escalopes (veganos, ofkors).

Esta receta tiene dos pegas: 1. es (fácil pero) elaborada y 2. se parece tanto a un filete de carne (=murder) que da un poquito de mal rollo, la verdad.

Por otro lado: 1. están buenísimos, 2. si quieres enamorar con tu comida a un/a muggle, con estos escalopes lo vas a petar, 3. los ingredientes usados son de lo más normal (si eres vegan, claro) y se encuentran fácilmente y 4. pueden congelarse, por lo que puedes doblar las cantidades y congelar (sin nada de líquido y bien envuelto en film) para otro día.

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vampiros a mí… 🙂

Con las cantidades que he puesto salen ocho filetes finitos, como los de la foto, que con acompañamiento dan para unos cuatro platos. Salvo que seáis unxs ansias, como yo, entonces tendréis para tres. O para dos…  🙂

La receta original (que he tuneado) la he sacado del Seitan and beyond, de Skye Michael Conroy, un libro que a pesar de no traer fotos está muy bien. Curiosamente, si lo compráis en pdf sí trae fotos, con lo que podéis imprimirlo y encuadernarlo y en mi no solicitada opinión es mejor inversión que el original (porque te haces una idea de cómo quedan los platos).

Ingredientes

Secos:

  • 1 Taza de gluten de trigo.
  • 2 cucharaditas de cebolla en polvo.
  • 2 cucharaditas de ajo en polvo.
  • 1 cucharada de levadura nutricional.
  • pimienta negra al gusto.

Líquidos: 

  • 70 gramos de tofu prensado (yo compro y recomiendo mucho el que venden en ALDI, marca GUTBIO). Cuando lo batas se quedará líquido, no te preocupes 🙂
  • 1/4 Taza de agua.
  • 1/4 Taza de zumo de limón.
  • 1 Cucharada de tamari o de salsa de soja.
  • 1 Cucharada de pasta de miso blanco o shiromiso (yo compro ésta en un hiperoriente de Sevilla).
  • 1 Cucharada de aceite de oliva virgen extra.

Caldo para cocer los escalopes: 

  • 3 litros de agua con un par de pastillas de caldo vegetal o bien 1.5 litros de agua y 1.5 litros de caldo vegetal casero.
  • 1/4 Taza de tamari o salsa de soja.
  • 3 dientes de ajo machacados.

Procedimiento.

Sé que es cansino andar recordando siempre lo mismo, pero antes de nada asegúrate de tener todos los ingredientes que necesitas. Si no tienes limón, por ejemplo, puedes poner 1/2 taza de agua. Si no tienes levadura nutricional, no pasa nada porque no se la eches. Pero si no tienes gluten de trigo, como me pasó a mí ayer, vas jodidx. Menos mal que justo al lado de mi frutería hay una parafarmacia donde venden todas estas cosas mágicas que usamos lxs veganxs y en 5 minutos se me había pasado el agobio (ya tenía lista la mitad de la receta cuando me di cuenta de que estaba sin gluten).

Una vez comprobado que tienes todos los ingredientes, precalienta el horno a 180 grados. Y si quieres ir adelantando, deja preparada la olla donde en un ratito vas a cocer los filetes.

Ahora al lío…

Coge un bol grande y mezcla en él los ingredientes secos con unas varillas.

Trocea el tofu (puedes hacerlo a mano) y en una procesadora (o en un vaso de batidora potente), echa los ingredientes líquidos y dale caña hasta que tengas una mezcla líquida y cremosa. Si parte del tofu se va hacia los lados, baja con una lengua de silicona, devuélvelo a la mezcla y sigue batiendo/procesando. Yo lo hice con la Thermomix, empezando por una velocidad baja y subiendo hasta el 8. En 1 minuto, 2 a lo sumo, debe estar.

Ahora vierte la mezcla líquida sobre los ingredientes secos y mezcla todo muy bien. Luego, a mano, amasa un par de minutos o tres hasta que esté todo muy bien integrado.

Haz un bloque y córtalo en dos partes iguales, éstas en dos cada una, y aquéllas en otras dos: ea, ya tienes 8 trozos. Ahora coge cada trozo y aplástalo un poco con la mano y a continuación pásale el rodillo para extenderlo, haciendo que quede fino y flexible. Si ves que te cuesta o que se rompe (no debería), igual es que está muy seco; a mí me pasó con la primera mitad de masa que trabajé, y con la segunda lo que hice fue humedecerme las manos e hidratar así la masa que estaba trabajando. Tú mismx irás viendo si necesita más o menos humedad. Cuando esté elástica y al pasarle el rodillo no se rompa y al levantarlo no se encoja, es que está perfe ;).

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cuando salen del horno quedan como suela de zapato, pero tranquis, luego se ablandan al cocer

Cuando tengas los 8 filetes hechos, colócalos en la bandeja del horno sobre un papel vegetal y mételos unos minutos a 180. Dependiendo de lo finos que los hayas hecho, bastarán 10 ó 20, lo justo para que se cree una capita protectora por fuera para que a la hora de cocerlos no se conviertan en una esponja. Yo la segunda tanda, que fueron los que me salieron bien y estaban muy finitos, los puse menos de 10 minutos.

Mientras se hacen, ve poniendo a hervir el caldo de cocción que habías dejado preparado.

Esto es MUY IMPORTANTE: si quieres una textura homogénea, como la que queda cuando haces seitán al vapor, tienes que asegurarte de que una vez que eches los filetes al agua, ésta no hierva en ningún momento. Para eso baja el fuego al mínimo o incluso usa el más pequeño que tengas, al mínimo. Deja que se hagan 20 minutos, destapados, pero asegúrate de mover de vez en cuando para que los que quedan arriba también estén cubiertos. Yo lo hice poniéndoles encima un colador de espaguetti, de modo que servía de peso y los escalopes quedaban sumergidos todo el rato, pero sin tapar (por los agujeros).

Pasados esos 20 minutos, apaga el fuego y déjalos reposar en el mismo líquido de cocción hasta que se enfríen. Cuando los saques, puedes dejarlos en un tuper con el mismo líquido de cocción o bien aliñarlos. Yo suelo dejarlos con AOVE, zumo de limón, un poco de sal, orégano (o cualquier otra hierba) y un montón de ajo fresco laminado.

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escalope vegano con patatas panaderas y chimichurri

Puedes hacerlos a la plancha y acompañarlos de patatas panaderas con un poquito de chimichurri.

Están increíbles. Y lo más importante, ningún animal ha sido asesinado para que te los comas ❤

So go fucking vegan, hombre ya! 🙂

mantequilla (receta de S. M. Conroy)

Nunca he sido mucho de mantequilla, la verdad, pero de higos a brevas me apetece una tostadita y en algunas recetas se usa para pochar cebolla y otras verduras. Sólo por eso solía tener siempre una terrina de margarina de ésa industrial en el frigo. Luego me enteré de toda la movida con el aceite de palma y empecé a leer las etiquetas, ya no sólo para asegurarme de que lo que fuera no llevaran nada de origen animal, sino para evitar comprar productos con palma. Fue así como me di cuenta de dos cosas: la primera, que casi todo lo que lleva aceite, lleva palma; la segunda, que encontrar una margarina vegetal sin nada de palma en supermercados normales era poco menos que imposible. Así que decidí buscar una receta y hacerla yo.

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se ve muy blanca y brillante porque saco unas fotos de mierda

De entre mis dos opciones principales, a saber, Miyoko y Conroy, opté por el segundo. Curiosamente esta receta no es de su libro Non dairy evolution, sino del Seitan and beyond (pág. 27). La receta de Miyoko la tenéis en el blog de Olga.

Si decidís hacerla, veréis que no tiene mucha ciencia. Ninguna en realidad. Medir, mezclar, procesar y refrigerar. Con tener todos los ingredientes y una procesadora o una batidora potente, basta.

Por ponerle una pega, sale demasiada cantidad, unas dos tazas, que es casi medio litro de mantequilla. Lo que yo he hecho es dejar parte fuera y el resto cortarla en bloques, envolverla muy bien en papel film y congelarla. Congelada aguanta hasta 3 meses y para usarla sólo tienes que sacar 1 bloque y dejar a temperatura ambiente (o en el frigo si es verano) un rato antes de usarla. En el frigo, siempre bien cubierta, aguanta hasta dos semanas.

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untada y fundiéndose con el pan

He puesto enlaces en los ingredientes que no venden en supermercados, por si no sabéis dónde comprarlos.

Ingredientes.

  • 1 Taza de aceite de coco refinado (no, no vale aceite sin refinar; salvo que quieras que sepa y huela a coco, claro, entonces sí).
  • 1/3 Taza de aceite suave (yo usé de girasol).
  • 2/3 Taza de leche de soja sin edulcorar. También vale la leche de almendras.
  • 2 Cucharadas + 2 cucharaditas de lecitina de soja.
  • 1 cucharadita de azúcar (yo uso integral ecológica).
  • 1/2 cucharadita de ácido láctico en polvo (puede sustituirse por 1 cucharadita de vinagre de manzana o de zumo de limón; yo usé limón porque el puto ácido láctico sólo lo encuentro líquido).
  • 1/2 ó 1 cucharadita de sal fina (al gusto, como si no le echas; yo le eché 1).
  • 1 cucharadita de levadura nutricional.
  • 1/2 cucharadita de xantana gum o de guar gum (yo usé xantana).

Preparación.

Antes de nada, asegúrate de que tienes todos los ingredientes en las cantidades necesarias. Ahora prepara el molde donde la vayas a guardar. Puedes usar uno de silicona (en cuyo caso tendrás que cubirlo con film trasparente) o un tuper con tapa. Yo uso un tuper que forro con film transparente grueso (del que venden en Mercadona) para desmoldar mejor. Es importante que te asegures de que el molde es de al menos medio litro, ya que salen 2 tazas de mezcla. Otra opción, más cómoda seguramente, sería usar cubiteras de hielos grandes, de modo que quede directamente porcionada.

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¡palma-free, señorxs! está to güena 🙂

Salvo que hagas esta receta en julio en Sevilla, empieza derritiendo el aceite de coco para medir la taza que te hace falta. Yo lo hago al baño María. Si derrites más de la cuenta, no te preocupes; en un rato habrá solidificado de nuevo.

Ahora en un bol mezcla el aceite de coco con el de girasol y reserva.

En otro bol, mezcla el resto de ingredientes. Ten cuidado de no olvidar ninguno. A mí se me olvidó echar el limón y me di cuenta cuando acababa de verterla en el molde para que enfriara, así que tuve que volver a pasar la mezcla a la Thermomix, añadirle el limón, procesar y volver a guardar.

Ahora agrega a los aceites el resto de ingredientes que tienes mezclados. Integra un poco con unas varillas. Ya puedes verter la mezcla en la procesadora y, empezando por una velocidad bajita, ve subiendo hasta meterle mucha caña. Para, baja con una lengua de silicona lo que se haga subido a los laterales de la Thermomix (o el procesador que tengáis) y procesa unos segundos más hasta tener una masa homogénea y densa. Vierte la masa en un tuper con tapa y refigera durante 2 ó 3 horas antes de usarla.

Luego lo típico, úntala en un buen pan, foto y a instagram con el tag #GoVegan 😛

croquetas de calabaza y nueces

No pensaba subir esta receta tan pronto, cuando no me ha dado tiempo ni de acabarme el último bizcocho que hice para la anterior, peeeero….

Existe un grupo en feis, llamado Gordivegans sin fronteras, cuya dinámica consiste en subir fotos de lo que vamos a comer para que al resto le entre mucha hambre y vuelen las proposiciones de matrimonio. No me lo estoy inventando, palabrita. Existe y, como podéis imaginar, es el mejor grupo virtual del mundo.

croquetillas

croquetas veganas de calabaza y nueces, 100% libre de explotación animal

El caso es que hoy me puse a hacer croquetas. De calabaza y nueces. 50 salieron, como 50 soles. Y se me ocurrió subir fotos del plataco en cuestión, de las que no me había comido mientras las iba friendo, al grupo. Y, sí, hubo propuestas de matrimonio – siempre las hay- y hasta de adopción (¿verdad, Aurora? 🙂 ), pero sobre todo hubo muchxs gordis que me pidieron que subiera la receta.

La receta base para mis croquetas la saqué de aquí y creo que, proporciones aparte, el consejo de echar la leche poquito a poco es lo que le da calidad a la masa, que diría Sanchidrián. La he modificado un poco, aunque las de champiñones de En clave veggie también las he hecho (con leche de soja y de avena, de almendras aún no he probado) y quedan espectaculares, sobre todo si en vez de champis normales las hacéis con boletus o con portobello. Y ya si le añades unos piñones, te corr… estooo, eso, que quedan muy ricas 🙂

Ingredientes para la masa (salen unas 35 croquetas pequeñas)

  • 1 cebolla grandecita picada muy pequeñita.
  • 1 puerro grandecito también, picado igual.
  • 300 gr. de calabaza asada y luego cortada muy chiquitita.
  • 60 gr. de nueces picadas (no hechas harina).
  • 4 cucharadas colmadas de harina de trigo normal y corriente.
  • 300 ml. de leche de soja sin edulcorar (la mía es casera porque tengo la Chufamix).
  • AOVE (para sofreír la cebolla, el puerro y la calabaza)
  • sal, pimienta recién molida y nuez moscada recién molida también.
  • Aceite de girasol (para freírlas).

Ingredientes para el rebozado: 

  • no huevo:
    • 250 ml. de agua.
    • 1 cucharada sopera colmada de harina Yolanda.
    • 1/2 cucharadita de sal negra (para darle el sabor a huevo).
    • Una pizca de cúrcuma (para darle el color del huevo).
    • Una pizca de sal normal.
  • pan rallado.

Preparación: 

Yo las hago con calabaza asada, pero si la echas cruda a la sartén y dejas que se haga junto con la cebolla y el puerro, seguro que también queda bien. Si la haces con calabaza asada, lo primero es poner el horno a unos 180º, cortar varias rodajas de calabaza (que pesen más de 300 gr., que luego hay que quitarles la cáscara), y ponerlas a asar durante un buen rato con un poquito de sal por encima. El tiempo que tarden en asarse dependerá de la calabaza, del horno y del grosor de las rodajas que cortes, así que haz esto cuanto antes.

Mientras se hace la calabaza, ve picando la cebolla y el puerro lo más diminuto que puedas. Puedes intentar hacerlo en una picadora, pero igual te queda como una pasta y no es la idea. Cuando esté todo picado, sofríe a fuego bajo con AOVE hasta que esté blandito.

Cuando esté la calabaza, sácala del horno, quítale la corteza y córtala muy pequeñita. Añádela al sofrito y haz que se mezcle todo bien. A continuación añade las nueces en trozos lo más pequeños que puedas sin llegar a ser harina (puedes usar la picadora con cuidado de no pasarte).

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masa de croquetas preparada para la metamorfosis 🙂

Ya puedes echar la harina de trigo. Mi consejo es que la eches espolvoreándola sobre la verdura y moviendo todo con la mano que te queda libre. La harina debe tostarse antes de agregar la leche, así que mueve muy bien para que se integre todo. Quedará una especie de masa grumosa que cuesta mover. No te agobies. Más tarde, con la leche, se irán disolviendo los grumos.

Cuando la harina esté bien tostada (o sea, cuando no sientas el brazo y no se vea nada blanco), puedes ir añadiendo la leche que tienes reservada. Es importante no echarla toda de golpe, sino a poquitos. Yo voy vertiendo y moviendo hasta que está toda y serán como 5 ó 6 “poquitos”. Verás que la masa irá tomando consistencia de masa de croquetas. Cuando hayas mezclado todo muy bien, agrega la sal, la pimienta y la nuez moscada, y ve moviendo y probando para ver cómo te gusta.

Una vez que la masa esté a tu gusto, viértela en un recipiente lo más plano posible para que se enfríe. Yo uso una fuente de cristal que forro con papel transparente. Deja, eso sí, que lo haga a temperatura ambiente antes de taparla con papel transparente y pasarla al frigo. Ahora tendrá que reposar unas horas, aunque yo suelo dejarla de un día para otro, antes de montar las croquetillas.

empanando

no huevo y pan rallado

Cuando vayas a hacer las croquetas, prepara un bol con el no huevo (mezclando todos los ingredientes que he puesto arriba) y otro con el pan rallado, saca la fuente del frigo y ve haciendo las croquetas. Yo suelo cortar tiras de masa y luego cada tira la corto de modo que me quedan cubitos (1 cubito= 1 futura croqueta). Después sólo tienes que darle forma de croqueta a cada cubito.

Una vez que tengas todas tus croquetas preparadas, ya puedes pasarlas por la mezcla de no huevo y a continuación por el pan rallado. Lo que yo suelo hacer es ir poniendo todas las croquetas sin rebozar en una bandeja sobre papel vegetal, luego las paso por no-huevo, escurriéndolas con dos cucharas grandes, y por pan rallado, terminando de darles forma. Antes de freírlas suelo meterlas un rato al frigo, tapadas por papel vegetal o papel transparente.

Como no tengo freídora, las frío en sartén, con aceite de girasol muy caliente. Al no estar congeladas, quedan crujientes y doradas por fuera y calentitas y cremosas por dentro. Si las vas a congelar, intenta guardarlas dejando un poco de espacio entre una y otra para que no se peguen, y cuando las vayas a freír, déjalas fuera una media hora antes (quizá menos si es verano y un poco más si es invierno).

croquetas-calabaza

croquetas de calabaza y nueces; podéis dejar vuestras propuestas de matrimonio en los comentarios 🙂

Y ya está, gordivegans, eso es todo. Espero que os gusten 🙂

 

bizcocho de zanahorias y nueces a la naranja

Esta receta ya la dejé en mi otro blog, el personal, pero voy a subirla también por aquí porque desde entonces la he mejorado bastante. Y es que aunque mi horno siga siendo una mierda y sólo caliente por arriba y el termostato sea sólo orientativo, he encontrado una harina, especial para bizcochos, con la que salen QUE TE MUERES. La hay integral y refinada. Yo uso la primera porque sólo porque sea un postre y lleve azúcar (integral también) no quiere decir que no podamos intentar que sea lo más saludable posible.

bizcocho-naranjas

el mejor bizcocho del mundo

Antes, con la harina normal, salía bueno. Ahora sale perfecto, esponjoso, jugoso y, lo más importante, homogéneo. Hasta mi padre, que es capaz de encontrarle pegas a la Capilla Sixtina, se lo comió sin rechistar y al acabar murmuró: “está bueno“, que en su idioma viene a querer decir: “¡WOW, ES EL MEJOR PUTO BIZCOCHO QUE HE COMIDO!

Para hacer este bizcocho necesitarás dos boles grandecitos, unas varillas para mezclar, una báscula, jarras y cucharas medidoras y un molde. Yo uso uno redondo desmoldable, que forro con papel de horno en lugar de con margarina, cortando tiras del que sobra después de forrar la base y usando pinzas de la ropa para que se sujete el papel en los laterales. A ver si le hago fotos porque explicarlo así es complicado.

Ingredientes.

  • 300 gramos de harina integral Bizcochona.
  • 240 gr de azúcar (yo uso integral) o de azúcar de abedul, como ésta por ejemplo (si eres diabéticx).
  • 320 ó 340 gr de zanahoria cruda, sin piel y triturada.
  • 130 gr de nueces troceadas (no trituradas, en trozos, que estén enteritas).
  • 200 ml de zumo de naranja.
  • 180 ml de aceite suave (yo uso de girasol).
  • 1 pizca de sal-
  • 1 cucharadita de bicarbonato.
  • 1 cucharadita de levadura en polvo Royal.
  • 1 cucharadita de canela en polvo.
  • 1 cucharadita de jengibre en polvo.
  • ralladura de 1 naranja.

Preparación.

Lo primero, como siempre, asegúrate bien de que tienes todos los ingredientes. Que si no tienes qué sé yo, canela o jengibre, pues no va a saber igual pero lo puedes hacer. Pero si te falta harina o azúcar o no tienes nueces, zanahorias o naranjas, mejor déjalo pa’otro día.

Ahora forra el molde dejándolo listo para cuando tengas que echar la masa y ve precalentando el horno a 180º.

En un bol añade y mezcla bien con las varillas todos los ingredientes secos: harina, levadura, bicarbonato, jengibre, canela y sal. Yo mezclo aquí también las nueces, pero igual puedes ponerlas en el segundo bol.

En el segundo bol, mezcla el resto: zumo de naranja, ralladura de una de las naranjas, aceite de girasol, azúcar integral, zanahoria triturada y nueces (si no las has mezclado con la harina). Bate todo muy bien con las varillas para que se integre y añade a la mezcla seca del primer bol. Es importante asegurarte de que queda todo muy bien mezclado. Cuando lo esté, ya tienes la masa lista para verterla en el molde y meterla al horno.

porcionbizcochoMételo al horno, a 180º, entre 45 y 50 minutos. Como seguro que sabrás, pero por si acaso yo te lo digo, no abras el horno para ver cómo va, por muy bien que huela, porque se desinflaría. Si te pasa como a mí, que tengo una mierda de horno que calienta sólo por arriba, y ves que se te va a quemar por arriba, ten preparado un trozo de papel de aluminio agujereado con un palillo, abre el horno y colócaselo por encima lo más rápido que puedas a mitad de la cocción. Pero lo ideal es no tenerlo que abrir para nada.

Cuando lo saques (ahora viene la parte difícil), déjalo reposar a temperatura ambiente antes de desmoldarlo. Cuesta, ojo, porque huele tan jodidamente bien que hay que hacer un esfuerzo muy grande para no probarlo así, en caliente. Aun así, espera. Y te lo dice el ansia viva, ojo.

No hace falta guardarlo en el frigo porque no lleva ni huevos ni leche. Y porque no te va a durar dos días, te lo digo ya.

Puedes decorarlo con naranjas confitadas, con un glaseado o dejarlo tal cual. A mí personalmente me gusta más con las naranjas o tal cual, pero pa gustos… 🙂

 

queso Colby (receta de S. M. Conroy)

Ya sé que estoy muy quesera últimamente pero… un momento, ¿iba a justificarme por subir muchas recetas de queso? No, no…

Empiezo de nuevo.

Ya sé que estoy muy quesera últimamente. Si alguien quiere que le firme algún queso, que me escriba a pormeuncocacola@gmail.com, que se lo dedico 🙂

colby-cheese-y-libro

queso tipo cheddar recién hecho

El caso es que en la última semana me he jartado (sí, sé que es con h, no seáis jartibles) de mirar fotos de los libros del tal Conroy en el grupo de feis del que os hablaba en la entrada anterior. Y cuantas más fotos miraba, más experimentos quería hacer. Que yo otra cosa no, pero antojadiza…

Si no los he hecho ha sido por dos motivos. El primero, que he estado bastante liadilla cocinando para un par de amigas que no iban a poder preparar nada para nochebuena y no querían ser las únicas que no tuvieran nada especial que comer esa noche. El segundo, que mañana me voy a Edimburgo (¡SÍIIII!) y liarme a hacer quesos para que se mueran de asco en el frigo y tener que tirarlos cuando llegara, como que no.

Hasta que esta misma mañana, mientras ojeaba el Seitan and beyond, me he encontrado con una receta de queso que parecía que estaba lista en menos de 10 minutos y para la que tenía todos los ingredientes, hasta la goma xantana (único ingrediente raro), que compré hace tiempo en esta página y aún no había usado, y que, imagino, es lo que hace que este queso sea tan elástico. Y como no me iba a quedar tranquila hasta que no lo probara y tengo la misma fuerza de voluntad que una ameba, pues eso… 🙂

Se trata de un queso tipo cheddar, que funde y que se estira cuando lo metes entre dos rebanadas de pan calientes y le das un bocao. Vamos, que es un queso ideal para sandwiches. Además la receta no puede ser más sencilla. La única dificultad está en tener todos los ingredientes, incluyendo ésos que salvo que vivas en Madrid o Barcelona sólo encuentras vía internet, pero que si vas a hacer quesos veganos a menudo son una inversión.

Ingredientes

  • 3/4 taza de yogur de soja sin edulcorar.
  • 1/4 taza de aceite de girasol (o algún otro aceite que sea lo más neutro posible).
  • 3 Cucharadas de almidón de tapioca.
  • 2 Cucharadas de levadura nutricional.
  • 1 Cucharada de pasta de miso blanco.
  • 1 Cucharada de pasta de tomate concentrado.
  • 1/4 de cucharadita de mostaza molida (la especia, no la salsa).
  • 1/4 de cucharadita de cebolla en polvo.
  • 1/4 de cucharadita de sal fina.
  • 1/4 de cucharadita de goma xantana en polvo.

Procedimiento

La dificultad de este queso es cero.

Empieza por dejar preparado el recipiente donde vas a guardarlo. Yo suelo usar o un tupper o una cazuelita de barro, cualquiera de los dos forrados con papel film.

Ahora sólo tienes que mezclar todos los ingredientes, batirlos con una batidora de mano durante un minuto y poner la mezcla a fuego bajo, sin dejar de remover durante unos 5 minutos, hasta que tengas una masa viscosa y brillante que se despega de las paredes de la sartén.

Llegados a ese punto, lo retiras del fuego y lo viertes en el recipiente que hayas preparado para ello. Luego lo dejas enfriar a temperatura ambiente y ya puedes guardarlo en el frigo envuelto en papel film. Si haces esto verás que se endurece, pero cuando se calienta, por ejemplo, metiéndolo entre dos panes en la sandwichera, volverá a fundir.

Otra opción es no esperar a que se enfríe y untarlo en pan recién tostado según lo retiras del fuego, que como podéis imaginar es lo que he hecho yo, que no puedo ser más ansias.

Para otra vez que lo haga, creo que voy a echarle un poco más de sal, porque para mi gusto estaba un pelín sosillo. Pero si lo haces por primera vez, te recomiendo que sigas las proporciones que vienen en la receta original y ya si eso le añades sal directamente.

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La foto es tan cutre que me da vergüencita subirla, pero de momento es lo que hay. El queso estaba templado. Imagináoslo calentito… 🙂

camembert (receta de S.M. Conroy)

La receta que voy a subir hoy es prácticamente calcada a la que tienen en su blog los chicos de Dimensión Vegana, probablemente porque ellos también la hayan sacado del libro The non-dairy evolution cookbook, de Sky M. Conroy. Os lo digo ya por si al leerla os suena de algo. La mía, ya os lo digo, sí está sacada de ahí y como lo que he hecho ha sido traducirla, me parece que lo mínimo es nombrarlo… pero oye.

camembert-s-m-conroy

camembert siguiendo la receta de S. M. Conroy

Sé que hay otra receta de camembert en este blog, la de Miyoko. Y no está mal, o no la habría subido, pero es infinitamente más elaborado de hacer y además lleva base de anacardos, que hay a quien le gusta y hay a quien no. A mí, así en general, los quesos hechos a partir de anacardos me dejan bastante tibia, prefiero los que llevan base de yogur o de leche. Éste lleva base de leche y aunque es cierto que a camembert no sabe, por la sencilla razón de que no lo es, para alguien que eche de menos el queso no es un mal sustituto. Además de pinta queda estupendo, por si queréis llevarlo a alguna comida familiar o con amigxs. Y con una mermelada de frutos del bosque tiene que estar que te cagas. Y hecho en moldes individuales pequeñitos, tipo éste o este otro, y luego empanados y fritos, ya ni te cuento…

Volviendo al The non-dairy evolution cookbook – probablemente el libro de cocina más soso de la galaxia-, una cosa que tiene que me gusta mucho es que al comienzo de cada apartado, según la clase de queso que vaya a hacer, viene un tutorial que vale como guía para todos los de ese tipo. Luego las particularidades de cada uno las da en la receta correspondiente. Mi idea es traducir y subir sus tutoriales en cuanto tenga tiempo, pero de momento voy a dejar por aquí la receta del camembert, que me consta que hay gente a la que le corre prisa tenerla 🙂

Para quienes sepáis inglés y echéis de menos el queso, os recomiendo que os compréis el libro, así, como inversión. En cuanto a la ausencia de fotos – que es lo que hace un poco mierder-, por suerte, existe un grupo de Facebook llamado The Gentle Chef (que es como se hace llamar el nota en cuestión y como se llama también su blog) donde gente que lee sus libros y hace sus recetas, las comenta y sube fotos, lo cual es BIEN porque así te puedes hacer una idea de cómo quedan.

Ventajas de este camembert vs. el de Miyoko:

  1. Se hace en un momento y dejándolo reposar 8 horitas ya puedes ponerlo sobre pan recién tostado e hincarle en diente.
  2. Al no llevar anacardos, es más barato. Además, si no te gustan los quesos con base de anacardos, es una ventaja más, porque éste no lleva.
  3. La textura es más parecida a la del camembert que todxs conocemos.

Cosas que necesitarás para esta receta:

  1. Medidores en condiciones (juego de tazas y de cucharas). Esto es como la repostería, las proporciones son las que son por algo.
  2. Sartén antiadherente.
  3. Varillas de silicona para no cargarte la sartén o pala de madera. Yo soy más de varillas.
  4. Batidora de mano y su vaso correspondiente.
  5. Un recipiente en el que darle forma. Yo uso una cazuelita de barro, previamente forrada con un trozo de papel film.
  6. Veinte minutos de tu tiempo.

Y dicho toooooodo esto:

Ingredientes (para un queso de unos 400 ó 450 ml)

  • 1 y 1/3 Taza de leche de soja sin edulcorar, si la haces tú mismx, mejor.
  • 1/4 Taza de almidón de mandioca + una cantidad indefinida para empolvar el queso. Yo uso la de marca Yoki, que venden en Carrefour. La  hay dulce y agria, para este queso imagino que la agria es la suya, aunque yo la que tengo es la otra.
  • 1 y 1/4 cucharadita de carragenato Kappa en polvo (si pincháis en el enlace podéis ver dónde lo compro yo). Si no encontráis, podéis sustituirlo por 2 cucharaditas y media de agar en polvo (recordad que 1 medida de carragenato en polvo = 2 medidas de agar en polvo), pero entonces no fundirá, porque mientras que el carragenato es reversible, el agar no lo es. Si lo haces con agar, te recomiendo que apartes media tacita de café (como medida) de leche y lo mezcles bien antes de añadirlo al resto.
  • 1 Cucharada de miso blanco.
  • 1 Cucharada de levadura nutricional.
  • 1 cucharadita de sal fina de mesa no yodada.
  • 1/2 Taza de aceite de coco refinado. Si usas un aceite “bueno”, sin refinar, el queso sabrá a coco, y no es lo que quieres, créeme.
  • 1 cucharadita de aceite aromatizado a la trufa. Esto es una pijada pero le da un toque, así que si tenéis, echádselo. Si no no pasa absolutamente nada.
  • 2 gotitas de aroma de queso (opcional pero recomendable, pinchad en el enlace si no sabéis dónde encontrarlo).
  • 2 cucharaditas de vinagre de manzana.

Preparación

Antes de empezar a mezclar y demás, asegúrate de tener a mano todos los ingredientes que vas a necesitar y si es posible, mide y reserva.

Prepara el molde donde lo vayas a hacer. Mi recomendación es que lo forres con papel film resistente (yo lo compro en Mercadona) y lo dejes aparte.

Ahora echa en un vaso de batidora los tres primeros ingredientes: la leche, el almidón y el carragenato (o el agar), mezcla bien con una cuchara y luego bate un poco con la batidora. El mezclar con la cuchara primero es para que toda la harina no se quede pegada, hecha un mazacote, en las cuchillas de la batidora.

Añade a esa mezcla el miso, la levadura nutricional, la sal y el aroma de queso, y vuelve a batir un poco para que se integre bien. Yo suelo sacar un poco de la mezcla anterior (leche+almidón+carragenato)  en una tacita de café y disuelvo ahí el miso. Luego lo añado, ya mezclado, al resto.

Derrite el aceite de coco (si está solidificado). Puedes hacerlo al baño María o al micro, entre 30 segundos y 1 minuto a potencia máxima. Mide la media taza una vez que esté liquido y agrega a la mezcla anterior, junto con el aceite de trufa. Bate unos segundos. Si no se integra bien, no te preocupes, es normal.

blandiblup2

demasiado normales hemos salido algunxs…

En una sartén antiadherente vierte ahora la mezcla, ponla a fuego bajo y no dejes de mover, suavemente, pero asegurándote de que toda la mezcla va integrándose. En unos 5 ó 6 minutos habrá espesado bastante, habrá homogeneizado y tomando un aspecto brillante y viscoso, tipo blandiblup (dejo foto para la muchachada, que no sabrá de qué coño hablo), y lo más importante, al moverlo se despegará con facilidad de las paredes de la sartén.

Si, por lo que sea, notas que el aceite empieza a separarse del resto, es señal de que tienes el fuego demasiado alto y eso ha roto la emulsión. En ese caso, retira la sartén del calor y vuelve a mezclar con las varillas. Si aun así no se integra, añade un poco de leche y sigue intentándolo. Yo lo hice a fuego bajo, sin dejar de mover, y no tuve ningún problema.

Cuando veas que tiene la consistencia de la que te hablaba antes, retira la sartén del fuego, añade el vinagre y haz que se integre bien tirando de varillas. Ya está listo para verterlo en el molde que dejaste preparado.

Ahora deja que se enfríe a temperatura ambiente, unos 30 minutos. Luego mételo al frigo, sin cubrir, durante 8 horas. Cuando lo saques, quita el papel film y empolva el queso por todos lados con harina de yuca (la cantidad que necesites), creando una capa blanca alrededor. Ahora vuelve a meterlo en el frigo otras 8 horas, esta vez sobre una superficie en la que el queso pueda respirar lo máximo posible (lo ideal sería sobre una rejilla), con la parte que las primeras 8 horas estuvo mirando hacia arriba, esta vez mirando hacia abajo.

Y ya está. Cuando lo saques, corta el trozo que te vayas a comer y déjalo un rato a temperatura ambiente, como harías con cualquier otro queso. Luego tuéstate un pan que esté rico y ponle una buena cuña encima.

Este queso se puede untar y fundir, y se conserva en el frigo en una bolsa de plástico de esas para cogelar, o envuelto en papel film. En el libro no pone cuánto aguanta, pero una semana mínimo. Aunque si te dura tanto es que no te ha gustado mucho, así que casi que daría igual.

* Subiré más fotos cuando haga con luz natural, pero de momento os dejo la de mi gordidesayuno de esta mañana 🙂

** ¡Muchas gracias, Karyne, por la corrección! 🙂

 

hojaldre de espárragos y shitake

La última vez que fui a una comida familiar de navidad o a una cena de año viejo, las teles pesaban una tonelada, tenían fondo suficiente como para que un gato (dos si eran pequeños) se echara la siesta encima, y las campanadas las daban un señor con capa y pajarita y una veinteañera con un vestido de tirantes que se moría de frío a su lado, mientras en mi casa todxs se comían 12 uvas y yo 12 lacasitos. Al menos las teles (lo que es el aparato, no la programación, según me cuentan) sí han evolucionado, para desgracia de todos esos gatos del mundo a los que les encantaba tumbarse a dormir sobre ellas.

Y después de este momento viejuno-autobiográfico, os voy a dejar por aquí una receta súper sencilla y muy aparente – sobre todo si la presentáis en condiciones, no como una servidora- que igual os viene bien como entrante en estos días de “¿y el jamón tampoco lo vas a probar? hija, por un día que te saltes el régimen ese” y demás frases entrañables que los parientes muggles nos sueltan a lxs veganxs a poco que te descuides.

Para esta receta vais a ensuciar una sartén, unas varillas y ya. El resto va al horno. Si no tenéis horno, siento deciros que lo vais a tener complicado para hacerla.

Ingredientes:

Para los hojaldres rellenos:

  • 1 lámina de hojaldre (de la marca que quieras, pero vegano)
  • 1 manojo de espárragos verdes.
  • 150 gr de shitake o de cualquier otra seta que te guste.
  • Queso vegano que funda. Puedes rallar un poco del Muenster subí el otro día o, si no quieres hacerlo, de queso en lonchas que hayas comprado.
  • AOVE
  • Sal y pimienta (al gusto).

Para la crema de acompañamiento:

  • 1 cucharada de margarina.
  • 1 cucharada de maicena o de harina de arroz.
  • 1 Taza de leche de soja.
  • 1 cucharada de levadura nutricional.
  • 1 loncha del mismo queso que hayas metido en el hojaldre (recuerda que debe fundir).
  • sal, pimienta y nuez moscada.
  • agua (en caso de que la crema esté demasiado espesa para tu gusto).

Preparación.

Si haces tú mismx el hojaldre, dale forma rectangular. Yo por ahora no he probado a hacerlo y hago este entrante con uno rectangular de Buitoni, aunque estoy buscando alguna otra marca que no lleve aceite de palma entre sus ingredientes.

hojaldreesparragos

canutillos de hojaldre de espárragos y shitake

Desenrolla el hojaldre, colócalo de modo que el lado más largo quede en horizontal (base) y mide el lado vertical (altura) de modo que puedas hacer tres cortes paralelos a la base. Ahora haz lo mismo midiendo en la base, divide su longitud entre 3 (aproximadamente) y haz 3 líneas paralelas a la altura y corta. De este modo tendrás 9 rectángulos iguales. Yo lo hago usando una regla (que lavo previamente).

El hojaldre que yo compro tiene que estar 20 min fuera del frigo antes de usarlo, por eso esto es lo primero que debes hacer. Ve también poniendo el horno a 180º pero asegurándote de dejar fuera la bandeja.

Ahora, mientras el hojaldre se toma su tiempo para despertarse y el horno para calentarse, lava los espárragos verdes, córtales el extremo más duro y reserva. Pon en una sartén antiadherente (preferiblemente tipo parrilla) un chorrito de aceite de oliva y calienta a fuego medio. Cuando esté, coloca los espárragos, échales un chorrito de aceite por encima, una pizca de sal, pimienta recién molida -si puede ser- y deja que se vayan haciendo, moviendo de vez en cuando la sartén.

Ve cortando los shitake en tiras. Yo los compro en el ALDI, en bandejas de 150 gr y están buenísimos. Cuando los tengas todos cortados, agrégalos a la sartén / parrilla donde tienes los espárragos. Si crees que hace falta, añade un chorrito más de aceite (si tienes de trufa, les viene genial) y sal.

hojaldre-detalleCuando todo esto esté hecho – cuando los espárragos estén tiernos, pero no lacios-, aparta del fuego y deja que se temple un poco.

Ahora ve preparando el queso. Si es en lonchas, corta tiras finitas, como de 1 centímetro, un poco menos largas que el rectángulo de hojaldre; si se puede rallar (como el Muenster), hazlo, quedará mejor.

A los 20 minutos ya puedes ir preparando los canutillos. Coloca en cada rectángulo, pero en diagonal, un poco de queso, unos trocitos de shitake y un espárrago (o dos sin son muy finos). Ahora ve enrollando hasta cerrarlo. Hazlo con todos y luego colócalos en la bandeja sobre papel vegetal con el extremo donde hayas acabado de enrollarlos hacia abajo. Mételos al horno, a 175/180º unos 20 minutos (vigila porque cada horno es un mundo).

Mientras se terminan de hacer, ve preparando la crema. En una sartén, preferiblemente antiadherente, a fuego medio-bajo, agrega la margarina y deja que se derrita. Ahora añade la harina de arroz o la maicena y mueve para que no se queme. Agrega la leche y mueve bien hasta que todos los grumos de la harina con margarina se disuelvan. Una vez disuelto, echa el queso y sigue moviendo hasta que se integre. Añade la levadura nutricional, la sal, la pimienta y la nuez moscada (al gusto). Cuanto más tiempo esté en el fuego, más espesará, así que el tiempo que lo dejes lo decides tú en función de cómo la quieras de espesa. Si ves que no queda tan espesa como pensabas, añade, espolvoreando muy poco a poco y sin dejar de remover, un poco más de harina de arroz o de maicena. Si te has pasado de espesa, añade un poco más de leche o un pelín de agua.

Vierte la crema caliente por encima en el momento de servir.

Nota: yo les he puesto ese relleno, pero podéis rellenarlos de cualquier combinación de verduras que os gusten, que seguro que también queda genial.