mayonesa sin huevo

No sé a vosotrxs, pero a mí cuando entra la primavera me empiezan a apetecer tapas fresquitas, tipo ensaladilla rusa, con su patata, su zanahoria, sus guisantes y sus aceitunas verdes, bien empapuchá de veganesa, que es como la mayonesa de toda la vida pero sin huevo.

Recetas de veganesa hay cien mil. Yo hasta ahora la hacía con leche de soja, aceite de girasol, limón y sal, y la verdad es que sale buenísima y en casa nadie nota la diferencia con la que lleva huevo. Pero que me saliera buenísima no quita para que fuera suceptible de ser mejorada, que es justo lo que ha pasado desde que descubrí esta receta en uno de mis libros de cabecera, el Non-dairy evolution.

Lo primero que me llamó la atención fue la cantidad de ingredientes que iba a necesitar, que en vez de una salsa parecía que fuera a hacer una tarta. Pero como tenía todo lo que Conroy decía y como hasta ahora todo lo que he hecho siguiendo las recetas de este señor me ha encantado, decidí seguir religiosamente sus instrucciones. Lo que incluía, a ser posible, usar una procesadora en lugar de una batidora de mano. Y eso fue lo segundo que me sorprendió. Que mira que tengo el culo pelao de hacer veganesa con la batidora, como la hace mi madre, como la hacía mi abuela… pero a ver quién era yo pa’enmendarle la plana a un chef que escribe libros.

mise en place (o lo que es lo mismo, asegurarte de que tienes todos los ingredientes antes de empezar a cocinar)

Para lxs listxs que hayáis pensado “seguro que se le cortó”: enhorabuena, luego os doy vuestro premio 😉

El caso es que cuando apagué la Thermomix me encontré con una especie de yogur líquido que se parecía a una mayonesa como un huevo a una gallina y que para nada era lo que esperaba. Así que hice lo único que se me ocurrió en ese momento: pasé el mejunje a un tuper, lo guardé en el frigo, cogí una bolsa de patatas para emergencias y me fui a comérmelas a la cama, con mis gatos alrededor, que eso siempre ayuda.

Sin embargo, como, siendo realistas, gordiveganear en la cama no parecía que fuera a solucionar el tema de la veganesa líquida y tampoco la quería tirar, mientras comía patatas me puse a buscar trucos para ligar una mayonesa cortada. Y entre otros muchos encontré lo que decía este otro señor: “Lo único que tenemos que hacer es pasar la mayonesa cortada a otro recipiente  limpio – lo ideal es que sea una jarrita o una botella – y en el vaso de la mayonesa cortada, sin lavarlo ni rebañarlo echamos dos cucharadas de agua o leche templada, apoyamos la batidora y empezamos a batir a velocidad media durante unos 10 segundos, luego subimos y vamos agregando la mayonesa cortada poco a poco. Conseguiremos emulsionarla sin problema y, si por haber añadido agua nos quedase demasiado líquida simplemente tendremos que añadir un poquito más de aceite mientras seguimos batiendo hasta que tenga la consistencia que buscamos.

Y nada, en cuantito me acabé las papas, me fui pa la cocina y seguí su consejo. Y funcionó. Pude salvar la mayonesa que, además, estaba, como prometía, ESPECTACULAR.

¿Qué he aprendido de esto? Que Conroy será la hostia en verso (que lo es), pero mi abuela no lo era menos. Así que la próxima vez la haré como siempre: poniendo en el vaso de la batidora todo lo que no es aceite – con la leche de soja a temperatura ambiente-, encima el aceite, batidora abajo sin moverse, empiezas a batir flojito y, conforme vaya empezando a ligar, subiéndola muyyyyy lentamente.

Ingredientes.

  • 1/2 taza de leche de soja (*) sin endulzar y a temperatura ambiente (yo la uso casera).
  • 1 Cucharada + 1 cucharadita de zumo de limón.
  • 1 cucharadita de vinagre de manzana.
  • 2 cucharaditas de azúcar (yo uso integral).
  • 1 cucharadita de mostaza molida (*)
  • 1 cucharadita de sal fina de mesa.
  • 1 pizca de pimienta blanca (yo no tenía blanca y no le eché ninguna).
  • 1 pizca de pimentón dulce o de cayena (al gusto, yo usé pimentón de la Vera).
  • 1 pizca de sal kala namak (*)
  • 1 y 1⁄2 taza de aceite vegetal suave (yo usé de girasol).

(*) ver notas a pie de receta.

Procedimiento.

Pon todos los ingredientes excepto el aceite en el vaso de la batidora y bate unos 10 segundos (lo justo para que se integren).

Ahora puedes hacer dos cosas:

  1. tortilla sin huevo con mayonesa sin huevo. Gallinas felices son las que cuidan de sus pollitos.

    Dejando el brazo de la batidora donde está, apoyado en el fondo, verter todo el aceite sobre esa mezcla, muy suavemente, dejándolo resbalar sobre el lateral del vaso. Luego empezar a batir a la mínima velocidad posible sin mover la batidora del fondo hasta que la mezcla del principio vaya absorbiendo el aceite de la superficie. Cuando veas que ha empezado a emulsionar ya puedes ir levantando y bajando MUYYYY LENTAMENTE y sin parar la batidora, ayudando al resto del aceite a incorporarse poco a poco.

  2. Ir añadiendo el aceite MUYYYY LENTAMENTE al vaso, sin dejar de batir a velocidad mínima. Esto puede llevarte unos 3 minutos.

Cuando la veganesa esté perfecta, como la de la foto, la guardas en un tuper y al frigo. Luego te haces una tortillica con su cebolla y su pimientito, y se la pones por encima 🙂

Notas sobre los ingredientes:

* La leche tiene que ser de soja sí o sí. Otras leches vegetales no emulsionan adecuadamente.

* No omitas la mostaza molida. No sólo le añade sabor, también es un emulsionante natural y por tanto es esencial para que esta receta salga bien.

* La sal kala namak le da a la veganesa el sabor parecido a la que lleva huevo. Se puede hacer sin ella pero yo os recomiendo que la uséis. Si no sabéis dónde comprarla, online podéis hacerlo aquí (es la marca que yo uso) o aquí.

escalopes (veganos, ofkors).

Esta receta tiene dos pegas: 1. es (fácil pero) elaborada y 2. se parece tanto a un filete de carne (=murder) que da un poquito de mal rollo, la verdad.

Por otro lado: 1. están buenísimos, 2. si quieres enamorar con tu comida a un/a muggle, con estos escalopes lo vas a petar, 3. los ingredientes usados son de lo más normal (si eres vegan, claro) y se encuentran fácilmente y 4. pueden congelarse, por lo que puedes doblar las cantidades y congelar (sin nada de líquido y bien envuelto en film) para otro día.

escalopes-macerando

vampiros a mí… 🙂

Con las cantidades que he puesto salen ocho filetes finitos, como los de la foto, que con acompañamiento dan para unos cuatro platos. Salvo que seáis unxs ansias, como yo, entonces tendréis para tres. O para dos…  🙂

La receta original (que he tuneado) la he sacado del Seitan and beyond, de Skye Michael Conroy, un libro que a pesar de no traer fotos está muy bien. Curiosamente, si lo compráis en pdf sí trae fotos, con lo que podéis imprimirlo y encuadernarlo y en mi no solicitada opinión es mejor inversión que el original (porque te haces una idea de cómo quedan los platos).

Ingredientes

Secos:

  • 1 Taza de gluten de trigo.
  • 2 cucharaditas de cebolla en polvo.
  • 2 cucharaditas de ajo en polvo.
  • 1 cucharada de levadura nutricional.
  • pimienta negra al gusto.

Líquidos: 

  • 70 gramos de tofu prensado (yo compro y recomiendo mucho el que venden en ALDI, marca GUTBIO). Cuando lo batas se quedará líquido, no te preocupes 🙂
  • 1/4 Taza de agua.
  • 1/4 Taza de zumo de limón.
  • 1 Cucharada de tamari o de salsa de soja.
  • 1 Cucharada de pasta de miso blanco o shiromiso (yo compro ésta en un hiperoriente de Sevilla).
  • 1 Cucharada de aceite de oliva virgen extra.

Caldo para cocer los escalopes: 

  • 3 litros de agua con un par de pastillas de caldo vegetal o bien 1.5 litros de agua y 1.5 litros de caldo vegetal casero.
  • 1/4 Taza de tamari o salsa de soja.
  • 3 dientes de ajo machacados.

Procedimiento.

Sé que es cansino andar recordando siempre lo mismo, pero antes de nada asegúrate de tener todos los ingredientes que necesitas. Si no tienes limón, por ejemplo, puedes poner 1/2 taza de agua. Si no tienes levadura nutricional, no pasa nada porque no se la eches. Pero si no tienes gluten de trigo, como me pasó a mí ayer, vas jodidx. Menos mal que justo al lado de mi frutería hay una parafarmacia donde venden todas estas cosas mágicas que usamos lxs veganxs y en 5 minutos se me había pasado el agobio (ya tenía lista la mitad de la receta cuando me di cuenta de que estaba sin gluten).

Una vez comprobado que tienes todos los ingredientes, precalienta el horno a 180 grados. Y si quieres ir adelantando, deja preparada la olla donde en un ratito vas a cocer los filetes.

Ahora al lío…

Coge un bol grande y mezcla en él los ingredientes secos con unas varillas.

Trocea el tofu (puedes hacerlo a mano) y en una procesadora (o en un vaso de batidora potente), echa los ingredientes líquidos y dale caña hasta que tengas una mezcla líquida y cremosa. Si parte del tofu se va hacia los lados, baja con una lengua de silicona, devuélvelo a la mezcla y sigue batiendo/procesando. Yo lo hice con la Thermomix, empezando por una velocidad baja y subiendo hasta el 8. En 1 minuto, 2 a lo sumo, debe estar.

Ahora vierte la mezcla líquida sobre los ingredientes secos y mezcla todo muy bien. Luego, a mano, amasa un par de minutos o tres hasta que esté todo muy bien integrado.

Haz un bloque y córtalo en dos partes iguales, éstas en dos cada una, y aquéllas en otras dos: ea, ya tienes 8 trozos. Ahora coge cada trozo y aplástalo un poco con la mano y a continuación pásale el rodillo para extenderlo, haciendo que quede fino y flexible. Si ves que te cuesta o que se rompe (no debería), igual es que está muy seco; a mí me pasó con la primera mitad de masa que trabajé, y con la segunda lo que hice fue humedecerme las manos e hidratar así la masa que estaba trabajando. Tú mismx irás viendo si necesita más o menos humedad. Cuando esté elástica y al pasarle el rodillo no se rompa y al levantarlo no se encoja, es que está perfe ;).

escalopes-horno

cuando salen del horno quedan como suela de zapato, pero tranquis, luego se ablandan al cocer

Cuando tengas los 8 filetes hechos, colócalos en la bandeja del horno sobre un papel vegetal y mételos unos minutos a 180. Dependiendo de lo finos que los hayas hecho, bastarán 10 ó 20, lo justo para que se cree una capita protectora por fuera para que a la hora de cocerlos no se conviertan en una esponja. Yo la segunda tanda, que fueron los que me salieron bien y estaban muy finitos, los puse menos de 10 minutos.

Mientras se hacen, ve poniendo a hervir el caldo de cocción que habías dejado preparado.

Esto es MUY IMPORTANTE: si quieres una textura homogénea, como la que queda cuando haces seitán al vapor, tienes que asegurarte de que una vez que eches los filetes al agua, ésta no hierva en ningún momento. Para eso baja el fuego al mínimo o incluso usa el más pequeño que tengas, al mínimo. Deja que se hagan 20 minutos, destapados, pero asegúrate de mover de vez en cuando para que los que quedan arriba también estén cubiertos. Yo lo hice poniéndoles encima un colador de espaguetti, de modo que servía de peso y los escalopes quedaban sumergidos todo el rato, pero sin tapar (por los agujeros).

Pasados esos 20 minutos, apaga el fuego y déjalos reposar en el mismo líquido de cocción hasta que se enfríen. Cuando los saques, puedes dejarlos en un tuper con el mismo líquido de cocción o bien aliñarlos. Yo suelo dejarlos con AOVE, zumo de limón, un poco de sal, orégano (o cualquier otra hierba) y un montón de ajo fresco laminado.

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escalope vegano con patatas panaderas y chimichurri

Puedes hacerlos a la plancha y acompañarlos de patatas panaderas con un poquito de chimichurri.

Están increíbles. Y lo más importante, ningún animal ha sido asesinado para que te los comas ❤

So go fucking vegan, hombre ya! 🙂

mantequilla (receta de S. M. Conroy)

Nunca he sido mucho de mantequilla, la verdad, pero de higos a brevas me apetece una tostadita y en algunas recetas se usa para pochar cebolla y otras verduras. Sólo por eso solía tener siempre una terrina de margarina de ésa industrial en el frigo. Luego me enteré de toda la movida con el aceite de palma y empecé a leer las etiquetas, ya no sólo para asegurarme de que lo que fuera no llevaran nada de origen animal, sino para evitar comprar productos con palma. Fue así como me di cuenta de dos cosas: la primera, que casi todo lo que lleva aceite, lleva palma; la segunda, que encontrar una margarina vegetal sin nada de palma en supermercados normales era poco menos que imposible. Así que decidí buscar una receta y hacerla yo.

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se ve muy blanca y brillante porque saco unas fotos de mierda

De entre mis dos opciones principales, a saber, Miyoko y Conroy, opté por el segundo. Curiosamente esta receta no es de su libro Non dairy evolution, sino del Seitan and beyond (pág. 27). La receta de Miyoko la tenéis en el blog de Olga.

Si decidís hacerla, veréis que no tiene mucha ciencia. Ninguna en realidad. Medir, mezclar, procesar y refrigerar. Con tener todos los ingredientes y una procesadora o una batidora potente, basta.

Por ponerle una pega, sale demasiada cantidad, unas dos tazas, que es casi medio litro de mantequilla. Lo que yo he hecho es dejar parte fuera y el resto cortarla en bloques, envolverla muy bien en papel film y congelarla. Congelada aguanta hasta 3 meses y para usarla sólo tienes que sacar 1 bloque y dejar a temperatura ambiente (o en el frigo si es verano) un rato antes de usarla. En el frigo, siempre bien cubierta, aguanta hasta dos semanas.

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untada y fundiéndose con el pan

He puesto enlaces en los ingredientes que no venden en supermercados, por si no sabéis dónde comprarlos.

Ingredientes.

  • 1 Taza de aceite de coco refinado (no, no vale aceite sin refinar; salvo que quieras que sepa y huela a coco, claro, entonces sí).
  • 1/3 Taza de aceite suave (yo usé de girasol).
  • 2/3 Taza de leche de soja sin edulcorar. También vale la leche de almendras.
  • 2 Cucharadas + 2 cucharaditas de lecitina de soja.
  • 1 cucharadita de azúcar (yo uso integral ecológica).
  • 1/2 cucharadita de ácido láctico en polvo (puede sustituirse por 1 cucharadita de vinagre de manzana o de zumo de limón; yo usé limón porque el puto ácido láctico sólo lo encuentro líquido).
  • 1/2 ó 1 cucharadita de sal fina (al gusto, como si no le echas; yo le eché 1).
  • 1 cucharadita de levadura nutricional.
  • 1/2 cucharadita de xantana gum o de guar gum (yo usé xantana).

Preparación.

Antes de nada, asegúrate de que tienes todos los ingredientes en las cantidades necesarias. Ahora prepara el molde donde la vayas a guardar. Puedes usar uno de silicona (en cuyo caso tendrás que cubirlo con film trasparente) o un tuper con tapa. Yo uso un tuper que forro con film transparente grueso (del que venden en Mercadona) para desmoldar mejor. Es importante que te asegures de que el molde es de al menos medio litro, ya que salen 2 tazas de mezcla. Otra opción, más cómoda seguramente, sería usar cubiteras de hielos grandes, de modo que quede directamente porcionada.

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¡palma-free, señorxs! está to güena 🙂

Salvo que hagas esta receta en julio en Sevilla, empieza derritiendo el aceite de coco para medir la taza que te hace falta. Yo lo hago al baño María. Si derrites más de la cuenta, no te preocupes; en un rato habrá solidificado de nuevo.

Ahora en un bol mezcla el aceite de coco con el de girasol y reserva.

En otro bol, mezcla el resto de ingredientes. Ten cuidado de no olvidar ninguno. A mí se me olvidó echar el limón y me di cuenta cuando acababa de verterla en el molde para que enfriara, así que tuve que volver a pasar la mezcla a la Thermomix, añadirle el limón, procesar y volver a guardar.

Ahora agrega a los aceites el resto de ingredientes que tienes mezclados. Integra un poco con unas varillas. Ya puedes verter la mezcla en la procesadora y, empezando por una velocidad bajita, ve subiendo hasta meterle mucha caña. Para, baja con una lengua de silicona lo que se haga subido a los laterales de la Thermomix (o el procesador que tengáis) y procesa unos segundos más hasta tener una masa homogénea y densa. Vierte la masa en un tuper con tapa y refigera durante 2 ó 3 horas antes de usarla.

Luego lo típico, úntala en un buen pan, foto y a instagram con el tag #GoVegan 😛

queso Colby (receta de S. M. Conroy)

Ya sé que estoy muy quesera últimamente pero… un momento, ¿iba a justificarme por subir muchas recetas de queso? No, no…

Empiezo de nuevo.

Ya sé que estoy muy quesera últimamente. Si alguien quiere que le firme algún queso, que me escriba a kissthecook269@gmail.com, que se lo dedico 🙂

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queso tipo cheddar recién hecho

El caso es que en la última semana me he jartado (sí, sé que es con h, no seáis jartibles) de mirar fotos de los libros del tal Conroy en el grupo de feis del que os hablaba en la entrada anterior. Y cuantas más fotos miraba, más experimentos quería hacer. Que yo otra cosa no, pero antojadiza…

Si no los he hecho ha sido por dos motivos. El primero, que he estado bastante liadilla cocinando para un par de amigas que no iban a poder preparar nada para nochebuena y no querían ser las únicas que no tuvieran nada especial que comer esa noche. El segundo, que mañana me voy a Edimburgo (¡SÍIIII!) y liarme a hacer quesos para que se mueran de asco en el frigo y tener que tirarlos cuando llegara, como que no.

Hasta que esta misma mañana, mientras ojeaba el Seitan and beyond, me he encontrado con una receta de queso que parecía que estaba lista en menos de 10 minutos y para la que tenía todos los ingredientes, hasta la goma xantana (único ingrediente raro), que compré hace tiempo en esta página y aún no había usado, y que, imagino, es lo que hace que este queso sea tan elástico. Y como no me iba a quedar tranquila hasta que no lo probara y tengo la misma fuerza de voluntad que una ameba, pues eso… 🙂

Se trata de un queso tipo cheddar, que funde y que se estira cuando lo metes entre dos rebanadas de pan calientes y le das un bocao. Vamos, que es un queso ideal para sandwiches. Además la receta no puede ser más sencilla. La única dificultad está en tener todos los ingredientes, incluyendo ésos que salvo que vivas en Madrid o Barcelona sólo encuentras vía internet, pero que si vas a hacer quesos veganos a menudo son una inversión.

Ingredientes

  • 3/4 taza de yogur de soja sin edulcorar.
  • 1/4 taza de aceite de girasol (o algún otro aceite que sea lo más neutro posible).
  • 3 Cucharadas de almidón de tapioca.
  • 2 Cucharadas de levadura nutricional.
  • 1 Cucharada de pasta de miso blanco.
  • 1 Cucharada de pasta de tomate concentrado.
  • 1/4 de cucharadita de mostaza molida (la especia, no la salsa).
  • 1/4 de cucharadita de cebolla en polvo.
  • 1/4 de cucharadita de sal fina.
  • 1/4 de cucharadita de goma xantana en polvo.

Procedimiento

La dificultad de este queso es cero.

Empieza por dejar preparado el recipiente donde vas a guardarlo. Yo suelo usar o un tupper o una cazuelita de barro, cualquiera de los dos forrados con papel film.

Ahora sólo tienes que mezclar todos los ingredientes, batirlos con una batidora de mano durante un minuto y poner la mezcla a fuego bajo, sin dejar de remover durante unos 5 minutos, hasta que tengas una masa viscosa y brillante que se despega de las paredes de la sartén.

Llegados a ese punto, lo retiras del fuego y lo viertes en el recipiente que hayas preparado para ello. Luego lo dejas enfriar a temperatura ambiente y ya puedes guardarlo en el frigo envuelto en papel film. Si haces esto verás que se endurece, pero cuando se calienta, por ejemplo, metiéndolo entre dos panes en la sandwichera, volverá a fundir.

Otra opción es no esperar a que se enfríe y untarlo en pan recién tostado según lo retiras del fuego, que como podéis imaginar es lo que he hecho yo, que no puedo ser más ansias.

Para otra vez que lo haga, creo que voy a echarle un poco más de sal, porque para mi gusto estaba un pelín sosillo. Pero si lo haces por primera vez, te recomiendo que sigas las proporciones que vienen en la receta original y ya si eso le añades sal directamente.

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La foto es tan cutre que me da vergüencita subirla, pero de momento es lo que hay. El queso estaba templado. Imagináoslo calentito… 🙂

camembert (receta de S.M. Conroy)

La receta que voy a subir hoy es prácticamente calcada a la que tienen en su blog los chicos de Dimensión Vegana, probablemente porque ellos también la hayan sacado del libro The non-dairy evolution cookbook, de Sky M. Conroy. Os lo digo ya por si al leerla os suena de algo. La mía, ya os lo digo, sí está sacada de ahí y como lo que he hecho ha sido traducirla, me parece que lo mínimo es nombrarlo… pero oye.

camembert-s-m-conroy

camembert siguiendo la receta de S. M. Conroy

Sé que hay otra receta de camembert en este blog, la de Miyoko. Y no está mal, o no la habría subido, pero es infinitamente más elaborado de hacer y además lleva base de anacardos, que hay a quien le gusta y hay a quien no. A mí, así en general, los quesos hechos a partir de anacardos me dejan bastante tibia, prefiero los que llevan base de yogur o de leche. Éste lleva base de leche y aunque es cierto que a camembert no sabe, por la sencilla razón de que no lo es, para alguien que eche de menos el queso no es un mal sustituto. Además de pinta queda estupendo, por si queréis llevarlo a alguna comida familiar o con amigxs. Y con una mermelada de frutos del bosque tiene que estar que te cagas. Y hecho en moldes individuales pequeñitos, tipo éste o este otro, y luego empanados y fritos, ya ni te cuento…

Volviendo al The non-dairy evolution cookbook – probablemente el libro de cocina más soso de la galaxia-, una cosa que tiene que me gusta mucho es que al comienzo de cada apartado, según la clase de queso que vaya a hacer, viene un tutorial que vale como guía para todos los de ese tipo. Luego las particularidades de cada uno las da en la receta correspondiente. Mi idea es traducir y subir sus tutoriales en cuanto tenga tiempo, pero de momento voy a dejar por aquí la receta del camembert, que me consta que hay gente a la que le corre prisa tenerla 🙂

Para quienes sepáis inglés y echéis de menos el queso, os recomiendo que os compréis el libro, así, como inversión. En cuanto a la ausencia de fotos – que es lo que hace un poco mierder-, por suerte, existe un grupo de Facebook llamado The Gentle Chef (que es como se hace llamar el nota en cuestión y como se llama también su blog) donde gente que lee sus libros y hace sus recetas, las comenta y sube fotos, lo cual es BIEN porque así te puedes hacer una idea de cómo quedan.

Ventajas de este camembert vs. el de Miyoko:

  1. Se hace en un momento y dejándolo reposar 8 horitas ya puedes ponerlo sobre pan recién tostado e hincarle en diente.
  2. Al no llevar anacardos, es más barato. Además, si no te gustan los quesos con base de anacardos, es una ventaja más, porque éste no lleva.
  3. La textura es más parecida a la del camembert que todxs conocemos.

Cosas que necesitarás para esta receta:

  1. Medidores en condiciones (juego de tazas y de cucharas). Esto es como la repostería, las proporciones son las que son por algo.
  2. Sartén antiadherente.
  3. Varillas de silicona para no cargarte la sartén o pala de madera. Yo soy más de varillas.
  4. Batidora de mano y su vaso correspondiente.
  5. Un recipiente en el que darle forma. Yo uso una cazuelita de barro, previamente forrada con un trozo de papel film.
  6. Veinte minutos de tu tiempo.

Y dicho toooooodo esto:

Ingredientes (para un queso de unos 400 ó 450 ml)

  • 1 y 1/3 Taza de leche de soja sin edulcorar, si la haces tú mismx, mejor.
  • 1/4 Taza de almidón de mandioca + una cantidad indefinida para empolvar el queso. Yo uso la de marca Yoki, que venden en Carrefour. La  hay dulce y agria, para este queso imagino que la agria es la suya, aunque yo la que tengo es la otra.
  • 1 y 1/4 cucharadita de carragenato Kappa en polvo (si pincháis en el enlace podéis ver dónde lo compro yo). Si no encontráis, podéis sustituirlo por 2 cucharaditas y media de agar en polvo (recordad que 1 medida de carragenato en polvo = 2 medidas de agar en polvo), pero entonces no fundirá, porque mientras que el carragenato es reversible, el agar no lo es. Si lo haces con agar, te recomiendo que apartes media tacita de café (como medida) de leche y lo mezcles bien antes de añadirlo al resto.
  • 1 Cucharada de miso blanco.
  • 1 Cucharada de levadura nutricional.
  • 1 cucharadita de sal fina de mesa no yodada.
  • 1/2 Taza de aceite de coco refinado. Si usas un aceite “bueno”, sin refinar, el queso sabrá a coco, y no es lo que quieres, créeme.
  • 1 cucharadita de aceite aromatizado a la trufa. Esto es una pijada pero le da un toque, así que si tenéis, echádselo. Si no no pasa absolutamente nada.
  • 2 gotitas de aroma de queso (opcional pero recomendable, pinchad en el enlace si no sabéis dónde encontrarlo).
  • 2 cucharaditas de vinagre de manzana.

Preparación

Antes de empezar a mezclar y demás, asegúrate de tener a mano todos los ingredientes que vas a necesitar y si es posible, mide y reserva.

Prepara el molde donde lo vayas a hacer. Mi recomendación es que lo forres con papel film resistente (yo lo compro en Mercadona) y lo dejes aparte.

Ahora echa en un vaso de batidora los tres primeros ingredientes: la leche, el almidón y el carragenato (o el agar), mezcla bien con una cuchara y luego bate un poco con la batidora. El mezclar con la cuchara primero es para que toda la harina no se quede pegada, hecha un mazacote, en las cuchillas de la batidora.

Añade a esa mezcla el miso, la levadura nutricional, la sal y el aroma de queso, y vuelve a batir un poco para que se integre bien. Yo suelo sacar un poco de la mezcla anterior (leche+almidón+carragenato)  en una tacita de café y disuelvo ahí el miso. Luego lo añado, ya mezclado, al resto.

Derrite el aceite de coco (si está solidificado). Puedes hacerlo al baño María o al micro, entre 30 segundos y 1 minuto a potencia máxima. Mide la media taza una vez que esté liquido y agrega a la mezcla anterior, junto con el aceite de trufa. Bate unos segundos. Si no se integra bien, no te preocupes, es normal.

blandiblup2

demasiado normales hemos salido algunxs…

En una sartén antiadherente vierte ahora la mezcla, ponla a fuego bajo y no dejes de mover, suavemente, pero asegurándote de que toda la mezcla va integrándose. En unos 5 ó 6 minutos habrá espesado bastante, habrá homogeneizado y tomando un aspecto brillante y viscoso, tipo blandiblup (dejo foto para la muchachada, que no sabrá de qué coño hablo), y lo más importante, al moverlo se despegará con facilidad de las paredes de la sartén.

Si, por lo que sea, notas que el aceite empieza a separarse del resto, es señal de que tienes el fuego demasiado alto y eso ha roto la emulsión. En ese caso, retira la sartén del calor y vuelve a mezclar con las varillas. Si aun así no se integra, añade un poco de leche y sigue intentándolo. Yo lo hice a fuego bajo, sin dejar de mover, y no tuve ningún problema.

Cuando veas que tiene la consistencia de la que te hablaba antes, retira la sartén del fuego, añade el vinagre y haz que se integre bien tirando de varillas. Ya está listo para verterlo en el molde que dejaste preparado.

Ahora deja que se enfríe a temperatura ambiente, unos 30 minutos. Luego mételo al frigo, sin cubrir, durante 8 horas. Cuando lo saques, quita el papel film y empolva el queso por todos lados con harina de yuca (la cantidad que necesites), creando una capa blanca alrededor. Ahora vuelve a meterlo en el frigo otras 8 horas, esta vez sobre una superficie en la que el queso pueda respirar lo máximo posible (lo ideal sería sobre una rejilla), con la parte que las primeras 8 horas estuvo mirando hacia arriba, esta vez mirando hacia abajo.

Y ya está. Cuando lo saques, corta el trozo que te vayas a comer y déjalo un rato a temperatura ambiente, como harías con cualquier otro queso. Luego tuéstate un pan que esté rico y ponle una buena cuña encima.

Este queso se puede untar y fundir, y se conserva en el frigo en una bolsa de plástico de esas para cogelar, o envuelto en papel film. En el libro no pone cuánto aguanta, pero una semana mínimo. Aunque si te dura tanto es que no te ha gustado mucho, así que casi que daría igual.

* Subiré más fotos cuando haga con luz natural, pero de momento os dejo la de mi gordidesayuno de esta mañana 🙂

** ¡Muchas gracias, Karyne, por la corrección! 🙂