. Vosotrxs podéis probar a añadirle lo que creáis que pueda venirles bien, ya que la base (avena + tofu) hace que sean muy versátiles.

Al final de la receta de las albódigas, tenéis la del parmegano (tipo queso en polvo para pastas y demás). No es imprescindible para hacer estas albóndigas, pero yo es que lo uso pa to.

Ingredientes:

  • albóndigas de avena y tofu listas para enharinar

    1 y 1/2 Taza de copos de avena.

  • 1 Taza de agua (para hidratar la avena)
  • 1 cebolleta de las grandes redondas o 1 cebolla mediana.
  • 1 paquete de tofu ahumado de ALDI (unos 250 gr).
  • 1 Cucharada de ajo en polvo.
  • 2 Cucharadas de mezcla de semillas (yo uso ésta). O 1 de mezcla de semillas y 1 de semillas de cáñamo peladas.
  • 2 Cucharadas de tamari o de salsa de soja.
  • 2 Cucharadas de humo líquido.
  • 2 Cucharadas de doble concentrado de tomate (esto lo venden en cualquier súper).
  • 2 Cucharadas de orégano/ albahaca/ perejil o de cualquier mezcla de hierbas que os guste. Yo a veces uso ésta.
  • 1/4 Taza de parmegano (opcional, pero yo se lo echaría / receta abajo).
  • 1/4 Taza de pan rallado.
  • Pimienta negra recién molida.
  • Sal.
  • 2 Cucharadas de harina de garbanzo.
  • 2 Cucharadas de agua (para mezclar con la harina de garbanzo)
  • 1 chorrito de vinagre de manzana.
  • 1 pizca de sal Kala Namak.
  • Harina de trigo (suficiente para enharinar las albóndigas).
  • Aceite de girasol o de oliva para freír.

Preparación.

En un bol grande, pon los copos de avena y la taza de agua y deja que se hidrate durante unos 15 minutos.

albóndigas ya fritas

Mientras se hidrata, ve cortando la cebolleta lo más chica que puedas. Puedes dejarla así o pocharla con un poco de aceite.

El tofu del ALDI no hace falta prensarlo porque viene muy seco. Puedes desmigarlo a mano, aunque cuesta un poquillo, o en una picadora.

Pasados 15 minutos, escurre la avena y mezcla con la cebolleta, el tofu desmigado, las semillas, el orégano, el tamari, el humo líquido, el doble concentrado de tomate, el ajo en polvo, la pimienta, el parmegano (abajo os dejo la receta) y el pan rallado e intégralo todo con las manos.

Prepara el no huevo mezclando la harina de garbanzo (si quieres petarlo, tuéstala en una sartén sin aceite antes), las dos cucharadas de agua, el chorrito de vinagre de manzana y una pizca de kala namak, y añádeselo al resto de la mezcla. Mezcla muy bien. Prueba de sal y, si crees que necesita, añade un poco.

Ya puedes ir cogiendo pequeñas cantidades de masa y dándole forma de albóndigas (o de hamburguesas, si prefieres). Enharínalas y sofríelas en un poco de aceite de girasol o de oliva.

albóndigas con salsa de tomate ❤

Puedes acompañarlas de cualquier salsa, pero con la de tomate del blog de Olga quedan que te mueres.

Parmegano (parmesano vegano rápido): 

Ingredientes: 150 gr. de almendras marconas crudas, 4 Cucharadas de levadura nutricional, 2 Cucharadas de ajo granulado y sal al gusto.

Preparación: Tuesta ligeramente las almendras en una sartén sin aceite. Deja que se enfríen. En una picadora, mezcla las almendras tostadas frías, la levadura nutricional, el ajo granulado y la sal, y pica. Reserva en un bote de cristal con tapa en un lugar fresco y seco.

Como ves, no tiene mucha ciencia y la verdad es que, sin ser parmesano, está basante bueno. Yo lo uso mucho para la pasta, las tostadas y en general para todo menos el café :).

alioli

Una vez que te acostumbras a cocinar y a comer medianamente bien, suele ocurrir que cuando vas a un bar – porque que sepas cocinar no quiere decir que tengas que pasarte el día en la cocina, también hay que salir a que nos dé el aire- y pides algo sencillo que tienes el culo pelao de hacer en casa, y lo comparas con lo que tú mismx haces, te acaba pareciendo una puta mierda.

alioli tradicional a mortero

A mí me pasa mucho con las papas arrugás con alioli. Y debo ser masoquista, porque bar al que voy, bar en el que las pido, sólo para constatar que lo que ellos se empeñan en llamar papas arrugás no son más que papas cocidas y que lo que llaman alioli no es más que una mayonesa a la que le han echado ajo. En el tema mojo, ni entro.

El alioli que hago yo no tiene NADA que ver con una mayonesa con ajo. Debe ser que en el fondo soy muy tradicional (juas), pero para hacerlo uso un mortero precioso, de granito verde que me regaló Chema hace menos de un año . Es cierto que el jodío pesa como un cuñao hetero el día del orgullo gay… Pero compensar, compensa. El resultado es una salsa cremosa, potente (amo el ajo, qué le voy a hacer) y densa, ideal para espantar vampiros y otra gente que no te caiga demasiado bien, y para echar un brazo derecho (izquierdo si eres zurdx) que hará que la gente murmure a tus espaldas.

Ingredientes: 

  • 5 ó 6 dientes de ajo pelados (si lo quieres más suave, echa menos y/o quítales la yema; yo no lo hago, soy así de chula).
  • 1/2 cucharadita de sal.
  • Aceite de girasol.
  • Aceite de oliva.
  • Zumo de 1/2 limón.

Preparación. 

Pela los dientes de ajo y ponlos en el vaso del mortero junto con la sal. Maja.

Ahora ve agregando el aceite de girasol a poquitos y sigue majando, con cuidado para que no salpique.

Según vayas agregando el aceite, remueve enérgicamente con el pilón la mezcla del ajo, la sal y el aceite que ya hubiera.

papas con alioli directamente del tuper

De vez en cuando, en lugar de aceite de girasol, echa aceite de oliva virgen extra. Si usamos ambos es porque el de oliva es muy fuerte y le robaría protagonismo al ajo, mientras que el de girasol es más neutro.

Sigue añadiendo tanto aceite como quieras y removiendo con el pilón.

Finalmente añade el zumo de medio limón y vuelve a hacer lo mismo, remover enérgicamente todo con el pilón hasta que esté todo bien integrado. Te quedará una especie de pasta cremosa y blanca.

Vierte tu alioli en un tuper con tapa y reserva en el frigo hasta que vayas a consumirlo. Parece que sale poca cantidad pero al ser tan sumamente concentrado, te durará varios días refrigerado (imagino; en mi casa vuela).

 

empanada de no-atún con pisto

Ésta ha sido la semana de las empanadas. Aprovechando que tengo horno nuevo (uno que funciona, por fin) y que hacía siglos que no me comía nada parecido a una empanada de atún, he hecho 3 en apenas 3 días. A atún no sabe, básicamente porque no lleva. Pero la textura del jackfruit desmigado y el sabor del alga kelp hace que se dé un aire.

empanada de pisto y no-atún

Y poco más. Hoy no sólo no os voy a dar la chapa, además os dejo un montón de fotillos. Si queréis verlas con más detalle, pinchad sobre ellas y se os abrirán en una nueva pestaña. Por aquí dejo la receta. Si la hacéis, me contáis.

Ingredientes.

  • 2 cebollas.
  • 4 dientes de ajo.
  • 1 lata de jackfruit verde en salmuera.
  • 1 hoja de algas kelp.
  • 1 pimiento rojo de asar.
  • 1 pimiento amarillo de asar.
  • 2 pimientos italianos verdes ó 1 pimiento verde de asar.
  • 2 calabacines verdes.
  • 1 Taza de tomate frito casero.
  • 2 tomates (sin piel ni pepitas).
  • 3 cucharaditas de sal.
  • pimienta molida (al gusto).
  • AOVE.
  • 2 masas de empanada.
  • un poco de leche de soja sin edulcorar (para pintar la empanada).

Preparación.

Lava muy bien el jackfruit para quitarle el sabor a lata, desmiga con las manos la parte blandita y corta los triángulos, más duros, en láminas y luego en tiras.

jackfruit y algas kelp: el antes

En un molinillo de café/especias, muele una lámina de algas kelp. Luego mezcla el alga molida con el jackfruit y reserva.

jackfruit y algas kelp: el después

Ahora corta la cebolla y el ajo pequeñitos y sofríe con un poco de AOVE a fuego medio-alto. Cuando la cebolla esté blandita, agrega el jackfruit con el alga y mezcla bien. Agrega la sal y baja el fuego.

Mientras el jackfruit se ablanda con el agua que soltará la cebolla al haberle echado sal, corta los 3 tipos de pimientos en trozos pequeños y ve reservando en un plato. Cuando los tengas todos cortados, añádelos a la sartén.

preparando el relleno

Corta los calabacines en planchas longitudinales, éstas en tiras y por último en cuadraditos pequeños. Agrega a la sartén y mezcla bien para que todo se integre. Tápalo y deja que se haga unos 10 minutos. Puedes añadir un poco más de AOVE si ves que te lo pide la verdura. Levanta la tapa y mueve de vez en cuando.

Ve pelando, despepitando y cortando el tomate muy chico, y reserva.

la mejor salsa de tomate frito del mundo mundial

Cuando esté blandito todo, puedes añadir la salsa de tomate frito. Yo hago la de Veganizando, que os he dejado enlazada arriba, aunque a veces le echo cebolla en vez de puerro y suelo echarle más zanahoria de la que dicta la receta. Mezcla bien y deja que se haga unos 5 minutos a fuego bajo.

Por último, agrega el tomate natural y la pimienta recién molida y deja que se haga unos 10 minutos más.

Si ves que tiene demasiado líquido, sube el fuego para que se evapore un poco. No debe quedar seco, sino meloso.

Viértelo todo en un bol grande y deja enfriar al menos durante media hora. Puedes meterlo en el frigo cuando esté templado. Si lo mueves de vez en cuando para que no guarde calor abajo, se enfriará antes.

Este paso es MUY importante, ya que si echamos el relleno caliente, la lámina de abajo de la empanada se quedará blandurria. Y no, no es algo que me hayan contado.

¡relleno listo!

Ve precalentando el horno a 200º (arriba y abajo).

Pesa las verduras con jackfruit y separa en dos mitades. A mí con estas cantidades me sale algo menos de 1500 gr., por lo que tengo para dos empanadas de casi 750 gr. de relleno cada una. Si no quieres hacer dos seguidas, puedes guardar la mitad del relleno y congelarlo para la próxima que hagas.

Cuando el relleno esté frío (o al menos no caliente), extiende una lámina de empanada sobre la bandeja del horno, en el mismo papel en que viene envuelta. Dibuja con el cuchillo, sin apretar, un borde de aproximadamente 1 cm por cada lado. Ahora ve echando sobre ella las verduras con jackfruit evitando los bordes que has dibujado. Compacta la masa aplastándola con el revés de la cuchara, dándole forma de rectángulo y con un grosor uniforme en la medida de lo posible.

antes de hornear

Ya puedes tapar con la otra lámina. No la desenrolles entera porque se te deformará al cogerla para ponerla encima de la verdura. Es mejor que vayas desenrollándola directamente sobre la otra. Cuando esté, recolócala un poco, aplasta ligeramente los bordes y dóblalos sobre sí mismos, haciendo así el borde de la empanada. En las esquinas sobrará mucha masa. Puedes quitarle un pellizco de cada una y, junto con el círculo que has quitado para hacer la chimenea, usar luego esa masa para decorar la parte de arriba.

chimenea perfecta 🙂

Por último, más o menos en el centro de la empanada, recorta con mucho cuidador, con un cuchillo, un círculo de 1 cm de diámetro (aproximadamente) para que el vapor del relleno salga por él a modo de chimenea. De ese modo la empanada no nos quedará blanda por arriba tampoco.

A las empanadas no veganas se les suele dar una ligera capa de huevo con un pincel de cocina. Tú puedes sustituir el huevo por leche de soja sin edulcorar. Aunque esto no es imprescindible, le dará un tono más bonito al acabar.

Y poco más. Métela al horno, a 200º, de 20 a 30 min.

Se conserva bien en cualquier lugar seco y fresco y, si puedes aguantar, está mejor de un día pa’otro, fría. Yo por eso hago dos: la primera nos la comemos del tirón, como buenos ansiosxs, y de la segunda vamos picoteando al día siguiente cada vez que entramos en la cocina 🙂

empanada vegana casera

Pd. Gracias a Claudia y Cristina por tenerme paciencia y resolver mis múltiples dudas sobre cómo hacer una empanada (son las primeras que hago en mi vida y jamás había oído hablar de la “chimenea”). Y gracias también a Macarena por probar este experimento y por decirme que ella sí notaba el sabor a mar ❤