heura a la cerveza

Para lxs que no hayáis oído hablar de ella aún, la Heura es una proteína 100% vegetal a base de soja que, a diferencia de otras que podemos encontrar secas, viene ya hidratada. Pero lo que rompe la pana de verdad de este producto es su textura, tipo pollo, que no tiene nada que ver con la del resto de sojas deshidratadas que conozcáis.

heura a la cerveza

Si no la habéis probado todavía, sabed que hay 3 presentaciones del producto (todas ellas congeladas): tacos, tiras y bocados, cada uno de ellos especiados o sin especiar. Personalmente los que más me gustan son los bocados; que sean especiados o no me da un poco igual porque al final siempre los especio yo como me da la gana. En cuanto al formato, la hay en cajas de 180 gr. (para 2 ó 3 personas; en mi casa sería para 2), o en paquetes de kilo y medio, que son los que yo compro, por encargo, en Veganplace. Luego voy sacando porciones conforme se me va antojando o cuando no me apetece ponerme a cocinar nada elaborado.

Por si no ha quedado claro aún, a pesar de que confesar que la compro en paquetes gigantes era una muy buena pista, la gordivegan que hay en mí es súper fan de la Heura. Es más, de todos los productos veganos que he probado, de ésos que pretenden sustituir a la carne/pescado/quesos o cualquier otra cosa omni que has dejado de comer por una cuestión moral, no porque no te gusten, esta especie de no pollo es, pero de lejos lejísimo, mi favorita.

Por descontado, que me encante a mí no quiere decir que a vosotrxs os tenga que encantar también… Y es que el gusto es como el culo, cada uno tiene el suyo. Yo, por ejemplo, cuando era adolescente (¡ah, los 80!) me compré un single de Estefanía de Mónaco porque me flipaba muchísimo. Ea, ya lo he dicho. Y si eso es algo que me atrevo a soltar alegremente por aquí, imaginaos cómo será lo que me guardo porque sí me avergüenza…

Con to y con eso, estoy bastante convencida de que, si lo intentáis, con la Heura podéis veganizar casi cualquier receta con pollo que echéis de menos (fajitas, pinchitos, no pollo en salsa). Luego sólo tenéis que dársela a probar a vuestrxs amigxs omnis, sin decirles que es vegana, y esperar a ver las caras que ponen cuando se enteren de que lo que están comiendo es soja. Muajaja.

Yo de momento os dejo esta recetilla por si queréis ir practicando. Como veréis, tiene la misma dificultad que pelar un plátano.

Ingredientes (para dos personas).

  • 180 gr. (aproximadamente) de bocados de Heura (especiados o sin especiar).
  • AOVE.
  • Sazonador pollo asado (al gusto; yo compro el de Mercadona, que es vegano).
  • 1 cebolla mediana.
  • 1 diente de ajo grande (ó 2 pequeños).
  • 1 cucharadita de albahaca seca.
  • 1/2 cucharadita de orégano seco.
  • 1/4 cucharadita de tomillo seco.
  • 1/4 cucharadita de romero seco.
  • Sal.
  • Pimienta negra molida (al gusto).
  • 1/2 quinto de cerveza (la que os guste; yo uso una rubia de marca blanca de Mercadona).

Preparación. 

heura a la cerveza con pisto casero

En una sartén mediana, echa un chorro de AOVE, ponlo a fuego medio-alto y añade la Heura. Puedes añadirla congelada (en cuyo caso tardará más en hacerse) o previamente descongelada en el micro (total o parcialmente). Ten en cuenta que los bocados son trozos irregulares y los más grandes necesitarán más tiempo.

Cuando lleve unos 3 minutos (unos 6 ó 7 si la echaste congelada), añade sazonador de pollo asado a tu gusto. Ten en cuenta que este tipo de mezclas suelen llevar sal, así que mejor echar poco y luego añadir más si quieres, a echar demasiado y que luego no se pueda comer. Mueve para que el sazonador se mezcle bien con toda la Heura y deja que se siga haciendo.

Mientras la Heura se hace por dentro y se dora por fuera, que es el objetivo, ve cortando la cebolla en dados pequeños y el ajo muy chiquitito y reserva. Una vez que esté dorada la Heura, añade la cebolla que has cortado y, si hiciera falta, un chorreón más de AOVE. Mueve bien y deja que la cebolla se ponga tierna (unos 3 minutos). Cuando lo esté, añade el ajo, la pimienta negra y las hierbas. mezcla todo muy bien y deja que se haga un par de minutos más o hasta que la heura esté tierna por dentro. Prueba de sal y si te parece que está soso, añade un pellizco.

tiras de heura

Ahora vierte sobre la Heura medio quinto de cerveza (el otro medio te lo puedes beber tú, que para eso estás cocinando), remueve y deja que se evapore a fuego medio-alto.

Et voilà, ya la puedes servir 🙂

Esta receta, tan sencilla como es, está de muerte, sobre todo si la acompañas de unas papas fritas caseras o de un poco de verdura (calabacín a la plancha, pisto, etc.). Si la hacéis, me contáis, plis.

Nota sobre las hierbas: 

Una cosa que me da muchísimo coraje cuando estoy comiendo algo que lleva tomillo, romero, o cualquier otra hierba “dura”, es que se me acaben clavando entre los dientes. Para solucionarlo, hace tiempo que me compré (me regalaron más bien) un molinillo de café de esos potentes y lo que hago es moler ese tipo de hierbas hasta que queden como polvo y luego volver a echarlas en sus correspondientes botes.

Pero si no sois tan tiquismiquis como yo, podéis añadirlas tal cual 🙂

Pd. Haber elegío muerte.

 

Anuncios

queso feta estilo mediterráneo / pasta con tomate y feta

¿Queréis un queso fácil, rápido y que esté buenísimo sobre una ensalada? ¿Queréis además una receta súper sencilla donde usarlo con pasta corta y que os podáis llevar en una fiambrera al curro? Si habéis respondido que sí a ambas cosas, estáis de suerte.

bloque de feta mediterráneo

Este queso, estilo feta -aunque un poco menos consistente que este otro que ya os dejé por aquí-, es mi último descubrimiento en el mundo de los quesos veganos y estoy flipándolo tanto con él que he decidido compartirlo para que flipemos todxs.

La única pega que tiene, que la tiene, es encontrar ácido láctico (*) en polvo. Yo me harté de buscar en España y al final tuve que encargárselo a una amiga que vivía en Francia y que tuvo a bien regalarme un bote gigante que pienso apurar hasta el último gramo.

¡Pero que no se vaya nadie! Si, como yo, no lo encontráis, podéis sustituirlo por zumo de limón. No va a quedar exactamente igual, pero seguro que está bueno también. Y si lo encontráis, por Seitán, compartid en un comentario dónde.

La receta la he sacado de uno de mis libros favoritos del mundo mundial, junto con “Alicia en el país de las maravillas“, “The non-dairy evolution cookbook“, de Skye Michel Conroy, a.k.a. the gentle chef. Os sonará, seguro, porque os lo he recomedado cienes y cienes de veces a quienes controláis de inglés, pero vuelvo a hacerlo porsiaca.

Y sin más, os dejo la receta del queso y a continuación la de la pasta con la que triunfaréis.

*** Yo suelo doblar las cantidades y hacer un bloque como el de la foto, pero os dejo las originales y vosotrxs decidís***

Queso feta estilo mediterráneo

Ingredientes. 

  • otra perspectiva 🙂

    200 gramos de tofu firme. Yo compro el GutBio de ALDI porque es tan seco que no hace falta prensarlo.

  • 1/4 Taza de aceite de coco refinado (NO virgen).
  • 1 cucharadita de ácido láctico (*) en polvo o 4 cucharaditas de zumo de limón (si no encontráis el ác. láctico).
  • 1 Cucharada de vinagre de vino blanco o de vinagre de manzana. Para este queso yo uso el de vino blanco.
  • 1 y 1/2 cucharadita de sal fina.
  • 1/4 cucharadita de cebolla en polvo.
  • 1 cucharadita de albahaca seca (*).
  • 1/2 cucharadita de orégano seco (*).
  • 1/2 cucharadita de mejorana seca (*).

Preparación.

Si el tofu que vas a usar no es tan seco como el de ALDI, ponlo sobre una tela quesera y mantenlo en alto para que pierda agua. Si tienes algún sitio donde dejarlo escurriendo (tipo colador sobre vaso de batidora), puedes ponerle algo de peso encima (siempre con el tofu protegido por la tela quesera) para que suelte agua más rápido. O puedes hacerme caso, comprar el de ALDI y no complicarte la vida, pero eso ya a tu gusto.

Mientras el tofu va perdiendo agua puedes ir calentando al baño María el bote de aceite de coco, ya que lo necesitarás líquido.

fusilli con tomate y feta estilo mediterráneo

Ahora, mientras el aceite se derrite y el tofu pierde agua, prepara el molde donde lo vas a almacenar. Yo suelo usar cualquier tuper rectangular, pequeño pero alto, que forro con papel film para poder luego sacarlo bien y cortarlo.

Una vez que tienes el tofu lo más seco posible, desmenuzalo un poco y ponlo en el vaso de tu procesadora.

Cuando el aceite esté líquido, mide el cuarto de taza y agrégalo, junto con todo lo demás -sal, vinagre, ácido láctico o limón, y cebolla en polvo- EXCEPTO las hierbas (para no molerlas y que no se vean luego). Si os fijáis, en el feta de la pasta se notan más que en el del bloque, porque en el segundo no me di cuenta, las eché al principio y quedaron pulverizadas.

Procesa todo hasta que esté integrado y cremoso. Para de vez en cuando para bajar, con una lengua de silicona, lo que va quedando en las paredes del vaso.

Ahora agrega las hierbas y pulsa unos segundos a una velocidad baja para mezclarlas bien con la masa.

Ya puedes transferir tu queso al tuper, guardarlo en el frigo mínimo 8 horas para que se asiente y pasado ese tiempo, usarlo como te venga en gana :).

Conservación: se mantiene hasta 2 semanas en el frigo envuelto en papel film. Pero si te dura tanto es que algo no has hecho del todo bien.

.

Recomendación de uso 😉 

Pasta con tomate y feta

Ésta es una receta súper sencilla y deliciosa que no había vuelto a probar desde que me hice vegana hasta que me dio por hacer este queso el otro día.

Ingredientes. 

  • Pasta corta (fusilli, farfalle, etc.).
  • Tomates frescos carnosos (tipo pera).
  • Feta.
  • AOVE (aceite de oliva virgen extra).
  • Albahaca fresca si tenéis.
  • Agua y sal para cocer la pasta.

Preparación. 

Pon a hervir el agua para la pasta, échale sal y cuando esté, cuécela.

Mientras la pasta se cuece, ve pelando, despepitando y cortando los tomates en dados más o menos pequeños. Reserva.

Ten a mano el feta que hiciste,la botella de AOVE y la albahaca fresca (si la has conseguido).

feta derretido.jpg

pasta de Spiga Negra con tomate, feta derretido y espinacas

Cuando la pasta esté, cuélala, apaga el fuego, tira el agua de la olla pero no la eches a lavar.

Ahora vuelve a echar la pasta en la olla, añade un buen chorro de AOVE y el tomate que habías reservado. También puedes añadir la cantidad de feta que quieras (probablemente quedará como una salsa; ver foto de la derecha) o reservarla para cuando saques la pasta (en cuyo caso quedará entera). Mueve con una pala para que se mezcle todo, tapa y deja reposar sobre el fuego apagado, que aún estará caliente, durante unos 3 minutos.

Saca, sirve y si no has añadido el feta al principio, hazlo ahora. Puedes ponerle unas hojas frescas de albahaca o de espinacas por encima (ambas le van bien al plato) y añadir también un poco de pimienta negra molida si quieres.

Notas sobre los ingredientes. 

(*) El ácido láctico, a pesar de su nombre, no proviene de la leche. Sirve para acidificar la masa y darle ese sabor que tienen algunos quesos (distinto al que le da la levadura nutricional). En la receta original especifican que se use en polvo (en líquido es fácil de encontrar, lo sé) aunque no voy a aburriros con el porqué. Yo uso éste, que me regalaron pero que no consigo encontrar en España. Si alguien sabe dónde comprarlo, por favor, que me lo haga saber.

(*) Respecto a las hierbas, si no tenéis o no os gustan ésas en particular, echad las que os parezcan en proporciones similares. Yo no tengo mejora en mi despensa (y no la compro porque no me cabe un bote más), así que le echo romero o tomillo. Si lo queréis sin hierbas, no se las echéis y ya.

sopa reconfortante de tomate y garbanzos.

Winter is coming.

winter is coming

Bueno, vale, primero tendrá que pasar el otoño… pero cuando vives en Sevilla, donde el verano dura 6 meses, después de la primera noche de septiembre en que te echas la sábana de arriba están más que justificadas las ganas de sopa.

Yo reconozco que amo la sopa. Así, como concepto. Porque las sopas vienen con el frío, como las castañas asadas, los guisantes frescos, el pijama pa estar viendo series en el sofá y las patatas fritas de la Feria de las Naciones (que en realidad se llama “Festival” pero en mi casa la llamamos como nos parece). Y dentro de todo el amor que les tengo, ésta y la de cebolla son mis favoritas.

La receta en la que está basada esta sopita venía en uno de esos libros que me compré por 2 euros cuando me separé y me dio el siroco de aprender a cocinar, aunque luego apenas lo abrí para mirar las fotos. “Rápido y fácil” se llama (y doy fe de que hace honor a su título), por si algunx lo tenéis. Yo le he añadido algunas cosas y he obviado otras (como la pasta de tomate y las espinacas frescas).

Y sí, si la pinta ya es espectacular, esperad a probarla 🙂

Ingredientes. 

  • 2 puerros grandes ó 3 medianos.
  • 1 calabacín (verde) grande ó 2 pequeños (blancos o verdes).
  • 3 ó 4 zanahorias pequeñas.
  • 2 dientes de ajo grandecitos.
  • 1 cucharadita de comino molido.
  • 1/4 cucharadita de ají en escamas.
  • 1 hoja de laurel.
  • 1 bote de garbanzos cocidos (400 gr.) o el equivalente en garbanzos cocidos por ti mismx.
  • 800 gr. de tomate triturado.
  • 850 ml. de caldo vegetal (yo echo 850 ml. de agua filtrada + 2 cucharaditas de este caldo concentrado).
  • sal y pimienta negra molida (al gusto de cada unx).
  • AOVE.

(*) como verás, las cantidades de verduras son orientativas. Si no te gusta alguna de ellas o crees que le vendría bien echarle otras (como berenjena), haz lo propio y añádelas junto con el puerro.

Preparación.

Lava y corta la parte blanca de los puerros en rodajas no muy gruesas. Lava los calabacines sin quitarles la piel y córtalos en dados no muy grandes. Pela las zanahorias y córtalas en rodajas finitas. Pela y chafa los dientes de ajo y córtalos pequeñitos.

sopa reconfortante de tomate y garbanzos

En una olla mediana-grande pon el puerro, el calabacín y la zanahoria con un chorrito de AOVE a fuego bajo. Agrega el comino, mueve y deja que se hagan durante unos 10 minutos.

Mientras, escurre y lava los garbanzos (si son cocidos de bote). Ahora échalos a la olla junto con el ajo, el laurel, el ají, el tomate triturado, el caldo vegetal y un poco de sal y pimienta.

Mueve todo y ponlo a fuego fuerte hasta que hierva. Entonces baja el fuego y deja que cueza semi tapado durante unos 10 minutos más.

Corrige de sal y pimienta y ya puedes servirla.

Esta sopa se puede congelar y en el frigo, guardada en un buen tuper, aguanta perfecta una semana.

 

salsa Alfredo

Bueeeeeeeeeno, pues por fin tengo acceso a WordPress después de casi una semana sin poder entrar, y puedo sentarme a escribir la receta por la que votasteis la mayoría en feis.

Pero primero la historieta de rigor. Juas.

Corría el año 99, yo era vegetariana, me alimentaba a base de pasta, pizza y quesos, y ésta era una de mis salsas favorita del mundo mundial. Recuerdo que la descubrí en el típico libro de recetas que formaba parte de una colección que había en casa de mis padres, y era tan fácil y estaba tan buena que la hacía a menudo. Claro que para hacerla compraba la nata (de origen animal) en bricks de medio litro y le echaba toneladas de parmesano.

Luego me hice vegana y me encontré con que (¡sorpresa!) un brick de nata vegetal minúsculo costaba lo mismo (o más) que un litro de leche de soja. Y entre eso y que por aquel entonces no concebía de ninguna de las maneras una salsa Alfredo sin parmesano, la dejé de tomar.

Hasta el otro día (vamos, hará un mes), cuando llegué por casualidad (y un poco por todas las horas que me paso vagueando, de un blog a otro, buscando cosas nuevas que probar) a esta receta para hacer nata vegana. Y aprovechando que tenía todos los ingredientes y que no parecía llevar más de 2 minutos, probé. Y funcionó. Y flipé. Y desde entonces hasta ahora la habré hecho cienes y cienes de veces. O igual unas seis 🙂

tagliatelle con salsa Alfredo y setas

¿El pero de esta salsa? Que salvo que te quieras dejar la extra de navidad en nata vegana, para poder hacerla tú mismx siempre que quieras, tendrás que invertir en dos ingredientes de esos que a la mayoría le siguen pareciendo rarunos: la lecitina de soja y la goma xantana. En mi opinión, si usáis nata con relativa frecuencia, sale a cuenta comprarlos; te ahorras un montón de pasta a la larga y, teniendo leche de soja sin edulcorar, puedes hacerte una salsita en cualquier momento.

.

Si aun así no te he convencido y prefieres seguir comprando los mini bricks de nata a precio de oro blanco, pos na, a tu gusto, mula, que diría mi señor padre. La receta sería igual sólo que con la nata de brick (de los 125 ml por ejemplo), por eso pongo aparte los ingredientes que se le añadirían.

Ingredientes. 

Para la crema (nata para cocinar)

  • 80 ml de leche de soja sin edulcorar.
  • 20 ml de aceite de girasol.
  • 1 cucharadita de lecitina de soja.
  • 1 pizca de goma xantana. (léase “lo que levantas con la punta del mango de una cucharita“, según la autora de la receta original)

Resto de ingredientes (para las cantidades de arriba).

  • 1 Cucharada de margarina vegana (yo suelo comprar la del ALDI).
  • 1 cucharadita de pimienta negra recién molida.
  • 1/2  cucharadita de nuez moscada recién molida.
  • 1 cucharadita de levadura nutricional.
  • sal (al gusto).

Procedimiento.

Antes de empezar con la salsa, ve poniendo el agua a hervir con una cucharada de sal para ir cociendo la pasta, porque el resto va a estar listo en cero coma.

Si has decidido hacer la nata tú, sólo tienes que poner todos los ingredientes para la nata en el vaso de la batidora y batir un par de minutos hasta que la crema espese. En la receta original le añaden un poco de azúcar. Yo he optado por hacerla sin edulcorar porque pa qué.

Hasta ahí lo que viene siendo la nata. Yo lo que hago, ya que he pringado la batidora, es añadirle el resto de ingredientes -salvo la margarina, ojo- y bato todo muy bien hasta que se mezclen.

Una vez que tienes hecha la salsa anterior, coge una sartén o un cazo, preferiblemente antiadherente, pon la margarina, deja que se derrita a fuego muy suave, añade la mezcla y remueve durante unos minutos hasta que se integre todo.

Y ya’stá.

setitas y hierbas sobre la salsa

Respecto a las cantidades, aunque las que he puesto serían lo canónico por persona, en mi familia somos de bañar la pasta en salsa, así que yo suelo hacer nata como para tres para hacer salsa para dos. O nata para seis si vamos a comer lxs cuatro. Y por supuesto, añado las correspondientes cantidades de pimienta, nuez moscada y levadura nutricional, claro; de margarina no hace falta que tripliquéis cantidades, como mucho poned 2 cucharadas si vais a hacer salsa para 6… (no sé si me explico, es tarde y estoy que me caigo).

Como sugerencia de presentación (<– siempre he querido poner esto), te recomiendo que le añadas un variado de setitas (o de champis o shitake frescos si tienes) previamente enjuagadas y pasadas por la sartén con un chorrito de aceite, sal y pimienta, más unos piñones tostados durante 1 minuto a fuego bajo, sin aceite. Queda un plato mucho más vistoso y a la pasta le va que te mueres. Sobre todo si la pasta es buena, como la de Spiga Negra, que barata no es, pero lo vale. Y no, lamentablemente no es ninguna de las de las fotos. Así de cutre soy 😛

fajitas mexicanas de jackfruit (tipo carnita).

Hasta estas navidades, para mí el jackfruit era como un ingrediente mitológico que vivía en mis libros de cocina pero que no parecía existir fuera de ellos. En algunos foros leía que en Barcelona y en Madrid se podía conseguir en hípers asiáticos, pero Sevilla, por muy especial que tenga el color, también sigue teniendo sus limitaciones en ese sentido. O será que yo no he buscado bien… El caso es que cuando preguntaba “¿tenéis jackfruit?“, me miraban como si estuviera pidiendo sangre de unicornio. Lo más que llegué a encontrar, en el Hiperoriente de al lado de casa, era jackfruit en almíbar, que NO VALE como sustituto de la carne. Para poder usarlo como si fuera pollo o cerdo o lo que quiera que busquéis veganizar, hace falta que sea el de la lata verde que viene en salmuera.

Entonces fui a Edimburgo, una ciudad preciosa y acogedora, donde casi cualquier carta tiene opciones vegan (¡ojo! no confundir con veggie, que es vegetariano) y donde lxs camarerxs no te ofrecen un plato que lleva queso cuando les dices que no comes nada de origen animal. Allí me compré el Thug Kitchen, me harté de ver lápidas (porque yo soy así, no voy a funerales pero me encanta visitar cementerios bonitos cuando viajo), me monté en la noria, fui de mercadillos… pero sobre todo, me inflé a comer. Y justo el último día, cuando parecía que el viaje no daba más de sí, descubrimos el Holy Cow, un restaurante vegano, bien escondido y sin señalizar, en el que Nacho y yo decidimos aceptar la sugerencia de la dueña y pedir la hamburguesa del día: jackfruit vegan burguer. Forma de hamburguesa no tenía y se desmoronaba al morderla, pero, madredelamorhermoso, cómo estaba aquello… Nada que ver con ninguna hamburguesa vegana que hubiera probado hasta ahora (y he probado unas cuantas). Y en ese momento supe que, costara lo que costara, al llegar a España tenía que encontrar jackfruit.

en mi casa con hambre no nos quedamos.

No lo encontré. Ni siquiera online. Mierda pa mí. Pero eso no hizo que dejara de intentarlo, porque yo cuando tengo un antojo soy como un bulldog, no suelto. Entonces descubrí la página de Mercado Flotante, una empresa online (con base en Galicia) dedicada a la alimentación internacional, que tenía las cosas más raras que te puedas imaginar. No jackfruit, pero sí todo lo demás. Así que les escribí, porque total, el no ya lo tenía, para preguntarles si me lo podrían conseguir. Y aunque no tenían ni la más remota idea de lo que les estaba hablando, me dijeron que iban a mirar, porque no sólo tienen de todo, además son un encanto. Y en una semana, más o menos, hice mi primer pedido de jackfruit, sin saber aún qué iba a hacer con él ni cómo se cocinaba, pero convencida de que a partir de entonces iba a ser una de esas cosas que siempre iba a tener en mi despensa. Y no me equivocaba.

Ésta fue la primera receta en la que lo utilicé. Y flipé. Y mi familia, incluida mi hija, que es de las que parece que les cuesta dinero decir que algo está bueno, flipó también.

Mis primeras fajitas las hice siguiendo al pie de la letra la receta de Creativegan. Luego fui viendo cómo las hacían otrxs cocinerxs que sigo y acabé tuneándolas a mi gusto. Ahora es habitual que los fines de semana, que es cuando lxs 4 comemos juntxs y ningunx tiene prisa, llenemos la mesa de boles con distintas salsas, verdura, relleno para fajitas y un paquete de 12 tortillas de trigo, y nos pongamos hasta las cejas mientras nos contamos esas cosillas que se nos han ido quedando en el tintero a lo largo de la semana, que es lo que le da calidad a la comida :).

Si os animáis a hacerlas y no vivís en Madrid o en Barcelona, además de en Mercado Flotante, ahora mismo podéis encontrar el jackfruit tirado de precio en Vegan Place, la tienda online de mi amiga Cristina, que vende, entre otras muchas cosas, los mejores Donuts que he comido jamás, y que colabora con el Santuario La Pepa, y que es una mujer estupenda. Y sí, ya sé que es publicidad, pero ya que el señor WordPress me la mete doblada sin que yo la apruebe (salvo que pague, que entonces no saldrían anuncios abajo), al menos con este negocio sí comulgo, así que ahí os dejo en enlace, pa que bicheéis si os aburrís.

Ingredientes:

Las cantidades que voy a poner son para 4 personas que comen mucho (sale pizca más de 1 kilo). De hecho, a veces hasta sobra un poco y alguien se lo merienda, pero vamos, de ese día no pasa. Si sois de comer cantidades normales o si es la primera vez que coméis jackfruit y preferís no arriesgar, usad la mitad de todo y tendréis como 500 gramos de relleno. Si os sobra (shame on you), podéis guardarlo en un tuper cerrado y aguanta un par de días en el frigo.

Para el relleno:

  • 1 Cebolla grandecita.
  • 4 dientes de ajo.
  • 2 latas de jackfruit en salmuera (NO en sirope, ojo).
  • 1/2 Cucharada de especias para fajitas.
  • 1 cucharadita de albahaca.
  • 1 cucharadita de orégano.
  • 1/4 de cucharadita de romero.
  • 1/4 de cucharadita de tomillo.
  • 1 cucharadita de azúcar (yo uso eco integral).
  •  1/2 Taza de Tamari o de salsa de soja.
  • 3 Cucharadas de humo líquido.
  • 5 Tomates pera grandecitos.
  • AOVE.
  • 1 Taza y 1/2 + 1/2 Taza de agua (yo uso agua filtrada)

Para el acompañamiento:

  • Cebolla
  • Pimiento verde.
  • Pimiento rojo.
  • Shitake.
  • Hojas de lechuga / berros / espinacas / rúcola.
  • Crema agria / Mayonesa / Guacamole.

Para el guacamole:

  • 2 aguacates grandes y maduros ó 4 pequeños.
  • 1 cebolleta grande o 2 pequeñas.
  • 1 tomate grandecito y maduro.
  • AOVE.
  • Sal.
  • zumo de 1 limón / 1 lima.

Tortillas para fajitas (yo las compro hechas)

Preparación:

Empieza por escurrir la salmuera de la lata de jackfruit, echa agua limpia y repite el proceso dos o tres veces. También puedes escurrirlo y dejarlo en un bol con un chorro finito de agua cayéndole. Lo importante es quitarle el sabor “a lata” hasta que no sepa absolutamente a nada para que podamos sazonarlo y darle el sabor que más nos guste.

jackfruit desmigado y triangulitos listos para trocear

Corta la cebolla y el ajo. Yo lo hago en brunoise, es decir, en cubitos muy muy pequeños, pero puedes hacerlo en juliana o como más coraje te dé. Echa AOVE en una sartén grande y, cuando esté caliente, añade la cebolla y el ajo y baja el fuego. Queremos que quede pochado (blandito), no frito.

Mientras se pochan las verduras, ve desmigando el jackfruit con las manos. Se desmiga bastante bien salvo el triangulito del final, que es más duro; ésos ve apartándolos. Cuando tengas desmigado todo lo desmigable, ve cogiendo cada triangulito y cortándolo muy chiquitito, o en bastoncitos, como prefieras. Hay gente que los descarta directamente, pero en mi casa no se tira na.

Ya debería estar pochado lo que pusiste en la sartén, así que añade el jackfruit y las especias para fajitas y mézclalas muy bien para que el jackfruit las coja. Sube un poco el fuego y deja que se haga durante unos 5 ó 7 minutos sin dejar de mover. Si quieres que el jackfruit quede más dorado, te recomiendo que lo hagas al revés: primero sofríe el jackfruit desmigado con un poco de AOVE y las especias para fajitas y luego añade la cebolla y el ajo. En cualquiera de los dos casos, mientras se hace, ve pelando, despepitando y cortando los tomates, en brunoise de nuevo, y reserva. Yo tardo mucho en hacer esto y además odio pelar y cortar tomates, así que a veces lo hago lo primero y me lo quito de encima antes de empezar.

Ya puedes agregar el azúcar y el tamari (o la salsa de soja). Vuelve a mezclar hasta que todo se integre, deja a fuego bajo unos 5 minutos y añade entonces el resto de las especias y el tomate. Mezcla muy bien y deja a fuego bajo sin dejar de mover unos 5 minutos más (el tomate soltará agua y no debería pegarse).

Ahora agrega 1 taza y media de agua, sube el fuego y cuando hierva, bájalo y deja que se cueza durante 15 minutos. Mientras lo hace, puedes ir cortando cebolla en juliana, el pimiento en tiras finitas y el shitake o el champiñón en tiras más gruesas, dejando este último separado de la cebolla y el pimiento.

Cuando apenas quede agua, añade el humo líquido y mezcla muy bien. Prueba el jackfruit y si no está lo suficientemente tierno para ti, añade un poco más de agua (como 1/2 taza) y deja que termine de hacerse, removiendo de vez en cuando, hasta que esté. Retira la sartén del fuego y reserva.

En otra sartén, con un chorrito de aceite, saltea la cebolla y el pimiento. Cuando esté como te guste a ti (más o menos tierno), aparta, sala (o no) y reserva. En la misma sartén, saltea el shitake o los champis con otro chorrito de aceite y un poco de pimienta negra (si no te gusta, no se la eches). Cuando esté, aparta, sala (o no) y reserva.

Lava unas hojas de lechuga, espinacas, berros o rúcula, lo que prefieras, escurre bien y reserva.

sé lo que estáis pensando “llénala más, que ahí caben 200 gramitos todavía”

Prepara el guacamole. Yo lo hago aplastando con un tenedor la carne de los aguacates y añadiéndole luego una cebolleta cortada pequeñita, un tomate pelado y despepitado cortado en brunoise, el zumo de medio limón normal (cuidado con las pepitas) o de una lima, un chorro de AOVE y una pizca de sal. Pruébalo. Pruébalo más, joe, que con la pechá de cocinar que te estás dando te mereces un premio (como en aquel anuncio de café). Reserva (si no te lo has comido todo) en un tuper con tapa, pero antes de cerrarla ponle un papel film encima al guacamole, bien pegado al mismo, para que no se oxide.

Lo ideal es servir cada cosa en un bol y que cada cual se vaya montando su fajita como le parezca. Yo en las mías suelo untar un poco de guacamole o de mayonesa (si no he podido encontrar aguacates maduros), encima echo un par de cucharadas bien hermosas del relleno de fajitas, y sobre eso le pongo cebolla, pimiento y shitake. Y si tengo hecha crema agria, pos se la echo también, que no se respire miseria.

Y sí, siempre me mancho porque soy una agonías de la vida y las cargo demasiado. Pero ése es parte del encanto de comer fajitas (y de comer con las manos): tener una excusa para rechupetearse unx los dedos después 🙂

milanesas de avena y semillas

La receta base para hacer estas milanesas la he sacado de uno de los primeros libros de cocina que compré y que más trillados tengo, Cocina Vegana de Lucía Martínez y Virginia García, que ya que estoy, os recomiendo muchísimo.

INCISO: si (lo) compráis vía Amazon porque no lo encontráis en librerías de barrio, acceded a Amazon por el banner que tienen en el blog de Cristicats, por favor. Para vosotrxs no supone ninguna diferencia y a ellxs le donan parte de lo que os gastéis si lo hacéis así. Gracias ❤

Y ahora sí, al lío. Básicamente la receta es igual salvo que yo le he añadido ajo granulado y semillas de cáñamo pelado, he cambiado un poco las especias y las he empanado con panko (pan rallado japonés, que es más gordito), aunque creo que también pueden quedar interesantes empanadas con kikos (maíz frito). También quiero probar a añadirle tofu a la mezcla, porque a los escalopes veganos que ya compartí por aquí le daban una textura increíble.

Pros de estas milanesas: son sencillas, baratas, muy interesantes nutricionalmente hablando, están buenísimas y además se pueden congelar 🙂

Contras: si no tienes fuerza de voluntad, como es mi caso, te acabas comiendo media docena, así, sin pestañear. Y al ir fritas (aunque se pueden hacer al horno también) no son lo que se dice de régimen 😦

Ingredientes:

Para las milanesas:

  • 1 Taza de copos de avena.
  • 1 Cucharada de semillas de lino (*ver notas a pie de receta).
  • 1 Cucharada de semillas de sésamo (*ver notas a pie de receta)..
  • 1 Cucharada de semillas de calabaza (peladas, obviamente, y crudas) / (*ver notas a pie de receta).
  • 1 Cucharada de semillas de pipas de girasol (peladas y crudas) / (*ver notas a pie de receta).
  • 1 Cucharada de semillas de semillas de cáñamo (peladas y crudas).
  • 1 cucharadita de ajo granulado o un par de dientes de ajo muy picaditos.
  • 1/2 cucharadita de albahaca.
  • 1/2 cucharadita de orégano.
  • 1/4 cucharadita de romero.
  • 1/4 cucharadita de tomillo.
  • 2 Tazas de agua (yo uso agua filtrada, pero cada cual que use la que le parezca).
  • 1/2 pastilla de caldo de verduras (yo uso 1 cucharadita de este caldo).
  • 1 Cucharada de humo líquido (*ver notas a pie de receta).
  • una pizca de sal (al gusto).

Para el empanado:

  • 1 Taza de harina de trigo (si es integral, mejor) o de espelta.
  • 2 Tazas de panko (pan rallado japonés), pan rallado normal o de kikos molidos.
  • No huevo:
    • 5 Cucharadas de harina de garbanzo.
    • 2 Cucharadas de vinagre de manzana.
    • 1 pizca de sal marina (alrededor de 1/8 de cucharadita).
    • 1 pizca de sal Kala Namak (alrededor de 1/8 de cucharadita). Yo uso ésta.
    • 1 pizca de cúrcuma (para darle color).
    • 1 Taza de agua filtrada o mineral (o del grifo, si os gusta).

Preparación:

qué me gusta mi mortero

Lo primero que tendrás que hacer es coger todas las semillas y molerlas en un mortero. Si además vas cambiando de mano acabarás echando unos brazacos que no veas. La próxima vez que haga estas milanesas quiero comprobar cuál es la equivalencia de volumen entre las 5 cucharadas de semillas enteras y el resultado ya molido, para así poder moler más cantidad de una vez y reservar la mezcla para la siguiente. Ya actualizaré cuando lo haga.

Una vez que tengas molidas las semillas, echa todos los ingredientes secos (es decir, la avena, las especias, el ajo granulado /fresco y picado, y la mezcla de semillas que has apartado antes) en un bol. Si usas caldo granulado como yo, échalo también. Mezcla muy bien.

Pon esa mezcla en un cazo antiadherente, vierte sobre ella el agua y el humo líquido y mezcla hasta que esté todo integrado. Ponlo a fuego fuerte y remueve sin parar durante 5 ó 6 minutos hasta que quede una masa densa que se despegue de las paredes del cazo. Cuando esté, retírala del fuego.

rectángulo de masa enfriándose

Para hacer estas milanesas mi técnica, que difiere bastante de la del libro, es la siguiente: corto un trozo doble de papel film  y lo coloco sobre la encimera de la cocina. Vierto la masa sobre la mitad, dejando la otra mitad para tapar. Con una cuchara de madera o de silicona voy dándole forma de rectángulo sobre el papel film. Cuando más o menos la tiene, lo cubro con el trozo que sobraba y voy aplastando con las manos hasta dejarlo lo más uniforme posible, con 1 cm de grosor (más o menos) y los bordes rectos.

Una vez que tengas hecho tu rectángulo grande, déjalo enfriar, tapado siempre con el film, durante unos 15 ó 20 minutos. Cuando esté templado-frío, ya puedes cortarlo. Yo hago 2 ó 3 tiras a lo largo y luego otras a lo ancho, de modo que me quedan entre 9 y 12 rectángulos pequeños (que luego serán las milanesas). Podría intentar darles forma de filete, pero se trata de una masa algo pegajosa y cuanto menos la manipulemos, mejor. Además, se trata de que esté bueno. Y buenos están tela, palabrita 😉

te las comerás como si fueran regañás

A la hora de empanar, ten preparados 3 boles: uno con la harina de trigo o de espelta, otro con el panko (o lo que vayas a usar) y el tercero con el no huevo. Para hacer el no huevo únicamente tienes que mezclar el agua, la harina de garbanzo, el vinagre de manzana, la cúrcuma y las sales, aunque mi recomendación es que tengas a mano un tenedor y remuevas de vez en cuando para que la harina no se quede toda en el fondo. Ahora sólo tienes que ir pasando los rectángulos por harina (una capa fina basta), no huevo y panko. Para que coja bien el panko, yo suelo apartar una montañita a un lado del tuper, coloco el filete (que ya lleva la harina y el no huevo) sobre una capa de panko y cubro con el que había dejado aparte; luego presiono ligeramente para que se le pegue bien y listo.

así quedan por dentro y sin flash

Una vez que las tengas todas hechas puedes o bien freírlas en aceite de girasol muy caliente, o bien pintarlas con un poco de aceite y hornear a 200º (calor arriba y abajo) unos 10 minutos, o bien congelar. Si vas a congelarlas, mi consejo no solicitado de hoy es que cortes rectángulos de papel vegetal y separes unas de otras con ellos. Puedes apilarlas dentro del tuper que vayas a usar, congelar y luego sacar sólo las que quieras hacer sin que se queden pegadas unas a otras.

Yo suelo hacer el doble de cantidad de la que he puesto en la receta, congelo algunas y otras nos las comemos ese mismo día. Así siempre tengo algo rico reservado para sacarlo cualquier día que no me apetezca cocinar.

Si las haces, me cuentas 🙂

Notas sobre los ingredientes:

* El humo líquido es algo que hasta que no me hice vegana no sabía ni que existía y que ahora uso un montón. He probado varias marcas y hay una gran diferencia entre unas y otras. En el Carrefour, por ejemplo, tienen Ahumadito, que es color cerveza rubia y que no me gusta especialmente. Luego hay otras, como Stubbs, que usan madera de nogal y son más espesos y oscuros. Obviamente el precio también varía y la primera vez que lo compras parece una clavada porque suele tratarse de botes pequeños y rondar los 3 ó 4 euros. Para mí merece la pena porque consigues un sabor que de otro modo es imposible de lograr, pero ya que cada cual vea si le compensa.

* Si no queréis comprar un montón de paquetes de semillas distintas y/o pasáis de darle al mortero, podéis sustituir las 4 cucharadas de semillas enteras (lino, sésamo, calabaza y girasol) por 2 cucharadas de esta mezcla de semillas de Linwood (aunque faltaría el sésamo) o por esta otra (que además lleva bayas de goji). Las semillas de cáñamo aunque las echéis sin moler quedarán bien.

mayonesa sin huevo

No sé a vosotrxs, pero a mí cuando entra la primavera me empiezan a apetecer tapas fresquitas, tipo ensaladilla rusa, con su patata, su zanahoria, sus guisantes y sus aceitunas verdes, bien empapuchá de veganesa, que es como la mayonesa de toda la vida pero sin huevo.

Recetas de veganesa hay cien mil. Yo hasta ahora la hacía con leche de soja, aceite de girasol, limón y sal, y la verdad es que sale buenísima y en casa nadie nota la diferencia con la que lleva huevo. Pero que me saliera buenísima no quita para que fuera suceptible de ser mejorada, que es justo lo que ha pasado desde que descubrí esta receta en uno de mis libros de cabecera, el Non-dairy evolution.

Lo primero que me llamó la atención fue la cantidad de ingredientes que iba a necesitar, que en vez de una salsa parecía que fuera a hacer una tarta. Pero como tenía todo lo que Conroy decía y como hasta ahora todo lo que he hecho siguiendo las recetas de este señor me ha encantado, decidí seguir religiosamente sus instrucciones. Lo que incluía, a ser posible, usar una procesadora en lugar de una batidora de mano. Y eso fue lo segundo que me sorprendió. Que mira que tengo el culo pelao de hacer veganesa con la batidora, como la hace mi madre, como la hacía mi abuela… pero a ver quién era yo pa’enmendarle la plana a un chef que escribe libros.

mise en place (o lo que es lo mismo, asegurarte de que tienes todos los ingredientes antes de empezar a cocinar)

Para lxs listxs que hayáis pensado “seguro que se le cortó”: enhorabuena, luego os doy vuestro premio 😉

El caso es que cuando apagué la Thermomix me encontré con una especie de yogur líquido que se parecía a una mayonesa como un huevo a una gallina y que para nada era lo que esperaba. Así que hice lo único que se me ocurrió en ese momento: pasé el mejunje a un tuper, lo guardé en el frigo, cogí una bolsa de patatas para emergencias y me fui a comérmelas a la cama, con mis gatos alrededor, que eso siempre ayuda.

Sin embargo, como, siendo realistas, gordiveganear en la cama no parecía que fuera a solucionar el tema de la veganesa líquida y tampoco la quería tirar, mientras comía patatas me puse a buscar trucos para ligar una mayonesa cortada. Y entre otros muchos encontré lo que decía este otro señor: “Lo único que tenemos que hacer es pasar la mayonesa cortada a otro recipiente  limpio – lo ideal es que sea una jarrita o una botella – y en el vaso de la mayonesa cortada, sin lavarlo ni rebañarlo echamos dos cucharadas de agua o leche templada, apoyamos la batidora y empezamos a batir a velocidad media durante unos 10 segundos, luego subimos y vamos agregando la mayonesa cortada poco a poco. Conseguiremos emulsionarla sin problema y, si por haber añadido agua nos quedase demasiado líquida simplemente tendremos que añadir un poquito más de aceite mientras seguimos batiendo hasta que tenga la consistencia que buscamos.

Y nada, en cuantito me acabé las papas, me fui pa la cocina y seguí su consejo. Y funcionó. Pude salvar la mayonesa que, además, estaba, como prometía, ESPECTACULAR.

¿Qué he aprendido de esto? Que Conroy será la hostia en verso (que lo es), pero mi abuela no lo era menos. Así que la próxima vez la haré como siempre: poniendo en el vaso de la batidora todo lo que no es aceite – con la leche de soja a temperatura ambiente-, encima el aceite, batidora abajo sin moverse, empiezas a batir flojito y, conforme vaya empezando a ligar, subiéndola muyyyyy lentamente.

Ingredientes.

  • 1/2 taza de leche de soja (*) sin endulzar y a temperatura ambiente (yo la uso casera).
  • 1 Cucharada + 1 cucharadita de zumo de limón.
  • 1 cucharadita de vinagre de manzana.
  • 2 cucharaditas de azúcar (yo uso integral).
  • 1 cucharadita de mostaza molida (*)
  • 1 cucharadita de sal fina de mesa.
  • 1 pizca de pimienta blanca (yo no tenía blanca y no le eché ninguna).
  • 1 pizca de pimentón dulce o de cayena (al gusto, yo usé pimentón de la Vera).
  • 1 pizca de sal kala namak (*)
  • 1 y 1⁄2 taza de aceite vegetal suave (yo usé de girasol).

(*) ver notas a pie de receta.

Procedimiento.

Pon todos los ingredientes excepto el aceite en el vaso de la batidora y bate unos 10 segundos (lo justo para que se integren).

Ahora puedes hacer dos cosas:

  1. tortilla sin huevo con mayonesa sin huevo. Gallinas felices son las que cuidan de sus pollitos.

    Dejando el brazo de la batidora donde está, apoyado en el fondo, verter todo el aceite sobre esa mezcla, muy suavemente, dejándolo resbalar sobre el lateral del vaso. Luego empezar a batir a la mínima velocidad posible sin mover la batidora del fondo hasta que la mezcla del principio vaya absorbiendo el aceite de la superficie. Cuando veas que ha empezado a emulsionar ya puedes ir levantando y bajando MUYYYY LENTAMENTE y sin parar la batidora, ayudando al resto del aceite a incorporarse poco a poco.

  2. Ir añadiendo el aceite MUYYYY LENTAMENTE al vaso, sin dejar de batir a velocidad mínima. Esto puede llevarte unos 3 minutos.

Cuando la veganesa esté perfecta, como la de la foto, la guardas en un tuper y al frigo. Luego te haces una tortillica con su cebolla y su pimientito, y se la pones por encima 🙂

Notas sobre los ingredientes:

* La leche tiene que ser de soja sí o sí. Otras leches vegetales no emulsionan adecuadamente.

* No omitas la mostaza molida. No sólo le añade sabor, también es un emulsionante natural y por tanto es esencial para que esta receta salga bien.

* La sal kala namak le da a la veganesa el sabor parecido a la que lleva huevo. Se puede hacer sin ella pero yo os recomiendo que la uséis. Si no sabéis dónde comprarla, online podéis hacerlo aquí (es la marca que yo uso) o aquí.