quinua con cosas verdes

quinua con cosas verdes, queso y nueces

Efectivamente, el nombre de este plato no está sacado de ninguna guía Michelín, pero cuando lo hago y viene mi hija del instituto preguntando qué vamos a comer ese día, responderle “quinua con cebolla, puerro, judías verdes, espárragos, calabacín, brócoli y edamame” me parecería darle demasiada información. Así que al final se le quedó “quinua con cosas verdes”; que viene a ser como cuando tu madre se pasa 9 meses pensando qué nombre te pondrá y al final todo el mundo te acaba llamando illo cabesa.

Anyway, y aunque ya os he hecho un spoiler que te cagas desvelando los ingredientes, voy a compartir el truco que me dio mi amiga Karolina Barsallo en su día, para que la quinua quede riquísima y no amargue.

Ingredientes.

  • Verdura (la que quieras, todo es opcional, pero la que yo echo es)
    • 1 puerrro.
    • 1 cebolla.
    • 1 manojo de judías verdes redondas (como 200 gr. o así).
    • 1 manojo de espárragos verdes.
    • 1 calabacín verde o blanco (pequeño).
    • 1 brócoli pequeño.
    • unos 200 gr. de edamame en vainas.
  • 1 taza de quinua (*).
  • 2 tazas de agua filtrada.
  • AOVE.
  • Sal.
  • Pimienta negra recién molida (opcional).
  • Caldo de verdura en polvo (opcional).
  • Nueces picadas o algún otro fruto seco crudo (opcional).

Preparación.

Preparar la quinua.

lavando la quinua

El truco no es otro que… (redoble de tambor) lavarla muy bien. Y con lavarla muy bien me refiero a MUY MUY BIEN. Lo que yo suelo hacer es ponerla en un bol grande, de cristal, cubrirla bien de agua y dejar que se vaya al fondo. Habrá granos que queden flotando formando grupitos, pero no te preocupes, cuando los hundes un poco con la mano, se van al fondo también. Metes la mano y la mueves, como si estuvieras jugando con la arena de la playa, y verás que el agua se enturbia bastante. Luego te pones a preparar la verdura, y entre cortar una y otra, cambias el agua. No hace falta que la cueles, con que tires el agua con cuidaíto de que no quedarte sin quinua, vale; luego le echas más agua, haces lo mismo de antes (hundir los grupitos flotantes que haya), mover con la mano y dejar reposar mientras vas picando más verdura. Yo suelo hacer esto 4 ó 5 veces, hasta que tengo toda la verdura lista. El agua del final no sale transparente pero sí bastante clara comparada con la del principio. Esa última vez escurre todo lo que puedas, puedes usar un chino (colador) o un colador normal poniendo una tela quesera para que la quinua no se te vaya por los agujeros, ya que es bastante pequeña.

Preparar la verdura.

quinua con cosas verdes, detalle

Esta parte no tiene mucha ciencia… Coge la verdura que quieras ponerle, pela o lava la que haya que pelar o lavar y córtala muy chiquitita. O no. Yo la corto así porque me gusta cómo queda y porque aunque se tarda un poquillo más, se hace antes. Luego la vas sofriendo en una sartén grande – date cuenta que además de la verdura, tiene que caber la quinua- empezando por la cebolla y el puerro y añadiendo el resto de verduras excepto el edamame.

También hay verduras, como los espárragos, las judías verdes y el brócoli, que puedes precocinar si tienes microondas y un estuche de vapor de Lekue (yo uso éste). Una vez precocinada, la cortas y la añades a la sartén para que termine de hacerse con el resto de verduras. En el caso de los espárragos, dejad las puntas lo más intactas posibles para que al servirlo luzcan más 🙂

En un cazo aparte, ve cociendo el edamame (en el estuche de Lekue no queda guay, mala suerte) con un buen puñao de sal. Cuando esté, enfríalo para poder sacarlo de las vainas y añádelo al resto de verduras.

Terminar el plato:

Una vez que toda la verdura está sofrita y blandita, cuela bien la quinua y añádela a la sartén. Rehógala un poquillo, mezclando bien con las verduritas, añade agua y, si quieres darle más sabor, una cucharadita de caldo de verdura en polvo (yo uso éste). Baja el fuego al mínimo, corrige de sal y listo.

Ya sólo queda dejar que se consuma el agua y la quinua estará hecha.

Si cuando la sirvas, le añades un poco de pimienta negra recién molida, parmesano rallado de Violife (o cualquier otro queso vegano que te guste) y unas nueces, mal no le va a venir.

(*) aunque en una de las fotos la quinua que hay es de tres colores, de la marca Quinoa Real, desde que leí éste y otros artículos sobre el tema, intento no comprar quinua que no sea de origen local.

 

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albóndigas de alubias blancas con salsa de cebolla.

Si eres de les que este año se han propuesto llevar un modo de vida más ético sacando a los animales de tu plato, esta receta es ideal para empezar a cocinar vegano, y lo es por varias razones:

  1. Porque prácticamente no hay ingredientes de esos raros que usamos nosotres (y que usarás tú de aquí a nada) y los que hay se encuentran ya muy fácilmente en mil sitios.
  2. Porque como verás es muy fácil de hacer.
  3. Porque es un plato bastante completo nutricionalmente hablando y fácil de comer si, como yo, te acabas de poner braquets a la vejez.
  4. Porque es fácilmente porcionable y se puede congelar.
  5. Porque están buenísimas 🙂

La receta original de las albóndigas la saqué del libro que me compré hace un año cuando estuve en Edimburgo y con el que acabó cargando Nacho el resto del día, porque los libros en papel y en tapa dura, cuando llevas un ratito andando, pesan. Como es el caso de éste: Eat like you give a fuck. Pero qué le voy a hacer, a mí eso de leer en ebook me parece una modernez; yo soy de libros-libros, de los que tienes que tener cuidaíto de que no les caiga nada si te los llevas a la cocina y de los que acaban llenos de marcadores señalando tooooodos esos platos que quieres probar.

Yo le añadí la avena porque me pareció oportuno y la verdad es que, una vez pasadas por el horno, de textura quedaron geniales, pero podéis no echársela si no queréis, porque la original no lleva. Por supuesto, le podéis añadir o quitar las especias que os dé la real gana, igual que podéis pasar de la salsa de soja si tenéis algún problema de hipertensión y os lo tomáis en serio, no como una que yo me sé…

Ni una sobró en mi casa. Hasta a mi hija, que es muy fan de las albóndigas de carne que le hacen sus abuelas cuando va a sus respectivas casas, le encantaron. A ésta la veganizo yo como que me llamo Gema.

Si las hacéis, me contáis, porfa, que me hace ilusión una mijita de feedback 🙂

Ingredientes:

  • 3 Tazas de alubias blancas cocidas. Si son de bote, viene a ser un bote de los de 500/600 gr.
  • 2 cebollas medianas (1/4 Taza para las albóndigas y el resto para la salsa, ojo).
  • 3 dientes de ajo.
  • 1/2 Taza de pan rallado.
  • 1/4 Taza de levadura nutricional.
  • 1/4 Taza de copos de avena finos.
  • 2 Cucharadas de AOVE.
  • 1 Cucharada de salsa de soja.
  • 1 cucharadita de ajo en polvo.
  • 1 cucharadita de orégano seco.
  • 1 cucharadita de tomillo seco.
  • 1 cucharadita de albahaca seca.

Para la salsa.

  • La cebolla picada que no usaste antes.
  • Margarina o AOVE para pochar la cebolla (la que necesites).
  • Vino blanco vegano.
  • 3 cucharaditas colmadas de harina de arroz.
  • Agua filtrada.
  • 1 Cucharada de salsa de soja.
  • 1/2 cucharadita de caldo granulado de verduras (yo uso éste).
  • Pimienta negra molida.
  • Tomillo seco (o cualquier hierba que te guste a ti)

Preparación. 

Pica las cebollas en una picadora o a mano, pero asegúrate de que queda muy pequeñita. Mide 1/4 de taza para las albóndigas y reserva el resto para la salsa.

Pica los ajos muy chiquititos. Tanto el ajo como la cebolla van a ir crudos a la masa.

albóndigas de alubias blancas

albóndigas listas para entrar en el horno

Cuela las alubias del bote (si las has usado ya cocidas) y enjuágalas un poco. Yo les quité el exceso de aquafaba del principio, pero no las enjuagué todas porque la aquafaba hace las veces de huevo. Si las has cocido tú, añade si quieres una cucharada o así del líquido de cocción (una vez frío) a las judías. Ahora bátelas en una batidora de vaso  o en la Thermomix hasta que quede una pasta fina, tipo hummus. Si queda alguna alubia entera o algunos trozos, no pasa nada.

En un bol grande, mezcla todos los ingredientes (recuerda que de cebolla sólo tenías que echar 1/4 taza) y haz que se integren usando las manos. La masa estará pegajosa, pero no pasa nada. Una vez que esté todo bien mezclado, déjala reposar unos 15 minutos. Mientras reposa, precalienta el horno a 200ºC dejando fuera la bandeja con un papel vegetal para ir colocando las albóndigas en ella.

Ahora ve cogiendo un poco de masa con las manos, dándole forma de albóndiga y colocándola sobre la bandeja. Cuando las tengas todas (te saldrán unas 30), échate un poco de AOVE en la palma de las manos – recién lavadas y secas – y repasa cada bola. Quedarán con la superficie lisa y engrasada. Cuando el horno esté caliente, mételas y déjalas 15 min. Saca la bandeja, dale la vuelta a cada albóndiga (y si hace falta y no te achicharras, dales forma si se han quedado demasiado aplastadas y las quieres redonditas) y déjalas otros 15 min.

albóndigas de alubias blancas con salsa de cebolla

albóndigas de alubias blancas con salsa de cebolla

Mientras las albóndigas están cogiendo color en el horno, ve haciendo la salsa. Pon en una sartén, preferiblemente antiadherente, la cebolla picada que no usaste para las albóndigas y una nuez de margarina vegana o un chorrito de AOVE, lo que más coraje te dé. Cuando la cebolla esté dorada y blandita, añade un buen chorreón de vino blanco vegano (opcional, si no puedes/quieres, no se lo eches), sube el fuego y deja que se evapore. Ahora añade la harina de arroz y mezcla muy bien con la cebolla. Quedará como una pasta; no te preocupes, es normal. A poquitos, ve añadiendo agua a esa pasta, de forma que vaya quedando una especie de salsa espesa, sin dejar de remover. Deja de añadir agua cuando tenga la consistencia que quieres. Al final, añade el caldo granulado de verdura, la salsa de soja, la pimienta negra molida y el tomillo (o la hierba que quieras echarle) y remueve muy bien

Cuando hayan pasado los 30 minutos de horno, saca las albóndigas y sírvelas con la salsa y unas patatillas fritas, y a disfrutar 🙂

 

 

sopa reconfortante de tomate y garbanzos.

Winter is coming.

winter is coming

Bueno, vale, primero tendrá que pasar el otoño… pero cuando vives en Sevilla, donde el verano dura 6 meses, después de la primera noche de septiembre en que te echas la sábana de arriba están más que justificadas las ganas de sopa.

Yo reconozco que amo la sopa. Así, como concepto. Porque las sopas vienen con el frío, como las castañas asadas, los guisantes frescos, el pijama pa estar viendo series en el sofá y las patatas fritas de la Feria de las Naciones (que en realidad se llama “Festival” pero en mi casa la llamamos como nos parece). Y dentro de todo el amor que les tengo, ésta y la de cebolla son mis favoritas.

La receta en la que está basada esta sopita venía en uno de esos libros que me compré por 2 euros cuando me separé y me dio el siroco de aprender a cocinar, aunque luego apenas lo abrí para mirar las fotos. “Rápido y fácil” se llama (y doy fe de que hace honor a su título), por si algunx lo tenéis. Yo le he añadido algunas cosas y he obviado otras (como la pasta de tomate y las espinacas frescas).

Y sí, si la pinta ya es espectacular, esperad a probarla 🙂

Ingredientes. 

  • 2 puerros grandes ó 3 medianos.
  • 1 calabacín (verde) grande ó 2 pequeños (blancos o verdes).
  • 3 ó 4 zanahorias pequeñas.
  • 2 dientes de ajo grandecitos.
  • 1 cucharadita de comino molido.
  • 1/4 cucharadita de ají en escamas.
  • 1 hoja de laurel.
  • 1 bote de garbanzos cocidos (400 gr.) o el equivalente en garbanzos cocidos por ti mismx.
  • 800 gr. de tomate triturado.
  • 850 ml. de caldo vegetal (yo echo 850 ml. de agua filtrada + 2 cucharaditas de este caldo concentrado).
  • sal y pimienta negra molida (al gusto de cada unx).
  • AOVE.

(*) como verás, las cantidades de verduras son orientativas. Si no te gusta alguna de ellas o crees que le vendría bien echarle otras (como berenjena), haz lo propio y añádelas junto con el puerro.

Preparación.

Lava y corta la parte blanca de los puerros en rodajas no muy gruesas. Lava los calabacines sin quitarles la piel y córtalos en dados no muy grandes. Pela las zanahorias y córtalas en rodajas finitas. Pela y chafa los dientes de ajo y córtalos pequeñitos.

sopa reconfortante de tomate y garbanzos

En una olla mediana-grande pon el puerro, el calabacín y la zanahoria con un chorrito de AOVE a fuego bajo. Agrega el comino, mueve y deja que se hagan durante unos 10 minutos.

Mientras, escurre y lava los garbanzos (si son cocidos de bote). Ahora échalos a la olla junto con el ajo, el laurel, el ají, el tomate triturado, el caldo vegetal y un poco de sal y pimienta.

Mueve todo y ponlo a fuego fuerte hasta que hierva. Entonces baja el fuego y deja que cueza semi tapado durante unos 10 minutos más.

Corrige de sal y pimienta y ya puedes servirla.

Esta sopa se puede congelar y en el frigo, guardada en un buen tuper, aguanta perfecta una semana.

 

despensa vegana

Ser vegana es que es muy caro, me decía hace poco una amiga para justificar que ella no lo era. O para escucharme, la verdad es que ya no lo sé, porque mira que yo no quiero ser una preachy vegan asshole – o lo que es lo mismo, una vegana coñazo de esas que te dan la chapa con el tema-, pero a veces me lo ponen tannn difícil…  Así que antes de seguir con este post, aclararé una cosita: ser veganx no es caro. O por lo menos no es más caro que ser omni. Ya depende de lo que te quieras gastar.

bajando a la playita en un amanecer con niebla

La despensa básica de una persona vegana que cocina -porque tener algo procesado pa un avío, mira, pero comer todo procesado, aparte de ser poco saludable, sí encarece el tema bastantillo- consiste, así en letras gordas, en harinas, cereales (arroz, quinua, avena, etc.), legumbres, frutos secos, semillas, especias, aceite, vinagre, salsa de soja, leches vegetales, tofu/tempeh/soja texturizada, frutas y verduras.

Teniendo un poquito de cada grupo, podéis hacer prácticamente de todo, congelar y tener comida preparada para toda la semana. Sólo es cuestión de organizarse. Palabrita.

En esta entrada no voy a poner ninguna receta, pero voy a compartir una lista de mis básicos en la cocina, diciéndoos dónde los compro (podéis pinchar en cada enlace) por si os sirve de ayuda. Muchos de ellos son productos que podéis encontrar en grandes superficies, como el Carrefour, Mercadona o ALDI. Otros podéis comprarlos online o buscarlos en herboristerías. Ni que decir tiene, fruta y verdura siempre mejor si las compráis según las necesitéis y en la frutería de vuestro barrio, bolsa de tela al hombro; así incentiváis el pequeño comercio, veis realmente lo que os lleváis y evitáis embalajes absurdos.

Inciso: a la hora de ponerme a escribir estuve barajando 2 opciones: poner lista de ingredientes y dónde compraba cada cosa, o lista de sitios y qué cosas compraba en cada uno. Al final he optado por la segunda, que la veo más práctica porque así, sobre todo si estáis empezando, podéis dedicar la mañana del sábado a hacer compra yendo a cada sitio a tiro hecho, como hacemos nosotrxs.

puesta de sol en Cortadura, Cádiz

En Carrefour, que imagino que es un sitio al que todxs tendréis acceso, tienen una línea de productos Eco llamados EcoCesta que molan mucho. Yo suelo comprar ahí los copos de avena suaves (que uso para hacer milanesas, albóndigas, hamburguesas y mil cosas más), y la soja texturizada fina, que uso para la boloñesa, albóndigas, hamburguesas, o simplemente para saltearla con verduritas y especias cuando no tengo nada preparado. Tienen otra soja texturizada fina, de otra línea llamada NaturCesta, que también es una marca blanca de Biogran, pero ésa me gusta bastante menos. También tienen muchas de las harinas básicas que compro (arroz, maíz, trigo integral); vamos, menos la de trigo normal, todas.

La harina de trigo, que es la que más uso, y este muesli que no está nada mal, los compro de la línea Bio.

Luego está la línea Naturcesta de la que compro el gluten de trigo, un básico en la despensa vegana salvo que seas intolerante al gluten, y que uso para hacer seitán, escalopes y demás. Hace un par de años, cuando empecé a cocinar, lo compraba al peso en Red Verde, una tienda de barrio de Sevilla, pero entre que me pilla a tomar por culo y que alguna vez he ido y no tenían, he acabado optando por éste. Y la verdad es que me gusta mucho.

Además, compro allí la famosa harina Yolanda, con la que hago el no huevo para tortillas y rebozados, la harina Bizcochona, la integral concretamente, para cualquier tipo de bizcocho, y el almidón de Yuca marca Yoki, un básico en muchas recetas.

De la marca Native, compro el azúcar moreno integral, eco, que es la que usamos tanto para el café como para cualquier postre que lleve azúcar. Para los bizcochos, como es muy gruesa, suelo molerla antes en el molinillo de café para que se disuelva mejor, aunque si no la mueles, no pasa nada. Yo es que soy mu pijotera.

Otros productos básicos que podéis encontrar en Carrefour si no los encontráis al peso en tiendas de vuestro barrio, que sería lo suyo, son los frutos secos crudos, con los que hacer todo tipo de salsas y quesos, o que podéis usar en platos de pasta, arroces, postres, etc. Para mí, los básicos son las nueces, las almedras y los anacardos. Los enlaces son a productos eco, pero si no os da el presupuesto o simplemente os la pela que sea eco o no, hay bolsas similares de Borges.

Semillas venden ya en casi cualquier lado, allí también, pero la marca Lindwoods tiene unas combinaciones muy interesantes de semillas ya molidas que podéis usar para mil cosas, desde ensaladas hasta “filetes”.

desayunando higos en Zahora 🙂

En cuanto a las legumbres, hay una marca en Carrefour llamada Productos de Nuestra Tierra, que me encanta, que tiene tanto legumbres secas como cocidas de una calidad excelente. En concreto, sus lentejas pardinas (secas o cocidas) son la hostia. Si se os va mucho de presupuesto, una marca que está muy bien y que se encuentra en casi cualquier súper es Luengo. Yo os recomiendo, aunque seáis de cocer vosotrxs mismos las legumbres, tener siempre un par de botes o tres de legumbres cocidas pa’un apuro. En mi armario, por ejemplo, siempre hay garbanzos, lentejas y alubias. También suelo tener estos corazones de alcachofa porque están impresionantes y porque los uso para una crema de alcachofa que me vuelve loca y que se hace en cero coma.

Lácteos de origen vegetal hay muchísimos, con y sin azúcar añadido, con y sin chocolate, con y sin vitaminas añadidas… Yo, las leches vegetales, suelo hacerlas con la Chufamix; pero es cierto que, salvo en el caso de hacerla con copos de cereales, como la de avena y la de arroz, hacerlas unx mismo requiere cierta planificación. Y como yo soy muy desastre y a veces se me olvida dejar lo que sea en remojo el día antes, me gusta tener siempre un par de bricks de soja y avena para tirar de ellos cuando eso pasa. Ahora bien, ¿qué es, para mí, que los uso para cocinar, lo más importante? Básicamente que no lleven azúcares añadidos y que no tengan vitaminas de origen animal añadidas. Dicho esto, los “lácteos” que solemos comprar en casa son la leche de avena de Yosoy y la de Soja de Alpro, y los yogures de soja de Sojasun que son los que uso para hacer quesos con base de yogur. De la marca Sojasun, por cierto, tenéis en Carrefour un montón de productos procesados tipo hamburguesas, postres, etc.

En arroces no voy a entrar porque hay un millón de tipos, dependiendo de para qué, y se pueden encontrar en casi cualquier sitio. Con las especias pasa tres cuarto de lo mismo; aun así, más abajo os enlazaré una tienda online donde tienen mil productos de todo el mundo y donde podréis encontrar ésas un poco más rarunas que no suelen tener en súpers al uso.

Ahora vámonos al ALDI, el paraíso de lxs veganxs. Si no tenéis un ALDI allá donde viváis, os acompaño en el sentimiento, otra cosa no puedo hacer. Pero si lo tenéis… ¡ATIENDE! porque es uno de los súper con una gama más amplia de productos eco y veganos, sin palma muchos de ellos, y con mejor calidad.

Al ALDI hay que ir, para empezar, por su tofu, tanto el ahumado (que se puede comer hasta crudo y sigue estando quetecagas) como el normal duro. ¿Sabéis ese amigo buena gente que a todo el mundo le cae bien y al que nunca oirás una mala palabra de nadie, que unx acaba dudando de si es humano o un replicante? Pues así es el tofu del ALDI. Además es eco y viene envasado al vacío en dos porciones, con lo que puedes usar media y gastar la otra mitad más adelante sin miedo a que se reseque.

Otro producto top del ALDI es su margarina de girasol (*), sin aceite de palma y por supuesto sin leche (os sorprendería la de margarinas que sí la llevan, y no me refiero a trazas).

La quinua, que como sabréis es un pseudocereal de lo más interesante nutricionalmente, fuente de proteínas completas y muy versátil a la hora de cocinar, se ha convertido en un básico de cualquier despensa vegana. Yo la compro de origen local y al peso en mi frutería, pero si no tenéis acceso a algo así, en el ALDI tenéis esta quinua ecológica y de producción controlada.

amanecer en Zahora

En la línea vegetariana (que en realidad es casi 100% vegana y eco) podéis encontrar productos procesados tipo escalopes, salchichas, hamburguesas, patés y demás. La mayoría no los he probado, pero los que sí, como las cremas (las veganas y eco están al final), merecen mucho la pena para tener algo de reserva por si no os apetece cocinar alguna noche.  Luego ya, en plan capricho, tenemos estos nachos bio que son un vicio como picoteo o como entrante en una comida un poquillo especial, sobre todo si los bañas con un buen guacamole casero y una mijita de pico de gallo, o con alguna salsa picantita mexicana. Y si sois más de dulce, la línea de helados GutBio son 100% veganos. Mola o qué 🙂

La fruta y verdura del ALDI también es recomendable en cuanto a que es eco y que a veces tienen productos difíciles de encontrar en la frutería de debajo de tu casa, como shitake fresco o pimientos de 3 colores. Pero eso son pijadas mías :).

El tercer supermercado en el que solemos comprar algunas cosas es el Mercadona, sobre todo por productos de higiene y limpieza, ya que los de la marca propia no testan en animales. Pero como ahora estamos hablando de comida, aquí tenéis una lista de algunos de los productos veganos que podéis encontrar allí. Yo, ya os digo, no soy de comprar comida procesada por sistema, pero para lxs que estéis empezando o no tengáis tiempo/ganas de cocinar, veréis que hay cantidad de cosas y que los precios no son desorbitados. Como capricho, este hummus, sobre todo cuando no estás acostumbradx a hacer el tuyo, está bastante bueno.  Tienen también una línea de helados de soja, pero después de probar los del ALDI, qué queréis que os diga… no hay color.

¿Qué compro yo allí? Pues cuando no pillo la de Alpro en el Carrefour, esta leche de soja o esta otra, de marca blanca, ambas sin edulcorantes. También compro algunas conservas que he probado y me han gustado como para repetir, como las aceitunas negras kalamon en AOVE (que luego uso para las tostadas, aquí no se tira na) de las que no encuentro enlace, sorry, aunque os dejo foto, o este variado de setas (que uso para acompañar la salsa Alfredo). Y cosas muy muy básicas como sal, especias y esas cosillas.

Pero donde de verdad me dejo la pasta no es en ninguno de esos sitios, sino en tiendas online. Concretamente en tres:

Mercado Flotante. Porque encuentro siempre cualquier ingrediente vegano por raro que sea (y si no lo encuentro, lo pido y lo buscan). Porque muchísimos de sus productos son ecológicos y de alta calidad. Porque el pedido mínimo para que el envío sea gratis es muy bajo. Y sobre todo porque son súper amables. Lo último que me pasó con ellos es que, en un pedido que hice, incluí un caldo granulado sabor vacuno que había leído en un grupo de Facebook que era 100% vegano. Aun así, miré los ingredientes y no vi nada raro, así que lo pedí. Entonces me llegó el siguiente privado en Facebook (espero que no les importe que lo comparta):

faro de Trafalgar al amanecer

¡Hola, Gema! Antes de nada, ¡muchas gracias por tu pedido! Quería comentarte un detalle sobre el caldo de Calnort sabor a carne. Al verlo en tu compra, nos ha picado la curiosidad por saber si es vegano o no, ya que la lista de ingredientes es algo ambigua. En concreto, ese “aroma a carne”, que no queda claro cómo se consigue. Al buscar más información en Google, he visto que se discute sobre él en los foros de veganismo sin llegar a una conclusión clara. Al final, hemos resuelto ponernos en contacto con el fabricante, Calnort. Nos han dicho que ese caldo no es apto para veganxs, ya que el aroma a carne se consigue a través de un componente que se saca de las plumas de pato. Sin embargo, nos dicen que el caldo sabor a cordero sí es apto para dietas veganas, ya que el aroma se consigue mediante otro procedimiento. Nos ha parecido importante informarte sobre esto. ¿Te gustaría hacer alguna modificación en tu pedido? Un abrazo, Alexandra“.

¿Son o no son la caña?

Pues eso, que compro bastantes cosas allí, pero mis básicos son este caldo vegetal eco granuladoque uso muchísimo y que es, de lejos, el mejor caldo concentrado que he probado (y he probado unos pocos); el sirope de arce, eco y de grado A, que reconozco que es una pijada pero está impresionante y a mí me gusta tenerlo, hay que quererme así; la soja blanca pelada, que si sois de hacer vuestra propia leche os evita la parte de quitarle las pieles; el kamut, que es una especie de trigo antiguo que va genial para hacer rejuvelac casero (que encontraréis en muchas recetas de quesos veganos); productos mexicanos tipo rajas de chile poblanocualquier especia que sea un poco especial, porque si no la tienen allí, no existe; y si hay algún vinagre o salsa que requiera alguna de las recetas de mis libros de cocina y que no encuentre en un súper normal, la busco allí de cabeza.

El Cocinista. Como ya sabréis lxs que me seguís un poco, cuando me hice vegana, lo único que de verdad me costó dejar fue el queso. Quizá por eso una de las cosas en las que más he invertido es en utensilios y en ingredientes raros con los que hacer quesos, sobre todo fermentos (de origen vegetal, aunque aparezca la palabra “láctico”), aromas y espesantes típicos de recetas de libros de quesos veganos, como xantana gum, agar y carragenato kappa.

Comprar en El Cocinista te compensa si vas a hacer un pedido grande. Si vas a comprar sólo carragenato, xanatana o aroma de queso, esperad a ver mi tercera tienda online favorita del mundo mundial.

Vegan Place. Si vives en Málaga, no sigas leyendo. Tira p’allá y te llevas un poquito de to. O dos poquitos, y un viaje que te ahorras. Si como yo no vives allí y no tienes a mano ninguna tienda donde vendan exclusivamente productos veganos y además colaboren con santuarios animales, ésta es tu tienda.

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Yo vivo en Sevilla, donde sí hay tiendas así, pero qué queréis que os diga… Con Cristina – y Claudia y Olga- me voy a ir de juerga en octubre y, si nada lo impide, de karaoke cuando estemos muy borrachas (lo siento por las futuras riadas que se avecinan), así que puestas a comprar productos que valen lo mismo aquí que allí, prefiero comprárselos a ella.

El pedido mínimo de Vegan Place para que el envío te salga gratis son 65 euros, pero: a) te llega al día siguiente si lo haces antes de las 17h. y b) hay muchísimas cosas que se pueden almacenar, por lo que puedes ser previsor/a y comprar un carro de los productos que más consumas.

¿Qué suelo comprar yo en Vegan Place?

Jackfruit, del tirón. Latas y latas. Antes las compraba en Mercado Flotante, pero Cristina las bajó de precio y como es algo que consumo muchísimo (en fajitas y empanadas, principalmente), cuando hago un pedido, relleno con latas de jackfruit verde en salmuera, que sé que más tarde o más temprano van a caer.

Para el no atún – que hago con jackfruit, por cierto- compro alga Kelp, que luego muelo en el molinillo y que, en teoría, le da sabor a mar.

Levadura nutricional. Que sí, que es más cara que la de cerveza, pero a mí es la que me gusta. La uso para infinidad de platos – quesos, salsas, seitán- y después de haber probado muchas, de distintas marcas y precios, la de Vantastic Foods es la que tengo siempre en mi despensa.

Salsa Tamari (sin gluten) o salsa de soja, lo mismo da. Yo, no os voy a engañar, la compro en un bazar oriental que hay cerca de mi casa, que es donde compro también el edamame congelado, pero por si no la encontráis donde vivís, en Vegan Place podéis comprarla y seguro que además es mejor que la que yo uso, que es de andar por casa. La salsa de soja o la tamari son probablemente las salsas que más se usan en la cocina vegana, tanto para cocinar propiamente dicho como para acompañar tempuras y otros platos. Si ya os movéis en la cocina, no hará falta que os lo cuente, pero si no, quedaos con la copla.

Y siguiendo con saborizantes de origen vegetal, hay una sal – que sala poco- llamada Kala Namak, que le da a las comidas sabor a huevo y que es la que yo uso para hacer tortillas. Para mí es un básico basiquísimo. En los dos años que llevo siendo vegana he probado varias y sin dudarlo me quedo con esta marca.

Otra cosa que se usa muchísimo en la cocina vegana son los derivados del coco. Concretamente la leche de coco, tanto para postres como para platos principales, y el aceite de coco, que tiene que ser desodorizado para que no os quede olor a coco si vais a usarlo para hacer, por ejemplo, queso. Y por supuesto, ambas las podéis encontrar en Vegan Place.

En cuanto a la soja texturizada, si la fina, como os dije, la compro en Carrefour, la soja texturizada gruesa se la compro a Cristina. Y es que aunque hay montones de marcas, de todas las que he usado yo hasta ahora, la soja texturizada gruesa de Wurfel es mi favorita. Son 400 gramos secos, lo que da para un montón de pinchitos o de platos de no pollo con verduras y de verdad que se nota la diferencia. Yo me la como hasta cruda, cuando está a medio hidratar :).

natural foodporn

Y en el apartado de no carne, o carnes veganas, tenemos el que para mí se ha convertido en el producto estrella de mi congelador, la Heura. La Heura es soja también, solo que ya viene hidratada y tiene toda la textura del pollo, eso sí, sin que ningún animal haya muerto para que nosotros nos comamos unas fajitas. La hay condimentada y sin condimentar, aunque eso es lo de menos porque coge muy bien las especias que le echemos, en tiras, bocados y tacos, y está BRUTAL. En la tienda online podréis encontrarla en cajas de 180 gramos (para 2 personas como yo, ó 3 normales), pero también tenéis la opción de escribirle a Cristina y encargarle el envase grande, de 1,5 kilos. Tardan más en servirla, una semana o así, pero sale bastante a cuenta. Lo que yo suelo hacer es encargarle el grande y, como viene frío pero descongelado, la cocino en los 2 días siguientes y la vuelvo a congelar, porcionada en paquetitos para 3 ó 4, lista para descongelar y comer.  Si no la habéis probado, tenéis que hacerlo pero YA.

Y si lo que echáis de menos es el pescado, estos filetes tipo merluza rebozada de marca Gardein os van a alegrar el día. Ahí lo dejo… 🙂

Ups, casi lo olvido, ¡y mira que es importante! B12. Leed artículos científicos, no os quedéis con opiniones personales de gente que dice que no hace falta, y suplementaos. SIEMPRE. No esperéis a que dé la cara porque puede ser muy chungo. Yo compro la B12 sublingual de Solgar y en casa la tomamos todxs, porque aunque la única 100% vegana sea yo, mi familia se come lo que yo cocino. Que hubieran elegío muerte.

Por último, suelo comprar cosas no tan básicas pero a las que soy adicta: salsas de la marca Follow your Heartconcretamente la César, que me vuelve loca; quesitos Veggis, a la pimienta, finas hierbas o el picante, que me recuerdan en la textura al queso de oveja; o este muesli  de zanahoria, manzana y canela, que está más bueno que Fasbender saliendo del agua.

Y eso es todo, amigxs.

amanecer en la playa y otros regalos de estar viva

Seguro que algo me dejo, así que no descartéis que actualice al poco de publicar. En cualquier caso, como repaso general, espero que esta entrada os sirva, sobre todo a quienes estáis transicionando al veganismo y andáis perdidxs, como yo lo estaba cuando empecé.

Las fotos no tienen nada que ver con la entrada, pero es que si no iba a quedar mu sosa…

Además, en algún lado tenía que chulear de mi veranito, digo yo 🙂

Observaciones:

(*) Acerca de la margarina del ALDI, tras compartir este post en un grupo vegan de Facebook, ha surgido cierta controversia sobre si lleva o no palma. Sonia me decía que, tras preguntarles directamente si la llevaba, ésta fue la respuesta del CM de ALDI. Sin embargo, Cris me dejó este otro comentario: “He visto esta consulta y he preguntado a expertos en legislación de etiquetado. El ALDI se ha columpiado un poco porque sí están obligados a declarar ese ingrediente. En el momento que son conscientes de su presencia, saben incluso en qué cantidad está, no pueden alegar uso no intencionado (trazas), ni contaminación cruzada no evitable (trazas). Vamos que si quieres puedes denunciarlos ante consumo de tu comunidad autónoma.

Dejo por aquí estas dos opiniones (muchas gracias a ambas) y cada cual que decida si la compra o no. Yo de momento la seguiré comprando cuando no tenga ganas/tiempo de hacerla yo.

(**) Si queréis comprobar si un producto que consumís habitualmente es vegano o no, podéis echar un vistazo a esta página. También os podéis descargar la app y consultarla mientras hacéis la compra. Yo suelo usarla para saber si los aditivos de las cosas que me flipan – como la bebida viejuna por excelencia, el bitter Kass- son o no de origen vegetal. En el caso del bitter, después de haberlo dejado de tomar durante años porque alguien me aseguró que su color rojo provenía de las cochinillas, he descubierto que no era cierto (o igual lo era entonces, allá por el 93; pero ya no) y, dios, ¡está tan bueno como lo recordaba!