croquetas de calabaza y nueces

No pensaba subir esta receta tan pronto, cuando no me ha dado tiempo ni de acabarme el último bizcocho que hice para la anterior, peeeero….

Existe un grupo en feis, llamado Gordivegans sin fronteras, cuya dinámica consiste en subir fotos de lo que vamos a comer para que al resto le entre mucha hambre y vuelen las proposiciones de matrimonio. No me lo estoy inventando, palabrita. Existe y, como podéis imaginar, es el mejor grupo virtual del mundo.

croquetillas

croquetas veganas de calabaza y nueces, 100% libre de explotación animal

El caso es que hoy me puse a hacer croquetas. De calabaza y nueces. 50 salieron, como 50 soles. Y se me ocurrió subir fotos del plataco en cuestión, de las que no me había comido mientras las iba friendo, al grupo. Y, sí, hubo propuestas de matrimonio – siempre las hay- y hasta de adopción (¿verdad, Aurora? 🙂 ), pero sobre todo hubo muchxs gordis que me pidieron que subiera la receta.

La receta base para mis croquetas la saqué de aquí y creo que, proporciones aparte, el consejo de echar la leche poquito a poco es lo que le da calidad a la masa, que diría Sanchidrián. La he modificado un poco, aunque las de champiñones de En clave veggie también las he hecho (con leche de soja y de avena, de almendras aún no he probado) y quedan espectaculares, sobre todo si en vez de champis normales las hacéis con boletus o con portobello. Y ya si le añades unos piñones, te corr… estooo, eso, que quedan muy ricas 🙂

Ingredientes para la masa (salen unas 50 croquetas pequeñas)

  • 1 cebolla grandecita picada muy pequeñita.
  • 1 puerro grandecito también, picado igual.
  • 300 gr. de calabaza asada y luego cortada muy chiquitita.
  • 60 gr. de nueces picadas (no hechas harina).
  • 6 cucharadas colmadas de harina de trigo normal y corriente.
  • 400 ml. de leche de soja sin edulcorar (la mía es casera porque tengo la Chufamix).
  • AOVE (para sofreír la cebolla, el puerro y la calabaza)
  • sal, pimienta recién molida y nuez moscada recién molida también.
  • Aceite de girasol (para freírlas).

Ingredientes para el rebozado: 

  • no huevo:
    • 250 ml. de agua.
    • 1 cucharada sopera colmada de harina Yolanda.
    • 1/2 cucharadita de sal negra (para darle el sabor a huevo).
    • Una pizca de cúrcuma (para darle el color del huevo).
    • Una pizca de sal normal.
  • pan rallado.

Preparación: 

Yo las hago con calabaza asada, pero si la echas cruda a la sartén y dejas que se haga junto con la cebolla y el puerro, seguro que también queda bien. Si la haces con calabaza asada, lo primero es poner el horno a unos 180º, cortar varias rodajas de calabaza (que pesen más de 300 gr., que luego hay que quitarles la cáscara), y ponerlas a asar durante un buen rato con un poquito de sal por encima. El tiempo que tarden en asarse dependerá de la calabaza, del horno y del grosor de las rodajas que cortes, así que haz esto cuanto antes.

Mientras se hace la calabaza, ve picando la cebolla y el puerro lo más diminuto que puedas. Puedes intentar hacerlo en una picadora, pero igual te queda como una pasta y no es la idea. Cuando esté todo picado, sofríe a fuego bajo con AOVE hasta que esté blandito.

Cuando esté la calabaza, sácala del horno, quítale la corteza y córtala muy pequeñita. Añádela al sofrito y haz que se mezcle todo bien. A continuación añade las nueces en trozos lo más pequeños que puedas sin llegar a ser harina (puedes usar la picadora con cuidado de no pasarte).

masa-croquetas

masa de croquetas preparada para la metamorfosis 🙂

Ya puedes echar la harina de trigo. Mi consejo es que la eches espolvoreándola sobre la verdura y moviendo todo con la mano que te queda libre. La harina debe tostarse antes de agregar la leche, así que mueve muy bien para que se integre todo. Quedará una especie de masa grumosa que cuesta mover. No te agobies. Más tarde, con la leche, se irán disolviendo los grumos.

Cuando la harina esté bien tostada (o sea, cuando no sientas el brazo y no se vea nada blanco), puedes ir añadiendo la leche que tienes reservada. Es importante no echarla toda de golpe, sino a poquitos. Yo voy vertiendo y moviendo hasta que está toda y serán como 5 ó 6 “poquitos”. Verás que la masa irá tomando consistencia de masa de croquetas. Cuando hayas mezclado todo muy bien, agrega la sal, la pimienta y la nuez moscada, y ve moviendo y probando para ver cómo te gusta.

Una vez que la masa esté a tu gusto, viértela en un recipiente lo más plano posible para que se enfríe. Yo uso una fuente de cristal que forro con papel transparente. Deja, eso sí, que lo haga a temperatura ambiente antes de taparla con papel transparente y pasarla al frigo. Ahora tendrá que reposar unas horas, aunque yo suelo dejarla de un día para otro, antes de montar las croquetillas.

empanando

no huevo y pan rallado

Cuando vayas a hacer las croquetas, prepara un bol con el no huevo (mezclando todos los ingredientes que he puesto arriba) y otro con el pan rallado, saca la fuente del frigo y ve haciendo las croquetas. Yo suelo cortar tiras de masa y luego cada tira la corto de modo que me quedan cubitos (1 cubito= 1 futura croqueta). Después sólo tienes que darle forma de croqueta a cada cubito.

Una vez que tengas todas tus croquetas preparadas, ya puedes pasarlas por la mezcla de no huevo y a continuación por el pan rallado. Lo que yo suelo hacer es ir poniendo todas las croquetas sin rebozar en una bandeja sobre papel vegetal, luego las paso por no-huevo, escurriéndolas con dos cucharas grandes, y por pan rallado, terminando de darles forma. Antes de freírlas suelo meterlas un rato al frigo, tapadas por papel vegetal o papel transparente.

Como no tengo freídora, las frío en sartén, con aceite de girasol muy caliente. Al no estar congeladas, quedan crujientes y doradas por fuera y calentitas y cremosas por dentro. Si las vas a congelar, intenta guardarlas dejando un poco de espacio entre una y otra para que no se peguen, y cuando las vayas a freír, déjalas fuera una media hora antes (quizá menos si es verano y un poco más si es invierno).

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croquetas de calabaza y nueces; podéis dejar vuestras propuestas de matrimonio en los comentarios 🙂

Y ya está, gordivegans, eso es todo. Espero que os gusten 🙂

 

bizcocho de zanahorias y nueces a la naranja

Esta receta ya la dejé en mi otro blog, el personal, pero voy a subirla también por aquí porque desde entonces la he mejorado bastante. Y es que aunque mi horno siga siendo una mierda y sólo caliente por arriba y el termostato sea sólo orientativo, he encontrado una harina, especial para bizcochos, con la que salen QUE TE MUERES. La hay integral y refinada. Yo uso la primera porque sólo porque sea un postre y lleve azúcar (integral también) no quiere decir que no podamos intentar que sea lo más saludable posible.

bizcocho-naranjas

el mejor bizcocho del mundo

Antes, con la harina normal, salía bueno. Ahora sale perfecto, esponjoso, jugoso y, lo más importante, homogéneo. Hasta mi padre, que es capaz de encontrarle pegas a la Capilla Sixtina, se lo comió sin rechistar y al acabar murmuró: “está bueno“, que en su idioma viene a querer decir: “¡WOW, ES EL MEJOR PUTO BIZCOCHO QUE HE COMIDO!

Para hacer este bizcocho necesitarás dos boles grandecitos, unas varillas para mezclar, una báscula, jarras y cucharas medidoras y un molde. Yo uso uno redondo desmoldable, que forro con papel de horno en lugar de con margarina, cortando tiras del que sobra después de forrar la base y usando pinzas de la ropa para que se sujete el papel en los laterales. A ver si le hago fotos porque explicarlo así es complicado.

Ingredientes.

  • 300 gramos de harina integral Bizcochona.
  • 240 gr de azúcar (yo uso integral) o de azúcar de abedul, como ésta por ejemplo (si eres diabéticx).
  • 320 ó 340 gr de zanahoria cruda, sin piel y triturada.
  • 130 gr de nueces troceadas (no trituradas, en trozos, que estén enteritas).
  • 200 ml de zumo de naranja.
  • 180 ml de aceite suave (yo uso de girasol).
  • 1 pizca de sal-
  • 1 cucharadita de bicarbonato.
  • 1 cucharadita de levadura en polvo Royal.
  • 1 cucharadita de canela en polvo.
  • 1 cucharadita de jengibre en polvo.
  • ralladura de 1 naranja.

Preparación.

Lo primero, como siempre, asegúrate bien de que tienes todos los ingredientes. Que si no tienes qué sé yo, canela o jengibre, pues no va a saber igual pero lo puedes hacer. Pero si te falta harina o azúcar o no tienes nueces, zanahorias o naranjas, mejor déjalo pa’otro día.

Ahora forra el molde dejándolo listo para cuando tengas que echar la masa y ve precalentando el horno a 180º.

En un bol añade y mezcla bien con las varillas todos los ingredientes secos: harina, levadura, bicarbonato, jengibre, canela y sal. Yo mezclo aquí también las nueces, pero igual puedes ponerlas en el segundo bol.

En el segundo bol, mezcla el resto: zumo de naranja, ralladura de una de las naranjas, aceite de girasol, azúcar integral, zanahoria triturada y nueces (si no las has mezclado con la harina). Bate todo muy bien con las varillas para que se integre y añade a la mezcla seca del primer bol. Es importante asegurarte de que queda todo muy bien mezclado. Cuando lo esté, ya tienes la masa lista para verterla en el molde y meterla al horno.

porcionbizcochoMételo al horno, a 180º, entre 45 y 50 minutos. Como seguro que sabrás, pero por si acaso yo te lo digo, no abras el horno para ver cómo va, por muy bien que huela, porque se desinflaría. Si te pasa como a mí, que tengo una mierda de horno que calienta sólo por arriba, y ves que se te va a quemar por arriba, ten preparado un trozo de papel de aluminio agujereado con un palillo, abre el horno y colócaselo por encima lo más rápido que puedas a mitad de la cocción. Pero lo ideal es no tenerlo que abrir para nada.

Cuando lo saques (ahora viene la parte difícil), déjalo reposar a temperatura ambiente antes de desmoldarlo. Cuesta, ojo, porque huele tan jodidamente bien que hay que hacer un esfuerzo muy grande para no probarlo así, en caliente. Aun así, espera. Y te lo dice el ansia viva, ojo.

No hace falta guardarlo en el frigo porque no lleva ni huevos ni leche. Y porque no te va a durar dos días, te lo digo ya.

Puedes decorarlo con naranjas confitadas, con un glaseado o dejarlo tal cual. A mí personalmente me gusta más con las naranjas o tal cual, pero pa gustos… 🙂

 

queso Colby (receta de S. M. Conroy)

Ya sé que estoy muy quesera últimamente pero… un momento, ¿iba a justificarme por subir muchas recetas de queso? No, no…

Empiezo de nuevo.

Ya sé que estoy muy quesera últimamente. Si alguien quiere que le firme algún queso, que me escriba a pormeuncocacola@gmail.com, que se lo dedico 🙂

colby-cheese-y-libro

queso tipo cheddar recién hecho

El caso es que en la última semana me he jartado (sí, sé que es con h, no seáis jartibles) de mirar fotos de los libros del tal Conroy en el grupo de feis del que os hablaba en la entrada anterior. Y cuantas más fotos miraba, más experimentos quería hacer. Que yo otra cosa no, pero antojadiza…

Si no los he hecho ha sido por dos motivos. El primero, que he estado bastante liadilla cocinando para un par de amigas que no iban a poder preparar nada para nochebuena y no querían ser las únicas que no tuvieran nada especial que comer esa noche. El segundo, que mañana me voy a Edimburgo (¡SÍIIII!) y liarme a hacer quesos para que se mueran de asco en el frigo y tener que tirarlos cuando llegara, como que no.

Hasta que esta misma mañana, mientras ojeaba el Seitan and beyond, me he encontrado con una receta de queso que parecía que estaba lista en menos de 10 minutos y para la que tenía todos los ingredientes, hasta la goma xantana (único ingrediente raro), que compré hace tiempo en esta página y aún no había usado, y que, imagino, es lo que hace que este queso sea tan elástico. Y como no me iba a quedar tranquila hasta que no lo probara y tengo la misma fuerza de voluntad que una ameba, pues eso… 🙂

Se trata de un queso tipo cheddar, que funde y que se estira cuando lo metes entre dos rebanadas de pan calientes y le das un bocao. Vamos, que es un queso ideal para sandwiches. Además la receta no puede ser más sencilla. La única dificultad está en tener todos los ingredientes, incluyendo ésos que salvo que vivas en Madrid o Barcelona sólo encuentras vía internet, pero que si vas a hacer quesos veganos a menudo son una inversión.

Ingredientes

  • 3/4 taza de yogur de soja sin edulcorar.
  • 1/4 taza de aceite de girasol (o algún otro aceite que sea lo más neutro posible).
  • 3 Cucharadas de almidón de tapioca.
  • 2 Cucharadas de levadura nutricional.
  • 1 Cucharada de pasta de miso blanco.
  • 1 Cucharada de pasta de tomate concentrado.
  • 1/4 de cucharadita de mostaza molida (la especia, no la salsa).
  • 1/4 de cucharadita de cebolla en polvo.
  • 1/4 de cucharadita de sal fina.
  • 1/4 de cucharadita de goma xantana en polvo.

Procedimiento

La dificultad de este queso es cero.

Empieza por dejar preparado el recipiente donde vas a guardarlo. Yo suelo usar o un tupper o una cazuelita de barro, cualquiera de los dos forrados con papel film.

Ahora sólo tienes que mezclar todos los ingredientes, batirlos con una batidora de mano durante un minuto y poner la mezcla a fuego bajo, sin dejar de remover durante unos 5 minutos, hasta que tengas una masa viscosa y brillante que se despega de las paredes de la sartén.

Llegados a ese punto, lo retiras del fuego y lo viertes en el recipiente que hayas preparado para ello. Luego lo dejas enfriar a temperatura ambiente y ya puedes guardarlo en el frigo envuelto en papel film. Si haces esto verás que se endurece, pero cuando se calienta, por ejemplo, metiéndolo entre dos panes en la sandwichera, volverá a fundir.

Otra opción es no esperar a que se enfríe y untarlo en pan recién tostado según lo retiras del fuego, que como podéis imaginar es lo que he hecho yo, que no puedo ser más ansias.

Para otra vez que lo haga, creo que voy a echarle un poco más de sal, porque para mi gusto estaba un pelín sosillo. Pero si lo haces por primera vez, te recomiendo que sigas las proporciones que vienen en la receta original y ya si eso le añades sal directamente.

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La foto es tan cutre que me da vergüencita subirla, pero de momento es lo que hay. El queso estaba templado. Imagináoslo calentito… 🙂

camembert (receta de S.M. Conroy)

La receta que voy a subir hoy es prácticamente calcada a la que tienen en su blog los chicos de Dimensión Vegana, probablemente porque ellos también la hayan sacado del libro The non-dairy evolution cookbook, de Sky M. Conroy. Os lo digo ya por si al leerla os suena de algo. La mía, ya os lo digo, sí está sacada de ahí y como lo que he hecho ha sido traducirla, me parece que lo mínimo es nombrarlo… pero oye.

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camembert siguiendo la receta de S. M. Conroy

Sé que hay otra receta de camembert en este blog, la de Miyoko. Y no está mal, o no la habría subido, pero es infinitamente más elaborado de hacer y además lleva base de anacardos, que hay a quien le gusta y hay a quien no. A mí, así en general, los quesos hechos a partir de anacardos me dejan bastante tibia, prefiero los que llevan base de yogur o de leche. Éste lleva base de leche y aunque es cierto que a camembert no sabe, por la sencilla razón de que no lo es, para alguien que eche de menos el queso no es un mal sustituto. Además de pinta queda estupendo, por si queréis llevarlo a alguna comida familiar o con amigxs. Y con una mermelada de frutos del bosque tiene que estar que te cagas. Y hecho en moldes individuales pequeñitos, tipo éste o este otro, y luego empanados y fritos, ya ni te cuento…

Volviendo al The non-dairy evolution cookbook – probablemente el libro de cocina más soso de la galaxia-, una cosa que tiene que me gusta mucho es que al comienzo de cada apartado, según la clase de queso que vaya a hacer, viene un tutorial que vale como guía para todos los de ese tipo. Luego las particularidades de cada uno las da en la receta correspondiente. Mi idea es traducir y subir sus tutoriales en cuanto tenga tiempo, pero de momento voy a dejar por aquí la receta del camembert, que me consta que hay gente a la que le corre prisa tenerla 🙂

Para quienes sepáis inglés y echéis de menos el queso, os recomiendo que os compréis el libro, así, como inversión. En cuanto a la ausencia de fotos – que es lo que hace un poco mierder-, por suerte, existe un grupo de Facebook llamado The Gentle Chef (que es como se hace llamar el nota en cuestión y como se llama también su blog) donde gente que lee sus libros y hace sus recetas, las comenta y sube fotos, lo cual es BIEN porque así te puedes hacer una idea de cómo quedan.

Ventajas de este camembert vs. el de Miyoko:

  1. Se hace en un momento y dejándolo reposar 8 horitas ya puedes ponerlo sobre pan recién tostado e hincarle en diente.
  2. Al no llevar anacardos, es más barato. Además, si no te gustan los quesos con base de anacardos, es una ventaja más, porque éste no lleva.
  3. La textura es más parecida a la del camembert que todxs conocemos.

Cosas que necesitarás para esta receta:

  1. Medidores en condiciones (juego de tazas y de cucharas). Esto es como la repostería, las proporciones son las que son por algo.
  2. Sartén antiadherente.
  3. Varillas de silicona para no cargarte la sartén o pala de madera. Yo soy más de varillas.
  4. Batidora de mano y su vaso correspondiente.
  5. Un recipiente en el que darle forma. Yo uso una cazuelita de barro, previamente forrada con un trozo de papel film.
  6. Veinte minutos de tu tiempo.

Y dicho toooooodo esto:

Ingredientes (para un queso de unos 400 ó 450 ml)

  • 1 y 1/3 Taza de leche de soja sin edulcorar, si la haces tú mismx, mejor.
  • 1/4 Taza de almidón de mandioca + una cantidad indefinida para empolvar el queso. Yo uso la de marca Yoki, que venden en Carrefour. La  hay dulce y agria, para este queso imagino que la agria es la suya, aunque yo la que tengo es la otra.
  • 1 y 1/4 cucharadita de carragenato Kappa en polvo (si pincháis en el enlace podéis ver dónde lo compro yo). Si no encontráis, podéis sustituirlo por 2 cucharaditas y media de agar en polvo (recordad que 1 medida de carragenato en polvo = 2 medidas de agar en polvo), pero entonces no fundirá, porque mientras que el carragenato es reversible, el agar no lo es. Si lo haces con agar, te recomiendo que apartes media tacita de café (como medida) de leche y lo mezcles bien antes de añadirlo al resto.
  • 1 Cucharada de miso blanco.
  • 1 Cucharada de levadura nutricional.
  • 1 cucharadita de sal fina de mesa no yodada.
  • 1/2 Taza de aceite de coco refinado. Si usas un aceite “bueno”, sin refinar, el queso sabrá a coco, y no es lo que quieres, créeme.
  • 1 cucharadita de aceite aromatizado a la trufa. Esto es una pijada pero le da un toque, así que si tenéis, echádselo. Si no no pasa absolutamente nada.
  • 2 gotitas de aroma de queso (opcional pero recomendable, pinchad en el enlace si no sabéis dónde encontrarlo).
  • 2 cucharaditas de vinagre de manzana.

Preparación

Antes de empezar a mezclar y demás, asegúrate de tener a mano todos los ingredientes que vas a necesitar y si es posible, mide y reserva.

Prepara el molde donde lo vayas a hacer. Mi recomendación es que lo forres con papel film resistente (yo lo compro en Mercadona) y lo dejes aparte.

Ahora echa en un vaso de batidora los tres primeros ingredientes: la leche, el almidón y el carragenato (o el agar), mezcla bien con una cuchara y luego bate un poco con la batidora. El mezclar con la cuchara primero es para que toda la harina no se quede pegada, hecha un mazacote, en las cuchillas de la batidora.

Añade a esa mezcla el miso, la levadura nutricional, la sal y el aroma de queso, y vuelve a batir un poco para que se integre bien. Yo suelo sacar un poco de la mezcla anterior (leche+almidón+carragenato)  en una tacita de café y disuelvo ahí el miso. Luego lo añado, ya mezclado, al resto.

Derrite el aceite de coco (si está solidificado). Puedes hacerlo al baño María o al micro, entre 30 segundos y 1 minuto a potencia máxima. Mide la media taza una vez que esté liquido y agrega a la mezcla anterior, junto con el aceite de trufa. Bate unos segundos. Si no se integra bien, no te preocupes, es normal.

blandiblup2

demasiado normales hemos salido algunxs…

En una sartén antiadherente vierte ahora la mezcla, ponla a fuego bajo y no dejes de mover, suavemente, pero asegurándote de que toda la mezcla va integrándose. En unos 5 ó 6 minutos habrá espesado bastante, habrá homogeneizado y tomando un aspecto brillante y viscoso, tipo blandiblup (dejo foto para la muchachada, que no sabrá de qué coño hablo), y lo más importante, al moverlo se despegará con facilidad de las paredes de la sartén.

Si, por lo que sea, notas que el aceite empieza a separarse del resto, es señal de que tienes el fuego demasiado alto y eso ha roto la emulsión. En ese caso, retira la sartén del calor y vuelve a mezclar con las varillas. Si aun así no se integra, añade un poco de leche y sigue intentándolo. Yo lo hice a fuego bajo, sin dejar de mover, y no tuve ningún problema.

Cuando veas que tiene la consistencia de la que te hablaba antes, retira la sartén del fuego, añade el vinagre y haz que se integre bien tirando de varillas. Ya está listo para verterlo en el molde que dejaste preparado.

Ahora deja que se enfríe a temperatura ambiente, unos 30 minutos. Luego mételo al frigo, sin cubrir, durante 8 horas. Cuando lo saques, quita el papel film y empolva el queso por todos lados con harina de yuca (la cantidad que necesites), creando una capa blanca alrededor. Ahora vuelve a meterlo en el frigo otras 8 horas, esta vez sobre una superficie en la que el queso pueda respirar lo máximo posible (lo ideal sería sobre una rejilla), con la parte que las primeras 8 horas estuvo mirando hacia arriba, esta vez mirando hacia abajo.

Y ya está. Cuando lo saques, corta el trozo que te vayas a comer y déjalo un rato a temperatura ambiente, como harías con cualquier otro queso. Luego tuéstate un pan que esté rico y ponle una buena cuña encima.

Este queso se puede untar y fundir, y se conserva en el frigo en una bolsa de plástico de esas para cogelar, o envuelto en papel film. En el libro no pone cuánto aguanta, pero una semana mínimo. Aunque si te dura tanto es que no te ha gustado mucho, así que casi que daría igual.

* Subiré más fotos cuando haga con luz natural, pero de momento os dejo la de mi gordidesayuno de esta mañana 🙂

** ¡Muchas gracias, Karyne, por la corrección! 🙂

 

hojaldre de espárragos y shitake

La última vez que fui a una comida familiar de navidad o a una cena de año viejo, las teles pesaban una tonelada, tenían fondo suficiente como para que un gato (dos si eran pequeños) se echara la siesta encima, y las campanadas las daban un señor con capa y pajarita y una veinteañera con un vestido de tirantes que se moría de frío a su lado, mientras en mi casa todxs se comían 12 uvas y yo 12 lacasitos. Al menos las teles (lo que es el aparato, no la programación, según me cuentan) sí han evolucionado, para desgracia de todos esos gatos del mundo a los que les encantaba tumbarse a dormir sobre ellas.

Y después de este momento viejuno-autobiográfico, os voy a dejar por aquí una receta súper sencilla y muy aparente – sobre todo si la presentáis en condiciones, no como una servidora- que igual os viene bien como entrante en estos días de “¿y el jamón tampoco lo vas a probar? hija, por un día que te saltes el régimen ese” y demás frases entrañables que los parientes muggles nos sueltan a lxs veganxs a poco que te descuides.

Para esta receta vais a ensuciar una sartén, unas varillas y ya. El resto va al horno. Si no tenéis horno, siento deciros que lo vais a tener complicado para hacerla.

Ingredientes:

Para los hojaldres rellenos:

  • 1 lámina de hojaldre (de la marca que quieras, pero vegano)
  • 1 manojo de espárragos verdes.
  • 150 gr de shitake o de cualquier otra seta que te guste.
  • Queso vegano que funda. Puedes rallar un poco del Muenster subí el otro día o, si no quieres hacerlo, de queso en lonchas que hayas comprado.
  • AOVE
  • Sal y pimienta (al gusto).

Para la crema de acompañamiento:

  • 1 cucharada de margarina.
  • 1 cucharada de maicena o de harina de arroz.
  • 1 Taza de leche de soja.
  • 1 cucharada de levadura nutricional.
  • 1 loncha del mismo queso que hayas metido en el hojaldre (recuerda que debe fundir).
  • sal, pimienta y nuez moscada.
  • agua (en caso de que la crema esté demasiado espesa para tu gusto).

Preparación.

Si haces tú mismx el hojaldre, dale forma rectangular. Yo por ahora no he probado a hacerlo y hago este entrante con uno rectangular de Buitoni, aunque estoy buscando alguna otra marca que no lleve aceite de palma entre sus ingredientes.

hojaldreesparragos

canutillos de hojaldre de espárragos y shitake

Desenrolla el hojaldre, colócalo de modo que el lado más largo quede en horizontal (base) y mide el lado vertical (altura) de modo que puedas hacer tres cortes paralelos a la base. Ahora haz lo mismo midiendo en la base, divide su longitud entre 3 (aproximadamente) y haz 3 líneas paralelas a la altura y corta. De este modo tendrás 9 rectángulos iguales. Yo lo hago usando una regla (que lavo previamente).

El hojaldre que yo compro tiene que estar 20 min fuera del frigo antes de usarlo, por eso esto es lo primero que debes hacer. Ve también poniendo el horno a 180º pero asegurándote de dejar fuera la bandeja.

Ahora, mientras el hojaldre se toma su tiempo para despertarse y el horno para calentarse, lava los espárragos verdes, córtales el extremo más duro y reserva. Pon en una sartén antiadherente (preferiblemente tipo parrilla) un chorrito de aceite de oliva y calienta a fuego medio. Cuando esté, coloca los espárragos, échales un chorrito de aceite por encima, una pizca de sal, pimienta recién molida -si puede ser- y deja que se vayan haciendo, moviendo de vez en cuando la sartén.

Ve cortando los shitake en tiras. Yo los compro en el ALDI, en bandejas de 150 gr y están buenísimos. Cuando los tengas todos cortados, agrégalos a la sartén / parrilla donde tienes los espárragos. Si crees que hace falta, añade un chorrito más de aceite (si tienes de trufa, les viene genial) y sal.

hojaldre-detalleCuando todo esto esté hecho – cuando los espárragos estén tiernos, pero no lacios-, aparta del fuego y deja que se temple un poco.

Ahora ve preparando el queso. Si es en lonchas, corta tiras finitas, como de 1 centímetro, un poco menos largas que el rectángulo de hojaldre; si se puede rallar (como el Muenster), hazlo, quedará mejor.

A los 20 minutos ya puedes ir preparando los canutillos. Coloca en cada rectángulo, pero en diagonal, un poco de queso, unos trocitos de shitake y un espárrago (o dos sin son muy finos). Ahora ve enrollando hasta cerrarlo. Hazlo con todos y luego colócalos en la bandeja sobre papel vegetal con el extremo donde hayas acabado de enrollarlos hacia abajo. Mételos al horno, a 175/180º unos 20 minutos (vigila porque cada horno es un mundo).

Mientras se terminan de hacer, ve preparando la crema. En una sartén, preferiblemente antiadherente, a fuego medio-bajo, agrega la margarina y deja que se derrita. Ahora añade la harina de arroz o la maicena y mueve para que no se queme. Agrega la leche y mueve bien hasta que todos los grumos de la harina con margarina se disuelvan. Una vez disuelto, echa el queso y sigue moviendo hasta que se integre. Añade la levadura nutricional, la sal, la pimienta y la nuez moscada (al gusto). Cuanto más tiempo esté en el fuego, más espesará, así que el tiempo que lo dejes lo decides tú en función de cómo la quieras de espesa. Si ves que no queda tan espesa como pensabas, añade, espolvoreando muy poco a poco y sin dejar de remover, un poco más de harina de arroz o de maicena. Si te has pasado de espesa, añade un poco más de leche o un pelín de agua.

Vierte la crema caliente por encima en el momento de servir.

Nota: yo les he puesto ese relleno, pero podéis rellenarlos de cualquier combinación de verduras que os gusten, que seguro que también queda genial.

queso Muenster fundente

Ésta es otra receta traducida del Artisan Vegan Cheese de Miyoko, del que ya dejé por aquí la del camembert, uno de los quesos más elaborados del libro. Bueno, pues os alegrará saber que éste no tiene nada que ver. El Muenster, del que nunca había oído hablar, por cierto, es un queso que se hace en 10 minutos, 15 si te atas una mano a la espalda, y además tiene relativamente pocos ingredientes y, salvo por el carregenato, todos ellos muy de andar por casa, sobre todo una vez que te metes en el mundo de los quesos veganos.

Ya, ya sé lo que estaréis pensando si habéis entrado hoy en el País. El Comidista, ese ser de luz que ha venido al mundo para decirnos a lxs veganxs qué comer y cómo, tiene toda la razón:

“Los autoengaños veganos: Falsos chorizos, salchichas, butifarras, quesos, hamburguesas y cualquier día de estos, la vaca entera hecha con soja texturizada. Si te has convertido al veganismo, adelante, ¿pero no sería más coherente comer productos frescos de origen vegetal en vez de toda esta morralla pseudocarnaca ultraprocesada?”.

muenster

Autoengaño vegano en forma de bloque incoherente y ultraprocesado

Admitámoslo de una puta vez. Lxs veganxs comemos morralla ultraprocesada. No como lxs omnis, claro, que comen salchichas frescas hechas por ellxs mismxs con carne de cerdo de ésa que tan encarecidamente recomienda la OMS consumir a diario, quesos de leche de vacas felices, no hormonadas ni medicadas, y hamburguesas sanísimas, hechas de restos de carne indistinguible y pan rallado, sin aditivos ni conservantes. Por no hablar de los embutidos cárnicos, que llevan un poquito de to. De to, sí, pero híper sano y artesanal, claro, que ya os veo buscándole la pega al invento.

* Inciso: aquí en teoría iría una foto de una vaca, propiedad de una empresa láctea española cualquiera, con su ternero al lado. Al final he decidido no subirla porque se les ve TAN TAN felices y tan saludables que os quedaríais embobadxs mirándolos y no seguiríais leyendo. Yo misma estoy llorando de alegría de lo contagiosa que es su felicidad.

Y hablando de leche, sobre la modita de las leches vegetales también nos lanza Mikel una profunda e interesante reflexión en su panfleto artículo periodístico: ¿En serio os sentís moralmente superiores tomándolas? El tío es elegante, al pan, pan, y no nos recuerda expresamente que cada vez que bebemos un vaso de leche vegetal estamos dinamitando ese paraíso en la tierra que son las ganaderías extensivas; prefiere dejarlo en el aire y que cada vegan se flagele como vea. Si es que somos lo puto peor….

Pero qué queréis. Para estar a la moda, que es de lo que trata todo esto del veganismo, habrá que sacrificarse y pasar de todo esos alimentos naturales y súper sanos que pueblan los supermercados del mundo. Y si vivimos 10 años menos por alimentarnos de hamburguesas de lentejas y verduras o de quinua (otra moda sin sentido, según el artículo), o de salchichas de tofu, o de quesos hechos a base de yogur de soja sin azúcar, qué se le va a hacer. Lo importante es molar.

quesomuenster

queso tipo Muenster vegano, el queso de moda

Y ahora al lío, que si vamos a morir pronto gracias a toda esa mierda que nos metemos en el cuerpo, no hay tiempo que perder.

Trastos importantes a la hora de elaborar este queso ultraprocesado y 100% incoherente: un juego de tazas medidoras y otro de cucharas. Si no tenéis y estáis pensando comprároslos, os recomiendo que sean buenas, que les vais a dar mucho uso. Yo compré mi juego de tazas en el Gato Preto y la primera vez que se me cayó una de ellas al suelo, se quedó sin asa.

Ingredientes (para una tarrina de algo menos de medio kilo):

  • 1 Taza de yogur de soja sin edulcorar, lo que vienen a ser como 2 yogures (yo uso éstos).
  • 1/2 Taza de agua.
  • 1/3 Taza de aceite suave, de girasol o de la variedad más suave de oliva que tengáis; la grasa, la de la leche animal en los quesos chungos o el aceite en los veganos, es lo que lo hace que el queso sea fundente, pero no queremos que le dé sabor.
  • 1/4 Taza de almidón de yuca (yo uso éste).
  • 1 Cucharada rasa de levadura nutricional (yo la echo colmada porque me encanta el sabor que le da).
  • 1 Cucharada rasa de carragenato Kappa (yo lo compro aquí). En teoría, si no lo encontráis, podría sustituirse por 2 Cucharadas de agar-agar en polvo.
  • 1 cucharadita rasa de sal de mesa.

Preparación:

  1. Antes de nada, prepara el recipiente donde vayas a dejar el queso enfriar. Piensa que debe ser de aproximadamente 500 ml para asegurarte de que quepa todo. Fórralo con papel transparente. Yo para estas cosas uso un tuper (para poder dejarlo tapado cuando lo meta en el frigo) y papel transparente “resistente” que venden en Mercadona.
  2. Ahora sí, mezcla todos los ingredientes en un vaso de batidora grande o en un bol (calcula que ocupará medio litro sólo la mezcla) y bátelo con la batidora hasta que esté homogéneo y cremoso. Para rebañar bien es conveniente que uses una lengua de silicona.
  3. Vierte la mezcla en una sartén antiadherente, ponla a fuego medio-bajo y remueve sin parar durante entre 3 y 5 minutos. Verás que la mezcla se va transformando en una especie de blandiblú (lxs viejunxs sabrán de qué hablo), suave, espesa, viscosa y brillante. Esto es como el amor, cuando esté lo sabrás (pero pon el temporizador porsiaca).
  4. Retira del fuego y vierte la mezcla en el recipiente que tenías preparado. Deja enfriar a temperatura ambiente. Luego mételo en el frigo, tapado, y déjalo reposar al menos 3 horas.
  5. Si quieres que tenga un aspecto más parecido al original (que lo tuve que buscar para ver qué pinta tenía), puedes espolvorearle una capa muy muy ligera de pimentón dulce por el exterior.

Conservación:

Envuelto en papel film y metido en un tuper, este queso aguanta unas 4 semanas en el frigo. Que no debería ser algo de lo que preocuparnos porque: a) tampoco es que salga una barbaridad y b) aunque sea cremoso, se corte fácil y funda, es morralla, como bien apunta Mikel.

¿Mi recomendación, ahora que este señor me ha quitado la venda de los ojos? Hacedlo, porque está entretenido y, no nos engañemos, queda cool decir que eres vegan, subid la foto a Instagram, y luego cogedlo con dos deítos, tiradlo a la basura y comeos un queso de verdad ¡Hombre ya, con la tontería y las modas!

 

querido Santa:

Este año me he portado súper bien, salvo por un par de detalles que no voy a contar por aquí porque aunque parezca que no, aún hay cosas que me guardo. Pero no te preocupes, ya me he castigado yo por mí y por todos mis compañeros, así que no hace falta que me dejes sin regalos.

A lo que iba. Ya sabes que yo no soy de pedir. Al menos no las típicas cosas que pediría alguien que está más cerca de los 45 que de los 40. Yo, por pedir, pediría más sitio y más pasta para poder tener más gatos, aguacates eco en su punto todo el año y una cocina con baldas suficientes como para poder tener ordenadas las especias, las harinas, los cereales y las legumbres. Pero como lo que no puede ser, no puede ser y además es imposible, me conformaré con dejarte una lista de libros que no me puedo permitir porque entre octubre y noviembre todos nuestros ahorros se fueron en consultas veterinarias, medicación y pruebas para Salvú y Liv. Necesitarlos los necesito todos (en papel, aunque supongo que no hará falta aclararlo), así que no te tomes la numeración como una cuestión de preferencias, es sólo que ADORO hacer listas.

  1. luther

    Idris, we lofiu ❤

    “Cocina canalla”, que yo, no sé por qué, imagino que por el lenguaje que usan, así, “coloquial”, pensaba que era de la Isa, pero no, por lo visto es de dos tipos que Olga adora y que yo adoraré también, seguro, porque a las dos nos gusta el mismo tipo de hombre. Era uno de esos libros que pensaba comprarme algún día pero que ahora que han traducido al español me urge muchísimo tener.

  2. “The Oh, she gloves cookbook”, de Angela Liddon. Ya, ya sé que no se debe juzgar un libro por su portada, pero ¿tú has visto qué zanahorias tannnnnn bonitas? Pues eso. Que lo necesito. Ni siquiera me importa que sólo lo haya en tapa blanda. Para eso inventó Thor el forro autoadhesivo.
  3. “Salad Samurai”, de Terry Hope Romero. El reinado de la lechuga iceberg, ese invento del demonio, tiene los días contados con este libro. No me cabe duda.
  4. “Vegan tacos”, de Jason Wyrick. Porque ahora que estoy aprendiendo a hacer quesos veganos, Gary para lxs amigxs, no tiene ningún sentido que me siga privando, entre otras cosas, de esos tacos de nopales que me gustan más que comer con las manos.
  5. “Contemporary and Traditional Japanese Cooking”, de Miyoko Schinner. Definitivamente tengo que volver a Japón. Esta vez sin grupo, ni visitas programadas, ni palizas de tren. Sólo Paula, los parques, los templos, la comida japonesa y yo. Mientras tanto…

Hay más, ofkors, pero de momento con esos 5 voy tirando 🙂

Luego hay dos o tres cosillas que no habría necesitado de no haber sabido que existen. Pero lo sé. Y ahora no hay nada que pueda hacer al respecto.

Por ejemplo, este jardín vertical de interior para poder tener plantas aromáticas frescas anytime… anda que no iba a molar nada mi salón lleno de orégano, perejil, albahaca, romero, tomillo y 17 plantas más todas saliendo de la pared. Sí, ya sé que han cancelado el proyecto por falta de financiación. Tú haces magia, no? Fix it.

Otro trasto que me hace muchísima falta es este rallador de nuez moscada tan alucinante que vi una vez en el Corte Inglés y que no me pude comprar porque no llevaba 50 euros sueltos en ese momento. ¿Te puedes creer que no me lo he podido quitar de la cabeza? Que sí, que ya tengo el minirallador manual tan cuqui que me compré en 2008, pero, créeme, no es lo mismo…

Y como desde que nos cancelaron aquel vuelo a Ámsterdam y no pude hartarme de bagles hará un año o dos, tengo antojito, voy a necesitar también estos moldes para hacerlos yo en casa.

¡Hola! Somos Tino y Melo (al fondo) y estamos buscando un humano al que adoptar, si estás interesadx, escribe a cristicats@gmail.com

Y ahora en serio. En realidad no necesito nada de eso. ¿Que si me traes un libro me va a encantar? Pos claro, a nadie le amarga un dulce (vegano). ¿Pero sabes lo que me gustaría en realidad? Que entraras en esta página e hicieras un donativo enorme para ayudar a estos gatitos. A Tino, un peque especialmente mini que no puede crecer porque una malformación congénita le impide desarrollarse y respirar con normalidad. En un par de semanas viajará a Madrid a que lo operen. Y créeme, no es una operación barata. A Gaby, un viejito de 12 años, todo amor, cuyo cuerpecito está empezando a necesitar mucha atención veterinaria. A Merlín, un gato-zorrito cuya historia puedes leer aquí y que ahora vuelve a necesitar pruebas para averiguar qué le pasa. A Zeus, el papá de Sombra, que llegó en tan mal estado que ha tenido puesta una sonda hasta hace dos días y que ahora vuelve a necesitar pruebas para saber por qué vomita sangre. Y por supuesto, a todos los peques que hay que testar, vacunar, desparasitar y esterilizar, como Tino y Melo, Omar, Salem y Simón, por nombrar sólo a algunos.

Y por si alguien más quiere destinar el dinero de alguno de sus autorregalos a quienes realmente lo necesitan, dejo por aquí el número de cuenta.

Titular: Asociación protectora de felinos Cristicats.

Nº de cuenta: IBAN ES3030090089702456731914

Y con esto y un bizcocho… Ups, hablando de bizcochos, acabo de caer en que aún no he subido la receta del de zanahorias. Bueno, como la tenía en mi otro blog, os la enlazo, y eso que me quito 😉