fajitas mexicanas de jackfruit (tipo carnita).

Hasta estas navidades, para mí el jackfruit era como un ingrediente mitológico que vivía en mis libros de cocina pero que no parecía existir fuera de ellos. En algunos foros leía que en Barcelona y en Madrid se podía conseguir en hípers asiáticos, pero Sevilla, por muy especial que tenga el color, también sigue teniendo sus limitaciones en ese sentido. O será que yo no he buscado bien… El caso es que cuando preguntaba “¿tenéis jackfruit?“, me miraban como si estuviera pidiendo sangre de unicornio. Lo más que llegué a encontrar, en el Hiperoriente de al lado de casa, era jackfruit en almíbar, que NO VALE como sustituto de la carne. Para poder usarlo como si fuera pollo o cerdo o lo que quiera que busquéis veganizar, hace falta que sea el de la lata verde que viene en salmuera.

Entonces fui a Edimburgo, una ciudad preciosa y acogedora, donde casi cualquier carta tiene opciones vegan (¡ojo! no confundir con veggie, que es vegetariano) y donde lxs camarerxs no te ofrecen un plato que lleva queso cuando les dices que no comes nada de origen animal. Allí me compré el Thug Kitchen, me harté de ver lápidas (porque yo soy así, no voy a funerales pero me encanta visitar cementerios bonitos cuando viajo), me monté en la noria, fui de mercadillos… pero sobre todo, me inflé a comer. Y justo el último día, cuando parecía que el viaje no daba más de sí, descubrimos el Holy Cow, un restaurante vegano, bien escondido y sin señalizar, en el que Nacho y yo decidimos aceptar la sugerencia de la dueña y pedir la hamburguesa del día: jackfruit vegan burguer. Forma de hamburguesa no tenía y se desmoronaba al morderla, pero, madredelamorhermoso, cómo estaba aquello… Nada que ver con ninguna hamburguesa vegana que hubiera probado hasta ahora (y he probado unas cuantas). Y en ese momento supe que, costara lo que costara, al llegar a España tenía que encontrar jackfruit.

en mi casa con hambre no nos quedamos.

No lo encontré. Ni siquiera online. Mierda pa mí. Pero eso no hizo que dejara de intentarlo, porque yo cuando tengo un antojo soy como un bulldog, no suelto. Entonces descubrí la página de Mercado Flotante, una empresa online (con base en Galicia) dedicada a la alimentación internacional, que tenía las cosas más raras que te puedas imaginar. No jackfruit, pero sí todo lo demás. Así que les escribí, porque total, el no ya lo tenía, para preguntarles si me lo podrían conseguir. Y aunque no tenían ni la más remota idea de lo que les estaba hablando, me dijeron que iban a mirar, porque no sólo tienen de todo, además son un encanto. Y en una semana, más o menos, hice mi primer pedido de jackfruit, sin saber aún qué iba a hacer con él ni cómo se cocinaba, pero convencida de que a partir de entonces iba a ser una de esas cosas que siempre iba a tener en mi despensa. Y no me equivocaba.

Ésta fue la primera receta en la que lo utilicé. Y flipé. Y mi familia, incluida mi hija, que es de las que parece que les cuesta dinero decir que algo está bueno, flipó también.

Mis primeras fajitas las hice siguiendo al pie de la letra la receta de Creativegan. Luego fui viendo cómo las hacían otrxs cocinerxs que sigo y acabé tuneándolas a mi gusto. Ahora es habitual que los fines de semana, que es cuando lxs 4 comemos juntxs y ningunx tiene prisa, llenemos la mesa de boles con distintas salsas, verdura, relleno para fajitas y un paquete de 12 tortillas de trigo, y nos pongamos hasta las cejas mientras nos contamos esas cosillas que se nos han ido quedando en el tintero a lo largo de la semana, que es lo que le da calidad a la comida :).

Si os animáis a hacerlas y no vivís en Madrid o en Barcelona, además de en Mercado Flotante, ahora mismo podéis encontrar el jackfruit tirado de precio en Vegan Place, la tienda online de mi amiga Cristina, que vende, entre otras muchas cosas, los mejores Donuts que he comido jamás, y que colabora con el Santuario La Pepa, y que es una mujer estupenda. Y sí, ya sé que es publicidad, pero ya que el señor WordPress me la mete doblada sin que yo la apruebe (salvo que pague, que entonces no saldrían anuncios abajo), al menos con este negocio sí comulgo, así que ahí os dejo en enlace, pa que bicheéis si os aburrís.

Ingredientes:

Las cantidades que voy a poner son para 4 personas que comen mucho (sale pizca más de 1 kilo). De hecho, a veces hasta sobra un poco y alguien se lo merienda, pero vamos, de ese día no pasa. Si sois de comer cantidades normales o si es la primera vez que coméis jackfruit y preferís no arriesgar, usad la mitad de todo y tendréis como 500 gramos de relleno. Si os sobra (shame on you), podéis guardarlo en un tuper cerrado y aguanta un par de días en el frigo.

Para el relleno:

  • 1 Cebolla grandecita.
  • 4 dientes de ajo.
  • 2 latas de jackfruit en salmuera (NO en sirope, ojo).
  • 1/2 Cucharada de especias para fajitas.
  • 1 cucharadita de albahaca.
  • 1 cucharadita de orégano.
  • 1/4 de cucharadita de romero.
  • 1/4 de cucharadita de tomillo.
  • 1 cucharadita de azúcar (yo uso eco integral).
  •  1/2 Taza de Tamari o de salsa de soja.
  • 3 Cucharadas de humo líquido.
  • 5 Tomates pera grandecitos.
  • AOVE.
  • 1 Taza y 1/2 + 1/2 Taza de agua (yo uso agua filtrada)

Para el acompañamiento:

  • Cebolla
  • Pimiento verde.
  • Pimiento rojo.
  • Shitake.
  • Hojas de lechuga / berros / espinacas / rúcola.
  • Crema agria / Mayonesa / Guacamole.

Para el guacamole:

  • 2 aguacates grandes y maduros ó 4 pequeños.
  • 1 cebolleta grande o 2 pequeñas.
  • 1 tomate grandecito y maduro.
  • AOVE.
  • Sal.
  • zumo de 1 limón / 1 lima.

Tortillas para fajitas (yo las compro hechas)

Preparación:

Empieza por escurrir la salmuera de la lata de jackfruit, echa agua limpia y repite el proceso dos o tres veces. También puedes escurrirlo y dejarlo en un bol con un chorro finito de agua cayéndole. Lo importante es quitarle el sabor “a lata” hasta que no sepa absolutamente a nada para que podamos sazonarlo y darle el sabor que más nos guste.

jackfruit desmigado y triangulitos listos para trocear

Corta la cebolla y el ajo. Yo lo hago en brunoise, es decir, en cubitos muy muy pequeños, pero puedes hacerlo en juliana o como más coraje te dé. Echa AOVE en una sartén grande y, cuando esté caliente, añade la cebolla y el ajo y baja el fuego. Queremos que quede pochado (blandito), no frito.

Mientras se pochan las verduras, ve desmigando el jackfruit con las manos. Se desmiga bastante bien salvo el triangulito del final, que es más duro; ésos ve apartándolos. Cuando tengas desmigado todo lo desmigable, ve cogiendo cada triangulito y cortándolo muy chiquitito, o en bastoncitos, como prefieras. Hay gente que los descarta directamente, pero en mi casa no se tira na.

Ya debería estar pochado lo que pusiste en la sartén, así que añade el jackfruit y las especias para fajitas y mézclalas muy bien para que el jackfruit las coja. Sube un poco el fuego y deja que se haga durante unos 5 ó 7 minutos sin dejar de mover. Si quieres que el jackfruit quede más dorado, te recomiendo que lo hagas al revés: primero sofríe el jackfruit desmigado con un poco de AOVE y las especias para fajitas y luego añade la cebolla y el ajo. En cualquiera de los dos casos, mientras se hace, ve pelando, despepitando y cortando los tomates, en brunoise de nuevo, y reserva. Yo tardo mucho en hacer esto y además odio pelar y cortar tomates, así que a veces lo hago lo primero y me lo quito de encima antes de empezar.

Ya puedes agregar el azúcar y el tamari (o la salsa de soja). Vuelve a mezclar hasta que todo se integre, deja a fuego bajo unos 5 minutos y añade entonces el resto de las especias y el tomate. Mezcla muy bien y deja a fuego bajo sin dejar de mover unos 5 minutos más (el tomate soltará agua y no debería pegarse).

Ahora agrega 1 taza y media de agua, sube el fuego y cuando hierva, bájalo y deja que se cueza durante 15 minutos. Mientras lo hace, puedes ir cortando cebolla en juliana, el pimiento en tiras finitas y el shitake o el champiñón en tiras más gruesas, dejando este último separado de la cebolla y el pimiento.

Cuando apenas quede agua, añade el humo líquido y mezcla muy bien. Prueba el jackfruit y si no está lo suficientemente tierno para ti, añade un poco más de agua (como 1/2 taza) y deja que termine de hacerse, removiendo de vez en cuando, hasta que esté. Retira la sartén del fuego y reserva.

En otra sartén, con un chorrito de aceite, saltea la cebolla y el pimiento. Cuando esté como te guste a ti (más o menos tierno), aparta, sala (o no) y reserva. En la misma sartén, saltea el shitake o los champis con otro chorrito de aceite y un poco de pimienta negra (si no te gusta, no se la eches). Cuando esté, aparta, sala (o no) y reserva.

Lava unas hojas de lechuga, espinacas, berros o rúcula, lo que prefieras, escurre bien y reserva.

sé lo que estáis pensando “llénala más, que ahí caben 200 gramitos todavía”

Prepara el guacamole. Yo lo hago aplastando con un tenedor la carne de los aguacates y añadiéndole luego una cebolleta cortada pequeñita, un tomate pelado y despepitado cortado en brunoise, el zumo de medio limón normal (cuidado con las pepitas) o de una lima, un chorro de AOVE y una pizca de sal. Pruébalo. Pruébalo más, joe, que con la pechá de cocinar que te estás dando te mereces un premio (como en aquel anuncio de café). Reserva (si no te lo has comido todo) en un tuper con tapa, pero antes de cerrarla ponle un papel film encima al guacamole, bien pegado al mismo, para que no se oxide.

Lo ideal es servir cada cosa en un bol y que cada cual se vaya montando su fajita como le parezca. Yo en las mías suelo untar un poco de guacamole o de mayonesa (si no he podido encontrar aguacates maduros), encima echo un par de cucharadas bien hermosas del relleno de fajitas, y sobre eso le pongo cebolla, pimiento y shitake. Y si tengo hecha crema agria, pos se la echo también, que no se respire miseria.

Y sí, siempre me mancho porque soy una agonías de la vida y las cargo demasiado. Pero ése es parte del encanto de comer fajitas (y de comer con las manos): tener una excusa para rechupetearse unx los dedos después 🙂

milanesas de avena y semillas

La receta base para hacer estas milanesas la he sacado de uno de los primeros libros de cocina que compré y que más trillados tengo, Cocina Vegana de Lucía Martínez y Virginia García, que ya que estoy, os recomiendo muchísimo.

INCISO: si (lo) compráis vía Amazon porque no lo encontráis en librerías de barrio, acceded a Amazon por el banner que tienen en el blog de Cristicats, por favor. Para vosotrxs no supone ninguna diferencia y a ellxs le donan parte de lo que os gastéis si lo hacéis así. Gracias ❤

Y ahora sí, al lío. Básicamente la receta es igual salvo que yo le he añadido ajo granulado y semillas de cáñamo pelado, he cambiado un poco las especias y las he empanado con panko (pan rallado japonés, que es más gordito), aunque creo que también pueden quedar interesantes empanadas con kikos (maíz frito). También quiero probar a añadirle tofu a la mezcla, porque a los escalopes veganos que ya compartí por aquí le daban una textura increíble.

Pros de estas milanesas: son sencillas, baratas, muy interesantes nutricionalmente hablando, están buenísimas y además se pueden congelar 🙂

Contras: si no tienes fuerza de voluntad, como es mi caso, te acabas comiendo media docena, así, sin pestañear. Y al ir fritas (aunque se pueden hacer al horno también) no son lo que se dice de régimen 😦

Ingredientes:

Para las milanesas:

  • 1 Taza de copos de avena.
  • 1 Cucharada de semillas de lino (*ver notas a pie de receta).
  • 1 Cucharada de semillas de sésamo (*ver notas a pie de receta)..
  • 1 Cucharada de semillas de calabaza (peladas, obviamente, y crudas) / (*ver notas a pie de receta).
  • 1 Cucharada de semillas de pipas de girasol (peladas y crudas) / (*ver notas a pie de receta).
  • 1 Cucharada de semillas de semillas de cáñamo (peladas y crudas).
  • 1 cucharadita de ajo granulado o un par de dientes de ajo muy picaditos.
  • 1/2 cucharadita de albahaca.
  • 1/2 cucharadita de orégano.
  • 1/4 cucharadita de romero.
  • 1/4 cucharadita de tomillo.
  • 2 Tazas de agua (yo uso agua filtrada, pero cada cual que use la que le parezca).
  • 1/2 pastilla de caldo de verduras (yo uso 1 cucharadita de este caldo).
  • 1 Cucharada de humo líquido (*ver notas a pie de receta).
  • una pizca de sal (al gusto).

Para el empanado:

  • 1 Taza de harina de trigo (si es integral, mejor) o de espelta.
  • 2 Tazas de panko (pan rallado japonés), pan rallado normal o de kikos molidos.
  • No huevo:
    • 5 Cucharadas de harina de garbanzo.
    • 2 Cucharadas de vinagre de manzana.
    • 1 pizca de sal marina (alrededor de 1/8 de cucharadita).
    • 1 pizca de sal Kala Namak (alrededor de 1/8 de cucharadita). Yo uso ésta.
    • 1 pizca de cúrcuma (para darle color).
    • 1 Taza de agua filtrada o mineral (o del grifo, si os gusta).

Preparación:

qué me gusta mi mortero

Lo primero que tendrás que hacer es coger todas las semillas y molerlas en un mortero. Si además vas cambiando de mano acabarás echando unos brazacos que no veas. La próxima vez que haga estas milanesas quiero comprobar cuál es la equivalencia de volumen entre las 5 cucharadas de semillas enteras y el resultado ya molido, para así poder moler más cantidad de una vez y reservar la mezcla para la siguiente. Ya actualizaré cuando lo haga.

Una vez que tengas molidas las semillas, echa todos los ingredientes secos (es decir, la avena, las especias, el ajo granulado /fresco y picado, y la mezcla de semillas que has apartado antes) en un bol. Si usas caldo granulado como yo, échalo también. Mezcla muy bien.

Pon esa mezcla en un cazo antiadherente, vierte sobre ella el agua y el humo líquido y mezcla hasta que esté todo integrado. Ponlo a fuego fuerte y remueve sin parar durante 5 ó 6 minutos hasta que quede una masa densa que se despegue de las paredes del cazo. Cuando esté, retírala del fuego.

rectángulo de masa enfriándose

Para hacer estas milanesas mi técnica, que difiere bastante de la del libro, es la siguiente: corto un trozo doble de papel film  y lo coloco sobre la encimera de la cocina. Vierto la masa sobre la mitad, dejando la otra mitad para tapar. Con una cuchara de madera o de silicona voy dándole forma de rectángulo sobre el papel film. Cuando más o menos la tiene, lo cubro con el trozo que sobraba y voy aplastando con las manos hasta dejarlo lo más uniforme posible, con 1 cm de grosor (más o menos) y los bordes rectos.

Una vez que tengas hecho tu rectángulo grande, déjalo enfriar, tapado siempre con el film, durante unos 15 ó 20 minutos. Cuando esté templado-frío, ya puedes cortarlo. Yo hago 2 ó 3 tiras a lo largo y luego otras a lo ancho, de modo que me quedan entre 9 y 12 rectángulos pequeños (que luego serán las milanesas). Podría intentar darles forma de filete, pero se trata de una masa algo pegajosa y cuanto menos la manipulemos, mejor. Además, se trata de que esté bueno. Y buenos están tela, palabrita 😉

te las comerás como si fueran regañás

A la hora de empanar, ten preparados 3 boles: uno con la harina de trigo o de espelta, otro con el panko (o lo que vayas a usar) y el tercero con el no huevo. Para hacer el no huevo únicamente tienes que mezclar el agua, la harina de garbanzo, el vinagre de manzana, la cúrcuma y las sales, aunque mi recomendación es que tengas a mano un tenedor y remuevas de vez en cuando para que la harina no se quede toda en el fondo. Ahora sólo tienes que ir pasando los rectángulos por harina (una capa fina basta), no huevo y panko. Para que coja bien el panko, yo suelo apartar una montañita a un lado del tuper, coloco el filete (que ya lleva la harina y el no huevo) sobre una capa de panko y cubro con el que había dejado aparte; luego presiono ligeramente para que se le pegue bien y listo.

así quedan por dentro y sin flash

Una vez que las tengas todas hechas puedes o bien freírlas en aceite de girasol muy caliente, o bien pintarlas con un poco de aceite y hornear a 200º (calor arriba y abajo) unos 10 minutos, o bien congelar. Si vas a congelarlas, mi consejo no solicitado de hoy es que cortes rectángulos de papel vegetal y separes unas de otras con ellos. Puedes apilarlas dentro del tuper que vayas a usar, congelar y luego sacar sólo las que quieras hacer sin que se queden pegadas unas a otras.

Yo suelo hacer el doble de cantidad de la que he puesto en la receta, congelo algunas y otras nos las comemos ese mismo día. Así siempre tengo algo rico reservado para sacarlo cualquier día que no me apetezca cocinar.

Si las haces, me cuentas 🙂

Notas sobre los ingredientes:

* El humo líquido es algo que hasta que no me hice vegana no sabía ni que existía y que ahora uso un montón. He probado varias marcas y hay una gran diferencia entre unas y otras. En el Carrefour, por ejemplo, tienen Ahumadito, que es color cerveza rubia y que no me gusta especialmente. Luego hay otras, como Stubbs, que usan madera de nogal y son más espesos y oscuros. Obviamente el precio también varía y la primera vez que lo compras parece una clavada porque suele tratarse de botes pequeños y rondar los 3 ó 4 euros. Para mí merece la pena porque consigues un sabor que de otro modo es imposible de lograr, pero ya que cada cual vea si le compensa.

* Si no queréis comprar un montón de paquetes de semillas distintas y/o pasáis de darle al mortero, podéis sustituir las 4 cucharadas de semillas enteras (lino, sésamo, calabaza y girasol) por 2 cucharadas de esta mezcla de semillas de Linwood (aunque faltaría el sésamo) o por esta otra (que además lleva bayas de goji). Las semillas de cáñamo aunque las echéis sin moler quedarán bien.

mayonesa sin huevo

No sé a vosotrxs, pero a mí cuando entra la primavera me empiezan a apetecer tapas fresquitas, tipo ensaladilla rusa, con su patata, su zanahoria, sus guisantes y sus aceitunas verdes, bien empapuchá de veganesa, que es como la mayonesa de toda la vida pero sin huevo.

Recetas de veganesa hay cien mil. Yo hasta ahora la hacía con leche de soja, aceite de girasol, limón y sal, y la verdad es que sale buenísima y en casa nadie nota la diferencia con la que lleva huevo. Pero que me saliera buenísima no quita para que fuera suceptible de ser mejorada, que es justo lo que ha pasado desde que descubrí esta receta en uno de mis libros de cabecera, el Non-dairy evolution.

Lo primero que me llamó la atención fue la cantidad de ingredientes que iba a necesitar, que en vez de una salsa parecía que fuera a hacer una tarta. Pero como tenía todo lo que Conroy decía y como hasta ahora todo lo que he hecho siguiendo las recetas de este señor me ha encantado, decidí seguir religiosamente sus instrucciones. Lo que incluía, a ser posible, usar una procesadora en lugar de una batidora de mano. Y eso fue lo segundo que me sorprendió. Que mira que tengo el culo pelao de hacer veganesa con la batidora, como la hace mi madre, como la hacía mi abuela… pero a ver quién era yo pa’enmendarle la plana a un chef que escribe libros.

mise en place (o lo que es lo mismo, asegurarte de que tienes todos los ingredientes antes de empezar a cocinar)

Para lxs listxs que hayáis pensado “seguro que se le cortó”: enhorabuena, luego os doy vuestro premio 😉

El caso es que cuando apagué la Thermomix me encontré con una especie de yogur líquido que se parecía a una mayonesa como un huevo a una gallina y que para nada era lo que esperaba. Así que hice lo único que se me ocurrió en ese momento: pasé el mejunje a un tuper, lo guardé en el frigo, cogí una bolsa de patatas para emergencias y me fui a comérmelas a la cama, con mis gatos alrededor, que eso siempre ayuda.

Sin embargo, como, siendo realistas, gordiveganear en la cama no parecía que fuera a solucionar el tema de la veganesa líquida y tampoco la quería tirar, mientras comía patatas me puse a buscar trucos para ligar una mayonesa cortada. Y entre otros muchos encontré lo que decía este otro señor: “Lo único que tenemos que hacer es pasar la mayonesa cortada a otro recipiente  limpio – lo ideal es que sea una jarrita o una botella – y en el vaso de la mayonesa cortada, sin lavarlo ni rebañarlo echamos dos cucharadas de agua o leche templada, apoyamos la batidora y empezamos a batir a velocidad media durante unos 10 segundos, luego subimos y vamos agregando la mayonesa cortada poco a poco. Conseguiremos emulsionarla sin problema y, si por haber añadido agua nos quedase demasiado líquida simplemente tendremos que añadir un poquito más de aceite mientras seguimos batiendo hasta que tenga la consistencia que buscamos.

Y nada, en cuantito me acabé las papas, me fui pa la cocina y seguí su consejo. Y funcionó. Pude salvar la mayonesa que, además, estaba, como prometía, ESPECTACULAR.

¿Qué he aprendido de esto? Que Conroy será la hostia en verso (que lo es), pero mi abuela no lo era menos. Así que la próxima vez la haré como siempre: poniendo en el vaso de la batidora todo lo que no es aceite – con la leche de soja a temperatura ambiente-, encima el aceite, batidora abajo sin moverse, empiezas a batir flojito y, conforme vaya empezando a ligar, subiéndola muyyyyy lentamente.

Ingredientes.

  • 1/2 taza de leche de soja (*) sin endulzar y a temperatura ambiente (yo la uso casera).
  • 1 Cucharada + 1 cucharadita de zumo de limón.
  • 1 cucharadita de vinagre de manzana.
  • 2 cucharaditas de azúcar (yo uso integral).
  • 1 cucharadita de mostaza molida (*)
  • 1 cucharadita de sal fina de mesa.
  • 1 pizca de pimienta blanca (yo no tenía blanca y no le eché ninguna).
  • 1 pizca de pimentón dulce o de cayena (al gusto, yo usé pimentón de la Vera).
  • 1 pizca de sal kala namak (*)
  • 1 y 1⁄2 taza de aceite vegetal suave (yo usé de girasol).

(*) ver notas a pie de receta.

Procedimiento.

Pon todos los ingredientes excepto el aceite en el vaso de la batidora y bate unos 10 segundos (lo justo para que se integren).

Ahora puedes hacer dos cosas:

  1. tortilla sin huevo con mayonesa sin huevo. Gallinas felices son las que cuidan de sus pollitos.

    Dejando el brazo de la batidora donde está, apoyado en el fondo, verter todo el aceite sobre esa mezcla, muy suavemente, dejándolo resbalar sobre el lateral del vaso. Luego empezar a batir a la mínima velocidad posible sin mover la batidora del fondo hasta que la mezcla del principio vaya absorbiendo el aceite de la superficie. Cuando veas que ha empezado a emulsionar ya puedes ir levantando y bajando MUYYYY LENTAMENTE y sin parar la batidora, ayudando al resto del aceite a incorporarse poco a poco.

  2. Ir añadiendo el aceite MUYYYY LENTAMENTE al vaso, sin dejar de batir a velocidad mínima. Esto puede llevarte unos 3 minutos.

Cuando la veganesa esté perfecta, como la de la foto, la guardas en un tuper y al frigo. Luego te haces una tortillica con su cebolla y su pimientito, y se la pones por encima 🙂

Notas sobre los ingredientes:

* La leche tiene que ser de soja sí o sí. Otras leches vegetales no emulsionan adecuadamente.

* No omitas la mostaza molida. No sólo le añade sabor, también es un emulsionante natural y por tanto es esencial para que esta receta salga bien.

* La sal kala namak le da a la veganesa el sabor parecido a la que lleva huevo. Se puede hacer sin ella pero yo os recomiendo que la uséis. Si no sabéis dónde comprarla, online podéis hacerlo aquí (es la marca que yo uso) o aquí.

crema agria fermentada (actualización: con y sin usar rejuvelac).

Crema agria sobre una patata asada. Crema agria sobre unos nachos con queso y pico de gallo (que no es el pico de un gallo, como malpensé yo la primera vez que lo vi en una carta, sino pimiento, tomate y cebolla cortado muy chiquitito). Crema agria sobre Idris Elba… ❤ . La crema agria le va bien a muchas cosas. Bueno, a Idris le queda bien todo, tampoco estoy descubiendo la pólvora 🙂

A mí me encantaba cuando era vegetariana y es una de esas cosas que, sin quitarme el sueño, he echado de menos acompañando a ciertos platos desde que soy vegana. Así que cuando la vi en el Non-dairy evolution me prometí a mí misma hacerla en algún momento. Me echaba pa’trás el tema de que el ingrediente base fueran anacardos, la verdad, porque a mí los sustitutos veganos lácteos que menos me gustan son los que llevan una base de frutos secos. Pero bue… qué menos que concederle el beneficio de la duda al sr. Conroy.

La receta en sí es bastante sencilla aunque no precisamente rápida. Tienes que haberla previsto días antes porque necesitas tener hecho rejuvelac y eso lleva unos días (salvo que seas previsora/or y tengas congelado). También tienes que tener anacardos crudos en tu despensa. Y no sé a vosotrxs, pero a mí me salen a unos 14 pavos el kilo. Vamos, que sencilla no implica ni rápida, ni barata. Es un capricho, sí… pero yo es que me consiento mucho a mí misma 🙂

El caso es que había hecho un carro de rejuvelac (*ver nota a pie de receta) la semana anterior y había comprado anacardos para varias recetas que quería probar. El resto era dejarlos en agua y a la mañana siguiente procesar 4 cosas en la Thermomix. ¿Qué podía salir mal?

No, no es una pregunta retórica (ojalá).

¡Atiende! Pasos para NO hacer crema agria:

  1. Hacer rejuvelac.
  2. Dejar anacardos (a precio de sangre de unicornio) en remojo el día antes.
  3. Echar todo a la Thermomix.
  4. Meter la lengua de silicona (ésa que tienes hace tanto tiempo y que adoras) para bajar los anacardos que se van quedando en el lateral.
  5. Hacerlo con la Thermomix en funcionamiento porque “tú controlas”.
  6. Quedarte sin lengua de silicona y sin crema agria todo en uno.
  7. Llorar y maldecir en 7 lenguas, algunas de ellas desconocidas, a dioses imaginarios.
  8. Plantearte la posibilidad de que la silicona no esté tan mal e incluso de que hayas creado un plato único.
  9. Imaginarte en urgencias, explicando que no, que no te drogas. Que lo único que se te ocurre que te ha podido sentar tan mal quizá sean unas trazas de silicona. Quizá, eh…

crema agria al aroma de silicona 🙂

Y como quien no se consuela es porque no quiere, pasado un rato me dije que podría haber sido peor (podría haberme cargado la Thermomix; podría haber metido un poquito la mano para bajar la masa y haber tenido que aprender a cocinar con la izquierda, podría… ). Tiré todo, limpié la máquina y volví a dejar anacardos en remojo para el día siguiente. Ésa es la actitud, Loki and the loker, me dije también.

Y así fue como, un día más tarde de lo previsto, hice por fin mi primera crema agria.

Para lxs que hayáis llegado hasta aquí, enhorabuena, habéis demostrado tener la suficiente paciencia como para hacerla. Y ahora sí, empieza la receta 🙂

Ingredientes (si la hacéis CON rejuvelac):

  • 1 Taza y 1/2 de anacardos crudos.
  • 1 Cucharada de aceite de coco refinado.
  • 3/4 Taza de Rejuvelac.
  • 1/4 cucharadita de sal fina.

Ingredientes (si la hacéis con cápsulas de probióticos):

  • 1 Taza y 1/2 de anacardos crudos.
  • 3/4 Taza de agua mineral o de agua filtrada
  • 1/2 cucharadita de sal fina.
  • 2 cápsulas de probióticos veganos (yo compro éstas).

Procedimiento:

Una vez aclarado lo que NUNCA hay que hacer, veamos lo que sí.

Si la vas a hacer con rejuvelac, tienes que haberlo preparado previamente (abajo dejo un enlace al método que sigo yo). También tienes que haber dejado los anacardos en remojo la noche antes (u 8 horas antes, si los dejas por la mañana y quieres hacerla por la tarde). Si empieza a hacer demasiado calor, mételos en el frigo.

crema agria vegana

Mide la cantidad de aceite de coco que necesitas y derrítelo. Yo lo hago poniéndolo en una tacita de café o en un vaso, que a su vez pongo al baño María en una sartén. No se tarda nada y si sobra lo devuelvo al tarro porque en unos minutos solidificará otra vez. Aparta mientras escurres los anacardos.

Ahora escurre bien los anacardos y añádelos a tu procesadora o batidora potente junto con la sal y el aceite de coco líquido que tenías apartado. Conroy agrega en este punto también el rejuvelac. Yo procesé primero estos 3 ingredientes, parando la Thermomix de vez en cuando (algo he aprendido) y bajando con una puta pala de madera (porque mi lengua de silicona había muerto, RIP, y no había podido comprar otra aún) la masa que se iba quedando en los laterales. Si añades el rejuvelac desde el minuto uno, vigila que la masa no se caliente demasiado o echarás a perder los probióticos del agua enzimática. Si lo haces como yo, cuando la mezcla esté más o menos cremosa (aunque espesa), añade el rejuvelac y procesa unos segundos más para asegurarte de que se integra bien.

Si la haces con las cápsulas de probióticos, simplemente sáltate el paso de hacer y añadir el rejuvelac, sustituye el aceite de coco por el agua, y añade el interior de las 2 cápsulas de probióticos a la procesadora. El interior, ojo, no la cápsula entera (tienes que abrirlas y vaciarlas).

Ahora vierte la crema en un recipiente con tapa y déjala fermentar a temperatura ambiente de 24 a 48 horas. Ten en cuenta que a mayor temperatura ambiente, antes fermentará, así que puedes probarla a las 24 horas, a ver qué tal va.

Una cosa que ocurrirá durante el proceso de fermentación es que la masa aumentará de volumen tomando una textura como con burbujas de aire en su interior. Esto es perfectamente normal, así que no la vayas a tirar. Cada 12 horas, abre la tapa y deja que salga el dióxido de carbono acumulado y vuelve a tapar.

Cuando esté fermentada, bátela con unas varillas muy enérgicamente. Luego ponle un papel film por encima y aplasta la superficie alisándola con la parte de abajo de una cuchara de modo que el papel quede pegado a la crema. De este modo evitarás la oxidación y los cambios de color.

Ahora cierra de nuevo el tuper y guarda en el frigo al menos 12 horas antes de consumir. Ten en cuenta que cuanto más tiempo pase, más espesará y más sabor tendrá.

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(*) Yo el rejuvelac lo hago siguiendo este método. Uso Kamut (un tipo de trigo muy poco modificado a lo largo de la historia) que compro en Mercado flotante. Según Conroy, el rejuvelac aguanta 2 semanas en el frigo, aunque va perdiendo potencia conforme pasa el tiempo, por lo que es mejor usarlo lo antes posible.

bizcocho de zanahorias y nueces a la naranja

Esta receta ya la dejé en mi otro blog, el personal, pero voy a subirla también por aquí porque desde entonces la he mejorado bastante. Y es que aunque mi horno siga siendo una mierda y sólo caliente por arriba y el termostato sea sólo orientativo, he encontrado una harina, especial para bizcochos, con la que salen QUE TE MUERES. La hay integral y refinada. Yo uso la primera porque sólo porque sea un postre y lleve azúcar (integral también) no quiere decir que no podamos intentar que sea lo más saludable posible.

bizcocho-naranjas

el mejor bizcocho del mundo

Antes, con la harina normal, salía bueno. Ahora sale perfecto, esponjoso, jugoso y, lo más importante, homogéneo. Hasta mi padre, que es capaz de encontrarle pegas a la Capilla Sixtina, se lo comió sin rechistar y al acabar murmuró: “está bueno“, que en su idioma viene a querer decir: “¡WOW, ES EL MEJOR PUTO BIZCOCHO QUE HE COMIDO!

Para hacer este bizcocho necesitarás dos boles grandecitos, unas varillas para mezclar, una báscula, jarras y cucharas medidoras y un molde. Yo uso uno redondo desmoldable, que forro con papel de horno en lugar de con margarina, cortando tiras del que sobra después de forrar la base y usando pinzas de la ropa para que se sujete el papel en los laterales. A ver si le hago fotos porque explicarlo así es complicado.

Ingredientes.

  • 300 gramos de harina integral Bizcochona.
  • 240 gr de azúcar (yo uso integral) o de azúcar de abedul, como ésta por ejemplo (si eres diabéticx).
  • 320 ó 340 gr de zanahoria cruda, sin piel y triturada.
  • 130 gr de nueces troceadas (no trituradas, en trozos, que estén enteritas).
  • 200 ml de zumo de naranja.
  • 180 ml de aceite suave (yo uso de girasol).
  • 1 pizca de sal-
  • 1 cucharadita de bicarbonato.
  • 1 cucharadita de levadura en polvo Royal.
  • 1 cucharadita de canela en polvo.
  • 1 cucharadita de jengibre en polvo.
  • ralladura de 1 naranja.

Preparación.

Lo primero, como siempre, asegúrate bien de que tienes todos los ingredientes. Que si no tienes qué sé yo, canela o jengibre, pues no va a saber igual pero lo puedes hacer. Pero si te falta harina o azúcar o no tienes nueces, zanahorias o naranjas, mejor déjalo pa’otro día.

Ahora forra el molde dejándolo listo para cuando tengas que echar la masa y ve precalentando el horno a 180º.

En un bol añade y mezcla bien con las varillas todos los ingredientes secos: harina, levadura, bicarbonato, jengibre, canela y sal. Yo mezclo aquí también las nueces, pero igual puedes ponerlas en el segundo bol.

En el segundo bol, mezcla el resto: zumo de naranja, ralladura de una de las naranjas, aceite de girasol, azúcar integral, zanahoria triturada y nueces (si no las has mezclado con la harina). Bate todo muy bien con las varillas para que se integre y añade a la mezcla seca del primer bol. Es importante asegurarte de que queda todo muy bien mezclado. Cuando lo esté, ya tienes la masa lista para verterla en el molde y meterla al horno.

porcionbizcochoMételo al horno, a 180º, entre 45 y 50 minutos. Como seguro que sabrás, pero por si acaso yo te lo digo, no abras el horno para ver cómo va, por muy bien que huela, porque se desinflaría. Si te pasa como a mí, que tengo una mierda de horno que calienta sólo por arriba, y ves que se te va a quemar por arriba, ten preparado un trozo de papel de aluminio agujereado con un palillo, abre el horno y colócaselo por encima lo más rápido que puedas a mitad de la cocción. Pero lo ideal es no tenerlo que abrir para nada.

Cuando lo saques (ahora viene la parte difícil), déjalo reposar a temperatura ambiente antes de desmoldarlo. Cuesta, ojo, porque huele tan jodidamente bien que hay que hacer un esfuerzo muy grande para no probarlo así, en caliente. Aun así, espera. Y te lo dice el ansia viva, ojo.

No hace falta guardarlo en el frigo porque no lleva ni huevos ni leche. Y porque no te va a durar dos días, te lo digo ya.

Puedes decorarlo con naranjas confitadas, con un glaseado o dejarlo tal cual. A mí personalmente me gusta más con las naranjas o tal cual, pero pa gustos… 🙂

 

queso Colby (receta de S. M. Conroy)

Ya sé que estoy muy quesera últimamente pero… un momento, ¿iba a justificarme por subir muchas recetas de queso? No, no…

Empiezo de nuevo.

Ya sé que estoy muy quesera últimamente. Si alguien quiere que le firme algún queso, que me escriba a kissthecook269@gmail.com, que se lo dedico 🙂

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queso tipo cheddar recién hecho

El caso es que en la última semana me he jartado (sí, sé que es con h, no seáis jartibles) de mirar fotos de los libros del tal Conroy en el grupo de feis del que os hablaba en la entrada anterior. Y cuantas más fotos miraba, más experimentos quería hacer. Que yo otra cosa no, pero antojadiza…

Si no los he hecho ha sido por dos motivos. El primero, que he estado bastante liadilla cocinando para un par de amigas que no iban a poder preparar nada para nochebuena y no querían ser las únicas que no tuvieran nada especial que comer esa noche. El segundo, que mañana me voy a Edimburgo (¡SÍIIII!) y liarme a hacer quesos para que se mueran de asco en el frigo y tener que tirarlos cuando llegara, como que no.

Hasta que esta misma mañana, mientras ojeaba el Seitan and beyond, me he encontrado con una receta de queso que parecía que estaba lista en menos de 10 minutos y para la que tenía todos los ingredientes, hasta la goma xantana (único ingrediente raro), que compré hace tiempo en esta página y aún no había usado, y que, imagino, es lo que hace que este queso sea tan elástico. Y como no me iba a quedar tranquila hasta que no lo probara y tengo la misma fuerza de voluntad que una ameba, pues eso… 🙂

Se trata de un queso tipo cheddar, que funde y que se estira cuando lo metes entre dos rebanadas de pan calientes y le das un bocao. Vamos, que es un queso ideal para sandwiches. Además la receta no puede ser más sencilla. La única dificultad está en tener todos los ingredientes, incluyendo ésos que salvo que vivas en Madrid o Barcelona sólo encuentras vía internet, pero que si vas a hacer quesos veganos a menudo son una inversión.

Ingredientes

  • 3/4 taza de yogur de soja sin edulcorar.
  • 1/4 taza de aceite de girasol (o algún otro aceite que sea lo más neutro posible).
  • 3 Cucharadas de almidón de tapioca.
  • 2 Cucharadas de levadura nutricional.
  • 1 Cucharada de pasta de miso blanco.
  • 1 Cucharada de pasta de tomate concentrado.
  • 1/4 de cucharadita de mostaza molida (la especia, no la salsa).
  • 1/4 de cucharadita de cebolla en polvo.
  • 1/4 de cucharadita de sal fina.
  • 1/4 de cucharadita de goma xantana en polvo.

Procedimiento

La dificultad de este queso es cero.

Empieza por dejar preparado el recipiente donde vas a guardarlo. Yo suelo usar o un tupper o una cazuelita de barro, cualquiera de los dos forrados con papel film.

Ahora sólo tienes que mezclar todos los ingredientes, batirlos con una batidora de mano durante un minuto y poner la mezcla a fuego bajo, sin dejar de remover durante unos 5 minutos, hasta que tengas una masa viscosa y brillante que se despega de las paredes de la sartén.

Llegados a ese punto, lo retiras del fuego y lo viertes en el recipiente que hayas preparado para ello. Luego lo dejas enfriar a temperatura ambiente y ya puedes guardarlo en el frigo envuelto en papel film. Si haces esto verás que se endurece, pero cuando se calienta, por ejemplo, metiéndolo entre dos panes en la sandwichera, volverá a fundir.

Otra opción es no esperar a que se enfríe y untarlo en pan recién tostado según lo retiras del fuego, que como podéis imaginar es lo que he hecho yo, que no puedo ser más ansias.

Para otra vez que lo haga, creo que voy a echarle un poco más de sal, porque para mi gusto estaba un pelín sosillo. Pero si lo haces por primera vez, te recomiendo que sigas las proporciones que vienen en la receta original y ya si eso le añades sal directamente.

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La foto es tan cutre que me da vergüencita subirla, pero de momento es lo que hay. El queso estaba templado. Imagináoslo calentito… 🙂

queso Muenster fundente

Ésta es otra receta traducida del Artisan Vegan Cheese de Miyoko, del que ya dejé por aquí la del camembert, uno de los quesos más elaborados del libro. Bueno, pues os alegrará saber que éste no tiene nada que ver. El Muenster, del que nunca había oído hablar, por cierto, es un queso que se hace en 10 minutos, 15 si te atas una mano a la espalda, y además tiene relativamente pocos ingredientes y, salvo por el carregenato, todos ellos muy de andar por casa, sobre todo una vez que te metes en el mundo de los quesos veganos.

Ya, ya sé lo que estaréis pensando si habéis entrado hoy en el País. El Comidista, ese ser de luz que ha venido al mundo para decirnos a lxs veganxs qué comer y cómo, tiene toda la razón:

“Los autoengaños veganos: Falsos chorizos, salchichas, butifarras, quesos, hamburguesas y cualquier día de estos, la vaca entera hecha con soja texturizada. Si te has convertido al veganismo, adelante, ¿pero no sería más coherente comer productos frescos de origen vegetal en vez de toda esta morralla pseudocarnaca ultraprocesada?”.

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Autoengaño vegano en forma de bloque incoherente y ultraprocesado

Admitámoslo de una puta vez. Lxs veganxs comemos morralla ultraprocesada. No como lxs omnis, claro, que comen salchichas frescas hechas por ellxs mismxs con carne de cerdo de ésa que tan encarecidamente recomienda la OMS consumir a diario, quesos de leche de vacas felices, no hormonadas ni medicadas, y hamburguesas sanísimas, hechas de restos de carne indistinguible y pan rallado, sin aditivos ni conservantes. Por no hablar de los embutidos cárnicos, que llevan un poquito de to. De to, sí, pero híper sano y artesanal, claro, que ya os veo buscándole la pega al invento.

* Inciso: aquí en teoría iría una foto de una vaca, propiedad de una empresa láctea española cualquiera, con su ternero al lado. Al final he decidido no subirla porque se les ve TAN TAN felices y tan saludables que os quedaríais embobadxs mirándolos y no seguiríais leyendo. Yo misma estoy llorando de alegría de lo contagiosa que es su felicidad.

Y hablando de leche, sobre la modita de las leches vegetales también nos lanza Mikel una profunda e interesante reflexión en su panfleto artículo periodístico: ¿En serio os sentís moralmente superiores tomándolas? El tío es elegante, al pan, pan, y no nos recuerda expresamente que cada vez que bebemos un vaso de leche vegetal estamos dinamitando ese paraíso en la tierra que son las ganaderías extensivas; prefiere dejarlo en el aire y que cada vegan se flagele como vea. Si es que somos lo puto peor….

Pero qué queréis. Para estar a la moda, que es de lo que trata todo esto del veganismo, habrá que sacrificarse y pasar de todo esos alimentos naturales y súper sanos que pueblan los supermercados del mundo. Y si vivimos 10 años menos por alimentarnos de hamburguesas de lentejas y verduras o de quinua (otra moda sin sentido, según el artículo), o de salchichas de tofu, o de quesos hechos a base de yogur de soja sin azúcar, qué se le va a hacer. Lo importante es molar.

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queso tipo Muenster vegano, el queso de moda

Y ahora al lío, que si vamos a morir pronto gracias a toda esa mierda que nos metemos en el cuerpo, no hay tiempo que perder.

Trastos importantes a la hora de elaborar este queso ultraprocesado y 100% incoherente: un juego de tazas medidoras y otro de cucharas. Si no tenéis y estáis pensando comprároslos, os recomiendo que sean buenas, que les vais a dar mucho uso. Yo compré mi juego de tazas en el Gato Preto y la primera vez que se me cayó una de ellas al suelo, se quedó sin asa.

Ingredientes (para una tarrina de algo menos de medio kilo):

  • 1 Taza de yogur de soja sin edulcorar, lo que vienen a ser como 2 yogures (yo uso éstos).
  • 1/2 Taza de agua.
  • 1/3 Taza de aceite suave, de girasol o de la variedad más suave de oliva que tengáis; la grasa, la de la leche animal en los quesos chungos o el aceite en los veganos, es lo que lo hace que el queso sea fundente, pero no queremos que le dé sabor.
  • 1/4 Taza de almidón de yuca (yo uso éste).
  • 1 Cucharada rasa de levadura nutricional (yo la echo colmada porque me encanta el sabor que le da).
  • 1 Cucharada rasa de carragenato Kappa (yo lo compro aquí). En teoría, si no lo encontráis, podría sustituirse por 2 Cucharadas de agar-agar en polvo.
  • 1 cucharadita rasa de sal de mesa.

Preparación:

  1. Antes de nada, prepara el recipiente donde vayas a dejar el queso enfriar. Piensa que debe ser de aproximadamente 500 ml para asegurarte de que quepa todo. Fórralo con papel transparente. Yo para estas cosas uso un tuper (para poder dejarlo tapado cuando lo meta en el frigo) y papel transparente “resistente” que venden en Mercadona.
  2. Ahora sí, mezcla todos los ingredientes en un vaso de batidora grande o en un bol (calcula que ocupará medio litro sólo la mezcla) y bátelo con la batidora hasta que esté homogéneo y cremoso. Para rebañar bien es conveniente que uses una lengua de silicona.
  3. Vierte la mezcla en una sartén antiadherente, ponla a fuego medio-bajo y remueve sin parar durante entre 3 y 5 minutos. Verás que la mezcla se va transformando en una especie de blandiblú (lxs viejunxs sabrán de qué hablo), suave, espesa, viscosa y brillante. Esto es como el amor, cuando esté lo sabrás (pero pon el temporizador porsiaca).
  4. Retira del fuego y vierte la mezcla en el recipiente que tenías preparado. Deja enfriar a temperatura ambiente. Luego mételo en el frigo, tapado, y déjalo reposar al menos 3 horas.
  5. Si quieres que tenga un aspecto más parecido al original (que lo tuve que buscar para ver qué pinta tenía), puedes espolvorearle una capa muy muy ligera de pimentón dulce por el exterior.

Conservación:

Envuelto en papel film y metido en un tuper, este queso aguanta unas 4 semanas en el frigo. Que no debería ser algo de lo que preocuparnos porque: a) tampoco es que salga una barbaridad y b) aunque sea cremoso, se corte fácil y funda, es morralla, como bien apunta Mikel.

¿Mi recomendación, ahora que este señor me ha quitado la venda de los ojos? Hacedlo, porque está entretenido y, no nos engañemos, queda cool decir que eres vegan, subid la foto a Instagram, y luego cogedlo con dos deítos, tiradlo a la basura y comeos un queso de verdad ¡Hombre ya, con la tontería y las modas!