pasta alla rustica

¿A quién no le gusta la pasta? Bueno, sí, a mi madre, porque hay gente pa to en este mundo. Pero tampoco le gusta el cine y las vacas le dan miedo, así que ella no cuenta.

pasta alla rustica, con bien de “rustica”

Y ahora, partiendo de que (casi) todes les que me estéis leyendo seáis personas normales, voy a dejaros por aquí esta recetilla que encontré en el típico libro de cocina que lleva siglos dando vueltas por casa y al que ahora estoy sacándole partido a base de tunear recetas para hacerlas veganas.

Como veréis, es muy sencilla de hacer aunque es cierto que lleva bastantes ingredientes, algunos de ellos de ésos que no tenemos por casa habitualmente, como bacon vegano o alcaparras. Os lo digo para que los vayáis teniendo en cuenta en vuestra próxima compra 😉

Al lío.

Ingredientes. 

  • Pasta para 4 (no pongo cantidades, porque en mi casa somos de buen comer y nos echamos más que la media).
  • 200 gr. de bacon vegano (puedes encontrarlo en cualquier tienda de alimentación vegana, online o física). Puedes usar todo el paquete si quieres pero yo suelo apartar unas lonchitas para comérmelas mientras cocino 🙂
  • 1 cebolla grandecita.
  • 3 dientes de ajo.
  • 1/2 cucharadita de ají molido (guindilla seca); puedes echar menos u omitirla si no quieres que pique.
  • 1 pimiento amarillo.
  • 1 pimiento rojo.
  • 500 gr. de tomate fresco.
  • 75 gr. de aceitunas verdes deshuesadas y escurridas (poco menos de un sobre).
  • 1 botecito de alcaparras (65 gr).
  • 1 cucharadita de orégano seco.
  • 2 Cucharadas de hojas de albahaca fresca picadas o 1 cucharadita de albahaca seca (si no la encuentras fresca).
  • 2 Cucharadas de perejil fresco picado o 1 cucharadita de perejil seco (si no lo encuentras fresco).
  • AOVE.
  • Sal.

Preparación. 

aquí le eché el paquete entero de bacon; mereció la pena 🙂

Corta el bacon en tiritas a lo ancho, sepáralas un poco con la mano y sofríe en una sartén antiadherente hasta que esté hecho pero sin pasarte (no queremos que se quede como la suela de un zapato). Reserva.

Corta la cebolla muy pequeñita y sofríe con AOVE en la sartén en la que hiciste el bacon. Mientras la cebolla se hace, ve picando el ajo muy pequeñito y cortando los pimientos en tiras o en daditos, como más coraje te dé, y reserva.

Cuando la cebolla esté blandita, añade el ajo, el ají molido (o no si lo vas a omitir) y el perejil picado. Rehoga durante un minuto o así y añade el bacon que ya tenías listo. Sofríe todo unos segundos mezclando muy bien y agrega los pimientos que habías reservado.

Mientras se hacen los pimientos (esto es, se ponen blanditos y se evapora el agua que sueltan), ve pelando, despepitando y cortando en daditos pequeños los tomates y reserva. Cuando los pimientos estén, añade el tomate y cocina todo hasta que se evapore toda el agua.

Ve poniendo el cazo con el agua para la pasta, mide ésta y reserva para echarla cuando el agua esté hirviendo.

esta vez le eché pimiento verde porque no tenía amarillo. Estaba to güena también.

Mientras se hacen los tomates, ve cortando en rodajas o en tiras las aceitunas. Una vez que los tomates estén bien cocinados y el agua se haya evaporado, añade las aceitunas, las alcaparras, el orégano, la albahaca e integra muy bien todo durante un minuto o así. Prueba de sal (porque tanto las aceitunas y las alcaparras como el bacon tienen) y añade si consideras que lo necesita.

Ahora sirve la pasta, que ya debe estar lista, añade un par de cucharadas o tres de esta deliciosa salsa por encima, hazle la fotito correspondiente y súbela a tus redes sociales para que la gente vea que les veganes sólo comemos lechuga y ¡a disfrutar!

** La receta original lleva dos tipos de quesos italianos, podéis echarle Parmesano en cuña de Violife o algún otro queso vegano que os guste. Yo la última vez no le eché ninguno y estaba espectacular igual.

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crema de queso untable tipo brie

“Han llegado los resultados. La vaca no es su madre”

Podría empezar tirándome el pisto y deciros que llevaba tiempo tratando de imitar las cremas tipo Brie que traía mi madre siempre que venía a casa cuando aún era vegeta, pero la verdad es que no era eso lo que pretendía hacer cuando me dio por echarle anacardos a la receta de Conroy. Mi meta era tunearla hasta conseguir un queso con una textura diferente a la que se consigue usando únicamente leche de soja. Y lo cierto es que cuando después de dejarla reposar en el frigo durante más de 8 horas, la consistencia no resultó ser la que esperaba, me hundí en la miseria :(.

Hasta que la probé en pan y pasé a ser la gitana del wasap, to empoderá. Y por un segundo supe cómo debió sentirse Fleming cuando se dio cuenta de que había olvidado aquella placa de petri junto a una ventana abierta y acabó descubriendo la penicilina.

Sí, sé lo que estáis pensado: tampoco te flipes, G., que estamos hablando de queso para untar, no de un antibiótico; tu untable no va a salvarle la vida a nadie.

¡No poco!

“Nuestra leche viene de vacas felices que han sido felizmente violadas y cuyos hijos son felizmente convertidos en carne de ternera.”

Basta con cambiar el foco para darse cuenta de que cada vez que hagamos esta crema EN VEZ de comprar esas otras untables hechas a base de leche de vaca, estaremos dejando de contribuir a la explotación de una vaca y a la muerte de su ternero, que es de lo que trata el veganismo a fin de cuentas.

Por suerte, y sin que sirva como precedente, esta vez me dio por apuntar los ingredientes que había usado antes de que se me olvidaran.

And here you are 😉

Ingredientes.

  • 1 Taza de leche de soja sin edulcorar.
  • 1/2 Taza (colmada*) de anacardos crudos.
  • 1/4 Taza (un poco menos que rasa) de almidón de tapioca.
  • 1 Cucharada de levadura nutricional.
  • 1 Cucharada de pasta de miso blanco.
  • 1 cucharadita (un poco menos que rasa) de Carragenato Kappa.
  • 1 cucharadita de sal fina.
  • 1 cucharadita de AOVE aromatizado a la trufa.
  • 1/2 Taza (colmada) de aceite de coco refinado (desodorizado).
  • 2 cucharaditas de vinagre de manzana.

Preparación. 

pan de centeno artesano con crema tipo brie

Si te acuerdas, deja los anacardos en remojo la noche anterior. Si no, déjalos un par de horas en agua y luego ponlos a cocer durante 15 minutos (a cronometrar desde que el agua entra en ebullición).

Mientras los anacardos se cuecen o antes de ponerte a colarlos (si los habías dejado en agua toda la noche), pon el aceite de coco al baño María para poder medir la media taza que necesitarás. También aprovecha para medir y reservar las 2 cucharaditas de vinagre de manzana.

Cuando estén listos los anacardos, cuélalos y procésalos junto con la leche de soja con un robot potente hasta que tengas una crema uniforme, sin trocitos. Añade a la mezcla de soja y anacados el miso blanco e intégralo bien (yo lo hago aplastándolo contra las paredes del vaso de la batidora con una cuchara). Luego añade la levadura nutricional, la sal, el carragenato y el almidón y bate con la misma cuchara o con unas varillas hasta que todo esté bien integrado. También puedes procesarlo todo junto para asegurarte de que no queden grumos, ya que te va a quedar una mezcla bastante espesa, nada que ver con cómo queda la base del queso original.

Agrega el aceite de oliva trufado y el aceite de coco líquido y remueve muy bien con la misma cuchara con que integraste el miso.

Crema de queso tipo brie con mini-tostas veganas

En un cazo, vierte la mezcla y caliéntala a fuego bajo durante unos 5 minutos, sin dejar de remover con una cuchara de silicona, hasta que tengas una pasta uniforme y viscosa que se despegue con facilidad de las paredes del cazo.

Retira del fuego y añade el vinagre de manzana que habías apartado. Remueve muy despacio al principio o el vinagre saldrá despedido. Ve haciendo que se integre con movimientos envolventes. Una vez que lo esté, vierte la mezcla en un tuper y déjala enfriar, sin tapar, a temperatura ambiente.

Una vez que se haya enfriado, tápala y guárdala en el frigo. Aguanta unos 10 días refrigerado, pero a nadie en su sano juicio le duraría tanto.

Y na, lo de siempre, si la hacéis, contadme. Me viene bien ese feedback para saber si os ha gustado o si la habéis mejorado o whatever 🙂

(*) Lo de “colmada” o “un poco menos que rasa” es tal cual lo hice yo. Intentaré ajustarlo a medidas normales cuando la repita.

quinua con cosas verdes

quinua con cosas verdes, queso y nueces

Efectivamente, el nombre de este plato no está sacado de ninguna guía Michelín, pero cuando lo hago y viene mi hija del instituto preguntando qué vamos a comer ese día, responderle “quinua con cebolla, puerro, judías verdes, espárragos, calabacín, brócoli y edamame” me parecería darle demasiada información. Así que al final se le quedó “quinua con cosas verdes”; que viene a ser como cuando tu madre se pasa 9 meses pensando qué nombre te pondrá y al final todo el mundo te acaba llamando illo cabesa.

Anyway, y aunque ya os he hecho un spoiler que te cagas desvelando los ingredientes, voy a compartir el truco que me dio mi amiga Karolina Barsallo en su día, para que la quinua quede riquísima y no amargue.

Ingredientes.

  • Verdura (la que quieras, todo es opcional, pero la que yo echo es)
    • 1 puerrro.
    • 1 cebolla.
    • 1 manojo de judías verdes redondas (como 200 gr. o así).
    • 1 manojo de espárragos verdes.
    • 1 calabacín verde o blanco (pequeño).
    • 1 brócoli pequeño.
    • unos 200 gr. de edamame en vainas.
  • 1 taza de quinua (*).
  • 2 tazas de agua filtrada.
  • AOVE.
  • Sal.
  • Pimienta negra recién molida (opcional).
  • Caldo de verdura en polvo (opcional).
  • Nueces picadas o algún otro fruto seco crudo (opcional).

Preparación.

Preparar la quinua.

lavando la quinua

El truco no es otro que… (redoble de tambor) lavarla muy bien. Y con lavarla muy bien me refiero a MUY MUY BIEN. Lo que yo suelo hacer es ponerla en un bol grande, de cristal, cubrirla bien de agua y dejar que se vaya al fondo. Habrá granos que queden flotando formando grupitos, pero no te preocupes, cuando los hundes un poco con la mano, se van al fondo también. Metes la mano y la mueves, como si estuvieras jugando con la arena de la playa, y verás que el agua se enturbia bastante. Luego te pones a preparar la verdura, y entre cortar una y otra, cambias el agua. No hace falta que la cueles, con que tires el agua con cuidaíto de que no quedarte sin quinua, vale; luego le echas más agua, haces lo mismo de antes (hundir los grupitos flotantes que haya), mover con la mano y dejar reposar mientras vas picando más verdura. Yo suelo hacer esto 4 ó 5 veces, hasta que tengo toda la verdura lista. El agua del final no sale transparente pero sí bastante clara comparada con la del principio. Esa última vez escurre todo lo que puedas, puedes usar un chino (colador) o un colador normal poniendo una tela quesera para que la quinua no se te vaya por los agujeros, ya que es bastante pequeña.

Preparar la verdura.

quinua con cosas verdes, detalle

Esta parte no tiene mucha ciencia… Coge la verdura que quieras ponerle, pela o lava la que haya que pelar o lavar y córtala muy chiquitita. O no. Yo la corto así porque me gusta cómo queda y porque aunque se tarda un poquillo más, se hace antes. Luego la vas sofriendo en una sartén grande – date cuenta que además de la verdura, tiene que caber la quinua- empezando por la cebolla y el puerro y añadiendo el resto de verduras excepto el edamame.

También hay verduras, como los espárragos, las judías verdes y el brócoli, que puedes precocinar si tienes microondas y un estuche de vapor de Lekue (yo uso éste). Una vez precocinada, la cortas y la añades a la sartén para que termine de hacerse con el resto de verduras. En el caso de los espárragos, dejad las puntas lo más intactas posibles para que al servirlo luzcan más 🙂

En un cazo aparte, ve cociendo el edamame (en el estuche de Lekue no queda guay, mala suerte) con un buen puñao de sal. Cuando esté, enfríalo para poder sacarlo de las vainas y añádelo al resto de verduras.

Terminar el plato:

Una vez que toda la verdura está sofrita y blandita, cuela bien la quinua y añádela a la sartén. Rehógala un poquillo, mezclando bien con las verduritas, añade agua y, si quieres darle más sabor, una cucharadita de caldo de verdura en polvo (yo uso éste). Baja el fuego al mínimo, corrige de sal y listo.

Ya sólo queda dejar que se consuma el agua y la quinua estará hecha.

Si cuando la sirvas, le añades un poco de pimienta negra recién molida, parmesano rallado de Violife (o cualquier otro queso vegano que te guste) y unas nueces, mal no le va a venir.

(*) aunque en una de las fotos la quinua que hay es de tres colores, de la marca Quinoa Real, desde que leí éste y otros artículos sobre el tema, intento no comprar quinua que no sea de origen local.

 

albóndigas de alubias blancas con salsa de cebolla.

Si eres de les que este año se han propuesto llevar un modo de vida más ético sacando a los animales de tu plato, esta receta es ideal para empezar a cocinar vegano, y lo es por varias razones:

  1. Porque prácticamente no hay ingredientes de esos raros que usamos nosotres (y que usarás tú de aquí a nada) y los que hay se encuentran ya muy fácilmente en mil sitios.
  2. Porque como verás es muy fácil de hacer.
  3. Porque es un plato bastante completo nutricionalmente hablando y fácil de comer si, como yo, te acabas de poner braquets a la vejez.
  4. Porque es fácilmente porcionable y se puede congelar.
  5. Porque están buenísimas 🙂

La receta original de las albóndigas la saqué del libro que me compré hace un año cuando estuve en Edimburgo y con el que acabó cargando Nacho el resto del día, porque los libros en papel y en tapa dura, cuando llevas un ratito andando, pesan. Como es el caso de éste: Eat like you give a fuck. Pero qué le voy a hacer, a mí eso de leer en ebook me parece una modernez; yo soy de libros-libros, de los que tienes que tener cuidaíto de que no les caiga nada si te los llevas a la cocina y de los que acaban llenos de marcadores señalando tooooodos esos platos que quieres probar.

Yo le añadí la avena porque me pareció oportuno y la verdad es que, una vez pasadas por el horno, de textura quedaron geniales, pero podéis no echársela si no queréis, porque la original no lleva. Por supuesto, le podéis añadir o quitar las especias que os dé la real gana, igual que podéis pasar de la salsa de soja si tenéis algún problema de hipertensión y os lo tomáis en serio, no como una que yo me sé…

Ni una sobró en mi casa. Hasta a mi hija, que es muy fan de las albóndigas de carne que le hacen sus abuelas cuando va a sus respectivas casas, le encantaron. A ésta la veganizo yo como que me llamo Gema.

Si las hacéis, me contáis, porfa, que me hace ilusión una mijita de feedback 🙂

Ingredientes:

  • 3 Tazas de alubias blancas cocidas. Si son de bote, viene a ser un bote de los de 500/600 gr.
  • 2 cebollas medianas (1/4 Taza para las albóndigas y el resto para la salsa, ojo).
  • 3 dientes de ajo.
  • 1/2 Taza de pan rallado.
  • 1/4 Taza de levadura nutricional.
  • 1/4 Taza de copos de avena finos.
  • 2 Cucharadas de AOVE.
  • 1 Cucharada de salsa de soja.
  • 1 cucharadita de ajo en polvo.
  • 1 cucharadita de orégano seco.
  • 1 cucharadita de tomillo seco.
  • 1 cucharadita de albahaca seca.

Para la salsa.

  • La cebolla picada que no usaste antes.
  • Margarina o AOVE para pochar la cebolla (la que necesites).
  • Vino blanco vegano.
  • 3 cucharaditas colmadas de harina de arroz.
  • Agua filtrada.
  • 1 Cucharada de salsa de soja.
  • 1/2 cucharadita de caldo granulado de verduras (yo uso éste).
  • Pimienta negra molida.
  • Tomillo seco (o cualquier hierba que te guste a ti)

Preparación. 

Pica las cebollas en una picadora o a mano, pero asegúrate de que queda muy pequeñita. Mide 1/4 de taza para las albóndigas y reserva el resto para la salsa.

Pica los ajos muy chiquititos. Tanto el ajo como la cebolla van a ir crudos a la masa.

albóndigas de alubias blancas

albóndigas listas para entrar en el horno

Cuela las alubias del bote (si las has usado ya cocidas) y enjuágalas un poco. Yo les quité el exceso de aquafaba del principio, pero no las enjuagué todas porque la aquafaba hace las veces de huevo. Si las has cocido tú, añade si quieres una cucharada o así del líquido de cocción (una vez frío) a las judías. Ahora bátelas en una batidora de vaso  o en la Thermomix hasta que quede una pasta fina, tipo hummus. Si queda alguna alubia entera o algunos trozos, no pasa nada.

En un bol grande, mezcla todos los ingredientes (recuerda que de cebolla sólo tenías que echar 1/4 taza) y haz que se integren usando las manos. La masa estará pegajosa, pero no pasa nada. Una vez que esté todo bien mezclado, déjala reposar unos 15 minutos. Mientras reposa, precalienta el horno a 200ºC dejando fuera la bandeja con un papel vegetal para ir colocando las albóndigas en ella.

Ahora ve cogiendo un poco de masa con las manos, dándole forma de albóndiga y colocándola sobre la bandeja. Cuando las tengas todas (te saldrán unas 30), échate un poco de AOVE en la palma de las manos – recién lavadas y secas – y repasa cada bola. Quedarán con la superficie lisa y engrasada. Cuando el horno esté caliente, mételas y déjalas 15 min. Saca la bandeja, dale la vuelta a cada albóndiga (y si hace falta y no te achicharras, dales forma si se han quedado demasiado aplastadas y las quieres redonditas) y déjalas otros 15 min.

albóndigas de alubias blancas con salsa de cebolla

albóndigas de alubias blancas con salsa de cebolla

Mientras las albóndigas están cogiendo color en el horno, ve haciendo la salsa. Pon en una sartén, preferiblemente antiadherente, la cebolla picada que no usaste para las albóndigas y una nuez de margarina vegana o un chorrito de AOVE, lo que más coraje te dé. Cuando la cebolla esté dorada y blandita, añade un buen chorreón de vino blanco vegano (opcional, si no puedes/quieres, no se lo eches), sube el fuego y deja que se evapore. Ahora añade la harina de arroz y mezcla muy bien con la cebolla. Quedará como una pasta; no te preocupes, es normal. A poquitos, ve añadiendo agua a esa pasta, de forma que vaya quedando una especie de salsa espesa, sin dejar de remover. Deja de añadir agua cuando tenga la consistencia que quieres. Al final, añade el caldo granulado de verdura, la salsa de soja, la pimienta negra molida y el tomillo (o la hierba que quieras echarle) y remueve muy bien

Cuando hayan pasado los 30 minutos de horno, saca las albóndigas y sírvelas con la salsa y unas patatillas fritas, y a disfrutar 🙂

 

 

heura a la cerveza

Para lxs que no hayáis oído hablar de ella aún, la Heura es una proteína 100% vegetal a base de soja que, a diferencia de otras que podemos encontrar secas, viene ya hidratada. Pero lo que rompe la pana de verdad de este producto es su textura, tipo pollo, que no tiene nada que ver con la del resto de sojas deshidratadas que conozcáis.

heura a la cerveza

Si no la habéis probado todavía, sabed que hay 3 presentaciones del producto (todas ellas congeladas): tacos, tiras y bocados, cada uno de ellos especiados o sin especiar. Personalmente los que más me gustan son los bocados; que sean especiados o no me da un poco igual porque al final siempre los especio yo como me da la gana. En cuanto al formato, la hay en cajas de 180 gr. (para 2 ó 3 personas; en mi casa sería para 2), o en paquetes de kilo y medio, que son los que yo compro, por encargo, en mi tienda habitual (podéis ver la que os pilla más cerca aquí). Luego voy sacando porciones conforme se me va antojando o cuando no me apetece ponerme a cocinar nada elaborado.

Por si no ha quedado claro aún, a pesar de que confesar que la compro en paquetes gigantes era una muy buena pista, la gordivegan que hay en mí es súper fan de la Heura. Es más, de todos los productos veganos que he probado, de ésos que pretenden sustituir a la carne/pescado/quesos o cualquier otra cosa omni que has dejado de comer por una cuestión moral, no porque no te gusten, esta especie de no pollo es, pero de lejos lejísimo, mi favorita.

Por descontado, que me encante a mí no quiere decir que a vosotrxs os tenga que encantar también… Y es que el gusto es como el culo, cada uno tiene el suyo. Yo, por ejemplo, cuando era adolescente (¡ah, los 80!) me compré un single de Estefanía de Mónaco porque me flipaba muchísimo. Ea, ya lo he dicho. Y si eso es algo que me atrevo a soltar alegremente por aquí, imaginaos cómo será lo que me guardo porque sí me avergüenza…

Con to y con eso, estoy bastante convencida de que, si lo intentáis, con la Heura podéis veganizar casi cualquier receta con pollo que echéis de menos (fajitas, pinchitos, no pollo en salsa). Luego sólo tenéis que dársela a probar a vuestrxs amigxs omnis, sin decirles que es vegana, y esperar a ver las caras que ponen cuando se enteren de que lo que están comiendo es soja. Muajaja.

Yo de momento os dejo esta recetilla por si queréis ir practicando. Como veréis, tiene la misma dificultad que pelar un plátano.

Ingredientes (para dos personas).

  • 180 gr. (aproximadamente) de bocados de Heura (especiados o sin especiar).
  • AOVE.
  • Sazonador pollo asado (al gusto; yo compro el de Mercadona, que es vegano).
  • 1 cebolla mediana.
  • 1 diente de ajo grande (ó 2 pequeños).
  • 1 cucharadita de albahaca seca.
  • 1/2 cucharadita de orégano seco.
  • 1/4 cucharadita de tomillo seco.
  • 1/4 cucharadita de romero seco.
  • Sal.
  • Pimienta negra molida (al gusto).
  • 1/2 quinto de cerveza (la que os guste; yo uso una rubia de marca blanca de Mercadona).

Preparación. 

heura a la cerveza con pisto casero

En una sartén mediana, echa un chorro de AOVE, ponlo a fuego medio-alto y añade la Heura. Puedes añadirla congelada (en cuyo caso tardará más en hacerse) o previamente descongelada en el micro (total o parcialmente). Ten en cuenta que los bocados son trozos irregulares y los más grandes necesitarán más tiempo.

Cuando lleve unos 3 minutos (unos 6 ó 7 si la echaste congelada), añade sazonador de pollo asado a tu gusto. Ten en cuenta que este tipo de mezclas suelen llevar sal, así que mejor echar poco y luego añadir más si quieres, a echar demasiado y que luego no se pueda comer. Mueve para que el sazonador se mezcle bien con toda la Heura y deja que se siga haciendo.

Mientras la Heura se hace por dentro y se dora por fuera, que es el objetivo, ve cortando la cebolla en dados pequeños y el ajo muy chiquitito y reserva. Una vez que esté dorada la Heura, añade la cebolla que has cortado y, si hiciera falta, un chorreón más de AOVE. Mueve bien y deja que la cebolla se ponga tierna (unos 3 minutos). Cuando lo esté, añade el ajo, la pimienta negra y las hierbas. mezcla todo muy bien y deja que se haga un par de minutos más o hasta que la heura esté tierna por dentro. Prueba de sal y si te parece que está soso, añade un pellizco.

tiras de heura

Ahora vierte sobre la Heura medio quinto de cerveza (el otro medio te lo puedes beber tú, que para eso estás cocinando), remueve y deja que se evapore a fuego medio-alto.

Et voilà, ya la puedes servir 🙂

Esta receta, tan sencilla como es, está de muerte, sobre todo si la acompañas de unas papas fritas caseras o de un poco de verdura (calabacín a la plancha, pisto, etc.). Si la hacéis, me contáis, plis.

Nota sobre las hierbas: 

Una cosa que me da muchísimo coraje cuando estoy comiendo algo que lleva tomillo, romero, o cualquier otra hierba “dura”, es que se me acaben clavando entre los dientes. Para solucionarlo, hace tiempo que me compré (me regalaron más bien) un molinillo de café de esos potentes y lo que hago es moler ese tipo de hierbas hasta que queden como polvo y luego volver a echarlas en sus correspondientes botes.

Pero si no sois tan tiquismiquis como yo, podéis añadirlas tal cual 🙂

Pd. Haber elegío muerte.

 

queso feta estilo mediterráneo / pasta con tomate y feta

¿Queréis un queso fácil, rápido y que esté buenísimo sobre una ensalada? ¿Queréis además una receta súper sencilla donde usarlo con pasta corta y que os podáis llevar en una fiambrera al curro? Si habéis respondido que sí a ambas cosas, estáis de suerte.

bloque de feta mediterráneo

Este queso, estilo feta -aunque un poco menos consistente que este otro que ya os dejé por aquí-, es mi último descubrimiento en el mundo de los quesos veganos y estoy flipándolo tanto con él que he decidido compartirlo para que flipemos todxs.

La única pega que tiene, que la tiene, es encontrar ácido láctico (*) en polvo. Yo me harté de buscar en España y al final tuve que encargárselo a una amiga que vivía en Francia y que tuvo a bien regalarme un bote gigante que pienso apurar hasta el último gramo.

¡Pero que no se vaya nadie! Si, como yo, no lo encontráis, podéis sustituirlo por zumo de limón. No va a quedar exactamente igual, pero seguro que está bueno también. Y si lo encontráis, por Seitán, compartid en un comentario dónde.

La receta la he sacado de uno de mis libros favoritos del mundo mundial, junto con “Alicia en el país de las maravillas“, “The non-dairy evolution cookbook“, de Skye Michel Conroy, a.k.a. the gentle chef. Os sonará, seguro, porque os lo he recomedado cienes y cienes de veces a quienes controláis de inglés, pero vuelvo a hacerlo porsiaca.

Y sin más, os dejo la receta del queso y a continuación la de la pasta con la que triunfaréis.

*** Yo suelo doblar las cantidades y hacer un bloque como el de la foto, pero os dejo las originales y vosotrxs decidís***

Queso feta estilo mediterráneo

Ingredientes. 

  • otra perspectiva 🙂

    200 gramos de tofu firme. Yo compro el GutBio de ALDI porque es tan seco que no hace falta prensarlo.

  • 1/4 Taza de aceite de coco refinado (NO virgen).
  • 1 cucharadita de ácido láctico (*) en polvo o 4 cucharaditas de zumo de limón (si no encontráis el ác. láctico).
  • 1 Cucharada de vinagre de vino blanco o de vinagre de manzana. Para este queso yo uso el de vino blanco.
  • 1 y 1/2 cucharadita de sal fina.
  • 1/4 cucharadita de cebolla en polvo.
  • 1 cucharadita de albahaca seca (*).
  • 1/2 cucharadita de orégano seco (*).
  • 1/2 cucharadita de mejorana seca (*).

Preparación.

Si el tofu que vas a usar no es tan seco como el de ALDI, ponlo sobre una tela quesera y mantenlo en alto para que pierda agua. Si tienes algún sitio donde dejarlo escurriendo (tipo colador sobre vaso de batidora), puedes ponerle algo de peso encima (siempre con el tofu protegido por la tela quesera) para que suelte agua más rápido. O puedes hacerme caso, comprar el de ALDI y no complicarte la vida, pero eso ya a tu gusto.

Mientras el tofu va perdiendo agua puedes ir calentando al baño María el bote de aceite de coco, ya que lo necesitarás líquido.

fusilli con tomate y feta estilo mediterráneo

Ahora, mientras el aceite se derrite y el tofu pierde agua, prepara el molde donde lo vas a almacenar. Yo suelo usar cualquier tuper rectangular, pequeño pero alto, que forro con papel film para poder luego sacarlo bien y cortarlo.

Una vez que tienes el tofu lo más seco posible, desmenuzalo un poco y ponlo en el vaso de tu procesadora.

Cuando el aceite esté líquido, mide el cuarto de taza y agrégalo, junto con todo lo demás -sal, vinagre, ácido láctico o limón, y cebolla en polvo- EXCEPTO las hierbas (para no molerlas y que no se vean luego). Si os fijáis, en el feta de la pasta se notan más que en el del bloque, porque en el segundo no me di cuenta, las eché al principio y quedaron pulverizadas.

Procesa todo hasta que esté integrado y cremoso. Para de vez en cuando para bajar, con una lengua de silicona, lo que va quedando en las paredes del vaso.

Ahora agrega las hierbas y pulsa unos segundos a una velocidad baja para mezclarlas bien con la masa.

Ya puedes transferir tu queso al tuper, guardarlo en el frigo mínimo 8 horas para que se asiente y pasado ese tiempo, usarlo como te venga en gana :).

Conservación: se mantiene hasta 2 semanas en el frigo envuelto en papel film. Pero si te dura tanto es que algo no has hecho del todo bien.

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Recomendación de uso 😉 

Pasta con tomate y feta

Ésta es una receta súper sencilla y deliciosa que no había vuelto a probar desde que me hice vegana hasta que me dio por hacer este queso el otro día.

Ingredientes. 

  • Pasta corta (fusilli, farfalle, etc.).
  • Tomates frescos carnosos (tipo pera).
  • Feta.
  • AOVE (aceite de oliva virgen extra).
  • Albahaca fresca si tenéis.
  • Agua y sal para cocer la pasta.

Preparación. 

Pon a hervir el agua para la pasta, échale sal y cuando esté, cuécela.

Mientras la pasta se cuece, ve pelando, despepitando y cortando los tomates en dados más o menos pequeños. Reserva.

Ten a mano el feta que hiciste,la botella de AOVE y la albahaca fresca (si la has conseguido).

feta derretido.jpg

pasta de Spiga Negra con tomate, feta derretido y espinacas

Cuando la pasta esté, cuélala, apaga el fuego, tira el agua de la olla pero no la eches a lavar.

Ahora vuelve a echar la pasta en la olla, añade un buen chorro de AOVE y el tomate que habías reservado. También puedes añadir la cantidad de feta que quieras (probablemente quedará como una salsa; ver foto de la derecha) o reservarla para cuando saques la pasta (en cuyo caso quedará entera). Mueve con una pala para que se mezcle todo, tapa y deja reposar sobre el fuego apagado, que aún estará caliente, durante unos 3 minutos.

Saca, sirve y si no has añadido el feta al principio, hazlo ahora. Puedes ponerle unas hojas frescas de albahaca o de espinacas por encima (ambas le van bien al plato) y añadir también un poco de pimienta negra molida si quieres.

Notas sobre los ingredientes. 

(*) El ácido láctico, a pesar de su nombre, no proviene de la leche. Sirve para acidificar la masa y darle ese sabor que tienen algunos quesos (distinto al que le da la levadura nutricional). En la receta original especifican que se use en polvo (en líquido es fácil de encontrar, lo sé) aunque no voy a aburriros con el porqué. Yo uso éste, que me regalaron pero que no consigo encontrar en España. Si alguien sabe dónde comprarlo, por favor, que me lo haga saber.

(*) Respecto a las hierbas, si no tenéis o no os gustan ésas en particular, echad las que os parezcan en proporciones similares. Yo no tengo mejora en mi despensa (y no la compro porque no me cabe un bote más), así que le echo romero o tomillo. Si lo queréis sin hierbas, no se las echéis y ya.

sopa reconfortante de tomate y garbanzos.

Winter is coming.

winter is coming

Bueno, vale, primero tendrá que pasar el otoño… pero cuando vives en Sevilla, donde el verano dura 6 meses, después de la primera noche de septiembre en que te echas la sábana de arriba están más que justificadas las ganas de sopa.

Yo reconozco que amo la sopa. Así, como concepto. Porque las sopas vienen con el frío, como las castañas asadas, los guisantes frescos, el pijama pa estar viendo series en el sofá y las patatas fritas de la Feria de las Naciones (que en realidad se llama “Festival” pero en mi casa la llamamos como nos parece). Y dentro de todo el amor que les tengo, ésta y la de cebolla son mis favoritas.

La receta en la que está basada esta sopita venía en uno de esos libros que me compré por 2 euros cuando me separé y me dio el siroco de aprender a cocinar, aunque luego apenas lo abrí para mirar las fotos. “Rápido y fácil” se llama (y doy fe de que hace honor a su título), por si algunx lo tenéis. Yo le he añadido algunas cosas y he obviado otras (como la pasta de tomate y las espinacas frescas).

Y sí, si la pinta ya es espectacular, esperad a probarla 🙂

Ingredientes. 

  • 2 puerros grandes ó 3 medianos.
  • 1 calabacín (verde) grande ó 2 pequeños (blancos o verdes).
  • 3 ó 4 zanahorias pequeñas.
  • 2 dientes de ajo grandecitos.
  • 1 cucharadita de comino molido.
  • 1/4 cucharadita de ají en escamas.
  • 1 hoja de laurel.
  • 1 bote de garbanzos cocidos (400 gr.) o el equivalente en garbanzos cocidos por ti mismx.
  • 800 gr. de tomate triturado.
  • 850 ml. de caldo vegetal (yo echo 850 ml. de agua filtrada + 2 cucharaditas de este caldo concentrado).
  • sal y pimienta negra molida (al gusto de cada unx).
  • AOVE.

(*) como verás, las cantidades de verduras son orientativas. Si no te gusta alguna de ellas o crees que le vendría bien echarle otras (como berenjena), haz lo propio y añádelas junto con el puerro.

Preparación.

Lava y corta la parte blanca de los puerros en rodajas no muy gruesas. Lava los calabacines sin quitarles la piel y córtalos en dados no muy grandes. Pela las zanahorias y córtalas en rodajas finitas. Pela y chafa los dientes de ajo y córtalos pequeñitos.

sopa reconfortante de tomate y garbanzos

En una olla mediana-grande pon el puerro, el calabacín y la zanahoria con un chorrito de AOVE a fuego bajo. Agrega el comino, mueve y deja que se hagan durante unos 10 minutos.

Mientras, escurre y lava los garbanzos (si son cocidos de bote). Ahora échalos a la olla junto con el ajo, el laurel, el ají, el tomate triturado, el caldo vegetal y un poco de sal y pimienta.

Mueve todo y ponlo a fuego fuerte hasta que hierva. Entonces baja el fuego y deja que cueza semi tapado durante unos 10 minutos más.

Corrige de sal y pimienta y ya puedes servirla.

Esta sopa se puede congelar y en el frigo, guardada en un buen tuper, aguanta perfecta una semana.